Capítulo 1: Despues de una pesadilla

—Ochako—La voz chillona de aquella chica resonaba en la oscuridad, Uraraka abrió lentamente los ojos—O...Cha...Ko—Volvió a decir con una energía.

Uraraka Ochako no sabía cuantos días habían pasado, ¿Era el primer día? No, ya había perdido la cuenta, solo podía ver oscuridad y de vez en cuando la figura de una persona, su risa malvada con esos dientes filosos, iluminada por una tenue bombilla roja colocada en la única puerta que había visto.

—Despierta—Sintió un golpe en su rostro, haciéndola abrir los ojos por completo, aquella chica de rostro sonriente tomo su rosto apretando sus mejillas—Ya no eres divertida—Dijo con un puchero ella también.

—Solo...déjame...morir...—Menciono Uraraka con lágrimas en los ojos.

—Eso sería un maravilloso regalo para ti.

Uraraka no recordaba como había llegado a ese lugar, ¿En qué momento había sido atrapada? Estaba encadenada con los brazos alzados sobre su cabeza, sus piernas de vez en cuando estaban atadas con una cuerda.

Dejo de forcejear en pocos días, su piel estaba muy lastimada, quemada por la fricción de las cuerdas, varias partes de su cuerpo estaban cortadas por la navaja de esa chica, algunas de sus heridas estaban infectadas por el tiempo que estaba ahí. No había tomado un baño en semanas, solamente Himiko Toga le lanzaba baldes de agua para limpiarle, y limpiaba solamente ciertas zonas y solamente cuando abusaba de ella.

Había sufrido demasiados abusos, tantos físicos, como psicológicos y también sexuales, a esas alturas ya no recordaba si los abusos habían sido solo por parte de Toga, o de alguien más, o incluso creía que Toga se había convertido en hombre por su don.

Toga la beso y después le aventó comida a la cara para que comiera. Casi no la alimentaba y ni hablar de darle agua. Ella era torturada todo el tiempo por Himiko Toga. Solo quería despedirse de sus padres para poder morir con dignidad...sus padres...

Había olvidado un poco su rostro, había olvidado el rostro de muchas personas, sentía que debía despedirse de alguien en partícula, pero no recordaba quien. Lloro tanto por esa persona que no recordaba su rostro.

Toga salió de ahí por la única puerta que conocía, y quedo nuevamente en completa oscuridad, ya no sabía si sus ojos estaban abiertos o cerrados, ya no sabía si estaba dormida o estaba despierta. De vez en cuando soñaba, estaba en la UA, veía sus libros, y sus cuadernos, veía el rostro de una chica que siempre le sonreía, un chico pecoso, un chico de lentes y un chico con el cabello de dos colores.

"Bakugo" Un nombre que repetía tanto en su cabeza pero no encontraba el significado de esos pensamientos, no recordaba quien era, no tenía un rostro para ese nombre. ¿Quién era él?

—Así que preguntas por el—El rostro malvado de Himiko se había hecho presente nuevamente, no tenía idea de cuánto tiempo había pasado desde la última vez que la vio, ¿Había hablado mientras dormía? No sabía, a ese punto ya no sabía que era real y que era mentira—El pudo ser grande, tan grande como Shigaraki, pero prefirió ser un patético tipo de secundaria—La risa de Toga se volvió a hacer presente en la habitación.

Cada vez que escuchaba esa risa insoportable tenía ganas de matarla y salir huyendo de ahí, pero sus piernas no respondían, estaba muy débil y adelgazo mucho, se podían ver los huesos de sus piernas.

Una tarde comenzó con una incesante tos, le faltaba el aire, sabía que estaba enferma, y no sabía si su cuerpo mal nutrido resistiría la enfermedad.

—Vaya así que enfermaste—Dijo Toga saliendo de la oscuridad—Te dije que ya no eras divertida.

Los días pasaban y salud de Uraraka empeoraba, y Toga la única que iba a verla ya no fue, no conto cuantos días habían pasado simplemente dejo de verla. Se había cansado de ella, se cansó de su juguete, porque eso era lo único que representaba un juguete, una muñeca.

