El lugar estaba repleto de personas que llevaban elegantes trajes y brillosos vestidos, sin embargo, él tenía ojos para ella. Aún le parecía un sueño que hubiese aceptado acompañarlo, un sueño del que no quería despertar. Ella parecía una diosa en aquel vestido negro, ajustado al cuerpo, realzando sus notables curvas, cubierto de brillos, el cual solo era opacado por su sonrisa
- Me alegra mucho que hayas venido, Kagome - sonrió, mientras ambos bailaban al compás de la música lenta
- Y a mi me alegra que me hayas invitado - le devolvió la sonrisa, mientras apoyaba su cabeza en su pecho
Yo... tengo muchas ganas de besarla
Pensó, envolviendo su cintura con sus brazos y buscando su mirada
Abrió sus ojos repentinamente, encontrándose con el techo del departamento de su amigo. Se sentó en el sofá, restregando sus ojos, mientras tomaba su celular para chequear la hora, eran las 19:30
Entonces, todo fue un sueño
Pensó, posando sus ojos en el otro mensaje en la pantalla de su móvil
- Maldición - gruñó al ver las tres llamadas perdidas de su hermano, por lo que, rápidamente marcó su número
- ¿Para que tienes celular si no vas a responder una llamada? - pronunció, seriamente
- Agradece que te llamé, ahora sólo dime lo que quieres
- La fiesta de la firma se pasó para mañana a la noche, asique espero que vayas presentable y con una mujer decente
- ¡Feh! Eres un idiota... ¿padre irá?
- Fue invitado - hizo una pausa - A las 21:00 será la cena, sé puntual
Sin decir más, cortó la llamada. Inuyasha se estiró, bostezando profundamente, al mismo tiempo en que Miroku ingresaba, con su pijama puesto y su cabello mojado
- ¿Y eso? - se sorprendió
- ¿Lo dices por la ropa? - se sentó en el sofá - Cambio de planes, coqueto - suspiró - Ayame me dijo que la fiesta a la que me invitó es mañana en la noche
- Si, Sesshomaru me lo acaba de decir - volvió a recostarse - Sólo me parece extraño que eso te detenga
- Oye, tu me prohibiste desconcentrarme de la competencia, ¿verdad? si salgo esta noche y mañana, no habrá mucho Miroku para el intercolegial - el peliplata solo rio ante su comentario - Además, puedo tener mi noche de sexo desenfrenada, mañana por la noche
- Como digas - se inclinó, tomando su celular
- ¿Le hablarás a esa chica Kagome?
- ¿Tú que pensarías si un chico, con el hablaste solo una vez, te invita a la fiesta de la firma de abogados de su hermano?
- Bueno, tal vez piense que seas un psicópata o, tal vez acepta
- Prefiero ahorrarme la parte del psicópata, gracias - comenzó a teclear - Invitaré a Kikyo
- ¿No crees que le estas dando demasiadas esperanzas? Digo, ya te dijo que hoy no podía salir...
- Seré claro - respondió con seriedad - Sólo la invito, porque estoy obligado a ir con alguien, de lo contrario, iría solo
Hola Kikyo, disculpa que vuelva a molestarte, pero, mi hermano celebrará una fiesta en su firma de abogados, ¿querrías venir conmigo? Hay una cláusula que dice que debo llevar un acompañante... puedes estar tranquila, sólo iremos como amigos, además Miroku también está invitado y debe llevar compañía... espero tu respuesta
- Listo... si no responde, buscaré alguien más - ambos permanecieron en silencio durante unos minutos
- ¿Quieres quedarte? - preguntó su amigo - Te ves demasiado cómodo en ese sofá, además, no tengo nada mejor que hacer - se burló
- Lo haré, sólo porque me da florea regresar a casa a esta hora - alzó su móvil - Respondió Kikyo
- ¿Y?
