- I...Inuyasha - murmuró la mujer, tratando de contener su corazón
- ¿Cómo lo sabes?
¡Imbécil! La seguiste en Instagram esta mañana, es obvio que sabe quién soy
- ¿Perdón? - lo miró confundida
- Olvídalo - hizo un ademán con su mano - Eres la hermana de Sota, ¿no es así?
- Si... vine a buscarlo, pero - volteó, mirando al interior del gimnasio - Veo que aún no han terminado
- Si - se acercó, colocándose a su lado, mirando en la misma dirección
¿Por qué estoy tan nerviosa?
Pensó ella, jugando disimuladamente con sus manos
Su perfume... es magnifico
Pensó él, tratando de mantener la compostura
- Es muy bueno, ¿sabes?
- ¿Qué? - la tomó por sorpresa
- Tu hermano, es bueno en deportes
- Oh claro... tu eres su profesor
- En realidad, sólo soy el ayudante - señaló la cancha - Mi padre es el profesor
- ¿Él es tu padre? - se sorprendió - Bueno... debí imaginarlo, eres muy parecido
- Oye... ¿eso es un cumplido o un insulto? - la miró, sonriendo
Sus mejillas volvieron a arder en el momento en el que aquel bello rostro, completamente relajado y emanando un brillo especial, se encontró con su mirada
- Bu... bueno - miró al frente, completamente avergonzada - Eso depende de como lo tomes tú
- Pues... lo tomaré como un halago - ambos permanecieron en silencio durante un momento - Y... ¿siempre vienes a buscarlo?
- Si... soy la única de la familia que puede hacerlo, los demás, están ocupados
- Comprendo... entonces, te veré seguido por aquí - volvió a mirarla - O eso espero
¿Qué... qué está tratando de decirme?
- Si... se... seguro
Ésta vez, ella sonrió, cerrando sus ojos y fue el turno de él, de ser cautivado. Se sonrojó, al mismo tiempo en que su respiración se detuvo y, obligadamente, tuvo que mirar al frente antes de que ella lo descubriera
¿Qué demonios fue eso? Me sentí aliviado cuando vi su hermosa sonrisa
- Pa... parece que ya van a finalizar - dijo, observando como los niños comenzaban a estirar
En ese momento, ella se llenó de coraje y supo que no debía dejar pasar esa oportunidad
- ¿Cómo supiste mi nombre? - preguntó sin mas
- ¿Qué? - la miró, completamente sorprendido al haber sido tomado por sorpresa
- Me llamaste por mi nombre... - omitió la parte de la red social, ya que temió que el chico se sintiera presionado
- Ah, eso... bueno - aclaró su garganta - Vi... una foto que Kikyo subió ayer y... no se... me... me pareció... familiar tu apellido
¡Maldición! No era eso lo que quería decir...
- Lo supuse - sonrió - Lo del apellido, claro...
Sabia que había sido por la foto de Kikyo
- Eres compañera de Kikyo en el equipo, por lo que vi
- Si, ella es la capitana y yo... vendría a ser la segunda opción
- ¿Por qué lo dices?
- Bueno... porque no soy tan buena como ella
- Debería verlo en persona, para darte una opinión - volvieron a quedarse en silencio, mirándose fijamente, mientras ambos se sonrojaban - Digo... si estas en su equipo, estarás en el intercolegial
- Claro... si, estaremos ahí
- Bueno... al parecer, nos volveremos a ver antes de lo previsto
¡Ya deja de decir eso!
Se reprochó mentalmente, mientras ella lo observaba, sonriendo tiernamente
- Eso suena bien - respondió ella, con total sinceridad, mientras él sonrió
Antes de que pudiese responder, el niño, con sus cosas ya preparadas, se acercó
- Hola hermana - sonrió - Señor Taisho
- Ya te dije que mi padre es el señor Taisho - entrecerró sus ojos, ella rio por lo bajo
- ¿Estas listo? - miró a su hermano, quién asintió - De acuerdo, ya tenemos que irnos
- Lo sé - estiró su mano - Fue un placer, Higurashi
Ella la tomó, divertida, mientras le sonreía nuevamente
- Fue un placer, profesor Taisho
- Oye... - gruñó
Rio nuevamente, mientras tomaba la mano de su hermano y comenzaban a caminar en dirección de la salida, repentinamente, volteó y gritó
- Oye Inuyasha - el chico, quien estaba a punto de ingresar en el gimnasio, la miro - Te sigo
Sonrió, elevando su mano
- Y yo a ti - respondió, sin dejar de observarla, mientras se perdió en el pasillo del edificio
El camino de la primaria al tren había sido silencioso, sin embargo, a ella no le importó, ya que, el único pensamiento que atravesaba su mente, era el peliplata. Subieron al vagón, sentándose en el medio
- Hermana - lo miró - ¿No era que no se conocían?
