Disclaimer: Pokémon no me pertenece.
Día 2: Salida en bicicleta
Bosque Azulejo, Unova, 25 de febrero del 2021.
Hilda y Hilbert estaban montando en bicicleta, las habían alquilado en una tienda de Ciudad Porcelana, ya que los jueves eran el día libre de Hilbert, y lo aprovechaban para poder viajar por la región.
Ahora mismo estaban pasando por el Bosque Azulejo, su destino era Ciudad Gres para ir a comer algo al restaurante y gimnasio pokémon de la ciudad.
- ¿Quieres que hagamos una pausa? - dijo Hilda, viendo como Hilbert estaba algo cansado.
-Si quieres...- respirando pesadamente- Hace mucho que no andaba en bicicleta- pensó.
Generalmente usaba a su Samurott y a su Braviary para transportarse.
Hicieron una parada a un lado del camino marcado, en una zona de descanso, donde había una banca.
Dejaron las bicicletas apoyadas en un árbol cercano. Hilbert se fue a sentar de inmediato en la banca.
-Y pensar que fue idea tuya ir en bicicleta a Ciudad Gres- dijo Hilda, mientras se sentaba al lado de Hilbert, burlándose de él.
-Fea-
En esa posición podían apreciar todo lo que el bosque les ofrecía. Varios árboles que se extendían hasta lo más alto, varios pokémon por los alrededores como Pidove, Timburr, Petilil, Cottonee, entre otros más.
Recordaba que aquí había atrapado a su Lilligant, cuando apenas era solo una pequeña Petilil.
Hilbert contemplaba el paisaje con asombro. La última vez que lo recorrió fue cuando estaba en su viaje pokémon, dirigiéndose al gimnasio de Burgh. Ni se había fijado tanto en los alrededores en su momento, solamente en atrapar pokémon y entrenar para la Liga Pokémon.
Hilda sacó su celular para comenzar a grabar los alrededores.
-Es raro que tomes fotos- dijo Hilbert.
-Una parte de mi historia ocurre en un bosque, me gustaría tener documentación más directa para poder definir bien los lugares- mientras giraba para tener diferentes ángulos.
Estaba muy motivada en escribir su libro. Desde que eran niños, recordaba que cuando salían a jugar junto con Cheren y Bianca, Hilda siempre iba acompañada de un libro de fantasía y de escalofríos.
No fue sorpresa para él la noticia de que Hilda iba a estudiar literatura para ser escritora, mientras que él realizaba su viaje.
Durante ese lapso en que ella estudiaba y él ya era campeón, mantenían comunicación a través de videollamadas, con una que otra visita presencial. Era algo que lo mantenía relajado y tranquilo, siendo el salvavidas en su mar de pensamientos respecto a su situación actual.
Hilbert entonces saco su celular también, tomándole una foto a una desprevenida Hilda.
Inmediatamente Hilda se sonrojo, no le gustaban las fotos.
- ¡Borra eso! - intentando quitarle el celular a Hilbert.
- ¡Nop! – guardando su celular.
Lunarium98: La fea vino a invadir.
nadaoriginal: Viendo que se acerca San Valentín quise traer esta historia a colación.
