.


CAPÍTULO 13:

"Espíritus confusos"


.

Años Atrás

—Es sólo un chico tonto —dijo Trevor aventándose a la cama de su mejor amigo.

—Tal vez lo ves de esa forma porque es diferente para ti —suspiró Kurt con nostalgia—, sin embargo, para mi sí es importante.

—Lo entiendo completamente, pero te aseguro que vas a encontrar a alguien mejor, alguien que valga cada segundo de tu tiempo y de tu vida que le entregas.

—Quiero tanto creerte… —suspiró— pero, ¿sabes cuántas posibilidades tengo de que eso suceda?

—Muchas, Kurt, porque eres un chico extraordinario que…

—Pertenece a una clase social donde los homosexuales no se muestran libremente.

—Diría que es todo lo contrario porque tienen el dinero y el poder suficiente para hacer lo que les plazca sin que les importe la opinión de otros, y a eso añádele el prestigio que tienen sus apellidos.

—Y es justamente por eso que no es fácil. El honor de la familia está en juego.

—¿El honor de la familia? ¡Esas son estupideces! Sabes que lo que digo es cierto, y te puedo dar varios ejemplos.

—No digo que no sea así, pero, ¿cuántos de los ejemplos que vas a citar incluyen algún gay?

Hay sólo dos chicos en nuestro círculo, a parte de mí, y de nuestras amistades, ninguno.

—Depende de "el círculo" —hizo comillas—, porque el mes pasado fui a la fiesta de un amigo de mi primo Marco, y más de la mitad de las personas en ese lugar eran de la comunidad LGBTQ. Era casi una fiesta gay, y todos disfrutaban y se divertían a lo grande.

—Tú lo has dicho, Trevor. Depende del círculo en el que estás, y en el nuestro mis posibilidades de encontrar a alguien son escasas.

Y no quiero sonar pesimista o negativo porque no lo soy, pero esto es difícil debido a que de los dos chicos que conocemos, estuve saliendo con uno, y ya ves lo que sucedió. Lo único que quería era sexo, y como me negaba, terminó conmigo por un mensaje de texto.

—Ya te lo dije, Kurt. Lincoln es un completo idiota e inmaduro —se sentó junto al castaño y lo rodeó por los hombros, apegándolo a él—. La persona correcta va a llegar y te va a hacer muy feliz porque lo mereces.

—Eso espero.

—Así será, sólo ten un poco de paciencia.

—¿Más? Ya he esperado mucho por alguien que me ame y que me tome de la mano mientras caminamos, alguien con quien ver un atardecer abrazados, salir a divertirnos o pasar el tiempo conversando. No pido mucho, sólo quiero una persona con quien compartir un beso o una caricia que me robe el aliento.

—Tu príncipe de cuentos de hadas llegará un día y va a cambiarte la vida, te lo aseguro, pero como dije, debes ser paciente. Mientras tanto, y aunque sé que no es lo mismo, me tienes a mí.

—Gracias, Trevor.

—¿Qué agradeces? No es más que la verdad.

—Por tu apoyo y por nunca dejarme caer.

—Somos mejores amigos, como hermanos, por supuesto que siempre voy a estar para ti.

Presente

—¡No, no y no! ¡Simplemente no, Kurt! —clamó Trevor enojado— ¡No puedo creer que vayas a hacer una locura como esa!

—¿Locura? ¿Por qué va a ser una locura casarme con el hombre que amo?

—Sabes mejor que nadie la respuesta. Dante no es la persona correcta para ti, y atar tu vida a él es el peor error que puedes cometer.

—Se suponía que siempre me ibas a apoyar.

—Así lo he hecho y lo haré, pero ser tu mejor amigo no significa que vaya a aceptar ciegamente cada cosa que hagas.

—Lo entiendo y estoy de acuerdo, pero no puedes hacerme esto.

—Lo siento mucho Kurt, realmente lo siento porque no voy a cambiar mi decisión.

—Trevor…

—No insistas más. No voy a ir a tu boda porque eso sería apoyar el gravísimo error que vas a cometer.

—Eres mi padrino. Lo planeamos durante años.

—Me encantaría serlo si estuvieras con alguien diferente.

—Trevor…

—No, Kurt.

—No me puedo casar si no estás presente. Sabes todo lo que significas para mí.

—Y tú para mí, por eso no te puedo ver cometiendo tal locura. Ese matrimonio está destinado al fracaso.

