El reloj marcó las 16:00 en punto y, luego de haber tenido que ayudar a atender una urgencia, por fin pudo sentarse en la sala y tomar su celular. Se quitó el barbijo y prendió la pantalla, sonriendo como una tonta ante ella
Vaya... además de cuidar a tu hermano, trabajas en el hospital, si que eres completa
- Inuyasha - murmuró, tecleando su respuesta, sin embargo, la borró rápidamente y, en su lugar, tomó una selfie, sonriendo ampliamente y se la envió
Las medicina es mi pasión
Envió el archivo con aquel texto, sorprendiéndose ella misma de la manera en la que había respondido, lo cual era totalmente inusual, ya que, siempre había sido cauta cuando se trataba de alguien desconocido, pero con Inuyasha era diferente
En ese momento, Jinenji ingresó, sentándose al frente de ella, suspirando
- ¿Tarde larga? - sonrió
- No te das una idea - se quitó el barbijo - Ingresé a las 06:00 y ya he visto a tres pacientes críticos
- Jinenji - murmuró - Es duro, lo sé... yo vengo de una urgencia, una señora mayor, tuvo un infarto y está en cuidados intensivos, tuvimos que contener a su hija
- A veces me pregunto, ¿por qué elegimos esta profesión?
- Porque amamos la vida - respondió, sin dudarlo - Y queremos ayudar a quienes están sufriendo, para que sigan viviendo
- Vaya - sonrió - Si que eres profunda, Higurashi
- De nada - rio
Momentos después, Eri ingresó, sorprendiendo ala mujer
- ¡Eri! - sonrió - No sabía que también venias
- Hola Kagome, en realidad, vine a cubrir a Yuca, no sé que compromiso tenía
- Comprendo, ¿pudiste ver a la señora que ingresó hace una hora?
- Si - su semblante se tornó triste - No parece tener un buen pronostico - miró su reloj - Y ya hay que verificar el suero
- No te preocupes, yo iré
- ¿Segura?
- Si, descansa un poco
Salió de la pequeña habitación, atravesando la guardia, en dónde notó que más gente había llegado, sin embargo, no parecía haber riesgo de vida. Ingresó al ascensor y se dirigió al tercer piso, en donde se encontraba la sección de "Terapia de adultos". La sala estaba repleta de personas, cuyos familiares estaban al borde de la muerte. Pasó entre la multitud, saludando cordialmente a todo aquel que la miraba, ingresó a la sala de la paciente, encontrándose con su hija
- ¿Cómo se encuentra? - preguntó tiernamente
- Bueno... aún respira - murmuró la mujer
Sus ojos estaban hinchados y la punta de su nariz completamente roja, lo cual era un claro indicativo de que había estado llorando durante todo ese tiempo. Kagome se acercó, observando el suero y todos los aparatos conectados a la anciana
- ¿Sigue igual? - preguntó, buscando algún tipo de consuelo en la respuesta de la morena
- Lo lamento - murmuró
- No - sonrió, tristemente - No tienes que sentirte mal... debes ver esto más veces de las que yo podría imaginarme
- Bueno... más de las que desearía - volvió a mirar a la mujer en la cama
- ¿Sabes lo que más lamento? - nuevas lágrimas comenzaron a salir
- Dime - se acercó a la mujer, quién se encontraba con sus codos sobre sus rodillas, mirando al suelo
- Cuando era niña... ella trabajaba todo el día... casi no podía verla - murmuró - Ella, nunca me dejo faltar nada... pero siempre me faltó ella
- Comprendo... mi situación es similar a la tuya - comenzó a acariciar su espalda
- Y yo... no la entendí, hasta que tuve a mi hija... y casi no logro verla, por tener que trabajar
- Estoy segura de que haces lo mejor que puedes
- Si mi madre muere... jamás recuperaré el tiempo que perdimos - su voz comenzó a entrecortarse - Y tengo miedo... de que me suceda con mi hija
- Oye - la abrazó fuertemente al notar que ella ya no lograba contenerse - La vida es muy complicada y, a veces nos obliga a estar en situaciones en las que desearíamos no estar, pero... estoy segura de que tu hija sabe cuanto la amas, yo misma puedo notarlo ahora
- Gracias - susurró - Trataré... de no repetir la historia
- No te presiones... nada lograrás con hacerlo... yo, prometo que trataremos de salvar a tu madre
Cerró sus ojos, conteniendo sus lágrimas y, por un milisegundo, odiando la profesión que había elegido
...
