¡Hola! ¡Regrese a tiempo! Me puse la meta de escribir por lo menos 30 min al día para ir avanzando de a poco, creo que está funcionando. A veces cuando escribo fluido, cometo muchos horrores ortográficos a causa de la dislexia y me tardo más corrigiendo errores que escribiendo. Si me salté alguno, perdón :c
Espero que este capítulo les deje con ganas de más… ¡COMENZAMOS!
Capítulo 16
La historia de LUCY HEARTFILIA.
Cuando iba camino al hotel pensé en todo lo conversado con Natsu sobre su familia, hablo poco o nada en su tiempo aquí. ¿Será que su mamá de verdad pensará eso de mí? ¿Su padre? ¿Sabe acaso la historia de lo ocurrido en mi familia porque es amigo de Jude? ¿Qué va a creer Natsu cuando sepa de los problemas que cargo?
Cómo cada vez que me pongo nerviosa, comenzó un ataque de ansiedad, temblaba y me estaba costando respirar. Subí al ascensor que me dejaría prácticamente frente a mi habitación del hotel y al entrar todas las alarmas se dispararon en mi cabeza. Las cosas no están igual que cuando me marché en la mañana. El sofá estaba pegado contra la pared, la cama desordenada y mi laptop encendida. Caminé hasta ella y la cerré de un manotazo. Ya había pasado antes…
-¡¿Qué demonios quieres?! ¡Estoy segura de que me estas escuchando enfermo! ¡Dime! ¿Qué QUIERES? – No podía controlarme, los reclamos me salían a gritos. Una empleada golpeo la puerta y cuando me preguntó cómo estaba explote en un llanto silencioso – Hay alguien que me sigue, sé que le hizo algo a mi habitación. Quisiera otra.
Al verme tan descompuesta, la muchacha asintió y me guió varios pisos arriba, en la suite que ocupa mi tía normalmente. A regañadientes acepte, lo que realmente quería era correr a donde no pueda encontrarme de nuevo – Revisaremos la habitación para que pueda estar tranquila. Por su seguridad le pondremos un guardia en la puerta ¿le parece?
-Por favor – Cuando se retiraron traté de comunicarme con Natsu, este no me atendió y al ver la hora quise meterme un coscorrón. Olvidé por completo lo tarde que es allá y seguro está muy ocupado luego de su regreso.
Tome algunas de mis patillas para dormir, dos para ser más específica, y al cabo de 15 minutos caí rendida sobre el sofá. Desperté con una cobija encima y una muchacha de pelo esponjado mirándome preocupada. Asustada me coloque en pie y bote algunos adornos, ella metió su mano en el bolsillo del saco y me tendió una identificación – Aries, alias "el cordero blanco"
-No sé quién eres y como entraste aquí – La chica de pelo rosado sonrió apacible.
-Formo parte del servicio contratado por tu tía para protegerte – Fruncí el ceño.
-¿Dónde estaban cuando ese maniático entró a mi cuarto de hotel hace unas horas? – Ni siquiera sé qué hora es.
-Fuimos nosotros, encontramos 5 cámaras y 6 dispositivos de comunicación. Queríamos enseñarle todo cuando regresara, pero sé nos adelantó.
-¿Qué tía? ¿Anna? – La chica asintió - ¿Puedo llamarla?
-¡Por supuesto! Mi compañero insistió en que hablara con la señora antes y yo al verla en ese estado no me aguante. Mis más sinceras disculpas.
-¡No, no! No es necesitaría, sólo desconocía los pasos de mi madrastra – Ella asintió tranquila y me dijo que estaría afuera si la necesito.
Agradecí, más me temblaron las manos al sujetar el teléfono. Anna contestó rápidamente y me aseguró que ella contrato al grupo encargado de mi cuidado. Me reprendió el no haberle contado que él regresó y recalcó que se encargaría de protegerme. Estaba asombrada de que tuviera tiempo, solo la podía ver dos o tres veces al año normalmente y comunicarse era aún más complicado, su línea siempre daba ocupada.
-No te guardes las cosas Lucy. Sé que he sido una mala madre, pero igual eres lo más importante que tengo – una lágrima traicionera comenzó a deslizarse por mi mejilla.
