Capítulo 2: Herida


Orihime no levantó la cabeza pese al ruido exterior.

—Tienen que escucharme, yo estuve en el lugar de los hechos y sé que fue lo que pasó realmente —había cierto tono de desesperación en esa voz que era difícil de ignorar.

Orihime recordaba que en el pasado quiénes exigían entrar eran reporteros y que estos solo estaban interesados en conseguir una primicia.

—Le dejaremos pasar, pero le advertimos que la obstrucción de la justicia es un delito.

—Lo sé, pero no puedo quedarme sin hacer nada cuando una mujer inocente es acusada injustamente.

—También le recuerdo que las cámaras están prohibidas.

—No importa, solo necesito la memoria.

Una parte de Orihime estaba agradecida por el hecho de que alguien quisiera ayudarla, pero en el fondo había perdido la esperanza. Incluso se había preparado para dejar Karakura o en el peor de los casos ser arrestada y le dolía el corazón con solo pensar en tener que despedirse de sus amigos.

Un joven entró a la sala y Orihime lo reconoció de inmediato. Su aspecto era descuidado y parecía agitado, pero eso era algo que a Orihime no le importaba. Él creía en ella y eso era suficiente para que se sintiera agradecida.

—Soy el tendero que escondió a esta señorita y tengo pruebas de que ella es inocente. Las cámaras de seguridad lo grabaron todo.

—¿Tan desesperado estás por defender a esta perra? Pierdes el tiempo, ella te lo agradecerá del mismo modo en que hizo con mi precioso Tsuneo. Sus fans no significan nada para ella.

—Le aseguro que yo solo busco justicia y sé que es lo que ella se merece— el tendedero mostró las grabaciones de las que hablaba.

La madre de Tsuneo se acercó al tendedero e hizo el amago de golpearlo, pero este sostuvo su mano. Poco faltó para que la policía interviniera.

—Las cámaras no mienten. Si me dejan, podrán ver lo que ha ocurrido realmente.

—¿Acaso no es suficiente con ver el estado de mi pobre niño?

—¿Por qué tan asustada? Admítelo, usted sabe la clase de basura que es su hijo.

—No se atreva…

La policía tuvo que intervenir e inmovilizar a los involucrados.

—Este caso se ha extendido más de lo necesario. No vamos a tolerar más interrupciones. Si alguien desobece, será arrestado por desacato a la autoridad.

Tsuneo fue arrestado. Él intento destruir la memoria y lo había logrado de no ser por la intervención de uno de los policías. Este lo estrelló contra el suelo y lo sostuvo en todo momento, ignorando por completo los reclamos de la madre.

Para Orihime poder verse a sí misma huyendo del fan fue una experiencia desagradable, pero que la hizo sentir mejor. En el vídeo se podía ver claramente que ella se había defendido y que su reacción no fue exagerada.

—La evidencia es clara. La joven puede retirarse, el joven estará bajo arresto hasta que pague su fianza o se realice el juicio, lo que pase primero.

No obstante los problemas estaban lejos de terminar. El caso se había resuelto y ella podía marcharse libremente, pero había un asesino serial libre y ella seguía estando vulnerable.

—Disculpe, oficial¿Qué debería hacer? Hay un asesino serial libre y temo…

—¡Cuánto daño han hecho las redes sociales! Ahora cualquiera se creé una celebridad.

—Las verdaderas celebridades tienen guardaespaldas y mucho dinero. Usted no es nadie.

Orihime bajó la mirada. Ella no se sentía superior a los demás, pero sí estaba muy afectada por lo sucedido y realmente creía que necesitaba de un guardaespaldas o entrar a un sistema de protección.

—Yo me encargaré de eso.

Orihime se volteó y le fue imposible ocultar su sorpresa. Su tío estaba detrás de ella y había colocado una de sus manos sobre sus hombros. Ella no lo odiaba, pero no creyó que quisiera volver a hablarle después de lo ocurrido.

—Espero que no estés consiguiendo renunciar a tu trabajo. He hecho tanto por ti y por Sora durante tanto tiempo así que creo que podrías ignorar un incidente menorcomo este.

Orihime no creía que lo que había pasado fuera un incidente menor. Hideki la había abandonado a su suerte una vez, pero tampoco podía dejarlo. Ella estaba agradecida por él, por haberle ofrecido un trabajo y un departamento a Sora después de que hubiera de casa y por todo lo que había hecho por ella.

—Orihime, estás en deuda conmigo.

—Lo sé, tío Hideki.

—Te llevaré al hospital, necesitaremos todas las pruebas posibles para la demanda.

—¡¿Qué?!

—Lastimaron a mi preciada sobrina y personalmente me aseguraré de que paguen por ello. Exijo una indemnización.