Ingresaron al departamento del castaño a las 16:00, lanzando sus cosas al lado del sofá y cayendo de espaldas en él
- Te pasaste esta vez - se quejó su amigo - Puedo comprender tu rencor contra Koga, pero no entiendo porque tuve que pagar yo por ello - hizo una pausa - Me obligase a entrenar demasiado
- Keh - sonrió - Eres un debilucho - su celular vibró en su bolsillo - ¿Por qué no vas por unas cervezas? Es viernes, puedo darme un permitido
- Tú lo pediste - se puso de pie, en dirección de la cocina
El peliplata tomó su celular, sonriendo ampliamente al ver el mensaje de la morena en su pantalla
Comprendo porque elegiste esa profesión... nadie podría seguir sintiéndose mal luego de verte sonreír
Envío su respuesta, cerrando sus ojos y dejando el celular en la pequeña mesa que estaba al frente
- Realmente es hermosa - murmuró
- Muchas gracias coqueto, pensé que nunca te darías cuenta - abrió rápidamente sus ojos, encontrándose con Miroku, con su brazo extendido y la cerveza en su mano - ¿Quieres besarme o lo dejamos para más adelante?
- Cállate - tomó la pequeña botella, mientras el joven se sentaba en el sillón del costado
- Entonces dime, ¿a que se debe esa particular sonrisa?
- A que te golpearé si me sigues molestando
- Fingiré que no oí eso y pensaré que viste algo relacionado a esa joven llamada Kagome
No respondió, se limitó a mirar el techo, pensándola, mientras su amigo, convencido de que había dado en el blanco, decidía cambiar de tema
- Mencionaste que era viernes, ¿qué te parece si salimos?
- Miroku... mañana tenemos que entrenar, ¿lo olvidaste?
- Lo sé, pero me prohibiste tener sexo con Ayame antes del intercolegial, al menos déjame verla esta noche
- Hablas como si tuvieras que pedirme permiso - le dio un sorbo a su bebida - Además, ¿para que quieres que vaya? ¿Para ver como casi te la follas en el boliche?
- Nada de eso, estaba pensando, que podrías invitar a esa jovencita que mencionaste hoy
Su semblante cambió, al igual que su postura, la cual se tensó
- ¿Y quién te dijo que he hablado con ella?
- Sonríes como un idiota, si no es por eso, ¿por qué más? Te conozco y sé, que no hay nada más interesante en tu vida
- Feh - se quejó
- Bien, si no quieres invitarla a ella, ¿qué hay de Kikyo? ¿Te sentirías más cómodo con ella?
No, definitivamente no es eso, sin embargo... Kagome no parece ser la clase de chica con la que quisiera tener una "cita" en un boliche... si estoy destinado a verla, prefiero hacerlo en un lugar más tranquilo, uno en el que sólo seamos... ella y yo
Pensó, tomando su celular
- ¿Qué harás?
- Le escribiré a Kikyo, después de todo, hace mucho no salgo por unos tragos
- Ese es mi chico - elevó su botella, simulando un brindis - ¿Piensas anotar un gol esta noche?
- A veces me pregunto, ¿cómo es que las mujeres se fijan en ti después de oírte decir tantas tonterías?
- Supongo que es un don natural - rio
- La invitaré como amigos, sabes que no tengo intenciones de algo "romántico" con alguien, menos en mi último año
Buscó el número de la morena en sus mensajes y comenzó a teclear su invitación
...
El reloj marcó las 19:00 y con el, la pasantía de la joven finalizó. Tomó sus cosas, soltó su pelo azabache y salió del pequeño cuarto, sorprendiéndose con la persona con la que se topo
- Kikyo - murmuró - ¿Qué haces aquí?
- Vine a relevarte - sonrió, con su uniforme puesto, su cabello recogido y su barbijo a medio colocar - Así programaron las pasantías para hoy y la próxima semana
- Pero... te perderás el viernes, digo, sé que a ti te gusta salir
- Lo sé - suspiró - Inuyasha me invito a salir esta noche - ingresó a la sala, dejando sus cosas - Pero tuve que negarme, no sé que tan intenso estará el hospital hoy
¿Inuyasha la invitó a salir?
Apretó ligeramente sus puños, sin embargo, no se encontraba en posición de pensar algo, después de todo, él había ido a buscarla el día anterior, a su entrenamiento
- Es una lastima - dijo seriamente - Bueno... yo me tengo que ir - volteó, sin embargo, no avanzó - Kikyo, hay una paciente en cuidados intensivos, que ingresó hace unas horas, ¿podrías avisarme si algo sucede?
- Claro - sonrió - No te preocupes, te mantendré al tanto
- Gracias - le devolvió la sonrisa
Salió del hospital con rumbo a la parada del autobús, el cual la dejaría muy cerca de su hogar. Se sentó en la garita en el mismo momento en que su celular comenzó a sonar
- ¿Koga? - murmuró, respondiendo la llamada - ¿Hola?
