ARE YOU IN THERE?

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

WARNING: Esta historia en cada one-shot contiene descripciones y menciones de actos de violencia sexual, física y psicológica, así como de temas delicados o detonantes para la salud mental a los que de ninguna manera se pretende faltar el respeto y son utilizados solo con fines creativos. Por favor, tomarlo en cuenta antes de leer.

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8

TRES OBSTÁCULOS.

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Sakura creyó que estaba condenada a ver como otra persona disfrutaba de todo aquello que una vez soñó vivir con la que persona que amaba.

Sasuke, por su lado, nunca pudo soportar que alguien que no era él cumpliera con todos los sueños y deseos de la mujer que amaba y amaría hasta el final de sus días.

Aunque, antes de que la envidia, el anhelo y la melancolía se apoderaran de ambos, lo único que había existido entre ellos había sido un puro, cálido y fuerte amor.

Uno al que tuvieron que renunciar debido a las mismas diferencias de clase social que una vez poco les importaron.

—¿Vas a salir? — Sasuke fue cuestionado por Karin, su esposa, cuando estaba bajando por las escaleras.

Él apenas y la vio por sobre su hombro sin un atisbo de emoción. La odiaba más de lo que ella podía imaginarse y si seguían casados era por pura conveniencia.

—Sí — respondió sin emoción.

—Vas a verla, ¿no? — la mujer de cabellos rojos apretó la fina madera del barandal en sus dedos e intentó contenerse para no gritar cuando el hombre le hizo saber con su silencio que justamente para eso se iba... Otra vez —. Ya deberías superarlo. Ella lo ha hecho y continuó con su vida, ¿acaso tú no piensas hacerlo jamás?

—No mientras siga existiendo la mínima posibilidad de que tú o ese hombre desaparezcan de la faz de la tierra.

Y tras esa última y cruel sentencia, el hombre volvió a ponerse en marcha.

Al salir de su mansión dejó salir el aire que había estado conteniendo como ocurría en cada ocasión en la que se cruzaba con su esposa y, al aspirar, el oxígeno se sintió mucho más limpio. Estar fuera de esa prisión nupcial a la que había sido condenado ya hacía cinco años atrás era su principal medio para evitar caer en la locura.

Eso e ir a espiar a Sakura a la distancia.

Siempre hacia el trayecto a pie pues el tiempo que le tomaba llegar al pueblo sin falta era el suficiente para reflexionar de principio a fin cómo había llegado a ese punto.

La mujer que plagaba sus sueños sin descanso había llegado a su vida cuando la salud de su padre había comenzado a deteriorarse. Fugaku, el conde Uchiha, finalmente estaba sufriendo las consecuencias de sus hábitos como fumador y Sakura Haruno había sido recomendada para asistirlo como su enfermera.

Lo primero que llamó la atención de la familia sobre ella era que pese a su imagen tierna y frágil era sumamente profesional y sus conocimientos médicos eran de admirarse. Era una joven de una gran y peculiar belleza, debido a su cabello rosado y ojos verdes, cuya alma gentil y compasiva la convertían en un completo encanto. Aunque, al mismo tiempo, también era capaz de demostrar mal genio cuando sus indicaciones eran desobedecidas o su paciente provocaba problemas.

Tan bueno fue su trabajo que el normalmente frio Fugaku no se atrevió a cuestionarla y poco a poco su salud fue mejorando y gracias a eso la chica pudo disponer de un poco más de tiempo libre para vagar por la biblioteca o el jardín de la mansión.

Fue durante ese tiempo que Sasuke, quien se había mantenido alejado para no obstaculizar su trabajo, finalmente se atrevió a aparecer frente a ella.

Pese a su origen humilde, Sakura era una chica educada y sumamente culta, por lo que sus primeras conversaciones giraron en torno a libros que habían leído alguna vez y los géneros que les gustaban. Poco a poco ambos se fueron sintiendo cómodos con el otro y, casi al primer minuto en que su amistad se desarrolló, el amor también entró en escena.

Salvo que fue una historia romántica secreta y bastante corta en realidad.

Si bien la chica tenía el aprecio del conde, su esposa y el hijo mayor de la familia, eso no significaba que fueran a aceptar que Sasuke quisiera estar con ella. Él era un Uchiha y su deber era honrar a su familia consiguiendo una mujer a su altura. Sakura sabía muy bien eso y por eso nunca puso sobre la mesa la posibilidad de confesar que estaban enamorados y querían estar juntos, pese a que por dentro se moría de ganas de gritarlo a los cuatro vientos.

Asi pues, con las limitaciones más que marcadas, el tiempo que su relación pudo sobrevivir fue el equivalente al que ella pudo seguir trabajando en la mansión.

Esos seis meses en los que ambos conocieron lo maravilloso que podía ser estar profundamente conectado y enamorado de alguien fueron un completo paraíso. Sasuke y Sakura se adoraron sinceramente y, más allá de los besos y las muestras de afecto que se profesaron, entre ambos se creó un lazo indestructible e imposible de reemplazar.

