Ahora que faltaban 20 minutos para arribar a Shion Osaka mataría el tiempo revisando mi móvil y poniéndome al tanto en contestar mensajes porque en todo el viaje en tren solo dormí y, por si fuera poco no revisaba el teléfono desde anoche luego de la llamada inoportuna de Otoya.

Entrando a la mensajería encontraría bastantes sin leer, uno de su madre diciéndole que lo esperaban en casa con un banquete de bienvenida, otro de su hermana disculpándose que lo vería en la noche pues no podía faltar al trabajo por la mañana.

Luego un mensaje de Yukimiya, preguntando si seguía vivo, que graciosito.

Luego tenia notificaciones en la aplicación de instag de Otoya y reo, etiquetándole en historias.

Parecía que se la habían pasado bien viendo un Story del ninja filmando a Tokimitsu y el viejo Niou en una reta de vencidas que era coreada por sus demás amigos.

"El que menos espere que nos dejara por una chica" decía otra Story, esta vez de Reo que mostraba una foto mía tomando café, ese idiota agarrando mi foto de perfil para eso... luego hablaría con él.

Que dolidos de mierda, pensé, subiendo las notificaciones e ignorando las que anunciaban "nuevo seguidor" porque desde el juego contra la sub20 mis redes sociales se habían vuelto una locura con números estratosféricos que no me imaginé nunca y que tampoco me interesaban mucho.

Lo que sí me interesó fue ver cómo mi vista identificó a priori una notificación en particular.

"ArusawaKanae_ te ha comenzado a seguir".

Me detuve un momento, procesando el nombre y la foto de perfil de la sonriente chica.

Efectivamente, era la misma Kanae que conoció anoche.

Linda cintura, pequeños pechos, cabello negro largo, sonrisa cálida, ojos verdes, rostro pequeño.

Era ella, tan encantadora como recordaba.

Le devolví el follow inmediatamente comenzando a mirar todas sus fotos. Vestía siempre como chica de portada y aparecía sola en casi todas sus fotos estando siempre en estudios de fotos o divinamente posando en la calle pareciendo una despampanante diosa entre humanos.

A esa chica había tenido debajo mío hace menos de 6 horas.

Recordaba con claridad la textura de su piel blanca y el como temblaba cuando besaba su abdomen, aquel lugar particular que identificó como su debilidad junto a su sexo.

Si cerraba los ojos recordaba vívidamente a la chica decir su nombre entre gemidos, y tuvo, al momento, que controlar sus impulsos y pensar en la alineación del Real Madrid con Van Nistelrooy para no tener una erección en ese mismo instante.

—"Buenos días, estaremos arribando a Shion Osaka en los próximos minutos, favor de desembarcar en orden, gracias"—

Amén, eso le serviría para distraerse, porque gracias a estar durmiendo casi 2 horas en el viaje a tren no había pensado en ella, pero ahora que despertaba era imposible no rememorar su fragancia y el timbre de su voz, o el como sus ojos preciosos le preguntaban "¿cuándo vuelves?"

Mierda, sería un imbécil si perdiera la oportunidad de volver a poseerla por mucho que se haya dicho que sería algo de una noche. Porque aún anhelaba volver a sentirla y morder cada centímetro de su piel...

Era solo un affaire, me seguía repitiendo hasta el cansancio.

Porque seguir con ese juego del Maestro no le molestaba, sabiendo de antemano que era una excusa para verse, pero, ¿Cuánto más podrían seguir con ese juego? Debían de hablarlo... o tal vez era demasiado pronto para pensar en ello?

Carajo, por eso no solía tener novias, todo era demasiados problemas, teniendo que recordar fechas y demás... bah, era una tontería en realidad, porque en su mente solo pensaba en ser el mejor delantero y en eso debía de concentrarse, lo demás solo era pasajero o para su absoluto entretenimiento.

Le escribiría en la noche cuando creyese pertinente y de manera casual.

Por último abrió la aplicación de correo divisando un correo entrante de la organización de Blue Lock anunciándole fecha, hora y lugar de encuentro de la nueva convocatoria.

Si, al fin comenzaría a dar sus siguientes pasos en Blue Lock. Le demostraría a todos de que estaba hecho.

—¿y bien? —

—¿Qué quieres, maldito chismoso? —

Luego de llegar a su casa y de recibir el banquete y las felicitaciones de su familia, pudo, 30 minutos después, refugiarse en su habitación. Y tirado en la cama se disponía a dormir cuando la llamada del ninja le distraía de su objetivo.

