Casi una hora fue el tiempo en que ambas jóvenes estuvieron solas, sin embargo, cerca de las 09:45, sus amigas ingresaron corriendo, mientras ellas tomaban un refresco en las gradas
- ¡Kikyo! - gritó Yuca - ¡Tu enamorado está afuera?
- ¿Enamorado? - las miró confundida
- Siii, el chico de pelo blanco que vino a verte el otro día
Kagome, quien había bebido un sorbo de refresco, se atragantó, comenzando a toser
- ¿Te encuentras bien? - la miró, golpeando su espalda
- Si... si Kikyo - sonrió apenada
- ¿No irás a verlo? - intervino Eri
- Tranquila chicas, él sólo vino a entrenar, igual que nosotras, además, nos veremos esta noche, en el evento de su hermano
La respiración de la morena se detuvo en ese instante, al comprender que Inuyasha iba a asistir, en compañía de Kikyo, al mismo evento al que ella iría con Koga
- Bien chicas - la capitana se puso de pie - A entrenar
- Eh... ¿puedo salir un momento? necesito... un poco de aire
- Por supuesto Kag, te ganaste el derecho a un descanso, ya que fuiste la única en llegar a tiempo - entrecerró sus ojos, pasando la mirada por las demás, quienes rápidamente dejaron sus cosas a un costado y tomaron los arcos
Comenzó a caminar en dirección a la salida, con sus ojos en el suelo y su mente viajando a mil por hora
La invitó a la fiesta de su hermano... eso significa ¿qué realmente está interesado en ella? Entonces, ¿por qué me escribió por Instagram? ¡¿Será un mujeriego como todos?!
Chocó de frente con otra persona, quedándose inmóvil ante los brazos que la envolvieron. Elevó tímidamente su mirada, alejándose de un sólo paso
- Inuyasha - pronunció, sonrojada - Lo... lamento
- No te preocupes - sonrió - Noté que venias distraída
- ¿Me estabas viendo?
- Bueno, desde que doblaste por aquel pasillo - lo señaló
- Kikyo está por ahí - él la miró extrañado - ¿No viniste a verla a ella?
- ¿He? ¿De que hablas? Estoy con un amigo, vinimos a entrenar
Oh... entonces era verdad
Desvió la mirada, aún más avergonzada que al comienzo
- Lo lamento, pero la otra vez te vi con ella, entonces supuse que...
- No tienes que disculparte, cualquiera pensaría lo mismo - hizo una pausa - ¿También estas entrenando?
- Si - sonrió - De hecho, hace más de una hora que estamos aquí
- Vaya - desvió la mirada - De haberlo sabido, hubiera venido antes, tal vez, hubiéramos tenido tiempo de desayunar, ¿no te parece?
¿Qué cosas dice?
- Se...seguro, eh... bueno, te...tengo que regresar - volteó
- Kagome - la tomó del brazo, provocando que las mejillas de la joven ardieran mientras volteaba - ¿Te molestaría... si tomamos algo algún día?
Nuevamente su respiración se detuvo, al mismo tiempo en que fijaba su mirada en sus orbes dorados y emanaba una cautivante sonrisa
- Emm, podemos ver, cuando pase el intercolegial
Él la soltó, con su expresión seria, denotando que no era la respuesta que esperaba
- De acuerdo - sonrió de igual manera
- Nos vemos luego, Inuyasha - se alejó, mientras sentía su mirada sobre su espalda
¿Por qué no pude negarme rotundamente? Después de todo, no sé lo que sucede entre él y Kikyo... no quiero, que las cosas con ella se malinterpreten
Pensó, suspirando mientras ingresaba nuevamente a la cancha de tiro con arco
...
Llegaron al centro deportivo, deteniéndose brevemente en la puerta, al mismo tiempo en que tres jóvenes pasaban por su lado rápidamente
- Cuidado preciosas, no queremos que salgan lastimadas - sonrió, altaneramente, el castaño
Esas chicas... son las mismas que estaban con Kikyo el otro día... ¿Kagome estará aquí?
