Las tres jóvenes se encontraban paradas al frente de la puerta de entrada, mientras un emocionado padre, les sacaba mil fotos, con una amplia sonrisa
- Papá... ya - pronunció sonrojada la castaña
- Pero, Sango, jamás te he visto así - ignoró la petición de su hija
La joven hija llevaba puesto un vestido strapples, color bordó, largo hasta su rodilla, completamente ajustado al cuerpo, con dos mangas que cubrían por completo su antebrazo. Rin, por su parte, optó por un look un poco menos formal, con un vestido corto plateado y su cabello suelto, mientras que Kagome lucía un despampanante vestido, largo hasta los pies, con un pronunciado tajo en su pierna derecha y un escote en forma de corazón, ya que había descubierto que las mangas de la prenda, eran desmontables, aunque eso no la privó de las notables y brillosas telas que colocó en sus antebrazos, en cuanto a su cabello, elevó la mitad en una media cola, dejando caer el resto
- Las tres se ven muy bonitas - pronunció Kohaku, mientras bajaba las escaleras
- Vaya hermano - sonrió la mujer - Es la primera vez que te veo en un traje como ese
- Gracias - sonrió, incómodo - Es un poco extraño para ser sincero - aclaró su garganta - Señorita Rin, la jefa ya envió su auto, está esperándonos afuera
- ¿Qué? - se sorprendió - ¿Tan pronto? Pero... ¿qué hay de..?
- Tranquila - intervino Kagome - Koga y Naraku pasarán por nosotras en unos minutos
- Así es, puedes estar tranquila Rin, Kohaku no muerde - guiñó su ojo, al mismo tiempo en que recibía un codazo, fríamente calculado y disimulado, de su mejor amiga
- Si que eres chistosa - el joven abrió la puerta, dándole paso a su compañera, para luego, salir detrás de ella
- ¡Sango! - le reprochó
- Ay perdón, pero es que se ven tan lindos juntos, además, Rin es una gran chica, ella podría ser la indicada para mi Kohaku
- Lo sé - sonrió - Hasta donde se, ella se encuentra soltera... quien sabe, tal vez, realmente algo pueda suceder entre ellos
El celular comenzó a sonar en ese instante, avisando que los hombres habían llegado. Salieron afuera, encontrándose con una elegante limusina color negro y, en la puerta, ambos jóvenes sonriendo
Koga llevaba un traje de etiqueta y camisa, completamente blanco, su cabello negro estaba elevado en una cola, resaltando su rostro y ojos azules, mientras que, Naraku había optado por un traje tradicional, negro y su pelo, algo alborotado, recogido, dándole un toque de rebeldía, el cual fascinó a su compañera
- ¿No somo las más afortunadas del mundo? - murmuró, mientras caminaban hacia ellos
- Bueno... supongo - sonrió, algo incómoda
Vaya, Koga se ve... bien
- Cuando dije que serías la más hermosa de la fiesta, estaba completamente seguro de que no me equivocaría - se inclinó, besando su mano
- Gracias - sonrió, algo sonrojada
- Bueno, algunos diferimos con tu opinión, sin ofender Kagome - sonrió, repitiendo el gesto con la mano de Sango, si apartar sus penetrantes ojos de ella
- Ay Naraku - hizo un ademán con su mano, tratando de calmar su corazón
Koga fue el encargado de abrir la puerta, dándole paso a Kagome, Sango y su amigo. Ambas parejas se sentaron juntas y enfrentadas, mientras el auto comenzaba su viaje
- Naraku, ¿podrías?
- Por supuesto
Se inclinó, sacando de un pequeño compartimiento, 4 copas de champagne, al mismo tiempo en que Koga buscaba la botella, la cual estaba en una fina cubeta, cubierta con hielo
- ¿Quieren un trago bellas damas?
- Por supuesto, ¿verdad Kag?
- Bueno, eso creo - sonrió
Tal vez, esto ayude a relajarme
El moreno de traje negro fue el encargado de servirlo, mientras Sango intentaba saber más detalles de la fiesta
- Dime Koga, ¿a que se debe este evento? ¿Qué están festejando?