- ¿Qué?
- Tú y el señor Taisho, me dijiste que no se conocían
- No te mentí... recién lo conozco
- Pues, por la manera en la que se hablaron, parece que no fue la primera vez
- Oye, ¿me estas llamando mentirosa?
- No, sólo creo que te gusta y no quieres decírmelo
- ¡¿Heeeee?! - se sonrojó - ¡¿Qué cosas dices?!
- El señor Taisho parece buena persona, ¿será tu novio?
- Sota - suspiró - Aún eres un niño y hay demasiadas cosas que no comprendes, pero... ¡podrías dejar de decir tonterías! - gritó
- Ay... de acuerdo, ya comprendí
Llegaron a la estación y, posteriormente, a su casa, nuevamente, el niño ingresó con su abuelo, mientras ella pasaba por la tienda, en dónde Rin estaba terminando de atender a una clienta
- Señora Kaede - sonrió la morena al ingresar
- Querida Kagome - se acercó, abrazándola - Ha pasado tiempo
- Si, lo sé, ¿cómo le fue en su viaje?
El semblante de la anciana se ensombreció y su expresión se contrajo en una mueca de tristeza
- ¡Abuela! - ambas miraron al frente, encontrándose con el pequeño niño, que era seguido por la mujer - ¡Quiero este!
- De acuerdo, Shippo - sonrió, al verlo llegar con un pergamino en su mano
- Rin me dijo que es especial para las almas de los que ya se han ido - se detuvo frente a ellas - Será un regalo para mi mamá y mi papá
Kagome abrió sus ojos, en señal de sorpresa, mientras miraba a la señora, quien asintió, sin dejar de sonreír
- Estoy segura de que les encantará, ¿quieres ir a pagarles?
- ¡Si! - respondió saltando, mientras tomaba las monedas que su abuela le daba
- Lo lamento señora Kaede, no tenía idea - murmuró, cuando él se retiró
- No te preocupes mi niña, no tenías manera de saberlo - redirigió sus ojos al niño, quien se mostraba muy animado en compañía de la castaña - Mi querida hija Tori y su adorado esposo, ya descansan en paz... por lo que sólo me queda velar por la vida del pequeño Shippo
- Yo le daré una mano en cuanto pueda
- Muchas gracias - la miró con cariño - Estoy segura de que el va a adorarte
- Y yo a él - lo miró con cariño
Momentos después, ambos se presentaron formalmente y se despidieron, bajo la promesa de salir a pasear una de las tardes siguientes, además de una invitación, de parte de la morena, para que la fuese a ver a la competencia
- Kagome - sonrió Rin, cuando quedaron solas
- Lo lamento - la miró con tristeza - Pero... me dio mucha pena saber que él se quedó solo
- Bueno, tiene a la anciana Kaede y, al parecer, ahora a nosotras - sonrió - Podemos llevarlo al parque el domingo
- Me parece una idea genial - le devolvió la sonrisa - Dime... ¿como te fue?
Un largo suspiro abandono los labios de la morena, mientras cerraba sus ojos
- ¡Me contrataron! - rio, abriéndolos de repente
- ¡Rin! - rodeó el escritorio, abrazándola fuertemente - ¡Te felicito! ¡Me hace muy feliz saberlo!
- ¡Muchas gracias! - la morena regresó a su lugar - El trabajo parece ser un poco duro... sobretodo por las formas en las que ellos se comunican, pero... la paga es demasiado buena, valdrá la pena el esfuerzo
- ¿La manera en la que se comunican? - la miró confundida
- Luego te explico... oye, es viernes, ¿salimos esta noche?
