Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia fue escrita sin fines de lucro.

El proceso penal y matrimonio civil que se describirán, son con base en las leyes de Guatemala.

Ya todos estaban listos y empezó a sonar la música de la marcha nupcial: los invitados se pusieron de pie y las damas de honor empezaron a ingresar: primero las de Kaori, luego las de Akari (entre ellas, estaba su amiga Hayami) y por último, ingresaron Kasumi y Nabiki (pues, Akane las había elegido a ellas únicamente). Después, hicieron su ingreso las novias: Kaori acompañada por sus padres, después, Akari con sus padres y por último, Akane, acompañada únicamente por su padre.

Los novios ya estaban adelante, esperándolas y al verlas, sonrieron ampliamente y cada uno de ellos se dijo internamente que su novia era la más hermosa.

Al llegar al frente, el padre de Kaori le entregó la mano de su hija a Ryu, después, lo hizo el padre de Akari con Ryoga y por último, el señor Tendo le entregó la mano de Akane a Ranma:

― Te encargo mucho a mi pequeña, hijo –dijo, llorando a mares- hazla muy feliz, por favor.

― Papá –dijo Akane, muy conmovida-.

― Así lo haré, señor Tendo –dijo Ranma, sonriendo ampliamente y después, volteó a ver a Akane- ella es mi tesoro más grande y le prometo que cada día de mi vida lo dedicaré únicamente a hacerla sonreír.

Akane se sonrojó a tope al escucharlo e inclinó el rostro, sonriendo nerviosamente.

Cuando ya las parejas estaban listas, el notario se aclaró la garganta, saludó a todos los presentes, se colocó sus gafas y dio inicio con la lectura de las actas de matrimonio. Primero, leyó la de Ranma y Akane:

― "En la Ciudad de Tokio, siendo las nueve horas con quince minutos del día veintiuno de marzo del año mil novecientos noventa y ocho, situado en la catorce avenida, diecisiete guion cincuenta y tres, zona once de esta ciudad, yo: ISAMU WATANABE TANAKA, notario, me constituyo a requerimiento del señor RANMA SAOTOME KOMATSU, de veintinueve años de edad, soltero, Abogado y Notario, colegiado activo siete mil novecientos noventa y cinco, japonés, de este domicilio y vecindad, quien es persona de mi conocimiento y de la señorita AKANE TENDO MATSUO, de veintisiete años de edad, soltera, licenciada en Lingüística y Literatura, japonesa, con vecindad en el pueblo de Nerima, quien se identifica con cédula de vecindad número de orden C guion tres, registro ochocientos mil, extendida por el alcalde del pueblo de Nerima, con el objeto de que autorice su MATRIMONIO. El infrascrito notario, da fe y procede de la forma siguiente: PRIMERO: que me han requerido para autorizar el matrimonio del señor RANMA SAOTOME KOMATSU y de la señorita AKANE TENDO MATSUO, en esa virtud, debidamente informados de lo relativo al delito de perjurio, son juramentados y declaran sobre los siguientes extremos:"...

El notario continuó leyendo sobre la fecha del nacimiento de cada uno de ellos, los nombres de sus padres, el número de partida, folio y libro en que se encontraban inscritos sus nacimientos, los nombres de sus abuelos, sobre la carencia de parentesco entre ambos dentro de los grados que señalaba la ley y de la carencia de impedimentos para contraer matrimonio. Así también, hizo mención de la obligación que tenían del otorgamiento de capitulaciones matrimoniales, a lo cual, ellos habían adoptado, con unos días de anticipación, en escritura pública, el régimen económico de Comunidad Absoluta de bienes y después, indicó que no se encontraban unidos con terceras personas ni ligados por vínculos matrimoniales anteriores.

El notario hizo lo mismo con las otras dos parejas y luego procedió a dar lectura a los Artículos del Código Civil, referentes a los derechos y obligaciones que se iban a originar al contraer matrimonio y la trascendencia de dicho acto.

Al terminar, preguntó por separado a cada contrayente (por pareja) si daban su consentimiento expreso de tomarse respectivamente como marido y mujer, a lo que todos manifestaron que sí.

Después, se concedió el tiempo prudente para que cada pareja se colocara recíprocamente las sortijas de matrimonio, mientras les tomaban miles de fotografías en el acto.

