HACE UNAS SEMANAS…
Como cada semana, Alya y Nino se preparaban para la videollamada grupal con todos sus amigos. Siendo adultos, no podían reunirse en persona tan seguido como quieran.
Gracias a estas reuniones, todos se mantenían al tanto de todo. Y en los últimos meses, el tema de conversación principal eran Marinette y Adrien. Desde que Marinette despertó del coma, y finalmente pudieron visitarla, Alya y Nino mantuvieron al grupo informado respecto a la condición de su amiga. Por su parte, Luka mantenía al grupo tranquilo respecto a Adrien.
Iniciada la llamada, la mayoría del grupo se preguntaba cómo irían las cosas ahora que "Marinette y Adrien se había reunido"; preferían decirlo así.
-"Oye, Nino… ¿cómo está Adrien?"- preguntó Iván.
-"Te diré tan pronto como entere de algo"- respondió Nino.
-"¿No había hablado contigo y Alya hace poco?"- interrogó Mylène.
-"Sí, habló con nosotros por luego del reencuentro en la panadería, pero no ha vuelto a contactarnos"- respondió Alya.
-"Primera vez que nos llama en meses, y luego vuelve a cortar el contacto…"- refunfuñaba Nino entre dientes; tal vez creyendo que nadie podía escucharlo bien.
-"Debe de estar enfermo, seguro que aislarse de nosotros no le debe de estar ayudando en nada"- comentó Kim.
-"Comprobado científicamente que el aislamiento social tiene repercusiones negativas en la salud"- agregó Max.
-"Bueno, tampoco puede decirse que Adrien no tenga a nadie con quien hablar. Eh, Luka…"- dijo Nino, con molestia mal disimulada en su voz.
-"Nino, ahora no…"- le susurró Alya, molesta.
Nino vio en la pantalla las caras de sus amigos; en su mayoría, con expresiones incómodas.
-"Está bien, está bien… Lo siento. Es solo que… Adrien ha sido mi mejor amigo desde su primer día en la escuela y-…"-.
-"¿No crees que podría seguir molesto por lo que pasó? "- interrumpió Alix, enfadada. -"Lo que Alya-…"-.
-"Alix, calma…"- se apresuró Nathaniel.
-"Ya hablamos de esto"- interfirió Marc, calmado pero firme.
-"Sí, todos acordamos no permitir que lo que ocurrió nos divida"- dijo Zoé.
-"Pelear entre nosotros no ayudará a Marinette ni a Adrien"- dijo Mylène. -"Debemos permanecer unidos, como un equipo"-.
-"¡Totalmente!"- acotó Sabrina. -"Romper este equipo sería como darle la última risa a esa… esa… ¡esa maldita!"-.
Todos asintieron; aunque algunos a regañadientes.
-"¿Por qué no hacemos una fiesta?"- interrogó Rose. -"Aún no celebramos adecuadamente que Marinette ya salió del hospital"-.
-"No lo sé, Rose"- dijo Alix.
-"Sé que una fiesta no arreglará lo que pasó…"- respondió Rose. -"Pero una distracción no estaría mal…"-.
Aunque inseguros al principio, uno por uno, todos fueron asintiendo en señal de aprobación.
-"¿Deberíamos invitar también a Adrien?"- preguntó Juleka.
-"¡Pero claro que sí! ¡No podemos dejarlo fuera!"- exclamó Nino.
-"Hablaré con él y veré qué responde"- dijo Luka. -"Pero no puedo garantizar nada"-.
-"Sería una pena que no viniera"- comentó Rose. -"Y aunque no sería el lugar ni el momento para una gran revelación… creo que podría dar pie a que Adrien y Marinette continúen…"-.
-"¿… conociendo de nuevo, por primera vez?"- preguntó Kagami.
-"Exacto"- respondió Rose, un poco melancólica. -"Estos momentos son en los que te das cuenta de que todo es menos complicado en las novelas y películas"-.
-"Independientemente de si Adrien asiste o no, de todas formas, todos debemos cuidar lo que decimos frente a Marinette"- dijo Kagami con firmeza.
-"Ninguno de nosotros debe decir nada que no nos corresponda"- acotó Luka.
-"Yo solo puedo hablar por mí, pero haré mi mejor papel de boba…"- dijo Alix. -"… y pretenderé como nunca que todo está absolutamente bien"-.
Alya no pudo evitar fruncir el ceño.
Sorprendentemente, a Nino le entusiasmó la idea de hacer un "paseo de compras". Necesitaba conseguir un nuevo micrófono y una lente mejor para su cámara. Además de ser camarógrafo en el mismo noticiero donde trabajaba Alya, Nino era DJ independiente y creador de contenido.
-"Por ahora sigo haciendo crecer mi portfolio… pero algún día me verán entre los mejores directores del mundo. Tal vez hasta llegue a superar al Director André Bourgeois"- dijo Nino apasionadamente, mientras esperaban a que cambiara la luz roja.
-"Aún quiere que el Sr. Bourgeois se arrepienta de haber rechazado aquella película que filmó en el Collège"- acotó Alya.
-"¿La del monstro que cubrió la escuela con baba rosada?"- preguntó Marinette.
-"¡Oigan…! ¡Dijo que el monstruo era una horrible réplica nada creíble! En serio, ¿pueden creerlo?"- dijo Nino con indignación, mirando a Alya y Marinette por encima de su hombro.
-"Nino~…"- canturreó Alya señalando al frente.
