.


CAPÍTULO 2:

"El dolor de amarte"


.

—¡Kurt, abre y deja de ser tan dramático! —dijo Dante golpeando la puerta— ¡Kurt!

—¡Déjame en paz!

—¡No me hagas ir por la llave y sacarte de ahí a la fuerza! —dio otro golpe— ¡Kurt! ¡Esto es ridículo!

El mencionado se dirigió al balcón y miró hacia todas partes buscando un modo de escapar por ahí, pero era demasiado alto y no había nada que lo pudiese ayudar a bajar.

Cerrando los ojos se apoyó en el barandal, estremeciéndose ante el contacto con el frío metal mientras intentaba ignorar los gritos de su prometido.

¿Había hecho algo mal para que Dante cambiara tanto? ¿Acaso ya no lo amaba? ¿Le estaba siendo infiel?

Preguntas y más preguntas lo rondaban sin tener respuestas, sólo suposiciones que lo lastimaban.

Su vida distaba mucho de lo que se suponía que sería. ¡Qué equivocados estuvieron sus padres!

• Cinco años atrás •

Kurt se encontraba sentado frente a la computadora en medio de una video llamada con sus amigos, comentando acerca de unas materias y los profesores.

—Kurt… —varios golpes sonaron en la puerta— Kurt…

El hombre alto de nula cabellera ingresó a la habitación y se acercó a su hijo.

»Kurt… Te estoy hablando —le tocó el hombro.

—¡Papá! —saltó y se quitó los audífonos — No te escuché.

—Ya me di cuenta.

—¿Qué sucede?

—Tenemos que hablar de algo importante.

—Seguro. ¿Qué tal después de la cena?

—No. Tiene que ser en este momento.

—¿Justo ahora?

—No veo que estés haciendo nada importante.

—Estoy conversando con mis amigos.

—Los ves a diario.

—A ti también —susurró.

—¿Qué dijiste?

—Nada.

—Bien. Ahora apaga esa computadora y ve a mi despacho. Te espero en cinco minutos.

—Si estás aquí, ¿por qué no hablamos de una vez?

—Te espero dentro de cinco minutos —dijo en tono de advertencia y se retiró, cerrando la puerta.

Hummel miró la pantalla mientras negaba con la cabeza.

—¡Todos los padres son iguales! —dijo con molestia Trevor.

—Lo siento, chicos. Tengo que irme. En cuanto termine la —hizo comillas con los dedos— "plática importante" con mi papá, los llamo.

—Más te vale que lo hagas —bromeó Bernard—. Estaremos esperando.

Kurt dio por terminada la video llamada y corrió escaleras abajo.

—¿Papá? —dio dos golpes suaves a la puerta.

—Puedes pasar.

Al ingresar a la elegante oficina nunca imaginó que encontraría a su mamá también. Entonces se preocupó porque debía tratarse de algo de verdad grave.

—¿Qué está ocurriendo?

—Siéntate.

—¿Pasó algo? —preguntó una vez acomodado frente a sus progenitores.

—Como bien sabes, tu madre y yo te amamos profundamente y queremos lo mejor para ti en todo momento, motivo por el cual nos preocupa mucho tu futuro.

—Entiendo que los padres siempre se preocupan, pero no tienen por qué hacerlo. Soy un alumno sobresaliente, pronto empezaré a trabajar, tengo mis ahorros además de los bonos que generan las empresas, el…

—Eso no es todo en lo que pensamos —intervino Elizabeth, una mujer de piel como la nieve, ojos azul cielo y un rostro angelical perfectamente enmarcado por los largos cabellos castaños que caían a los lados—. Eres joven y tal vez por eso no lo has analizado con detenimiento, pero parte de un buen futuro es tener a alguien con quien compartirlo.

—Claro que he pensado en ello y algún día espero encontrar a esa persona a la cual unir mi vida.

—No es así de simple —dijo el hombre mayor—, y menos para ti.

