Ahora vamos con el siguiente planeta.
Después del gigante Júpiter, podemos observar un planeta gaseoso cuya característica principal son esos anillos, unos anillos enormes y brillantes. Pero quién diría que esos anillos tendrían un trasfondo perturbador, veremos eso después.
Entonces hoy están tomando lista antes de ir a desayunar, para luego de frente en fila orbitar al sol. Extrañamente los encargados de dirigir y pasar lista son Dione y Jápeto.
¿Por qué es raro? Porque esas son obligaciones de la luna líder, o sea la luna más grande, pero no está ahí.
- Dónde está Titán? – dijo Dione mirando la lista
- Debe estar dormido… Dijo Jápeto fastidiado
Titán despertó, a diferencia de las demás lunas, él tenía un cuarto propio enorme, con decoraciones de hielo y puede decorarlo como quiera, y no tendría que discutir como en los otros cuartos donde duermen las demás lunas. Se levantó de su cama elegante y fue a vestirse con su collar con su placa y una casaca con capucha, no quiso peinarse dejando despeinados sus flecos dorados y turquesas.
Para iniciar mejor el día abrió su armario donde ahí tenía un "altar". Desde hace un tiempo decidió tener una meta. Tener vida igual que su ídolo.
Siempre se quedaba en el cinturón de asteroides un rato para verlo, quería sacar más información para mejor sus posibilidades de tener a vida y si se podía conversar con Tierra terminando como su aprendiz.
Cerró los ojos y se imaginó estando con él, hablando, jugando, enseñándole a cómo cuidar vida y un día, ser la primera luna del sistema solar en tener vida inteligente.
-TITÁN BAJA-
La voz de Dione lo hizo volver a la realidad.
- ¡Ya voy!
Todas las lunas fueron a preparar el desayuno, unos minerales que para nosotros serían como salchichas y huevos se freían dando un delicioso aroma. Los demás licuaban líquidos y ordenaban la mesa. Dione y Jápeto eran los encargados del orden.
- Pongan más sal en esos, y nada de glucosa en el jugo de Saturno, dice que "está a dieta"
Siempre debían ser cuidadosos, Saturno para ellos era un dramático ególatra. Siempre era "Mis anillos" y alguna tragedia como "Júpiter me regalo un ramo de cristales azules ¡Sabe que prefiero los rosas ¡"
Debían evitar problemas con su planeta, pero siempre se sentían despreciadas.
-Mira Dione, yo y Febe doblamos las servilletas en forma de rosas, ¿crees que les guste a Saturno? – dijo Antea feliz del trabajo.
Dione no sabía que responder, solo sonrío y se agachó para decirles:
- Pues a mí me gustan, sé que ustedes hacen un buen trabajo –
Para un planeta tan adicto a la belleza y los detalles, ellos tenían reglas.
+ Respetar las horas de sueño de Saturno
+ Tener su plato con apariencia gourmet.
+ Estar atentos a sus cosméticos de atmósfera, si se acaba una crema deben ir reemplazándola para que esta no se acabe.
+ No interrumpir sus sesiones de spa
+ Respetar el horario para saber de quién es el turno de hacer la limpieza diaria de sus anillos.
Si alguien desobedece se pone a chillar y hacer un drama, la otra vez que alguien desobedeció:
Saturno dio un grito muy fuerte, Dione entró con su libreta y Mimas detrás.
- Todo bien señor? – Dijo Dione
- M-mi perfume favorito se acabó. ¡Voy a oler peor que Urano! – dijo Saturno
- El reemplazo del perfume se encargaba…Tarvos, ahorita le aviso
- No es necesario…ya sé que mi destino es oler terrible, él sabe que hacer su trabajo es inútil…por eso no lo hizo. Y ese era mi favorito…jamás me duran las cosas bonitas
Dione harta mando a Mimas a traer los ingredientes para un nuevo perfume. Mientras Saturno se lamentaba de su preciado perfume, las lunitas mezclaron los minerales arriesgándose a tener una corteza alterada por los químicos y le entregaron un perfume nuevo que se acabó en 3 días terrestres.
Titán siempre estaba desanimado, pero ¿Por qué?
No era justo, las lunas debajo de él tenían que compartir cuarto con un compañero, hasta uno de los cuartos tiene a 3 lunas juntas; también parece que tenía la total libertad de estar en su cuarto todo el día; sin mencionar que Saturno siempre se fija que este bien cuidado. ¿Por qué alguien sería tan infeliz con tantos privilegios?