¿En qué momento paso? No lo supo con exactitud, pero en su delirio escucho una explosión muy fuerte y una pelea fuera de la puerta, de repente la puerta se abrió y la luz roja se encendió.

—¡Aquí esta! —Grito alguien mientras se acercaba a ella.

Veía sombras jugando con la tenue luz. Sus brazos fueron liberados y fue llevada en brazos por alguien, alguien que olía a caramelo.

—Ya estoy aquí, Uraraka—Dijo aquella voz ronca mientras era llevada a algún lugar.

Uraraka estuvo inconsciente durante días en el hospital, había sido la noticia del día, la alumna de la UA estuvo encerrada por más de 150 días, y que la agencia de Endeavor había ido a su rescate. Los padres de la chica estaban muy conmocionados, pero no se les permitió verla.

Uraraka iba en un grado muy avanzado de desnutrición, y de deshidratación. Tenía además varias enfermedades, como neumonía, e infecciones por las heridas. No era la niña de grandes mejillas que habían conocido.

—¡¿Cómo que no se encontraba ahí sola?! ¿Y sus captores? —El padre de la castaña estaba por mas indignado con la policía.

—No se encontró nada, era un edificio abandonado, parecía que hacia días la habían dejado ahí para que muriera—Menciono el jefe de policía.

La madre de la castaña estaba al borde del colapso, más de cuatro meses sin saber dónde estaba su hija fue un golpe muy duro para ellos.

—Nuestros estudiantes fueron quien dieron con el paradero de Ochako—Aizawa también se presentó delante de los preocupados padres—Una de las antiguas militantes de la liga de villanos, Himiko Toga, es la principal sospechoso.

—¿Himiko...Toga? —El padre de la castaña no había escuchado ese nombre en ninguno de los reportes que le habían dado.

—Ella y Ochako tuvieron un encuentro en el primer año, dentro del campamento, al igual que en el primer ataque de All for One. Tal vez Toga quiso terminar lo que había empezado hace un año.

—¿Mi hija estará bien? ¿Ya no podrá volver a atacarla?

—Sus compañeros de clase están patrullando en los alrededores para ver si pueden dar con su paradero, pero sería demasiado complicado ya que la chica tiene el don de convertirse en lo que ella quiera bebiendo su sangre—Aizawa estaba igual de preocupado que los padres de la castaña por cómo se comportaba Toga.

Si por el fuera la enviaría al tártaros el mismo, sin importar que, nadie le hacía daño a ninguno de sus estudiantes.

Esa noche nadie pudo ver a Uraraka ya que se encontraba en terapia intensiva, tenían que estabilizarla primero antes de pasarla a piso. Sus padres estaban pasando por una situación económica aun peor de lo que estaban, tantos gastos de viajes por saber dónde se encontraba su hija y ahora los gastos del hospital.

A la mañana siguiente Endeavor junto Shoto, Deku y Bakugo se presentaron a primera hora de la mañana. Los padres de la chica estaban bastante cansados y no querían ver a nadie.

—Se por lo que están pasando, Shoto me menciono su situación, así que por los gastos médicos de Ochako no se preocupen, yo me hare cargo de eso.

—Pero señor Endeavor...—Menciono el padre de la chica.

—Ella es...mi mejor amiga...y quiero ayudarla—Shoto Todoroki hablo por primera vez.

—Gracias—Dijo su madre entre lágrimas.

—Soy Midoriya Izuku...a también soy amigo de Uraraka ¿Cómo esta ella?

Los padres de la castaña no dijeron nada, simplemente agacharon la mirada ante la pregunta incomoda que había hecho el pecoso.

—Idiota—Bakugo le dio un golpe en la cabeza por hacerles pasar una gran incomodidad a la pareja.

—Lo...lo lamento...disculpe que fui tan imprudente—Dijo Deku intentando arreglar las cosas.

