ENTRE PROMESAS ROTAS

¡Hola! Nueva actualización.

- kcar: ¡Hola! ¡Oh no! Parece que la situación se ha vuelto más complicada con la desaparición de Moroha y la sospechosa enfermera (aunque ya no tan sospechosa jeje). Las cosas se están poniendo intensas. Y sí, esperemos que Inuyasha y Sesshomaru puedan unir fuerzas para resolver este problema y encontrar a la pequeña Moroha. ¡Estoy ansiosa por ver cómo se desarrollará la trama en los próximos capítulos! ¡Gracias por tu review y espero que disfrutes de lo que sigue!

- Xio Xio Huayta: ¡Hola! ¡Sí, parece que el amo bonito, entrará en acción! Su intervención podría ser clave para resolver la situación (ya veremos qué sucede). Estoy emocionada de ver cómo se desarrolla la historia con su participación. ¡Gracias por tu entusiasmo y seguimiento de la historia!

- Annie Perez: ¡Hola! ¡Vaya, la trama se está intensificando con el rapto de Moroha! Y al parecer Sesshomaru podría ser la clave para resolver esta situación. Esperemos que se pueda encontrar a Moroha sana y salva. Gracias por seguir la historia y compartir tus impresiones. ¡Estoy emocionada por ver cómo se desarrolla la trama!

- Kayla Lynnet: ¡Hola! ¡El desarrollo de la historia está lleno de sorpresas y emociones fuertes! El rapto de Moroha ha añadido un giro inesperado a la trama, y la participación de la misteriosa enfermera ha dejado a todos en vilo. La conexión con Sesshomaru y la posible colaboración para encontrar a Moroha son aspectos intrigantes (que se suman a la historia). Gracias por compartir tus emociones y teorías jeje veremos qué pasa ¡Estoy ansiosa por ver cómo se resuelve esta situación en los próximos capítulos! ¡Saludos!

- Karii Taisho: ¡Hola! Sí ¡Qué emocionante el desarrollo de la historia! Inuyasha demostrando su prioridad hacia Kagome y Moroha sobre cualquier oferta laboral es un gesto muy significativo y muestra su compromiso con su familia. Por otro lado, el recuerdo del primer encuentro añadió una dosis de dulzura y nostalgia :3 La revelación sobre la enfermera y su conexión con todo plantea muchas incógnitas. La llamada entre Inuyasha y Sesshomaru promete ser intensa y podría ser clave para resolver el misterio del rapto de Moroha (eso se espera). Estoy intrigada por ver cómo se desarrollará la trama y cómo Sesshomaru podría influir en la situación. ¡Gracias por compartir tus pensamientos y teorías! Estoy esperando ansiosa escribir el próximo capítulo para descubrir más sobre el destino de Moroha y el papel de Kagura, Kikyo y Naraku en todo esto. ¡Saludos!

- Rosa. Taisho: ¡Hola! ¡Qué emocionante está la trama! La revelación de que Kagura es la responsable del secuestro de Moroha agrega un giro inesperado y se suman varias preguntas sobre su participación. Las conexiones entre Kagura, Naraku y Kikyo generan muchas preguntas intrigantes también. Las teorías que compartes son interesantes y dan lugar a diversas posibilidades jeje. Las relaciones entre los personajes están más entrelazadas de lo que inicialmente se podría pensar, y cada revelación agrega más capas a la trama. La incógnita de cómo Sesshomaru podría estar involucrado o qué papel desempeñará en la resolución del conflicto también es muy intrigante. Y estoy ansiosa por ver cómo se desenvolverá la historia y cómo se resolverá el misterio del secuestro. ¡Gracias por compartir tus pensamientos y teorías! ¡Espero con entusiasmo el próximo capítulo para descubrir más sobre el destino de Moroha y el desarrollo de la trama! ¡Saludos!

