Hola a todo el mundo, he vuelto. Ha pasado un largo tiempo desde mi última actualización, he estado muy ocupado desde entonces, pero ahora estaré procurando traer capítulos más seguido, para que no se olviden de esta historia... espero xd.

En fin, un gusto saber que varias personas siguen y gustan de esta historia, siempre los leo en los comentarios. Bueno, sin más que decir, espero que les guste el cap, nos vemos.


Capítulo 64: "El monstruo y Crimson – parte 1"

El ambiente dentro de la habitación blanca se volvió helada de golpe.

Elmer miró a Ash, con una expresión hueca, como si hubiera perdido todo rastro de emoción.

No había ira.

No había confusión.

No había burla.

Solo… una profunda apatía.

El hombre dejó la copa de vino en la mesa, y luego tomó el libro en sus manos. Lo observó, como si estuviera estudiando su estructura misma, girándolo, pesándolo, tocándolo, sin embargo, en ningún momento intentó abrirlo.

Tras unos minutos así, el hombre dirigió una mirada escalofriante al joven, y luego le lanzó el libro al joven, quién lo tomo con tranquilidad.

- ¿Tienes… idea con lo que estás jugando, Ash Ketchum? –

El azabache bajó los hombros, y se acomodó, abriendo casualmente el libro, pasando de hoja en hoja.

- Originalmente no esperaba nada, Shin suele decir mentiras, así que cuando me contó la historia, del estúpido humano que deseó controlar el destino, realmente no sentí nada en absoluto… pero, cuando él me dijo que ese humano era un conocido mío, realmente no podía creerle –

- Shin Baxter es ese tipo de hombre… suele exagerar los problemas menores, y desestima los problemas mayores –

- Sí, por eso es difícil hablar correctamente con él… pero, vamos, pensar que realmente deseabas controlar el tiempo tanto, que te colaste en el hogar de Dialga, para robar uno de los engranajes del tiempo… hay un límite para cada acto, señor jefe de los guardianes –

- Oh, eso es algo que no podrías comprender –

- ¿Eso crees?, ¿No crees que tengo experiencia suficiente lidiando con bastardos ambiciosos? –

Ash miró despectivamente a Elmer.

Sin embargo, el hombre miró al azabache suavemente. Sin ira, ni molestia, el solo le miró como si de un niño se tratase.

- Es distinto… no podrás comprenderlo, dado que no naciste con este don… verás, yo nací con el don de la clarividencia… podía ver pequeñas ventanas hacia el futuro, escenas y palabras que no me correspondían al tiempo, ni las eras en las que nací… crecí, y con el tiempo, las ventanas se hicieron frecuentes, haciendo que llamara la atención de los guardianes de esos tiempos… me recluí en el templo de Dialga, y aprendí… más mis habilidades no eran tan fuertes, ni mi talento tan sobresaliente… y mis predicciones, jamás lograron cambiar el destino establecido… siempre fallé en ver el punto importante en cada visión… aquello era tan frustrante –

- ¿Y eso te llevó a robar uno de los engranajes del tiempo de Dialga?, Dado que te entrenaste en su templo, creí que lo venerarías o algo –

- ¿Venerarlo?, Te equivocas… yo siempre, sentí envidia de él –

El silencio invadió la habitación.

Ash miró fijamente a Elmer, cuya expresión esbozó una sonrisa. No era ni una sonrisa alegre o perversa, solo era una sonrisa… cargada con un gran sentimiento de burla.

Burla hacia él mismo.

- Tenía envidia de aquel con la habilidad de verlo todo, de controlarlo todo y presenciarlo todo… desee su poder, y haciendo un trato con Palkia, encontré el refugio de un Dialga primitivo… pensé que obteniendo uno de los engranajes, lograría poder que tanto anhelé… pero, subestime mi fuerza, y quedé atrapado dentro de las garras de ese Dialga… pasé incontables años atrapado en su cárcel, hasta que el original tomó interés en mí, con su ayuda escapé y logré mi objetivo… sin embargo, todo lo que obtuve, fue una cruel maldición… podía ver el futuro que quisiera, pero mis manos quedaron atadas… me volví un espectador, y mis deseos y anhelos fueron aplastados por el cruel destino… vi a mis amigos, maestros, y alumnos morir… pero la maldición, me dejó atrapado en un limbo, los años no pasaron para mí, pero me obligó a someterme a lo inevitable, a aceptar… ese fue mi castigo –

- …Ya veo… supongo, creo que tuviste lo que te merecías, ¿no? –

- No tienes nada de piedad, eh… –

- Quizás se deba a que te odio –

- ¡Pfff!, ¡Ha, ha, ha! –

Encontrando su situación divertida, el hombre rio de buena gana, mientras que el azabache le mandaba miradas críticas junto con Pikachu.

Elmer se detuvo a los pocos segundos, viendo al joven con una extraña mirada, que puso le puso los pelos de punta.

- Eres realmente parecidos a Allen… él también me odiaba, ¿sabes? –

- No lo dudo –

- Sí… él era así… lo conocí cuando apenas era un mocoso, ni siquiera tenía 5 años entonces, pero incluso en ese tiempo, él logró sorprenderme, un y otra vez… pasé muchos años siendo guardián, pero él fue el primer Eidant que conocí, y desde entonces comprendí que éramos distintos… ese hombre, parecía amado por el destino, tanto de buena o mala manera, bendiciones y desgracias acompañaban su camino, dónde quiera que fuera… también era amado por quienes le rodeaban, especialmente pokemon y mujeres… las últimas eran abundantes, pese a su edad… algo que tú también compartes, al parecer –

- Admito ser algo popular entre los pokemon… pero, desmiento completamente lo de las mujeres, las chicas que me siguen son mis amigas, como mi familia –

- …Bastardo mentiroso –

- Cállate Pikachu –

Elmer sonrió ligeramente viendo la figura del joven azabache.

- Ciertamente… la figura Allen era deslumbrante… tenía el don para guiar a los hombres, y sus acciones, podían cambiar el destino de todos aquellos a su lado… jamás vi a un hombre con tales cualidades, cuya existencia que causara tanto impacto en el destino mismo, le envidiaba tanto… así es como era, un Eidant completo… pero ese hombre murió… no murió ni como un héroe, ni como un guardián… ¿Teniendo tanto poder, porque eligió un camino así?, Jamás pude entenderlo –

- Quizás solo deseaba ser feliz, como todas las malditas personas –

- Los Eidant no pueden ser felices –

- ¿Quién lo decidió? –

- El mundo –

El ambiente en la sala se enfrió varios grados.

Ash y Elmer se miraron fijamente el uno a otro, mientras el aura a su alrededor vibraba amenazadoramente, y las chispas de Pikachu amenazaban con desatar una tormenta en cualquier segundo.

Cualquiera cosa podría desatar una batalla sin cuartel.

Aun así, Ash exhaló una gran bocanada de aire.

Acariciando a Pikachu, el joven miró al hombre con una expresión cansada.

- Así que solo por eso persigues a mi familia… solo eres un maldito pervertido, Elmer… solo porque alguien pueda hacer lo que tú no puedes, no significa que le deban nada a nadie –

- …¿Y eso es excusa para desperdiciar tan asombroso poder?, ¿Es ese egoísmo tan importante, que podrán darle la espalda al mundo, sin dudar, si este va en contra de su deseo? –

- Por supuesto, ¿O qué?, ¿De verdad crees que somos héroes o algo?… poderes a un lado, los Eidant solo son humanos, como todos los demás… y ya que tengo la oportunidad, déjame decirte… lo que tú o el mundo quieran de mí, me importa un demonio… pelearé por mi futuro, por los míos y por mis sueños, no permitiré que nadie se meta en el camino –

- ¿De verdad lo harás?… ¿Incluso si tu deseo pone en peligro a quienes deseas proteger? –

¡-BREAK-!

Los ojos de Elmer se abrieron, mientras sus lentes y copa se trizaban, junto al espacio mismo. El cielo se nubló y rayos aterradores rugieron, como si del fin del mundo mismo, se tratase.

La realidad temblaba, mientras que la aterradora aura del azabache, se desbordaba como un huracán embravecido.

Detrás del joven, 7 aterradoras siluetas se distinguían levemente, mientras sus feroces ojos amenazaban al líder de la Torre, como bestias furiosas.

Los rojos ojos de Ash brillaron, mientras el joven se ponía de pie.

- Aquel día, en que tú y los guardianes eligieron sacrificar a Ryota, lo dije claramente, Elmer… Mi nombre es Red, soy quién cambiará este podrido mundo… no jugué, ni bromeé ese día… no hay forma en que permita que aquellos que amo, se queden en este mundo, tal y como es… cambiaré este mundo… y si por ello, este mundo se atreve a apuntar sus colmillos a quienes amo… lo destruiré, juro que lo haré

Ash y Elmer se vieron a los ojos.

Los ojos del primero, brillaron como el fuego, ardientes y apasionados, el joven miró desafiante al hombre, cuyos ojos fueron teñidos por un lustre celestino, propio de una joya preciosa, manteniéndose estáticos, como si se hubieran detenido en el tiempo.

El pequeño instante, pareció durar horas, hasta que el hombre habló.

- Aquella es resolución a tal edad, es ciertamente aterradora… supongo que no puedo esperar menos, del hijo de ese hombre… me hace preguntarme, si aquellas palabras, llegarán a ser cumplidas… –

- ¿Crees que no lo haré? –

- Temo porque lo harás… exactamente, tal y como lo intentó Allen, tu padre –

- ¿Cómo mi padre? –

- Allen fue muchas cosas… un buen amigo, un gran amante, un líder excepcional, un asombroso héroe… pero lo cierto, es que fue egoísta… muy, muy egoísta… tanto con nosotros, sus compañeros, como hacia su propia familia… Ash, sé mejor que tu padre… porque serán aquellos a los que tú deseas proteger, los que más sufrirán por tu egoísmo… te lo dice alguien, que fue aplastado por el egoísmo de Allen –

- …Aquello, dependerá exclusivamente de las acciones del mundo… porque a mis amigos, ni el propio Arceus tiene derecho a tocarlos –

Con esas palabras, Ash cerró los ojos, la presión en la sala desapareció, mientras que espacio roto regresaba a la normalidad, la luz bañó a los dos hombres.

Fue como si fuera un mero espejismo.

Elmer alzó su ceja, y con un chasquido, sus gafas y copa se repararon, como si nada hubiera ocurrido, el hombre comenzó a limpiar las gafas, dirigiendo una mirada al azabache, quién volvió a sentarse, acariciando a Pikachu.