El semáforo había cambiado a verde. Nino volvió la vista al frente y se dispuso a arrancar el auto.
Alya se rio un poco; como diciendo "típico de Nino".
-No estaría de más aprovechar esta oportunidad para ponerme al día con las últimas tendencias. Tal vez también pueda obtener algo de inspiración-.
Tras encontrar un buen lugar para estacionar, los tres se dirigieron a "Galeries Lafayette".
Según lo que leyó Marinette, había pasado por unas cuantas reformas y reestructuraciones en los últimos años. Más de una vez se había sentido tentada de ver la galería en fotografías, pero luego prefería no arruinar la experiencia de visitarla en persona.
Apenas entraron, Marinette quedó deslumbrada al ver la cúpula. Algunos vitrales habían sido reemplazados por pantallas que proyectaban elegantes formas danzantes. Se había quedado ahí mirando una eternidad, si Alya no la hubiese jalado del brazo para que continuaran caminando.
La mayoría de los escaparates de las tiendas de ropa eran fascinantes. En algunos, los maniquíes rotaban sobre sí mismos en plataformas circulares. En otras, los maniquíes cambiaban de pose cada cierto tiempo. Pero la mejor fue una tienda con una enorme pantalla plana táctil junto a la entrada. Esta tenía la opción de escanear a una persona y luego mostrarle en tiempo real cómo se vería con diferentes conjuntos.
Durante el paseo, Nino y Alya se adelantaron para ver el escaparate de una tienda de electrónica. Marinette contempló la idea de dirigirse a una librería cercana y comprar un nuevo cuaderno; tal vez también algunos materiales de arte. Dio unos pasos en esa dirección, pero se detuvo al ver una pantalla por el rabillo del ojo. Esta, en vez del típico contenido publicitario de las diferentes marcas y tiendas de la galería, estaba transmitiendo un tráiler. Y no cualquier película…
… sino la película más reciente sobre los héroes de París.
Miraculous: la caída de la Mariposa.
Normalmente, Marinette habría seguido de largo. Había encontrado una sección del Ladybug dedicada a reseñas anónimas sobre las películas de la "Saga Miraculous".
En su mayoría negativas:
-Las películas no son exactas, no valen la pena…
-Chat Noir nunca traicionaría a Ladybug con Rena Rouge, esta película es "anti-Ladynoir"…
-¿Por qué Rena Rouge no tiene tanto protagonismo?
-El director se tomaba demasiadas licencias creativas…
-Deberían convertir a los portadores masculinos en mujeres…
-Esta película es ridícula, simplemente ridícula, ¿dónde está la mejor superheroína Queen Bee? Ladybug debería morir al final de la próxima película y dejar que Queen Bee sea la nueva líder del Equipo Miraculous. Ella derrotaría a Hawk Moth en un piquete…
Algunas un tanto más coherentes:
-¿Por qué pagar para ver una película, cuando puedo ver a los héroes en vivo gratis?
-Ver héroes reales no tiene punto de comparación con dibujos animados…
Aunque debía admitir que no se vería tan terrible. Al menos la animación era agradable a la vista.
-Tal vez, cuando tenga tiempo, vea las películas anteriores… Ay, cielos, si tan solo no tuviese diez años de películas nuevas que recuperar…-.
De repente… sintió una palpitación al ver una figura morada aparecer en la pantalla.
Sintió como un calambre en el abdomen… la zona de su cicatriz.
Su garganta se cerraba…
Las manos y las piernas le temblaban…
No podía apartar la mirada…
Hasta que Alya la forzó a darse la vuelta.
-"¡¿Estás bien, Marinette?!"- interrogó la pelirroja, alarmada.
Marinette tomó varias respiraciones profundas, tratando de recuperar el aliento. Nino se mantuvo cerca por si Marinette colapsaba; lo cual parecía a punto de ocurrir.
-"Deberíamos llevarte a casa"- dijo Nino.
-"¡No!"- saltó Marinette; atrayendo algunas miradas curiosas de los transeúntes.
-Qué vergüenza… No, piensa en algo Marinette. Debes mantenerlos alejados de tu casa de Adrien y, sobre todo, de Emma-.
-"Quiero decir… Aún no quiero irme… Hay tanto que ver…"- dijo Marinette forzando una sonrisa.
Alya y Nino la miraron con algo de incredulidad. Alya suspiró, algo frustrada.
-"De acuerdo…"- dijo la pelirroja. -"Pero ahora mismo iremos a beber algo para que te tranquilices"-.
Marinette suspiró de alivio. Había logrado calmarse finalmente. Miró la imagen de su celular un momento más antes de pulsar el "retorno" para salir de su galería de fotos.
-No importa cuántas veces la vea… no pierde la ternura-.
Era la foto que le había tomado a Adrien con Emma.
Toc-toc…
-"¿Estás mejor, Marinette?"- preguntó Alya suavemente del otro lado de la puerta.
-"S-sí…"- respondió Marinette. Rápidamente, salió de la galería fotos y guardó el celular en su bolso. -"Enseguida salgo"-.
Marinette abrió la puerta del cubículo y se dispuso a salir del baño junto con Alya. Afuera, Nino las esperaba con los jugos, té y bocadillos que habían ordenado.
-¿Estuve en el baño tanto tiempo?-.
Tras comer tranquilamente, Alya sacó un tema del cual Marinette esperaba no tener que hablar.
-"¿Por qué no me dijiste nada sobre ti y Adrien?"-.