—Ella...ella es fuerte—Dijo el padre de la castaña con una sonrisa fingida.

Bakugo simplemente asintió, quería decir algo para apoyar a los padres de Uraraka pero simplemente las palabras no salieron de su boca, no podía decir absolutamente nada.

—Ire a hacer los trámites necesarios para que los gastos lleguen a mi cuenta—Endeavor dijo haciendo una reverencia a los señores—Vamos, aun no es momento para verla—Les dijo a sus tres estudiantes.

Los tres chicos hicieron una reverencia y se marcharon detrás del mayor. Los padres de la castaña estaban agradecidos con lo que estaban haciendo los amigos de su hija por ella. Ella era una chica bastante querida por sus compañeros de clases y eso lo agradecían también.

—Es él cierto—Dijo la madre de la chica a su esposo.

—Si...pero el no tuvo la culpa...según me dijo su profesor...él la salvo.

Durante semanas hubo un desfile interminable de alumnos yendo a ver la condición de su amiga, la cual aún no despertaba, controlaron su neumonía, y lograron estabilizarla subiéndola de peso e hidratándola, pero las infecciones seguían, así que aún tenía que estar en terapia intensiva.

Una tarde como cualquier otra Kirishima llego al hospital con un poco de comida para los señores Uraraka, entre los alumnos se había organizado para ayudarlos con lo que necesitarán mientras estuvieran ahí, pero Kirishima se detuvo al ver a alguien en la puerta del hospital.

—¿Bro...acabas de salir con los señores? —Kirishima pregunto bastante preocupado al ver a Bakugo en la puerta.

El rubio dudo un poco, pero su reacción no fue la esperada por el pelirrojo, sin ningún tipo de molestia dijo:

—Solo no digas que estuve aquí.

Kirishima vio cómo se iba, el esperaba un grito, o un típico insulto, pero obtuvo esa respuesta tan serena de parte del rubio, era más que claro que Bakugo estaba sufriendo por lo que le había pasado a la castaña.

—Bien, antes de comenzar la clase tengo una noticia que darles—El profesor Aizawa menciono un día en clases—Han pasado cinco semanas desde el rescate de Uraraka...

—¿Tienen noticias sobre Toga, kero? —Tsuyu pregunto muy conmocionada.

—Lamentablemente no hay ningún reporte sobre ella, pero no hay que bajar la guardia, y mucho menos ahora.

—¿Ella está bien? —Mina pregunto preocupada igualmente.

—Sí, de hecho me acaban de informar que ella al fin ha despertado—Hubo un grito de alegría por parte de los chicos del salón A.

—Ochako-chan al fin despertó—Hagakure dijo brincando de alegría.

—¿Cuándo la podremos ver? —Preguntaba emocionada Momo desde la parte de atrás del salón.

—Aun no podrán ir a verla, apenas la acaban de pasar a piso. Sus padres están muy agradecidos con ustedes, pero por el momento no es conveniente ir a visitarla, me comentaron que aun esta confundida, así que hay que darle su espacio—Menciono Aizawa, para después ver de mal modo a los alumnos—Y el día que vayan a visitarla no le hagan preguntas sobre lo que paso.

Su vista recayó en Bakugo por un segundo, el rubio se sorprendió demasiado con eso y volteo la mirada, el no haría ninguna pregunta inapropiada, eso era seguro.

—Eso me lleva al siguiente punto. Ninguno tiene permitido faltar a clases por ir a visitarla durante las horas de escuela, quedo claro.

Hubo una decepción colectiva dentro del grupo. Ochako Uraraka ya se encontraba bien, pero bastante alterada y conmocionada, y los profesores habían debatido sobre esta situación, ninguno quería que los alumnos estuviesen en más peligro, Himiko Toga no se tentaría el corazón con nadie y los alumnos estarían nuevamente en peligro.