Colocándose las gafas, Elmer habló.

- Bueno, ya concordamos que ambos pensamos distinto… debo, sin embargo, advertirte que, si esta fuera una semana común, y yo todavía fuera el Amo de la Torre… me temo que tendría que detenerte… tú no entiendes el peso de tus acciones, el peso de tu existencia… puede que, en este lado que tanto anhelas, solo seas un chico del montón, un entrenador como cualquier otro… pero, para muchos guardianes, tú eres una luz… una esperanza, que siempre velará por nosotros –

- Yo jamás hice nada, que les haga pensar a los guardianes esa estupidez –

- Puede que tú no, pero Allen, tu padre, tuvo muchos amigos… Aural Wings, a la que pertenecimos Steel, Leane, Shin y yo, es solo una de las facciones que le apoyaban… la deuda que tienen hacia él es grande, pero tras su muerte, fueron incapaces de pagar el favor que Allen les dio… por el momento, solo Aural Wings sabe de tu relación con Allen, pero, de hacerse conocido que eres su hijo… entonces, aquellas facciones se alzarán… tus palabras actuales, bien podrían provocar una guerra civil, distorsionado aún más este mundo… esto, no lo estoy inventado, Ash Ketchum –

- ¿No temes que use esto para mi beneficio, Elmer? –

- Eres el hijo de Allen, esto no te importa nada, en lo absoluto –

- Exactamente, me parece genial que lo entiendas –

Viendo al sonriente Ash, Elmer suspiró.

Por solo un instante, la imagen del joven se superpuso con de aquel hombre, haciendo que Elmer abriera los ojos sorprendido. Ese hombre, poseía una presencia que parecía dominar y encantar a todos los seres vivmos.

Su silueta, ahora parecía haber cobrado vida nuevamente, a través de la piel de su propio hijo.

Elmer miró su reflejo en el vino, antes de preguntar.

- ¿Entonces, qué esperas de mí, Ash Ketchum? – (preguntó Elmer, cruzándose de piernas)

- Tu ayuda, ya lo dije – (respondió Ash, alzando su ceja)

- La muerte de Steel y Ryota son un hecho… aunque puedo verlas, mis manos y pies están atados… yo no puedo evitar sus muertes… si eres capaz de entender eso, entonces obtendrás mi ayuda –

Ash y Pikachu se miraron confundidos, discutiendo con la mirada varias cosas, el joven y el pokemon, se volvieron a mirar al hombre.

- ¿Puedo preguntar que puedes hacer? –

- …Tal vez, pueda relatarte en qué circunstancias ellos fallecerán –

- …¿No me estás ayudando así? –

Elmer sonrió, extendiendo un dedo frente a sus labios, el hombre cerró los ojos.

Ash frunció el ceño, sin embargo, pronto sintió una presencia junto a él, mientras el emblema tras su espalda, brillaba poderosamente.

"…¿Giratina?"

El joven bajó la mirada, concentrándose en sentir la presencia mesclada en su aura, el joven no logró identificar nada, confundiéndolo gravemente.

Ash giró su mirada a Elmer, quien seguía sentado tranquilamente.

- ¿Cómo morirán? –

- Steel será empalado y Ryota devorado, ¿Te sirve?, Te quedan 3 oportunidades –

- ¿Oportunidades?, ¡Oye, te estoy ofreciendo un trato aquí! –

- Ver a través de los hechos, a voluntad propia, conlleva una gran cantidad de riesgos y una gran cantidad de energía… sin contar, que el dios del Tiempo siempre vigila, y él es justo… no se te dará ninguna ventaja, solo si haces la petición correcta, obtendrás respuestas… más si quieres cambiar algo, deberás encontrar el camino tú mismo –

- Qué pasa con esa absurda regla salida de la nada… como sea, bien, ¿Cómo les pasaron esas cosas a Steel y Ryota? –

- Steel luchaba contra el Monarca, Ryota con Greed… te quedan 2 oportunidades –

- ¡Maldición, eso ya me lo dijiste!, ¡Exijo que anules eso! –

- No puedo hacerlo… ya te dije las reglas –

- ¡Tengo el maldito libro!, ¡¿lo recuerdas?! –

- Me temo que, en esto no puedo ayudarte –

El hombre sonrió suavemente, mientras que la frustración invadió al joven. Ash masajeó su frente, sintiendo un golpe en su muslo que le hizo mirar hacia abajo.

Pikachu le miró fijamente.

- ¿Pikachu? –

- Déjame intentarlo, creo que ya lo entiendo –

- ¿De verdad?, Pues, te lo dejo, amigo –

- ¡Pika! –

Recibiendo el consentimiento de Ash, Pikachu se enfrentó a la mirada de Elmer, quien intrigado, miró curioso al hombre.

- Elmer… cuéntame cómo se desarrolló la lucha contra el Monarca, y cómo se escapó Greed –

La sonrisa de Elmer se ensanchó.

Las pupilas grises del hombre brillaron, tenían un lustre celestino, puro y elegante, como el color del diamante.

Con un chasquido, frente al hombre un gran reloj de arena apareció.

Poseyendo un diseño tanto elegante, como extravagante, la arena dorada como el oro, cayó lentamente, mientras decenas de figuras como relojes y se creaban a su alrededor.

La presencia tras el azabache se intensificó, alterando el aura del joven, quién apretó los dientes, adolorido. Pikachu le miró preocupado, pero el joven le dio una gran sonrisa, para disipar su preocupación.

Elmer miró al par, y rio ligeramente.

- Fu, fu, fu… este servicio normalmente debería prohibirse, dado que nadie, debería saber demasiado del futuro… sin embargo, por alguna razón, él parece estar de acuerdo con esto… sencillamente, es muy raro… –

Elmer entrecerró los ojos, y luego, su expresión se atenuó.

Como si estuviera en trance, su boca se abrió, y una voz distorsionada, indistinguible de algún generó, habló:

"La llegada del monstruo con piel humana, fue como la llegada del fin del mundo… rompiendo el cielo y el mar, el cielo rojizo se tiñó de gris… la falsa doncella fue forzada a dormir, y la ciudad del mar encalló… flores estruendosas llenaron las calles, mientras miles de almas se refugiaban en el corazón de la ciudad… la bestia escapó de sus cadenas, hambriento, la bestia causó muerte y destrucción… el máximo defensor salió a detener el avance del monstruo, mas fue incapaz de detener su avance, peleando en solitario, usó su carne y sangre para proteger a sus cachorros… el joven cazador, persiguió a la bestia por el laberinto subterráneo, mas, no se dio cuenta que se enfrentaba a una hidra, de múltiples cabezas, una dentro de otra… la golondrina de plata, fue incapaz de salvar al cazador, y casi pierde la vida comprendiendo la verdad, la cual confió al joven héroe… el sacrificio de miles despertaron a la bestia, pero su inmadurez le impidieron escapar, y apostándolo todo… confío su corazón al héroe inmaduro"

Las palabras de Elmer resonaron por la habitación.

Suaves, pero inexplicablemente convincentes, las palabras salieron sin pausas o distracciones.

Al terminar, la habitación cayó en silencio, mientras la expresión de Elmer regresó a su actitud habitual, el hombre levantó su copa, mostrándose ligeramente sorprendido.

- …Es la primera vez, que dice una predicción tan certera, me pregunto qué futuro está esperando… como sea, es lamentable, pero esto es todo lo que puedo decirte… ahora, como interpretarán esta información, es su responsabilidad –

- …Ya veo –

Pikachu asintió frunciendo el ceño, giró su cara, miró a Ash fijamente. El joven abrió los ojos también, tras haber escuchado y memorizado las palabras del hombre.

Viendo a su pokemon observándolo, el joven azabache extendió una hebra de aura hacia este.

"Hey, Ash, ¿Lograste comprender algo de lo que habló este tipo?"

"…Tengo algunas ideas, discutámoslo con Ryota y el anciano, luego"

Ash frunció el ceño, llevando su mano a su barbilla, el joven meditó en silencio un tiempo. Miles de ideas y pistas comenzaron a correr en la mente del joven, mientras escrutaba la información.

Elmer no le apuró, ni le molestó. En su lugar esperó pacientemente, hasta que el joven finalmente ordenara sus ideas.

El líder de los guardianes, sonrió, mientras bebía su vino.

- Todavía te queda una oportunidad… ¿Quieres saber algo más? –

Ash le miró, frunció el ceño y preguntó.

- Quiero volver a confirmar… pero, ¿De verdad no puedes hacer nada, para salvar al anciano y Ryota? –

- Y nuevamente te respondo… es imposible… yo, Elmer von Hussen, no puedo hacer nada que impida la culminación de este destino –

- Ya veo… entonces tendré que usar el plan B –

- …¿Plan B? –

Elmer miró desconcertado al azabache.

Suspirando pesadamente, Ash ajustó su gorra y asintiendo con Pikachu, el joven apuntó su dedo a líder de los guardianes.

- Me llevaré a Emerald –

La mirada del líder de los guardianes se abrió de par en par, mientras el azabache extendía su sonrisa.

- ¿Qué pasa?, ¿No lo esperabas? – (preguntó un divertido Ash)

- …Ciertamente, este desarrollo es inesperado, pero comparado a las ideas y planes de Allen, todavía palideces en irracionalidad… ahora bien, ¿Puedo preguntar por qué quieres a Emerald? – (preguntó de vuelta Elmer)

- ¿Hm?, ¿No es buen plan tomar al alumno, si el maestro es no quiere dar su brazo a torcer?, personalmente creo que es un gran plan – (comentó azabache, llevando su mano a su barbilla)

- Es un pésimo plan – (contestó el líder de los guardianes, gruñendo) – Emerald puede ser mi alumno, y ciertamente, posee algunas habilidades que le hacen digno de pertenecer al ya extinto Templo de Dialga… pero, estás equivocado si piensas que puede cambiar el destino, como buscas –

- ¿Es eso así?, Aunque yo le tengo bastante fe a ese mocoso, ¿Sabías que nos ayudó en la batalla contra Greed? – (comentó Ash)

- Emerald es un chico terco, él no posee la capacidad de ver el futuro… pero nació con la capacidad de ver el origen de las cosas, viendo al pasado cree poder anticipar el futuro… a veces acierta, otras no… además, si se trata de la batalla con Greed, tú habrías salido ileso, incluso sin su ayuda – (respondió Elmer, llevando su mano a su frente)

- Sin su ayuda, habría desperdiciado una valiosa oportunidad… no subestimes a tu alumno, Elmer –

Ash y Elmer se vieron en silencio.