No era un reproche. No hablaba como alguien que exigía respuestas o un entrometido que quería detalles que no le concernían. Alya se escuchaba más bien… ¿triste? ¿decepcionada?
-"Es que… no hay mucho que contar. Las semanas siguientes a ese encontronazo en la panadería, Adrien estuvo muy ocupado con su trabajo, y yo estaba ayudando a mi padre con la Panadería. Así que prácticamente nunca veía. Y, en realidad, no hace mucho que estamos… pasando tiempo juntos. Literalmente logré entablar una primera conversación con él la semana pasada. Cuando-…"-.
-No es momento para una lengua suelta…-.
Silencio.
-"Cuando, ¿qué?"- preguntó Nino, intrigado.
-…Cuando lo encontré dormido en el suelo, con su bebé en su pecho…. Awww~-.
-"Cuando… dejó la puerta de su apartamento abierta"- explicó Marinette.
-No es una mentira…-.
-"¿Y entraste sin permiso?"- preguntó Alya en un tono diferente; como si no le sorprendiera algo así.
-"Lo llamé desde la puerta para avisarle…"- respondió Marinette a la defensiva. -"Y resultó que… se había quedado dormido en la sala de estar luego de una mala noche. En cuanto a no haber llamado a Alya en toda la semana… es que… hemos estado tan ocupados con-… Las rutinas de meditación, la panadería y otras cosas, que para la noche estaba tan agotada que caía dormida. Y requería todo de mis últimas energías tan solo para enviar un mensaje de texto deseando buenas noches"-.
-No es del todo mentira… Simplemente una omisión de que también hay un bebé del cual ocuparse. Por mucho que adore cuidar de Emma… es extenuante. Sin mencionar que parece cada vez más activa-.
-"Y… ¿cómo van las cosas entre tú y Adrien?"- preguntó Alya.
-"De hecho, muy bien"- respondió Marinette. -"Ahora tiene sentido que estuviese tan preocupada por él luego de derribarlo. Porque ya lo conocía… Y en cierta forma… puede que lo intuyera o algo así… Y la verdad, al volver a conocerlo, me di cuenta de que es un chico muy gentil"-.
-"Tiene que serlo, luego de disculparte esa tacleada "- intentó bromear Nino.
Aunque intentó disimularlo, Marinette notó que Alya le dio un "codazo discreto".
-"Oigan… hay algo que en serio quisiera preguntarles"- dijo Marinette.
-Ya que estamos respondiendo preguntas. Es hora de que yo también obtenga algunas respuestas-.
-"¿Qué es?"- preguntó Alya.
-Ahora o nunca…-.
-"¿Por qué me ocultaron a Adrien?"-.
Nino se atragantó con su saliva. Alya la miró con los ojos muy abiertos, antes volverse hacia Nino para darle algunas palmadas en la espalda.
Al ver que no le respondían, incluso cuando Nino dejó de toces, siguió hablando.
-"Saben… en verdad quisiera estar muy enfadada con ustedes, y con mis padres… y con el resto del grupo por no haberme contado sobre Adrien antes. Y sé que cumplían una promesa… Adrien ya me lo explicó. Pero en serio, no costaba nada decir algo como: también está tu buen amigo Adrien, del Collège… Ahora no está en condiciones de visitarte, pero está muy preocupado por ti"-.
-"¿Amigo?"- preguntó Nino.
-" Pues claro… ¿Qué más podríamos ser?"- dijo Marinette.
Alya y Nino se miraron.
-¿Acaso están… decepcionados?-.
-"¿¡Es que acaso ya no somos amigos!? Digo-… ¿dejamos de ser amigos antes del coma?"-.
-"¡N-no! ¡No es eso…!"- respondió Nino, agitando las manos frente a él defensivamente.
-"¿Acaso Adrien les pidió que lo mantuviesen oculto de mí?"- interrogó Marinette, apenas escuchando que Nino intentaba responderle.
-¿Acaso Adrien se ocultaba de mí porque ya no quería verme…? ¿Solo es amable conmigo ahora porque se siente culpable de lo que me pasó…?-.
Le dolía el corazón solo de pensarlo.
-No, es incoherente… ¿Por qué continuar viviendo a tan solo una escalera de alguien a quien ya no quiere ver? Seguro que no habría tenido inconvenientes en mudarse. Su ex-tutora Nathalie seguramente no tendría problema en ayudarlo a mudarse a New York. O algo menos drástico, facilitarle que consiguiera otra casa-.
-"N-no… No exactamente…"- tartamudeó Nino, cascándose la nuca.
-¿Ahora resulta que Adrien no sabía que lo ocultaban de mí? Ahora sí me estoy enfadando…-.
-"Es que…"- comenzó Alya, insegura.
-"¿Qué?"- interrogó Marinette, más brusca de lo que pretendía.
-"¡Es que estabas enamorada de Adrien en el Collège!"- exclamó Nino rápidamente; casi en pánico. Rápidamente se llevó las manos a la boca al darse cuenta de lo que dijo.
Alya se dio una palmada en la frente con frustración.
-¿Era tan obvia que ellos también se dieron cuenta? ¿no solo la Srita. Bustier? ¡Qué vergüenza…!-.
Marinette se cubrió la cara con las manos. Deseando que la tierra se la tragara, como no le ocurría desde hacía tiempo.
Se destapó la cara al notar el toque de Alya en su mano. Su amiga le dedicaba una… ¿sonrisa de disculpa? Marinette tomó una reparación profunda y les permitió hablar.