—¿Por qué tienes que decir algo tan horrible?

—Porque es la verdad, aunque no quieras aceptarlo.

Kurt, tu compromiso ha estado lleno de altibajos, peleas, decepciones, lágrimas, tristeza y demás, ¿cómo piensas que será tu matrimonio?

Sé que no era así al comienzo, pero las cosas cambiaron, Dante cambió. Y no es sólo su adicción al trabajo sino él en sí. Su forma de ser, sus actitudes, su carácter y manera de tratar a los demás no son los mismos. Antes solía ser una de las personas más dulces, sencillas y amables, y trataba a todos con igualdad y respeto. Me encantaba eso y me parecía maravilloso lo distinto que era al prepotente de su padre, pero ahora es casi una copia de él, y definitivamente no es la clase de persona con la que te veo pasando el resto de tu vida.

—Lo amo, Trevor.

—¿Cómo puedes amar a alguien que te hace sufrir? En muchas ocasiones me dijiste que estabas harto, que ya no soportabas el infierno en el que se había convertido vivir a su lado y que no sabías cómo terminar con todo eso, pero ahora lo defiendes y proclamas un amor que no logro entender.

—Él intenta mejorar y ser el de antes —empezó a caminar en círculos—. ¿Por qué no puedes verlo?

—El de antes… Te escucho siempre decir eso y creo que lo que amas es el recuerdo de la persona que fue, de lo que ustedes compartieron, de la historia que tuvieron… Y a eso te estás aferrando.

—No es así…

—Dante fue tu primera pareja seria y estable, con él hiciste un sin fin de planes para el futuro y visualizaste un futuro juntos, entiendo eso, pero a veces las relaciones dejan de funcionar y no importa cuánto se intente si ya no hay nada que salvar, y este es su caso.

Cuando empezaste a salir con él, tuve mis dudas y me preocupé porque las cosas entre ustedes iban demasiado rápido, hasta que me di cuenta de lo enamorado y feliz que estabas; al igual que él, porque no voy a negar que te amaba, cualquiera podía darse cuenta de eso por la forma en la que te trataba, en la que te cuidaba, en la que te miraba, por todos los detalles que tenía contigo; y no por obligación o por qué se iba lejos durante mucho tiempo y trataba de compensar su ausencia.

Dante te adoraba, te defendía como una fiera de su padre, se mostraba orgulloso de ser tu pareja en todo momento y delante de todas las personas. Obviamente lo amabas con locura, ¿quién no lo haría? Pero las cosas dejaron de ser de esa forma hace mucho, y lo sabes.

Kurt… —se acercó y colocó una mano sobre el hombro de este para hacerlo detenerse y sintió que estaba temblando— ¿qué es lo que realmente ocurre? —lo hizo girar para que quedara de frente— Ven conmigo —lo llevó hacia una de las sillas del desayunador y él se acomodó a su lado, tomándolo de ambas manos.

He intentado en muchas ocasiones entender que te está pasando, qué es lo que te ata a él, porque usualmente cuando se dan este tipo de relaciones tóxicas, porque eso es lo que es, la persona que está atrapada sufre de una autoestima baja, viene de un hogar conflictivo y repite los mismos patrones, o le tiene miedo a su pareja. Puede haber otras razones, pero esas son las principales.

No vienes de un hogar conflictivo, todo lo contrario. Burt, aunque es de carácter fuerte y a veces puede ser algo autoritario, siempre ha sido un hombre cariñoso y responsable por su familia. Elizabeth es la mujer más dulce y amorosa que he conocido. Tus padres tienen ideas absurdas sobre las clases sociales, pero fuera de eso has tenido en ellos un gran ejemplo de lo que es un matrimonio sano y feliz, así que ese punto queda descartado.

Nunca has sufrido de problemas de autoestima, aunque me he dado cuenta que desde hace un tiempo te has vuelto algo inseguro, y eso me lleva a pensar que Dante es el responsable.

Y ese segundo punto ahora se está uniendo al tercero y… ¡Oh, Dios mío! ¿Kurt? ¿Le tienes miedo a Dante?

Sé que han tenido peleas fuertes y hasta se han gritado, pero, ¿te ha hecho algo que no me hayas contado? ¿Te ha lastimado de alguna forma?