- Cbt1996: ¡Hola! ¡Hola! ¡Bienvenida a la historia! :D Estoy encantada de que te sumergieras en esta trama y que estés disfrutando de la montaña rusa emocional que ofrece. Es genial saber que las interacciones entre Kagome e Inuyasha, a pesar de la tristeza del divorcio, han logrado capturar tu atención y generar esas emociones encontradas. La trama se complica más con cada capítulo, y es maravilloso que hayas sentido la intensidad de los momentos clave, como el anuncio del embarazo de Kikyo y la reconciliación de Kagome e Inuyasha. Y ahora, con el misterio del secuestro de Moroha, la tensión está en aumento. Gracias por tomarte el tiempo de poner al día y compartir tus pensamientos (enserio lo aprecio mucho). Y estoy emocionada de que estés disfrutando de la historia, y espero que sigas haciéndolo en este viaje lleno de sorpresas y giros inesperados. ¡Saludos y nos leemos en los próximos capítulos!

- Carli89: ¡Hola! Sí, la trama está tomando giros inesperados, y el misterio detrás del secuestro de Moroha ha añadido una capa adicional de intriga a la historia. La relación entre Kagura, Inuyasha y Sesshomaru está envuelta en incertidumbre, y cada capítulo revela más detalles y complicaciones.

Estoy emocionada de que estés interesada en descubrir cómo se desarrollarán los eventos. Gracias por compartir tus pensamientos y estar al tanto de la historia. ¡Espero que disfrutes de los próximos capítulos y que las incógnitas se resuelvan poco a poco! ¡Saludos y nos leemos pronto!

- joiscar: ¡Hola! Así es, la entrada de Sesshomaru agrega un giro interesante a la trama. Su papel y cómo se involucrará en la situación actual es algo que se revelará en los próximos capítulos. La preocupación de Inuyasha y Kagome por su hija Moroha es palpable, y todos están ansiosos por obtener respuestas sobre su paradero. :( Gracias por seguir la historia y compartir tus pensamientos. ¡Espero que disfrutes de los desarrollos futuros y que las respuestas lleguen pronto! ¡Saludos y nos leemos en el próximo capítulo!

- MegoKa: ¡Hola! Tus reflexiones son muy interesantes jeje. La incertidumbre sobre la entrega del bebé y quién está detrás de ella agrega un misterio intrigante a la trama. En cuanto a Inuyasha, su decisión sobre el puesto de director y cómo manejará la situación con su recién nacida Moroha es algo que se desarrollará en los próximos capítulos. La desconfianza hacia los personajes es comprensible dada la complejidad de la trama. Agradezco mucho tu apoyo y entusiasmo. Estoy trabajando en los siguientes capítulos y espero poder compartir más de la historia pronto. ¡Un fuerte abrazo y nos leemos en futuras actualizaciones!

- CharlieCharlotte: ¡Hola! Aprecio tu observación y corrección. Tienes razón en señalar ese detalle gramatical y agradezco tu sugerencia para mejorarlo :3 (y sí, justamente tenía mis dudas en esas lineas). Estoy trabajando constantemente en mejorar mi redacción y gramática, y comentarios como el tuyo son valiosos para mi aprendizaje. ¡Muchas gracias! Me alegra que encuentres la historia interesante, y tomaré en cuenta tus observaciones para seguir mejorando. ¡Gracias por tu apoyo y por compartir tus pensamientos! Si tienes más observaciones o comentarios, no dudes en hacerlos. ¡Un saludo!

- Sylvia: ¡Hola! ¡Me alegra mucho que estés emocionada con la historia! No hay problema en darte tus maratones de lectura jeje ¡eso significa más emociones juntas! :D ¡Muchas gracias por seguir la historia con tanto entusiasmo! Nos leemos en lo próximos capítulos. Saludos.

- Shikon de Oz: ¡Hola! ¡Me alegra que hayas disfrutado del capítulo! Aunque lamento si la historia te está causando muchos sentimientos intensos jeje (es lo que se quiere) ¡Espero que continúes disfrutando y que la trama te siga manteniendo intrigado!

Tal parece que las cosas se complicaron, y sí, como lo dije, esta historia tiene muchos giros inesperados, así que les voy a pedir que estén preparados para lo que sea. (Cualquier cosa puede pasar) Por cierto, pido perdón si demoré al actualizar este capítulo, pero considerando que no es la única historia que escribo, yo creo que no está tan mal jeje :D

Bien, y ya sin más que decir, espero que disfruten el capítulo, y muchas gracias por esperar las actualizaciones con tanto entusamos.

