POV General
—dime la verdad —comentaba Otoya sentándose al lado de Kanae con los pies cruzados como siempre hacía.
—¿el qué? —preguntó la joven mientras miraba al frente, apreciando en el centro de la cancha a Karasu conversar con aquel chico que llegaba tarde.
—¿...qué haces aquí? —
—¿disculpa? —cuestionó, girando la cabeza para verle.
—si, ya sabes, ya te lo tiraste ¿qué haces aquí? —
Las mejillas de Kanae se ruborizaron levemente, agradeció que ambos estuviesen conversando en voz baja y que toda los demás chicos de Blue Lock estuviesen ocupados o calentando, pateando el balón entre sí o cambiándose de botines.
—lo sabía —dijo Kanae entrecerrando los ojos —si eres su novio, ¿cierto? Y ahora me harás una escena de celos frente a todos —dramatizó
Otoya frunció el ceño —me he perdido ¿de que hablas? —
En el centro del campo, Karasu seguía discutiendo con Aiku.
—al parecer no soy el único interesado en ella —dijo el suizo, señalándole con la cabeza a la ubicación de Kanae y Otoya conversando muy juntos.
Karasu frunció el ceño ¿que hacía ese imbecil? Chasqueó la lengua y elevó los hombros —Quien no lo estaría, ¿no ves lo linda que es? —
—lo veo, pero desentona tanto contigo, mira como viene vestida y la traes a un campo sucio —
—cállate, ella quiso venir —
—¿enserio? Entonces ya la tienes —
—¿qué? —
Aiku elevó una ceja, curioso... no podía ser que él no haya entendido la acción de la chica —nada nada, entonces ¿qué tal si dejamos las apuestas y solo jugamos? Niou y Chou patrocinarán la cena —
Karasu apretó los labios, mirándole serio, le parecía que él sabía algo que él no y eso le molestaba. —...bien, solo juego limpio —
—limpio —
Ambos se dieron la mano y caminaron hasta sus respectivos grupos dejando esa infantil pelea atras... de momento.
—viene el capitán—bromeó Nagi a la llegada del Tabito —te la cuidamos —señalando a Kanae que estaba en medio del grupo y que no alcanzó a escuchar el comentario por estar hablando con el ninja.
Karasu negó levemente pasando su brazo por el cuello del albino —ahora por eso vas a salir a jugar —
—nooo —se quejó, haciendo reír a Reo.
—¿quien más acompañará a Nagi a jugar? —Todos miraron a Karasu, prestándole atención
Bachira seguía haciendo malabares con el balón —yo le entro —comentó sin detener su acción.
—y yo —afirmó Otoya, levantándose de su lugar.
—Tokimitsu dijo que quería jugar —mencionó Chigiri, mientras se arreglaba los botines.
El mencionado comenzó a abatir las manos, nervioso negando con la cabeza con vehemencia.
—yo vine a pasar el tiempo con Glam —opinó Aryu, bastante cómodo en las tribunas de atrás sin querer en verdad salir a jugar.
—bueno, contándome seriamos 5 —terminó de contar Karasu, esperando alguna réplica que no llegó pues todos parecían conformes con el primer grupo en jugar.
Todo estaba dicho, cada uno fue a prepararse y Karasu se sentó a un lado de Kanae con su mochila en mano.
—¿estas bien? —preguntó, girando su cuerpo hacia ella. Dentro de poco comenzarían pues ambos integrantes de cada equipo se comenzaban a concentrar en el centro del campo pero una conversación con ella no le restaría tiempo. —si alguien te molesta solo avísame —
—¿no te estás volviendo algo territorial con una "amiga"? —porque así le había dicho Reo y él no negó aquello.
—bueno, suelo ser muy egoísta —Karasu le miró por unos segundos en silencio, no sabía si era por el maquillaje pero sus ojos verdes parecían más hermosos de lo que recordaba —...tenemos que hablar de eso luego —
—¿ah si? —preguntó, pestañeándole varias veces con una fingida inocencia.
—no hagas eso —
—¿el que? —siguió actuando.
Karasu chasqueó la lengua, negando a la par con diversos. El poder que tenía ella en él era palpable y esperaba poder contener las ganas de besarle que arrebataba su alma.
