Kagome

Fue un impulso... uno que sentí en lo más profundo de mi ser, sin embargo, no me arrepiento. No quiero soltarlo, tampoco quiero alejarme, mucho menos regresar a la fiesta. No entiendo porque... pero, fue como si pudiese percibir su alma, rota en mil pedazos. Puedo sentir como sus brazos me rodean y su cuerpo se relaja, no sé que decir y... para ser sincera, creo que en este momento, sobran las palabras

Su pecho sube y baja, buscando calmarse y yo ya no lo soporto

- Déjalo salir - digo contra su pecho

- ¿Qué? - noto como vuelve a tensarse

- Tu dolor... déjalo salir

Me suelta, apartándose unos centímetros, la sorpresa se refleja en su rostro... rostro que está al borde del colapso y quiero ser yo quien reciba su llanto

- Kagome, esto... no es apropiado, es decir, no me conoces

- Las heridas del alma son las más difíciles de sanar, Inuyasha... más aún cuando llevan tanto tiempo dentro de ti - sonríe ante mis palabras

- ¿Eres enfermera de almas también? - trata de ser gracioso, lo cual me tranquiliza un poco

- Sólo de tu alma - la respuesta abandona mis labios antes de que mi cerebro la procese, no sé si él comprendió lo que quería decir

- ¿Para que quieres un alma rota?

- Para devolvértela sana y salva - nos metimos en un juego que será difícil de sortear

- Entonces, te la entrego - extendió sus brazos, como si realmente contuviera algo en ellos. Finjo tomarla, sonriendo

- De acuerdo - camino hacia un viejo mueble, el cual esta al frente de la cama, sentándome sobre él - Primero, debes dejar que tu alma, hable

Me mira confundido, sin embargo, su atención está fija en mis palabras. Se sienta en la cama, sin dejar de observarme

- No te comprendo - suelta por fin

- No soy investigadora, pero... supongo que toda esta situación, está directamente relacionada con la chica que apareció en el escenario - trato de sonar distendida, pero es muy difícil

Desvió la mirada, suspirando fuertemente

- Sólo mi mejor amigo y mi hermano lo saben

- No tengo problema, en ser la tercera persona en escucharte

- Yo si tengo problema con eso - me tomó por sorpresa, la cual, evidentemente, se notó en mi cara - Si te lo cuento, te convertirás en alguien cercano a mi... y yo también querré saber cosas sobre ti

Mi corazón comenzó a temblar en ese momento, pero no en una emoción negativa, por el contrario, sus palabras me llenaron de dulzura... eran genuinas, no cabía duda

- ¿Quieres saber algo de mi primero? - propuse ese juego, con la intención de relajarlo un poco, él asintió - De acuerdo, pregunta lo que quieras - elevé mis manos

- ¿Qué relación tienes con Koga? - pronunció, seriamente

Me quedé pasmada... podía esperar cualquier pregunta, menos esa, sin embargo, debía responder con la verdad

- Bien, si es lo que te interesa saber - comencé, con desdén - Conozco a Koga desde la secundaria y sólo hemos sido amigos - desvié la mirada - No voy a negar que jamás sentí una atracción por él, pero... me acabo de dar cuenta, de que es un idiota

La última frase abandonó mis labios en un notable tono de decepción, ya que, siempre pensé en Koga como una buena persona, pero sus acciones esta noche, pusieron en duda demasiadas cosas

- ¿Segura? - asentí - Bien, entonces...

- Espera - lo interrumpí - ¿Puede hacerte una pregunta?

- ¿No querías saber lo que me pasaba? - sonrió, tal vez descifrando a donde quería llegar

- Si, pero... antes necesito hacerte esta pregunta - traté de sonar lo más seria posible, él asintió - ¿Qué hay entre tu y Kikyo?

