…
—5—
…
En el interior de una mansión, que por fuera podría verse muy elegante, alegre, brillante y bonachona, se hallaba un enorme complejo lleno de pasadizos, habitaciones, sensores de movimiento y cámaras de seguridad. Eso sin contar las armas escondidas por todo el lugar que se activarían y dispararían a cualquier intruso indeseable, pues las cámaras contaban con un sistema de reconocimiento.
En una de esas recamaras, la más protegida e iluminada de todas, se encontraba sentada, rodeando un costosísimo comedor, una bellísima familia compuesta por siete personas. Dos adultos y cinco adolescentes, casi adultos jóvenes. Todos impecables. Todos hermosos y elegantes.
—¿Y cómo vas con tus notas, Kuina? —preguntó el padre de familia; un hombre hermoso de buen vestir. Cabello oscuro, lacio y corto hasta los hombros con un impecable fleco, además de poseer unos hermosos ojos azulados en tono turquesa.
—Bastante bien —se limitó a responder la joven, albina de ojos grandes de color violeta.
—¿Kanata, Kiriya?
Los jóvenes mencionados se mantuvieron estoicos. Entre ellos se veían las caras.
—¿Ocurre algo, hijos? —preguntó el hombre, notando con claridad que algo fuera de lo usual estaba pasando entre sus niños.
La chica que respondía al nombre de Kanata, bebió nerviosa de su copa de jugo de frambuesa. El muchacho que no dejaba de verla a los ojos, cortó delicadamente su filete.
—Díganme lo pasa, ahora —pidió el hombre, esta vez siendo más serio.
—No pasa… —trató de decir Kanata, pero Kiriya se le adelantó.
—Kanata está acosando a un tipo Yakuza.
—¡No es verdad! —exclamó ella rompiendo con la calma de la cena familiar.
Las gemelas mayores, Hinaki y Nichika soltaron gemidos de sorpresa. Por su parte, la tercera de los trillizos menores, Kuina, suspiró resignada. Ella ya sabía lo que le pasaba a su hermana Kanata, y esperaba que Kiriya, al enterarse, mantuviese la boca cerrada, pero no fue así.
Amane Ubuyashiki, la madre de los cinco, bajó sus cubiertos a su plato vacío. Tomó con delicadeza una servilleta blanca y limpió sus labios con el glamur único de una dama de su alcurnia.
—¿Estás acosando a un muchacho, hija? —preguntó ella con cierta gracia.
—¡No! —exclamó Kanata, levantándose—, ¡él miente! —señaló a Kiriya, que le veía enfadado.
—¿En lo del acoso o en el hecho de que es un Yakuza? —preguntó Hinaki sin poder detenerse.
—¡En las dos cosas!
—Cálmate, Kanata. Te ves muy mal estando alterada —dijo Nichika, cual princesa, haciendo un gesto de desagrado—, deja de gritar así, pensaré que Kiriya dice la verdad viendo tu reacción tan fuera de lugar.
—Es que no lo estoy acosando —espetó Kanata, tratando de hacer caso y guardar algo de calma.
—Claro que sí —insistió Kiriya, entrecerrando sus ojos sobre su hermana trilliza.
—¡Cállate! ¡Eres un entrometido!
—Y tú una acosadora… de un vago, ni más ni menos.
Enfadadísima e indignada, Kanata se alejó de la mesa dando fuertes pisadas.
—Kanata —la llamó su padre, pero ella por primera vez en su vida no lo obedeció.
La joven salió dando un portazo.
—Así que a una de mis hermanas menores le atraen los chicos malos, eh —dijo Hinaki entre risas, bebiendo de su propia copa.
—¿Sabes quién es, Kiriya? —pidió Amane a su hijo.
Él se veía irritado.
—Su nombre es Genya Shinazugawa.
—¿Shinazugawa? —la madre de familia frunció el ceño—. Cariño, qué curioso, es el mismo apellido de nuestro Shinazugawa.
—Es que Genya-kun es su hermano menor, querida —respondió Kagaya Ubuyashiki, sin alterarse.
—Ah, es verdad, ya había olvidado que tenemos a dos Shinazugawa en la academia.