- Bueno - recibió la copa - Mi hermano y Sesshomaru tienen un gran anuncio que hacer
- ¿Qué es tan importante como para organizar una fiesta?
- Kagome, cariño - le extendió su copa - Eres muy ansiosa
- Díselos Koga - se quejó su amigo - Lo sabrán de todos modos
- De acuerdo - sonrió - Sesshomaru y Bankotsu se comprometieron con sus esposas y este evento, es para anunciar formalmente su compromiso, no solo con la familia, si no con los demás socios y futuros clientes
- Vaya - se asombró la morena - Realmente parece que les interesa mucho
- Bueno, Sesshomaru y mi hermano siempre buscaron brindar una imagen positiva de la firma y, al parecer, la familia genera confianza, eso puede ayudarlos mucho a seguir creciendo
- Espera - intervino la castaña - ¿Esto lo hacen para quedar bien con los clientes y futuros socios?
- Bueno, si lo dices así, suena bastante mal - rio
- No se si la palabra es malo - dijo la morena, tomando un sorbo - Extraño, tal vez
Y... bastante frívolo
- Debes admitir - intervino Naraku - Qué mi hermana ayudó mucho a su imagen
- En eso tienes razón - ambos chocaron sus copas - La belleza de Kagura atrajo a mucha gente
- Espera un momento - Sango lo miró - ¿Kagura es tu hermana? - él asintió - ¿Y cuando pensabas decírmelo?
- Lo lamento Sango - se encogió de hombros - Pero no me agrada ostentar de los lujos de mi familia
- Hay una cosa más - elevó su dedo - Las mesas estarán distribuidas de acuerdo a la cercanía con los jefes - pasó las miradas por ambas mujeres - Nosotros estaremos en la mesa familiar, junto con nuestros padres, los padres de Sesshomaru, su molesto hermano menor y la persona que decida acompañarlo
Kagome se tensó de inmediato al notar que estaba hablando de Inuyasha
Su acompañante... será Kikyo
Desvió la mirada hacia la ventana de la limusina, observando las luces de la gran ciudad, tratando de calmarse
Minutos después, llegaron a su destino
- ¿El hotel Royal Place? - abrió ampliamente sus ojos
- Así es - respondió Koga, abriendo la puerta y descendiendo, para ir a abrirle a ella - Sólo lo mejor para la más hermosa
- Gra...gracias
Tomó su mano, saliendo del gran vehículo e instintivamente miró hacia atrás, en donde notó una segunda limusina, esperando aparcar, sin embargo, no logró ver a sus integrantes
- Debemos ingresar de esta manera - envolvió el brazo de Kagome alrededor del suyo, mientras sus amigos adoptaban la misma posición
Ingresaron al hotel, encontrándose con un enorme salón, exclusivamente decorado para la ocasión. Mesas de cristal redondas y sillas en color negro, a ambos lados, dejando la pista libre y adornadas con una finísima porcelana. Cuatro candelabros, aparentemente bañados en oro, colgaban del techo, brindándole la iluminación perfecta. En la pared izquierda, enormes ventanales estaban cubiertos por cortinas doradas. Una sola cosa llamó la atención de la chica y era una solitaria puerta al lado de una de las ventanas, una que, al parecer, conectaba aquel salón a una zona desconocida. Al fondo, un escenario se elevaba y, sobre él, una banda se encontraba sacando, de sus estuches, los instrumentos
Pequeños grupos de personas se encontraban esparcidos por todo el lugar, algunos charlando seriamente, otros riendo a viva voz, sin embargo, ella sólo estaba segura de una cosa: todos eran millonarios o, al menos, estaban bastante cerca de serlo
- Kagome - murmuró su amiga - ¿Estas bien?
