Capítulo 4: Viviendo con los Bakugo

Una tarde sus padres hablaron con Uraraka sobre una decisión importante.

—No podemos dejarte solo Ochako, los padres de Katsuki están de acuerdo con esto—Menciono su padre muy preocupada.

—Pero...Bakugo...

—No tenemos otra opción, cariño, tenemos miedo de dejarte sola. Katsuki y su familia están dispuestos a cuidarte.

Uraraka pese a que había entablado cierta amistad con Bakugo, no se sentía del todo cómoda, y mucho menos viviendo con él. Desde que comenzó a verlo nuevamente, su estómago era un mar embravecido, tenía mucha vergüenza delante de él y muchas veces no sabía que hacer o que decir. Además de que se sentía muy avergonzada de que cada vez que dormía ella terminaba con horrorosas pesadillas.

—¿Y si grito en la noche?

—La madre de Katsuki dijo que no importaba, ella iría a despertarte—Dijo su madre.

—¿Y si me pierdo al volver a casa?

—La señora Bakugo prometió que iría por ambos a la escuela al salir y si tenían que entrenar por la tarde su padre los recogería.

—¿Y si no le hace gracia a Bakugo que este ahí?

Sus padres no supieron que contestar, se habían llevado bien todo ese tiempo, ¿Por qué no le agradaría a Katsuki estar con su novia viviendo juntos?

—¿Quieres regresar a casa con nosotros, cariño?

Uraraka dudo, no quería volver a casa, quería estar con sus padres sí, pero también quería volver a cumplir su sueño. La plática se extendió por más tiempo, hasta que llegaron al acuerdo de que si iría a vivir con ellos.

Empaco sus cosas y un padre días después se estaba mudando a la habitación al lado de Bakugo.

—Los cuartos de huéspedes son demasiado pequeños, así que desmonte el estudio y tu dormirás aquí—Dijo Mitsuki mientras ayudaba a Uraraka y a sus padres a meter algunas cajas a la habitación.

—Señora Mitsuki, no tenía por qué hacer eso—Dijo Uraraka avergonzada.

—Realmente no fue nuestra idea—Masaru Bakugo dijo, pero recibió un codazo por parte de su esposa.

Uraraka logro escuchar eso y se avergonzó.

—Bueno, les daremos tiempo para que se instalen, cuando terminen bajen a cenar, prepare mucha comida para tener una bonita cena familiar—Mitsuki dijo contenta despidiéndose de los Uraraka.

La castaña estaba nerviosa por eso, Katsuki le dijo a sus padres sobre la habitación pequeña, y eso le hacía sentir mucha vergüenza y gratitud por su parte. Al terminar de instalar sus cosas (Que no eran muchas para no incomodar a la familia anfitriona) los Uraraka bajaron a cenar.

Era una cena muy agradable, Mitsuki contando algunas historias al igual que sus padres, pero el rubio más joven simplemente estaba callado comiendo, al terminar Bakugo levanto la mesa y se fue a la cocina a lavar, Uraraka sintió que debía ir con él para ayudarle, ahora esa era su nueva casa y tenía que ayudar en todo lo que podía.

—Así está bien, mochi—Dijo el rubio con una calma bastante agradable.

—Tengo curiosidad—Dijo Uraraka poniéndose al lado de Bakugo, el solo la miro con el rabillo del ojo—¿Por qué me dices mochi? Nadie más que tú me dice así.

—Era primer año, nos enfrentamos en el festival deportivo, te dije cara redonda, y te molestaste. Cuando termino el combate fuiste muy molesta conmigo diciéndome que no tenías la cara redonda, te dije que sí, que tus mejillas eran suaves y redondas como un mochi—Bakugo dijo sin siquiera mirarla.

Pero recordó otra cosa, el no simplemente le decía mochi, o cara redonda, cuando estaban solos le llamaba cara de ángel, porque era demasiado hermosa para el...pero eso aún no se lo diría.

—Ya veo, creí que lo decías porque me encanta comer mochis—Bakugo rio un poco—¿Fue ahí cuando nos hicimos buenos amigos?

Bakugo dudo, no recordaba cuando habían comenzado a hablar y a entrenar juntos, pero si recordaba el primer beso que le robo, una tarde entrenando después de la guerra contra la liga de villanos.