- Buenos días Titán - dijo un Saturno despertando y ya arreglado, pero aún algo despeinado, se dispuso acarició el pelo de Titán
- Buenos días Saturno … - dijo Titán algo incómodo
- Oh también tienes mal día con tu peinado?
- No, solo no lo peine…
- Oh yo me encargo… ¡Febea! ¡Dánae ¡– gritó Saturno llamando a un par de lunas hembras que se encargaba de "embellecer".
- Es Febe…Dígame señor
- Y yo soy Dafne
Saturno se sentó en su silla que estaba al frente de un espejo con luces y una mesa con cajones, con cosméticos y lunas haciendo uso de un kit para limpiar sus anillos, una coronita y una banda.
- Por favor, hoy quiero que mi pelo sea un poco ondulado y que sea quebrado con fleco…dale un toque de elegancia y ¿Qué te gustaría Titán?
Titán estaba avergonzado viendo como Febe y Dafne lo miraban con unos ojos de desprecio, al igual que las lunas que limpiaban los anillos de Saturno.
- S-solo quiero algo simple…ya sabes, solo péiname para quitar los enredos...o solo déjalo así… - Titán quería que su núcleo se contraiga absorbiendo su corteza, estaba muy incómodo.
- Tonterías, vamos Titán puedes consentirte un poco, una luna líder debe verse presentable, Combinen su flequillo largo con un corte para que la forma de su cabeza esté bien definida, que su flequillo este hacia adelante.
- Dafne encárgate de Saturno, yo me encargare de…Titán… - dijo Febe molesta agarrando sus herramientas
- Gracias lunitas, y dime Titán, ¿Cuentas algo interesante? ¿Las lunas se portan bien?
Titán solo miraba a todos lados avergonzado. Las lunas más pequeñas que él lo miraban con desprecio como todos los días, aparte de sentir como al peinarlo le jalaban el pelo.
- Todo bien Saturno, eh… me gustaría ir a ver cómo van los preparativos para el desayuno
- Excelente idea Titán, tal vez Diana te necesite, la luna más grande debe supervisar que todo vayan bien, pero eso si, cuidado con los objetos filosos, no quiero que dañen tu pequeña cabecita o tus bracitos, eres muy especial Titán, no quiero que te hagas daño mi bebe.
Eso era lo que más odiaba Titán, aparte de tener que ver como las lunas lo despreciaban, apartaban de sus actividades y hablaban mal de él. También debía soportar como Saturno lo trataba como un niño. Lo abrazaba, lo vigilaba todo el tiempo, si él se lastimaba iba corriendo a levantarlo y lloraba por el exageradamente.
Aparte que muchas de sus actividades estaban restringidas, no podía vivir como una luna normal.
- Tenía un Toque de queda estricto, a veces las lunas les gustaba explorar el cinturón de asteroides o solo jugar encantados por toda la órbita. Saturno estableció un horario estricto para que esté en casa. Mientras tanto, sus otros hermanos tenían más libertad, lo que le genera resentimiento e impotencia.
- Tenía responsabilidades desiguales, él solo debía supervisar, limpiar su cuarto y…nada más. Los otros cuidaban a los más pequeños, hacían la comida, exploraban para traer alimento. Y se les exigía traer los ingredientes más brillantes y deliciosos.
-Los privilegios que le daba Saturno; su propio cuarto, un plato extra de comida, lunas que a veces son sus "estilistas personales" a petición de Saturno. Por eso las lunas lo excluían de sus decisiones más difíciles, no querían que su opinión sea opacada por la de Titán
-Controlaba sus amistades, mejor dicho, no lo dejaba tener amigos, al no salir de casa no podía salir y hablar con alguien. Las lunas conocían poco a poco las lunas de Júpiter, pero Titán solo podía ver desde su ventana. Y si quería acercarse a hablar Saturno lo hacía retroceder "no Titán, eres muy tierno como para ir, podrían hacerte algo"
Titán bajo las escaleras después de que le terminaran de arreglar el pelo, se veía muy bien, quería darle un cumplido a Febe, pero esta lo ignoraba o le gruñía.
Fue a la cocina donde podía sentir el olor de los platillos recién haciéndose.