- Genial, esta libre, algo menos de que preocuparse - respondió para luego ingresar a su Instagram
- ¿Estabas preocupado? Vaya, no lo noté
No leyó mi mensaje... ¿no querrá responderme?
Frunció el entrecejo luego de revisar su Instagram, dejando el móvil en la mesa
- Tú sólo preocúpate por lo que te vas a poner - lo miró - Trata de no ir demasiado extravagante
- Wow, no ofendas mi sentido de la moda - elevó su mano, atajándose de aquel comentario
...
- Ya llegué, abuelo - dijo, ingresando al hogar
- ¡Hermana! ¡Mira lo que llegó para ti! - su hermano salió a recibirla
- ¿Lo que llegó para mi?
- Siii, ¿tu novio te lo envió? - corrió en dirección de la sala
- Espera, ¿qué? ¿Dijiste novio?
La joven lo siguió, abriendo sus ojos de par en par, al ver una enorme caja sobre la mesa
- ¡Kagome! - sonrió el anciano - ¿Quién es el afortunado?
- ¿Afortunado? - no salía de su asombro
- Así es, el chofer que lo trajo dijo que era un regalo del joven Koga, para ti
¿Será el vestido del que me habló?
- ¿Quién es el joven Koga? - preguntó el anciano - ¿Es alguien especial?
- No abuelo - se acercó - Sólo es un amigo
- ¿Segura hermana? Es una caja demasiado grande, seguro hay un gran regalo ahí dentro
- Es un vestido, Sota
- ¿No es un poco grande el empaque para un vestido?
- Bueno, tal vez el chico quería impresionarla - sonrió el hombre
La mujer, sonrojada y con su paciencia al limite, emitió un sonoro suspiro
- Iré a ducharme, ¿pueden decirle a mamá que suba cuando llegue?
- Claro hija, ve tranquila
La joven tomó la caja, llevándola directamente a su habitación, en dónde, llevada por la intriga, la abrió, sacando el hermoso vestido que había en su interior
- Vaya... es impresionante - lo tomó de los tirantes, poniéndoselo al frente y mirándose en el espejo - Realmente es hermoso
Serás la mujer más hermosa de la fiesta
Sonrió, al recordar las palabras del moreno
Siempre se había caracterizado por ser una mujer sencilla y poco lujosa, sin embargo, tener aquella hermosa y sensual prenda entre sus dedos, la hizo entusiasmarse con la idea de asistir a un evento de esta magnitud, sin embargo, su sonrisa se esfumó al recordarlo
- Inuyasha estará ahí - murmuró, dejando el vestido sobre la cama y buscando su celular - Soy una inmadura - abrió el mensaje
Muchas gracias :) sólo trato de ayudar a la gente
Envió su respuesta, lanzando el celular a la cama y volteando, en busca de su pijama. En ese momento, el móvil comenzó a sonar
¿Inuyasha?
Pensó, tomándolo rápidamente, sin embargo, otro nombre apareció en la pantalla
- Rin, ¿qué ocurrió? - respondió la llamada
- Lo lamento Kag, pero no podremos salir esta noche
- ¿Sucedió algo? - se sentó al lado de su vestido
- Mi jefa me llamó, diciéndome que mañana por la noche tienen un evento en el que me presentarán como nueva secretaria
- Oye, pero eso es genial, no suenas muy entusiasmada con la idea
- Bueno... es que me dijo que su chofer me pasaría a buscar y se quedaría conmigo durante la noche, al parecer, es una condición llevar acompañante
¿Chofer de su jefa?
- Oye, ¿de casualidad sabes el nombre del joven?
- Bueno, me dijo que se llamaba Kohaku
- ¡No puede ser! - sonrió ampliamente - ¡Es el hermano de Sango!
- ¿El hermano de quién?
- Oh, Sango es una amiga, también irá a la fiesta, al igual que... yo
- ¡¿QUÉ?! ¡TIENE QUE SER UNA BROMA! - su tono mejoró notablemente - Me haz hecho la mujer más feliz del mundo con esto... espera, ¿con quién irás?