- Es demasiado lujoso - susurró
- Lo sé, también me incomoda - respondió en el mismo tono
En ese momento, un señor un tanto mayor se acercó a su pequeño grupo
- Buenas noches jóvenes
- ¡Señor Myoga! - sonrió, extendiéndole la mano - Permítame presentarle a nuestras compañeras esta noche, ella es Kagome Higurashi, mi hermosa mujer y ella es Sango, la mujer de Naraku
- ¿Mujer? ¿Dijo mujer? - murmuró la castaña en un tono molesto
- E... eso parece - respondió ella, perpleja
- Un gusto señoritas - les sonrió - Joven Wolf, ¿podría hablar con ustedes un momento en privado
- Por supuesto - sonrió - Bellas damas, siéntanse con la libertad de recorrer el lugar, enseguida las buscaremos
Ambas sonrieron y asintieron mientras ellos se retiraban
- Eso fue extraño, ¿no crees? - preguntó la morena, mirando a su alrededor
- Mas que extraño, es molesto - se cruzó de brazos - Habla como si solo fuéramos estatuas, ilustrando su posición
- Bueno, tal vez así es este mundo
Volteó en dirección a la entrada, quedándose completamente inmóvil y sin respiración, al encontrarse con aquellos ojos dorados, los cuales parecían negros casi en su totalidad, observándola fijamente, con una dura expresión en su rostro
I...Inuyasha
Su alarma sonó puntualmente, causándole que se tomara la cabeza, quejumbroso de tener que levantarse. La detuvo y se quedó observando el techo un momento
- Maldito seas, Sesshomaru - gruñó
Se levantó, pensando en que hacer para matar el tiempo, después de todo, sólo debía volver a ducharse y vestirse. Tomó el móvil, revisando sus redes y mensajeándose con Kikyo y Miroku, asegurándose de que todos estuvieran listos a la hora indicada, de lo contrario, tendría problemas con su hermano
Ayame vendrá directo a mi casa, asique si me demoro, ya sabes de que se trata ;)
- Miroku, imbécil - rio ante aquel mensaje, dejando el móvil frente al sofá
Se quedó observándolo, luchando con el impulso inútil de volver a tomarlo y buscar algún tipo de rastro de Kagome en su Instagram
- ¡Keh! soy un idiota - se recostó en el sofá, prendiendo la televisión y buscando alguna película decente que lo distrajera un rato
Alrededor de una hora después, se dispuso a ir a la ducha y comenzar a prepararse
El auto está en camino
Era el mensaje que le había mandado su hermano, mientras él terminaba de peinarse y perfumarse. Volvió a textear a sus amigos, avisándoles que se encontraba en camino
La primera parada fue en la casa de su compañera, en dónde él descendió y la esperó al lado de la puerta del auto. Momentos después, la mujer salió de su casa, acercándose con una amplia sonrisa
- Buenas noches, Inuyasha... te ves bien
- Buenas noches, Kikyo... gracias, te ves hermosa - respondió amablemente
No mentía, el cuerpo de la mujer estaba adornado con un hermoso vestido rojo, pegado a él, con un profundo escote y un pronunciado tajo en su pierna izquierda. Su cabello estaba perfectamente lacio y brillante, realzando su hermoso rostro
Ambos subieron a la limusina, y durante el viaje, él le explicó los detalles de la fiesta. Unos diez minutos después, llegaron a la casa de Miroku, en donde el joven y su compañera, salieron rápidamente. El peliplata notó como la mujer se acomodaba su vestido verde y trataba de reparar su peinado
No es posible... malvado pervertido
Pensó, riendo para sus adentros
- Buenas noches - sonrió, ingresando al vehículo - Vaya, señorita Kikyo, ha opacado a Inuyasha con su belleza
- Miroku - sonrió, un poco apenada
- Les presento a la mujer más hermosa que verán esta noche, ella es Ayame, la primera secretaria de la abogada Kagura
- Un placer - sonrió la morena, tomando su mano
- Lo mismo digo- respondió Inuyasha, emulando el mismo gesto
Cualquiera podría imaginarse que ya se conocían, sin embargo, Inuyasha era completamente ajeno al trabajo de su hermano y su cuñada
Por fin se encontraban rumbo al hotel, mientras el joven volvía a repetir las mismas explicaciones para sus dos nuevos pasajeros. Minutos después, llegaron a la puerta
- ¿Es aquí? - preguntó Kikyo, con una enorme expresión de sorpresa en su rostro
- Si, mi hermano no escatimó en gastos - frunció el entrecejo - ¿Por qué no avanzamos?