Ambos enfrentaron su mirada, durante varios minutos, hasta que finalmente el líder de los guardianes retiro su mirada.

- Emerald me sucederá un día… ¿Qué te hace pensar que le permitiría arriesgarse aquí, en esta lucha contra Shadow Gear? –

- ¿Qué te parece este libro?, ¿No es buena razón?… Shin dijo que te queda poco tiempo, y que Dialga estaba por acabar contigo –

El líder de los guardianes entrecerró los ojos, mirando peligrosamente a Ash, quién agitaba con una ceja alzada, el libro de aspecto antiguo.

Ajustando sus lentes, Elmer dejó salir un gruñido cansado.

- Ciertamente, es del estilo de Shin… siempre diciéndole a todo el mundo, secretos importantes, como si se tratase de una charla sobre el clima… pero, tienes razón, Ash Ketchum… el Dialga de nuestra realidad, me dio un ultimátum… antes que el Dialga Primigenio entre a nuestro mundo, debo devolver el engranaje que tomé, de lo contrario, deberé pagar el máximo precio… y ese libro, en tus manos, contiene la ubicación del mundo exacto, que Palkia abrió en ese entonces… llevo viviendo más de 400 años, pero no he logrado encontrar ese mundo… pero Shin, ese mentiroso cretino, lo mantuvo siempre oculto, dentro de esa inaccesible biblioteca… –

- Quizás sabía las graves consecuencias de dejártelo, hay conocimientos que, por el bien mayor, deben restringirse… especialmente, a bastardos como tú –

Los ojos como diamante de Elmer se estrecharon.

El líder de los guardianes se puso de pie, y miró fijamente a Ash, observándolo sin expresión, ni emoción.

- Ciertamente, tal vez, tus palabras tengan razón – (afirmó Elmer, pasando su mano lentamente, sobre su cuello) – En esta vida, he visto mucho… vi el destino más allá de mi muerte, más allá de tú muerte, más allá de la muerte de los Monarcas… todo hombre que vea eso, no podrá evitar desear cambiar el mundo… es un deseo innato, es humano… sin embargo, durante siglos, tal deseo se me negó… con un cadena maldita y cruel –

- …Cuando hablas, pareces un Monarca, ¿Te lo han dicho? –

- Fu, fu… Allen me lo decía a menudo –

- ¿Y luego te preguntas, porqué la gente te odia? –

El azabache y el hombre bromearon, pero esta vez, ambos mantuvieron una mirada fija en el otro. Pikachu, parado en el hombro del azabache, dejaba salir pequeños rayos, que golpeaban el espacio entre su entrenador y el líder de los guardianes.

- ¿Te volverás mi enemigo… Elmer? –

- ¿Destruirás el equilibrio del mundo… Ash? –

Ambos hombres hicieron preguntas sin respuestas. Tal vez, ambos ya sabían en el fondo de ellos, la respuesta del otro.

El silencio volvió a reinar, mientras la mirada de ambos chocaba.

Rojo contra diamante.

Fuego contra tiempo.

La tensión fue tal, que no sería raro que una pelea iniciase al menor instante.

Pero tal desenlace jamás ocurrió.

Elmer cerró los ojos y volvió a sentarse, liberando el ambiente disperso y finalizando la batalla de miradas. Ash, por su lado, también suspiró y tranquilizó a Pikachu, sentándose frente al líder de los guardianes, el joven presentó el libro al hombre, quién lo tomo sonriendo.

- ¿No te arrepentirás? –

- …Sé que lo haré, pero cuando pase, lo afrontaré y lo superaré… en este momento, mi deber es salvar Edén, a mis amigos, a mi maestro y compañeros, y sé que Emerald puede ayudarme a vencer… tengo fe en él –

- Puedo decirle a Emerald que te dé información falsa, ¿lo sabes? –

- ¡Ja!, Como si ese mocoso testarudo, aceptara ese tipo de artimaña… además, sabes cómo funcionan los libros de la Biblioteca Prohibida, hasta que no obtengas su aprobación, ni yo, ni Shin podremos ayudarte… pero no te preocupes, el libro se abrirá por sí solo cuando esta guerra acabe –

- Ya veo, eso es excelente… puedes encontrar a Emerald afuera, este ambiente no le gusta mucho, al parecer –

- No lo culpo, me volvería loco de estar en su lugar –

Habiendo terminado la charla, Ash se levantó y se dirigió a la salida.

El joven llegó hasta el pomo de la puerta, deteniéndose en seco, antes de volver su mirada a Elmer, quién le bebía la copa, con indiferencia.

- ¿Se te olvidó algo, Ash Ketchum? –

- Solo quería saber… ahora que no serás destruido, el destino ha cambiado… pero, en ese caso, ¿Qué pasará con Emerald?, ¿No iba a ser tu sucesor?, ¿O ya no será útil para tus planes? –

- …¿No crees que es demasiado pronto, como para que te empieces a preocupar por él?, ¿O es que planeas tomarlo bajo tu ala, igual como hiciste con Emilia y Ryota? –

- …Si su maestro lo desprecia, lo haré –

- ¡Fu!, ¿Si su maestro lo desprecia", dices?, ¿Steel realmente te enseñó ese tipo de comportamiento?, No es su estilo, ¿Lo sabes, no? –

- Maldición, hablas de su muerte, y luego de cómo se comporta… ¿Quieres dejar de hablar como si conocieras a Steel?… pudiste luchar junto a él, pero me quedó claro que no sabes absolutamente nada de él –

- ¿Es así?, ¿Y cómo es Steel, a tus ojos? –

- ¿Cómo?, Simple, un bastardo despreocupado, malhablado, sobreprotector y cabrón… un desperdicio de ser humano, que les enseña sobre juegos de azar y terrorismo, a sus alumnos… es un tipo absolutamente despreciable –

Elmer miró curioso a Ash.

Confundido, el hombre miró al joven con una gran interrogante en su cabeza, sin embargo, lejos de molestarse, el azabache sonrió ampliamente, mostrando todos sus dientes con una gran sonrisa.

Y los ojos del joven, brillaron con un profundo color chocolate.

- Pero, con todo eso… ¡Steel es el tipo más genial de todos!… ¿Morirá, dices?, ¡JA!, ¡Como si ese anciano se dejara matar, por algo así como un Monarca o una basura de ese nivel!, ¡¿Quién diablos crees que es?!… ¡Solo míralo fijamente!, ¡Ese sujeto es experto en decepcionar la expectativa ajena! –

- …¿Tanto confías en él, Ash Ketchum?… él no pudo hacer nada, cuando Allen murió, ese hombre no logró hacer nada –

Elmer estaba extrañamente disgustado.

Su expresión no lo demostró, pero el hombre se sintió fuertemente insultado y molesto. La imagen de Steel… su imagen de ese hombre, no concordaba con las palabras del joven, haciendo que este le despreciara.

Pero Ash, él simplemente sonrió más fuerte.

- ¿Y qué? –

La mirada burlesca del joven, cayó sobre Elmer.

- Ciertamente, fue decisión de mi padre morir… Steel, por otro lado, se quedó y protegió todo lo que mi padre dejó atrás… fue el único de ustedes que decidió hacer eso, y lo hiso solo, incluso cuando es un idiota y un pésimo maestro, él nunca ha dudado en ser el primero en levantarse, para proteger a todos detrás de él… pero eso es algo que tú nunca podrías hacer, Elmer… entonces, deja de hablar estupideces… ¡Porque como buen alumno de Steel Gatekeeper!, ¡Tendré que golpearte hasta la muerte, justo como él me enseñó! –

- …Ya veo –

Las palabras del líder de los guardianes, terminaron tras esa frase.

No dijo nada, incluso cuando Ash salió por la puerta.

Tampoco bebió nada más. En su boca, el vino pareció saber más amargo y agrio que nunca.

Con una mirada apagada, el hombre llevó sus manos al libro, pero no importó cuanto lo intentó, el libro se negó a abrirse.

Su contenido, su más ansiado deseo… todavía estaba lejos de sus manos.

.

..

- Te ves como una mascota abandonada, sentado en ese lugar, ¿sabes?… ¿Quieres que te traiga una caja de cartón, para la adopción? –

- …Eres realmente irritante –

Sentado en la entrada, y tomando sus rodillas, Emerald miró resentidamente al azabache, que le miró burlescamente al salir.

Sintiendo amenazante mirada del joven, Ash suspiró, y rascándose la cabeza, el azabache se agachó, bajando su mirada a la misma altura de la del encorvado rubio.

- Cuento contigo, de ahora en adelante, Emerald –

- No soy ni tu amigo, ni tu aliado, no olvides tu posición Red, aunque hayas llegado a un acuerdo con mi maestro, sigues siendo un enemigo de la Torre… solo cumpliré mi trato, y regresaré con mi maestro, una vez todo haya acabado –

- Seguro, eres libre de hacer lo que desees… pero hasta que regreses, eres mi responsabilidad, y tampoco te molestes, no tengo intensión de tratarte como al resto de mis compañeros… pero, lo cierto es que te considero un elemento de crucial importancia en las siguientes batallas, así que no está de más, llevarnos aparentemente bien –

- Tch, haz lo que desees –

- Lo haré, pague un gran precio por ti, ¿sabes? –

- ¡Hump!, ¡Ese no es mi problema!, ¡Y no te atrevas a tratarme como un objeto! –

- Por Arceus, no aceptas ni una broma –

Inicialmente, Ash enfrentó la mirada filosa del joven, con una sonrisa irónica, pero pronto, su mirada se endureció, y quitándose la gorra, el azabache se enfrentó seriamente al joven.

- Pero, tienes razón… mi trato con Elmer es solo mi problema, así que no debes preocuparte mucho… sin embargo, eso no quiere decir que no te exija todo tu esfuerzo en esta tarea… Emerald, deseo salvar a Edén… deseo detener los planes de Shadow Gear, y aplastar el siniestro futuro que tu maestro profetizó… así que, por favor, ayúdame a no perder nada, en esta batalla –

- …Eres increíblemente infantil y egoísta, ¿Cómo diablos esperas que confíe en ti, con ese absurdo objetivo en mente? –

- Bueno, no te equivocas en eso… ¿Pero sabes?, Apuntar al final feliz, incluso aunque parezca absurdo e idiota, puede parecer una pérdida de tiempo, pero… ¿Por qué no esforzarse en conseguir ese final?, Creo que, incluso si fallo y no logro todo lo que me proponga… siempre que se acerque un poco a ese objetivo, valdrá completamente la pena –

- No eres nada confiable –

- Lo sé, a menudo me lo dicen, pero, aun así, debo hacerlo… ¿Entonces?, ¿Me ayudarás? –

Ash extendió su mano hacia Emerald.