-No lo eres, las pocas veces que nos vimos, son mis mejores recuerdos – Suspiró al otro lado de la línea.
-Ese es el problema, me he dedicado tanto a los bienes de la familia Heartfilia, que deje desatendida todas las otras áreas – había mucho desastre de fondo – Mi vuelo está por salir, nos vemos en unos días ¿Sí?
-¿A dónde vas?
-A casa, tengo que poner muchas cosas en orden y pasar tiempo con mi hija – Con las fuerzas renovadas, colgamos la llamada. No pensé que necesitaba una figura materna, ahora me parece lo más normal del mundo. Tengo muchísimas cosas que hablar con ella.
Por la mañana del martes conocí a los demás guardaespaldas que estarían como cuidadores. Loke es el jefe de todos, un hombre pelirrojo de aproximadamente 35 años. Bastante serio y hasta pensé que era ciego ya que no se quitó las gafas en ningún momento. Eran un total de doce personas, ellos vas a rotar en todos los horarios para protegerme. Normalmente me molestaría tanto control, pero ya estoy cansada de estar cuidando mi propia espalda.
Fui a trabajar con normalidad, mi acompañante era una mujer de cabellos rosados, la cual hablaba como si yo fuera su maestra o algo por el estilo – Podrías por lo menos decirme señorita o Lucy. Lo de princesa me parece demasiado.
-Cómo desee princesa – Rodé los ojos – Le diré señorita cuando haya personas.
-Peor es nada – Todos eran excéntricos a su manera, aunque en este momento me parece lo adecuando. No me imagino a gente común, tratando con ese demente.
En la oficina la miraban cómo un bicho raro, menos el hermano de Natsu, el parecía que ignoraba por completo su presencia. Me pidió hablar en privado y me recalcó que podía llevar a la mujer conmigo.
-Los guardaespaldas suelen ser fastidiosos – me dijo ni bien cerré la puerta.
-Pero necesarios a veces – Asintió y tomó un folio de los proyectos pendientes de revisión.
-Estaba dudando si debía seguir o no el consejo de mi pequeño hermano. Pero con solo ver cómo está organizada toda la documentación, me es evidente que la persona detrás no es ese revoltoso.
-Él es muy diligente – me mostró un dibujo de uno de los directivos. La caricatura era demasiado graciosa para no reír.
-Es inteligente, pero distraído y desordenado.
-Lo conoces mejor que yo, así que debe ser así – sonrió, se le parece bastante.
-Más de lo que desearía creo – Trajo la laptop y se acomodó en el sofá frente a mí – ¿Podrías ayudarme a entender dónde está toda la información relevante? Porque en este desastre me llevará una semana aprobar un proyecto.
-Seguro.
Trabajar con Zeref Dragneel es más lineal que con Natsu, no se desvía del tema y anota en el momento cada una de sus preguntas. No deja cosas al azar e incluso agrega comentarios al pie de cada párrafo. Pero es un hombre demasiado serio para mi gusto. Prefiero las risas e inmadurez del menor en este momento.
La historia de NATSU DRAGNEEL.
Pase todo domingo y lunes sin poder comunicarme con Lucy, ella me llamó solo una vez y no pude atenderla porque mi teléfono no estaba cerca. Ayer me hicieron todos los estudios necesarios para poder donar la médula. Gracias a Dios estaba 100% sano y podríamos hacer el trasplante este viernes. Mamá estaba feliz, papá no lo admitirá, pero también se veía calmado.
-Pero si es el tan esperado señor donante – Lissana vino a ver a Igneel.
-¿Cómo estás Liss? – Se veía contenta.
-Dichosa de verte en casa hermanito –Bajé mi taza de té en el lavabo.
-La mía esta algo sucia, recién podré usarla pasado mañana – Tomó una de las galletas que había dejado en el plato.
-Eso te pasa por no venir de visita al menos una vez – Retome mi lugar en la mesada - ¿Qué tal el viaje?
-Largo y para colmo mamá me recibió en el aeropuerto – puso cara de susto – Fue peor de lo que imaginas.
-El pobre bebé fue reprendido – rodé los ojos y volví a mirar mi teléfono. Lucy no ha respondido ni uno de mis mensajes - ¿Esperas una llamada?
