CAPITULO 6
HARRY
Las cosas no iban mejor en estas últimas semanas, a pesar de haber salido triunfante aquella noche en que todo se salió de control.
Mi realidad era que cada día que pasaba estaba más seguro que mi arranque fue egoísta, era verdad que disfrutaba mucho las sesiones de sexo a lado de Ginny, pero al final cuando me encontraba solo mi mente solo iba a los momentos pasados con Cho.
No podía evitarlo o era que no quería evitarlo. No sabía exactamente qué hacer con este "noviazgo". La culpa ante el hecho de sentir que le estaba siendo infiel a Cho era demasiado. Es por eso que no me atrevía a avanzar con Ginny.
Por supuesto que quería platicar y salir con ella, pero la culpa, la maldita culpa no me dejaba. Los recuerdos de Cho aparecían sin remedio.
Mire la caja en mis manos, siempre la guardaba como un tesoro. Sabía que estaba mal y que tenía que deshacerme de ella, pero no podía. En ella contenía las fotos de su boda con Cho, siempre las miraba tratando de encontrar por qué el amor de ella por mi había muerto.
El timbre de mi apartamento me saco de mis pensamientos tristes. Rápidamente guardé la caja y fui a abrir la puerta.
-Sabía que estarías aquí encerrado- dijo Neville entrando sin mi permiso.
-Pásale…- dije irónicamente
Neville tomo asiento en la sala y me miro.
-Todas estas semanas he estado esperando… ya sabes… la típica cita de parejas.
- ¿Y eso por qué? - sabia porque me lo decía solo no quería tener esta conversación con él, así que decidí darle largas.
-Tal vez porque mi mejor amigo es novio de la mejor amiga de mi novia
Suspire profundamente y tome asiento en el sillón enfrente de mi amigo
-Eso no va a poder ser…
-Harry… no sé qué te pasa, pero creí que estabas avanzando.
-Ni yo mismo se… solo se… que Cho está en mi mente y cuando estoy con Ginny es menos doloroso.
-De nuevo Cho… el problema es que tú no quieres quitarte todo lo que te recuerda a tu ex… vives atrapado aquí entre sus cosas…
-No puedo tirarlas o regalarlas tal vez un día regrese y quiero que encuentre todo aquí….
-Ella no va a regresar y si sigues con esta obsesión vas a perder a Ginny.
-Lo intento… te lo juro… además Ginny no es tan importante…
-Eso no es justo… ella merece tener a alguien que le entregue todo… amigo… espero que no te arrepientas cuando sea demasiado tarde.
Sabía que Neville tenía razón, pero solo podía pensar que quería volver a vivir los momentos de felicidad con mi amada Cho, pero como no podía tenerla de nuevo me conformaba con Ginny.
HG
GINNY
Sabía que esto era algo arriesgado, pero aquí estaba.
Después de aquella plática que tuve con mis amigas decidí que le haría caso a Hermione. No sabía mucho sobre las parejas anteriores de Harry, pero estaba segura que tenía miedo de comprometerse, así que le daría tiempo y su espacio.
Poco a poco Harry aceptaría las cosas. Además, era un gran avance que ya fuéramos novios.
Se me ocurrió una salida de novios, algo sencillo, un fin de semana solitos y conviviendo. Acampar en un parque a las afueras del estado no era lo mejor de lo mejor, pero era algo. Al menos estarían con la naturaleza, así Harry no se sentiría presionado ni mucho menos encerrado en una relación.
Tenía todo listo, mi auto estaba cargado con la casa de acampar, con una colchoneta y cobijas, muchas cobijas. Por supuesto que compre provisiones para alimentarnos, solo sería una noche y dos días.
Harry acepto rápido, aunque su turno era de noche. Quedamos que yo pasaría a las siete de la mañana por él.
Así que aquí me encontraba esperándolo en recepción, hacia demasiado frio para esperar en el auto. Le envié un texto avisándole que aquí lo esperaba, me respondió que estaba con un paciente pero que salía en veinte minutos. Supongo que así era la vida de los médicos.
Miraba alrededor, todo demasiado blanco, la chica de recepción me había preguntado que se me ofrecía, solo le dije que esperaba al Dr. Potter. No comento nada más y continúo con su trabajo.
-Stephanie este es el papeleo que tenía pendiente- mire hacia la voz que se dirigía a la recepcionista.
Era la enfermera que me atendió la vez pasada. Romilda Vans, recordaba su nombre claramente, me lo grabe debido a su interés por Harry.
-Espero que sea la última vez que tenga que recordarte ordenar tus expedientes.