Atte. XideVill


Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 26.

INUYASHA

Me encontraba ansioso, y a medida que pasaban las horas, sentía que mi ansiedad crecía. Lo único que le había dicho fue un rotundo 'Ven inmediatamente a la clínica.

Sabía, gracias a Myoga, que Sesshomaru vivía en Tokio, y de no haber sido por él, tal vez su vida habría pasado desapercibida ante mí.

Kagome aún descansaba; la podía ver desde donde estaba. Me preocupaba que, si despertara, todo volvería a afectarla, por eso pedí que le pusieran algunos calmantes.

Lo único verdaderamente importante para mí era que ella estuviera bien y que mi hija también lo estuviera, pero al no saber nada de ella, todo se complicaba.

Mi celular sonó y respondí de inmediato.

–Leya.

–Doctor Taisho, hay un hombre que vino a verlo.

Era él. Me puse de pie y dirigí mi mirada una vez más hacia Kagome.

–Dile que pase a mi consultorio.

–Bien.

Salí decidido a aclarar todo de una vez por todas. Necesitaba respuestas, pero, sobre todo, necesitaba encontrar a mi hija. La puerta se abrió y con eso pude comprobar que, aunque pasaran los años, algunos hábitos nunca cambiarían. Por unos segundos, sus ojos, idénticos a los míos, me miraron con gran intensidad, como si buscara algo en mí que había olvidado con los años.

–No esperes que te invite a pasar, porque ya lo hiciste –rompí el incómodo silencio.

Vi un cierto brillo en su mirada antes de que hablara.

–Puedes decir lo que quieras, pero de alguna forma, también me alegra verte.

Levanté una ceja con disimulo. ¿Alegrar? Sesshomaru estaba totalmente equivocado. Caminé y me senté en el sofá, invitándolo a que hiciera lo mismo.

–Debo suponer que, al saber mi número de celular, a pesar de que lo haya cambiado en reiteradas ocasiones, te sigues dedicando a lo mismo.

Sesshomaru asintió mientras se recostaba en el respaldo.

–Supones bien. Después de todo, es mi trabajo.

Sonreí con ironía.

–¿Investigarme es parte de tu trabajo? –cuestioné.

–Lo es. Es parte de mi trabajo como hermano mayor.

Mi sorpresa fue máxima al escucharlo decir aquello.

–Ya olvidaste que dejé de ser tu hermano hace mucho.

–Inuyasha…

–No importa, seguro lo haces solo para desquitarte –solté, y lo escuché tomar una gran bocanada de aire– ¿Quieres saber el motivo por el cual te llamé?

–Déjame adivinar –se inclinó un poco– Te metiste en serios problemas y necesitas de mi ayuda.

–¿En serio no sabes nada? Considerando que eres uno de los mejores agentes de investigación y que prácticamente te la has pasado investigando mi vida privada en tus tiempos libres, en serio no estás enterado. A estas alturas creí que lo sabrías.

–¿Saber qué? –cuestionó, sentándose derecho– Inuyasha, dime ¿Qué es lo que tengo que saber?

–Kagura se llevó a mi hija.

Se incorporó de inmediato, y la sorpresa en su rostro era genuina.

–¿En serio no lo sabías…?

–¿Tienes una hija? –asaltó, y me incorporé al igual que él– Lo último interesante que supe sobre ti fue que viajaste a Yufuin para la boda de tu amigo.

–¿Solo eso?

Me miró confundido.

–Los informes después de aquello fueron normales. Tú y Kagome regresaron a Tokio a seguir con la monotonía de su vida diaria.

–Pues esos informes se equivocan; de hecho, pasaron muchas más cosas de las que ahora ignoras. Kagome y yo nos divorciamos y…

–¡¿Divorcio?! –soltó– Pero me acabas de decir que tienen una hija juntos.

–Lo supe después.

Sesshomaru se pasó la mano sobre el cabello tratando de contener su ansiedad.

–Mencionaste que se llevaron a tu hija; yo puedo…

–No.

–Inuyasha…

–No necesito tu ayuda, Sesshomaru. Solo quiero saber por qué tu ex puta se llevó a mi hija.