-¿Eh?
-Has estado mirando esa pantalla una vez cada cinco segundos – suspire. A ella no se le escapa nada.
-Debes dejar de hacer un psicoanálisis a cada persona con la que hablas, tu peleador saldrá huyendo si le haces eso.
Se encogió de hombros – Dijo que no le molesta.
-Pues te miente o es raro – Ella se rió a todo pulmón.
-Es algo extraño – Apoyó su mano en la mejilla derecha - ¿De verdad lo haremos así?
-¿A qué te refieres? – Sabía mejor que nadie el tema en cuestión, pero nuevamente carecía de palabras para defender mi comportamiento.
-Natsu – toco mi mano sobre la mesada - ¿Qué paso?
-Nada Liss, me gustabas antes de que siquiera entendiera ese sentimiento. Me dije muchas veces que era un asqueroso, un enfermo y muchos otros adjetivos que sinceramente prefiero no recordar.
-No eres nada de eso – miré nuestras manos juntas y por primera vez en mi vida, no sentí nada.
-Eres mi hermana, no de sangre pero si de papeles. Yo tenía ese sentimiento por ti incluso sin saber lo primero y ambos entendemos que no es normal. Tu más que nadie señora psicóloga.
-Es un comportamiento que puede suceder, no eres el único al que le paso y no te hace menos persona sentirlo. Yo no comparto contigo el mismo tipo de amor, pero igual te quiero… eres mi compañero y secuaz. Siempre hacíamos diabluras, juntos.
-Liss no quiero perderte y tampoco sé cómo actuar cuando estas cerca.
-Trátame como a una amiga… Mejor no, se te da fatal eso.
-Lo más cercano que tengo a una amiga real es Lucy y con ella ya… - Me miró decepcionada.
-Terminó su función y se va para la colección – el solo pensarla sentada en esa mesa de mujeres resentidas me dio escalofríos.
-No es parte de ninguna colección, ella es mi novia.
-Ah. Entonces serán dos a 3 meses de verte "enamorado" y después adiós.
-¡Qué no! ¡Ella es con quien quiero quedarme! – Se atragantó con la galleta – Tu no conoces a Lucy, es otro nivel.
-Nunca te había escuchado tan entusiasmado ¿La conozco?
-No, no creo que se hayan visto… - recordé el incidente en aquella cafetería – ¿O sí? Es la chica que tiró las tazas en ese lugar al que fuimos en Estados Unidos – Arrugó el gesto, estaba buscando el dato en su memoria.
-¡Ahh! ¡La rubia que huyo cual condenado a muerte! – asentí – No la vi bien, pero se veía bonita y su cabello era espectacular.
No pude evitar reír, ella siempre fijándose en las cosas menos intrascendentes – Si, su cabello es bonito.
-Tú no entiendes la diferencia entre unos cabellos "Bonitos" y unos "Espectaculares". Te apuesto a que tu Lucy si lo hará – Orgullosa se cruzó de brazos – Anda, dile que.
-No me contesta.
-¿Hiciste algo para molestarla? – En teoría ya habíamos aclaro ese punto - ¿Dijiste algo estúpido?
-Ya lo habíamos hablado antes de mi viaje – Golpeo con una uña la mesada varias veces - ¿Qué?
-¿Tal vez este dormida? – Negué con la cabeza - ¿No vio tu mensaje?
-Le escribí de madrugada, otro al despertarme el domingo y hace cómo media hora – Sonrió - ¿Qué es lo gracioso?
-¡¿Tantas veces?! –Eso era sarcasmo - ¿La extrañas?
-Estoy preocupado, no está en su mejor momento y justo tuve que regresar – El acosador, su papá, los evidentes problemas que tiene para dormir y… - Lucy es fuerte, pero todo lo quiere hacer sola.
Iba a decir algo, pero el teléfono comenzó a sonar y al ver el remitente solo me hizo un gesto de despedida con la mano. Es la rubia – Hablamos después.
-Nos vemos – Atendí y antes de saludar escuché la voz de Zeref al fondo, diciéndole lo que debía preguntar.