Al finalizar, el notario dijo:

― En virtud de lo expuesto y por estar cumplidos todos los requisitos exigidos por la ley, declaro unidos en matrimonio civil al señor RANMA SAOTOME KOMATSU con la señorita AKANE TENDO MATSUO, al señor RYU KUMON ITO con la señorita KAORI DAIKOKU SATO y al señor RYOGA HIBIKI MURAKAMI con la señorita AKARI UNRYU MATSUDAIRA –hizo una pausa- pueden besar a sus novias.

Los seis estaban muy contentos y no paraban de sonreír. Después, cada uno de los chicos levantó el velo que cubría el rostro de su respectiva novia para besarla y de esa manera, sellar el compromiso de por vida que acababan de adquirir, sin haber sido obligados más que por el amor que sentían por ellas.

Las fotografías no cesaban. Empezó a sonar música bastante alegre y los invitados se pusieron de pie para aplaudirles fuertemente. Todos estaban muy felices por ellos.

El notario observó a las parejas y se dijo internamente:

¡Qué situación más inusual: casar a tres parejas al mismo tiempo!... ¡en todos los años desempeñándome como notario, jamás me había tocado algo así! –y rio un poco-.

Después, el notario le pidió a cada pareja que firmara su acta de matrimonio respectiva, las cuales tendrían que ser protocolizadas posteriormente, de conformidad con la ley.

Cuando hubo terminado la ceremonia, todos los invitados empezaron a acercarse a las parejas para felicitarlos y entregarles sus obsequios.

Akane sonreía ampliamente mientras recibía abrazos y buenos deseos de todas esas personas (ya que, a la mayoría ni siquiera los conocía, pues eran invitados de Akari), cuando de pronto, entre esas personas, apareció Shinnosuke:

― Hola –le dijo, tranquilamente-.

Akane se sorprendió al verlo y le respondió el saludo:

― Hola, Shinnosuke... no esperaba verte por aquí.

― ¿Por qué, Akane? si tú misma me entregaste una invitación, ¿no lo recuerdas?

― Sí, tienes razón –dijo, sonriendo- discúlpame, por favor.

― No te preocupes, no hay problema.

― ¿Y tu hija?

― Está con Kogane, creo que se hicieron muy buenas amigas –dijo, sonriendo nostálgicamente-.

― ¡Qué bueno que la hayas traído contigo!

― También vino mi abuelo jajajaja... espero que no te moleste.

― Para nada, ¿cómo crees?

Shinnosuke se le quedó viendo detenidamente y volvió a decirle:

― ¿Puedo darle un abrazo a mi mejor amiga para felicitarla en el día más importante de su vida?

― Claro que sí, Shinnosuke –dijo, sonriendo nuevamente y permitiendo que la abrazara-.

Ranma estaba platicando un momento con sus padres y con la señora Cologne (que se había acercado a felicitarlo), algo lejos de donde estaba Akane con Shinnosuke y por supuesto que se dio cuenta cuando él llegó a hablarle, pero no hizo por querer acercarse a ellos, pues, ¿qué más dudas podría tener del amor de Akane? así que prefirió darles su espacio.

Shinnosuke la abrazó fuertemente y le dijo:

― Akane, aunque yo esté condenado a no ser feliz en esta vida, al menos, el saber que tú sí lo eres, me dará fuerzas para seguir adelante.

― No digas eso, Shinnosuke.

― Es la verdad, Akane.

― No, eso no es cierto: tienes a tu hija y a tu abuelo, además, pienso que no deberías cerrarte de esa forma... deberías darte la oportunidad de conocer chicas... estoy segura que hay muchas que están tras de ti.

― No, no lo creo, Akane –dijo, muy triste- yo sólo podré amarte a ti en esta vida y la verdad, dudo mucho que alguien llegue a quererme tanto como me quiso Emiko.

― ¿Así se llamaba tu esposa?

― Sí... ella siempre supo de mi amor por ti, pero, aun así, se casó conmigo, teniéndome toda la paciencia del mundo, porque pensaba que con el tiempo, te olvidaría y me enamoraría finalmente de ella –hizo una pausa- no te voy a negar que llegué a quererla mucho, pero no a amarla como ella esperaba.