-"Es que… Temíamos que las cosas fuesen… incómodas, cuando volvieras a ver a Adrien"- explicó Alya.
-"Pero entonces, ¿por qué sí me contaron sobre Luka y yo?"- preguntó Marinette.
-"Es que Luka no vive a solo una escalera de ti…"- acotó Nino.
-"…Y temíamos que con tu amnesia volvieras a viejos hábitos. Como cuando evitabas a la gente para no afrontar conversaciones incómodas"- explicó Alya. -"P-pero luego de verte en la fiesta del barco, lo bien que sobrellevabas la convivencia con Luka, nos dimos cuenta de que nuestras preocupaciones eran infundadas. Y como ya te habías reencontrado con Adrien… creímos que sería mejor permitirle que hablara contigo, y que él mismo te relatara todo lo que vivieron juntos"-.
Alya y Nino le sonrieron con expresión de inocencia. Aunque parecían sonrisas más bien forzadas. Como cuando das una excusa y ruegas interiormente que los demás te crean.
¿Solo por eso? ¿Por un enamoramiento en el Collège? Bueno, no era como si ella no se estuviese preguntando al respecto cada tanto. ¿Nunca se lo había confesado a Adrien? ¿Cuánto tiempo duró ese enamoramiento? ¿Lo superó cuando comenzó a salir con Luka?
Pero ese no era el punto…
¡¿Desde cuándo un enamoramiento era motivo válido para "borrar" a Adrien de su historia?!
¿Sería acaso que Alya, Nino y sus padres tampoco supieron cómo manejar las cosas, al igual que Adrien?
Agh…
Tal vez lo mejor era dejar pasar ese asunto de que "omitieron a Adrien".
-"Está bien…"- respondió Marinette con tono cansado. -"… entiendo"-.
-"Gracias por comprender"- respondió Nino; aliviado.
-"Y… ¿qué pueden decirme sobre Adrien ahora?"- interrogó Marinette.
-En teoría… ahora pueden responderme lo que quiera saber sobre Adrien-.
-"Pues… Emm…"- tartamudeó Nino, tratando de responder. Obviamente no se esperaba esa pregunta. Pero luego de pensar en algo, logró recuperar la compostura. -"… Primero, quisiéramos que tú nos respondieras algo"-.
-¿Por qué? ¿Cómo agradecimiento por ocultarme a un buen amigo como Adrien?- pensó Marinette, frustrada.
Quería negarse.
Quería exigirles que le respondieran todas sus preguntas ahora.
Pero vio en sus rostros…
No, en sus ojos… que algo les preocupaba.
Marinette se pellizcó el puente de la nariz.
-Calma, Marinette… discutir no servirá de nada -.
-"¿Qué quieren saber?"- preguntó Marinette sin ganas.
-"¿Cómo se encuentra Adrien?"- preguntó Nino.
Alya y Nino explicaron que Adrien no había estado en contacto con el grupo durante los meses que Marinette estuvo hospitalizada. Incluso si intentaban visitarlo mientras trabajaba en la panadería de los Dupain-Cheng, él insistía en que estaba muy ocupado. A veces, se le veía muy cansado y no muy bien, pero creyeron que era mejor no ser tan insistentes. En el sentido de que "si presionaban demasiado, él solo se alejaría aún más".
Luego de unos meses, finalmente decidieron que era momento de una intervención. Bueno, en realidad, era casi una "emboscada"… planeaban esperar a que Adrien saliera de compras o al hospital con la Sra. Dupain-Cheng.
-Una medida desesperada…-.
-"Por suerte, Luka insistió en hablar con él"- relató Alya. -"… y ha sido él quien nos ha mantenido tranquilos, asegurándonos que-… si bien, Adrien no estaba muy bien, emocionalmente… No estaba tan… grave"-.
-Acaso… ¿temían que Adrien estuviese deprimido y que-…? ¡No-no-no-no-no-no! No quiero ni pensar en eso… Un momento, puede que ese haya sido el momento en que Adrien le confió a Luka la existencia de Emma. No solo para que le ayudara a mantener a la bebé escondida, sino para que Luka tranquilizara al grupo. Y evitar que siguieran adelante con planes como el de la "emboscada"-.
-"Al menos hasta hace unos meses"- comentó Nino, algo áspero.
-"¿Qué quieres decir?"- preguntó Marinette.
-"Que hasta hace unos meses, Luka era abierto respecto al estado de Adrien. Luego comenzó a ser más… vago con los detalles. Incluso si era evidente que Adrien ya no lo contactaba tan seguido, Luka insistía en que él estaba bien… que solo estaba ocupado"-.
-Debió ser cuando nació Emma… Luka no podía decirles a los demás sobre la bebé-.
-"Sin mencionar que Adrien solo parecía aún cansado que antes…"- dijo Alya. -"Hace unos meses, Nino y yo intentamos hablar con él en persona. Prácticamente nos evitó"-.
-"Bueno… en realidad, vio su celular y entró al edificio desde la panadería"- acotó Nino. -"Puede que fuera algo importante"-.
-"¿Y si solo fingía?"- interrogó Alya a Nino.
-"Solo digo que-…"-.
-"¡Oigan!"- exclamó Marinette exasperada.
-Recuerda Marinette… Ellos no saben sobre Emma… Y están preocupados por Adrien. Tal como yo lo estaba antes de descubrir a la bebé-.
Alya y Nino respiraron hondo y prosiguieron. No era momento para discutir.