- Un amigo es el hermano menor de uno de los socios de la firma... y me invitó, además de haberme enviado un vestido
- Oye, esto es demasiado para hablarlo por teléfono, ¿puedes venir a mi casa luego del entrenamiento mañana?
- Lo siento, pero Sango me pidió que la ayudara
- Oh, comprendo...
- Aunque, puedo preguntarle si puedes venir conmigo
- No, Kag, descuida, podemos vernos allá
- Oye, sé que ella no tendrá problemas
- ¿Estas segura?
- Si, sólo déjame hablar con ella y te escribiré, ¿si?
- De acuerdo
Cortó la llamada con su prima y le marcó a su amiga, explicándole la situación, para su fortuna, la castaña se mostró muy alegre con la idea de sumar a alguien más a la preparación y, aun más, al saber que iba a ser la compañía de su hermano menor en el evento. Luego de unos 20 minutos de charla con Sango, dejó el celular sobre su mesa de noche y se dispuso a irse al baño, en donde tomó una hermosa y relajante ducha, antes de irse a dormir
...
El día de la fiesta
Su mirada dorada se encontró, nuevamente, con el techo de la sala de estar de su amigo. Extendió su brazo y tomó el celular, chequeando la hora
- Las 09:00 - murmuró, elevándose y estirándose - ¿El idiota de Miroku seguirá dormido?
Volteó, dirigiéndose a la cocina a preparar su desayuno, después de todo, el departamento de su amigo, era como el suyo. Preparó su café, con dos tostadas con mantequilla, regresó al sillón, tomando su celular y volviendo a dirigirse a la cocina, sentándose a comer
Sonrió de inmediato al ver, en la pantalla, la respuesta de Kagome
- Hermosa - murmuró - Desearía conocerte más... no dudaría un segundo en llevarte a la fiesta
- Vaya, veo que te pego fuerte - Miroku apareció, con su ropa deportiva y listo para entrenar - Aunque dudo que te acepte en esas fachas
- Cállate - tomó un sorbo - Ya iré a ducharme, ¿tienes algo para prestarme?
- Me extraña coqueto - se acercó - Sabes que mi ropa te calza a la perfección
- Oye, eso suena raro - entrecerró sus ojos
- Sólo soy amable - se sentó, comenzando a comer, con su móvil en mano
Terminaron su desayuno y el peliplata se dirigió a la ducha, para unos quince minutos después, estar listo y, junto a su amigo, rumbo al centro deportivo, en donde se disputaría el intercolegial
...
Su día comenzó a las 08:00am. Se levantó, se colocó su ropa deportiva, tomó su mochila y su celular y salió directo a la estación de trenes, mientras su familia, con su madre incluida, dormían plácidamente
Unos 20 minutos después, se encontraba al frente del centro deportivo. Ingresó, yendo directamente al campo de tiro con arco, en dónde Kikyo ya se encontraba practicando
- Kikyo - se acercó
- Kagome - volteó sonriendo - Viniste
- Claro, ¿por qué no lo haría?
- Bueno, las demás me dijeron que llegarían mas tarde, ya sabes... al parecer, se fueron de fiesta - regresó a mirar la diana - Eres responsable, me alegro que hayas acepado ingresar al equipo
- Gra... gracias - respondió, visiblemente sorprendida ante las palabras de su compañera
Caminó en dirección a las gradas, dejando sus cosas y yendo en busca del arco que utilizaba
- Espero algún día tener el dinero suficiente para comprar uno - rio, parándose al lado de la joven
- Descuida, podemos usar estos por ahora
Ambas, al mismo tiempo, tomaron posición y lanzaron la flecha, impactando justo en el centro de las dianas a las que apuntaban
- ¡Si! - saltó la morena, extendiéndole la mano a Kikyo, quien, sin dejar de sonreír, chocó los cinco, visiblemente entusiasmada