― De verdad, lo siento mucho, Shinnosuke, pero, de igual manera, pienso que deberías ver a tu alrededor y darte cuenta que puedes rehacer tu vida.

Shinnosuke se le quedó viendo y ella continuó:

― Un ejemplo muy claro de una chica que anda tras de ti es Kogane.

― ¿Qué? ¿Kogane? –dijo, muy sorprendido-.

― Sí... desde que entraste a trabajar en el dojo de Ranma pude darme cuenta de eso.

― Debes estar bromeando.

― No, te lo digo en serio, Shinnosuke y veo que a Kogane le gustan mucho los niños –hizo una pausa- me parece que eso es muy bueno, porque necesitas a alguien que, además de quererte a ti, también quiera mucho a tu hija.

Shinnosuke volteó a ver hacia donde estaba su abuelo, Kogane y su hija y pudo darse cuenta que los tres estaban llevándose muy bien:

― Piénsalo, Shinnosuke –dijo Akane- ella es una buena chica.

― Lo tendré en cuenta, Akane, gracias.

De pronto, se acercaron a ellos: Kogane, el abuelo y la hija de Shinnosuke para felicitar a Akane y mientras platicaban con ella, Shinnosuke aprovechó para acercarse a Ranma y felicitarlo:

― Deseo de todo corazón que sean muy felices –dijo, dándole la mano a Ranma-.

Ranma se le quedó viendo y después, le dijo:

― Gracias por venir, Shinnosuke... para Akane significa mucho que hayas aceptado la invitación.

― No, gracias a ustedes por invitarme –hizo una pausa- lamento haberme portado tan grosero la última vez.

― No hay cuidado, no te preocupes y ojalá aceptes volver a trabajar en el dojo.

― Se lo agradezco mucho, señor Saotome, pero... -Ranma lo interrumpió y le dijo:-

― Puedes llamarme por mi nombre, Shinnosuke.

― Te lo agradezco, Ranma, pero ya conseguí empleo en otro dojo.

― Bueno, aun así, la oportunidad seguirá abierta para cuando te decidas a volver.

Akane los observó de lejos y sonrió al ver que estaban llevándose mejor.

Después de algunos minutos, los meseros comenzaron a servir la comida y las bebidas. Todos empezaron a comer y luego de algunas horas, llegó el momento de partir el pastel y las tres parejas se acercaron a hacerlo, mientras les seguían tomando fotografías.

Pasaron algunas horas más y la fiesta empezó a lo grande en la discoteca del lugar y obviamente, la pareja que abrió el baile fue la de Ryoga y Akari (como era de esperarse).

Después, varias parejas empezaron a animarse a bailar, entre ellos, Mousse y Hayami, Taro y Kodachi, Shinnosuke y Kogane, Ryu y Kaori y Ranma y Akane.

Ryoga al ver bailar a Ranma, le dijo:

― ¡Vaya, ex cascarrabias! ¡para no haber querido acompañarnos a una fiesta todo este tiempo, no lo haces tan mal! ¿eh? Jajajaja.

Ranma rio al escucharlo y le dijo:

― Siempre he sabido hacerlo, payaso, además, esta ocasión lo amerita, ¿no crees?

― Es cierto, Ryoga –dijo Ryu, interviniendo- además, ya lo habíamos visto hacerlo cuando le pidió formalmente a Akane que se casara con él, ¿no lo recuerdas?

Ryoga se quedó pensando un momento y después, dijo:

― ¡Es cierto! ¡lo había olvidado! Jajajajaja.

Ranma sólo negó con la cabeza, sonrió, volteó a ver a Akane y pensó:

Creo que ya tenemos por acá a otro distraído jajajaja.

Siguieron bailando, mientras Kasumi y Nabiki los observaban desde sus asientos:

― Qué felices se ven, ¿verdad, Kasumi? –dijo Nabiki-.

Kasumi sonrió y Nabiki continuó:

― A como van las cosas, creo que yo no voy a llegar a casarme.

― No digas eso, Nabiki.

― Es la verdad, Kasumi... no hay alguien para mí.

― Nabiki, tú tenías muchos pretendientes en el pueblo -hizo una pausa y después, dijo:- que no hayan llenado tus expectativas, es otra cosa.