Un vínculo que a pesar de los años seguía haciendo que el Uchiha menor no pudiera mantenerse alejado de ella. Ni siquiera cuando renunciaron definitivamente al sueño de estar juntos, una vez que Karin Uzumaki apareció como la prometida de Sasuke.

En aquel tiempo la pelirrosa aun trabajaba en la mansión y tuvo que tragarse todos sus heridos sentimientos cuando vio a esa mujer ocupar con todo el orgullo del mundo un lugar con el que ella solo podía soñar. Fugaku quería ver casado a su hijo con la joven acaudalada antes de morir y, aunque no tuvo intenciones de herirla, se lo contó a Sakura con tal gusto que la chica tuvo que ser la primera en resignarse y tomar la difícil decisión de alejarse de su amado.

Por supuesto el joven pelinegro no estuvo de acuerdo con la separación e incluso manifestó ser capaz de abandonar su fortuna, su estilo de vida y su familia si era necesario.

El amor entre ambos era lo más fuerte y real que hubieran experimentado alguna vez y deseaba luchar por él sin importar las consecuencias, así que, luego de mucha discusión y miles de promesas románticas para su futuro juntos, logró convencer a Sakura de aceptar abandonar el pueblo con él.

Solo que al final Sasuke nunca llegó al lugar en donde prometieron verse para huir, en cambio, tuvo que quedarse a cumplir los deseos de su padre pues incluso su hermano mayor le rogó que se casara con Karin.

La misma noche en que tuvo que abandonar a la mujer que amaba se enteró de los severos problemas financieros de su familia y lo vital que era su matrimonio con la Uzumaki para solucionarlos. Por ello ahora su vida era tan amarga y la desdicha se convirtió en su fiel amiga, aun cuando le escribió a Sakura para hacerle saber el porqué de sus acciones y ella comprendió su situación, jurando no guardarle rencor.

Sin embargo, su melancolía alcanzó su cúspide cuando se dio cuenta de que había un hombre pretendiéndola y que tras un par de años de relación logró convertirse en su esposo.

Igual que él, ahora su amada estaba casada, solo que, en contraste con sus circunstancias, ella sí amaba a su marido.

Ella había vuelto a amar y dejarse amar por alguien más.

Como siempre, cuando reflexionó esa dura verdad ya estaba a pocos metros del consultorio de Sakura. Era un pequeño negocio en el centro del pueblo que se mantenía gracias a su reputación como buena doctora y una mujer comprensiva que estaba dispuesta a ayudar sin necesidad de un pago. Ella lo había comprado con sus ahorros y no permitió que su marido le ayudara económicamente pese a su buena posición.

Esa clínica era una prueba más de que logró superar su pasado y siguió adelante.

Y hablando de aquel hombre, en el segundo piso del consultorio, una figura alta, que conocía bien desde el día en que se entrometió en sus vidas, se paró frente a la ventana y su mirada segura y apacible se enfrentó con la hostil y resentida de Sasuke.

Aquel tipo era Kakashi, el usurpador al que la pelirrosa le había decidido otorgar el inmerecido título de "esposo" y que se regodeaba en su logro a sabiendas de que el Uchiha se moría de envidia.

Ambos hombres se observaron el uno al otro con visible reto. Esa no era la primera vez que se veían. A lo largo del tiempo había habido incontables ocasiones en las que el hombre de cabellos plateados se encontró con aquel masoquista pelinegro merodeando a su esposa, sin embargo, nunca le había dicho algo o intentado alejarlo.

Porque conocía una mejor forma de obligarlo a marcharse.

Interrumpiendo su duelo de miradas, Sakura hizo aparición en la misma habitación que su esposo y comenzó a parlotear sin parar acerca de su última consulta. Kakashi la escuchó atentamente y correspondió de manera solemne a sus sonrisas y expresiones de alegría. Mientras que abajo, a la distancia, Sasuke apretó los puños, reconociendo cuan encantadora era aquella pelirrosa cuando hablaba de lo que me gustaba y lo mucho que deseaba ser él a quien le contara sus cosas.

Una vez, en la depresión que lo consumió tras casarse, hizo una lista de todas las cosas que desearía haber podido de hacer si Sakura y él hubieran podido casarse: verla despertar por la mañana, compartir cada comida a su lado, leer miles de libros juntos, abrir y atender aquel consultorio médico, celebrar cada fecha importante con esmero y, la más importante de todas, tener unos cuantos hijos igual de bellos que su madre.

Un pesado suspiro escapó de sus pulmones al ver al hombre de cabellos plateados acercarse a su esposa para abrazarla y acariciar con ternura su vientre. Apenas y se notaba que la pelirrosa estaba embarazada, pero su ser brillaba de forma tan hermosa y deslumbrante que Sasuke se sentía como el peor de los cretinos por desear que ese bebé no existiera.