Desvió la mirada, observando el suelo por unos instantes

- Conocí a Kikyo en una fiesta de un compañero - elevó sus ojos, encontrándose con los míos - Me gustó en cuanto la vi... sin embargo, jamás avancé con ella y... ya no me interesa hacerlo

- ¿Seguro? - arqueó una ceja, yo sonreí - De acuerdo... volvamos al tema anterior, puedes decirme... si lo deseas


Inuyasha

Pude notar que su expresión se alivió un poco cuando dejé en claro mi relación con Kikyo, entonces, ¿realmente estaba preocupada por eso? Es decir, aparentemente son amigas, supongo que debió ser normal para ella, pensar que estaba haciendo algo malo, al acercarse a mi

Está esperando que comience con mi relato y, la realidad es que no es tan sencillo como parece. Acomodo el pequeño moño que cuelga en mi cuello, me aclaro la garanta y suspiro levemente

- Yura fue mi primera novia - solté sin más - Estuvimos juntos 4 años y... realmente pensé... que sería para siempre

- Suele ser normal, tratándose del primer amor - respondió dulcemente, mirándome con una sonrisa

Cada vez que me enfocaba en su rostro, mi pecho se aflojaba, era como si, poco a poco, me estuviera relajando, sólo sabiendo que ella estaba ahí

- Quizás así sea... yo llegué... a comprarle un anillo de compromiso - lancé una carcajada llena de enfado conmigo mismo - ¿Puedes creerlo? Pensé, que era ella la indicada

- Inuyasha - murmuró, mirándome con compasión

No quería esa mirada... no quería que nuestra primera charla larga, fuera esta. No nos conocemos, ella sabe poco de mi, yo nada de ella, sin embargo, aquí estoy, completamente vulnerable frente a esta desconocida

- ¿Tú sigues enamorado de ella?

Me tomó por sorpresa y no por la pregunta en si, si no porque no era algo que me hubiese planteado en ese momento

- No - respondí con seguridad - ¿Alguna vez le entregaste todo a una persona? Tu tiempo, tu amor, tu corazón, tu alma... sin contar que, me acabo de enterar que me fue infiel la última parte de nuestra relación

- Bueno... no de esa manera - colocó su dedo índice en su boca, pensando - Es decir, tuve un novio en la secundaria, su nombre era Hojo, pero nos separamos antes de comenzar la universidad... eramos demasiado jóvenes, asique supongo que no estaba ese compromiso tan profundo

Me sorprendió su respuesta, es decir, era imposible para mi creer que, una mujer tan hermosa y, aparentemente, buena, estuviera sola

- ¿Has sentido miedo de volver a enamorarte? - asentí

- No quiero...volver a pasar por lo mismo

- No tienes porque... hay muchas personas allá afuera, y no todos serán igual que ella

¿Tú eres una de esas posibles personas?

Quise preguntárselo, pero, tuve miedo de que, al hacerlo, ella se sintiera presionada

- No digo que será fácil, pero... nunca lo averiguarás si no lo intentas, sólo... tienes que proteger un poco más a tu corazón

- Gracias - sonrío, visiblemente más animado

- Ven

Abrí mis ojos al notar aquella seña con su mano, en la que me pedía que me sentara a su lado, sin embargo, no lo dudé y, rápidamente, me acerqué

Nuestros ojos se encontraron, mientras unas cálidas sonrisas se formaban en nuestros labios. Debido al ajetreo de la situación, no me había percatado de lo hermosa que estaba. Aquel vestido parecía haber sido diseñado exclusivamente para su cuerpo, ¿su cabello? ¿Qué decir? era perfecto, su maquillaje natural, al igual que ella. Si afrodita tuviese una versión moderna, sería como ella, no tengo dudas al respecto

- ¿Puedo abrazarte? - preguntó con una voz llena de dulzura y respeto, una que me derritió el corazón

- ¿Qué es esa pregunta? - mi sonrisa se amplió, mientras la recibía en mis brazos

Inconscientemente la apreté un poco, inspirando delicadamente su perfume, el mismo que había percibido en el tren, ahora impregnaba mis fosas nasales, reconfortándome. La piel de su espalda era suave, casi adictiva para el tacto, pude notar como ella acariciaba mi espalda, tratando de calmarme más, supongo que no se dio cuenta de que, el simple hecho de verla, me hizo sentir mejor