—¿A qué te refieres con eso?

—Eres gay, Kurt, lo cual complica las cosas porque no hay muchos… como tú en nuestro círculo.

—Quizá, pero no son los únicos que existen. Con mis amigos solemos ir a un bar gay y te aseguro que hay muchos…

—Te prohíbo que vuelvas a ir a un lugar como ese. ¿En qué estabas pensando?

—Con todo el respeto que mereces, no puedes prohibirme los sitios que frecuento con mis amigos. Soy mayor de edad y no estoy haciendo nada malo, sólo salgo a divertirme, además de que me gusta conocer a "otras personas" —hizo comillas— como yo.

—Si quieres divertirte hay muchos lugares con clase a los cuales puedes asistir. ¿Imagínate lo que pasaría si nuestras amistades se llegaran a enterar de que vas a ese tugurio?

—No sé cómo podrían enterarse. Y no es un tugurio. El lugar al que vamos es muy bonito y tranquilo.

—Basta que sea un bar para que no se parezca en nada a lo que estás describiendo.

—Es un bar-café al cual van las personas a conversar, distraerse y compartir. He conocido personas muy decentes ahí.

—Es igual. No me interesa si la ciudad está poblada de homosexuales. Si no son de nuestro nivel, no cuentan.

—¿Por qué?

—Te hemos educado correctamente, por lo tanto, sabes muy bien que existen clases sociales y no deben mezclarse nunca, así que no me hagas una pregunta tan absurda.

—Es que no entiendo la relevancia de que las personas que nos rodean tengan dinero.

—No sólo el dinero es importante sino también la clase —acotó Elizabeth.

—Tu madre tiene razón. Hay muchos nuevos ricos que piensan que una cuenta grande en el banco les da alcurnia, y ni siquiera tienen los modales ni las costumbres correctas. Ellos tampoco pertenecen a nuestro selecto grupo.

Y eso me lleva a retomar el motivo por el cual estás aquí. Hablábamos de tu futuro y el que tengas una pareja adecuada. Un hombre que sea gay y pertenezca a las altas esferas no es fácil de encontrar, pero sí existe, y eso lo convierte en alguien ideal para ti.

—No veo qué relevancia pueda tener el estrato ni el nivel socio-económico en una relación.

—¿Acaso bromeas? —increpó Burt— Necesitas a alguien de tu mismo nivel y clase para que te procure la vida digna que todo Hummel merece y que consolides un matrimonio exitoso.

—En primer lugar, estoy muy joven para pensar en casarme. Lo quiero a futuro, pero no me interesa en lo absoluto por el momento.

En segundo lugar, no veo cómo el éxito de mi matrimonio dependerá de que mi pareja tenga dinero o modales refinados. ¿De qué me serviría que él cuente con un gran fondo bancario si no me ama?

—El amor nace con el tiempo —dijo Elizabeth.

—Claro, mamá. No digo que voy a conocer a alguien y enamorarme automáticamente, a lo que me refiero es a…

—No siempre es así, Kurt. Algunos somos afortunados de haber unido nuestras vidas a una persona a la cual amamos y es a la vez la indicada, sin embargo, no es una opción para todos.

—¿Estás diciendo que, aunque no ame a alguien me debo casar porque me conviene?

—No es que sea de esa forma —intervino Burt—. Simplemente se trata de estar con la persona adecuada para asegurar tu futuro.

—Eso se llama conveniencia, papá.

—Buscar a alguien de tu alcurnia es lo correcto.

—No voy…

—¡Es lo que tienes que hacer! —elevó la voz— ¡No vas a involucrarte con ningún mozalbete que no te de la seguridad ni el confort que mereces ni con un nuevo rico que desconozca las normas de etiqueta y convivencia!

Respiró profundamente y se calmó. —Eres mi primogénito —dijo en un tono diferente—, y algún día vas a hacerte cargo de mis negocios y necesitarás de alguien que te apoye y ayude no que vaya a robarte.