No hay nada que no puedas decirme. Si te ha hecho daño…

—Jamás me ha golpeado, si es a lo que te refieres.

—No es la única forma de lastimar a alguien ni de destruir su confianza en sí mismo.

—No le tengo miedo.

—¿Estás seguro?

—Sí —soltó el aire retenido—. Muy seguro.

—¿Y por qué estás a punto de llorar?

—Yo…

—Kurt, dime.

—No es nada.

—No puede ser nada si te afecta de esa manera. Hablar de ello te hará sentir de cierto modo más ligero.

—Sólo recordé algo.

—¿Qué cosa?

El diseñador miró con dificultad a su amigo debido a lo empañado de sus ojos, y exhaló suavemente. —No quiero hablar de eso.

—Si no es hoy, entonces cuando te sientas listo, pero no sigas guardándote las cosas. Recuerda que todo aquello que se calla termina enfermando el alma y el cuerpo.

Somos mejores amigos y siempre nos hemos contado todo sin importar lo insignificante, ridículo, grave o vergonzoso que pueda ser.

—Lo sé… Gracias.

—No tienes nada que agradecerme —le soltó una mano y le presionó suavemente el hombro—. Quiero verte bien… Extraño al Kurt alegre, lleno de sueños, con un espíritu altivo, el que sabía lo que quería de la vida y que no se detenía hasta conseguirlo. ¿Dónde está ese chico risueño y seguro con el que recorrimos el mundo en busca de aventuras?

—Supongo que en algún lugar quedó.

—Sé que sigue aquí, pero debes dejarlo salir.

—Hay cosas que cambian, sobre todo cuando se tiene pareja.

—Estar con alguien no es sinónimo de cambiar tu esencia ni dejar de ser quien eres. Si tu pareja te reprime y te presiona para ser alguien diferente significa que no es la indicada para ti.

Hummel se mordió el labio y empezó a negar con la cabeza. —¿Podemos hablar de otras cosas?

—Seguro. De lo que quieras.

—Bien.

Trevor observaba al hombre a su lado, esperando que dijera algo, pero al no suceder, empezó a platicar de temas al azar, recibiendo asentimientos de cabeza y casi silenciosos "ajá", "sí" y "claro".

—¿Kurt? —lo tomó de la mano, presionándola suavemente para llamar su atención.

—A veces la situación se salía de control.

—¿Qué? —preguntó atónito, pero le bastó ver a los ojos a su amigo para entender a lo que se refería— ¿Por qué? ¿Qué estaba ocurriendo?

—Peleábamos constantemente y un día Dante me sujetó con fuerza de los brazos mientras gritaba, pero logré soltarme y lo empujé, él me empujó, yo a él en medio de insultos y así continuó hasta que por alguna razón nos detuvimos.

Aquello se volvió una constante en nuestras peleas y una vez estuvo a punto de… Bueno… Levantó el puño y… Pero no lo hizo, lo detuvo frente a mi rostro y me miró durante unos segundos, luego salió furioso de la casa y no regresó hasta el día siguiente.

Cuando volvió me pidió perdón porque, aunque no me había golpeado, tuvo la intención de hacerlo, y prometió que jamás volvería a ocurrir, y así ha sido hasta el día de hoy.

—¿De verdad?

—Te lo prometo… También se disculpó por los empujones, los insultos y haber llevado las cosas tan lejos, y yo también me disculpé.

Luego de eso nunca más nos enfrentamos de aquella forma, pero las peleas eran cada vez más frecuentes y un día empezamos a aventarnos cosas.

Confieso que fui el primero en hacerlo. Sé que estuvo muy mal y que no tiene justificación, pero ese día estaba tan enojado porque su padre había ido a visitarnos y se portó conmigo como el cretino que es, y Dante sólo ignoró todo lo que pasó.

Cuando nos quedamos solos me dijo que no le diera importancia y que ya sabía cómo era su padre, luego me pidió que le pasara la copa que había dejado sobre la mesa. Me sentía tan indignado que fui por ella y se la aventé. Segundos después estaba arrojándole todo lo que se encontraba a mi paso.

Ese fue el inicio, porque primero Dante sólo esquivaba las cosas y gritaba, pero un día supongo que se cansó y empezó a hacer lo mismo.

—Recuerdo una ocasión en la que fui a visitarte y encontré la vajilla rota por todas partes. Me dijiste que te habías enojado y… ¿Acaso…?