- Oye - reaccionó ante el chasquido de dedos de su amigo - ¿Qué te sucede?
- Nada - respondió con seriedad, ingresando al edificio - Ey - se detuvo - ¿Puedes llevarme la mochila? Regresaré en un momento
- ¿A dónde vas?
- Después te cuento - siguió derecho, en dirección al campo de tiro con arco
En ese momento, sus ojos se iluminaron al ver a una distraída Kagome doblar por el pasillo, con sus ojos fijos y una seria expresión en su rostro. Esperó que ella lo reconociera, sin embargo, no le molestó para nada cuando chocó contra él, lo cual provoco que, instintivamente, la rodeara con sus brazos
Que aroma excelente
Reaccionó cuando ella se apartó rápidamente, visiblemente avergonzada. Comenzaron su plática y, ahora fue él, quien no pudo contener su sorpresa al oír que le preguntara por Kikyo, es decir, ella sabía que eran amigos, sin embargo, otro parecía ser el motivo de su pregunta. La comprendió, tal vez, él hubiese pensado lo mismo, además, no podía negar lo mucho que le gustaba verla sonrojada
- No tienes que disculparte, cualquiera pensaría lo mismo - hizo una pausa - ¿También estas entrenando?
- Si - sonrió - De hecho, hace más de una hora que estamos aquí
- Vaya - desvió la mirada - De haberlo sabido, hubiera venido antes, tal vez, hubiéramos tenido tiempo de desayunar, ¿no te parece?
El color de sus mejillas subió uno o dos tonos, aunque ella no se percatara
- Se...seguro, eh... bueno, te...tengo que regresar - volteó
Espera... no te vayas
Instintivamente, la tomó del brazo, sin saber muy bien que decir. Aquel acto reflejo nació producto del deseo de seguir a su lado, sin embargo, algo debía decirle, ya que ella lo estaba mirando, esperando
- Kagome... ¿Te molestaría... si tomamos algo algún día?
Cada segundo que pasaba, sin obtener respuesta, parecía eterno
¿Habré dicho algo malo?
- Emm, podemos ver, cuando pase el intercolegial - pronunció finalmente
Definitivamente no era la respuesta que esperaba, sin embargo, tampoco era una rotunda negativa, ¿qué le impedía aceptar su propuesta? ¿acaso ella pensaba que entre él y Kikyo había algo más? si, a él le atraía la morena, sin embargo, aquella atracción se había visto afectada, por alguna razón, desde que la había conocido a ella
Suspirando internamente, supo que era el momento de dejar que se marchara, antes de que se sintiera demasiado presionada, sin embargo, eso no impidió que se quedara observándola, con un dejo de tristeza en su mirada. Volteó, regresando sobre sus pasos y girando en dirección de la pista de atletismo, en donde su compañero ya se encontraba calentando
...
Horas antes de la fiesta
Su entrenamiento había finalizado poco después del mediodía, por lo que, regresó a su casa a toda prisa y se dio una ducha, para luego preparar su vestido, su maquillaje y demás, e ir a la casa de su amiga
- ¿Estas lista? - preguntó su madre, ingresando a su habitación
- Bueno, eso creo - sonrió, colocándo su mano en la nuca
- ¿Podrás con ese bolso tan grande? - preguntó, impresionada
- Por supuesto - lo tomó, elevandolo - ¿Ves? Super fácil
- De acuerdo, mi niña - se acercó, abrazándola - Espero que te diviertas mucho esta noche, aunque ya sabes, si en algún momento no te sientes cómoda
- Lo sé - sonrió, rodeandola con sus brazos - Soy libre de regresar a casa
En ese momento, su celular comenzó a sonar, por lo que, soltó a su madre y corrió en su dirección
- Rin está en la puerta - tomó su gran mochila, colocándosela en la espalda - Te escribiré - sonrió, mientras salia corriendo de la habitación
Bajó las escaleras tambaleandose un poco, pero retomando el equilibrio nuevamente
- ¡Adios abuelo! ¡Sota!
- ¡Qué te vaya bien Kagome! - gritó el anciano
- ¡Saluda a tu novio de mi parte, hermana!
