CASADOS
CAPITULO 7
EN LA CAMA
Después de la alocada fiesta, era el inicio de las vacaciones para la pareja de casados, que como siempre amanecían abrazados, Ranma detrás de Akane, sus piernas se enredaban, y aunque hacía mucho calor ninguno de los dos quería dejar tan cómoda posición, le había costado encontrar agua caliente a Ranma, al final pudo encontrar una familia que acampaba cerca a la playa donde pudo "tomar prestada" una tetera recién hervida.
Sin despertar del todo Ranma, recordó lo vivido la noche anterior en la playa, estuvo a punto de hacerlo con su esposa, ahora estaba cien por ciento seguro que Akane lo deseaba tanto como él a ella. No pudo evitar que, a tales pensamientos, su amiguito se entusiasmara más de lo usual al despertar, y adormilado como se encontraba, sin mucha conciencia se empezó a restregar contra el trasero de Akane.
Al sentir el roce voluntario que le proporcionaba su esposo, Akane abrió los ojos de golpe, Ranma nunca se había aventurado a hacer algo así a propósito. Esto era nuevo para ambos, y como buena esposa tenía que aprovecharlo.
Estirándose un poco, refregó más el trasero contra su esposo, lo que provocó un gemido bastante audible y que la apretara más contra él. Ranma tomó su cintura y se acomodó mejor contra su esposa, seguía con ese pequeño vaivén entre sus cuerpos, sin esperar Akane arqueó su espalda contra él, hecho que Ranma tomó como una invitación a continuar con sus caricias, sin dudarlo más tomó en una de sus manos uno de sus pechos. Akane se retorcía más entre los brazos de Ranma, logró voltear el rostro hacia su esposo y se besaron, su primer beso real, el primero con pasión, el primero de muchos. Akane logró girar su cuerpo hacia Ranma quien se colocó inmediatamente sobre su esposa, entre sus piernas, acariciando su intimidad con la suya.
-Ran…Ranma… yo necesito…ahhh…-
-Akane…. Oh por Kami….-
-Más Ranma más…-
Entre besos no podían dejar de gemir frases sin terminar. Ranma bajó sus labios por su cuello, le sacó la parte superior del pijama y sin mucho preámbulo se metió un pezón a la boca, originando que Akane se arqueara más hacia él.
-Ohhh Ranmmaa…-
Ninguno de los dos se percataba que tocaban a la puerta insistentemente. No hasta que Mia entro azotando la puerta contra la pared. Ambos dieron un salto y se cubrieron con las sábanas inmediatamente.
-Ay chicos ya dejen eso… ya tendrán más tiempo por la noche, no desaprovechan ninguna oportunidad. Akane, vamos, quedamos en ir temprano a la playa, ¡muévanse! - Terminó de decir mientras salía de la habitación cerrando la puerta tras ella.
La pareja se quedó estupefacta y aun cubriéndose, la vergüenza los cubrió de un carmín de imaginarse a donde estaban llegando si no los hubieran interrumpido.
Akane fue la primera en moverse y buscar la parte del pijama que le hacía falta, ponérsela muy avergonzada ante la atenta mirada de su esposo.
- Creo que mejor bajamos, quiero desayunar primero, luego iré a ducharme para ir a la playa con las chicas.-
Al oir que de nuevo su esposa iba a la playa, Ranma la miro fijamente, no quería encontrarla hablando nuevamente con nadie que no fuera él, ni que nadie la viera.
-De eso nada, me esperas para ir contigo, no quiero que ningún baboso se te acerque nuevamente. -
-¿Estás celoso Saotome?- Divertida Akane le preguntó a su marido, pensando que se negaría en su respuesta como era usual.
Ranma se quedó pensativo por un momento evaluando su respuesta.
-¡P-p-pues si!. Eres mi esposa, sólo yo puedo mirarte o tocarte. -
El color rojo se instaló inmediatamente en las mejillas de Akane, sin embargo, una sonrisa se asomó a su rostro, esas sonrisas que embobaban a Ranma.
Tal vez ellos no necesitaban decirse sus sentimientos a viva voz, pero con estos pequeños gestos daban a comprender al otro cuanto se querían.
-Quiero cambiarme Ranma, sal de aquí. - Akane intentaba botar a su esposo con una sonrisa juguetona, a lo que Ranma también respondía juguetonamente.
-Que no escuchaste lo que te dije, soy tu esposo, puedo verte cambiarte si quiero. - dicho esto se acomodó en la cama con los brazos cruzados tras su nuca, listo para ver un buen espectáculo.
Akane se quedó sin habla por un momento, no dejaba de mirar sus ojos para saber si lo decía enserio.
-¿Hablas en serio?.-
-Acabamos de romper algunas costumbres hace un momento no? - Y aunque sonaba muy decidido, por dentro se moría de nervios ante lo que le estaba pidiendo a su esposa.