-Hola Natsu, disculpa que te moleste. Tu hermano quería saber cuál es la contraseña de la carpeta ¿Me repite el nombre? – Había captado perfectamente el nombre del archivo al contestar.
-Le puedes pasar el teléfono al desgraciado – Hizo una exclamación de sorpresa ante mi tono de voz – y quita el altavoz.
-Hola hermanito – No podía creer que el cobarde usará a Lucy por miedo a llamarme él, sabía que le cortaría si me hablaba sobre eso.
-Esa carpeta es privada y te agradecería que dejaras a Lucy fuera de tus jueguitos estúpidos – Silencio - ¿Sin altavoz?
-Sí – Suspiré – Es verdad ¿Qué hay dentro?
-Zeref no te incumbe.
-Tiene el apellido de mamá – Me quedé mirando la ventana, sé porque le puse ese nombre - ¿No se lo dirás ni a tu novia?
-Mucho menos a ella, suele revisar la laptop – Se quejó en voz baja. Si no le puse el rotulo que le corresponde es por algo.
-¿Es algo referente a nosotros?
-No, es sobre Lucy.
-De acuerdo, pero por favor no te metas en nada peligroso de nuevo ¿Quieres?
-Mi segundo nombre es peligro.
-Estúpido te queda mejor. No es Lissana, ¿Lo sabes verdad?
-Devuelve el teléfono y si, sé perfectamente que no lo es.
Hubo un silencio largo, ellos hablaban de fondo despacio y luego escuche la voz de Lucy pidiéndome que espere un segundo. Al cabo de casi una eternidad para mí, su voz resonó al otro lado – Hola.
-Hola hermosa – Volvió a pedirme que no la llamara de esa manera – Estaba esperando tu llamada.
-Yo la tuya – Sonaba molesta – Eso decía tu mensaje.
-¿Cuál? ¿El primero? – Soltó un bufido.
-No sabía cuál iba a ser tu rutina, no quería molestarte y pensé que estarías muy ocupado – Me pasee por la habitación – Ibas a estar con tu familia y.
-Nunca me molestaría una llamada tuya, de hecho estaba hablando con mi hermana hace unos segundos.
-Ah – Eso fue extraño, fue casi como si su voz fuera un cuchillo – Entonces interrumpí, lo siento mucho.
-¡Claro que no! Justo me dijo que tu cabello es espectacular y – Reí del comentario de Liss – Ella insiste en que no solo es bonito, sino que.
-¿La conozco? – Me callé; ella no sabe que la chica que vio aquella vez es hermana, por lo que le di a entender esa noche en la azotea, solo me gustaba.
-No creo, le mostré una foto – Acabo de mentirle y la boca me supo amarga al instante.
-¿Enserio? ¿Cuál? No recuerdo que nos hayamos tomado alguna – Tragué saliva. ¿Qué es mejor? ¿Quedar como un loco que le toma fotos a escondidas? O ¿Admitir que la mujer que vio en aquel café era mi hermana y que secretamente estuve enamorado de ella casi toda mi vida?
-Atrapado, yo te tomé una mientras no mirabas. Lo siento, la borraré ahora.
-No es necesario, quiero ver que tal salí.
-¡Tarde! Ya la borré – No dijo nada, se quedó un minuto en silencio - ¿Lucy?
-… Estaba pensando, creo que ya la conozco. Tiene un hermoso cabello blanco – Caí sentado sobre el sofá – Debo irme, hablamos otro día. Adiós Natsu – Colgó la llamada.
No puede ser verdad, ella no sabe nada sobre Lissana… ¿Verdad? Le volví a marcar y su teléfono daba apagado – ¡Oh por Dios!
No tuve mucho tiempo para pensar en un plan de acción o cómo comunicarme con Lucy. Mamá regreso para retomar la conversación del día anterior y aunque en su semblante se veía tranquila, había algo extraño en su voz. Me froté el rostro con las manos, respiré profundo y traté de prestarle el 100% de mi atención. Lo que sea que vino a contarme es importante para ella y si le hago un feo de nuevo me matará.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
¡Una vez que empiezas a mentir, se hace cada vez más difícil sostener esa versión!
Nos vemos en el siguiente capítulo =3