Además, también tienes que pensar que eres el ejemplo a seguir para tus hermanos menores.

—¿Y estar por obligación con alguien sin que haya sentimientos de por medio es el ejemplo que debo darles?

El hombre mayor se rascó la cabeza empezando a exasperarse.

—Vas a enseñarles a tus hermanos que deben elegir cuidadosa y sabiamente a sus parejas. Así de simple, y ahora volvamos a enfocarnos en ti.

—¿Qué pasa si encuentro el amor con alguien que tal vez no sea parte de nuestro círculo pero que…?

—Antes de que termines, déjame hacerte una pregunta para ver si logras entenderlo mejor. ¿Qué harías con una persona que gane un salario mínimo que apenas le alcance para hacerse cargo de los gastos y tenga que vivir limitado sin poder siquiera darse un gusto?

—Apoyarlo y salir juntos adelante.

—Eso está muy bien, cariño —dijo la mujer acercándose a él—. Será parte de tu obligación, pero es muy diferente darle tu apoyo a tu pareja que pasar hambre y pesares por su culpa.

Debes tener a tu lado a alguien que pueda darte la vida a la que estás acostumbrado.

—Para eso estudio y voy a tener un trabajo. No pretendo que nadie me mantenga.

—Creo que voy a tener que ser totalmente franco y directo contigo —refutó Burt.

—¿Franco y directo? No entiendo.

—Como nuestro hijo que eres, te amamos, te aceptamos y te apoyamos, pero no vas a encontrar eso en todas partes, por eso debes convertirte en alguien respetado.

—¿Qué tiene que ver esto con lo que me han estado diciendo?

—Tendrás una vida complicada al haber decidido ser gay, no obstante, pertenecer a una familia como la nuestra ayuda a que otros te acepten, y que tu pareja venga de otra buena familia hará que te respeten.

—Uno, no necesito casarme con alguien de alcurnia para ello, porque en realidad eso no haría que los demás me respeten, simplemente estarían siendo hipócritas o actuando por conveniencia.

Dos, no me avergüenzo de quien soy ni voy a esconderme, pero no elegí ser gay. Así nací y no lo puedo cambiar.

—De niño jamás diste señal alguna y de pronto al crecer nos sorprendiste con esto. ¿Cómo no quieres que piense que es algo que elegiste?

Kurt suspiró. —Necesitas tanto educarte, papá.

—¿Educarme? ¿Cómo que educarme? ¿Cómo te atreves a faltarme el respeto de esa forma? Soy un gran erudito que…

—Burt, creo que Kurt se refiere a otros aspectos de la vida, no a tu preparación. Honestamente, ambos tenemos que informarnos más.

—Gracias, mamá.

—Tu padre y yo nos preocupamos por ti en todos los sentidos, por eso te prometo que vamos a ilustrarnos más, pero queremos que tú también te comprometas a pensar en lo que hemos hablado y…

El joven bajó la cabeza y guardó silencio. Cada palabra sólo le pesaba más y más y lo único que quería era desaparecer.

¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas?

Cuando la plática terminó, se retiró sin decir nada. Al salir de la oficina se limpió las lágrimas que luchaban por escapar.

—¿Por qué estás llorando?

Kurt levantó la mirada y se encontró con Marley, la menor de la familia, a quien adoraba.

—Me siento triste —sollozó.

Ella corrió hacia él y lo tomó de la mano para llevarlo a su habitación.

Una vez sentados en la cama, lo abrazó con todas sus fuerzas.

—¿Qué pasó? ¿Por qué estás así?

—Mis papás dicen que se preocupan por mí, pero siento que en realidad se avergüenzan.

—¿Por qué se avergonzarían? No hay ninguna razón para que lo hagan. Eres un hijo ejemplar, un excelente hermano, un alumno sobresaliente. Tienen muchas razones para sentirse orgullosos de ti.

—Soy gay.