—Sí —suspiró—. No la rompí solo… La verdad es que nos lanzábamos cosas como si estuviéramos en un campo de batalla.

En una ocasión le aventé una taza con fuerza y le golpeó la frente. No sabes lo mucho que me asusté porque le hice un pequeño corte.

—¿Por qué no me habías contado estas cosas?

El hombre de ojos azules elevó los hombros y suspiró.

—No lo sé. Tal vez porque no es algo de lo que me enorgullezca… Si te das cuenta, yo propicie ambas situaciones.

—No lo justifiques ni minimices sus acciones.

—No lo hago, sólo reconozco mi parte de la culpa.

Nunca imaginé que viviría algo así… Lo había escuchado, visto en películas o programas de televisión, ¿quién no? Es de esas cosas que piensas que nunca te van a ocurrir porque no eres la clase de persona que lo permitiría, pero cuando sucede te quedas petrificado.

Mi vida con Dante pasó de ser un cuento mágico a una constante pesadilla. Y una de las cosas más difíciles fue guardar las apariencias ante los demás.

—¿Y aun así quieres casarte con él?

—Sé que se oye mal, pero esa fue una fase por la que atravesamos hace casi dos años. Las cosas ya no son así.

—Tal vez ya no pelean, sin embargo, siguen teniendo conflictos constantes y han caído en un círculo nocivo porque se reconcilian, intentan darse una nueva oportunidad y otra vez regresan a lo mismo. Eso no es nada saludable bajo ningún punto de vista.

—Sé que nuestra relación ha tenido muchos tropiezos, pero estamos trabajando en ello. Dante me ama, yo lo amo y…

—Talvez lo quieres por todo lo que un día tuvieron, talvez, pero, ¿amarlo? Lo dudo.

Puede que sea la costumbre lo que te une a él y no un sentimiento real, incluso quizá es la idea de tener alguien a tu lado lo que…

Kurt… —lo miró detenidamente— ¿Esto tiene que ver con lo que solías decir cuando éramos adolescentes?

Tienes miedo —dijo con seguridad—, pero no de Dante sino de no encontrar a alguien y quedarte solo… Por eso te aferras a algo que no tiene sentido ni futuro, ¿cierto?

Las piscinas azules se desbordaron y su propietario bajó la cabeza, enterrando las uñas con fuerza en su rodilla y retorciendo la tela del pantalón.

—No lo sé… No sé lo que me pasa, y esa es la verdad… Estoy tan confundido, pero sí sé que lo amo.

—Si tienes tantos conflictos internos, ¿cómo puedes estar seguro de eso?

—Es distinto… Eso es…

—Creo que después de todo sí deben irse lejos, pero uno del otro.

—¿Qué?

—Necesitas alejarte por un tiempo y tener espacio para pensar, para reorganizar tus ideas y aclarar tus sentimientos.

—Eso no es necesario.

—Te aseguro que lo es. Sólo con la distancia podrás descifrar lo que te pasa. Pero hablo de una distancia real, no como cuando él se va de viaje y estás pendiente de sus llamadas o de cuando regresa.

No importa a dónde vayas en realidad, ni siquiera tienes que dejar la ciudad mientras te mantengas alejado de él. Y durante ese tiempo debes dedicarte a ti, a lo que te hace feliz y a lo que te ayude a redescubrirte, porque en algún punto del camino perdiste una parte tuya.

—Sé que he cambiado. No total ni drásticamente, pero no soy el mismo.

—¿Te das cuenta de lo mucho que necesitas ese tiempo lejos de él?

Este es el mejor momento para que te distancies y para que aceptes el proyecto que te ofrecieron, no sólo por lo importante que es sino también porque el diseño y la decoración son parte de lo que amas y de quien eres.

—¿Y luego qué?

—Si después de eso descubres que tus sentimientos no son lo que pensabas, podrás continuar tu vida por tu cuenta, sin dudas y en paz contigo mismo.

—¿Y si lo que descubro es que amo a Dante y que deseo volver a intentarlo?

—No creo que sea el caso, pero suponiendo que remotamente eso pasara, entonces deberán buscar ayuda profesional para ustedes y para sacar adelante su relación porque es la única forma en que las cosas puedan funcionar.

Es más, yo los ayudaré a encontrar a ese profesional, siempre y cuando vea que estás a salvo y seguro de lo que haces, y que él está poniendo todo de sí.