—No recuerdo, fue hace dos años. Eras una goma de mascar en mi zapato, todo el tiempo querías que te entrenará.

—Porque eres el chico más fuerte—Bakugo volteo a verla asombrado, esa frase fue lo primero que le dijo cuándo le pidió por primera vez que la entrenara.

¿Uraraka...recordaba algo?

—¿Dije algo malo? —Bakugo salió de sus pensamientos y negó—Por qué me vez así...

—Hace dos años...cuando estábamos en los dormitorios, me insististe en tener un entrenamiento, y dijiste eso ¿Lo recuerdas?

Uraraka también estaba sorprendida, lo había dicho sin siquiera prestar mucha atención en ello, se sentía avergonzada y fue casi corriendo con sus padres. No podía creer lo que había dicho, intentaba recordar esa frase, algo bloqueaba esos recuerdos ¿Por qué? Se preguntaba constantemente.

Al día siguiente los padres de la castaña se irían, esa sería la primera noche que dormiría ahí, la señora Mitsuki le indico donde estaba cada cosa en la casa, y que podía tomar toda la comida que quisiera y los dulces que quisiera, también le dijo que podría llevar amigos a la casa y que tenía que llegar a las 7 cuando saliera con amigos, Uraraka sentía que Mitsuki no era tan estricta y que Bakugo solo la quería asustar cuando esa mañana le dijo que era una bruja.

La castaña después de una ducha fue a dormir. Se sentía extraña en esa casa, pero era la única manera de continuar con su sueño. Faltaban dos semanas para entrar a tercer año y eran sus vacaciones de primavera, así que tenía esas dos semanas para ponerse en forma...aunque...ocurría algo que los doctores no sabían cómo manejar.

El sueño la venció, había sido un día bastante cansado y ajetreado, pensó que tendría por fin un sueño tranquilo, no supo cuánto tiempo había pasado cuando aquel rostro de ojos amarillos se hizo presente nuevamente en sus sueños. Trato de luchar contra ella, pero esa risa burlona se movía en toda la habitación oscura.

Sentía sus pies encadenados, al igual que sus manos, comenzó a gritar por ayuda cuando escucho entre la oscuridad y entre sus sueños la voz de Bakugo.

—Tranquila—Decía intentando calmarla.

Abrió los ojos rápidamente y se dio cuenta de que estaba Bakugo ahí con ella abrazándola. Llevaba una camisa sin mangas de color negro y un pants, él la abrazaba tierna mente, protegiéndola.

—Lo...lo lamento—Decía entre llanto—Te desperté.

—No, está bien, tu padre advirtió que esto pasaría—Dijo con una voz suave y reconfortante—Por eso le dije a mis padres que te dieran esta habitación, así escucharía si tienes un problema.

La castaña se sorprendió, así que esa era la razón por la cual ella estaba ahí. Bakugo se recostó en su cama y palmeo su pecho.

—Ven, recuéstate también—La castaña se sentía muy nerviosa.

—¿Te iras entre la noche?

—Si no quiere no—Uraraka veía las facciones serias del rubio, sintió que su corazón se iba a salir.

¿Qué había hecho Bakugo para que le gustara de esa manera? Debía de admitirlo, era bastante atractivo, y aunque con otras personas tuviese un genio horrible, con ella era muy diferente.

La castaña lo obedeció y se recostó en su pecho. Bakugo la rodeo por un costado abrazándola. Después comenzó a acariciar suavemente su cabello, Uraraka podía escuchar el corazón agitado del rubio.

—Tu mamá se molestara si te ve aquí—Dijo en susurro la castaña.

—No si me salgo de la habitación antes de que despierte.

—¿Podrás levantarte temprano.

—Siempre he sido de buenos hábitos, dormir temprano y despertar temprano.

Uraraka se sonrojo, comenzó a sentirse algo culpable por despertarlo en la madrugada pero como si del pensamiento le estuviese leyendo menciono.

—No me estas quitando horas de sueño, podre despertar a tiempo.

La castaña se quedó dormida casi al instante, Bakugo se sentía bien estando de esa manera. Había pasado mucho tiempo desde que se había quedado en la habitación de la castaña, pero ahora llevaban más ropa que otras ocasiones, eso le hizo bastante gracia al rubio. Comenzó a acariciar su brazo cuando sintió un borde que no tenía antes, una de las tantas heridas que le había hecho toga.