—sabes lo que quiero, ¿Cómo estuvo? Esa cinturita que tiene debe de hacer maravillas en la cama —

Fruncí el ceño —si te interesa, si, llegue bien a casa —

—no me interesa —respondió el albino con su habitual tono monótono.

—Ninja de mierda, ¡no te dire nada!—
Era un maldito chismoso que no perdía el tiempo cuando se trataba de mujeres.

—bueno, no me digas, igual puedo averiguarlo yo —

Rei levemente ante lo dicho con insultos de Eita de fondo —ella cree que le odias —

—pues no odiar pero, sus gustos son bastante debatibles—

—bah, solo estás celoso —

—pues si —admitió sorpresivamente —te dejaré ganar en esto pero ni creas que me ganaras en Blue Lock —

Sonreí de medio lado —sueña con eso, ninja de pacotilla —

Y así estuvimos por 15 minutos en los que Otoya me ponía al tanto de lo último que hizo con el grupo, me contó sobre la pelea marital décimo tercera de la semana entre Nagi y Reo, sobre qué Aiku le presentó chicas lindas y que quedaron en juntarse algunos pocos en esa cancha de futsal para otras retas pasajeras.

—Aiku me dijo que te invitase —

—¿Cuándo es? —pregunté

—quedamos que el fin de semana —

Negué levemente —volveré a la capital hasta la otra semana —

—¿y eso? ¿Te veras con esa preciosura de nuevo, maldito cuervo suertudo? —

—jaja enserio, pareces una vieja cotilla —sorpresivamente el menor le hacia reír de vez en cuando.

—habíamos quedado que ligaríamos juntos —

—no recuerdo haber aceptado eso, al menos no con esas palabras —

Terminando la llamada luego de un par de insultos más me di la tarea de levantarme de la cama, tomar una ducha y salir al patio a hacer un par de ejercicios sin importar que ya fuese mediodía, porque me di cuenta que no importa que hiciese, mi mente recordaba a Kanae.


Kanae POV

—¿Cómo que no puedes modelar los trajes de baño de la marca U.Q? —

—no puedo no puedo —

—pero Kanae-chan —me recriminaba mi jefe en la sala de conferencias de la empresa —las fotos se tomaran mañana, no hay nadie mejor que tú para ello —

Elevé las cejas, sorprendida, imposible que al día siguiente se le borren las marcas de mordeduras en su cuerpo que Karasu había dejado en ella... si, por qué por culpa de la calentura y las ganas que le tenía se le olvidó comentarle ese ligero pero importante tema que en esta ocasión no podía resolver solo con maquillaje.

—estoy indispuesta, Inou-san —me negué por tercera vez, pensando en cómo salir de ese embrollo sin quedarse sin trabajo. —es decir, ¿no cree que esté muy repetitivo eso de que solo aparezca en traje de baño? Podría explorar nuevas facetas en mi, algo como... no se, modelar sandalias, ehm.. pulseras—

—¿...sandalias? —preguntaba incrédulo aquel señor regordete con lentes de sol y ropa de marca.

—si si, sería una nueva experiencia—seguí defendiendo con vehemencia.

Juro haberle visto un ligero tic en el ojo. Pero me miro por unos segundos en silencio sopesando la idea llevando la mano diestra a su barbilla —bueno, Kanae-chan, ya que eres mi favorita, te cumpliré este capricho —

Yo sonreí, inmediatamente tan solo para hacerle feliz pero en verdad odiaba ser "su favorita" pues eso implicaba que aquel viejo creyese que era de su propiedad e intentará llevarla a la cama varías veces.

El viejo Inou chasqueó los dedos señalando a su secretaria—se que tenemos un trabajo nuevo sobre kimonos —

—así es, Inou-san, es de un cliente en Osaka —

Oh, de donde es Karasu, pensé automáticamente sin darme cuenta, volviendo a pensar en él sin querer. Tuve que controlarme y disipar aquellos recuerdos fugases de la noche anterior que hicieron palpitar mi interior.

—bien bien, le asignaremos a la chica nueva lo de U.Q, y a Kanae-Chan el trabajo para la revista de turismo de Osaka. —anunció sin quitar la vista de su secretaria —escribe que el viernes por la mañana iremos, para allá. Uh, ¡adoro visitar la antigua capital!—

Espera espera...