—¿Y si a pesar de los esfuerzos no lo logramos?

—Te sostendré con todas mis fuerzas y juntos saldremos de esto. Nunca estarás solo, Kurt. No te dejaré caer.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

—Don Giuseppe —dijo Blaine con cierta timidez que no era propia de él—, ¿podemos hablar un momento?

—Claro, sólo déjame guardar estas cosas y nos sentamos con calma.

—Gracias.

El chico observaba a su jefe mientras pensaba en la mejor forma de decirle aquello en lo que había estado pensado durante los últimos días, rogando obtener resultados positivos.

—Listo. Vamos, Blaine.

Ambos se acomodaron en la trastienda y el menor suspiró buscando valor.

—Don Giuseppe, sé que usted ha sido muy bueno conmigo y estoy más que agradecido, por eso no me gustaría que fuera a pensar que trato de abusar de su bondad, ya que es algo que jamás haría.

—Lo sé, eres un chico muy correcto y… —lo observó detenidamente—. Me quieres pedir algo y te da vergüenza, ¿cierto?

—S-sí.

—Dime. Si está dentro de mis posibilidades, no hay ningún problema.

—Necesito que por favor me aumente el sueldo.

—¿Qué?

—Como sabe, me corrieron del restaurante, y Scott gana menos en su nuevo trabajo, y en este momento estamos atravesando una situación complicada. Debemos pagar la renta y hay varias reparaciones que hacer en el edificio en el que vivimos…

—Espera un momento, Blaine. Esa es responsabilidad del propietario no de los inquilinos, así que él debe encargarse de cualquier daño o situación que surja.

—El Sr. Smith, quien es el dueño, siempre estaba pendiente de todo, pero hace unos meses se fue y dejó a cargo a su hermana, y a ella no le importa nada más que recibir el pago puntual de la renta.

Tenemos tres días sin luz porque se dañó el generador, o eso creemos, y ella no ha movido un dedo para solucionarlo. Todos nos hemos quejado y su respuesta fue que, si somos los afectados, debíamos buscar la manera de resolverlo.

Hubo una reunión general ayer, pero no todos están dispuestos a cooperar porque dicen que no van a asumir una responsabilidad que no les corresponde.

—Y tienen toda la razón. Es esta señora o señorita quien debe encargarse de contratar al alguien para que solucione el problema. Para eso es parte de lo que le pagan.

—Sé que es así, pero a ella no le importa, y entre los que queremos resolver esta situación debemos reunir el dinero para la revisión y posterior reparación del generador o lo que sea que se haya dañado.

—Si se quejan constantemente tendrá que moverse, así sea para que dejen de molestarla.

—No es el primer contratiempo que se presenta desde que está a cargo, y jamás ha hecho nada.

—Lamento oír eso —suspiró—. Te puedo ayudar enviando a un amigo que es electricista. Él hizo todas las instalaciones, tanto aquí como en mi casa. Es un excelente profesional y muy justo en cuanto a lo que cobra.

—Se lo voy a agradecer mucho —se mordió el labio ligeramente—. Amm… Sobre lo otro…

—Con respecto al aumento, no puedo hacer nada porque no hay presupuesto para ello.

—Don Giuseppe…

—No hay presupuesto, chico.

—No le pido mucho, con lo que pueda estará bien.

—Te he ayudado en todas las formas que me ha sido posible, Blaine, empezando porque te contraté, aunque no tuvieras documentos, y eso me pone en riesgo, sin embargo, aquí estás.

Les doy de desayunar a ti y a tu amigo todos los días para que se ahorren ese dinero, y cuando hay la oportunidad, los dejo llevar comida extra.

Cuando me has pedido que te de un adelanto de tu paga, lo he hecho, así como el día que me pediste un préstamo y te lo desconté en cuotas muy pequeñas para tratar de no afectarte.

—Estoy consciente de ello y se lo voy a agradecer infinitamente.

—Te pago bien para las horas que trabajas aquí.

—No me estoy quejando sobre mi paga, sé que es justa, lo que le estoy pidiendo es una pequeña ayuda.

—Lo siento, pero no será posible.

—¿Y si me contrata para trabajar en la madrugada? Usted viene a preparar el pan y las demás cosas. Ni siquiera tiene que pagarme otro sueldo completo, con un proporcional me conformo.