Así aún podría conservar un poco de esperanza de estar con ella en un futuro no muy lejano.

Tal y como le había dicho a Karin, mientras ella y el esposo de Sakura fueran simples mortales capaces de morir o desaparecer, él no dejaría morir su amor por la pelirrosa. No obstante, un bebé lo cambiaba todo.

Las posibilidades de que una relación futura entre ambos sucediera perecía bajo la existencia de una quinta persona que siempre valdría más para ella que él. Una quinta persona que compartía genes con el hombre que Sasuke más odiaba en todo el mundo y al que, a pesar de ser inocente, jamás podría perdonarle haber sustituido los niños que él siempre soñó tener con su amada.

Ese bebé igual que su padre era un impostor.

El Uchiha se regañó a sí mismo como cada vez que sus oscuros sentimientos se dirigían a la criatura aún por nacer y decidió que era momento de marcharse, pero, al darle una última mirada a la ventana, se dio cuenta de que Sakura estaba observándole.

Sasuke no lo sabía, pero esa no era la primera vez que ella lo descubría acechándola a la distancia. Muchas veces en el pasado había sentido su presencia a su alrededor e incluso intentó encontrar fuerzas dentro suyo para enfrentarlo, solo que siempre se detuvo.

Sabía que establecer contacto con él sería desastroso. Tardó mucho tiempo en superar que todos esos sueños en los que el Uchiha era el protagonista nunca se harían realidad y en su corazón siempre existiría una pequeña parte destinada a sufrir por él.

El pelinegro que la observaba aterrado y anhelante nunca sería borrado de su mente y su alma, pero...

—Creo que es momento de que le des lo que necesita — su amable y comprensivo esposo tenía razón.

Por más doloroso que fuera a ser para ella lastimarlo más de lo que ya estaba, no podía seguir permitiéndole torturarse al ver de cerca la vida que había construido sin él. De la misma manera en que ella siempre apartó la mirada cuando veía un destello rojo y negro por el pueblo y procuró no tener ningún contacto con conocidos de los Uchiha por temor a escuchar del matrimonio de Sasuke, él debía cuidarse a sí mismo y mantener su distancia.

Sakura sabía a la perfección lo insoportables que eran los celos cuando estaban mezclados con la curiosidad, pues aun estando casada y a punto de formar su propia familia el simple pensamiento de su querido Sasuke teniendo la vida que ambos tanto desearon, con alguien más, era suficiente para hacerla llorar. Ella también había tenido muchos deseos e ilusiones para su futuro juntos y con frecuencia se sentía culpable por no poder amar a su esposo de la misma forma loca y avallasadora en que lo hizo con su antiguo amor.

"Pero ya es muy tarde para arrepentirme de seguir adelante" pensó tocando suavemente su barriga.

Entonces por fin fue de frente a su problema y sonrió para Sasuke como en el pasado lo había hecho, de esa forma especial destinada sólo para él, y con todo el dolor de su corazón levantó su mano, agitándola en una pequeña despedida.

Por la forma en que sus labios se torcieron y bajó la mirada, meditando un momento, supo que él captó lo que quería decir y tras unos cuantos segundos en los que se debatió qué hacer, finalmente se dio la vuelta y se marchó.

Sin embargo, ese adiós definitivo nunca significó desprenderse de su doloroso anhelo mutuo.

En el futuro podrían obtener miles de cosas nuevas y vivir incontables experiencias llenas de júbilo, pero, para ambos, haberse perdido el uno al otro siempre les impediría sentirse completos.

Hasta que el día de sus muertes llegara, anhelar constantemente lo que ya no podía ser nunca les permitiría ser felices.

Esa sería la condena a la que habían sido sentenciados por sus decisiones, aunque, irónicamente, a su vez, eso también siempre los mantendría conectados.

...

NOTAS FINALES:

¿La razón por la que no tengo problemas shipeando a Sakura con todos y a Sasuke muy apenas menciono que este con otras en mis historias? Soy mujer y amo a Sakura. Si fuera hombre supongo que sería al revés, pero pues equis, es imposible para mí hacerlo diferente. Lo siento.

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En fin. ¿Qué les pareció este capítulo amixes? Espero les agradara y les haga mantener el interés en esta serie porque tengo otros one-shots que en serio estoy que me muero de emoción por ya publicar jijiji.

Les doy las mega gracias a todxs los que han comentado en capítulos anteriores y me han expresado sus ganas de acompañarme y seguir leyendo hasta el final: blossommarie, constanzasegata, sasukebb y LizzyMichaellis25.

Muchas muchas gracias por su apoyo y, si no se han animado a comentar algo, de verdad los animo a hacerlo, como lectores les aprecio un montón y quiero saber qué piensan.

Sin más por añadir, nos leemos en la siguiente actualización. Bye!