.
CAPÍTULO 4:
"Dulce y Amargo"
.
Los ojos de Kurt permanecían fijos en Dante. Este había salido de bañarse y se paseaba por la habitación con una pequeña toalla alrededor de la cintura mientras le contaba las ideas que tenía pensadas para ese día, aunque él no estaba prestando atención en realidad.
De pronto dejó escapar un pequeño sonido, y el mayor guardó silencio.
—¿Qué opinas, bebé? ¿Te gusta?
—Mucho —respondió mirando los abdominales de su prometido.
—Me parece que no escuchaste una sola palabra de lo que dije.
—Ah…
—Exacto. Creo que deberías contarme que te tiene tan distraído.
Kurt levantó la mirada y sonrió. Dos meses habían transcurrido desde que empezaron a trabajar en salvar su relación. Aún tenían tropiezos y asuntos por resolver, pero en su mayoría habían mejorado de manera significativa, y eso lo hacía pensar que, si en tan corto tiempo lograron avanzar tanto, su futuro sería como siempre lo planearon, y se sentía feliz.
—¿Qué tal si mejor te lo enseño? —se puso de pie y avanzó hacia él con movimientos sensuales.
El mayor lo observaba con deleite, y antes de que pudiera decir algo, Kurt lo estaba tomando por la nuca y besando apasionadamente.
—Mi ardiente prometido está de regreso —jadeó el magnate al separarse—. Tan hermoso y caliente —esta vez él tomó el control del beso, sin embargo, fue sorprendido por la agilidad con la que su toalla le fue arrancada y estaba siendo empujado a la cama.
—Hoy no quiero ir a ningún lugar, Dante. Prefiero quedarme contigo disfrutando.
—¿Disfrutando qué? —preguntó quitándole el pijama mientras repartía besos por todas partes, aunque estaba seguro de saber la respuesta.
—De ti —dijo en un tono bajo y provocativo, produciendo escalofríos en su pareja.
—Soy tuyo, precioso Kurt. Todo tuyo.
Horas más tarde estaban acostados en un gran sillón, envueltos en los brazos del otro.
—No recuerdo cuándo fue la última vez que tuvimos tanto sexo apasionado, sin presiones, disfrutándolo al máximo —dijo el de ojos celestes acariciando la espalda de su amado.
—Y lo que falta.
—Kurt… —sonrió— Voy a necesitar vitaminas.
—Te amo.
—También te amo, bebé —suspiró—. Gracias por darme una oportunidad más. Prometo que no volveré a fallarte.
—Confío en ello.
—Sé que he llevado toda la carga a casa, pero no volveré a hacerlo, no voy a hablar de ello y menos…
—Está bien que no permitas que te afecte de forma negativa, pero eso no significa que debas callar lo que te ocurre. Quiero que compartas tus problemas conmigo, no que los enfrentes solo.
Parte de ser pareja es estar para el otro y apoyarse mutuamente.
—Sí, tienes razón —empezó a acariciarle el rostro—. Eres sabio a pesar de tu juventud.
—Hablas como si fueras un viejito —sonrió.
—Soy mayor que tú. Se supone que debería tener una mejor visión y perspectiva de lo que ocurre a mi alrededor, saber cómo manejar las situaciones y no sólo… —negó con la cabeza, resoplando por la nariz— Quiero de vuelta mi vida de antes… nuestra vida. Esa donde éramos felices y cada día era una aventura.
—Yo también… Lo deseo tanto.
—Y a pesar de eso, no es fácil volver a ello.
—Podría serlo, Dante. Depende de nosotros.
La vida tiene complicaciones y a veces se presentan ciertas circunstancias que se salen de nuestras manos, mas no tenemos por qué cargar con un peso que no nos corresponde.
—Eso es muy cierto… Demasiado en realidad.
—¿Y si nos quedamos?
—¿Aquí?
—En cualquier lugar del mundo, pero así, solos tú y yo. No estoy listo para regresar.
—Si fuera posible, lo haría, bebé. Sin embargo, tengo responsabilidades que cumplir.