-Bueno… pero ya aquí están ordenados. - la chica Romilda miro hacia mi dirección y me miró fijamente.
Yo simplemente mire hacia mi teléfono y la ignore. Harry era mi novio y por algo estaba conmigo, supongo que no me citaría aquí si tuviera algo con esta enfermera.
Romilda camino hacia mí, sentía sus pasos acercarse.
- ¿De nuevo comió fresas? - la mire sorprendida por su pregunta. El tono de su voz era burlona, no estaba preocupada por mi salud, ni mucho menos era una pregunta cordial.
- ¿Perdón? ¿No te escuche bien?
-Pregunte ¿si de nuevo viene porque ingirió fresas? ya sabe cómo la vez anterior.
-Gracias por preguntar, pero no. Si eso fuera estaría adentro… en urgencias…
-Oh… tiene razón… creo que al verla la reconocí… supongo que es porque es amiga de Harry. - no me pasó desapercibido el énfasis en HARRY. Pero decidí no entrar en su juego.
-Bien… gracias de nuevo…
- ¿Esperas a Harry?
- ¿Disculpa? - me sorprendí que me preguntara eso, si era amiga o compañera de Harry estaba bien, pero yo no la conocía.
-Te lo pregunto porque estábamos algo "ocupados" ya sabes urgencias de último momento que no pueden esperar.
-Mira no sé porque…
-Ginny ya terminé… podemos irnos- la voz de Harry ingresando a recepción me interrumpió. Lo mire y enseguida me calmo. Las palabras que estaban a punto de salir de mis labios eran altisonantes así que agradecí la oportuna aparición de mi novio. -Perdón por la espera, pero este paciente era importante.
-No te preocupes- respondí sin mirar a Romilda
-Eso es lo que le estaba comentando- dijo la enfermera metiéndose en nuestra platica.
Harry la miro desconcertado, me di cuenta que él no tenía ni idea de lo que esta chica hacia ahí conmigo.
-Nos vamos- Harry extendió su mano y rápidamente la tome. Me sonrió ampliamente- Hasta luego señorita Vans.
-Hasta luego Dr. Potter- ahí estaba, ahora no le creía nada. Maldita mentirosa.
Ambos salimos abrazados dirigiéndonos hacia nuestro grandioso fin de semana.
HG
HARRY
No le tome demasiada importancia al hecho que Romilda Vans estuviera en recepción con Ginny. Creo que ambas tenían en claro su posición, así que decidí no comentar nada con Ginny y dejar pasar la situación.
Durante la hora y media de camino hacia donde quiera que iríamos a acampar me dormí. Ginny no tuvo problema con eso, agradecía que fuera compresiva. No pude evitar recordar a Cho, con ella jamás salí, así que no tenía como comparar a Ginny.
-Despierta dormilón- sentí sus manos que me acariciaban la frente.
- ¿Ya llegamos? - pregunte algo adormilado.
-Si. Aunque este es el pequeño pueblo. Vamos a desayunar algo… la zona de acampar está a unos cinco minutos.
-Está bien. -
Salimos del auto. Me sorprendió todo lo que había alrededor. Todo era verde, un pequeño rio pasaba a un lado, pequeñas casitas de madera se veían alrededor.
- ¿Te gusta?
-Si… es precioso… no sabía que había un sitio tan cerca.
-Normalmente estamos tan inmensos en nuestros trabajos que no los vemos.
-Si… en eso tienes razón… jamás pensé en si quiera averiguar algo sobre este tipo de lugares. - claro que no, mi única preocupación era pensar en Cho, en el hecho que tal vez algún día regresaría.
No quería siquiera pensar en salir de mi casa porque tal vez ella regresaría en esos días y no me encontraría. Era patético y demasiado obsesivo, lo sabía, pero no podía evitar pensarlo.
Me llevo a una casita de madera, era una pequeña cocina con dos mesitas improvisadas con troncos de madera. Respire profundamente dándome cuenta que el aire era limpio.
Hacia algo de frio, pero pedimos un café que estaba delicioso. Ginny comento que lo hacían en ollas de barro. Jamás había probado algo igual. Sentía una extraña sensación en el pecho. Algo reconfortante.
Pedimos algo de pan para nuestro café, Ginny me recomendó pedir una quesadilla que era típica de estas regiones. Algo delicioso. Le pedí por la tarde regresar para comer aquí mismo. Me encanto esta pequeña cocinita.
-Es mejor armar la casa de acampar y dejar todo preparado… después iremos a explorar la zona. - ella comenzó a sacar las cosas del auto.