—dejaré mi maleta aquí —anunció el cuervo, levantándose y haciendo unos leves estiramientos.
Todos estaban con ropa deportiva casual, Karasu en específico portaba una camiseta azul que se le levantaba unos milímetros cada vez que levantaba los brazos.
La modelo tuvo que quitar la mirada sobre él por algunos segundos para alejar los pensamientos impuros que invadían su mente.
—tengo una duda ¿desde que edad juegas fútbol? —
—desde los 4 años —
—¿enserio? Aaaw — exhaló imaginándose a un mini Karasu jugando.
Karasu negó levemente sin detenerse en su calentamiento, reconociendo burla en las palabras de la chica, bastante alejado de la realidad.
— ¿así que si anotaras esta vez? —cuestionó la joven, viendo a lo lejos cómo en el campo comenzaban a tirar una moneda al aire y decidían el lado de la cancha en que jugar.
—no lo dudes... ¿puedo besarte? —
Kanae sonrió levemente, apenándose un poco, es decir ¿por qué pedía permiso? —...muero por que lo hagas, pero eso sería muy extraño siendo "amigos" ¿no crees? —
Karasu río en alto, agarrandose el abdomen con sus manos. Cada vez sentía que nunca se aburriría de esa chica y sus comentarios atinados.
—asesino, es hora —advirtió Otoya, llegando a escena.
Karasu asintió, mirándo por última vez de manera intensa a la modelo.
Quedaría pendiente aquel contacto entre ambos porque, como un soldado siendo llamado al frente, Karasu caminó junto a su amigo hacia el campo donde ya lo recibían los chicos de la ex su 20.
Y Kanae quedó ahi, viéndole alejarse, admirando su nuca, sus hombros anchos y su espalda que adoraba acariciar con sus uñas, solo entonces, en esos segundos antes de comenzar el partido pudo comprobar que estaba siendo una locura total todo.
Porque por ningún ligue antes había hecho aquella, ¿Quedar luego de coger? ¿Ir con él para verle jugar a algún hobby? ¿Conocer a sus amigos?
Nunca, al menos desde la secundaria.
Le iluminaba su sonrisa y el tono grave de su voz al poner orden en tan disparatado grupo, el como era vocero de sus amigos frente al chico que llegaba tarde y el como le pedía, caballerosamente, si podía besarle.
Tantas cualidades que le comenzaban a hacer bombear su corazón de felicidad.
Pero entre sus fantasía, él mismo le hizo salir.
—princesa, ¡ve calentando esas piernas! —le pidió Karasu a Chigiri que Justo iba caminando frente a Kanae.
—¿princesa? —murmuró Kanae, tratando de entender la situación.
—se refiere a mi —le explicó el velocista sentándose en el lugar que había dejado libre Karasu para cambiarse con calma las deportivas por botines.
—...okay, estoy ligeramente celosa —comentó Kanae mirando a su derecha, lugar donde se había sentado el chico.
Chigiri rio levemente —no tienes que estarlo, ellos me dicen así para molestarme—
—oh ya veo... —ahora que lo pensaba, le parecía haber escuchado uno que otro mote entre ellos.
El partido comenzó y aunque Kanae no comprendía bien aún quién era quien podía darse el lujo de mirar atenta a Karasu.
Ya comprendía de mejor manera aquello que le había dicho sobre su juego físico, él tocaba el balón con maestría pensando en milimesimas de segundo la ruta perfecta para llegar al arco contrario.
—¿por qué esta Tokimitsu de portero? —preguntó Reo.
—él se ofreció, con mucho Glam —respondió Aryu, moviendo su cabello en todas direcciones. —Arusawa Kanae, necesito una explicación—
La mencionada se giró a mirar al chico, porque no recordaba haberse presentado con su nombre completo —¿me conoces? —
—claro que si, eres una chica con glam elitista —
—¿qué significa eso? —preguntó Chigiri que al igual que todos en la tribuna norte escuchaban sin problemas
—¿eres modelo? —preguntó Reo, comprendiendo las palabras del de cabello largo.
Kanae asintió sorprendiéndose que le reconociesen, aún no lograba gran fama como modelo pero no quitaba el hecho que había hecho buenos trabajos con pocas marcas lo que le hacía destacar en su nicho.
—a mi me parece raro —intervino Nagi, mirándole.