—Habla con tu papá. No es justo que haya puesto esa carga sobre tus hombros.
—Lo he hecho, pero no escucha.
Esto de ser hijo único se volvió complicado cuando decidió retirarse y dejarme a cargo de todas las empresas y negocios… Es mucho estrés y presión.
—Debes ser firme y hacerle entender que no puedes con todo tú solo. Te ha afectado y nos ha hecho daño.
Tiene tantos amigos, socios y familiares en los que confía y de los que siempre está hablando y jactándose. Puede compartir la responsabilidad con ellos.
—También se lo he dicho, y su respuesta siempre ha sido que él se hizo cargo de todo por su cuenta y que es mi obligación hacerlo también ya que soy el heredero de su legado.
—Papá solía decirme cosas como esas, pero fui firme en todo momento sobre lo que quería, y finalmente lo entendió.
—Tienes dos hermanos que pueden tomar las riendas. Mi caso es distinto.
—No dejes que lo use como excusa, Dante, o siempre va a aprovecharse de eso para manipularte.
—Sabes lo furioso que se puso cuando le conté de este viaje. Imagínate lo que sería si le digo que no seguiré haciéndome cargo y simplemente dejo las empresas sin dirección.
—Bueno, estamos aquí y sus negocios no se cayeron en pedazos. Y pronto tendrá que buscar a alguien más porque prometiste que ibas a renunciar.
—No puedo hacer eso.
—Dijiste que lo harías por nosotros.
—E-es… es verdad, pero lo estuve pensando y…
Kurt lo miró molesto y se soltó del agarre. —¿Estás diciendo que al regresar a casa todo volverá a ser un caos?
—No es lo que… Mierda… —dijo entre dientes— Debes entender que…
—Tus promesas son falsas. Sí, me estoy dando cuenta.
—No es así, Kurt. Sólo te pido que comprendas lo difícil que resulta para mí.
—Ya no sigas —se movió con agilidad para levantarse del sillón—. Me queda muy clara tu postura.
—Kurt, no —lo tomó de la mano para retenerlo—. Ven aquí —palmeó el lugar ahora vacío—. No te pongas así. Vamos a hablar con calma.
—¿De qué, si ya tomaste una decisión?
—Por favor.
—Bien —se sentó en el borde.
—Fui muy honesto cuando dije que no quería perderte. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y te amo con todo mi corazón.
—Entonces demuéstramelo. Las palabras no son suficientes, Dante. No quiero que pienses que soy intransigente, pero estoy cansado de promesas vacías.
—Sé que tienes razón. Y no, no eres intransigente, lo que dices es correcto —llevó ambas manos hacia su cabeza y cerró los ojos, apretándolos con fuerza—. Es sólo que no sé qué hacer.
—Sí sabes, Dante. Lo que necesitas es el coraje para llevarlo a cabo. No permitas que tu padre te domine.
Un gran silencio se hizo presente. El mayor respiraba con fuerza por momentos y Kurt le acariciaba suavemente la espalda.
—Quiero darte todo lo que mereces y que nunca tengas que preocuparte por nada.
— No me importa el dinero, Dante. No me importan los lujos ni la casa grande, te lo he dicho antes.
¿Sabes lo que en realidad quiero? Que no desaparezcas todo el día y llegues tan agotado y molesto en la noche que apenas nos dirijamos la palabra o que terminemos peleando.
Lo que quiero es tenerte a mi lado, que compartamos, que disfrutemos, que enfrentemos lo que sea que nos presente la vida, pero juntos.
Soy un gran romántico, y sí, quiero un esposo, quiero hijos en el futuro, mascotas, un hogar feliz y todas esas cosas. Deseo envejecer junto a alguien que siempre me tome de la mano.
—También quiero todo eso contigo, Kurt.
—Pero no será posible si te dedicas únicamente a trabajar y complacer a tu padre. Mira el daño que nos ha hecho en este tiempo. Piensa en lo que se convertirían nuestras vidas y nuestra relación con el pasar de los años si continúas así.