- Tal vez esto no alcance para curar tu alma, pero es un comienzo - susurró en mi oído

- Tal vez tú no lo notes... pero hiciste más de lo que crees - respondí en el mismo tono

Nos apartamos un poco, volviendo a cruzar nuestras miradas, sin percatarnos de que nuestros rostros estaban peligrosamente cerca. El silencio se apoderó de nosotros, mientras nos contemplábamos el uno al otro. No la solté, ella no se quejó por ello. Baje sutilmente la mirada a sus labios... no debí hacerlo. La tentación era demasiado grande, al igual que mi miedo de ponerla en una situación incómoda. Elevé mi mirada y noté, que ella observaba mis labios, me sentí feliz por aquella acción, la que me confirmaba, que estábamos en la misma sintonía

El peligro giraba a nuestro alrededor, de fondo, la música había comenzado a sonar, anunciando el fin del discurso de bienvenida y dándole paso a la cena. Debían estar buscándonos y, en cierta forma, si nos encontraban aquí, las cosas podrían malinterpretarse, más si nos veían con esta cercanía

¿Qué podemos hacer? un mal movimiento, realizado por alguno de los dos, podía unir peligrosamente nuestros labios, sin embargo, ella fue la primera en inclinar su cabeza, entrecerrando sus ojos


Mientras tanto, en el salón, la fiesta aún sigue su curso

Bankotsu finalizó su discurso, invitando a los presentes a tomar asiento para comenzar con la cena, al mismo tiempo en que él y su socio se iban del escenario, dejando que la banda tomara su lugar para musicalizar la cena

- Sesshomaru - murmuró Kagura, tomando su rostro entre sus manos - Tranquilízate, por favor

- No haré nada de lo que me arrepienta - pronunció seriamente

- No me agrada eso - apoyó su frente en la de el

En ese momento, el peliplata se apartó al notar la presencia del joven y su esposa. Frunció el entrecejo segundos antes de tomarlo por el brazo y apartarlo a una zona alejada

- Vaya, al parecer la familia Taisho es sensible - pronunció Yura, sonriendo

- Un ser humano medianamente decente lo sería - volteó ante la voz de Kagura - Tú no tienes nada que hacer aquí

- ¿Ah no? - cruzó sus brazos, de manera desafiante - Soy la futura esposa de Bankotsu, mi lugar es junto a él

- Sólo es cuestión de tiempo, hasta que ese idiota se de cuenta de que lo estas utilizando - la mujer sonrió - Siempre supe que eras una perra... pero Inuyasha no quiso escucharme

- Inuyasha - amplió su sonrisa - Hubiese dado lo que fuera, por ver la expresión de su rostro

- ¿Cómo puedes ser tan cínica?

- ¡Él lo busco! - gritó - ¡Le pedí, le rogué que siguiera el camino de su hermano! Nuestro futuro hubiera sido lujoso, lleno de viajes, maravilloso... pero el quería los deportes

- Me das asco - le dedicó una mirada de desprecio - Agradece que soy una mujer pacífica - pasó por su lado, deteniéndose y observándola de pies a cabeza - De lo contrarío, te borraría esa espantosa sonrisa

Mientras tanto, Sesshomaru lanzó a su socio contra una de las paredes del recinto

- ¿Qué ocurre socio? - sonrió

- ¿Lo hiciste a propósito verdad? - lo soltó, apretando sus puños, conteniendo sus ganas de golpearlo en el rostro

- ¿A que te refieres?

- ¡No finjas idiota! - gritó, golpeando la pared a un lado de su cara - ¿Crees que soy un estúpido? ¡¿Fue por esto que siempre evitaste presentarnos a tu novia?!

- ¿No se supone que eres el mas astuto de los dos? - se burló - Al parecer... el gran Sesshomaru no logró notar lo que sucedía frente a sus narices - se cruzó de brazos - ¿Acaso no te das cuenta? Tu familia es débil... ellos son un impedimento para que avances - comenzó a manipularlo - ¿Qué hizo tu hermano al ver a su ex? Salió corriendo como una niña... eso no es de hombres

- Si vuelves a mencionar a mi hermano, te romperé la cara - lo tomó por su traje - ¿Crees que tengo miedo de que alguien nos vea?