–Kagura y yo no terminamos en buenos términos, pero eso fue hace muchos años. No creo que ella…

–Exacto, el problema es contigo –exclamé– No entiendo por qué quiere vengarse con mi sufrimiento y el de Kagome. Nosotros no tenemos nada que ver.

Lo vi mirar pensativo hacia un punto cualquiera de la habitación. Todo esto no estaba funcionando; no sé en qué pensaba al tratar de averiguar algo mediante él.

–Te ayudaré.

–No pedí tu ayuda.

–No fue una sugerencia, Inuyasha –aclaró–. Dije que te ayudaré y punto.

–¡Ya basta! Crees que puedes venir aquí a darme órdenes como lo hacías. Pues te equivocas, no te necesito, Sesshomaru. De hecho, dejé de necesitarte desde hace muchos años.

Di un paso hacia la salida dispuesto a marcharme.

–Lo sé –habló de pronto–. Sé muy bien cómo fue todo después de la muerte de nuestros padres.

–No revivas el pasado.

–Inuyasha…

–Sé perfectamente que yo fui el único responsable, pero en serio, ya lo entendí. No necesitas recordármelo.

–No –advirtió–. El único culpable aquí soy yo.

Volví a mirarlo.

–Ahórrate ese patético discurso.

–Hablo en serio –dio unos pasos hacia mí–. Inuyasha, no sabes el arrepentimiento que he acumulado desde entonces. Esa semana no tenía exámenes, de hecho, también había salido de vacaciones. Solo no quise acompañarlos.

No despegué mis ojos de él.

–Sabía que nuestro padre estaba muy cansado por culpa del trabajo, y sé muy bien que podría haber ido con ustedes y conducir el auto, pero…

–Ya basta.

–No lo hice –exclamó–. Y cuando me llamaron del hospital informando lo que pasó, todo se vino abajo.

–Ya es suficiente.

–Me dijeron que nuestros padres murieron al instante y que tú estabas en cirugía, Inuyasha. Sentía tanta culpa que lo primero que hice al verte fue desquitar todo mi enojo hacia ti.

–Tenía solo dieciséis años.

–¡Lo sé!

–¡Yo también estaba sufriendo!

–Inuyasha…

–¡Solo te tenía a ti! Tú eras mi único hermano.

Guardó silencio.

–Dijiste que ojalá hubiera sido yo en su lugar.

–Perdóname –soltó.

Dio un paso hacia mí, y yo lo detuve con una mano.

–No me sirven tus disculpas ahora. Así que no lo intentes.

–Hermano…

–Será mejor que te vayas –advertí–. Fue un completo error el haberte llamado…

–¡Doctor Inuyasha!

Me asomé al pasillo al escuchar el llamado desesperado de Leya.

–¡Doctor!

–Leya, ¿qué es lo que pasa?

–Su esposa, doctor. Acaba de despertar e intenta irse.

–Kagome…

Fui tras ella de inmediato. Cuando llegué a la habitación, vi nuevamente la escena de varias enfermeras tratando de contenerla.

–Kag…

–¡Inuyasha! Por favor, diles que me suelten. Tengo que ir a alimentar a Moroha.

Crucé un par de miradas con las enfermeras, y estas la soltaron lentamente ante mi silenciosa orden. Me acerqué a Kagome y la envolví en mis brazos. Al instante, las mujeres abandonaron el lugar.

–Kag, aún estás delicada. Tienes que descansar un poco más.

–¿Descansar? –Me apartó– ¿Qué, no estás escuchando el llanto de nuestra hija? Mi bebé tiene hambre.

–Cariño –La sujeté del brazo, evitando que se fuera.

–Inu, por favor –Empezó a acumular lágrimas en los ojos mientras suplicaba–. Mi bebé, ella me necesita. Tal vez tenga frío o se ensució.

Esto me estaba rompiendo. Y no lo pude disimular.

–¿Inu? –soltó mientras acariciaba mis mejillas– ¿Por qué lloras?

La atraje hacia mí de inmediato y hundí mi rostro en su cuello.

–Mi amor, nuestra hija no está aquí.