Es más, al saber de quien se trataba el escándalo, él pareció haberse relajado un poco.
Los ojos violetas del hombre se fijaron en su único hijo.
—¿Por qué lo llamas Yakuza? ¿Tienes alguna evidencia de que lo sea?
—Eso es lo que es él, padre —respondió Kiriya, molesto—, todos en la academia dicen que lo han visto yendo a los barrios bajos con Yakuzas del más bajo rango al salir de las clases.
—Me pregunto si nuestro Shinazugawa mayor sabe algo sobre eso —se preguntó Amane en voz alta.
—Seguro que sí, incluso él evita estar cerca de ese tipo. De hecho, el profesor lo niega como su hermano —bufó Kiriya en respuesta.
—Suenas muy ofendido —interrumpió Kuina—, ¿seguro que no son tus celos los que hablan?
—No estoy celoso, ¿por qué habría de estarlo?
—No sé, tú dime —respondió ella, claramente, tratando de hacerlo enfadar más.
—Admítelo, Kiriya, eres un poco celoso cuando se trata de todas nosotras —dijo ahora Nichika, ganándose la mirada "asesina" de su hermano menor—. El primer paso es reconocerlo.
—No reconoceré nada que no sea cierto —le dijo entre dientes—, y me daría igual si a Kanata le gustase alguien, pero que al menos ese alguien fuese de nuestra posición. Pero no, va y persigue a un delincuente que, además, tiene las más bajas notas de su clase. Si no reprueba ninguna asignatura es por pura suerte.
—Me pregunto si eso es cierto —musitó Amane, levantándose de la silla con delicadeza—. Bueno, iré a hablar con Kanata. Kiriya, querido, no te metas más en sus relaciones. No olvides que mientras más rechaces algo, o alguien, más cerca estará.
Las hijas del matrimonio Ubuyashiki se rieron por lo bajo mientras que Kiriya musitaba:
—Sí, madre.
La mujer mayor le dio un suave apretón a su esposo en su hombro y salió del comedor, buscando a su hija.
El problema de tener una casa tan grande era lo mucho que se debía caminar para llegar a cualquier lado, incluso si era hacia las habitaciones de los niños.
Amane pensaba en lo que había oído mientras llamaba a Kanata con su cálida voz de madre comprensiva. Y después de todo, ¿quién era ella para replicarle algo a su pequeña? Después de todo, incluso Amane fue joven como Kanata alguna vez, y aunque nunca acosó a ningún chico, no podría asegurar que Kiriya haya sido exacto con su selección de palabras dado a que él había hablado desde sus celos de hermano.
Para cuando por fin Amane encontró a Kanata, la vio acostada sobre el sofá de una de las habitaciones con instrumentos musicales; un piano y un violín no estaban para nada lejos de dicho sofá.
—Querida —habló amorosa, acercándose.
—Mamá, no lo acoso… o eso creo —decía ahogadamente dado a que tenía sobre su cara una almohada.
—¿Te gusta? Creo que es normal que a tu edad te interesen los chicos.
—Pero también desapruebas que sea alguien como él.
—¿El hermanito de Shinazugawa? —preguntó sonriendo, llegando hasta con su pequeña bebé, qué ya no era tan pequeña.
—Mamá…
—No te negaré que me sorprende, después de todo, tu anterior novio no es en nada parecido a él.
—A ese ni me lo menciones —pidió Kanata entre dientes.
Tapándose la boca, grácilmente, Amane se rio ante lo parecidos que podrían llegar a ser Kiriya y Kanata cuando se irritaban.
—Bien, no lo haré. ¿Y? ¿Le has pedido una cita?
—No —musitó avergonzada—, sé que no le atraigo.
—¿Y cómo lo sabes?
—Porque abiertamente lo he oído decir que le gustan mayores que él.
Poco a poco, Kanata fue descubriendo su cara para ver a su madre.
—Y también dice que le gustan con curvas… ¡yo soy una tabla, mamá! —exasperada, Kanata volvió a taparse la cara, esta vez con más fuerza.
Amane no pudo evitar reír.
Ah, esos "amores imposibles". Eran tan… de su gusto.