- ¡Kagome! ¡Qué suerte que me respondiste! Necesitaba hablar contigo de inmediato
- Bueno, dime, ¿qué sucede? ¿Es algo malo?
- No, no, para nada, ¿recuerdas que te dije que había una fiesta a la que quería llevarte? Bueno, mi hermano Bankotsu me dijo que la adelantaron para mañana
- ¡¿Qué?! - se sorprendió - ¡¿Mañana?! Pe... pero... no tengo que ponerme
- No te preocupes por eso, te enviaré uno esta noche
- Koga, no es...
- No acepto peros, serás la mujer más hermosa de todo el lugar, te lo prometo
- Pero...
- Y no tengas miedo, Sango y Naraku también estarán ahí
- ¿Sango y Naraku?
- Así es, mi hermano me dio permiso de invitarlos, para que te sientas más cómoda
- Gracias - sonrió - Fue... un lindo detalle
- Pasaré por ti mañana a las 8, esperaré con ansias verte
- Yo igual - respondió tímidamente
Cortó la llamada y suspiró largo y tendido, mientras volvía a mirar la pantalla de su celular, con el mensaje de Inuyasha sin leer. Frunció el entrecejo, bloqueando la pantalla
¿Realmente estoy preparada para salir con Koga a un evento?
Antes de lograr responderse, su celular volvió a sonar
- Sango, ¿qué ocurre?
- ¡Necesito que mañana, después del entrenamiento, vengas directo a casa! - gritó, emocionada - ¡Naraku me invitó a la fiesta de la firma de abogado de los Taisho!
- ¿Firma de abogados de los Taisho?
- ¡Si! ¿Qué no lo sabias? El hermano de Koga es socio de la firma de abogados de Sesshomaru Taisho, Kohaku es el chofer de Kagura, su mujer - hizo una pausa - Sabía de la fiesta por él, ¡pero jamás pensé que iba a poder asistir!
- Vaya - dijo, totalmente anonadada - Eso suena... muy lujoso
- ¡Lo es! Tenemos que estar bien preparadas, amiga, ¡te esperaré!
Antes de que pudiera responderle, su amiga cortó la llamada, dejándola sin aliento
Inuyasha Taisho... él, ¿es familiar de ese tal Sesshomaru? Eso significa... ¿que también estará en la fiesta?
Pensó, mirando la nada
...
Extra: Los jóvenes del gimnasio
La castaña y el moreno fueron todo el camino charlando sobre lo que quedaba de su año y sus posibles proyectos a futuro, ambos coincidían en una cosa: querían ser entrenadores
Luego de varios minutos de viaje, por fin llegaron a su destino. Ingresaron al edificio, dirigiéndose directamente a las maquinas caminadoras
- ¿Te parecen 15 minutos? - preguntó ella
- Por supuesto - sonrió, subiendo a la maquina del lado
Sus primeros minutos de rutina fueron silenciosos, sin embargo, no se sintió incomodo, por el contrario, estaban tranquilos
Luego de entrar en calor, comenzaron con su rutina, mientras continuaban su plática
- ¿Puedo hacerte una pregunta? - lo sorprendió
- Claro, por supuesto - sonrió - ¿Qué ocurre?
- Koga... ¿realmente esta interesado en Kagome?
- ¿He? ¿Por qué lo preguntas?
- Bueno... porque, Kagome se ve un poco decepcionada, cuando hablamos de él
- Koga está demasiado enfocado en volver a ganar - suspiró - Supongo que no se da cuenta de lo que ella siente
- Mira - sonrió - Hablando del rey de Roma
- ¿Qué hay chicos? - se acercó el moreno, dejando su mochila a un costado - ¿Kagome no está aquí?
- Tenía que trabajar - respondió la mujer, estirándose un poco
- Que lástima - miró a su amigo - Ven un momento, quiero hablar contigo
- Oye, los secretos son groseros - reprocho ella
- Tú cállate - rio - Me lo agradecerás luego
Ambos jóvenes se apartaron al mismo tiempo en que ella miraba al frente, encontrando su mirada con la de un joven, que no dejaba de observara
¿Qué le sucede a ese sujeto?
Pensó, en el mismo momento en que el castaño de mirada azul, elevaba su mano, saludándola. Le dio la espalda, y siguió con su rutina, mientras sus compañeros regresaban
- Mira quién viene ahí - sonrió Naraku, mientras su amigo volteaba
- Vaya, pero si es Inuyasha - sonrió