—¿el qué? —preguntó la modelo, acostumbrado de a poco a los parlanchines chicos.
—nunca había visto a Karasu reírse a carcajadas —
—...ahora que lo dices, es cierto —dijo Reo, analizando la situación.
Kanae elevó una ceja —¿que? ¿Él no suele reír? —
—a costa nuestra, nada más —aclaró el Mikage sin dejar de pensar en aquella particular situación.
Kanae sopesó la idea, pues con ella el susodicho solía reír mucho y demostrarle su sonrisa en toda ocasión.
—y eso me devuelve a mi duda —retomó Aryu la palabra, todos le volvieron a mirar —¿qué hace una chica como tú con Karasu? —
—lo haces sonar como si fuera un crimen —comentó Chigiri volviendo a mirar a la cancha —me asustaría si estuviera con el ninja —
—No se a donde nos llevará esta conversación —dijo Kanae, comprendiendo por qué su chico le advirtió sobre si alguien le molestaba. Porque parecía que ellos indigarian hasta obtener lo que querían escuchar.
Nagi elevó una ceja mirando a Chigiri —ya decía yo que era extraño que Karasu volviese antes de la convocatoria para "jugar con nosotros" jajaja —
—atrapado, cuervo —comentó el pelirrojo también riéndose junto a los demás.
Kanae se sonrojó levemente, parecía que ya les habían descubierto, en sus caras estaba marcado lo obvio que ahora era un secreto a voces. Ellos sabían que no tenían "solo una amistad" ellos conocían que "no solo había venido a ver el juego".
Lo sabían.
Cualquier otro comentario respecto al tema en cuestión murió en ese momento al ver en la cancha una peligrosa llegada a portería de un pase en globo de Bachira a Karasu que terminó de definir con maestría con su pie diestro.
El bando de Blue Lock celebró el gol inmediatamente con gritos y aplausos.
—Sendou, ¡apestas como portero!—le gritó Otoya a su nuevo amigo con el que compartía afinaciones.
—oye, soy delantero —se quejó el aludido.
—también en eso apestas —le gritó jocosamente Karasu haciendo reír a todos en la cancha.
—solo acabamos de comenzar, Blue Lock —retó Aiku ayudando a Sendou a levantarse.
Kanae por su parte pudo apreciar la anotación en cuestión, su mente procesaba de diferente manera la situación pues, a diferencia de los chicos a su alrededor, ella era testigo de un gol en vivo por primera vez en su vida.
No lo celebró con un grito porque fue tan rápido que no pudo reaccionar como hubiera querido.
Eso si, tenía en su mente grabado la forma en la que Karasu le miró con una sonrisa pretensiosa luego de chocar manos con todo su equipo.
Fue por unos escasos segundos que valieron para sentirse atendida, y sonreírle de vuelta.
Él era increíble.
El fútbol parecía ser divertido también, o él lograba que lo encontrara entretenido, porque verlo enteramente sudado y jadeando de cansancio le parecía la cosa más caliente del mundo.
Y así se había pasado la siguiente hora, entre aguantar sus pensamientos pecaminosos que le generaba el chico y entre conversar y reír con los amigos del susodicho espécimen sexy que aún jugaba en la cancha.
—vi tu último anuncio sobre sandalias con pedrería de swarovski, demasiado glam! —
—ay gracias —agradeció, conmovida de verdad ya que mo pensó que alguien le felicitaría por ese trabajo que no quería hacer pero que tuvo que realizar el lunes a primera hora.
—Aryu, ¿enserio no jugarás? —preguntó Otoya, que ya había jugado y le había tocado cambiar de lugar con Reo.
—estoy bastante cómodo aquí, gracias —respondió el mencionado, con su teléfono en mano.
Kanae carcajeó levemente, ya se sentía una de ellos y sin saber casi nada de aquel deporte.
En cancha, Reo despejaba el balón con una barrida perfecta a Niou.
—eso Reo —animó Nagi junto a los demás. —él es genial —dijo para si siendo escuchada solo por Kanae que estaba a su lado como al inicio cuando llegó. Los jugadores habían cambiado y ahora Reo, Karasu, Chigiri, Bachira y Tokimitsu estaban en cancha.
Kanae le miró de soslayo, recordando lo que le había comentado en confidencia Karasu sobre Nagi y Reo.