- Al parecer, hay otro vehículo al frente - respondió su amigo
Se asomó un poco, observando a la primera persona que descendió de la primera limusina
Koga... tenías que ser tu, imbécil
Pensó, sin embargo, poco duró su atención en el joven, ya que quedó pasmado al ver a la mujer que bajaba, tomada de su mano
Ka...Ka...Kagome... ¿es... es Kagome?
Apretó fuertemente sus puños sobre sus rodillas, al mismo tiempo en que su expresión se transformaba al observar como ella sonreía y rodeaba su brazo al de Koga
¡Maldición Kagome! ¿Realmente viniste aquí con este idiota? De todas las personas en esta ciudad, ¡¿tenía que ser él?!
Su auto avanzó los pocos metros que quedaban, por lo que él, rápidamente y sin pronunciar una palabra, descendió, clavando su mirada en la espalda de ambos jóvenes. Desvió su mirada a Kikyo, inventándose una falsa sonrisa, mientras ella tomaba su mano y rodeaba su brazo con el suyo
- Inuyasha - murmuró Miroku, posicionándose a su lado - ¿Estas bien?
- ¿Por qué preguntas? - respondió, mirándolo seriamente
- Tus ojos, están completamente negros, como si estuvieras a punto de explotar
Sin responder, miró al frente, señalándole el camino al joven, quien comprendió de inmediato lo que sucedía, al ver a la distancia, el rostro de Kagome mirando hacia un costado
Comenzaron a caminar lentamente, mientras él no apartaba la mirada del rostro de la joven, deseando internamente, que ella girara a verlo. Como si el cielo hubiera escuchado sus plegarias, ella lo miró y, pudo percibir, como había dejado de respirar al encontrarse con él
- ¿Kagome? ¿Sango? - murmuró Kikyo, sorprendiéndose aún más, al reconocer a sus amigas
- Eso parece - respondió Inuyasha, caminando directo hacia ellas
Mientras tanto, la mujer trataba de recuperar un poco el aliento, desviando la mirada al suelo
- ¿Sucede algo Kag? - miró al frente - Oye, es Kikyo - sonrió - ¿Y viene con Inuyasha? No sabia que se conocían
- ¿Conoces a Inuyasha? - se sorprendió aun más
- Si, él y Koga se llevan pésimo
¡¿Qué?! Esto tiene que ser una broma
Antes de que pudiese reaccionar, los cuatro jóvenes se encontraban a su lado
- Chicas - sonrió la morena, abrazándolas
- Kikyo - sonrió - Estas hermosa - respondió la morena
- Ustedes igual - miró al peliplata - Él es...
- Ya las conozco - respondió seriamente, sin apartar su negra mirada, del rostro de la joven, quien evitaba mirarlo
- ¿De verdad? - se sorprendió - Kag, nunca lo mencionaste
- Bu... bueno...
- No tenía porque... sólo soy el ayudante, del profesor, de su hermano
Un brillo de tristeza se formó en sus ojos castaños, mientras se cruzaba con su fría mirada
- Me presento, soy Miroku - extendió su mano, la cual ambas jóvenes tomaron - Y... déjenme decirles, que son unas mujeres muy bellas, señoritas - pudo sentir como Ayame apretaba ligeramente su brazo, al notar como mantenía su mirada fija en la castaña - Pero... no mas bellas que mi querida Ayame jeje
La pelirroja asintió, sonriendo y volviendo a mirar a Sango
- Eres la hermana de Kohaku, ¿verdad? - preguntó seriamente
- S...si, lo soy, ¿lo conoces?