—¿Y qué hay de malo con eso? Que te gusten los chichos no cambia en nada la hermosa persona que eres ni…

Mientras Marley hablaba, Kurt la miraba sorprendido. Era tan madura y sabia que a veces olvidaba que tenía trece años.

Siempre habían sido muy unidos y resultaba fácil hablar con ella por lo que no tardó en contarle lo sucedido con sus padres, y mientras lo hacía pasó de la tristeza al coraje.

—Papá ni siquiera conoce al hijo de su socio y piensa que es el hombre ideal para mí. ¿Por qué? ¿Porque es gay? ¿Porque viene de una familia acaudalada?

¡No son más que tonterías! Quiero a alguien que se interese en mí, no en mi apellido o mi alcurnia. Alguien a quien le importe, alguien que me ame por quien soy y como soy.

—Y lo vas a encontrar, hermanito. En alguna parte está esa persona que nació para ti y que te va a dar todo el amor y la felicidad que mereces.

—¿Lo crees?

— Estoy completamente convencida.

• Presente •

—¡Kurt! —Dante lo tomó con fuerza del brazo— ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Pudiste caer!

Hummel se dio cuenta de que su cuerpo estaba inclinado hacia el vacío, y aunque se asustó, la rabia y la tristeza lo dominaron.

—Como si realmente te importara que me llegase a pasar algo —le golpeó la mano para que lo soltara.

—¿Estás loco? ¿Cómo puedes decir eso?

—Hace mucho que dejé de ser importante para ti.

—¿De qué hablas?

—De tu actitud, de tu forma de tratarme. No sé si ya no quieres estar conmigo, si te molesta mi presencia o si hay alguien más en tu vida… No lo sé, lo único que sé es que si seguimos juntos es sólo por las apariencias. Es todo lo que les importa a las personas, y más en nuestro círculo —dijo haciendo un gesto.

—Te aseguro que no es así. Sé que he sido intransigente últimamente y he estado de mal humor, pero no es porque haya otra persona o porque no quiera estar contigo, Kurt. Te amo.

—No es verdad. Cuando me amabas eras la persona más dulce y maravillosa conmigo, ahora no son más que peleas, malos modos y gritos.

Dante lo observó durante varios segundos y suspiró. —Lo lamento. De verdad lamento haberme comportado como un barbaján contigo. No fue justo ni correcto, y definitivamente no lo merecías.

Me disculpo por la forma en la que te he estado tratando y por haber alzado la voz. Fue irrespetuoso de mi parte y prometo que no volverá a suceder.

—Ya perdí la cuenta de las veces que te has disculpado y prometido que no lo harás otra vez.

—Kurt…

—No puedo seguir con esto.

—No, amor. Por favor, no. Me duele verte llorar.

—A mí me duele más toda esta situación, y ya no puedo. Creo que deberíamos separarnos.

—¿Qué?

—No me importan las habladurías, eso será mejor a vivir este tormento.

—No es así, bebé. Podemos solucionarlo —le secó las lágrimas—. Quiero casarme contigo y formar una familia en el futuro.

Tú también lo quieres —lo tomó suavemente de los costados del rostro—. Tenemos hermosos planes y sueños de una vida juntos.

—Los tenía con el antiguo Dante. Ese hombre gentil y cariñoso que me hacía reír y sentir especial. El que era mi novio, mi amigo y mi compañero.

—Sé que he estado trabajando mucho y te he descuidado al igual que a nuestra relación, además de que he traído todo el estrés y las angustias a casa y has pagado injustamente las consecuencias de ello.

Todo eso está mal y comprendo que pueda tenerte confundido en cuanto a lo que siento por ti, pero quiero remediarlo. Voy a demostrarte que estás equivocado.

—¿Cómo? ¿Comprándome otro regalo costoso? ¿Llevándome a un restaurante de lujo?

—No. Trabajando en nuestra relación para mejorarla y que vuelva a ser como antes. Sólo te pido que me des la oportunidad de hacerlo y prometo que no volveré a fallarte.

