"Oye… oye… despierta…"

Naruto estaba molesto. Llevaban 10 minutos queriendo que se despierte, aunque ya estaba despierto, y no parecía que aquella mujer fuese a parar.

Estaba picoteando su mejilla con su dedo, y no paraba de decirle "Oye, despierta".

Tomó la mano, y abrió su ojo izquierdo, del lado que estaba oyendo esa voz. Miró a la mujer con molestia, que tenía una sonrisa en su expresión serena.

Cabello negro y largo hasta sus caderas, ojos de color carmesí brillante. Unos adornos en la cabeza hechos de oro, y un tatuaje extraño en el cuello. Un vestido rojo con prominente escote, algo que resaltaba también la figura voluptuosa de la misma.

En sus brazos, unos guantes de seda negro reposan, los cuales llegan hasta arriba de su codo.

La mujer le sonrió de vuelta, antes de levantarse de su posición en cuclillas, siendo soltada por Naruto. El mismo se levantó, viendo que aún estaba en la cima de aquella torre.

Caminó hasta su katana y la tomó, viendo que aún estaba intacta. La agarró con su mano izquierda, y caminó hasta la espada de Elohim, clavada en el suelo.

Aeternum Custos.

Guardián Eterno, en latín. Según tenía entendido, por palabras de Elohim, simbolizaba la protección eterna que brinda a su portador.

Algo irónico que no lo haya atravesado mientras golpeaba a Elohim. Supuso que todo era en base a los deseos de quién la maneja.

Había estado ahí cuando Elohim la creó, y recomendó el nombre "Caelum Gladius", Espada Celestial en latín, pero su padre simplemente eligió la otra forma.

Tomó el mango de la misma, y abrió sus ojos.

Una explosión de información golpeó su mente. Ataques que su padre usaba con la misma, como se creó, entre otras cosas.

Finalmente, la levantó sin problemas. La balanceó un poco, viendo detalle a detalle los cambios que su padre le hizo a la misma.

Apretó con fuerza el mango, viendo como el fuego emanó de la misma levemente, antes que afloje su agarre.

La espada se deshizo en partículas doradas, enviada a una dimensión de bolsillo hecha por Naruto.

Se giró y miró a la mujer, que ahora estaba muy serena, demasiado para su curiosidad.

"Dime, ¿Quién eres?"

La mujer sonrió nuevamente.

"Soy la cosa que te dejó casi mu-"

La punta de aquella katana se poso en su cuello, mientras Naruto estaba a menor distancia de la anterior, viéndola con oscuridad en sus ojos.

Parecía listo para pelear.

"Se supone que no tienes consciencia, tu misma naturaleza es querer destruir todo lo que encuentras. Hay una sola posibilidad para esto, y estoy seguro que no es lo que ocurrió".

Con el conocimiento de que ella era básicamente el Trihexa, no podía siquiera pensar en jugar un poco.

Aun si no lo había asesinado estando durmiendo, podía haber estado esperando que despierte para pelear y que termine su trabajo.

"Oh, sobre eso… verás, cuando cortaste mi forma monstruosa, cortaste mi núcleo en pedazos con esa extraña energía cósmica y oscura. Mientras me regeneraba, sentía que tomaba consciencia de todo, y me di cuenta que debería haber muerto".

La ceja de Naruto se alzó. Bajó su katana, viéndola con seriedad, creyendo que la dichosa bestia le estaba jugando una broma.

"Mi núcleo es incluso más pequeño que un átomo, casi como lo sería un quark. Naturalmente podría sacarlo de mi cuerpo para sobrevivir a cualquier ataque potencial que elimine definitivamente mi existencia, pero no sentía que los cortes de tu arma sean algo así".

Levantó su mano. Ante los ojos de ambos, el núcleo de Trihexa se hizo visible, no teniendo el tamaño que debería. Parecía ampliado incluso.

Un color morado brillante, que aumentaba y disminuía su tamaño a cada segundo, de una esfera grande a una pelota pequeña, casi invisible.