Nabiki rio nerviosamente al escucharla, porque su hermana tenía mucha razón. Iba a decirle algo más, cuando de pronto, un hombre se acercó a ellas. Las saludó y después, se dirigió a kasumi:

― Señorita, disculpe mi atrevimiento, pero, ¿sería mucha molestia si le pido que me conceda esta pieza? –era el doctor Tofu. La señora Nodoka lo había invitado, pues, además de ser un amigo de la familia, era quien había atendido a su hijo aquella vez cuando se enfermó-. (Él también era quien había atendido a los delincuentes que intentaron secuestrar a Akane).

Kasumi se sonrojó un poco ante su petición y después, asintió, pues se veía que era una persona muy educada.

Nabiki sólo se les quedó viendo y pensó:

Al parecer, Kasumi también encontró a alguien... creo que sólo yo me quedaré soltera.

Estaba ensimismada, cuando de pronto, un muchacho se acercó a ella. La saludó y después, le dijo:

― Señorita, he estado observándola desde que vine a la fiesta y de verdad, sería un honor que aceptara bailar conmigo.

Nabiki lo observó bien y se dio cuenta que además de ser atractivo, venía vestido con ropa que se veía que era muy cara:

― ¿Cómo te llamas? –preguntó curiosa-.

― Oh, disculpe que haya sido tan descortés al no presentarme: mi nombre es Kuno Tatewaki.

― Mucho gusto, Kuno, yo soy Nabiki Tendo.

― ¿Eres hermana de la ahora esposa del jefe de mi hermana? –dijo, muy sorprendido-.

Nabiki se rio y le dijo:

― A ver, entonces, ¿tú eres hermano de Kodachi, la secretaria de Ranma?

― Sí, así es...

Nabiki pensó:

Bueno, creo que tendré que conformarme, ya no puedo ponerme tan exigente jajajaja.

Y aceptó bailar con él y empezar a conocerlo, sin saber que él provenía de una familia adinerada.

Pasaron las horas y la fiesta duró hasta entrada la noche.

La hacienda donde se estaba llevando a cabo la gran celebración, se iluminó por todas partes, permitiendo que el ambiente se volviera aún más romántico y mágico para las parejas de recién casados.

Luego, al finalizar todo, las parejas se despidieron de sus familiares, conocidos y amigos para emprender su viaje de luna de miel, que iba a durar una semana. Por supuesto, las chicas se habían encargado de elegir el lugar: irían a Shodoshima, la segunda isla más grande de Japón, ubicada en el Mar interior de Seto, donde encontrarían playas muy bellas, paisajes muy hermosos, además de una infraestructura bastante desarrollada, un aire mediterráneo y un clima templado.

Todos les desearon lo mejor en su viaje, en su nueva vida como personas casadas y esperaban volver a verlos muy pronto.

Por otro lado, después de algunos días, en China, una chica de cabello largo castaño y ojos azules, se encontraba limpiando los pasillos de la empresa de su padre, mientras pensaba:

¡Ojalá que esta semana sí aparezca alguien que esté interesado en comprar mi auto, porque necesito volver cuanto antes a Tokio!

Mientras ella continuaba con su trabajo, su padre recibía una gran noticia en su oficina:

― ¿Está usted seguro? –preguntaba el señor Kuonji a uno de sus informantes de Japón-.

― Sí, señor muy seguro.

― ¡Excelente!... ¡esa noticia es música para mis oídos! –hizo una pausa:- ¡por fin! ¡por fin mi hija tendrá que olvidarse definitivamente de ese muchacho y yo podré estar tranquilo sin tener que preocuparme más!

― Sí, así es, señor Kuonji, puede verlo con sus propios ojos –dijo, entregándole un periódico-.

El padre de Ukyo recibió el periódico, lo leyó y dijo:

― ¡Qué bueno que al fin ese muchacho haya decidido sentar cabeza! ¡ya era hora!

Su informante sólo lo escuchaba y después, el señor Kuonji le dijo:

― Dígale a mi hija que venga inmediatamente a mi oficina: necesito hablar con ella.

― Muy bien, señor, enseguida.

Después, de unos minutos, Ukyo llegó con su padre y le dijo:

― Aquí estoy, papá... me dijeron que quieres hablar conmigo.

― Sí, hija, así es.

― ¿Qué sucede?