- Rin - ladeo la cabeza - Mañana tengo que entrenar... el intercolegial es el martes
- ¡Por favor! - unió sus manos - Tienes que divertirte
- Lo se - sonrió - De acuerdo, pero sólo lo hago por ti
- ¡Gracias!
- Ahora, iré a cambiarme, el hospital me está esperando
- De acuerdo, te veré en la noche
La castaña tomó la libreta, anotando los cambios en la tienda, mientras su prima se dirigía hacia la casa
Ingresó al gimnasio, con una pequeña sonrisa en su rostro, al mismo tiempo en que los demás niños pasaban por su lado, retirándose
- Al parecer, lo que yo pensaba que era estrés, tiene nombre y apellido
- ¿He? - elevó su mirada, observando como su padre lanzaba los balones al interior de su cesto
- Te perdiste la última parte de la clase y entras sonriendo como si yo no estuviera aquí - sonrió - No te había visto así desde que estabas con...
- No la menciones - su semblante cambió - No necesito oír su nombre en este momento - pasó por su lado, en dirección a las gradas
- De acuerdo - elevó sus manos - Al menos dime como se llama esa señorita
- Padre, no es algo que te interesa
- Oye - se acercó, alborotando su cabello - Eres mi hijo, merezco saber lo que pasa en tu vida
- Pero ya no soy un niño y tengo mis asuntos
- De acuerdo... señor mayor y de asuntos importantes, al menos dime si te llevo a tu casa
- Hoy no - cargó su mochila - Iré al gimnasio, Miroku me estará esperando
Ambos salieron del edificio, Inu No Taisho en dirección a su auto y el joven en dirección de la parada del bus, el cual, convenientemente para él, justo estaba llegando. Subió y se sentó, colocando sus auriculares en sus oídos y viajando rápidamente a su Instagram, con la intención de revisar el perfil de ella. Para su sorpresa, se encontró con una story que, aunque no era una foto suya, era un escrito, casi indicador para algún destinatario
#Pasantía #Medicina "Hospital
Sólo tres palabras, en un fondo negro, que parecían avisarle a algún ser, como seguiría su rutina
Vaya... además de cuidar a tu hermano, trabajas en el hospital, si que eres completa
Inconscientemente mandó su respuesta, al mismo tiempo en que bloqueaba su celular, como si el hecho de no mirar la pantalla, le garantizaría no recibir respuestas. Fue el resto del camino contemplando la ciudad, mientras las suaves melodías relajaban su mente y animaban la dulce sonrisa de la desconocida que había dejado de serlo
Llegó a su destino, descendiendo y caminando la calle que le faltaba, para luego ingresar en el edificio
- Inuyasha - se acercó su amigo, al instante de verlo entrar - No creo que sea conveniente que entrenemos aquí hoy
- ¿Por qué lo dices? - miró por sobre el hombro de Miroku, encontrándose con el motivo - Feh, pero si sólo se trata de Koga y su secualucho, ¿acaso les tiene miedo?
- No, para nada, el que me da miedo eres tú, ya sabes, por la actitud que suele tener él frente a ti, aunque debo admitir - miró al grupo de tres - Que la mujer que los acompaña, es realmente hermosa
- Ya cállate y comencemos
Se dirigieron a las máquinas caminadoras, para emular una especie de calentamiento y, luego de unos 15 minutos en ella, el problema se avecinó
- Ya decía yo que el gimnasio apestaba
- Koga, ¿a que vienes exactamente? - Miroku descendió del aparato, colocando al medio de él y su amigo
- ¿Ya te recibiste de su guardaespaldas?
- Cierra la boca apestoso - se bajó, posicionándose al lado de su amigo - ¿Qué quieres?
- Nada - se encogió de hombros, mirando a Naraku - Sólo venia a ver como te entrenabas para quedar en segundo lugar, al igual que el año pasado
- ¡Feh! las cosas cambiaron - entrecerró sus ojos, al recordar como había perdido la carrera con el moreno
- Oigan chicos - Sango se acercó - Se supone que vinimos a entrenar
- La señorita tiene razón - respondió Miroku - Es sorprendente que alguien de su porte, se junte con estos dos - miró a la mujer
- Con todo respeto, pero no es de su incumbencia - sonrió falsamente - Naraku, Koga, vamos por favor
- No molestes, Sango - se quejó - ¿No ves que estoy tratando de ayudarlo a crecer?