"La energía que invadió mi núcleo me llevó a otro plano y, mientras regeneraba mi cuerpo, obtuve recuerdos de muchas cosas que sucedieron en el universo mientras era la bestia del apocalipsis, y luego muchos recuerdos tuyos y del anciano".

Una leve risa escapó de la boca de Naruto cuando Trihexa llamó a Elohim "anciano".

Ya había llegado a una conclusión, y le parecía bastante… estúpida.

"La energía cósmica se asocia con la espiritualidad, la iluminación y la conexión con fuerzas del universo. Es pura, elevada, y se conecta con los aspectos más trascendentales del cosmos. La misma energía tiene propiedades curativas, potenciadoras, e incluso la capacidad de desafiar las leyes normales de la realidad…"

Aunque murmuró eso para si mismo, Trihexa lo oyó atentamente, esperando una respuesta a una pregunta de la que no tenía respuesta.

"Un núcleo puede ser un órgano que alberga los poderes o la línea de vida, o un contenedor y el "verdadero" cuerpo para la esencia y la mentalidad del usuario… joder".

Ahora lo entendió.

Había hecho un trabajo que no pensaba hacer aún. Una leve sonrisa se formó en su rostro, mientras suspiraba.

Había mezclado por primera vez una energía tan poderosa como la cósmica, con la energía oscura.

La energía oscura es vista como una fuerza misteriosa y ominosa que permea el tejido mismo del universo. Se la podría concebir como una manifestación de las sombras y los abismos cósmicos, una energía que se esconde en los rincones más oscuros y distantes del espacio.

Esta energía, constituyendo aproximadamente el 70% de la densidad de energía del universo, se suele representar como una fuerza primordial y omnipresente que está intrínsecamente ligada a la creación y la destrucción en el cosmos.

En lugar de ser simplemente un vacío o una ausencia de energía, es vista como una fuerza activa y enigmática que influye en el destino y la evolución de las galaxias, las estrellas y las civilizaciones cósmicas.

La energía oscura, como tal, tiene una naturaleza esencialmente desconocida y su influencia omnipresente podrían ser fuente de misterio y temor para aquellos que intentan comprenderla o controlarla en el vasto escenario del universo fantástico.

Su fusión con la energía cósmica podría representar un equilibrio delicado entre la creación y la destrucción.

Básicamente, le había dado nueva esencia y capacidad de pensamiento a la Bestia del Apocalipsis.

Miró a la mujer, que lo miraba con curiosidad, ya que estuvo en su mente varios minutos.

"¿Por qué has tomado la forma de una mujer?"

Sonrió, mostrando sus dientes. Tenía dos colmillos muy puntiagudos, casi como si fuese un vampiro.

"Leí tu mente y, como fuiste tú quién me dio consciencia, descubrí que te gustan las mujeres, así que decidí convertirme en una. ¿No te gusto?"

Trihexa dio un giro en su eje lentamente, con movimientos de bailarina, mostrando cada curva y cada posible lugar erótico del mismo cuerpo que formó.

Sin ningún tipo de vergüenza, Naruto miró como el trasero de la misma resaltaba en su vestido. Silbo, viendo que en serio leyó su mente.

Tenía un cuerpo sexy, pero que no le sería molesto para pelear, con unas piernas fuertes de verdad, incluso tras esos brazos delgados sabía que podía hacer estallar un planeta de un golpe.

"Aunque me gustaría tener más pechos, he visto que a les suele doler la espalda, y este tamaño es el ideal para mi".

Astrum desapareció en partículas moradas. Naruto miró con serenidad como Trihexa jugaba con sus pechos, tomando medidas de los mismos con mucha seriedad.

La levantó y la colgó en su hombro, antes de desplegar sus alas y empezar a volar.

"Oye, ¿no se supone que tus alas deberían ser negras?"

Naruto se detuvo, estando por abrir un portal para salir del Fin del Mundo, antes de girarse lentamente para atrás.

Sus ojos se abrieron, por primera vez en un tiempo, con verdadera sorpresa.