El joven miró desdeñosamente al azabache, apartando su mano, el chico se levantó de un salto y se alejó.

- No creas que me convences, solo haré mi parte del trato… ¿Y bien?, ¿A dónde vamos "líder"? –

Viendo al molesto chico, una vena se alzó en la nuca del Ketchum.

Viendo al descarado joven con una mirada filosa, el azabache se arregló su gorra, mientras se levantaba y se daba media vuelta, haciéndole un gesto al confundido Emerald.

- Primero, vamos ir con Ryota… debemos hacer una reunión y discutir la nueva información que tenemos, me gustaría que Emy y el anciano también estuvieran presentes, pero Emy está ocupada con los chicos, y el anciano dijo saldría a darse una vuelta –

- ¿Ryota?, ¿Ryota Inazuma?, ¿Sigues trabajando con ese criminal?, ¿Cómo puedes hacer tratos con él, entiendes siquiera el gran daño que causaron él y Mask of Ice? –

- Mask of Ice está muerto, y Ryota solo fue una víctima más… vamos un buen tipo en el fondo, muy en el fondo… deberían llevarse bien, ya que son bastante parecidos –

- ¡No somos parecidos! –

- Eso dices… ¿Qué opinas tú, Pikachu? –

- Ambos son gruñones y tsunderes… se llevarán bien –

- ¡Claro que no! –

Ignorando la réplica de Emerald, el azabache y el pokemon bajaron sus hombros y continuaron caminando, mientras el malhumorado Emerald seguía sus pasos, gruñendo y maldiciendo por lo bajo.

- Por cierto, ¿Sabes por qué Steel estaba tan ansioso por salir? – (preguntó Pikachu, curioso)

- Como si entendiera lo que ese anciano quiere… seguramente se aburrió o algo… espero… – (respondió el azabache, dudoso)

Sintiendo un ominoso presentimiento, el azabache se alejó del lugar, mientras internamente le pedía a Arceus, controlar al hombre que hacía de maestro en sus ratos libres.

.

..

- E-Esto… ¿S-Señor?, ¿Qué desea? –

- Todavía no decido –

- …P-Pero, no vendemos muchos productos… y ya lleva 10 minutos, sin decidirse, señor… l-la cola está llegando hasta la otra tienda, ya… –

- Todavía no decido –

Completamente nerviosa, la joven vendedora de miró alto y fornido hombre, que llevaba 10 minutos frente a su pequeño carro de comida.

El hombre, de extraño y largo cabello plateado, fruncía el ceño, mirando los distintos tipos de tacos, como si estuviera frente al máximo rival de toda su vida.

- …¿Desde cuándo hay pizza con piña?, ¿Cómo esa mierda abominable existe? –

- …Es un producto de la región de Alola, señor… es muy popular –

- Ya veo, tiene sentido si viene de esa región distorsionada… ¿Pero, entonces, dime, ¿Qué es esa cosa de "Pizza con crema pistache"? –

- Es un producto originado en Kalos, es muy popular –

- En el infierno será popular… y esa cosa… ¿Pizza de Algodón de azúcar? –

- …Es algodón de azúcar, con forma de pizza –

- ¡Sacrilegio! –

- Señor, hemos discutido esto ya 7 veces… –

La pobre chica, miró desesperada al hombre, quién nuevamente miró los productos seriamente.

Normalmente, habría expulsado a un hombre así, sin mucho problema, pero vio con sus propios ojos, como la persona en cuestión, levanto un robot asistente de casi media tonelada, con su brazo derecho, únicamente para recoger una moneda vieja del suelo.

No era solo ella, sino todos los presentes, quienes quedaron boquiabiertos, ante tal escena. Es por eso, que nadie, ni siquiera el más temerario de los presentes, intentó hacer nada en contra del hombre.

Por supuesto, tampoco es como si la vendedora se haya sentido atraída secretamente por el hombre. Su expresión seria, definitivamente no era nada atractiva… en lo absoluto.

Sin embargo, siempre existen ingenuos que no entienden su lugar…

- ¡Oye! ¡¿Cuánto maldito tiempo planeas hacernos esperar?! –

- ¿Hm?, ¿Me hablas a mí? –

El hombre de cabellos plateados, miró confundido, al joven de cabello teñido en azul, vestido como pandillero. Las pocas personas provenientes de Alola, rápidamente reconocieron al joven, como miembro del poco renombrado e infame Team Skull.

El joven miró altivamente al hombre, quién con una ceja alzada alzó su encorvado cuerpo y miró al joven directamente hacia abajo.

El pobre tipo, frunció el ceño, cuando descubrió tardíamente que el peliplateado, no solo era una cabeza más alta que él, sino que incluso los músculos que debajo de la desgastada chaqueta que portaba, se marcaban poderosamente.

El peliplateado… Steel, sonrió brillantemente.

- Chico, tu dinero, ahora –

- …¿Huh? –

- Vamos, no hagas esperar a la gente, invítame una pizza –

- ¿P-Por qué te invitaría una pizza? –

- Porque tu cuello es muy frágil, chico, podría doblarse muy fácilmente, si no tienes cuidado… –

- ¡¿…C-Crees que te tengo miedo?! –

- ¿Hm?, Oh, ¿Eso es una moneda?… Espérame un segundo, chico –

Steel ignoró al boquiabierto chico, y con un mero paso, avanzó decenas de metros, hasta un llegar detrás de un Mudsdale, que estaba recibiendo comida de su entrenador.

Sorprendido el pokemon lanzó una patada, con toda la fuerza que sus 920 kg, podían generar, para sorpresa de todo el mundo, que se alteró en pánico.

Tal patada, Steel la recibió con su mano derecha. Y haciendo uso del impulso, levantó complemente al pokemon, dejando boquiabierto a su entrenador y los presentes.

Sosteniendo al pokemon con una mano, Steel usó la otra para tomar el objeto, bajo las patas del Mudsdale, frunciendo el ceño, al ver lo que era.

- ¿Qué diablos?, solo era una tapa de bebida… qué pérdida de tiempo –

Suspirando, Steel dejó en el suelo al sorprendido pokemon, quién dócilmente aceptó las caricias del hombre.

- Bien, ¿En qué nos quedamos?… oh~, cierto, las pizzas gratis~ –

- … –

Apareciendo nuevamente frente al sorprendido joven, con apenas un parpadeo, Steel sonrió brillantemente al pobre tipo, cuya expresión se volvió tan pálida como una sábana.

Y así, un extraño caso de un robo a… ¿Mano desnuda?, ocurrió frente a varias personas, sin embargo, todos guardaron silencio y giraron su mirada.

No, todos no.

Por alguna razón, la chica que atendía al peliplateado, miró intensamente al hombre, con una expresión febril.

Fue un espectáculo lamentable, de principio a fin.

- ¿Hm? –

Ajeno a las miradas de todos los presentes, Steel se sorprendió ligeramente, al notar una chica a lo lejos.

La joven vestida de secretaria, no tenía ninguna cosa en particular que lograra llamar la atención de él, sin embargo, la chica cargaba una caja rosa que emanaba una gran cantidad de partículas de aura, algo naturalmente imposible.

Confundido, el peliplateado dio un paso, alejándose del grupo de personas, para aparecer repentinamente frente a la sorprendida joven.

- ¿Q-Quién es…? –

- Ah, disculpa, ¿Puedes decirme dónde conseguiste el contenido de esa caja? –

- ¿L-La caja?… S-Son pasteles de una pequeña tienda ubicada en el siguiente bloque, m-me encomendaron comprar el producto más caro, t-todavía me esperan… P-Por favor, no me haga daño –

- ¿Hah?, ¿Y quién quiere hacerte daño?… aunque si comes esa cosa, definitivamente te harás daño… escucha, durante las primeras horas te sentirás alegre y aliviada, probablemente varias heridas se curen y si estás levemente enfermo, sin duda mejorarás y te pondrás bien, de hecho, incluso los pokemon se sentirán mucho mejor, si lo consumen –

- …¿Y por qué entonces me haría mal? –

- Si solo comes uno, estarás bien… pero si comes de más, sufrirás dolores severos, como si los que tendrías de haber sobre exigido en el entrenamiento, y si todavía te atreves a seguir comiendo… tus músculos se desgarrarán y probablemente sufras una fractura… aunque hasta la fecha, solo un idiota llegó a esos extremos –

- ¡¿Q-Qué?! –

El rostro de la chica abandonó todo color, mientras nerviosamente sostenía la caja que parecía haberse convertido en una bomba, en su mente.

- P-Pero… me pidieron que la comprara, n-no puedo llegar sin nada… – (murmuró la joven, nerviosa)

- ¿Cuántos compraste, y cuantos van a comer aquello? – (preguntó Steel)

- U-Una docena… y son 4 personas las que comerán – (respondió la chica)

- Mmm, está cerca del límite, pero si comen 3 cada uno, no debería haber problema… claro, salvo que haya alguien excesivamente egoísta y consentido, que le quite los pasteles al resto – (contentó el peliblanco, aliviando a la joven)

- E-Es así… que alegría, quién lo pidió es una dama educada y amable, que incluso creó una organización para proteger a los pokemon… ella, su hijo e hija, y una amiga de ellos, comerán los pasteles entre ellos – (comentó una sonriente joven)

- Ya veo, entonces mi advertencia no es necesaria… cuídate chica, solo recuerda que los efectos de intoxicación duran 12 hrs, pero el dolor será real –

- Sí, gracias por la advertencia –

Viendo a la sonriente y feliz joven retirarse entre sonrisas, Steel giró su mirada hacia su espalda, mirando la dirección hacia la que la chica apuntó anteriormente.

Los ojos de Steel brillaron como la plata, y miraron alrededor.

Varias decenas de personas iba y venían en la dirección de la tienda de Crimson. Los que se dirigían al lugar, tenían expresiones curiosas y mostraban altas expectativas, en cuanto a los que venían de vuelta, todos sin excepción, sonreían estúpidamente, como si sus mentes viajaran a otro universo.

Por suerte, salvo la chica anterior, nadie llevaba una caja de pasteles con ellos, pero, todos todavía tenían rastros del alimento cargado de aura en ellos.

Steel esbozó una sonrisa, mientras negaba con la cabeza.

- Y pensar que ahí es donde se esconde esa chica rebelde… uno las cría, pero se atreven a abandonar a su padre, para correr e irse con su novio a la menor oportunidad, ja… ¡Pero!, ¡Si creen que eso me detendrá, no conocen aún, mocosos!, ¡Me entrometeré en su vida romántica, o mi nombre no es Steel Gatekeeper! –

Rugiendo con espíritu de lucha, Steel dio un paso adelante…

Apareciendo nuevamente frente al confundido joven del Team Skull.

