Crepúsculo no me pertenece.
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Soy una vampiresa ¿y tú...? (Bella x Alice x Leah)
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29: Yendo a la casa de mi novia.
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(Isabella)
No he dormido, en toda la noche. Después de la cena, (y una triple mensajería de textos con mis dos novias) había quedado con Alice y Leah, para hacer algo peligrosamente estúpido: Buscar a Victoria y Cassandra.
Tanto vampiros, como Quileute (como yo, la extraña Licántropo Angelical), sabíamos que ellas dos estaban por allí, gracias al olor de un "vampiro No-Muerto" (cosa que los Cullen evitaban, gracias a su dieta estrictamente de animales o vegetarianos, como bromeaban entre ellos), era un olor a putrefacción de la carne humana y de metal.
Los Cullen olían a madera, eucalipto… cosas que encuentras en los bosques, gracias a su estilo de dieta.
— ¿Algo va mal? —me preguntó Charlie mientras bajaba las escaleras.
—No. Solo estoy repasando una pesadilla que he tenido —dije, mientras llegaba a la mesa y desayunaba con lo que Charlie me puso en la mesa. No me molestaba, en realidad: Agradecía que él prestara atención a mi cambio de alimentación, más… carnívoro, pero no hizo preguntas y eso lo agradezco. Entonces, noté algunas cosas, fuera de la nevera. — ¿No es un poco pronto para el almuerzo? —pregunté extrañada.
—No, sólo estoy guardando algo para llevarme al río...
Me emocionó, saber que saldría a entretenerse. —Ah, ¿te vas a pescar hoy?
—Bueno, me ha llamado Harry y no está lloviendo.
Yo no pude evitar enseñarle una sonrisa. Me gustaba que su vida no fuera la casa y la oficina en la jefatura. —Bueno, entonces siéntete libre de ir a divertirte. No te preocupes por mí, puedo sobrevivir hoy, yo sola. Si voy con Alice, Leah o Jessica, entonces agarraré las llaves y te dejaré un mensaje en el celular.
Charlie comenzó a caminar, pero de pronto dio media vuelta con expresión preocupada. —Pero vas a estudiar aquí, en casa, o en la de Alice o en la de Leah, ¿verdad?
—En la casa de Alice, tienen un patio y una mesa al aire libre, ya sabes: ¿Esas mesas que tienen unas largas tablas en lugar de sillas? —él asintió —Pero Alice no quiere ir a la reserva y ya de por sí, es un milagro que, a mí, me dejen entrar allí.
—Los Quileute son muy reservados. —dijo mi padre, con una sonrisa extraña en su rostro; pero no me molestó, solo sonreía de forma… curiosa —Es un milagro que al menos una de ellas, como la chica Clearwater, pueda ir a tu secundaria.
—Eso es verdad, Papá —le dije, enseñándole una sonrisa.
—Bueno es sólo que, como ya te dije, quiero que te andes con cuidado y procures evitar los bosques.
Estaba tan distraída que me costó un minuto comprenderle. —Me acabas de pedir que tenga cuidado y no vaya a los bosques ¿Verdad?, ¿Más problemas con los osos?
Charlie asintió con cara de pocos amigos. —Hay un montañero perdido... Los guardias forestales encontraron su campamento a primera hora de la mañana, pero no hay señales de él por ninguna parte. Hay algunas huellas realmente grandes de animales... Por supuesto, pudieron haber acudido después al olor de la comida... De todos modos, ahora están tendiendo trampas por allí.
Tuve cuidado y me trasladé con mi velocidad angelical, hacía el hogar de los Cullen, mientras sentía como algo me seguía.
El par de perras me están siguiendo. Forcé el cambio de fase, no lo logré, pero sí aceleré el paso y gracias a que soy una hibrida, entonces mi velocidad es mayor que las de ellas dos, especialmente que Cassandra.
Si yo las olía y sus olores eran asquerosos, casi al punto de hacerme vomitar, pues ni me imagino el olor que tienen que aguantarse. Frené de golpe y ellas siguieron de largo, extendí mis alas y aleteé varias veces, mandándolas a volar, antes de saltar, despegándome de la tierra y literalmente volando hacía arriba.
Siempre hacía arriba.
Lo más lejos que podía, hasta querer estar casi segura de que ya no podrían verme. Yo tenía la oportunidad de descender y luchar contra ellas, pero en cambio, gracias a las nubes, me dirigí hacía el hogar de los Cullen.
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Llegué y me encontré con Alice y Leah, afuera, en la mesa de madera, me vieron llegar agitada y no guardar mis alas al aterrizar.
Leah fue la primera en saltar de donde estaba sentada. — ¿Qué ha pasado?
—Victoria y Cassandra… me encontré con ellas dos de camino hacía aquí. —les dije, ambas me miraron con miedo y comenzaron a revisarme el cuello, por si no tenía algún mordisco de Victoria —Tuve que despegar y volar hacía arriba, antes de volar hacía aquí.
Emmett me dio una mirada decidida y temí que quisiera dañarme. —Estaremos listos, por si ellas aparecen y vas a estar a salvo, lo prometo, Isabella.
Yo solo pude asentir y vi que Leah realmente estaba aquí, había entrado en fase y junto a ella, otro par de lobos, desconocidos para mí.
Los Cullen me rodearon y me colocaron detrás de ellos, como si yo fuera el mariscal de un equipo de futbol americano.