—No lo sé. No creo que…

—Vámonos lejos de aquí.

—¿Qué?

—Seamos sólo tú y yo, sin estrés, sin preocupaciones ni nadie que interfiera. Elige un destino y nos iremos por todo el tiempo que quieras. Vamos a disfrutar de la vida y ser aventureros como antes.

—¿Y los negocios, las empresas?

—Hay gente que puede hacerse cargo. Que mi padre contrate a alguien. Me da igual. Lo único que quiero es centrarme en ti.

—Te esperan en el aeropuerto.

Dante sacó su teléfono rápidamente y marcó un número.

"Julya, cancela mi vuelo y habla a las oficinas de Amsterdam para que les comuniques que no asistiré a la reunión… Sí… Encárgate de eso… No, no lo estoy postergando… Lo entiendo… Indefinido… Gracias."

—Listo. Así de comprometido estoy a sanar las heridas y cuidar de nuestra relación.

Si me perdonas y me das la oportunidad —le acunó el rostro—, podemos lograrlo, bebé, porque te amo y sé que me amas también.

Kurt suspiró debatiéndose entre lo que su corazón quería y lo que su razón gritaba.

—Te amo, pero no estoy seguro de que podamos arreglarlo.

—No digas eso —empezó a besarlo por todo el rostro—. Permíteme remediarlo. Déjame demostrarte lo mucho que me importas, lo mucho que anhelo un futuro a tu lado —besó sus labios, mas no fue correspondido—. Por favor. Vamos a intentarlo. Por favor.

El menor asintió ligeramente. —Está bien. Pero es la última oportunidad que tendrás.

—Es todo lo que te pido —presionó sus labios contra los de su prometido esperando que este lo aceptara.

Hummel devolvió el beso de forma corta. Al separarse, Dante lo abrazó y él apoyo la cabeza en el hombro de este.

Sabía que las cosas habían cambiado mucho y su relación estaba fracturada, por lo tanto, no estaba seguro de que pudieran volver a lo que un día fueron, aunque quizá irse a un lugar apartado por un tiempo ayudaría de alguna manera.

Quería creerlo, necesitaba hacerlo.

.


* SalmAle1903 ¡Muchas gracias! Me haces muy feliz con tu comentario y me motivas a seguir escribiendo. 😘

* MariaSoledadRodriguez ¡Amiga, hola!

Gracias. Me alegra que te gustara esta nueva historia. Aquí tienes la actualización. 😊

* Georgi G Gracias, amiga. Me alegra que te haya gustado. Aquí más de esta historia.

* Jeny Así es. Ese fue el inicio de su historia.

Más adelante llegará Blaine.

* Lalis Pacheco Espero que hayas podido leerla. 😊

* D'CrissVM ¿Pudiste leerla?

* VeronicaRucci ¡Gracias, amiga! Me hace feliz tu comentario y saber que te ha gustado tanto esta historia.

* KmiiloBastidas Muchas gracias. Me alegra saberlo. Aquí tienes el nuevo capítulo que esperabas.

* MauroMoyaKlaine Disfruto tanto leerte. Gracias por tomarte el tiempo de comentar en todas las partes que quieres, te llegan, disfrutas o te enojan.

Respondiéndote… Jajaja, ya me imagino a tu esposo mandándote al cebo (así se dice aquí) y tú renegando porque no quieres guardar la ropa

No hay que ser interesados. El dinero no lo es todo en la vida… (pero como ayuda) jajaja 😂😂

¿Cómo está eso de que no te importa que peleen mientras te regale un auto?

Bernard quiere a Kurt, pero a veces es un tanto… cretino.

Luigi no es nada bueno.

Dante se quedó fascinado con Kurt, eso es definitivo.

Aquí está el nuevo capítulo 😉

* AndersonHummelovers ¡Hola! ¡Qué bueno tenerte de regreso! Es un gusto volver a leerte. Gracias, espero estés muy bien.