Esa tarde Bakugo fue al hospital, pensó tantas veces en que le diría a los padres de la castaña, o si sabían de su situación. Había ido tantas veces durante ese mes, pero nunca llegaba con ellos, simplemente se quedaba en la puerta del hospital un par de horas hasta que se hacía tarde y volvía a casa, y ese día parecía que sería igual, de no ser por que encontró al padre de la chica en la puerta.

—Bakugo ¿Cierto? —El rubio no se había presentado ese primer día que fue con Endeavor, así que asintió simplemente—Ven vamos a conversar.

Era la segunda vez que Bakugo sentía miedo, y no sabía que decir. Fueron a sentarse en unas sillas en la sala de espera, era una situación bastante incomoda a decir verdad, y había evitado esa conversación por muchas semanas y ya no podía escapar.

—Mi esposa y yo no te culpamos, al contrario te agradecemos que la hayas devuelto a casa.

—¿Ustedes saben...quién soy? —Bakugo dijo algo extrañado.

—Lo sabemos, ese primer día que llego la policía con el informe en la mano, nos dijo quien eras tú. Pero no tuvimos oportunidad de hablar contigo todo este tiempo, por estar metidos en la estación de policía preguntando sobre el paradero de nuestra hija.

—Ese día...se ha vuelto borroso para mi...entre al baño del centro comercial y luego no la vi. Le llame innumerables veces, la fui a buscar a su departamento hice todo por localizarla...fue ahí cuando llame al profesor Aizawa.

—Lo se, nos dijeron eso, por eso sabemos que tu no tuviste culpa.

—Eran nuestros primeros 100 días saliendo, por eso la invite a comer...no supe que paso...por eso desde ese día me dedique a buscarla, cuando supe que Toga había sido.

—A nosotros nunca nos dijeron quien había sido, solo dijeron que se fue con una chica rubia—Bakugo vio al padre de la castaña, estaba bastante triste por lo que le había pasado a su hija.

—Sabía quién era, vi los videos de seguridad...ella...también intento torturarme cuando fui secuestrado en mi primera año de la academia, pero fui rescatado antes—Bakugo se levantó e hizo una ligera reverencia ante el padre de su novia—Lamento haberme tardado en encontrarla.

El señor Uraraka le regalo una sonrisa triste.

—No fue tu culpa, ella la tenía escondida en quién sabe dónde—El padre de la castaña comenzó a llorar—Creí...creí que nunca volvería a casa...pero tú la trajiste de vuelta...Gracias—Bakugo no sabía que hacer o que decir, sentía como su estómago se comprimía.

—Vamos muchacho—El padre de la castaña se levantó de la silla limpiándose las lágrimas—-Ella querrá verte, ven conmigo.

Bakugo fue detrás del señor, hacia las habitaciones del gran hospital, camino por los pasillos nervioso por lo que pudiese encontrar. Al abrir la puerta se encontró con una chica completamente desconocida para él.

Uraraka estaba más delgada, aun no recuperaba su peso, sus mejillas ya no eran sonrosadas, su cabello y su piel estaban bastante maltratados por el descuido, tenía heridas por todo el cuerpo y ya no poseía esa hermosa sonrisa que lo volvía loco.

—Ochako...linda...Bakugo vino a verte—Dijo su padre entrando detrás del muchacho, le dijo un empujoncito para que estuviera más cerca de ella.

Pero la castaña tan solo lo miro con ojos inexpresivos, sin aquel brillo en sus ojos, Uraraka no tenía solo heridas en el cuerpo sino también en el alma, y al ver todo eso Bakugo no podía soportarlo, quería salir de ahí en ese momento para matar a Toga por haberle hecho todo eso.

—¿Quién?

Aquella única palabra fue lo que termino por quebrar su corazón.


Hola a todos, el día de hoy les traigo una historia un tanto triste, si es bastante perturbadora, y un poco cruda. Hace poco vi una imagen donde Bakugo salva a Uraraka de estar atrapada o secuestrada, y de esa imagen me inspire para hacer eso. No me odien por favor solo tenia ganas de hacer algo completamente diferente a lo que los tengo acostumbrados. Los estaré leyendo.