- ¿Por qué no estamos yendo a casa? - preguntó el niño, notando que se estaban desviando del camino
- Porque ya es muy tarde - respondió, mirando su celular - Le diré a mamá que te llevaré a la práctica hoy, para que le avise al abuelo
- Pero... debía ayudarlo hoy
- Lo sé, Sota, pero ya estamos muy atrasados - lo miró - Lo lamento, pero puedes quedarte en las gradas
- De acuerdo - suspiró
Llegaron al centro, descendieron del auto e ingresaron rápidamente al edificio. Una nueva corrida le siguió, hasta el campo de tiro con arco, especialmente preparado, para el enteramiento de las chicas
- Kagome - sonrió la morena al verla ingresar
- Lamento... llegar - aspiró una pequeña bocada de aire - Tarde
- Oh no, no estas atrasada - miró su reloj - Tranquila, debes relajarte - palmeó su hombro, volteando y dirigiéndose a las demás
- Gracias - sonrió, dirigiendo su mirada a su hermano - Sota - murmuró - Por allá puedes sentarte
- Está bien, ¿quieres que sostenga tus cosas?
- ¿De verdad? Gracias - le entregó su mochila y se acercó al grupo de sus amigas
- Bien chicas - pronunció Kikyo - Algo así se verá el recorrido del bosque, sólo que más real
El campo estaba cubierto de réplicas de árboles, los cuales sólo las superaban por centímetros en altura y, escondidos entre ellos, se encontraban las dianas
- ¿Sabes si los blancos serán animales? - preguntó Yuka
- No creo - respondió Eri - Creo que serán las normales, el año pasado hubo quejas por usar figuras de animales
- Eso no es muy bueno - se quejó Ayumi
- Tranquilas chicas - intervino Kagome - Hace meses que estamos practicando, nos irá bien
- Tiene razón - sonrió la capitana - Sólo deben concentrarse e intentar mantener la puntería, además de estar atentas si la diana está en movimiento o no
- Son demasiadas cosas por recordar - sonrió, avergonzada Yuca
- Para ti es fácil decirlo, Kik, tú y Kagome son las mejores en esto
- Eso es mentira Eri - respondió la estudiante - Todas somos buenas, sólo... hay que estar tranquilas
- De acuerdo - intervino la capitana - Tomen sus arcos, chicas, debemos comenzar
...
Su camiseta se encontraba pegada a su cuerpo, debido al sudor que emanaba. Su largo cabello plateado se encontraba elevado en una cola alta y sus ojos fijos en una de las paredes del campo. Sus movimientos eran tranquilos y rígidos, ya que se encontraba en estirando, para dirigirse a las duchas de la escuela
Había decidido realizar un entrenamiento interválico, utilizando todo el largo y el ancho del mediano campo que le habían prestado, sólo para él. Durante esa hora, su mente había pasado por demasiadas cosas, desde la llamada de su hermano, obligándolo, nuevamente, a hacer algo que no quería, hasta los exámenes que le quedaban por rendir, los cuales, estaba relegando, debido a sus entrenamientos para el intercolegial
Estiró sus brazos unos treinta segundos y se dirigió a las gradas, en busca de sus cosas. Tomó su celular, encontrándose con un mensaje que no se esperaba para nada
Estoy en un breve receso en el centro de deporte... ¿quieres venir?
- Kikyo - murmuró, abriendo levemente sus ojos - Está cerca - miró la hora del mensaje y notó que era reciente, por lo que, decidió responder rápidamente
Iré en un segundo
Tomó su mochila y se dirigió a las duchas, en dónde se bañó brevemente. El centro de deporte se encontraba cerca de la primaria, por lo que no se le dificultaba estar allí en pocos minutos, tanto para ir, como para regresar a ayudar a su padre
Ingresó al edificio, caminando directamente al campo abierto en el que, sabía, que estaría preparado el escenario para el entrenamiento de la chica, ya que, a fin de cuentas, estaba enterado de cual era el deporte que practicaba su futuro interés romántico
Se asomó, encontrándose con una mujer de espaldas, vestida con el mismo uniforme con el que había visto a la morena horas atrás. Se encontraba a unos cuantos metros, con su arco empuñado y lista para lanzar, él dio unos pasos, abriendo ampliamente sus ojos y deteniéndose de repente ante aquel conocido aroma
Ese perfume nuevamente
- ¿Señor Taisho?
- ¿He? - miró a las gradas - ¿Sota? ¿Qué haces aquí? - subió los escalones, acercándose al niño
- A mi hermana se le hizo tarde y no pudo llevarme a casa
El peliplata llevó sus ojos a la mochila que tenía a su lado, notando que, aquel intenso perfume, en parte, venía de aquel bolso
- ¿Dónde está tu hermana? - preguntó, con sincera curiosidad
- Allí
Señaló la cancha, en el mismo momento en que Kagome lanzaba su flecha, dando cerca del centro de la diana, apretando sus puños en señal de frustración, a pesar de su muy buen disparo
Vaya... es buena
Pensó, visiblemente sorprendido. Una pequeña punzada en su pecho apareció cuando ella hizo el amague de voltear, sin embargo, comenzó a caminar en dirección a la flecha
- ¿Inuyasha?
- ¿Qué? - miró hacía abajo - Kikyo
- No te vi entrar - sonrió - Ven, vamos a tomar algo
- Ehh... de... de acuerdo
Volvió a mirar a la mujer, quién continuaba de espaldas, inspeccionando la diana con la flecha, quizás, calculando el puntaje obtenido. Suspiró para sus adentros, posicionándose al lado de la morena y comenzando a dirigirse a la salida, con aquella inquietud en su pecho de no haber podido ver el rostro de la mujer que lo reconfortaba con su dulce aroma
...
Lanzó la flecha, la cuál impactó en una de las zonas divisorias, cerca del centro. Apretó su puño, al mismo tiempo en que suspiraba
Apunté al centro
Pensó, comenzando a caminar hacia la diana, observándola detenidamente
- Bueno, no es ta tan mal - murmuró
Volteó, abriendo ampliamente sus ojos al notar a Kikyo caminando, en dirección a la salida, al lado de un joven con larga cabellera plateada
Se parece al joven del tren... ¿será él?
Pensó, mirando como se alejaban. Meneo la cabeza, quitando aquel pensamiento de su mente
- Y si es, ¿qué me importa?
Regresó sobre sus pasos, acercándose a las gradas, en donde su hermano la miraba, con una expresión de duda en su rostro
- ¿Qué te ocurre? - preguntó, sentándose a su lado en lo que regresaban sus amigas
- ¿Conoces al profesor Taisho?
- ¿A quién?
- Inuyasha Taisho, es el ayudante de mi profesor de deportes
- Pues, no tengo idea de quién sea - se encogió de hombros
- Qué extraño... porque él me preguntó por ti
¡¿QUÉ?!
Internamente, se sorprendió como si hubiese confirmado la existencia de un ser sobrenatural o hubiese resuelto uno de los misterios más grandes del mundo, sin embargo, trató de mantener las formas frente a su hermano
- No lo sé, Sota... yo jamás he tenido contacto con él - se puso de pie, intentando huir de aquella situación - Iré a buscar a las chicas
Descendió, caminando en dirección a la salida, con su corazón acelerado y su mente trabajando a mil por hora
El chico del tren... se llama Inuyasha Taisho y preguntó por mi... ¿Por qué?