Akane no sabía que responder, le dio la espalda, y se quedó muda. Aunque se moría de vergüenza llego a la conclusión que su relación no caminaría a ningún lado si ninguno tomaba la iniciativa, así que suspiro y lentamente se sacó la parte superior del pijama. Ranma sólo podía ver su espalda desnuda, en cuanto vio como Akane dirigía sus manos a sus pantalones cortos, se sentó en la cama para poder observar mejor.
No se esperaba tamaño espectáculo que le brindo su esposa, pues si él pensaba que haberla visto en ese diminuto bikini ayer era haber visto todo de ella, jamás se imaginaría que su Akane usaría ese tipo de lencería. Tan diminuta, tanto encaje, tan negra, le resaltaba tanto el trasero que no pudo evitar el derrame nasal que brotó de su nariz.
Akane se dio cuenta que su esposo se estaba ahogando y sin importar su desnudez fue a asistirlo. Se colocó a horcajadas sobre sus piernas y le levantó la cabeza. Pero su amado esposo se resistía a alzarla, ¿es que no se daba cuenta que justo su cabeza daba a sus pechos?
-Ranma levanta la cabeza para que deje de sangrar. -
-No aún no.- Ranma aun embobado no podía dejar de mirarle los pechos.
-Ranma no seas bobo, no va a dejar de sangra, mantenla en alto. - Akane logró subir la vista de Ranma al techo mientras le colocaba papel en su nariz y cariñosamente le limpiaba la sangre que ya dejaba de salir.
Dio un pequeño respingo al notar las manos de su esposo que se posaban en su cintura, y recién ahí se dio cuenta de su desnudes, también se dio cuenta de que se encontraba en una posición en la que notaba todo el entusiasmo de su esposo.
Se quedo quieta y dejo de limpiar su nariz, Ranma bajo la vista hasta posarla en los ojos castaños de su mujer. Y luego la bajo hasta posarlas en sus pechos, en donde sus manos le dieron el encuentro. Akane soltó un pequeño jadeo al sentir sus manos calientes tocar sus pechos y tiro su cabeza hacia atrás para poder sentir mejor las sensaciones que le estaban provocando.
Ranma no desaprovecho la ocasión para besar su cuello y dirigirlo hacia donde sus pechos se unian, beso a beso tras beso mordiscos juguetones pero llenos de pasión se perdieron del espacio tiempo una vez más.
Para Akane, sentir que estaba en el cielo, era poco decir, no supo en qué momento empezó a mecerse contra su erección, pero si le gustó la manera en que él la apretaba más contra sí y gemía cada vez más fuerte. Las cosas pasaban demasiado rápido para los dos, cuando se dieron cuenta, Ranma la había cogido en brazos, dado la vuelta en la cama para él posarse sobre ella y embestirla por sobre la ropa.
De pronto no aguantaron más la ropa y desapareció tan agresivamente como sus movimientos se volvían.
Ninguno de los dos esperó momento alguno para tocarse, sentían que habían esperado demasiado tiempo lejos el uno del otro, así que apenas desapareció la ropa cada uno tomo en su mano la intimidad del otro y empezaron a conocerse en esa forma, a grabar que es lo que le gusta del otro y repetirlo para satisfacerse.
Ambos gemían con mayor fuerza cada vez, se tocaban, se acariciaban, se sentían compenetrados el uno con el otro. Al sentir la humedad que chorreaba en su mano, Ranma deseo probarla y no se dejó esperar, lentamente y besando todo su cuerpos, bajo hasta llegar a la intimidad de Akane, la probo, chupo, mordisqueo, se llenó de su esencia y su sabor, supo exactamente cuando le produjo su primer orgasmo, pues se llenó de él, ya no podía esperar a estar dentro de ella. Y así se lo hizo saber, cuando rápidamente gateó hasta situarse en su centro. Con una mano dirigía su miembro a su entrada, su esposa abría cada vez más las piernas para poder recibirlo. Estaba a punto de penetrarla cuando unos golpes a la puerta los desconecto del momento mágico que estaban viviendo.
-Ya niños, salgan de ahí que nos vamos a la playa, ya pueden continuar con eso esta noche, no desperdicien el sol. -
Ranma no pudo hacer más que apoyar su frente contra la de su compañera. Otra vez los interrumpían.
-Será mejor que dejemos esto para la noche Ranma.- Akane le dijo esto aun con la voz rasposa y pronunciada con un matiz sensual.
Ranma levanto la vista a sus orbes marrones, y la besó, no de la forma desesperada con que la estaba besando antes, sino como una caricia.
-Si mejor nos vestimos y bajamos. -
Mientras bajaban a desayunar aun cogidos de la mano, Ranma supo que no era un buen momento ni lugar para que ocurra su noche de bodas, su esposa merecía algo mejor que interrupciones y chismosos tras la puerta. Debía sacarla de ese lugar y llevarla consigo a donde puedan tener una autentica luna de miel.