Como pude le ayudé. Hice mi mejor esfuerzo por que la verdad no sabía absolutamente nada sobre armar casas de acampar. En una hora y media todo quedo listo y me sorprendí porque después de todo no me parecía tan mal esta pequeña salida juntos.
GINNY
La comida por la tarde fue mejor. Comimos de nuevo en una de las cocinitas típicas de esta región. Me sentí extasiada cuando los ojos de Harry brillaron al probar nuestra comida. Sentí como mi corazón latía más rápido y sentí un poco de temor y no quise saber su verdadero significado.
Caminamos por la zona y disfrutamos del paisaje y aire limpio. Todo era tan hermoso y se sentía una paz tan agradable. Más tarde juntamos algo de leña para encender una fogata, la cual hice yo porque Harry no tenía ni la menor idea de cómo encender leña.
-Vez… ya está…- dije acomodando los troncos secos para alimentar el fuego.
-Creí… creí que para eso eran las lámparas…- dijo señalando dos lámparas que traje- ya sabes para alumbrarnos en la noche.
Sonreí.
-Esas son para emergencias… pero el fuego es para calentarnos y lo más importante…- camine hacia mi mochila que estaba a un metro de distancia. Saque una bolsa de plástico y se la enseñe- Malvaviscos…
-Oh… tienes razón… lo he visto en películas…
Reí aún más por su comentario.
Comencé a llenar unos palos de madera que compré especiales para azar malvaviscos y ambos nos sentamos alrededor de la fogata.
- ¿Cómo es que sabes tanto de acampar? Yo la verdad no tengo la menor idea sobre esto…
-Mi padre… a él le encanta acampar… ya sabes… el bosque… la naturaleza… todo le fascina.
-Ya veo… me imagino que Ron también tiene los mismos conocimientos que tu-
-Te imaginas bien… aunque también mis otros hermanos.
- ¿Tienes más hermanos?
-Si… pero descuida nada de qué preocuparse- sonreí por mi gran mentira. Tenía exactamente cinco hermanos más, pero no quería asustar a Harry con ese detalle.
-Es bueno escucharlo…. Yo soy hijo único… así que no sé qué se siente tener hermanos o hermanas.
-Creo que debe de tener sus ventajas- dije recordando las travesuras que me jugaban mis hermanos.
- Si pero también grandes desventajas… como la soledad… ya sabes… si tienes algún problema no tienes a quien recurrir-
Eso último lo dijo con gran melancolía.
- ¿Por qué lo dices?
-Bueno… - paso saliva- si te faltan tus padres te quedas completamente solo.
Sentí una opresión en el pecho. Era la primera vez que Harry hablaba de sus padres.
-No me imagino la vida sin mis padres- fue lo único que se me ocurrió decir.
No sabía exactamente qué había pasado, si ellos estaban vivos o si habían muerto. Pero no quería presionarlo a contármelo.
-Es difícil cuando te faltan pero no queda de otra que salir adelante… ellos… ellos murieron en un accidente cuando yo tenía diez años.
-Oh, imagino lo difícil que fue… pero creo que ellos estarían orgullosos de que ahora seas un gran médico.
-Si. No puedo negar que me imagino sus reacciones al verme con una bata blanca, seria satisfactorio tener algún familiar que celebrara conmigo mis triunfos.
Ahí fue cuando aparecieron mil preguntas en mi mente. Si no tenía familiares ¿Con quién se había quedado?
- ¿No tienes tíos o algo así?
-Mi padre era hijo único, al morir mis padres me quede con la única hermana de mi madre. Pero ellos no estaban muy contentos de mantenerme. A parte el hecho de que tengo un primo de mi edad, ya te imaginaras el conflicto tan grande con dos niños.
-Supongo que no estaban preparados.
-Eso lo entiendo, pero la verdad es que hubiera preferido quedarme en un orfanato.
- ¿Tan mal te fue?
-Horrible
Tenía ganas de llorar al imaginarme lo que tuvo que pasar para que Harry deseara quedarse en un orfanato. No quise platicarle sobre mi infancia, porque, aunque carecí de muchas cosas debidos a que somos siete hijos, el amor siempre fue infinito.
-Tal vez deberías pensar que todo lo que paso es lo que te formo, gracias a eso eres un gran hombre- envolví sus manos con las mías tratando de reconfortarlo.
-Gracias-
Se acercó a mí y me beso. Fue un beso tierno y cariñoso como nunca me lo había dado antes. Mi corazón nuevamente latió sin control. Y ahí justo en ese momento no me quedo otro remedio que reconocer que estaba perdidamente enamorada de Harry Potter.