- ¿Huh? –

- Venga, todavía no tengo mi pizza –

- ¡¿…?! –

Definitivamente, fue una escena lamentable, hasta el final.

.

..

_Sala de Control de Edén, Núcleo de Aurora_

[Los datos actualizados por el campeón Red, ya se han actualizado, sin embargo, me temo que la energía requerida para potenciar las barreras, excede el rango que pueden permitir los generadores de la ciudad… si se desvía la energía para mantener únicamente los procesos vitales de la ciudad, entonces sería posible general la potencia requerida, por un tiempo, a costa de sacrificar varias funciones de Edén]

- ¿No es posible generar esa potencia de otra manera? –

[Me temo que solo sería posible, con la potencia de un generador el doble de grande… o bien, el apoyo de un pokemon, específicamente, uno del rango de Legendario, más fuerte]

- Del más fuerte dices… quieres decir, los anormales, o, mejor dicho, los "originales", que mencionó Red en la reunión, ¿no?… olvídalo, solo lleva los datos a la sala de conferencia de los campeones, durante la reunión de hoy se los mostraremos a Red, y buscaremos una solución –

[A sus órdenes, campeón Lance]

Masajeando su frente, Lance caminó hacia la salida del gran cuarto, que contenía la unidad central de procesadores de Edén, el núcleo de Aurora.

Al salir, el campeón no volvió a la superficie, sino que camino a unas cuantas habitaciones, llegando a una gran puerta, altamente reforzada, que contenía una serie de códigos de seguridad.

El pelirrojo no perdió el tiempo, y extendió su mano, llevando su anillo cerca de los controles.

[Acceso Autorizado… ID. C-LANCE]

Con un gran sonido, los múltiples mecanismos de seguridad se abrieron, dando paso al campeón a una gran zona de fábricas, dónde múltiples dispositivos tecnológicos se construían en tiempo real.

Lance dio un vistazo, y caminó directo a la parte más profunda de la fábrica, llegando hacia un pequeño cuarto, cerrado incluso más exageradamente que la fábrica misma.

Suspirando, Lance golpeó furiosamente la puerta, una y otra vez.

- ¡Clemont, te lo dije antes, y lo repito ahora!, ¡Tienes prohibido colocar más dispositivos de seguridad en esta zona!, ¡Estás violando el diseño original de esta zona!, ¡Abre ahora mismo, mocoso! –

Tras varios golpes, finalmente un ruido sordo resonó, al mismo tiempo que todas las distintas medidas de seguridad se abrían, dando paso a un molesto pelirrojo.

Dentro, un nervioso y ojeroso Clemont le esperaba.

- C-Campeón Lance, yo—

- Basta de escusas, estoy seguro que el diseño presentado por Iris, tenía un total de 36 medidas de seguridad, hace apenas una semana, ¿Cuántas tiene este lugar actualmente? –

- N-No muchas más, además, pensando en los peligros presentes en la ciudad, veo necesario más—

- ¿Cuántas, Clemont? –

- …Son 132 en total… –

Lance llevó su mano a su cabeza, adolorida, mientras un deprimido Clemont, se sentaba en el piso, como un niño siendo reprimido.

- Clemont, entiendo que actualmente, la seguridad en Edén, no puede definirse como "segura", especialmente con esa organización rondando por las sombras de la ciudad… pero incluso yo creo que estás exagerando… redúcelas hasta la mitad, y deja las ideas basura fuera –

- …Si campeón –

Con una expresión aliviada, el joven rubio pronto se giró, tomando un pequeño frasco de la mesa de trabajo, tras de él, presentándola ante Lance, que miró esta extrañado.

- ¿Y esto es? –

- Ah, es el dispositivo espía que A—Red pidió, él me dijo que necesitaría equipo que no sería detectado, incluso a simple vista –

- Ya veo… pero esta apariencia, ¿no parecen simples granos de arena? –

- Puede parecer eso, pero estas son en realidad microbots, del mismo tipo que usamos para la mantención de la unidad central de procesamiento… siguiendo el concejo de Red, modifiqué estas para que realicen trabajo de espionaje e interferencia a corta distancia… la idea es plantar estas en los objetivos, y luego recibir la información mediante la longitud de onda especial, plantada en los nuevos sistemas de vigilancia… de esa manera, solo nosotros, los involucrados en el plan, podremos acceder a la conversación –

- Ya veo… suena bien, ¿Cuántos de estos tenemos?, ¿Y cómo piensas plantarlos? –

- Ah, eso… bueno, modificar los microbots para el nuevo propósito, resultó ser más complicado de los esperado, especialmente la modificación de la onda receptora, así que solo pude construir las 3 cápsulas espías, no habrán más oportunidades si fallamos… en cuanto a cómo podremos plantar los microbots, en la reunión con Red, llegamos a la conclusión que podremos hacer uso de los pokemon, ellos nos darán un mano en esta tarea, disfrazando cada caso como "accidentes inesperados" –

- Ya veo, lo tendremos en cuenta… has hecho un gran trabajo, Clemont, veo por tu expresión, que pasaste la noche en vela, para preparar esto, ¿no? –

- A-Ah, no lo mencione… además, mi trabajo solo es parte de la logística, soy distinto de ustedes, quienes deberán pelear directamente contra esa organización… ¿S-Señor Lance? –

- Solo llámame Lance, Clemont… en fin, ¿Qué pasa? –

El pelirrojo miró curioso al joven rubio, quien dudoso miró al hombre, antes de finalmente colocar una expresión decidida, y abrir la boca.

- ¿Podemos, realmente, ganar esta batalla?, ¿No podemos dar marcha atrás y evacuar a todo el mundo? –

- Creo que eso lo sabes mejor que yo, Clemont… personalmente, desearía tomar esa opción más que nadie… frente a un ejército, nosotros, estamos en clara desventaja, como la parte defensora… hay más de 100.000 vidas en Edén, contando a los visitantes y el personal de trabajo… mientras que nuestro lado solo posee poco más de 100 entrenadores, tenemos una diferencia en números y potencial de batalla… sería distinto, si pudiera contactar con la Liga Pokemon… daría toda mi fortuna, para llamar a todos mis colegas y enfrentar como se debe a esos tipos, pero no hay tiempo… ya no hay tiempo, ni para escapar, ni para pedir refuerzos –

- …Entiendo –

Lance sonrió ligeramente, mientras veía la ofuscada expresión del joven, el campeón palmeó el hombro del rubio.

- Tranquilo, no es como si tuviéramos todo perdido… primero, debemos acabar con los espías, mientras debemos fortalecer nuestras defensas… durante la tarde tendremos una reunión, ese Red nos dijo que nos instruiría en el modo de combate de Shadow Gear, deberías asistir también… toma un descanso hasta entonces –

- P-Pero… debo seguir trabajando en los microbots, además, tengo que revisar nuevos diseños de robots, que puedan ayudarnos en la guerra y yo—

- Basta, ¿Te has visto en el espejo?, estás deshecho… mira, no importa si eres joven, pero en tu estado, podrías tener un accidente si estás muy agotado… recuerda que somos pocos los que sabemos este secreto… y hasta que encontremos a los espías, eso no cambiará… como una de las pocas personas involucradas, debes estar completamente atento… ve a descansar y luego atiende a la reunión, tu aporte será necesario –

- Yo… entiendo –

Lance sonrió irónicamente.

Dejó al joven rubio tras unas pocas palabras más, y luego se retiró, en el camino el hombre se detuvo frente a una máquina expendedora, y compró un café.

El campeón no logró dormir nada la noche anterior, y estaba seguro que ninguno de sus compañeros lo hizo, tampoco.

Pero tampoco podía detenerse, ya que él sabía que todavía habían muchas cosas por hacer, y como uno de los campeones, era su deber estar al tanto de todas estas.

Bebiendo la lata de un trago, el campeón masajeó su cabeza.

- Realmente… solo aparezcan de una maldita vez, bastardos… pagarán caro, por poner sus ojos en mi ciudad –

La mirada del campeón se volvió feroz.

En medio del silencioso y vacío pasillo, Lance miró a la nada, con toda su ira reprimida.

.

..

- ¿Entonces, cuánto tiempo llevas así? –

- ¿…Diantha? –

Ligeramente sorprendida por la repentina intrusión de la campeona de Kalos, Cynthia, por primera vez en varias horas, dejó de ver hacia el exterior desde la oficina de reunión de los campeones.

La apariencia siempre elegante y misteriosa de la campeona de Sinnoh, estaba teñida por un aire melancólico y sombrío. Incluso el maquillaje apenas lograba tapar las ojeras, que la rubia tenía, tras una larga noche de insomnio.

Diantha no estaba mucho mejor, pero todavía se notaba muchísimo más centrada que su compañera.

- ¿Puedo sentarme? –

- …Adelante –

Tomando asiento en la gran mesa, frente a la rubia, la campeona de Kalos, la miró fijamente, mientras apoyaba su barbilla en la palma de su mano.

- Si tuviera que decirlo, pasaste la noche en vela –

- Todos pasamos sin dormir, Diantha… mejor preocúpate por Iris, esa chica todavía no tiene la fortaleza suficiente para afrontar este problema, que tenemos aquí –

- Mirto se hace cargo de ellos, además, es una chica fuerte, sé que lo hará bien… pero eso es lo mismo para ti, ¿no Cynthia?, ¿Por qué no me lo dices, eso que te ha estado atormentando desde que conociste a Red? –

- …No es nada, solo creo que puede ser peligroso y—

- Son los guardianes –

La expresión de la rubia se endureció, mientras Diantha entrecerraba los ojos y suspiraba.

- Acerté, ¿no? –

- ¿Qué te hace pensar eso? –

- No se necesita ser un genio, para notar que tu comportamiento comenzó a cambiar, desde la llegada de Red… no, error, fue desde que él mostró su fuerza, que comenzaste a cambiar tu actitud –

- Solo estaba siendo cuidadosa… sus habilidades superaban con mucho, los registros antes vistos en la Liga Pokemon, pero ahora ya sabemos la razón, es un guardián después de todo –

- ¿Me pregunto si es eso lo que te perturba? –

- ¿Quieres decir algo, Diantha? –

- Solo me preguntaba… ¿Será que lo que tiene tan mal a Cynthia, es que no puedes ponerse en contacto con ese extraño y complicado hombre?… el mismo que te regalo esos adornos, que siempre llevas contigo… –

TUND

Un fuerte ruido sonó, cuando la palma de la rubia se estrelló en la mesa, mientras que lentamente se levantaba, la campeona de Sinnoh dejó salir un agresivo aire a su alrededor, mostrando una actitud nunca antes vista.