- Soy la secretaria de Yura, es normal que lo conozca
La castaña arqueó una ceja, sin embargo, antes de que pudiese responder, de manera no muy amable, Koga y Naraku regresaron
- Vaya bestia - sonrió, abrazando a Kagome - Me cuesta admitirlo pero, por fin, te vestiste de manera elegante
Kagome miró seriamente a Koga durante unos segundos y redirigió sus ojos a Inuyasha, quien entrecerró los suyos
- Lamento no estar a tu altura, Koga - volvió a mirar a Kagome, con un dejo de tristeza en su rostro - Espero que pases una buena noche, con tu compañía - la última frase no supo si estaba dirigido a él o a ella - Vamos Kikyo - tomó su mano, mientras comenzaba a caminar más al centro del salón, seguido por la pareja amiga
- Eso fue intenso - murmuró Sango, mirando a su compañero, quién no apartaba la mirada del pequeño grupo que se alejaba
¿Está... mirando a Kikyo?
Mientras tanto, Kagome se encontraba en una batalla interna demasiado fuerte para su calmado temperamento
- Ja, ese Inuyasha es un idiota, cree que voy a caer en su juego de falsa modestia
- ¡Ya Koga! - elevó la voz, sorprendiendo al moreno y sus amigos - ¡Eres muy grosero! No debiste tener ese comportamiento con Inuyasha, él no te hizo nada
- Kagome, ¿de verdad? Ni siquiera lo conoces
- No necesito conocerlo para respetarlo - cruzó sus brazos, dándole la espalda, visiblemente molesta
- Oye - colocó su mano sobre el hombro de la joven, sin embargo, antes de que pudiese decir una palabra, las luces bajaron, provocando que las mujeres miraran hacia arriba
- Buenas noches - una voz se oyó desde arriba del escenario, al mismo tiempo en que la banda comenzaba a adornar el discurso del presentador, con una suave melodía - Lamento interrumpir sus conversaciones, pero quería pedirles que se acercaran al escenario por favor - la gente comenzó a agolparse de a poco
- Ven - tomó la mano de la joven, quien lo siguió, aún molesta, sin perder la mirada de su amiga, quién mantenía una seria expresión en su rostro
- Por favor, démosle la bienvenida a los anfitriones de este gran evento
Los aplausos, en lugar de ser divertidos y efusivos, fueron más bien sobrios y con un toque de elegancia, casi como si los presentes estuvieran midiendo quién aplaudía de la manera más bella en lugar de mas sonora
Bankotsu emergió primero, sonriendo ampliamente, mientras que Sesshomaru, lo hizo de la manera en la que lo caracterizaba, sin mostrar emoción alguna
Kagome comenzó a pasar la mirada entre los presentes, buscando aquella distintiva cabellera plateada y, para su suerte, la encontró rápidamente, observándola fijamente. En ese momento, notó que Koga aún sostenía su mano, por lo que, se alejo un poco, rogando internamente para que él notara aquel gesto
Lo notó y, por un milisegundo, su triste mirada se aliviano un poco, aunque, aún tenía miles de preguntas en su mente, ¿de donde se conocían? ¿cuál era exactamente su relación? ¿Koga había sido el motivo por el cual no había aceptado salir a tomar algo?