-"Luego de aquel encontronazo en la panadería…"- prosiguió Alya. -"Adrien nos llamó por primera vez en meses. Creímos que retomaría el contacto con nosotros. Pero no ha vuelto a llamarnos"-.
-"Y sé que es egoísta…"- dijo Nino. -"… pero duele que mi mejor amigo no esté bien, y no confíe en mí para decirme qué le pasa"-.
Marinette notó que Alya se ponía cabizbaja y apartaba la mirada. Parecía… ¿culpable?
-"¿Estás bien, Alya?"- preguntó Marinette.
-"S-sí, no es nada"- respondió la pelirroja, forzando una sonrisa.
Marinette les aseguró que, si bien Adrien no se encontraba bien, ni emocional, ni físicamente… podía prometerles que ella y sus padres le estaban ayudando a recuperarse.
-"No es para menos"- dijo Nino, con una media sonrisa. -"Tom y Sabine prácticamente lo adoptaron-…"-.
Alya le dio otro codazo.
-Oh, claro… No es para menos, luego de lo que pasó con el Sr. y la Sra. Agreste -.
-"Hay algo que quisiéramos que sepas, Marinette"- dijo Alya. -"Sobre Adrien… Cuando nos llamó, nos pidió que le permitiéramos contarte todo él mismo. Es decir… qué pasó en el Collège… cosas así"-.
-O sea… "dónde estaba él en todas esas anécdotas que relataron Alya, Nino y mis padres"-.
-"Y… ¿qué te ha contado Adrien hasta ahora?"- preguntó Nino, curioso.
-"Pues…"-.
-No puedo decirles sobre Emma… ¿De qué más hablamos, aparte de la bebé, el asunto de Félix y…? Ah, claro… el Collège-.
-"Un poco sobre cuando íbamos al Collège. Sobre todo, lo desagradable que solía ser Chloé… hasta que la puse en su lugar"-.
Aunque no podía recordarlo, se sentía bien al decirlo con orgullo.
-"Y eso sin mencionar el encontronazo que tuvieron ustedes dos"- comentó Nino.
-"¿Cuál?"-.
-"Ya sabes… cuando asumiste que Adrien estaba pegando un chicle en tu asiento y cómo no querías saber nada de él por ser amigo de Chloé Bourgeois"-.
-"¿¡QUE!?"-.
Marinette no podía creerlo. ¿Alguien como Adrien era AMIGO de alguien como Chloé?
Aclarado el malentendido, Alya y Nino procedieron a explicarle todo con calma.
Ocurrió en el segundo día de clases…
Adrien acababa de llegar junto con Chloé, por lo que Nino también había asumido erróneamente que era como la rubia malcriada. Nino estaba ahí cuando Chloé le ordenó a Sabrina que pegara un chicle en el asiento de Marinette como venganza por "faltarle el respeto" el día anterior.
-"Ah, como si hubiese habido algo respetable en Chloé"- comentó Nino irónicamente.
Entonces, Marinette y Alya entraron justo en el momento en que Adrien estaba tratando de quitar el chicle.
-Bueno, él trató de deshacer la broma de Chloé y despegar el chicle. Así que, aunque es, o era… amigo de Chloé, ya en ese entonces no estaba de acuerdo con su comportamiento de niñita arrogante y malcriada-.
¡Un momento! ¡Claro! La madre de Chloé, Audrey Bourgeois, era crítica de moda; además de directora de su propia revista. Y el padre de Adrien era diseñador de fama mundial. Probablemente solo eran "amigos" por obligación de sus padres.
-¡Oh, no…! ¡Chloé tiene ojos azules! ¿¡Y si es la madre de Emma!?-.
Marinette tuvo un escalofrío al pensar en esa posibilidad.
Lo peor era que no podía preguntarles a Alya y Nino al respecto. Era probable que supieran algo sobre el estado actual de la relación entre Adrien y Chloé. Pero si no sabían sobre Emma, menos iban a saber si Chloé era… la madre.
-"¿Estás bien, Marinette?"- le preguntó Alya.
-"S-sí…"- tartamudeó Marinette. -"Solo… pensé en algo muy desagradable"-.
Era mejor desviar el tema. Marinette se dirigió a Alya.
-"Sé que es un poco tarde para preguntar, pero… ¿cómo te fue en ese debate sobre los héroes de París?"-.
Alya parecía incómoda de repente.
-"Fue más una pelea unilateral de gritos que un debate"- intervino Nino, con indignación. -"¡Es injusto que la gente culpe a los héroes por el desastre de L-…! L-la… ¡E-esa villana!"-.
Casi no podía hablar bien del enojo.
Alya le puso la mano en el hombro como gesto tranquilizador y Nino respiró hondo.
Nino también estaba presente en el debate como camarógrafo, por lo que ambos le relataron lo ocurrido. Si bien la mayoría de la gente apoyaba a los héroes y esperaba que regresaran, también había quienes estaban en contra de ello. Gritaban y escupían discursos de odio… aún peores que los que Marinette llegó a escuchar en el discurso de Mylène.
-"De no ser por lo tensa que estaba la atmósfera, seguro me habría reído de más de un argumento absurdo de los Fans de Hawk Moth"- comentó Nino, aplicando comillas a lo último.
-"¿Como cuál?"- preguntó Marinette.