- ¿Qué diablos sabes de mí, Diantha? –

- No mucho más que el resto… todos en esta sala, saben tu relación con ese hombre, quién lleva años intentando probar, que los cuentos de los guardianes y las antiguas leyendas, son ciertas –

- …No son solo historias, acabamos de descubrir que él siempre tuvo la razón –

- Pero eso no te lo devolverá, ¿sabes? –

- ¡LO SÉ! –

Gritando fuertemente, Cynthia terminó alzó su voz, como nunca antes había hecho, sorprendiendo ligeramente a Diantha, quién abrió los ojos sorprendida.

La campeona de Sinnoh apretó fuertemente los dientes, mientras su expresión se hundía. La normalmente siempre calmada y digna Cynthia, mostró un rostro triste, casi al borde de las lágrimas, mientras desesperadamente se aferraba a la mesa.

- Lo sé… juro que lo sé… ya han pasado más de 8 años, desde que desapareció… a pesar de su edad, era un hombre fuerte… él siempre viajaba personalmente a cada ruina nueva que encontraba, recabando datos y haciendo teorías… él siempre supo que los guardianes y el aura, tuvieron una enorme importancia tras la historia de que nosotros documentamos… es por eso, que no puedo aceptarlo… ¿Cómo él pudo desaparecer así? –

- Tal vez, los guardianes… o Shadow Gear… –

- Sí… ahora tiene sentido… en aquel entonces, no podía dimensionarlo, pensé que era imposible que alguien fuera de su familia, podría hacerle daño… culpé a su hijo de asesinarlo, y me pelee con su nieta… ella ahora ni siquiera puede verme cerca, ¿sabes?… pese a que yo siempre la vi como mi pequeña hermana, yo lo arruiné todo por mi ira… –

- …Ciertamente, yo tampoco puedo culparte… si estuviera en tu lugar, también habría llegado a la misma conclusión, especialmente cuando esa familia es prácticamente intocable en Sinnoh –

- …Lo es, pero por lo visto, había muchas cosas que desconocía… ahora, es imposible volver a acercarme a esa chica, pese a que él quería que yo la cuidara y le enseñara… –

- …Haah… no creo que deberías culparte tanto, siempre puedes arreglar las cosas, mientras todavía sigas viva, siempre podrás volver a forjar las relaciones –

- …Eso es imposible, créeme, esa chica es tan fría como el hielo, con las personas que odia… bueno, él también tiene la culpa, siempre la consintió, como si ella fuese una verdadera princesa… incluso hizo que un chico de su edad, la siga a todas partes, como si fuera su fiel escudero… esa chica, jamás aceptará una opinión distinta a la suya –

- …Quizás haya alguien a quién escuche –

- ¿Huh? –

Cynthia miró con sorpresa a Diantha.

La campeona de Kalos tenía una mala mirada, con un rostro complejo, casi parecía reacia a hablar, pero tras varios segundos luchando internamente, la mujer finalmente se rindió, mirando lastimeramente a la rubia.

- …Tú no escuchaste esto de mí, ¿Puedes prometerme esto Cynthia? –

- …¿Qué? –

- Promételo –

- Y-Yo… yo no he escuchado nada de ti –

Cynthia miró confundida a la campeona de Kalos, quién suspiró aliviada, mientras colocaba expresiones incluso más lamentables que la suya propia, era como si estuviera huyendo de un enemigo invisible.

No, no se podía hablar de un enemigo, sino más bien, de un verdugo invisible.

La rubia, sinceramente, no sabía que pasaba dentro de la cabeza de su compañera, pero incluso ella tuvo un mal presentimiento.

- Habla con Red –

- …¿Hah? –

- Sí quieres recuperar la relación con esa chica, debes hablar con Red, y pedirle que te apoye –

- ¿…C-Con Red? –

- Así eso… ¡Pero, oye!, ¡En serio!, ¡Yo no te dije esto!, ¡Ya nuestra relación está al borde de la guerra, y si sabe esto, no tengo duda que vendrá por mí! –

Cynthia, de verdad, creyó que Diantha se había vuelto loca.

Sintiéndose extremadamente confundida, la campeona de Sinnoh alzó su voz ante su nerviosa compañera.

- ¿Qué tiene que ver Red, en todo esto? –

- …Haah… es porque esa chica, Platinum Berlitz… ella es compañera de Red –

- …¿EEEeeehhhhh? –

El fuerte grito de Cynthia resonó en la habitación.

Fue una suerte, que nadie viera esto… de lo contrario, la siempre digna imagen de ella, se habría perdido para siempre.

.

..

- …Qué hiciste… ¿QUÉ?

- Conseguí la ayuda de Emerald, por el libro, ya lo dije –

- …Ya veo, entiendo… ven aquí y aprieta los dientes, maldito idiota –

Con chispas volando de aquí a allá, un peligroso y amenazante peliblanco, miró furioso al azabache, quién levantó sus manos, protegiéndose apresuradamente.

Ajeno a la urgencia de su entrenador, Pikachu se preparaba un sándwich con mucho kétchup, mientras a sus espaldas, Ash bloqueaba en pánico, varias decenas de patadas dirigidas a su cara.

- ¡Se supone que esa era nuestra maldita carta de triunfo, para mantener a raya a ese bastardo!, ¡Grandísimo Idiota! –

- ¡Vamos, al menos escucha la predicción que hizo!, ¡Sí me escuchas, al menos entenderías, idiota! –

- ¡Nada de lo que diga ese bastardo es confiable!, ¡¿Le has dado la oportunidad para fastidiarnos, solo para conseguir la ayuda del alumno?!, ¡¿Qué clase de excusa absurda te dio?!, ¡¿Eh?! –

- Dijo que Steel y tú morirían, además, no podríamos detener el ataque a Edén, eso fue~Ñam

Deteniéndose abruptamente por las palabras de Pikachu, Ryota giró su mirada hacia el pokemon, quién le asintió con el sándwich en su boca. Mirando al azabache de vuelta, el peliblanco confirmó la noticia, con el asentimiento del joven.

La expresión del Inazuma se distorsionó, antes de suspirar y mirar fijamente al azabache.

- Maldición… dime todo lo que te dijo, no omitas un detalle –

Ash y Pikachu se miraron, comenzando a relatar cada acontecimiento en la reunión previa, a los pocos minutos, el peliblanco finalmente tuvo una idea general de las palabras intercambiadas.

Tras terminar el relato, Ryota se cruzó de brazos y se apoyó en la pared, mirando fijamente al azabache.

- ¿Eso fue todo lo que pudieron sacar de Elmer? – (preguntó Ryota)

- Eso creo… Giratina estuvo molestándome toda la reunión, así que es seguro asumir, que Dialga también estuvo involucrado… lo que nos debe importar ahora, es descifrar la profecía de Elmer, entre más sepamos, más oportunidades tendremos de cambiar el futuro – (respondió Ash, bajando sus hombros)

- …Aun así, perdimos mucho, para lo poco que sabemos, además, traer a Emerald, tampoco es una apuesta segura, idiota – (alegó el peliblanco, gruñendo molesto)

- Eso era mejor que nada, además, ¿No es una excelente oportunidad, para cerrarle la boca a ese idiota?, Ardo en la espera de ver su jodida cara – (contestó el azabache, sonriendo)

- Pero, a cambio, hemos ganado un aterrador enemigo –

Las frías palabras del peliblanco, le quitaron la sonrisa al azabache, quién frunciendo el ceño, suspiró y asintió.

Viendo la expresión del joven, Ryota gruñó ruidosamente.

- Siempre me pregunté, por qué alguien como Elmer se sentaría tan dócilmente en su asiento de Líder de la Torre, pero con las palabras de Shin, eso tuvo sentido… ahora, sin la maldición de Dialga, ese hombre podrá comenzar a ejercer su poder real, sin temor y duda… pronto, la pasividad que los guardianes tuvieron durante más de 1000 años terminará, y entonces… es probable que otro Shadow Gear, nazca… ¿Entiendes las consecuencias de tus acciones, idiota? –

- Lo entiendo, pude verlo en sus ojos… ese tipo es mucho más ambicioso, de lo que demuestra –

- Si lo sabes, ¿Entonces por qué elegiste hacerlo, imbécil?… recuerda que luego de acabar con este Monarca, todavía tendremos que lidiar con el resto de Shadow Gear, ahora tener a Elmer en medio, solo puede traernos desgracias –

- Lo sé, pero… Shin también me explicó que, incluso una vez abierto el libro, Elmer todavía necesitará un tiempo, antes de que logre dar con el mundo que necesita y logre viajar a ella –

- Lo que dice ese tipo nunca es confiable… –

- Puedo entenderlo, pero es un riesgo que debo afrontar… además, nosotros no somos los únicos que estarán atentos a Elmer, apuesto que el resto de Monarcas tampoco estarán muy contentos con eso –

- ¿Usarás a Shadow Gear, para enfrentarse a Elmer?, ¿Quién diablos te hizo pensar en esa loca idea?, ¿Fue Shin o el bastardo de Stephen? –

- Ninguno… siendo franco, a quién se le ocurrió este plan, fue alguien quién ni Shin, ni yo, podíamos imaginar –

- ¿Ha?, ¿Quién lo hizo? –

- Victini –

La expresión de Ryota se desmoronó, cuando miró desconcertadamente al azabache, quién colocó una expresión indefensa. Girando su mirada, Ryota también miró a Pikachu, quién asintió desde su rincón, para sorpresa del peliblanco.

- ¿…V-Victini? –

- Sí, Victini –

El peliblanco miró al joven azabache con una expresión rara, como si su cerebro hubiera recibido un fuerte cortocircuito.

El joven Inazuma masajeó su frente y gruñó, antes de mirar al Ketchum, con una mirada interrogativa.