¡Maldición! Jamás pensé sentir envidia de ese idiota... pero... quisiera ser él, esta noche
Ni siquiera notó el momento en el que Bankotsu había comenzado con su discurso, sin embargo, para su desgracia, ingresó en el hilo de la charla, en el momento menos oportuno
- Muchos tal vez se preguntaran, ¿a que se debe este inmenso evento? ¿Qué se les habrá ocurrido a este par de locos esta vez? - sonrió, palmeando al peliplata, quién mantenía la mirada fija en una persona del público - Bueno, déjenme darle la respuesta a esta pregunta y es que... en la firma de abogados Taisho/Wolf, tenemos una sola política... "la familia es lo primero" y creo que eso se refleja en la manera en la que hemos enfrentado los diferentes casos que tomamos... logrando una efectividad del cien por ciento, en cada demanda relacionada con problemas familiares de todo tipo, además de cuestiones penales, obviamente - rio un poco, buscando complicidad en quienes lo miraban - Y es porque pensamos en la importancia de la familia, que decidimos organizar esta fiesta, para presentar, de manera formal y ante todos ustedes, a las mujeres que escogimos para formar nuestra familia... a quienes serán nuestros pilares, hoy y, espero, que para siempre - sonrió, mirando a su socio - Ya conocen a la novia y futura mujer de mi colega, quien también forma parte de nuestra sociedad, sin embargo, eso no la hace menos merecedora de su aplauso... damas y caballeros, recibamos con gran entusiasmo, a la mujer más bella de todas, después de mi futura esposa, claro esta, ¡Kagura Taisho!
La muchedumbre comenzó a aplaudir nuevamente, esta vez, mucho más efusivamente que la anterior, mientras la mujer salía de detrás del escenario, sonriendo y saludando cuan princesa. Su cabello estaba recogido en una media cola y su vestido violeta, ajustado al cuerpo, con mangas transparentes, resaltaba su bella figura. Sonrió y lanzó besos, se acercó a Bankotsu y le dio la mano, para finalizar en los brazos de su esposo, quien la recibió con un apasionado beso
- Es una gran mujer - rio Bankotsu - Llegó la hora - miró al frente, mientras las personas se callaban - Llegó el momento para presentar a la mujer más hermosa de esta fiesta, al menos frente a mis ojos.. pero primero, déjenme decirles, lo que significa ella para mi... nuestra relación comenzó hace dos años y medio y, puedo jurar, que me ha hecho el hombre más feliz del mundo, en todo sentido - guiñó su ojo, provocando las risas de los demás - Desde el primer día, supe que era especial, pero quería asegurarme, de que se mantendría en mi vida por más de unos pocos meses y, por suerte, lo hizo - miró al fondo del escenario - Señoras y señores, quiero presentares a mi mujer...
- ¿Dónde está Inuyasha? - pronunció Koga, buscándolo con la mirada
- ¿He? - lo miró confundida
- Ahí está - sonrió - Ven, no quiero perderme esto
- ¿De que hablas?
La tomó de la mano y comenzaron a abrirse paso entre la gente, buscando acercarse lo más posible al peliplata, quien se mantenía al lado de Kikyo y con su mirada enfocada en el escenario
- Un fuerte aplauso para mi futura esposa... ¡Yura Sakasagami!
Una alta joven, de cabello negro largo, elevado en una media cola y vestida con un vestido amarillo ajustadísimo al cuerpo, emergió. Ojos rosados, nunca antes vistos y sonrisa radiante, ingresó saludando y corriendo a los brazos de su amado, quien la recibió con otro apasionado beso, mucho más profundo que el de su colega
- Les dije que era perfecta - sonrió Bankotsu, con altanería, posando sus ojos en Sesshomaru, quién lo miraba con una expresión de ira imposible de ocultar
- Eso es lo que quería ver - murmuró Koga, mirando en dirección del híbrido
¿Qué sucede?
Kagome miró en la misma dirección, encontrándose con la expresión de Inuyasha
El joven estaba completamente rígido, su ceño estaba fruncido, pero no en una expresión de enojo, si no más bien de tristeza, casi como si estuviese batallando para no llorar, casi pudo notar como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, al mismo tiempo en que, sin previo aviso, se alejó, en dirección contraria a la que se encontraba la multitud
- ¿Inuyasha? - susurró - ¿Qué le hiciste? - miró a Koga, quien se desentendió de inmediato - Eres un idiota - se alejó
- Kagome... - susurró - ¡Kagome! ¡Regresa!