—Lo entiendo, pero debo proveer nuestro hogar…
Kurt dejó escapar el aire retenido. —Si tanto te preocupa el aspecto económico, tengo el suficiente dinero para hacerme cargo de todo, así que deja de pensar en ello y céntrate en lo importante.
—No es correcto, bebé.
—¿Por qué? Y no me respondas con la ridiculez de que por ser el mayor te tienes que hacer cargo o que es tu obligación, porque no es así en lo absoluto.
—Pero…
—Te agradezco que pienses en mí y mi bienestar, sin embargo, el dinero no es la respuesta. Has estado trabajando mucho y llenándome de regalos costosos, pero, ¿ha hecho eso algo bueno por nosotros? La respuesta es no. Ha sido todo lo contrario.
¿De qué me sirve vivir en una mansión rodeado de lujos, tener autos último modelo o viajar por el mundo si tú y yo sólo peleamos, si lloro todas las noches hasta quedarme dormido, si no soy feliz y me siento solo?
—Bebé… lo siento tanto —suspiró mientras luchaba por contener las lágrimas que insistían en ser liberadas.
—Podemos volver a tener la vida de antes, de ti depende.
—Le prometí a mi padre que me ocuparía de todo. A ti te prometí luchar por lo nuestro, y soy una persona de palabra, sin embargo, no puedo cumplir con los dos porque se contrapone una cosa con la otra, y eso me frustra ya que me obliga a tomar una decisión complicada.
—¿Complicada? O sea que los negocios de tu padre tienen para ti la misma importancia que nuestra relación.
—No se trata de los negocios sino de que defraudaré irremediablemente a alguien.
Mi padre ha sido siempre mi ejemplo y me educó tanto para ser un empresario como un hombre responsable de su hogar y su pareja, así como lo hizo él, pero estoy fallando.
—No eres tu padre, Dante. Si te parecieras a él, aunque fuera un poco, jamás me habría fijado en ti. Y yo no soy un trofeo al que debas pulir y exhibir.
—Kurt…
—La decisión no es tan difícil si prestas atención a lo que tu corazón dice. Él sabe lo que en realidad quieres.
Di Marco cerró los ojos durante varios minutos, luego de los cuales tomó de la mano a su prometido.
—Cuando regresemos iré a hablar con mi padre una vez más, y que pase lo que tenga que pasar, pero no voy a perderte, Kurt. No puedo ni quiero hacerlo porque te amo.
—También te amo —sonrió antes de besarlo—. Te prometo que saldremos adelante sin importar qué.
—Gracias, bebé —suspiró y lo envolvió entre sus brazos—. Me gustaría poder capturar este momento y congelarlo para que nunca termine porque el futuro es tan incierto.
—Entiendo bien cómo te sientes.
—¿Sabes? Podríamos quedarnos un poco más.
—¿De verdad? —sus ojos azules se abrieron ampliamente y con ilusión.
—Sí. Lo necesitamos. Aún no estamos listos para irnos.
—Tenemos asuntos pendientes.
—¿Qué tal otro mes?
—Me encantaría.
—Entonces eso haremos. Vamos a darnos otro mes, y al volver, hablaré definitivamente con mi padre. Y también me gustaría que, si ambos consideramos que es un buen momento, pongamos fecha para la boda.
—Dante… —sonrió— Sí… sí… sí… ¡Mil veces sí!
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
—¿Qué haces, Joey?
El chico volteó asustado al escuchar a Angelina y colocó rápidamente en el refrigerador la lata de gaseosa que sostenía.
—Revisaba si había algo para beber. Tengo mucha sed —tomó la jarra con jugo y se sirvió un poco—. ¿Quieres?
—No, gracias. Vine por agua.
—¿Has visto a Ron?
—Está en el jardín regando las flores.
—Pensé que ya había terminado. Voy a hablar con él —guardó la jarra y se fue casi corriendo.