- ¿Cómo?… ¿Tan solo cómo, en el universo, esa poca confiable y patética cosa, te dijo que hicieras eso?… Pensé que era un cobarde, que temía incluso atraer la atención de los monstruos que comparten su dominio contigo –

- Aunque me lo preguntes… normalmente no hace ruido, especialmente cuando Giratina, Rayquaza o Yveltal están despiertos… pero, esta vez no le importó que todos estuvieran despiertos, y metió sus narices hace 4 meses, cuando fui a ver a Shin, para conseguir una forma de neutralizar a Elmer… fue insistente como nunca, algo raro en la actitud de ese tipo –

- …¿Eso es así?, ¿Por qué no me contaste sobre esto? –

- Debido a lo anormal de la situación… como sea, Shin también estuvo de acuerdo con el plan de Victini, e incluso los otros tipos en mi espalda estuvieron de acuerdo… ¿Cómo diablos esperabas que te lo contara tranquilamente? –

- Es cierto, también dudo haberte creído… de hecho, incluso ahora lo hago, maldición… normalmente se comporta como todo un cobarde, pero Victini sigue siendo la encarnación de la victoria, después de todo, huh… ese tipo huele las oportunidades, como ningún otro pokemon –

- Eso cierto, ¿no? –

- Entonces, Emerald también fue parte del plan de Victini, ¿cierto? –

- Victini no fue tan gráfico… en su lugar fue Shin, quién logró interpretar lo que quería… no Elmer, sino a Emerald, Victini quería a ese chico, más que nada –

- ¿Pero, por qué Emerald? –

- ¿Y yo como sé cómo diablos piensa ese tipo?… las únicas veces que me ha ayudado, fue en la pelea final contra Javier, y la batalla final que tuve contra Mask of Ice… en ambas ocasiones, me pidió cosas irrelevantes, pero inesperadamente, me salvaron la vida en ambas ocasiones –

- …Ya veo, en ese caso no tenemos más remedio… y hablando de Emerald, ¿Dónde lo dejaste?, Como nuestra brutalmente cara carta de triunfo, espero que no hayas sido tan idiota, como para dejarlo junto a Elmer –

- Ah, en realidad, lo llevé a la otra habitación a reunirse con Greed –

- ¡¿HA?! –

Ryota miró sombríamente al azabache, mientras nuevos rayos salían de sus puños y ojos, mientras el Ketchum retrocedía nervioso.

- Hey idiota, ¿Me puedes explicar, qué diablos tienes en la cabeza?, ¡Maldito idiota!, ¡¿Cómo diablos le dejaste hacer eso?! –

- Vamos, vamos, estamos en el mismo equipo, Blancanieves… además, piénsalo, todavía no sabemos cómo diablos se escapará, la habilidad de Emerald puede ayudar… –

- ¡¿Cómo diablos podría ser eso posible?!, ¡Si toca mi formación de sellado, lo mato! –

- ¡Hey, Blancanieves!, ¡Regresa idiota! –

Viendo al par de jóvenes retirarse a toda velocidad, Pikachu suspiró mientras acababa su sándwich.

- Humanos… -

.

..

_Base Crimson_

- ¿Cómo que no podemos seguir vendiendo a todo el mundo?, ¿No sabes cuánto perdí, vendiendo solo 3 pasteles por persona? –

- Pero Blue, ya te lo dije… unos pocos harán bien, tienen muchos beneficios de corto plazo, pero si ella sigue consumiéndolos, su estado se agravará –

- …¿Porqué no me contaste esto antes, Emilia? –

- Porque nunca antes pensé que serían tan populares… quiero decir, mi padre, Ryota y mi maestra, así como el resto de mis conocidos jamás comieron más de uno o dos pasteles… solo Ash comió como loco, la primera vez, pero tras sufrir el revés, él también comenzó a comer poco –

- …¿Debo suponer que, salvo por Ash, solo los guardianes comieron esto? –

- Sí, así es… esta es la primera vez, que mi cocina fue probada por personas normales –

- …Haah… pues, no hay remedio… ¡Crystal!, ¡Ruby!, ¡Dejen de estar jugando, y ya quítenle ese pastel de la mano! –

- ¡Es más fácil decirlo que hacerlo! – (x2)

- ¡N-Nooo~…!, ¡Es mío!, ¡Déjenme~! –

- ¡Ya suéltalo May, por amor a Arceus! –

Dentro de la tienda de Crimson, una escena peculiar se estaba llevando a cabo.

Había iniciado, tras que cierta castaña adicta a los bocadillos, probó por primera vez los pasteles creados por Emilia. Inclinándose y rogando, convenció a Blue, tras presentarle una cifra no informada de dinero, que dejó boquiabiertas a Iris, Misty y Dawn.

No importó cuanto le rogaron sus amigas, May no cedió su deseo, mientras que la brillante Blue, se lavó las manos, y llevó a la castaña hacia la creadora de la supuesta "Obra Maestra", Emilia. La peliplateada inmediatamente le negó la obtención de más pasteles, sin importar como suplicó May, lo que llevó a la desesperada castaña, a intentar robar un pastel recién salido del horno.

Calmar a Diamond fue una cosa, pero la castaña se negó, incluso cuando Ruby le pidió personalmente que cediera. Blue y Emilia vieron todo eso, con expresiones desconcertadas.

Iris, quien fue la única autorizada a entrar junto a la castaña, miraba desesperada a su amiga, que se aferraba al pastel, que sostenían Crystal y Ruby, como si este fuese una especie de anillo ligado a un demoniaco ser.

- ¡…E-Es mi precioso~! – (May)

- ¡Es solo un pastel, loca! – (Iris)

- ¡S-Solo suéltalo, May! – (Ruby)

- ¡Noooo~…! –

No importó los gritos de Iris y Ruby, May simplemente se negó entre lágrimas, viendo la escena Blue llevó la mano a la barbilla.

- Emilia, dime la verdad, le pusiste algún compuesto extraño a la masa… no me enojaré, en serio –

- Haah… es solo aura, te lo dije –

- ¿El aura puede causar este tipo de dependencia? –

- Es imposible, aunque la comida con aura sabe bien, esta se usa principalmente para fines medicinales, en mi casa, como papá y los chicos se exigían siempre, no había problema… pero en casos normales, ningún guardián la consumirá estos en exceso… al principio, me sorprendí mucho de que a Ash le gustase tanto este tipo de comida… pero, veo que todos reaccionan igual, es confuso –

- Hmm… maldita sea, tendré que posponer el plan de la cadena –

- ¿Cadena? –

- Olvídalo… Haah… –

Suspirando, Blue miró deprimidamente la escena de los jóvenes, quienes finalmente lograron arrebatarle el postre a la desconsolada castaña, quién tras maldecir a un sorprendido Ruby, se largó entre lágrimas al exterior.

Iris tuvo un severo dolor de cabeza, viendo a su amiga comportarse de esa manera.

- Ten, bebe esto –

- ¿Huh? –

La morena miró sorprendida Yellow, quien vestida de maid, se acercó a la morena, sosteniendo un vaso de agua, junto a unos medicamentos para la cabeza.

- Y-Yo no lo necesito, tranquila –

- Mentirosa, se te notan las ojeras –

- ¡¿Eh?! –

Sorprendida por las palabras de White, Iris llevó sus manos a su cara.

Cautelosamente la joven morera sacó un pequeño espejo desde sus ropas, para ver su expresión, sin embargo, al poco tiempo lo guardó deprimidamente.

- ¿Tuviste una mala noche? – (preguntó una preocupada White)

- …Acabo de enterarme de una situación extremadamente peligrosa, no he podido dormir correctamente y cuando cierro los ojos, solo veo pesadillas… – (comentó una cansada Iris)

- Ya veo, debe ser difícil… ¿Por qué no vas a descansar? – (preguntó la castaña, observando el semblante somnoliento de la campeona)

- No puedo… debo asistir a una importante reunión en unas horas –

- ¿Otra?, ¿Pensé que A—Red y ustedes, ya habían acabado de hablar? –

- ¿Huh? –

Iris miró sorprendida a Yellow, quién colocó una expresión lamentable, antes de mirar rápidamente a Blue.

- ¡¿Cómo lo saben?! –

- Él no tiene secretos con nosotros, no es su estilo, pero no te preocupes, ninguno de nosotros tiene planes de exponerlos, sabemos mejor que nadie, lo delicada que es la situación ante nosotros… además, esto te lo digo como alguien que ha tenido que pasar en vela muchas veces, pero la falta de descanso, es peligrosa… toma la medicina que te propone Yellow, y ve a dormir, si tienes la oportunidad para descansar, no dudes y hazlo, luego lo lamentarás –

- …Y-Yo tomaré algo después de la reunión –

Algo cohibida por la calma, casi imperturbable de la castaña, Iris rápidamente se dio la vuelta y se dirigió a la salida.

Sin embargo, antes de salir, abrió levemente la boca, mientras miraba tímidamente a la castaña.

- Yo… yo no voy a rendirme –

- ¿Hm?, ¿Es eso así?… Pues, lamento decírtelo, pero pierdes tu tiempo, no cederé ante nadie –

- Eso lo veremos –

Desafiándose la una a la otra, Blue e Iris intercambiaron intrépidas sonrisas, mientras el resto de los presentes sonreían irónicamente.

La morena giró para salir, cuando una alterada Bianca entró, sin avisar.

- ¡¿Eh?!, ¿B-Bianca? –

- ¡Ah!, hola Iris, te ves bien… ¡Espera, no!, ¡B-Blue!, ¡Sal ahora!, ¡Es urgente!, ¡Los chicos están en problemas! –

- ¿…Hah? –

Todos los presentes se quedaron pasmados por la repentina alerta de la rubia, sin embargo, pronto la mirada de todos se enfocó y se endureció.

Emanando una presencia abrumadora, Blue, Crystal y Ruby corrieron fuera de la tienda, seguidos de cerca por Bianca.

Iris y May se vieron confundidas, siguiéndolos inmediatamente, poco después de ellos.

Solo Emilia, frunció el ceño y miró cautelosamente la entrada.

- Esta aura… –

.

..

- Hey, hey, mocosos, ¿Esto es todo lo que tienen?, esperaba más de ustedes, por todo lo que me ha contado el mocoso, pero, en serio, ¿Es todo lo que tienen? –

- ¡…Kugh! –

- ¡…No puedo!, ¡No puedo respirar…! –

- ¡P-Pesas, m-maldito viejo…! –

- Tch, parece que solo saben hablar… esperaba más, del grupo que entrenado por ese par de idiotas, alumnos míos –

Frente a la tienda de Crimson, una particular escena se llevaba a cabo.

La animada y entusiasta escena de los últimos días, había desaparecido, así como la totalidad de clientes, quienes, desde las últimas horas, habían atestado la pequeña plaza frente a la tienda.

A su vez, una nueva figura adornaba la escena.

Sonriendo desvergonzadamente, mientras masticaba un pastel, un alto y fornido hombre de cabellos plateados, se cruzó de piernas y sentó sobre la espalda de unos adoloridos y renuentes, Gold, Silver, Black y Diamond.