–Ah, ya sé, seguro Sango se la llevó.

–No, Kag –Me incliné un poco hacia atrás para contemplar sus hermosos ojos–. Aún estás bajo el efecto de los calmantes –dije peinándola–, y es por eso que no lo recuerdas, pero a nuestra hija se la llevaron…

–¿Kagome?

Ambos miramos al hombre que apareció por la puerta.

–¿Sesshomaru? –preguntó ella sorprendida.

Kagome me miró y luego volvió a fijar sus ojos en el hombre frente a nosotros.

–¿Qué haces aquí? –Le dijo y nuevamente volvió a mirarme– Inuyasha, ¿qué hace él aquí?

–Vine a ofrecerles mi ayuda.

–¿Ayuda? –cuestionó Kag.

–Sí es…

–No sigas –advertí.

–¿Ayuda para qué?

–Sesshomaru…

–Para encontrar a su hija. Es lo menos que puedo hacer ahora que…

–Mi hija… –interrumpió Kag, en un hilo de voz– Inuyasha –dijo dirigiendo su mirada hacia mí– Nuestra hija, ¿dónde está?

–Kag…

–¡No!

Apartó mi mano de un solo golpe y entonces miré con reprobación a Sesshomaru.

–Es cierto –señaló– Se la llevaron. Se llevaron a mi bebé.

La tomé del brazo y la acompañé para que se sentara sobre la cama. Nuevamente sus ojos se nublaron por las lágrimas.

–Kagome, por favor, tienes que ser fuerte.

–No puedo… –musitó.

Sujeté sus manos sobre su regazo y la animé a que me mirara.

–Amor, te prometí que traería a Moroha de vuelta y lo cumpliré, pero para eso te necesito fuerte.

–Inu…

Acaricié su mejilla mientras le sonreía con tristeza.

–Sé que eres una mujer fuerte, Kag, pero es ahora cuando debes serlo aún más. ¿Recuerdas? –Sus ojos brillaron– Todo irá bien mientras estemos juntos.

Puso una de sus manos sobre mi mejilla y me permití descansar sobre ella. Sintiendo su inmenso amor, aquel que por varios meses me había faltado. Besé su palma antes de incorporarme.

–Aceptaré tu ayuda, pero después de esto no quiero que te vuelvas a meter en mi vida.

–Bien, creo que no tengo el derecho de exigirte nada más.

Asentí y al parecer Sesshomaru esperaba algo más, pero nada pasó.

Ambos fuimos a revisar las cámaras nuevamente. Hikari nos miró con gran sorpresa cuando cruzamos el umbral de la puerta.

–Doctor Taisho.

–Hikari, ¿puedes mostrarnos la grabación nuevamente, por favor?

El muchacho pareció mirar con cautela al hombre junto a mí.

–Ah, él es…

–Sesshomaru Taisho –le mostró su placa– IC de la policía. Si no fuera mucha molestia, quisiera pedirte que te retires para que pueda hacer mi trabajo.

De inmediato, Hikari le cedió todo el control, lo cual obviamente me sorprendió.

–¿Entonces solo viste cuando Kagura se la llevó?

–Sí.

En el video, que por cierto ya había visto antes, aparecía esa mujer llevando en brazos a mi hija. Pero Sesshomaru no se quedó solo con esa información, sino que también revisó los videos de las distintas cámaras que había en toda la clínica. Siguió sus pasos hasta que pausó el video cuando Kagura se encontró con una mujer en el estacionamiento.

–Esa es…

Sesshomaru me miró de pronto.

–¿Esa no es tu exnovia de la secundaria?

No podía creer lo que mis ojos veían. Esa era Kikyo y al parecer conocía a Kagura por la forma en la que interactuaban. Pero ¿por qué Kikyo haría todo esto? ¿Y qué tenía que ver Kagura? ¿Qué relación tenían?

–¿Por qué Kikyo haría todo esto?

–Eso es algo que solo tú sabes –concluyó Sesshomaru.

–¿Y qué tiene que ver Kagura en todo esto?

El hombre frente a mí soltó un gran suspiro antes de apoyarse en el respaldo de la silla.

–¿En serio no lo sabes?