Una historia Bl que podía palpar de solo ver cómo el albino miraba al Mikage en la cancha.
—¿como va este juego en anotaciones ? —preguntó Kanae
—2-2 —respondió Otoya mirando la cancha.
Justo parecía que se tomarían un descanso luego de jugar tan seguido.
—parece que se lo toman enserio, ustedes son geniales —les felicitó Kanae viéndo llegar a Tokimitsu, Reo, Chigiri y Bachira.
Este último levantaba la mano para chocar las cinco con la chica vociferando lo animado que estaba.
Conversando con ellos se sentía bastante a gusto, tal vez fuese porque cada uno le dio su espacio y a la vez, procuraban hacerla parte de aquel círculo de amantes del fútbol.
Pero Otoya al fin y al cabo tenía razón.
Porque él le había preguntado qué hacía ahí y ella tenía esa respuesta.
Ella estaba ahí para comprobar las palabras de Yukimiya de primera mano.
Ni fama, ni fortuna ni chicas, los chicos de Blue Lock destilaban talento y podía notar, sin conocer de fútbol, que cada uno era una pequeña estrella a punto de brillar.
¿Como podría ella interponerse frente al ascenso de Karasu? Imposible. Él estaba destinado a cosas grandes, es decir, jugaba desde los 4 años, toda su vida iba encaminado a ello.
—¿grabaste mi gol? —
—lo tengo—respondio Kanae mirando a Otoya luego de salir de sus pensamientos pesimistas.
—muéstramelo por favor —
—que educado te volviste de repente —dijo, entrecerrando los ojos, porque estaba captando las intenciones del joven.
—no se de que hablas, ¡oh! Ya se, pásame el video por mensaje, te daré mi número —
Aja, así que su suposición no estaban equivocadas.
Nagi, en silencio, le extendió un refresco que agarró sin vacilar —muchas gracias, no debiste —
—oye Kanae-san, ¿que marca de ropa elegirías para modelar? Chanel o Gucci —
—Uhn... ¡Chanel! Adoro el estilo francés, y amo francia. —
Aryu hizo una que otra pose excéntrica mostrando su conformidad con la respuesta. Pero Kanae solo podía ver, de manera disimulada, el como Karasu era abordado por dos chicas a mitad de la cancha.
Ya las había visto en el lugar, eran esas mujeres que estaban del lado de la tribuna sur junto a la sub 20.
Por su parte, Karasu suspiraba cansado, no tenía que ser un genio para comprender la situación.
—oigan, basta —
—¿por qué? ¿Te molestamos? —preguntó una de la dos jovenes.
—si —se sinceró, mirando a todos lados menos a las chicas.
—aw, que serio eres, me gusta —
—oigan, enserio, deténganse—
—¿pero por qué te molestas? —
No respondió, tan solo buscó con la mirada a Aiku a lo lejos, viendo cómo le sonreía de manera cómplice.
Si, no tenía que ser un genio para entender que esas chicas solo le habían ido a hablar por pedido del capitán de mierda, ¿que estuviese planeando? Eso aún estaba por descubrirlo.
Sin despedirse de las chicas, camino enojado hacia la tribuna norte, lugar en donde estaban los suyos riendo y gritando de todo y nada como siempre.
Sin embargo vio a Kanae levantarse al verlo llegar.
—¿todo bien? —
—si, gracias por dejarme ver el juego —
—¿ya te vas? —preguntó Tokimitsu con un tono de voz triste.
—si, lo siento mucho, fue divertido, espero poder acompañarlos en otra ocasión —explicó, elevando la diestra en despedida.
—te etiquetaré en la foto —le dijo Reo, como despedida recibiendo un asentamiento de la chica.
—¿puedo publicar el video que hicimos bailando? —le preguntó Bachira aprovechando que aún no se iba.
—claro que si, etiquétame por favor —
—un gusto conocerte —se despidió Chigiri con una sonrisa.
—lo mismo digo. —
—llegarás tarde a tu reunión—le advirtió Karasu, pasando su mano diestra a la espalda alta de la chica.
—cierto, tengo que irme ya, ¡me marcho! —
Kanae Arusawa no era fan de las despedidas pero, graciosamente esta no fue triste, al contrario, hace tiempo no se divertía tanto.