El hombre… Steel, se bufó divertido de los jóvenes, quienes intentaban desesperadamente levantarse, sin éxito alguno.

- ¡Kugh!, ¡N-No puedo…!, ¡¿Por qué no puedo levantarlo?! –

- ¡E-Es muy pesado! –

A un lado de Steel, Sabrina y Yellow tenían expresiones distorsionadas y adoloridas, mientras ambas usaban excesivamente sus poderes, ni el poder de la rubia o la pelimorado, parecía funcionar en lo absoluto en Steel, quien tenía una expresión alegre, como si estuviera recibiendo el mejor masaje.

- Mmm… no está mal, nada mal… mocosas, tienen un gran futuro como masajistas, les doy mi aprobación… ah, pero, por su bien deberían detenerse, a diferencia de los guardianes, ustedes, personas con habilidades especiales, poseen un límite de resistencia ligado a sus poderes… si se sobre esfuerzan, pueden lisiarse con facilidad –

- ¡Tch!, ¡No es tú problema! –

- ¡T-Todavía puedo seguir! –

- …Es su elección –

Bajando los hombros, Steel negó con su cabeza, la actitud de ambas jóvenes quienes, con caras rojas y lágrimas en los ojos, se negaban a ceder. En su lugar, miró a otro lado, dónde su Aggron, arrastraba a los renuentes pokemon de Platinum y N, llevándolos dónde se encontraban los derrotados pokemon, de los jóvenes bajo el trasero del peliplateado.

- ¡Empoleon, resiste! – (gritó una desesperada Platinum)

- ¡Darmanitan! – (gritó un preocupado N)

- No se resistan más, sus pokemon ya no tienen energía, no les pidan imposibles –

Platinum y N, fruncieron el ceño, viendo con impotencia como el Aggron de Steel, lanzaba a sus pokemon con completa tranquilidad sobre el Typhlosion de Gold, el Emboar de Black, el Feraligatr de Silver, el Torterra de Diamond, el Serperior de White, el Raticate de Yellow y el Alakazam de Sabrina.

Todos los pokemon de los jóvenes de Crimson, fueron acabados con un solo movimiento.

Remontándose hacia solo un par de minutos atrás, todo en el local estaba funcionando normal y corriente. Con Gold siendo contenido por Crytal, los jóvenes quienes se relajaban del largo día de batallas, ayudaban en el local, usando unas pelucas que Blue los obligó a usar.

Eso era, hasta que casual e inesperadamente, un hombre llegó desde el cielo.

Aterrizó pesadamente en medio de la plaza, hundiendo una mesa que acababa de ser desocupada, tras su aterrizaje.

Naturalmente, eso causó una conmoción.

Decenas de personas se acercaron al hombre con preocupación, sin embargo, este parecía cansado y molesto por esto, así que, ignorando a todo el mundo, el hombre sacó un silbato de su ropa, el cual resonó a lo largo de toda la plaza.

- Es molesto, lárguense todos salvo los mocosos bajo Ash –

Lo siguiente que se supo, fue que toda la masa de personas y pokemon, se alejaron, olvidando todo, ya sean sus pertenencias o los mismos pasteles que fueron a comprar.

Los únicos que quedaron, fueron los jóvenes de Crimson, quienes sacaron sus pokemon, al mismo tiempo que Steel volvió a enfocar su mirada en ellos.

El peliplateado los felicitó por eso.

Sin embargo, lo que siguió luego de eso, fue un absurdo espectáculo de poder bruto, realizado por el Aggron de Steel, quien casualmente lanzó lejos a todo pokemon que se cruzó en su camino.

Steel, jugando, atrapó a los jóvenes cerca de él, golpeándolos duramente en la cabeza, los usó como asiento, mientras observaba la actitud de cada joven, el hombre bebió una cerveza y usó la cabeza Gold como porta vaso.

Definitivamente, fue Steel siendo Steel.

- ¡Q-Qué…!, ¡¿Qué diablos está pasando?! –

Grito de Blue resonó en toda la plaza.

Las miradas se concentraron en la castaña, quién miró consternada la situación presentada ante ella.

Ruby, Crystal y Bianca no dijeron nada, sin embargo, sus expresiones eran tan malas como la de la castaña, quién en menos de un segundo, sacó su Blastoise y una pistola, la cual apuntó directamente a la cabeza del peliplateado.

Las cejas del hombre se levantaron, viendo a la castaña con interés.

- ¡¿Quién diablos eres?! –

- ¿Hou?, ¿Un arma?… Hace mucho que no me apuntan con una, nada mal mocosa, eres la más interesante de todos… aunque, fallaste igual, debiste disparar primero y luego preguntar –

- ¡…! –

Blue abrió los ojos en pánico.

Su arma, la cual nunca antes había perdido, por alguna razón ahora estaba en manos de Steel, el cual, con mucha calma apuntó directamente hacia ella.

La castaña intentó apartarse, pero su cuerpo no le respondió. No importaba cuanto lo intentara, este parecía haberse quedado fijado al piso, haciendo que su pánico solo aumentase.

Ruby y el resto también intentaron intervenir, pero nadie, ni el mismo Blastoise de Blue, pudo hacer nada. Ni siquiera había que mencionar a Iris o May, quienes llegaron poco después que los últimos chicos.

Parecía que nadie podía moverse.

- Hee… tienen muy buenos instintos, pasar tanto tiempo con el mocoso, realmente les hiso aprender… pero, no es bueno si no son capaces de soportar algo de este nivel, ¿saben? –

Guiados por las palabras del hombre, Blue y el resto giraron su mirada a Steel.

Lo que vieron… fue el abismo.

Terror, terror en su forma más primitiva y cruenta, todos los presentes perdieron el aliento, mientras los ojos plateados de Steel los dominaba.

Finalmente lo entendieron.

Fue el miedo, el simple miedo arraigado en ellos como seres vivos que eran, ante un ser al que absolutamente no podían desafiar.

No fueron solo los chicos, quienes sintieron eso, sino que incluso sus pokemon retrocedieron, espantados de estar siquiera cerca del hombre.

Este tipo de presencia… nunca antes la sintieron.

Ni Ash, ni Ryota o incluso Emilia, pudieron hacerles sentir este sentimiento.

Ni el propio Mask of Ice, se comparaba.

Blue, al borde de su ingenio, débilmente abrió su boca, mientras una sola palabra aparecía, una y otra vez, dentro de su cabeza.

- …¿M-Monarca? –

- ¿Hm?, Demonios, no… ¿Crees que me veo como una especie de monstruo milenario?, Vamos, me veo mejor, maldición –

Steel gruñó y suspiró, mientras casualmente lanzaba la pistola de vuelta a las manos de la castaña, quién tomó torpemente el arma.

El gélido aire presente en la plaza se aligeró, mientras Steel se levantaba, dejando libres a los jóvenes en su trasero.

- ¡F-Finalmente somos libres! –

- Kugh, sentí que mis costillas se destrozaban… –

- Pensar que nos aplastarían tan fácilmente… –

- Soy una deshonra para todos los sirvientes de los Berlitz… debo pagar mis culpas, y-yo no puedo… la señorita, debo ser castigado por ella –

- H-Hey, Diamond… sé que te gusta ser el sumiso, en tu rara relación con Platinum, pero, en serio… ¿Siempre cargas un látigo contigo? –

Levantándose adoloridos, los jóvenes se sobaron la espalda, mientras se reunían con Blue y los otros, reuniéndose todos juntos, los chicos miraron atentos al peliplateado.

Steel por su lado, solo miró curioso, de un lado a otro, buscando intensamente algo… o a alguien.

- ¿…A qué viniste?, Si no eres un Monarca, entonces, ¿Quién eres? –

- ¿Hm?, ¿El mocoso no les dijo nada? –

- …Por mocoso, hablas de… –

- De Ash, claro está… ah, aunque ahora se hace llamar Red, o algo así… como sea, soy su maestro, un gusto –

La quijada de todos los presentes tocó piso, cuando las impactantes palabras del hombre salieron. Todos los compañeros del azabache, de sudaron frío, cuando repentinamente, las palabras del azabache resonaron dentro de su cabeza, como alarmas encendidas.

"Mi maestro es un monstro… un monstruo, ¿me oyeron?… ni se les ocurra enfrentarlo, y si lo hacen… bueno, háganse los muertos, quizás, los deje tranquilos"

- ¡¿E-ERES ÉL…?! –

El peliplateado, ignoró el grito de los jóvenes, mientras se concentraba en su propia búsqueda, personal.

Tras un tiempo, su mirada cayó en la puerta de la tienda, encontrándose con un temblante mechón de cabello de color plateado, temblando detrás de una esquina, escondido.

Steel entrecerró los ojos, y sonriendo sospechosamente, se acercó a la puerta, mientras mantenía la mirada fija en el mechón.

- ¿Y bien?, ¿No planeas venir a saludar a tu padre? –

Las palabras del hombre, sacaron de su estupor a todos los presentes.

Girando lentamente su cuello, Blue y el resto de jóvenes, observaron fijamente al sospechoso mechón, cuya identidad poco a poco, salió a la luz, dejando totalmente sin palabras a cada uno de los presentes.

- …¿Qué hiciste esta vez, papá? –

- ¿Qué clase de saludo es ese, Emilia?, ¿Acaso así te eduqué? –

- Haah… ¡Papá!, ¡¿Qué demonios haces en el local de Ash?! –

- Está mucho mejor, pero todavía te falta agresividad… ah, y vine a saludar –

- ¡¿No dijiste que ayudarías a Ryota?! –

- Detalles sin importancia –

La expresión de todos los presentes se distorsionó, mientras padre e hija tenían una reunión absurda. Sus cerebros corrieron a toda velocidad, mientras observaban al par, cuya discrepancia en apariencias, se parecía a la de una dama y una bestia.

Tras una breve discusión, ambos peliplateados terminaron su charla, y una apenada Emilia se posicionó a un lado de Steel, suspirando.

- C-Chicos… les quiero presentar a mi padre, Steel Gatekeeper… es el maestro de Ash, Ryota y mío… por favor, tengan paciencia –

- Un gusto, mocosos… gracias al juego anterior, comprendí su nivel y poder… son básicamente basura, pero todavía veo potencial, ¡Este será un entrenamiento exprés, pero creo que funcionará!, ¡No se preocupen, solo duele al principio!… Ahora, todos formen una línea –

- ¡¿…HUH?! –

Con expresiones perplejas y blancas como el papel, los jóvenes de Crimson hicieron su primer contacto con Steel.

Y fue absolutamente abominable.

CONTINUARÁ…