Angelina esperó un poco para seguirlo. Lo había visto con la lata de gaseosa y tenía un mal presentimiento.
Los dos chicos estaban hablando en el jardín, así que se dirigió a la ventana más próxima a ellos y con sumo silencio se acercó para tratar de escucharlos.
—Es una broma, Ron. Todo un clásico. Se agita la lata cada cinco minutos y cuando alguien la abre… ya sabes lo que pasa.
—Pero esa bebida es de papá, y cuando la abra, creerá que Blaine lo hizo a propósito y lo castigará. Porque de algún modo te encargarás de que él sea quien se la pase.
—Es perfecto. Una gran broma para papá y para Blaine. Y ahí es precisamente donde intervienes ya que serás…
—A mí no me involucres.
—¿Por qué? Siempre hemos disfrutado de molestar a ese cretino.
—No es divertido provocar que lo castiguen, te lo he dicho en varias ocasiones, Joey, y sabes bien que es lo que sucederá.
—¿Qué está pasando contigo? ¿Desde cuándo lo defiendes?
—No quiero que papá vuelva a usar el látigo con Blaine.
—Pasaron siglos desde que eso ocurrió. Ya supéralo.
—No puedo porque nosotros lo provocamos y no fue justo.
Papá te castigó con el látigo en una ocasión. Fue un golpe en las piernas, y lloraste por lo mucho que te dolió.
—No lo hice. Jamás lloro, Ron.
—Te escuché durante la noche, pero es igual si lo admites o no. El caso es que, si te dolió un latigazo, imagínate lo que fue para Blaine. Papá lo marcó por todas partes.
—Si tanto te importa ese idiota entonces ve y confiesa, sin embargo, no va a cambiar nada.
¿Sabes lo que sí va a pasar? Papá te va a castigar, probablemente igual que a Blaine, o hasta peor. Pero si es lo que quieres para limpiar tu conciencia, hazlo, sólo te advierto que, si me involucras de algún modo, me voy a encargar de hacer tu vida miserable.
Angelina jadeó horrorizada. Sabía que Joey era travieso y a veces hacía cosas que la desconcertaban, pero esto ya no se trataba sólo de un chico bromista. Lo que había descubierto iba más allá de lo que jamás hubiera imaginado.
Con cuidado se alejó de la ventana y corrió hacia las escaleras, las cuales le parecían interminables en ese instante.
Al llegar a la planta alta se encontró con su mamá y se detuvo en el acto.
—¿Qué te ocurre, Angelina? ¿Te sientes mal?
—Ah… ¿Por qué?
—Estás pálida.
—Me duele un poco el estómago. Bueno, no es tanto como un dolor sino como un malestar.
—¡Oh! Ve a acostarte que enseguida te llevo un té de manzanilla.
—Gracias.
La chica caminaba lentamente hasta ver desaparecer a su madre, entonces corrió hacia el otro lado del pasillo y encontró la puerta abierta, lo que significaba que Blaine no estaba.
Rogando que regresara pronto, se fue a su habitación. Necesitaba advertirle sobre lo que Joey tenía planeado.
Cada minuto de espera se sentía eterno. Daba vueltas por todo el lugar, se sentaba, se levantaba, se asomaba por la ventana, y los nervios crecían más y más.
¿Dónde podía estar Blaine? ¿Por qué tenía el celular apagado? ¿Cuánto demoraría en regresar?
—Hora de almorzar —dijo Isabel del otro lado de la puerta.
Cuando Angelina bajó luego de haberse lavado, vio a Blaine cargando algunas cosas del supermercado, pero no pudo decirle nada debido a que su padre entró con más bolsas.
—Termina de sacar lo que queda en el auto y luego subes a lavarte —ordenó el hombre.
—Puedo ayudar —se ofreció rápidamente la chica.
—No —intervino Isabel—. Estabas con malestar estomacal y no debes hacer esfuerzo.
—Ya me siento bien.
—De todas formas, tienes que cuidarte. Además, Blaine puede encargarse solo.