—No eres una tabla, hija. Eres muy bella. Además, tu cuerpo aún no ha madurado, no seas tan dura contigo misma.
—No, tú eres bella, yo soy un patito feo.
Amane abrazó a su niña, dándole un silencioso confort.
—Eres un hermoso cisne que aún le falta crecer. Ten paciencia.
Kanata no agregó nada, ni su madre tampoco lo hizo. Ambas se quedaron quietas en esa posición hasta que la propia Amane le propuso ir a su alcoba, donde le llevaría una rebanada de pastel, a lo que la chica asintió y se marchó con pasos delicados hasta donde dormía.
Espacioso, sofisticado y pulcro.
La habitación de Kanata era hermosa; el sueño de muchas adolescentes. Pero, lamentablemente, la joven se sentía un poco solitaria estando aquí. Ella agradecía mucho a sus padres por darle los caprichos que se le ocurrían, y le avergonzaba lo sucedido.
Suspirando, Kanata sacó su teléfono celular y marcó un número que no tenía registrado, pero llamaba de forma constante.
—¿Hola? —se oyó la voz delicada y femenina de su contacto.
—Hola, soy Kanata —dijo indecisa, sentándose al borde de su cama.
—Señorita. ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?
—Yo… quisiera un consejo.
—¿Sobre qué?
—Shinazugawa.
—Sanemi-senpai o Genya-kun.
—Genya-san, por supuesto —musitó Kanata, sintiéndose mal por estar haciendo un pésimo uso de los recursos de su familia.
—¿Y qué quieres saber esta vez? ¿Su postre favorito? Roll cake de té verde. ¿Bebida azucarada favorita? El refresco de…
—¡Kochō-san! —la interrumpió de forma abrupta.
—¿Sí? ¿Pequeña dama?
—Estoy… ¿estoy haciendo mal? Es decir, tú deberías estar muy ocupada con los asuntos de mis padres… y yo…
—Estás enamorada, es completamente normal que quieras 'stalkear' un poco a tu 'crush'. No te sientas avergonzada.
—Es que… Kiriya les dijo a mis padres lo que hago.
—¿Saben que estoy involucrada? —preguntó Kochō-san al otro lado de la línea, ya más seria.
—No… y no quiero meterte en problemas.
—Entiendo. ¿Entonces? ¿"Misión cumplida"?
—Sólo una cosa más —pidió Kanata después de tragar saliva.
—¿Qué es?
—Genya-san… ¿es un Yakuza?
Hubo un corto silencio.
—No porque él quiera —respondió ella, un poco triste—. Es complicado, ¿quieres los detalles?
—No… creo que ya hurgué en su vida lo suficiente.
—De acuerdo, entonces, llámame si necesitas algo más, pequeña dama.
—Sí, se lo agradezco, Kochō-san.
Kanata finalizó la llamada con su "informante", quien desde hace tiempo, se había dedicado a enviarle información personal de su crush (como ella lo había llamado) hasta que Kiriya se enteró de eso y la puso en evidencia con sus padres.
«Creo que tendré que usar métodos más convencionales para acercarme a Genya-san» pensó la joven, acostándose sobre su suave cama king-size de sábanas suaves y frescas.
—Continuará—
…
•
Hace no mucho actualicé mi otro fanfic ("Las crónicas de una mariposa en el mar") y me faltaba poco para terminar el capítulo de este fanfic también. Me puse en ello hoy y acá lo tienen.
Trato de no dejar ninguno de mis fanfics sin actualizar antes de volver a tomarme un descanso, y espero siga siendo de su agrado.
No sé si haya alguien por acá que le pueda incomodar el "Geniata", pero lamento decirle que esta va para ship secundaria de este historia; por ahora, sólo como algo platónico de Kanata a Genya. A quienes espero, podamos ver más.
Saluditos y hasta la próxima actualización.
Reviews?
Si quieres saber más de este y/u otros fics, eres cordialmente invitado(a) a seguirme en mi página oficial de Facebook: "Reine Vaniteux/Adilay Ackatery" (link en mi perfil). Información sobre las próximas actualizaciones, memes, vídeos usando mi voz y mi poca carisma y muchas otras cosas más. ;)