–¿Saber qué? –solté de golpe.

–Que ellas son hermanas.

Me quedé mirándolo, esperando que dijera que era una broma, pero no pasó.

–¿Qué?

–Inuyasha, ¿en serio no lo sabías?

–¿Me ves con cara de que lo sabía?

Volvió a dirigir su mirada a la pantalla.

–Al parecer Kagura entregó a tu hija a Kikyo.

Y tal como mostraban las imágenes así fue. Kikyo tomó a Moroha en brazos, se subió al auto y se fueron. Sabía que probablemente esta era su forma de vengarse por lo que le hice, pero, meterse con una recién nacida era demasiado.

–Pero no entiendo –empecé a hablar– ¿Por qué hizo eso? Kikyo sabía perfectamente que en la clínica hay un sin fin de cámaras. ¿Por qué arriesgarse de esa forma?

–Te puedo decir mis dos teorías.

–¿Cuáles?

–La primera, es probable que fuera un plan de último momento, algo que no se lo esperaba y que tenía que actuar de inmediato.

–¿Y cuál es la segunda?

–Que quería que la vieras –afirmó.

–¿Por qué?

–Para que supieras que fue ella, para causarle dolor a tu esposa y a ti. Pero esta teoría me parece algo lejana, porque no veo por qué esa mujer, siendo tu exnovia de la secundaria, quiera revivir el pasado en una venganza.

Enmudecí, porque claro, había un margen bastante ancho entre esa conclusión.

–¿Inuyasha? –Sesshomaru me miró– ¿Hay algo que no sepa?

–Kikyo y yo tuvimos algo durante el tiempo que Kagome y yo estuvimos separados.

–Por favor define ese algo.

Lo miré intensamente rogando que no insistiera, pero no funcionó.

–Bien, se podría decir que intentamos una relación.

Lo vi llevarse las manos a la cara, con claro fastidio.

–Por favor dime que no…

–Sí, quedó embarazada –solté y él miró fijo– Pero ese hijo no es mío. Es una larga historia.

–Necesito saber esa larga historia si quieres que te ayude, necesito que me digas hasta el más mínimo detalle. Todo –advirtió– Y lo mismo va para tu esposa, necesito que Kagome me diga si tiene en mente a alguien que pudo haber causado esto.

–¿Insinúas que podría haber alguien más?

–No insinúo nada. Es un hecho –Me apuntó a la pantalla– Ves esta sombra dentro del auto.

–Yo no veo nada.

Soltó aire frustrado.

–Necesito hacer unas llamadas.

Se puso de pie saliendo del lugar.

–Bien, pero antes. Sé que hay algo que no me estás diciendo Sesshomaru –dije de inmediato.

Él solo se quedó con la mano suspendida mientras sujetaba el celular.

–¿Desde cuándo tan perspicaz?

–No estoy para juegos –advertí.

–Es probable que Kagura también busque vengarse por lo que le hice.

–Solo ¿por terminarla y jugar con ella? –dije irónicamente.

–Te recuerdo que es muy probable que tú hiciste eso con Kikyo –Guardé silencio– Pero no es solo eso. Yo le hice mucho daño a Kagura.

–¿Qué le hiciste?

Sesshomaru miró a ambos lados comprobando que no hubiera nadie cerca que pudiera escucharnos.

–Todo pasó cuando te fuiste a estudiar a la universidad, por lo que es natural que no lo sepas.

–Ya basta de rodeos, dilo de una vez.

–Kagura quedó embarazada –soltó sin más– Aquella noticia me llegó de golpe, no estaba preparado. Kagura, ella solo era…

–Un pasatiempo –completé.

–Sí, entonces hice algo muy malo.

Esperé paciente por algo que ya sabía cómo terminaría.

–Le pedí que abortara. Era la única solución, por dios, tenía una carrera a punto de ejercer, era muy joven, no iba a truncar mi vida de esa manera.

–¿Lo hizo?

–Sí, recuerdo haber ido con ella ese día.

Contuve el aire lo más que pude.

–Después de aquello dejé de verla, sé que hice mal, pero estaba aterrado.

–Fuiste un cobarde.