-"Bueno, más que un argumento… era un rumor absurdo. Algunos aseguraban que Hawk Moth… es decir, la segunda Hawk Moth, estaba enamorada de Ladybug. Por lo que encontró y derrotó al primer Hawk Moth para devolverle el Miraculous de la Mariposa a Ladybug como muestra de su amor. Y cuando Ladybug la rechazó… según algunos, debido a Chat Noir… su corazón roto la orilló a convertirse en una villana. Que, por lo tanto, era culpa de Ladybug que París siguiera en peligro… ¡Ha! Hay que ver lo que se inventan algunos con tal de culpar a los héroes"-.
-"Diría que más absurdo es que si quiera estén tratando de justificar todas las atrocidades que cometió esa villana. Es como si no importase la gente a la que lastimó todos estos años"- dijo Alya, tensa.
-"Solo faltó que dijeran que Ladybug redimió a Hawk Moth con un beso de amor y se fugaron de París para vivir felices… ¡Ha! O sea…"-.
Nino soltó una pequeña risa nerviosa al ver el rostro serio de Alya. Dándose cuenta de que su intento-de-broma no era divertida. A Marinette tampoco no le hacía gracia. En lo más mínimo.
-¿Por qué siento que me va a dar ardor de estómago?-.
-"Ehm… Quiero decir, parecen no ver las múltiples fallas en sus argumentos. Como que ni siquiera todo el Equipo Miraculous fue capaz de derrotar al primer Hawk Moth, o Monarc, en casi dos años… ¿y llega una simple civil para derrotarlo solo con el poder de su amor por Ladybug…? Pensándolo mejor, ni siquiera es un rumor. Es la premisa de una película mal escrita, con un protagonista que tiene el poder del guion y que nada le sale mal… Y créeme, Marinette, hace unos años hubo una epidemia de películas terribles. Hasta parecía que los estudios competían por el premio al peor fracaso en taquilla"-.
-"Te estás desviando, Nino"- dijo Alya.
-"Disculpen, otra vez mi vena de cineasta"-.
-"Pero hablando en serio…"- prosiguió Alya. -"Es injusto que ni siquiera tengan en cuenta lo que-…"- se le estaba quebrando un poco la voz.
-"… lo que pudo haberles pasado a los héroes durante el Último Ataque"- terminó Nino, un poco melancólico de repente.
Marinette recordó un par de noticias al respecto. Ladybug no había sido la única que desapareció, sino también los miembros del Equipo Miraculous. Sin ninguna explicación. Ni siquiera una palabra de que pensaran retirarse. Nada. Solo se esfumaron.
Nuevamente, Marinette se encontró pensando en que únicamente Chat Noir continuó siendo visto por las noches… hasta que también desapareció hace unos meses. Y continuaba preguntándose…
-¿Qué estaría haciendo?-.
Apenas pudo escuchar cuando Nino se dirigió a ella.
-"… no es de sorprenderse que no hayas escuchado tanto del Equipo Miraculous. Aunque son un equipo de varios superhéroes, quienes iniciaron todo fue el dúo de Ladybug y Chat Noir. No es extraño que el público, bueno… los que aún aprecian a los héroes, les tenga especial cariño"-.
-"La prensa se asegura de que el público sigua obsesionado con el Ladynoir. Aún luego de años escuchando a los héroes repitiendo la misma declaración de que solo son amigos"- dijo Alya sin rodeos; y molesta. -"Es lo que vende y es en lo que la prensa se ha estado centrando durante años, en vez de hacer su trabajo y denunciar las acciones de villanos, aún villanos sin poderes…"-.
Alya se ruborizó un poco y apartó la mirada. Como avergonzada por hablar de más.
Los tres se quedaron callados un momento hasta que los teléfonos de Alya y Nino sonaron. Nadia estaba llamando a Alya. A Nino también le estaba llamando su jefe. Ambos se alejaron para atender sus respectivas llamadas.
Marinette decidió ver su teléfono mientras esperaba. Se preguntó si debería buscar un poco de música… Buscar alguna película que ver… Tal vez guardar un enlace para, más tarde, crearse una cuenta en una nueva red social centrada en diseñadores de moda; tanto novatos como profesionales.
Aunque en realidad, ella tenía una antes del coma. Debido a la falta de actividad, la administración había suspendido su cuenta, hasta que Marinette ingresara un código para recuperarla; el cual tardaría un tiempo en obtener, pues debía proporcionar pruebas de que era la dueña de dicha cuenta.
-Puede que sea más fácil iniciar de cero…-.
Aunque suspendida, podía ver algunos diseños de su antigua cuenta. El sitio permitía ver unos pocos trabajos de los usuarios sin necesidad de crearse una cuenta. Si alguien quería ver más, debía registrarse; ya fuera como usuario diseñador o comprador. Un viejo trabajo suyo la hizo pensar en Chat Noir nuevamente…
Un conjunto deportivo, de color negro con detalles verdes fluorescente. Lo mejor era la sudadera con capucha; coronara por unas orejas de gato.
¿Por qué Chat Noir fue el único que continuó siendo visto…?
¿Qué estaba haciendo?
¿Por qué no había nadie del Equipo Miraculous con él…?
Momento… ¿Y si Chat Noir estaba buscando a Félix?
No, Adrien lo habría mencionado…
-A no ser que…-.
¿Era posible que Chat Noir estuviese cazando a Félix por su cuenta?
¿Y si Chat Noir no se esfumó, sino que se escondió para darle a Félix una "falsa sensación de seguridad" y poder atraparlo? Era algo muy astuto…
No muy segura de por qué, Marinette buscó una imagen de Chat Noir adulto.