- Anda, golpéame... y nuestra sociedad se irá al carajo... perderás todo por lo que apostaste... y sabes que puedo quitártelo

Un leve gruñido abandonó sus labios mientras lo soltaba, alejándose unos pasos

- No quedará así, Bankotsu - pronunció seriamente - A partir de ahora, comienza a cuidarte las espaldas

- Tranquilo Sesshomaru - sonrió, arqueando su ceja - Trata de que no se inviertan los papeles

Volteó, alejándose rápidamente en dirección al salón, en donde su esposa se encontraba saludando a los invitados, ocultando todo lo que ocurría tras bambalinas

Posó sus ojos dorados sobre la puerta del fondo, sabiendo internamente, que era el único lugar al que su hermano podía haber huido


Extra: Feme Fatale

Bankotsu hablaba y hablaba sin parar, tratando de generar suspenso en quien sería su esposa, a tal punto, que comenzaba a generar fastidio entre los presentes. Kikyo era una de ellas, quien, para matar su aburrimiento, comenzó a pasar la mirada por los presentes, sin embargo, hubo una en particular, que llamó su atención

¿Naraku?

Pensó, al encontrarse con aquellos ojos color fuego, que la observaban a la distancia, mientras su compañera Sango, permanecía con la vista al frente. Ella hizo lo mismo al momento en que sintió que la gente comenzaba a aplaudir, al mismo tiempo en que una hermosa mujer emergía del escenario, abrazando y besando al orador

Segundos después, Inuyasha, quien se había mantenido a su lado, se alejó rápidamente

- ¿Inuyasha? - murmuró, volteando y tratando de seguirlo con la mirada, sin embargo, rápidamente lo perdió de vista, por lo que, rápidamente, se acercó a su amigo - ¿Qué ocurrió?

- Es una larga historia - murmuró Miroku, con una expresión de preocupación en su rostro

El discurso se prolongó un tiempo más, hasta que, por fin, el joven dio la orden de que podían dirigirse a las mesas, sin embargo, ella no paraba de buscar al peliplata con su mirada

- ¿Donde crees que pudo haber ido? - le preguntó a su amigo

- No tengo idea, señorita Kikyo, es la primera vez que vengo a este lugar

- Bueno, no tienes muchas opciones - intervino Ayame - Por aquel sector hay un jardín - señaló una puerta al lado de donde se había montado el escenario

Antes de que, alguno de los dos, pudiese responder, Koga y los demás se acercaron

- Oigan, ¿vieron a Kagome?

- ¿Qué? ¿Ella también se fue?

- Si, cuando Yura entró, ya estaba molesta conmigo por una tontería

- ¿Qué le hiciste Koga? - preguntó, en malos términos, el castaño

- No tengo tiempo de pelear contigo, inútil

- Tú eres el que se está comportando como un idiota - intervino Sango - Desde que llegamos sólo has tenido un comportamiento hostil, fue por eso que Kagome se alejó

En ese momento, un pequeño grupo de empresarios, decidió que seria buena idea pasar a través del pequeño grupo de jóvenes, quienes se encontraban en el medio del salón. Kikyo se alejó unos pasos, chocando sus espaldas con el torso de alguien más

- Disculpe - intentó caminar, sin embargo, unas sutiles manos, tomaron su cintura

- Sin lugar a dudas, tu eres la mujer más hermosa de la fiesta - susurró en su oído

- Naraku - murmuró, mirándolo por sobre su hombro, al mismo tiempo en que él la soltaba

Sus miradas se encontraron, provocando una palpable tensión en el ambiente. Se conocían desde hacía tiempo, sin embargo, ella jamás le había dado demasiada importancia a su presencia, hasta aquella noche, en la que, sin saberlo, sabría más cosas de aquel joven misterioso