Atravesó la multitud con la suerte de su lado, ya que alcanzó a ver al peliplata, ingresando a la puerta que, momentos atrás, le había dado curiosidad, al ingresar al hotel. Sin dudarlo, lo siguió
Ingresó a aquel lugar, encontrándose con un largo y angosto pasillo, en el que habían muchas puertas, una al lado de la otra, a ambos lados. Suspiró profundamente, mientras de fondo aún se oía la voz de Bankotsu. Tocó la primera puerta, entrando sin mas
- Inuyasha - murmuró
Una habitación normal, casi como la de cualquier hotel de lujo, apareció ante sus ojos. El peliplata se encontraba sentado en la cama, con sus manos sobre sus rodillas, mientras sostenía su cabeza. Elevó la mirada
- Kagome - murmuró, poniéndose de pie rápidamente y secando las lágrimas de su rostro - ¿Qué haces aquí?
Abrió ampliamente sus ojos al sentir como la mujer lo aprisionaba en sus brazos, apoyando su rostro en su pecho, mientras su voz, entrecortada, le preguntaba
- Te vi irte... ¿Qué te sucede? ¿Por qué estas llorando?
- Ka... Kagome - susurró, rodeándola con sus brazos - Viniste... por mi
Extra: Pensamientos
Sesshomaru
El idiota de Bankotsu... su discurso trata de ser profundo, sin embargo, cualquiera que tenga el mínimo conocimiento de su persona, sabría que aquellas palabras son vacías, carentes de cualquier tipo de verdad o emoción
¿Por qué acepte realizar este evento tan estúpido? No conozco a su prometida, tampoco me interesa hacerlo, sin embargo, es un buen socio y... en los negocios, a veces se trata de ceder un poco. Además, Kagura se merece el reconocimiento de las personas, su trabajo durante el último año ha sido fascinante y, no puedo negarlo, su presencia me ha dado cierto prestigio en la firma. Nos vemos bien juntos, trabajamos bien como equipo, ¿es motivo suficiente para casarme? No lo sé, no me interesa, si el negocio funciona, por mi esta bien
¿No se callará jamás? Vamos... esto es demasiado frustrante y, por algunas caras en el público, veo que no soy el único
Espera... ¿esa es...? Si, es la nueva secretaria, ¿Rin era su nombre? si, es ella, ¿por qué esta sonriendo de esa manera? No la comprendo, ¿le agradan las palabras de este imbécil? No, no es por eso... acaba de mirarme, sin embargo, no logró sostener su mirada al notar que la estaba observando
No lo había notado, pero es una hermosa joven, su vestido es modesto, puedo notar que no busca llamar la atención. Sus ojos son profundos y llenos de vida, al igual que su sonrisa... ¿por qué me gustó verla sonreír? Por alguna razón, me agradó que me mirase
Kagura entró... casi no me doy cuenta, de no ser porque la gente estalló, definitivamente es querida entre los nuestros. Todo lo que ella se ponga le queda bien, sus brazos son cálidos, al igual que sus labios...
Por fin terminara esta tortura, al fin Bankotsu presentara a esa mujer y podremos avanzar con esta porquería, para terminarla lo más rápido posible
Kagura acaba de apretar mi brazo fuertemente, pude sentir como su mirada atravesó mi cuerpo, sé que está igual de impresionada que yo... no es posible, realmente no puede ser cierto... ¡¿Este bastardo de mierda realmente acaba de nombrar a quien yo creo?!
Yura ingresa como si fuese la dueña de la fiesta, ¿cómo es posible que no me haya percatado de que la ex novia de Inuyasha, aquella que le rompió el corazón, fuera la prometida de este imbécil?