—Preparo todo solo y no necesito ayudantes —respondió con seriedad—. Y si no hay algún otro asunto que quieras tratar, voy a retirarme porque tengo mucho que hacer.

—No, eso era todo. Gracias por su tiempo.

—Y no te preocupes que yo cierro.

—Hasta mañana don Giuseppe.

—Hasta mañana.

Con un suspiro triste el joven de ojos dorados se retiró del local pensando en lo que podría hacer para conseguir el dinero que necesitaba.

—¡Blaine! —llamó el panadero.

—¿Sí? —respondió esperanzado.

—Hablaré con mi amigo para que vaya hoy mismo al edificio a revisar.

—Gracias don Giuseppe, pero debemos reunir el dinero primero y aún no lo tenemos completo. En cuanto eso suceda le aviso.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

—¿Blaine? —preguntó Scott con un palo en la mano cuando la puerta del departamento empezó a abrirse lentamente.

—Sí —entró tanteando todo debido a la oscuridad absoluta.

—Me tenías preocupado. Son las once de la noche y recién apareces desde la mañana que nos despedimos.

—Estuve caminando.

—¿Hasta esta hora?

—Necesitaba despejarme. Tenía tanto en qué pensar que no me di cuenta.

—Entiendo. Pero pudiste avisarme.

—Es cada vez más difícil conseguir un teléfono público.

—Pudiste pedirlo prestado en algún lugar.

—No por donde estaba… Al salir de la panadería me puse a buscar trabajo hasta que fue hora de ir a cortar el césped y pasear a los perros.

—¿Conseguiste algo?

—La Sra. Sara me dijo que le lavara el patio y las ventanas, pero eso fue todo. Le pedí que me avisara si había algo más.

—Supongo que don Giuseppe no te dio el aumento.

—No. Y no volveré a pedirle nada.

—¿Por qué?

—Sé que es una buena persona y me ha ayudado mucho, pero la forma en la que me contestó fue tan…

—Él es muy amable.

—Lo es… Quizá soy yo quien se está haciendo un lío en su mente, pero el que enumerara todo lo que ha hecho por mí…

—Don Giuseppe no haría eso.

—Lo hizo —exhaló pesadamente—, y no me gustó como me sentí… Fue como un reclamo o… N-no estoy seguro, sólo sé que no me gustó.

—Lamento que pasaras por eso. Quizá tuvo un mal día, algún problema personal o algo así.

—Tal vez, pero prefiero evitar otra situación como esa. De verdad no quiero que vaya a pensar que intento aprovecharme de él.

—¿Aprovecharte? No eres la clase de persona que sacaría ventaja de nadie.

—Aun así, prefiero evitarlo.

—Sí, está bien. Entiendo y te apoyo… ¿Y en la estación cómo te fue?

—Más o menos. Pero sé que mañana será un mejor día en todos los sentidos.

—A veces admiro tu optimismo, Blaine —suspiró y se acostó.

—Volveré a buscar empleo, pero me iré a otras partes de la ciudad.

—Haré lo mismo. Si quieres nos podemos ir juntos.

—Seguro —caminó hacia el baño tanteando el camino—, pero recuerda que mañana voy a la estación después de la panadería.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

—¿Tienes planes para hoy? —preguntó Dante tras besar en la mejilla a su prometido.

Kurt contemplaba su reflejo en el gran espejo mientras se peinaba, tratando de decidir si decirle la verdad o no, aunque no quería más mentiras entre ellos.

—Tengo una reunión para revisar varios detalles del proyecto.

—¿Cómo va eso?

—Bien. El Sr. Wang tiene ideas bastante cerradas, pero le está gustando mi propuesta.

—Me alegro por ti, amor. ¿A qué hora te desocupas?

—No lo sé. Todo depende de cómo avancen las cosas en la reunión. Si aprueba la presentación no creo tardar mucho.

—Si es así tendrás el resto del día libre.

—Amm… Tal vez vaya a ver a un amigo.

—Eso es bueno —se puso el saco—. Te hace falta volver a frecuentar a otros amigos que no sean Trevor y Bernard —se observó por última vez en el espejo— ¿Con cuál de los chicos vas a salir?

—N-no lo conoces.

—Imposible. Conozco a todo tu círculo.

—Es un amigo nuevo —dijo con aprensión.

—¿Amigo nuevo?

—S-sí —dejó salir el aire retenido—. S-su nombre es Blaine.