—lo siento si te aburriste —le dijo Karasu mientras caminaban a la salida de la cancha, siendo seguidos visualmente por todos.
—¿de que hablas? Fue divertido, tengo un montón de videos de esta tarde que pienso guardar en mi móvil —
El ojiazul sonrió de lado, palpando lo genuinamente feliz que se veía.
—tu primer gol fue genial, no pude gritarlo como hubiera querido por culpa de la impresión. —
—así que ¿ya te puedo decir fanática del fútbol? —preguntó, jocosamente, mientras se seguían distanciando de la cancha, él quería estar lo suficientemente lejos para saber que ninguno de los fisgones les vieran o algo por el estilo. Diablos, estaba siendo territorial incluso en eso.
—creo que estoy a unas décimas de convertirme a tu religión—le dijo, parando en seco, aprovechando que no veía a nadie caminar por el sendero del parque ni de ida ni de venida. —supongo que, en un inmenso estadio todo es diferente—
—lo es —adimitio Tabito, acercándola por la cintura. No podía aguantar más la distancia que llevaban teniendo desde que se vieron —todo es diferente, la dimensión de la cancha, los aficionados apoyándote, el público viéndote por televisión... es emocionante. —
—es casi como modelar en pasarela, sientes los nervios de que todos te verán cometer un error o triunfar —
Karasu asintió —el nerviosismo ronroneando por tu cuerpo antes de entrar a escena, las ganas de volver a casa y dejar todo. —
—y luego todo sale bien, y te alegras de no haberte rendido y tendido los guantes —continuo ella, hablando cerca de sus labios más no tocándolos, como si tentara con su suerte. —tu y yo somos un gran cliché ¿no lo crees? —
—¿por qué lo dices? —preguntó Karasu levantando la vista tan solo para confirmar que nadie venía por el sendero del parque.
—ya sabes, un futbolista, una modelo, lo típico —
Karasu asintió formando una sonrisa ladeada, si, el cuento de nunca acabar en el fútbol profesional, ya le entendía con lo de cliché.
—¿que hablabas con esas chicas? —
—¿por qué lo preguntas? —
—digamos que los celos pueden ser contagiosos —
—es una gripe entonces —
—...tonto, mi pregunta era muy enserio —se quejó, alejando su rostro al de él levemente para mostrarle que hablaba enserio.
Pero Karasu sonrió sórdidamente, porque podría jugar a ese juego con ella toda la tarde y no se aburriría. Se hizo hacia adelante buscando su oído para susurrarle —¿me harás una escena de celos? Porque yo se la manera perfecta de tratar con ellos —
Kanae se mordió el labio inferior, sintiendo aquel escalofrío en su parte baja. Por Kami sama, ¿como podía ser tan débil ante él?
En un rápido movimiento capturó sus labios, fundiéndose al fin en uno solo. Ahí ya nos les importo a ambos si alguien los veía o no, el hambriento beso saciaría por unos instantes el deseo que parecía emanar de ambos. Como si no se conocieran en cuerpo ya, como si no pudieran evitar conectarse como imanes.
Se atraían en conjunto, con latente pasión.
Jadeos, saliva, bocanadas de aire. Ninguno quería separarse pero debían de hacerlo.
—¿te tienes que ir? —
—si, precioso —respondió, verificando con su reloj de pulso la hora —la reunión es al otro lado de la ciudad así que estoy a tiempo de llegar con buena hora. Lamento dejarte, ¿te escribo luego para saber que planeamos? —
—seguro, soy todo tuyo hasta el domingo—
—tentador, podría atarte a mi cama en todo ese tiempo. —
—puede que resulte al revés al final —
Ambos tenían tanto de que hablar, pero como siempre, parecía que no tenían el tiempo de sentarse a tomar un café con calma porque siempre uno de los dos tenía el tiempo o el día contado.
—nos vemos —se despidió Kanae con un beso en los labios antes de subirse al taxi.
Karasu asintió. Viéndole partir en el taxi.
De nueva cuenta, se sentía aplastado por la despedida.
Tenerla a su lado y escuchar su voz o ver su sonrisa lograba ser últimamente su inyección de emoción y ahora que la veía marcharse su corazón dolía. —La materia no se crea ni se destruye... solo se transforma —