Siento el deseo de golpearlo en la cara en este instante, sin embargo, el agarre de Kagura es fuerte, casi como si leyera mi mente. No puedo evitarlo, busco rápidamente la mirada de Inuyasha entre la multitud, pero es tarde... ya no esta
Inuyasha
Mi frustración era elevada. El solo ver a Kagome en compañía de Koga ya me había arruinado la noche, sin embargo, no pensé que podía empeorar, pero lo hizo. El idiota de Bankotsu y su discurso eterno, el sugerente agarre de manos de Kikyo, quien se mantenía a mi lado, era algo que me ponía cada vez más incomodo, necesitaba que el socio de mi hermano finalizara y poder alejarme un poco de la multitud, el tumulto me ahogaba
Lo único que me alegro realmente, fue la presentación de Kagura. Ella se ha portado muy bien, tanto conmigo como con mi familia y, si hay alguien que ha sido un gran pilar para Sesshomaru en sus negocios, sin dudas ha sido ella
Estaba listo para el último aplauso, medianamente tranquilo al fin y es que, no puedo mentir, el hecho de ver a Kagome alejar su mano de la mano de Koga, me tranquilizó un poco, sin embargo, la pequeña tranquilidad, duro poco
¿Dijo su nombre? ¿El imbécil de Bankotsu realmente dijo su nombre? No necesité la confinación de nadie, porque la tuve frente a mis ojos. Salió al escenario como si realmente no conociera a nadie, lanzándose a los brazos de ese tipo como si realmente no supiera que estoy aquí... sé que lo hace a propósito, sin embargo, me duele
Alejé las manos de Kikyo de las mías, apretando fuertemente mis puños. Mi pecho parecía que estaba a punto de estallar, mis ojos se nublaron, poco a poco, mi mente fue reproduciendo el discurso de Bankotsu, mientras los observaba felices sobre el escenario
Miré rápidamente a Sesshomaru, con la intención de maldecirlo internamente, sin embargo, su mirada fue algo que me confundió, parecía estar verdaderamente molesto, casi como si no tuviera idea de lo que acababa de pasar y hubiera sido tomado por sorpresa, tanto como yo
No puedo soportarlo más, quiero llorar... quiero llorar de la misma manera en la que lo hice dos años atrás y es que... jajaja ya comprendo, el imbécil dijo que hace dos años y medio que están juntos... y en ese tiempo, ella seguía a mi lado... ¿me engañó? La respuesta es obvia... mientras yo daba todo por ella, ella estaba planeado su vida al lado de otra persona
Sentí la mirada de Miroku y no lo soporté mas, voltee y comencé a correr, sin mirar a nadie, sin pensar en que esto podría traerle problemas a Sesshomaru o a su fiesta. Nada importó
Traspasé rápidamente a las personas y me dirigí a la zona reservada para aquellas parejas que, a lo largo de la noche, tuvieran intenciones de alejarse y "pasar un buen rato". Ingresé en la primera habitación, no estaba para elecciones, sólo quería estar solo
Aún escuchaba la voz del maldito bastardo, sin embargo, en cuestión de segundos, mi llanto sobrepasó sus sonidos. Miles de recuerdos invadieron mi mente, todos los momentos que yo creía felices, todos los planes a futuro, todo lo que había pensado para nosotros, nunca significo nada... no para ella
- ¡Maldita perra! - grité, ahogando un gemido
En ese momento, la puerta se abrió y elevé la mirada, quedándome perplejo de la persona que estaba al frente mio
- ¿Inuyasha? - su voz sonó lejana
Me puse de pie de inmediato, tratando de esconder mis lágrimas y todo mi tormento interior
- Kagome... ¿Qué haces aquí? - fue lo único que logré responder
Me quedé sin aliento en el mismo momento en que, sus cálidos brazos, rodearon mi torso y su pequeño rostro se apoyó en el. Aquel calor se sintió como una fogata en medio del crudo invierno... como una luz en medio de un bosque totalmente sumido en las tinieblas. Algo murmuró, no llegué a oír que, sin embargo, no quería que se apartara de mi... la necesitaba, sin darme cuenta, lo único que podía calmar mi dolor, en este momento, era su presencia
No lo dudé y correspondí su abrazo, rogándole a Kami que no sintiera la necesidad de alejarse. Me importa una mierda la fiesta, yo sólo quiero estar aquí, con ella
¿Demasiado drama? Tranquilos, esto no termina, sólo es el comienzo