Ya no tenía sus alas oscuras como el universo mismo.

Sus alas ahora eran doradas.

"Puedo sentir que has cambiado, hijo…"

La esfera dorada que flotó hacía el…

"Puedes ser el nuevo rey, hijo mío".

Las venas en su cuello se marcaron, mientras una sonrisa se ampliaba por todo su rostro.

Trihexa sintió las emociones de Naruto desbordar felicidad, alegría pura.

"¡Ese vejete me dejó el trono en bandeja de plata!"

Agitó sus alas, antes de mover su mano libre para abrir un portal.

Rápidamente voló a través del mismo, navegando por el universo mismo, sin importarle un poco que no tenga oxígeno ni nada.

Nació en el vacío de la existencia, y no necesitaba de cosas como respirar, comer, beber ni nada. Lo hacía por gusto.

Trihexa era más de lo mismo. No tenía que respirar, ya que se adaptó al instante.

No sentía el aura de la misma, que podría volver loco a cualquier humano e incluso hacer estallar su cabeza o el mismo cuerpo de la presión.

"Es bueno que reprimas tu aura. Lo último que quiero es ser un rey sin nada que gobernar".

Trihexa sonrió, ahora cambiando su posición para que Naruto la tenga como una princesa. Rodeó su cuello con sus brazos, mirando todo el espacio mismo con tranquilidad.

"Es muy distinto de lo que vi sin tener algo de consciencia. Tantas estrellas, planetas y demás… es intrigante".

"Me sorprende que no tengas ganas de destruir algo, o al menos no lo demuestres".

Trihexa miró a los ojos a Naruto, que le devolvió la mirada con serenidad.

"La energía cósmica mantiene mis emociones tranquilas. Mi mente pide destrucción, pelea y demás, pero esa energía me mantiene en paz, además de tu presencia".

La mujer frotó su rostro contra los pectorales del Lucifer, que suspiró por el extraño caso de la Bestia del Apocalipsis.

Otro problema más que arreglar.

Creó un último portal y lo atravesó rápidamente.

…...

Todos en el campo de batalla se detuvieron.

Sin excepción alguna, habían visto al propio Dios y Naruto atravesar el cielo del Inframundo, forcejeando y golpeándose como animales.

Ellos no pararon de pelear, incluso con el rugido que resonó en todo el universo hasta ese momento, y la absurda cantidad de poder que sentían que emanaba del mismo.

Todos estaban cansados, después de varios días peleando sin parar, gastando magia cada pocos golpes de sus armas o de sus puños.

La frontera que separaba el Inframundo de Grigori, dicho sea en este caso, una dimensión finita apenas mayor que un continente, estaba echa pedazos por todos lados.

Sin embargo, todos se detuvieron en un instante, incluido el propio Belcebú, que hace poco había salido de su verdadera forma.

Una presencia poderosa abrumó a todo el Inframundo y Grigori, deteniendo cada pelea, cada charla, cada discusión.

Bajando lentamente del cielo, un par de alas doradas destellaron ante los ojos de todos. Los demonios presentes sintieron un leve golpe en la frente y el pecho, creyendo que ese era Dios.

Los ángeles sintieron esperanza, pensando que su Dios había derrotado al Lucifer y ahora venía a terminar su cometido.

Azazel y sus compañeros cadres estaban serios. Ni una opción ni la otra era buena para su raza.

Para sorpresa de todos los que podían ver, Naruto bajó lentamente, viéndolos como si fuesen meras piedras en el camino.

Belcebú, Asmodeus, Leviatán y un recién llegado Rizevim sonrieron.

Miguel, Gabriel, Uriel y sus otros hermanos sintieron un fuerte pesar en su corazón. A lo lejos, muchos ángeles empezaron a llorar.

Azazel sintió que su mandíbula caía de la sorpresa, seguido de Baraquiel, Penemue, Shemhazai, Kokabiel, y los demás.

Las alas doradas destellaron en Naruto, acentuando la majestuosidad y elegancia que tenían las mismas.