- mm Esos son…crepes helados? Me encantan – dijo a Dione tratando de ser amable
- Si ¿Por qué? ¿Algún problema? Dijo Dione groseramente, dejando de mirar su lista para ver a Titán
- ¡Qué! No es que…
- Mira Titán si no te gusta pues haz tu propio plato, trabajamos toda la mañana y ya está casi listo. – Reclamó Encelado
- Además no tienes derecho a opinar, mi grupo de recolectores trajimos ingredientes y tu estabas aquí en casa – Apoyo Jápeto
- Chicos, ¿seguros que no exageramos? – temía Rea
Encelado gritó enojado:
- NO, él se la pasa durmiendo o jugando en casa…mientras nosotros salimos a hacer nuestras responsabilidades, SOLO ES UN PARÁSITO
- Chicos por favor, solo quería venir y ver en que podía ayudar…
- Suficiente para nosotros es que no nos estorbes… - dice Jápeto para luego ordenar a todos a volver a sus labores
Titán escondió sus ganas de llorar y se puso en un rincón de la cocina para al menos sentirse parte del trabajo.
De pronto una olla llena de nitrógeno líquido iba a caer sobre Pan, una luna pequeña, el cual Jápeto fue corriendo y la empujó haciendo que caiga en brazos de Titán. El grito enorme de Jápeto retumbó por toda la casa de Saturno, se tapaba la cala.
Dione no perdió el tiempo y fue directo a los demás:
- Rea compresa caliente rápido, Mimas trae vendajes, es una quemadura fría de primer grado…
Los demás estaban paralizados viendo todo lo que pasaba sin saber qué hacer, otros muertos de miedo, de ahí bajó Saturno corriendo por el grito asustado.
- ¿TODO BIEN? ¿Dónde ESTÁ TITÁN?
- todo bien Saturno – dijo Titán – Una olla iba a caer sobre Pan pero.
- o Titán eres un héroe la salvaste… - dijo Saturno al ver a Titán con Pan en sus brazos – la salvaste de tener cristales de hielo en la cara… o Jápeto, al parecer no corriste con la misma suerte – dijo Saturno al ver como lo trataban de aliviar
- ¿Tú crees? ARHG – Jápeto estaba algo fastidiado con ver a Saturno
- Bueno después que te alivien ve afuera un rato para estabilizar tu temperatura, Titán vamos a arreglar la mesa, mereces un postre por tu acto de valentía.
Titán no quiso reclamar y lo siguió detrás, aparte de no ser escuchado, no quería seguir con el tema, no quería enfrentar las miradas de todos.
Jápeto se sentó en el piso agarrando la toalla caliente recibiendo un abrazo de Pan, el cuál devolvió con gusto.
- Mi héroe – dijo Pan.
A la hora de comer todos miraban enojados a Titán, aunque Jápeto ya se había recuperado, él no quería perdonarlo por robarle el crédito del rescate. Pero ya no importaba, si todos estaban sanos eso era suficiente para él.
Y como siempre, Saturno le permitía comer doble a Titán
- Come Titán, estas muy flaquito.
Le daba ganas de vomitar al comer, no es porque le hiciera daño, solo que le daba náuseas tener que comer mientras Saturno le daba cariños o lo adoraba.
Pidió permiso para ir a su cuarto y Saturno lo permitió. Al ir arriba al fin pudo comer a gusto. Realmente quería estar en la mesa y decirles a todos que hicieron un trabajo estupendo con la mermelada pirita casera.
Solo sabía de él una cosa, que era la luna más grande.
No la luna líder, nadie le quiere hacer caso, además que Jápeto y Dione son unos excelentes líderes… el solo sobraba.
Terminó de comer y como aún había tiempo, empacó sus cosas y abrió su ventana. Por ahora solo se atrevía a ir a visitar a su ídolo, la Tierra.
Aunque dentro de él, sentía que algo en otra órbita lo llamaba, por la órbita de Urano, sentía que debía ir ahí porque hay algo que necesita. Pero Saturno siempre lo asustaba con cosas que había ahí por estar muy cerca al cinturón de Kuiper.
Así que por ahora ignoraba ese llamado imaginario e iba a por su ídolo.
Deseaba decirle hola, se sentó en un asteroide como siempre y anotaba lo que consideraba importante para la vida. Deseaba ser Luna. Sentía celos de no haber nacido ahí, serían una dupla perfecta él y Tierra.
Aunque esos celos se apagaron cuando oyó que la Luna ayuda a sus terrícolas haciendo el día y la noche. Ahora también admiraba a Luna, quería ir ahí...Hablarles.
- TITÁN, DONDE HABÍAS ESTADO
Saturno lo asustó, luego de renegarle por irse sin permiso y a un lugar peligroso, le dijo que tenía un anuncio para as lunas.