― Bueno, es que, acabo de recibir la mejor noticia que jamás había recibido en toda mi vida y quiero compartirla contigo.

― ¿Ah, sí?

― Sí, ¿sabes? ya no tendré qué preocuparme de que quieras volver a Japón.

Ukyo se le quedó viendo y después, le dijo:

― ¿Por qué me dices eso?

― Porque sé muy bien que has estado intentando comunicarte con tu amiguito y no puedes negármelo: la factura del servicio de teléfono no miente.

Ella se puso muy nerviosa y le dijo:

― Claro que lo niego, ¿por qué piensas que he sido yo la que ha llamado a Japón, si tú te comunicas con los informantes que tienes allá?

― Exacto, pero tengo mis horarios para hacerlo, ¿no crees?

― Pero, papá...

― No puedes seguir negándolo Ukyo, sé muy bien que lo has estado haciendo y punto... ahora volvamos a lo que quiero contarte –hizo una pausa y después, dijo:- no, mejor no te lo voy a decir, ¿por qué no te enteras por ti misma?... toma –y le entregó el periódico-.

Ukyo lo recibió y sintió que se le iba la vida al leer la portada del periódico: ¡Ranma se había casado hacía unos días con su empleada! ¡¿cómo era eso posible?!

Se puso a llorar desesperadamente y su papá le dijo, al verla así:

― Lo siento mucho, hija... no quería que te pusieras así.

― ¡Esto es mentira! ¡es mentira! ¡Ranma no pudo haberse casado, papá! –dijo, muy alterada-.

El señor Kuonji nunca imaginó que su hija fuera a reaccionar de esa manera y le dijo:

― Tranquilízate, por favor, Ukyo.

― ¡Tú eres el culpable, papá!... ¡me retuviste aquí todo este tiempo y esa mujer aprovechó mi ausencia para acercarse a él!

― ¡No, Ukyo, no puedes echarme la culpa!... ¡date cuenta que tú estuviste a su lado por varios años y él nunca te vio de la manera que querías que lo hiciera!

― ¡Debo volver cuanto antes!... ¡debo hacerlo! –dijo, fuera de sí-.

― ¿Para qué, hija? no vas a conseguir nada haciéndolo.

― ¡Es que, no puedo aceptarlo! ¡no puedo!

― Hija, hace algunos años creíste que él se había casado y lo aceptaste, ¿por qué volviste a encapricharte con él?

Ukyo seguía llorando y él continuó:

― Acéptalo, por favor, hija: ese muchacho nunca fue para ti.

― ¡Yo lo amo, papá!

― Pero él a ti no, hija... no sigas humillándote más.

― ¡¿Por qué, papá?! ¡¿por qué Ranma nunca se fijó en mí?!

El señor Kuonji se le quedó viendo y le dio mucha tristeza verla de esa manera:

― No lo sé, hija, eso no puedo respondértelo, pero lo que sí puedo decirte es que tú eres una chica muy especial, además de hermosa y que muy pronto vas a encontrar a alguien que sí te ame y te valore, ya lo verás.

― ¡Pero, yo lo amo a él, papá!... ¡sólo a él!

― No, hija, tú no lo amas, sólo estás obsesionada con él...

― ¡Debo volver cuanto antes!... ¡con o sin tu ayuda, lo haré! –e iba a salir de la oficina, pero, el señor Kuonji la tomó del brazo y le dijo:-

― ¡No, Ukyo, no permitiré que vuelvas a buscarlo! ¡¿me escuchaste?!... ¡no permitiré que arruines tu vida!...

― ¡Déjame, papá!

― ¡No, no lo haré!... ¡si es necesario, te llevaré con un psiquiatra y te vigilaré las veinticuatro horas del día!

― ¡Yo no estoy loca! –dijo, bastante alterada-.

― ¡Pues, tu forma de actuar me dice lo contrario!

Ukyo seguía llorando y él la abrazó. Después, le dijo, un poco más tranquilo:

― Hija, prometo que voy a ayudarte a salir adelante, porque no pienso dejarte sola y menos aún, en este momento tan difícil por el que estás pasando –hizo una pausa y después, le dijo:- perdóname, por favor, sé que no he sido un buen padre para ti... he estado tan ocupado en el trabajo y no te he prestado la atención que mereces, pero, de ahora en adelante, estaré más al pendiente de ti y si es necesario que ambos recibamos alguna clase de ayuda para mejorar nuestra relación, lo haremos, pero necesito que tú estés dispuesta a intentarlo también... eres lo más valioso que tengo en esta vida y no quiero perderte, entiéndelo, por favor.