–Probablemente, pero ¿tú qué hubieras hecho en mi lugar?

Me quedé en silencio tanteando aquella idea. Si Kikyo hubiera quedado embarazada en aquel tiempo, tal vez yo… No, de ninguna forma, tal vez lo hubiera aceptado, pero entonces mi vida con Kagome, todo lo que construimos y todo lo que pasamos jamás hubiera existido. Y eso era algo que muy difícilmente podía imaginar.

–¿Te arrepientes?

–¿El qué? –preguntó– ¿El haber jugado con ella?

–El haber tomado esa decisión –solté.

Sesshomaru me sostuvo la mirada.

–No. Porque de no haberlo hecho, entonces no tendría la familia que tengo ahora –dijo firme– Amo a mi esposa y a mis hijas más que a mi propia vida. Y eso es algo que no cambiaría por nada.

De alguna forma yo también compartía aquella idea. Por nada del mundo cambiaría el amor de Kagome y mucho menos la magia de ser el padre de sus hijos.

–Si Kagura está involucrada en todo esto es por algo.

–¿Qué quieres decir?

–En todos estos años me he mantenido al margen de su vida –soltó– Y me he encargado de que mi vida también se mantenga al margen de la suya. Inuyasha, los informes que me llegaban sobre ti después de Yufuin fueron manipulados, y eso solo puede indicar una cosa.

Esperé paciente.

–Alguien quería que yo me enterara por ti de lo que estaba pasando. No antes.

–¿Insinúas que fue Kagura quien lo hizo?

–Sí, y es por eso que tengo que hacer una llamada.

–¿A quién llamarás?

Guardó silencio antes de hacer sus maquinaciones mentales.

–Ella sabía de alguna forma que me llamarías y que yo vendría a ayudarte de inmediato. ¿Sabes lo que acabo de hacer?

–No –negué con la cabeza.

–Acabo de dejar a mi esposa y a mis hijas completamente solas en nuestra casa.

El miedo en sus ojos me lo dijo todo. Kagura buscaba venganza por lo que Sesshomaru le había hecho en el pasado y Kikyo también lo hacía por la forma en la que la traté. Y en todo este enredo la única persona inocente que pagaba por nuestros errores era Kagome, y claro, nuestra pequeña hija. Estaba cansado de ser el responsable del dolor de Kag, me partía el alma cada vez que la veía llorar. Kagome no se merecía esto, no se merecía tanto dolor.

Después de la intensa, reveladora y prácticamente confidencial charla con Sesshomaru, nos despedimos. Él se fue a poner en resguardo a su familia, y yo me quedé en la clínica para estar con Kag y pasar la noche cuidando de ella. De seguro Sango y Miroku estaban exhaustos de este día.

–Inuyasha. Ya nos vamos –dijo mi amigo en cuanto me vio.

–Yo no quisiera hacerlo, pero supongo que Kaede debe de estar muy preocupada –soltó Sango.

–Muchas gracias –Les dije– Gracias por estar con Kag mientras hablaba con Sesshomaru.

–Ni lo digas, es ahora cuando más me necesita mi amiga –Sango me miró con tristeza–, y yo siempre estaré con ella para apoyarla.

Asentí muy agradecido mientras entraba a la habitación. Kagome se encontraba sentada sobre la cama y en cuanto me vio sus ojos brillaron.

–Inuyasha.

–Perdóname, te dejé sola toda la tarde.

Ella pareció sonreírme, pero en su tristeza aquello solo se transformó en una pobre mueca.

–Ven –Me llamó y así lo hice– Debes de tener hambre. Ten, te guardé esto de la cena.

Miré con sorpresa el pequeño envoltorio de galleta que ponía sobre mis manos.

–Estoy segura de que no comiste nada desde la mañana.

–Kag…

–Déjame ayudarte.

Se encargó de abrir el envoltorio por mí y me alcanzó una galleta.

–Quiero ver que te la comas o sino no podré dormir.

Me asombraba que se preocupara por mí aún después de todo lo que estaba pasando.

–¿Por qué…? –musité mientras la veía con gran intensidad– ¿Por qué haces esto?