¿¡Qué!? ¿En dos días?

¿Era una clase de broma del destino?

—¿qué pasa Kanae-chan? ¿No te gusta la idea? No puedo hacer más por ti, todo lo demás está planeado y no tenemos ninguna oferta sobre... sandalias —comentó, diciendo lo último con algo de asco. —además, te he perdonado que llegaste tarde hoy, así que deberás hacer lo que te pido —

Yo negué rápidamente, moviendo mi largo cabello con el acto. —estoy de acuerdo con los kimonos, gracias por su amabilidad— le dije, regalándole una reverencia al momento de verlo marchar.

La secretaria me dio algunas indicaciones sobre hora del viaje y demás que no escuché en lo absoluto.

Pero justamente aquella chica de lentes era la que, en los bolos, había identificado al grupo de Karasu como "los futbolistas de la tv".

Fue gracias a ella que se dio cuenta de su error y quiso encarar al deportistas por su osadía.

Recapacitando un poco sobre lo que parecía sentir por el futbolista, había llegado a la conclusión más acertada de que no podía haberse enamorado del ojiazul, tan solo eran calentura... o su ciclo menstrual, una de dos, eso se repetía desde la mañana.

Y que sería pasajero. Pero que en verdad no quería soltarlo.

Y que esos nervios que sentía al recordarle sobre ella eran solamente las ganas que aún le tenía y que esos se acabarían cuando se hartase de ese sentimiento.

—averiguaré sobre anuncios de sandalias —me dijo la secretaria al irse de la sala de juntas.

Fruncí el ceño, viendo con miedo lo que había ocasionado.

Por la noche, ya en casa luego de cenar con su padre y su hermano, se tomó el tiempo de encender su portátil y relajarse al fin en su habitación.

Su día había sido bastante tedioso entre ayudar a la chica amateur en el trabajo de mañana -por pedido del viejo Inou- y en tener que hacer publicidad en la calle promocionando una boutique, su segundo trabajo, todo sintiendo debilidad en sus piernas y muslos.

El timbre del teléfono sonó anunciando un nuevo mensaje.

"Mensaje entrante de Karasu" rezaba su notificación.

Cerré los ojos por inercia, hundiéndome en una extraña sensación que revoloteaba su estómago, sensación que quiso obviar de momento.

Ignoraría el mensaje por 10 minutos... mejor 5 minutos en los cuales volvió a ver su portátil y terminaba de buscar alguna serie o película de interés, fue hasta entonces que le echó un ojo al mensaje.

Karasu: creo que no te lo dije, pero, gracias por acompañarme a la estación.

Sonreí ante el mensaje, viendo por algunos segundos su foto de perfil de él sonriendo con un café en la mano.

De nada, chico futbolista.

Escribí, mordiéndome el labio.

¿Llegaste bien?

Karasu: Si, todo en orden.

Apagué el móvil haciendo aspavientos, porque me encontré a mi misma sonriendo tontamente a la pantalla.

Ese maldito loco del fútbol... ¿enserio la había engatusado?

Es decir... no cogia tan bien... Okay, eso sería mentira, la mentira más grande que haya dicho en la vida desde que, para conseguir el trabajo en la agencia de Inou hace 1 año, le dije que era virgen.

Otra notificación que resistiría en ver en otros 5 minutos porque ante todo no reflejarse ansiosa

Karasu: ¿te encuentras bien?

Jajaj Si, todo bien, nada que un descanso en mi cama no mejore

Solo era un chico menor que ella, no podía estar perdiendo los estribos por alguien así. Debía de controlarse, por Dios.

Karasu: descansa ahora que puedes de mi.

¿Es una advertencia?

Karasu: Solo para que te prepares.

Pues ahora que lo dices, por tu culpa tendré que ir a Osaka.

Karasu: ¿mi culpa? ¿Y eso?

Asuntos del trabajo.
Cuando te lo cuente te reirás.

Le escribí, adjuntando stickers de gatitos riendo.

Karasu: ¿Así que podré verte modelando por mi prefectura?

No está claro aún, ya te contaré luego, guapo
Buenas noches

Karasu: Buenas noches.

Karasu envió un stickers de un perro durmiendo y fue todo lo que hablamos aquella noche.

2 días después estaba pisando Osaka.