Su traje ya no tenía el cascabel, una pena. Pero debía admitir que se veía… más maduro… y… atractivo… Sentía que sus mejillas se calentaban…
El toque de la mano de Alya en su hombro la sobresaltó. Ni siquiera notó cuando regresaron Alya y Nino.
-"¿Estás bien, chica?"- preguntó Alya. -"No me digas que te está dando fiebre"-.
-"N-no, estoy bien… es que… hace calor… ¿qué tal sus llamadas?"-.
-" Todo bien, los jefes estaban coordinando para que cubriéramos una noticia mañana"- respondió Nino.
De vuelta en casa, Marinette saludó a su padre, que estaba terminando de organizar la panadería para cerrar, y subió las escaleras.
Al entrar por la puerta de entrada, se encontró con que el corralito de Emma estaba en la sala de estar. La pequeña estaba jugando con sus peluches de mariquita y gatito; manteniéndose sentada gracias a un cojín de apoyo. Al verla, la pequeña dejó sus peluches y extendió sus manitos hacia ella.
-"Espera un momento, pequeña"- dijo Marinette por lo bajo, con una sonrisa.
Rápidamente se quitó la chaqueta, y sacó una botellita de desinfectante de su bolso. Se higienizó las manos y se dispuso a cargar a Emma. La pequeñita se aferró a ella inmediatamente. Marinette simplemente no pudo resiste a darle pequeños besitos en la frente.
-Debo tener cuidado con su cabecita… al menos hasta que crezca más-.
-"Hola también, hija"- saludó Sabine, acercándose con una sonrisa, al tiempo que se secaba las manos con un trapo de cocina.
-"Hola, mamá… Estaba…"-.
-"No te preocupes. Te entiendo. Esta pequeñita es un encanto"- dijo Sabine, acariciando la mejilla de la bebé.
Marinette le echó un rápido vistazo a la cocina. Su madre había terminado de preparar la cena. Y Adrien parecía estar preparando algo en la mesada. Estaba de espaldas a ella, así que no podía ver qué era. Pero seguramente se trataba de la cena para Emma.
-"Estaré con ustedes en un minuto"- dijo Adrien, sin voltearse.
Algo que Marinette había aprendido sobre Adrien durante la última semana era que adoraba cocinar.
Durante su infancia y adolescencia, solo había comido los platillos más finos y elegantes, cortesía del chef personal de la Familia Agreste. Para otras personas, eso sonaba bastante bien, pero para Adrien era "comida pretensiosa". En realidad, a él poco le importaba lo que tuviese en su plato, lo que más disfrutaba era el hecho de comer en familia.
Luego de que su madre "desapareciera", Adrien debió acostumbrarse a comer completamente solo. Su padre ya nunca se unía a él en la mesa. Y, siendo únicamente la asistente de su padre, Nathalie tampoco lo acompañaba; salvo cuando debía recordarle su apretada agenda. Sin importar cuan apetitosa se viera la comida, para él eran trozos de alimento desabridos.
-No fue mi intención que recordara una época tan triste… me ganó la curiosidad respecto a su insistencia por cocinar él mismo-.
Según le contó Adrien, cuando visitó la casa de los Dupain-Cheng por primera vez; por algo relacionado con una práctica para un "torneo de videojuegos", la tarta de salmón y espinaca que Tom y Sabine le ofrecieron fue lo mejor que había probado en su vida, superando incluso a la Fruit de la passion; su fruta favorita de toda la vida.
Para Adrien, "una comida casera preparada con cariño superaba con creces a cualquier platillo de un restaurante pretencioso". Eventualmente, descubrió que disfrutaba cocinar por su cuenta. Incluso mucho antes de que requiriera habilidades culinarias para ser autosuficiente.
-Tal vez, la comida es como un lenguaje del amor para él…-.
De hecho, resultó que Adrien había aprendido muchas recetas gracias a Tom y Sabine. Incluyendo algunas comidas ideales para bebés.
-"Tom sí que se está demorando con el cierre de la panadería"- comentó Sabine de repente. -"Bajaré a ayudarle. ¿Podrían poner la mesa, por favor?"-.
-"Claro, mamá"- respondió Marinette.
En cuanto Sabine salió por la puerta, Marinette volvió a colocar a Emma en su corralito y se apresuró a buscar algo en su bolso.
-"Tengo un regalo para ti~"- canturreó juguetonamente.
Sin más, sacó un colorido juguete. Era algo así como un giroscopio con pequeñas sonajas en forma de esferas de colores y una base con una ventosa. Según el dueño de la juguetería, era completamente apto para bebés de entre 6 y 12 meses. La ventosa era para adherirlo a los muros o muebles para que los bebés se entretuvieran con el sonido y los giros que daba el juguete. Sin piezas removibles. De un tamaño seguro.
-"Qué bonito"- comentó Adrien.
Acababa de terminar de cocinar.
-"Te prometo que Alya y Nino no sospechan nada"- se apresuró a decir Marinette. -"Les dije que quería buscar algo que regalarle al bebé que adoptarán Rose y Juleka. Y… ahora me siento culpable por usar a un bebé inocente como excusa"-.
-"Pues tendremos que conseguir un regalo para ese bebé también"- acotó Adrien, sin perder el buen humor. Tomó el juguete en sus manos cuando Marinette se lo ofreció para verlo. -"Gracias por conseguir esto para Emma"-.
Se agachó para mostrarle el juguete a Emma. Lo agitó para que sonara y lo acercó a la bebé. Esta le dio un golpe con la mano, curiosa por el nuevo juguete. Al verlo girar y escuchar el sonido, la bebé empezó a reír y agitar la manito, tratando de que continuara sonando.