Angelina no encontraba la forma de acercarse y el tiempo seguía pasando. El almuerzo había terminado y después de ello la familia siempre se reunía en la sala a platicar sobre los pormenores del día.
Blaine se levantó para ir por agua, y Joey fue tras él.
Mientras el de cabellera oscura sacaba un vaso, el de catorce años abrió el refrigerador y agitó el recipiente, colocándolo luego en el mesón.
—Dijo papá que le lleves su gaseosa.
—Bien —tomó la lata junto a una servilleta y salió de la cocina.
Joey sacó una botella con agua mineral y regresó a la sala a gran velocidad. Por nada del mundo se perdería la función.
—Aquí tiene —dijo Blaine extendiendo la mano mientras se acercaba a Joseph.
Angelina saltó del mueble y se lanzó contra su hermano.
—¡Una cucaracha! —gritó casi empujándolo— ¡Hay una cucaracha!
Blaine soltó la lata por el impacto y esta rodó por el suelo.
—¿Dónde está? —preguntó Isabel.
—Pasó por mis pies.
—No vi nada —dijo Ron.
—Lo siento —se disculpó la chica mirando a su padre—. Iré a comprarle otra bebida porque esa se agitó al caer.
—No es necesario, sólo dámela. No ocurre nada.
Y como si la lata quisiera demostrarle lo equivocado que estaba, explotó esparciendo su contenido.
—¿Qué te pasa? —exclamó Joey molesto— ¡Tanto escándalo por una cucaracha! ¡Eres una idiota ridícula!
—¡Joseph Ezequiel! —gritó su padre poniéndose de pie— ¿Cómo te atreves a hablarle de esa manera a tu hermana? —lo tomó del brazo con fuerza— ¡Es una falta de respeto hacia ella, nosotros y tu hogar! ¡Discúlpate en este momento!
Lo que prosiguió pasó tan rápido que todos se encontraban ya en sus respectivas habitaciones.
Blaine tomó su celular y le escribió a Angelina.
- "¿Qué pasó hoy en la sala? No había ninguna cucaracha. ¿Y por qué tengo llamadas perdidas tuyas?"
- "Joey había preparado una broma para que papá te castigara. Quería advertirte, pero no sabía cómo, así que llegado el momento tuve que improvisar para evitar que sucediera."
- "¡Oh! Gracias por ayudarme. Pero te arriesgaste demasiado."
- "A papá no le gustan las cucarachas, así que es una de las pocas cosas por las que puedes hacer un escándalo sin que se enoje."
- "Imaginé que algo pasaba cuando Joey tuvo esa reacción tan tardía."
"Lamento que fuera grosero contigo."
- "Me da igual. Lo que importa es que no hayas tenido problemas. Últimamente nuestros padres parecen encontrar más y más razones para castigarte, y no lo entiendo."
- "Yo tampoco. No sé para qué me trajeron si no me querían… O quizá no soy lo que esperaban."
- "No digas eso. Cualquiera se sentiría feliz y orgulloso de tenerte como hijo."
- "No cualquiera. Es obvio que ellos no."
- "Escuché la puerta, Blaine. Van a hacer revisión. Hay que apagar los teléfonos."
- "Sí, la escuché también. Gracias por todo. Descansa. Te quiero mucho."
- "También te quiero. Hasta mañana."
Abrazado a su almohada Blaine esperaba a que la revisión terminara. Situaciones como esa lo hacían sentirse tenso.
Una vez solo y con los ojos cerrados empezó a recapitular lo que Angelina le había dicho.
¿Por qué Joey se comportaba así con él? ¿Qué ganaba provocándolo o metiéndolo en problemas?
Por otro lado, estaba lo de los castigos. Por alguna razón que desconocía las cosas se habían vuelto muy complicadas para él. Los sermones y las reglas habían aumentado, y las tareas del hogar parecían no tener fin.
Debía ser en extremo prudente con lo que decía o hacía para evitar sanciones de diferente índole, aunque le habían dado varias por cosas que le parecían absurdas como cuando no sacó la basura en el momento exacto en que debía hacerlo. Se había retrasado sólo dos minutos, pero eso fue suficiente para recibir un fuerte llamado de atención y haberse quedado sin cenar.