- No se que te has creído - respondió, notablemente más molesto - ¿Aún no has superado que Kikyo decidió quedarse conmigo en la fiesta? ¿Tanto es tu resentimiento?
El moreno gruñó ante ese comentario
- Jamás me interesó esa mujer - se cruzó de hombros - Además, la mujer que me gusta, es mucho más hermosa que ella
- Eso no me interesa - volteó - Vete y déjame tranquilo
- Te crees muy valiente, ¿no es así? veremos como te queda el ojo cuando veas a mi hermano Bankotsu, en la fiesta de abogados
- ¿Y eso que demonios tiene que ver? - volvió a mirarlo
- Ya lo sabrás - sonrió altaneramente - Sólo voy a decirte, que espero que lleves a Kikyo para que seque tus lágrimas
- ¡Ya! - la castaña no soportó más y tomó a ambos hombres por los brazos, llevándolos al lado opuesto del salón
- ¿Qué habrá querido decir con eso? - murmuró su amigo, observándolos
- No lo sé, tampoco me interesa... ven, sigamos con esto
Extra: Estas contratada
- Kagura me mostró tu curriculum - dijo, al mismo tiempo en que ella tomaba asiento - Al parecer, te graduaste con honores y trabajaste un año en una financiera, como secretaria
- Así es, señor - respondió tímidamente
- De acuerdo - desvió sus orbes dorados a los papeles - Dime, Rin, ¿te crees capacitada para este puesto?
- Si, por supuesto... como usted mencionó, ya he sido secretaria en la financiera de los Kun y, como sabrá, es muy demandante, con la cantidad de préstamos y documentos...
- Sé como se manejan, no es necesario que me lo digas - la miró, fijamente - Sin embargo, en este puesto, no sólo te encargaras de los documentos
- ¿He? - abrió un poco sus ojos
- Ayame necesita todo tipo de respaldo, eso implica, tener que ir a las oficinas de los clientes, traer café y demás tardeas, ¿estas dispuesta a hacerlas?
- Por supuesto - sonrió - No le veo nada de malo a esas tareas
El peliplata se mantuvo en silencio, observándola fijamente, con su seria expresión, sin embargo, algo se modificó en el ambiente, cuando ella emitió aquella sonrisa
- Bueno... supongo, que debido a lo que has presentado y lo que dices, debería darte un voto de confianza
- ¿De verdad? - su sonrisa se amplió
Antes de que pudiese responder, la puerta de la oficina se abrió y Kagura ingresó
- Cariño - sonrió, al ver a su pareja y desvió sus ojos a Rin - Tu debes ser la chica que viene para el puesto, ¿no es así?
- Si, señora - se puso de pie, estirando su mano, la cual, la mujer tomó - Mi nombre es Rin
- Un placer, soy Kagura
Pasó al lado de su escritorio, parándose al lado de Sesshomaru
- ¿Viniste a entrevistarla? Te dije que iba a contratarla... es una chica con muchas capacidades
- Necesito alguien competente en mi compañía - la miró - Y solo yo puedo darme cuenta de ello - redirigió sus orbes dorados a Rin - Estas contratada - se puso de pie, mirando a su novia - Te veo en la noche
- De acuerdo cariño - tomó su rostro, besando sutilmente sus labios - Te amo
El hombre no respondió, le dedicó una última mirada y salió de la oficina
- Disculpa a Sesshomaru - sonrió, sentándose - Pero él es muy exigente con las personas que ingresan a su compañía - tomó el curriculum de la joven - Espero que no te haya molestado su actitud
- No se preocupe señora, es comprensible su postura
- De acuerdo - pasó las hojas del documento - La oficina de él se encuentra a dos calles de aquí, algunas veces estarás conmigo, otras con él, todo dependerá de la cantidad del trabajo
- De acuerdo - se sonrojó un poco, después de todo, si se había sentido intimidado por el hombre
- ¿Podrías comenzar el lunes? - la miró, sonriendo