Ignoró completamente las palabras del niño, concentrándose en llegar sana y salva al vehículo que la aguardaba en la acera. El chofer descendió, abriendo el maletero para que colocara allí su enorme equipaje y, posteriormente, se subió al taxi
- ¿Segura que no te olvidaste de nada? - bomeó
- Cállate - sonrió, abrazándola
Le indicó la dirección al chofer y partieron rumbo a la casa de Sango, en dónde no sólo Rin vería por primera vez a su acompañante, si no, en donde pasarían el resto de la tarde, preparándose para el lujoso evento
...
Ingresó a su departamento poco después del mediodía y pasó directo a la ducha. Una vez limpio y relajado, se dispuso a preparar su traje para la noche, no sin antes enviarle un mensaje a Kikyo, con la hora en la que iría a recogerla
Suspiró, sentándose en la cama mientras que, por su mente, pasaba una y otra vez la charla con Kagome, ¿cómo era posible que esa mujer, la cual seguia siendo una desconocida en el fondo, pasara tantas veces por su mente?
- Feh, hable sólo dos veces con ella, no sé porque tengo que sentirme decepcionado, si ni siquiera sé más allá de su nombre o el deporte que practica
En ese momento, otro recuerdo atravesó su memoria
Lo lamento, Inuyasha, pero ya no quiero estar contigo... dejé de amarte
- ¡Maldición! - se puso de pie, visiblemente irritado - ¡¿Por qué tengo que pensar en ella en un momento como este?!
Trató de ocultarlo, pero aquella lágrima rebelde rodó por su mejilla antes de que pudiera darse cuenta. Aún le dolía aquel recuerdo, aún su corazón se estrujaba al pensar en aquel momento en el que, la mujer que él pensaba sería el amor de su vida, lo había mirado a los ojos con la misma frialdad con la que se miraría a un ser que jamás antes se ha visto y, sin un signo de dolor o empatía, le había dicho que todo se había terminado
Estaba perplejo, tanto que, por un momento, pensó que se trataba de una broma, una muy pesada que terminaría en besos y carcajadas, sin embargo, era real, tan real como el amor que sentía por ella. ¿Realmente era posible que su primer amor lo estuviera dejando tan inesperadamente y de esa manera? si, lo era
Buscó respuestas durante mucho tiempo, más de lo que hubiera querido. Miles de mensajes y llamadas sin responder, miles de lágrimas y decenas de noches enteras sumidas en la penumbra, torturando su mente con los incansables recuerdos de los cuatros años de amor, finalizados en una atípica conversación, que lo había destruido para siempre
Un año después de la ruptura logró retomar su rutina. Sus notas, las cuales habían bajado considerablemente, volvieron a elevarse y su rendimiento en los deportes mejoró notablemente, a tal punto, que cobró confianza para anotarse en el intercolegial, el cual terminaría perdiendo con su némesis, Koga
Recuperó su vida lentamente bajo la premisa de que los asuntos del corazón serian lo último en lo que pensaría, a menos que, la chica indicada, volviera a despertar su interés en cuestiones románticas. Kikyo pudo ser esa mujer, al menos eso pensó cuando la conoció en aquella fiesta, sin embargo, su imposibilidad de avanzar con ella lo hizo dudar más de una vez, quizás era porque aún no estaba listo o, quizás, no era la indicada realmente
Todo volvió a cambiar cuando percibió ese dulce perfume en el tren y es que era la primera vez que alguien le llamaba la atención por su aroma, además de que, sin darse cuenta, comenzó a pensar en la dueña de aquella fragancia, sin conocerla, ¿de que se trataba? ¿conexión tal vez? no estaba seguro, sólo tenía en claro una cosa: Kagome tenía algo que las demás no y, por primera vez en dos años, estaba dispuesto a averiguarlo
Volvió a suspirar, pensando que su mejor opción sería dormir para reponer energías y estar presentable para la fiesta, por lo que, colocando su despertador a las 18:00, se lanzó a la cama, perdiéndose en lo más profundo de sus sueños