Ukyo lo escuchaba y él continuó:

― Sé que no será un proceso fácil, pero lo lograremos, estoy seguro.

Ella no dijo nada y su papá la abrazó fuertemente, pues, estaba dispuesto a luchar por ella y por ningún motivo, permitiría que terminara mal.

Pasaron alrededor de cuatro meses y en Tokio, Japón, por fin llegó el día en que se llevaría a cabo la audiencia de juicio oral y público en contra de los acusados por el delito de secuestro en tentativa.

El presidente del Tribunal de sentencia inició con la verificación de la presencia del Ministerio Público, de los acusados, sus respectivos defensores, la víctima (Akane), las demás partes que fueron admitidas (Ranma, como querellante adhesivo) y de los testigos que iban a tomar parte en el debate (entre ellos, la señora Cologne). Después, se les concedió la palabra en su orden: a la parte acusadora (el Ministerio Público) y a la defensa para que presentaran sus alegatos de apertura.

Luego, el presidente del tribunal de sentencia les explicó a los acusados el hecho que se les estaba atribuyendo y les advirtió que podían abstenerse de declarar. Pero, ellos aceptaron hacerlo, así que, mientras uno de ellos daba su declaración, los demás fueron alejados de la sala de audiencia. Al finalizar con las declaraciones, se procedió a recibir la prueba en el orden establecido por la ley.

Pasaron algunas horas y después de terminada la recepción de la prueba, llegó el momento de cerrar el debate. El tribunal de sentencia, entonces, les concedió la palabra al Ministerio Público, al querellante adhesivo y a los defensores de los acusados para que emitieran sus conclusiones

Luego, dieron un tiempo prudente para que la víctima declarara, si así lo deseaba, a lo que Akane aceptó hacerlo. Después, se les concedió la palabra a los acusados por si deseaban manifestar algo más, pero, no hicieron más que decir que estaban muy arrepentidos y que jamás fue su intención dañar a Akane.

Después de algunos minutos, los jueces cerraron el debate y pasaron a deliberar en sesión secreta a otra sala. Luego, al haberse puesto de acuerdo, regresaron al salón principal para leer la sentencia:

Daisuke, Hiroshi y Gosunkugi habían sido condenados a veinticinco años de prisión por el delito de secuestro en tentativa, mientras que Shampoo, había sido condenada a treinta y tres años de prisión, por el mismo delito y aparte, por el delito de hurto agravado.

Los condenados no pudieron hacer más que ponerse a llorar y gritar por dicha resolución, a pesar de que los defensores trataban de tranquilizarlos al decirles que presentarían una apelación especial porque la sentencia "no había sido emitida conforme a derecho", según ellos.

Ranma abrazó fuertemente a Akane, al escuchar la sentencia y le dijo:

― ¡Lo logramos, Akane!... ¡esos delincuentes pasarán muchos años en la cárcel y jamás volverán siquiera a intentar hacerte daño!

― ¡Gracias, Ranma! –dijo, sonriendo y abrazándolo también muy fuerte- ¡muchas gracias por estar aquí conmigo!

― Siempre estaré contigo, mi amor... para toda la vida, en las buenas y en las malas.

Y se dieron un beso, sin imaginar siquiera que pronto se enterarían de una hermosa noticia que llegaría a fortalecer aún más el amor que ya se profesaban.

Shampoo sólo podía observarlos y llorar amargamente:

¡Yo soy quien debería estar así con él, no ella! –se decía internamente:- ¡ése es mi lugar!... ¡¿por qué tuvo que aparecer esa mujer en su vida?! ¡¿por qué?!... ¡me robó todo!... ¡me robó lo único valioso que en realidad he tenido en mi vida!... ahora lo sé muy bien: ¡Ranma es lo único puro y hermoso que pudo haberse presentado en mi vida!... y yo... ¡yo lo desaproveché!

Los ahora "condenados" fueron llevados nuevamente a prisión: el lugar que sería su hogar por muchos, pero, muchos años.

¿FIN?

CONTINUARÁ...