Dios, no entendía para que la quería. Sabía que de alguna manera Himiko Toga estaba enamorada de ella y de Deku, palabras de ambos, pero no entendía para que la quería si la iba a torturar hasta casi matarla.

La sangre le hirvió, estaba furioso, le diría a Endeavor o a Jeanist que intensificaran la búsqueda de esa tipa, él mismo quería matarla con sus propias manos aunque perdiese la licencia.

Bakugo eventualmente comenzó a quedarse dormido, e inesperadamente no volvió a haber gritos ni terrores nocturnos. Por la mañana no se despertó antes que su madre, e inmediatamente fue despertado por la puerta abrirse bruscamente. La castaña no reacciono, pero el rubio estaba bastante alterado.

—Así que aquí estas, maldito mocoso—Dijo en susurro Mitsuki.

—¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué abriste así de golpe? Pudiste despertarla.

—Fui a buscarte para que fueras al convini, pero no te encontré en la habitación, y no había rastros de que hubieses salido. Acordamos algo no, Katsuki. Nada de bebés en esta casa.

—Cómo demonios se te ocurre que le haría algo así a ella en estas condiciones—Susurro Bakugo.

—Pues él no piensa igual—Y fue ahí cuando se dio cuenta Bakugo.

No se habían cubierto con una sábana simplemente habían caído así a dormir y podía verse perfectamente un bulto sobresalir de su pantalón. Se levantó rápidamente y camino hacia la puerta, algo incómodo. Entro a su cuarto furioso.

—Eres un maldito cerdo—Dijo su madre.

—Así es por las mañanas—Bakugo se atrevió a cerrar la puerta en la cara de su madre, sabía que cuando saliera el regaño seria aún mucho peor.

Uraraka despertó al portazo, se levantó algo espantada, no entendía que ocurría.

—Lo siento Ochako-chan—Menciono la rubia algo avergonzada—Baja a desayunar.

La castaña entendió que los habían descubierto, y tal vez la madre del rubio pensaba que habían hecho cosas, cosas que no debían hacer. Estaba avergonzada, por lo que había pasado, ¿Cómo decirle a la madre del chico con el que estaba viviendo que no habían tenido relaciones? Eran las 8 de la mañana y ya había provocado un problema.

Había sido un desayuno incomodo por parte de los tres protagonistas, pero eso no le impidió a la familia Bakugo mirarse con ojos asesinos. Uraraka quería irse de ahí pronto.

Después del desayuno Bakugo salió al patio trasero para hacer algo de ejercicio y entrenar su quirk, la castaña salió poco más tarde, quería ponerse en forma también y le insistió al rubio que le ayudara. Bakugo tuvo un dejavú con esa petición, pero de alguna manera le hacía sentir bien.

Comenzaron un combate cuerpo a cuerpo, Bakugo no quería usar su poder para lastimarla, pero le permitió que usara su don en su contra él. Pero la castaña no lo hizo. Después de una pelea de 15 minutos Bakugo entro a la casa para traerle una bebida a la castaña.

—Tienes que entrenar tu quirk también, no solo podrás atacar cuerpo a cuerpo—Bakugo le entrego una botella de agua a la castaña, poniéndose la primero en la mejilla para que sintiera el fresco.

Él se sentó a su lado en el pasto, la castaña veía insistentemente su botella de agua, Bakugo le insistió que bebiera, para que recuperara un poco el aliento.

—Yo...no...no tengo don—Bakugo se sorprendió al escuchar eso.

—Esa maldita ¿Qué demonios te hizo? —Bakugo apretó la botella con ira.

—Nada...se supone que si tengo un don...pero...

—¿Te disparo con esas balas extrañas que crearon? —La castaña negó.

—Fue en uno de mis exámenes médicos...dijeron que era estrés, por eso mi don no funciona—La castaña estaba bastante triste, sabía que si no tenía un don, no podría ser un héroe profesional, todos sus esfuerzos serian en vano.

—Tranquila...recuperaras tu don.

—Los profesores saben


Hola a todos, pido una disculpa por tardar demasiado con ese capitulo. En fin, para no alargarme tanto, intentare subir mas de un cap al la semana en el fin de semana. Espero que les guste los estare leyendo