Sin embargo, lo que más le dolía era que le hubiesen quitado su cuaderno y su guitarra ya que estos eran sus bienes más preciados además de su medio de escape.
Estaba cansado de todo lo que tenía que vivir a diario con esas personas, porque no podía pensar en ellas como familia. Esa no era su familia. Nadie lo quería ahí, a excepción de Angelina.
Un par de horas más tarde y tras asegurarse de que todos estuvieran dormidos, salió con sumo cuidado por la ventana y subió al techo donde se acostó mirando al cielo despejado.
Al encontrar una pequeña estrella que brillaba solitaria, suspiró.
De pronto recordó un par de historias que amaba relacionadas a las constelaciones y que alguna vez lo hicieron feliz.
Añoraba esos tiempos en los que, aunque atravesara por situaciones complicadas, había sido libre y disfrutado de la vida.
Ahora tenía todo lo material, pero vivía en una especie de prisión tanto física como emocional, sin embargo, no perdía las esperanzas de que pronto terminaría su calvario. Había pensado en algo para ello, sólo necesitaba organizarse bien para poder llevarlo a cabo.
Más recuerdos lo empezaron a asaltar y una lágrima fue rodando por el costado de su ojo y se perdió entre sus cabellos.
Extrañaba tanto a los Anderson y se preguntaba si ellos lo echaban de menos también, aunque fuera un poco.
.
.
* Veronica Rucci Me hace feliz saber que disfrutas tanto esta nueva historia.
Hay muchos que te apoyarían para ir a cazarlos.
Los dos están pasando por situaciones adversas.
* Maria Solesad Rodríguez ¡Feliz cumpleaños atrasado! 🎂🎉
Espero hayas disfrutado tu día al máximo junto a tus seres queridos.
Los mejores deseos para este nuevo año que la vida te regala. 😘
Existen familias como esa, amiga. Sorprendente, pero cierto. Incluso hay peores.
Así es. Es una historia fuerte en muchos sentidos y que ha estado dándome vueltas por un largo tiempo y finalmente se las estoy presentando.
* karligarcia23 La situación de Blaine es bastante complicada por el momento, pero las cosas van a tomar un giro muy pronto.
* Jeny Así es. Está pasando por mucho con esa familia.
* Georgi G Lamentablemente existen esa clase de personas y de familias.
Kurt pasa por momentos complicados al igual que Blaine, aunque cada uno de diferente índole, pero los dos tienen batallas que enfrentar.
Muy buena comparación, sobre todo de Joey.
* AndersonHummelovers Esas no se deberían llamar familias.
Cada uno vive sus propios problemas.
* DCrissVM Me alegra que te esté gustando.
Blaine está padeciendo junto a esas personas.
* MauroMoyaKlaine Marley es una buena hermana y un gran apoyo para Kurt.
Tus comentarios siempre me alegran.
Jajaja, dile a tu esposo que no sea tan enojón y te ayude con la ropa 😅
Ese par se propasa con lo de ser estrictos.
Jajaja, con lo deliciosas que son.
Kurt no se sentía listo. Con tantos problemas su libido ha estado baja.
Jajajajaja ay Mauro… es un mes sin sexo nada más 😝
Joey es un eterno dolor de cabeza que no piensa dejar tranquilo a Blaine.
Hay tantos religiosos extremos. He conocido cada caso… Los peores son aquellos que se dan golpes de pecho y van a misa cada domingo pero sus acciones son terribles.
Tuve una compañera en el colegio a la que sus padres le pegaban con el cinturón por sacar 19 (las calificaciones antes eran sobre 20), y ella vivía aterrada. Y como ese, conozco muchos casos que te dejarían horrorizado.
Angelina es una buena chica.
* vanesah21 Me haces feliz con tu comentario. Realmente me alegra que te guste esta historia. ¡Gracias!