–Me pediste que sea fuerte ¿lo olvidaste? Esta es mi manera de demostrarte que solo puedo ser fuerte si tú también lo eres. Y no quiero que te enfermes por no comer bien. ¿Me prometes que mañana comerás a la hora?

Aquella dulzura con la que dijo aquella frase me estrujó el corazón. Podía sentir su amor, aquella calidez que por muchos años fue y es mi soporte. Me incliné hacia ella, pero me detuve a unos centímetros de sus labios, este no era el momento, ella aún sufría y yo no podía aprovecharme de aquello, y menos aún que ni siquiera había obtenido su perdón. No podía ser tan egoísta. Me aparté de ella y de inmediato sus manos sujetaron las mías.

–Inu, bésame –pidió con los ojos cristalinos– Dame más fuerza para seguir soportando este dolor.

–Kag…

Fue ella quien envolvió mis labios con los suyos. Sentí la humedad en sus mejillas y sequé con mucha delicadeza aquella zona. Sus lágrimas eran como puñaladas dolorosas, sentía que moría cuando le veía llorar y esta vez no fue la excepción.

La envolví bajo mis brazos deseando que conciliara el sueño, pero aquello era imposible. Ni Kagome, ni yo podríamos dormir esta noche pensando en nuestra hija ¿Estaría bien? Tal vez tenía hambre o estaba llorando porque extrañaba el aroma de su madre. Había muchas cosas que nos atormentaban y por las que el sueño no llegaría a nosotros. Pero estábamos juntos, y juntos podíamos afrontar este problema.

–¿Crees que ella esté bien? –soltó en la oscuridad de nuestra habitación.

–Lo está, amor.

–¿Qué fue lo que te dijo Sesshomaru? ¿Crees que él pueda…?

–La encontraremos, Kag, no tengas la menor duda.

La atraje más hacia mi cuerpo mientras nos tapaba con las sábanas.

–Tenía tu aroma –soltó bajito sobre mi pecho– Apenas la tuve en mis brazos pude sentirlo.

–Pronto volverás a tenerla de vuelta, Kag. Solo hay que esperar.

–Lo sé –dijo segura– Sé que cumplirás con tu promesa y que con la ayuda de tu hermano todo saldrá bien.

–Confías más en él que en mí –reproché en broma.

Kag se acurrucó más sobre mi pecho y me dejé envolver por el dulce aroma de su perfume.

–Confío en ti y en que esta vez no romperás tu promesa.

De alguna forma, aquello me tocó fondo. Tenía razón; había roto tantas promesas durante este tiempo que era natural que lo dijera.

–Perdóname, no quise decirlo de esa forma.

–No, está bien –La detuve– No tienes por qué sentirte culpable por algo que es cierto.

–No, Inu, no es justo para ti.

–Kag…

En ese momento, el sonido de mi celular nos alarmó. Me incorporé de inmediato para tomarlo; pasaban de las dos de la mañana, ¿quién llamaba a esa hora? Miré con gran asombro el nombre de "Kagome y un corazón" en la pantalla. Fue entonces que recordé que su celular no lo tenía ella sino…

–Inu, ¿quién es?

Miré con mucho miedo a Kagome, que se esforzaba por mirar la pantalla. Respiré profundamente antes de contestar la llamada.

–Vaya, vaya. Veo que aún estás despierto, Taisho –No dije palabra alguna– Supongo que es muy difícil conciliar el sueño en tu situación.

–¿Qué es lo que quieres, idiota?

–Shh, shh –Me silenció– Cuida esos modales y baja la voz. No quiero que despiertes a mi preciosa hija. No sabes lo mucho que me costó dormirla.

Me tensé.

–Inu, ¿qué pasa? –soltó Kag sujetándome del brazo– ¿Quién es?

–Oh ¿Esa es Kagome? Dios, hacía mucho que no escuchaba su preciosa voz. Por favor, dile que no se preocupe demasiado. Nuestra hija está bien y pronto estaremos juntos como una familia.

Apreté la mano en un puño.

–¡Maldito bastardo!

Justo en ese momento se escuchó el llanto de un bebé y entonces vi el terror en los ojos de Kagome.

–Es Naraku… –balbuceó en un hilo de voz.

Continuará...