-"Le encanta"- comentó Adrien.
-"Me alegra que así sea…"-.
-"¿Sabes, Marinette…? No he podido conseguirle tantos juguetes como quisiera"-.
Según Adrien, no se trataba de un problema de dinero. Tenía suficientes ahorros. Nathalie le había ayudado a recuperar la parte de las ganancias que le correspondían por los trabajos de modelaje que había realizado antes de renunciar, incluyendo comerciales. Además, obtenía algunas regalías por haber sido el actor de voz para el personaje de Chat Noir en la primera película de sobre los héroes de París.
Quería reservar esos ahorros para emergencias. Por eso continuaba trabajando, tanto en la panadería con Tom y Sabine, como dando clases de piano y las clases particulares. Usaba su salario para cubrir sus propios gastos personales, y los ahorros cubrían las necesidades más importantes de la bebé.
Suficiente ropa; los bebés crecían rápido, por lo que al mes podían necesitar varias prendas nuevas. Suficiente fórmula recomendada por los pediatras. Una cuna cómoda, las colchonetas, mantas, frazadas y el corralito. MUCHOS pañales y productos de higiene para bebés. Y claro, una pequeña bañera.
También tenía un portabebés para el auto y un monitor de bebé. Pero esos habían sido regalos de Kagami. Ella había insistido. El portabebés era necesario para llevar a Emma a sus citas con el pediatra.
-"… y pues… los juguetes no parecían tan importantes en comparación con todo lo demás que necesitaba para Emma"- admitió Adrien frotándose la nuca.
-"Es muy bueno que priorizaras que Emma tuviese qué comer, y suficiente ropa"- comentó Marinette. -"Pero los niños también necesitan divertirse y jugar"-.
-"Bueno… debo admitir que, a veces quisiera conseguirle toda una juguetería a Emma. Pero entonces recuerdo lo que hicieron mis padres. Es decir, tratar de llenar un vacío con cosas materiales… intentar reemplazar amigos por cuanto juguete saliera al mercado… O sea…"-.
-"Entiendo lo que quieres decir"- respondió Marinette comprensivamente. -"Y lo mejor sería un punto medio. No es malo que Emma tenga juguetes, pero no quieres que eso sea lo único que tenga"-.
-"… Es otro motivo por el que espero que Félix sea capturado lo más pronto posible"- dijo Adrien, en una mezcla entre melancolía y enojo. -"Quiero que Emma tenga una mejor infancia. Que pueda ir a la escuela… tener amigos… salir de casa cuando ella quiera… "-.
-"Dentro de los límites dependiendo de su edad, imagino. Y un justo castigo si rompe un límite"- dijo Marinette, con un fingido tono de "experta"; tratando de ser un poco graciosa.
-"Bueno, aunque no lo creas… Cuando era adolescente, aprendí a escabullirme de casa. Me volví tan bueno que incluso logré escapar por las noches"- relató Adrien, más tranquilo y hasta un poco divertido de recordar travesuras de su adolescencia.
-"Nooooo…"- exclamó Marinette juguetonamente. -"¿Ahora resulta que eras un rebelde sin causa?"-.
-"Causas me sobraban. Pero el punto es que hui de casa más de una vez, rompí algunos límites… y no creo haber salido tan mal"-.
-"Estoy de acuerdo. Pero-..."-.
-"Tranquila… Prometo que, si algún día la atrapo intentando hacer algo tonto o peligroso, estará castigada por un año"-.
-"En eso tengo que objetar. El castigo debe ajustarse al delito. Dependiendo de lo que intente hacer, se determinará su tiempo de castigo"- recitó Marinette en un muy fingido tono de abogado, sin duda imitado de alguna serie policial.
-"Tenemos un trato entonces "- dijo Adrien, tendiéndole la mano.
Marinette se la estrechó juguetonamente.
Emma empezó a llorar.
Sin querer, Adrien había alejado el juguete de Emma.
-"Ops… perdona, cariño"- exclamó Adrien, volviendo a acercarle el juguete a Emma.
-"Ops… la mesa"- exclamó Marinette al recordar que aún debía poner la mesa.
Ambos se rieron un poco y Marinette se dispuso a cumplir lo que le había pedido su madre.
Adrien intercala entre el nuevo juguete y el peluche, intentando que volviera a los peluches. Pronto cenarían, así que trataba de terminar la "hora de juegos" suavemente.
-Debería haber guardado el juguete hasta mañana… lo siento, Adrien-.
Aún le atormentaba la duda sobre Chloé…
-Solo dilo… En el mejor caso, resultará que solo era amigo de Chloé por obligación de su padre, y en realidad ella nunca la agradó ni un poco-.
-"Debió… ser horrible crecer sin ningún amigo"-.
-"En realidad…"- empezó a decir Adrien. -"Además de mi primo, también tenía una amiga"-.
-"¿En serio?"-.
-Ok, por otro lado, tal vez sí fueron amigos. O sea… como si tener a Chloé Bourgeois como amiga fuese mejor que nada… ¡Pero, además…! Si no oculta su conexión con ella, es poco probable que sea la madre de Emma. Y eso sin mencionar el cariño en su voz cuando encontré aquel muñequito entre la ropa… Siempre ha hablado de Chloé con disgusto… Argh, por favor, que ese hermoso ojo azul de Emma sea heredado de cualquier otra persona menos ELLA…-.