Una vez Naruto tocó el suelo, todos vieron que cargaba una mujer en brazos, la cual se paró detrás de el mientras Naruto miraba a todos con plena seriedad.

"Dios ha muerto".

Miguel cayó de rodillas, sintiendo su mundo partirse en pedazos.

Gabriel se agarró el pecho, sobre su corazón, antes de caer de rodillas, empezando a llorar y rezar para que sea mentira.

"A partir de ahora, yo seré el Rey de todos ustedes. No me interesa ser un Dios patético. ¿Alguna objeción?"

Kokabiel abrió la boca, listo para quejarse.

De repente, su cabeza fue estrellada contra el suelo. Todos vieron con sorpresa pura como Naruto tenía su pie sobre la cabeza de Kokabiel, listo para aplastarlo.

"¿Qué ibas a decir, hermanito?"

Kokabiel no iba a hablar. Probablemente porque tenía la cabeza clavada en el suelo, o porque esa patada lo llevó a la inconsciencia.

Belcebú abrió levemente sus ojos. Como el más rápido por leve diferencia de todos, no había visto a Naruto moverse, y eso lo hizo sonreír.

Naruto miró a Azazel fijamente. Los vellos en la nuca del mismo se erizaron, antes de calmarse cuando Naruto miró a los Arcángeles y Serafines.

"Padre me dejó el trono, y ninguno tiene la chance de siquiera poder tocarme un cabello. Mañana haré una reunión masiva de todo el Cielo, Grigori y el Inframundo. El que falte, lo hago mujer y lo dejaré como la zorra personal de Asmodeus, ¿entendido?"

La única respuesta fue un asentimiento, pero no le bastó con eso.

Su mirada se oscureció, y una presión invisible cayó sobre todos.

Algunos cayeron al piso de rodillas, vomitando por la presión insoportable que cayó sobre ellos y el esfuerzo que debían hacer para no ser aplastados.

Los más fuertes se encorvaron, gruñendo levemente por eso. Leviatán, Asmodeus, Belcebú y Rizevim sintieron de igual forma la presión, lo que los hizo sonreír.

Trihexa, sonrió por esa presión. Era algo como lo que ella generaba en su forma de bestia, pero más controlado.

"No los he oído. ¿Han entendido?"

"Si, mi Lord".

Naruto sonrió por eso, antes que la presión desaparezca y empiece a caminar rumbo al Inframundo.

"24 horas. Cualquiera que piense siquiera en pelear, que este listo para ser mi mujer o la de Asmodeus, tal vez de algún ogro".

Leviatán saltó a la espalda de Naruto, abrazando su cuello y rodeándolo, antes de besar la mejilla del mismo.

Belcebú, Asmodeus y Rizevim vieron como la otra mujer también estaba caminando al lado de Naruto, y alzaron levemente la ceja.

"Tenemos tiempo para que me lleves a la cama, vamos rápido".

Trihexa miró a Leviatán con curiosidad, antes de abrir levemente sus ojos.

"Oh, tu debes ser una de las esposas de Naruto, y la mujer más poderosa de aquí junto a Lilith".

Leviatán la miró, recién dándose cuenta de ella. Había estado caminando al lado de ellos y no la notó.

"¿Quién eres?"

Sonrió. Una sonrisa que mostró sus dientes, como si fuese una niña alegre.

"Me conocen como la Bestia del Apocalipsis, pero puedes llamarme Trihexa".

Rizevim sintió que su corazón se detenía. Belcebú, Asmodeus y Leviatán abrieron la boca con sorpresa, mientras Naruto se reía divertido, viendo la expresión de todos.

El camino fue toda la explicación de que hacia el Trihexa con Naruto, como obtuvo consciencia, entre otras cosas.

El Lucifer, una vez llegó al Inframundo, fue recibido por toda la población.

Una exclamación de victoria resonó en todo el Inframundo. Gritos de felicidad, llantos de alegría y más, sabiendo que básicamente habían ganado la guerra.

Ahora, faltaba lo más importante.

Su ascenso al trono.