- ¿A que te refieres? - volteó, sin poder verlo, mientras él la rodeaba con sus brazos

- No te conozco... no sé que clase de persona seas, pero... no pareces ser del tipo que le gusten las fiestas alocadas

- Ni siquiera me agradan las fiestas, dime... ¿por qué se fueron las luces?

- Le están dando tiempo a los que quieran retirarse, ¿tú quieres irte?

- Me estas asustando - respondió, sin embargo, en el fondo, no quería apartarse de su lado - ¿Qué va a suceder?

- Digamos... que la fiesta va a comenzar, al estilo de Bankotsu

Cómo si hubiesen respondido a un anuncio, las lucen comenzaron a titilar, provocando que la mujer, de un respingo, se pegara más al cuerpo del joven

¿Qué... está sucediendo?

Las luces comenzaban a marearla, no lograba distinguir más allá de las figuras, sin embargo, pudo notar a los meseros, con las bandejas elevadas, acercándose a los invitados, ofreciéndoles algo

- ¿Y? El tiempo se acaba

- ¡Ya! Sácame de aquí

- De acuerdo - una sonrisa se formó en los labios del joven, mientras tomaba su mano y comenzaba a caminar

- ¡Espera! - se detuvo - Tú... estabas con Kikyo - soltó su agarre - ¿Qué pasó con ella?

- ¿Estas celosa? - arqueó una ceja, sonriendo altaneramente

- Idiota... sólo no quiero tener problemas con ella

- Descuida, te aseguro que no los tendrás

- Oh por favor... Rin, ¿dónde estará?

- ¿Quién?

- ¡Rin! Mi prima, es la nueva secretaria de Kagura, ella la invitó y vino en compañía de Kohaku, su chofer

- ¿Está con Kohaku? - ella asintió - Entonces estará bien, él piensa como yo acerca de esto, seguramente ya la debe haber llevado a un lugar seguro

- ¿Y que hay de Sango? Se fue con tu amigo, Miroku

- ¿Se fue con Miroku? - se mostró visiblemente sorprendido - Bueno... él es un poco idiota, pero no es mala persona o un asesino, asique estará bien

- Aún no respondiste lo de Kikyo

Inuyasha llevó su mirada a la pista de baile, en donde las luces seguían resplandeciendo alocadamente y las personas comenzaban a inclinar sus cabezas hacia adelante, largar grandes carcajadas y acercarse de manera más sugerente, por lo que, sin responder, volvió a tomar la mano de la mujer y siguió caminando hasta llegar a al puerta específica

En ese momento, una mano tomó su brazo, provocando que girara

- ¿Pensaste en escapar de mi, cariño? - sin esperar respuesta, estampó sus labios en los labios del peliplata, ante la atenta mirada de Kagome

Es... esa chica

Sin buscar ser suave, la empujó, quitándosela de encima y limpiando sus labios

- No vuelvas a acercarte a mi... me das asco

- ¿Ah si? - su tono se oía medio extraño - Juraría que, si hubiese hecho esto el año pasado, me encerrarías en ese cuarto, rogando de rodillas que no me alejara de ti - se burló

Un gruñido abandonó los labios del hombre, quién, sin pronunciar una palabra, ingresó al lugar de la mano de la joven

- ¡Disfrútalo niña! - gritó Yura - ¡Pero recuerda que mientras esté dentro de ti, estará pensando en mi! - rio

¿Qué cosas dice?

Volvieron a ingresar en la misma habitación en la que habían hablado momento antes. Él cerró la puerta, mientras Kagome se sentaba en la cama, tratando de procesar lo que pasaba

- Lamento... que hayas tenido que presenciar eso - pronunció, volteando - No pensé que tendría el coraje de acercarse a mi, teniendo a Bankotsu tan cerca

- Esta fiesta - murmuró, observándolo - Es... demasiado extraña... tú... es como si...

- ¿Te estuviera protegiendo de algo? - ella asintió - Pues, si, te estoy protegiendo, de lo que pueda pasar allá afuera

- Inuyasha - llevó sus manos a sus cienes - Realmente, no logro comprender

- Querías saber dónde estaba Kikyo, ¿verdad? - nuevamente asintió - Esta bien, escucha

Llegaron a la pista y tomaron su posición, comenzando a bailar

- ¿Te gusta la fiesta, Kikyo? - le susurró en el oído

- Así es - rodeó su cuello - Pero... más me gusta estar contigo

Una punzada se produjo en el pecho del joven

- Quiero que me escuches bien... la fiesta se pondrá algo extraña luego de este baile

- ¿A que te refieres?

Procedió a relatarle el modus operandi de Bankotsu

- Yo me iré de aquí en unos momento, ¿tú que harás? puedo llevarte a tu casa si quieres

La mujer miró por sobre el hombro del joven, volviendo a encontrar sus ojos castaños con los dorados de el

- No te preocupes por mi, me quedaré

- ¿Estas segura? - ella asintió - De acuerdo, gracias por haber aceptado acompañarme - sonrió, besando su mano

- Gracias a ti, por la invitación - le devolvió la sonrisa

- Cuando estaba camino a la salida, te vi... y supe que no debía dejarte sola aquí, menos con Koga cerca

- ¿Realmente es peligroso?

-No para ellos o para la gente que le gustan estas cosas, pero... si eres ajeno a este entorno, no la pasarás bien

- Y... tu hermano, ¿también se...?

- No lo digas - se sorprendió - No sabemos si este lugar no está repleto de cámaras o micrófonos

- ¿Qué? - murmuró - Pe...pero, si hay cámaras, no deberíamos estar aquí... juntos

- Oye, tú no tienes pareja y yo tampoco, además... no haremos nada, ¿verdad?

- ¡Claro que no! - se sonrojó, cruzando sus brazos - Pero... a lo que me refiero es... si el también participa... de esas cosas

- No hasta donde sé - se sentó en el mueble - Sesshomaru puede ser un idiota en muchas cosas, pero jamás haría cosas tan repugnantes como esas

- Pero lo permite - lo dejó callado unos segundos

- Es una historia complicada

- Bueno... ya que, estoy aquí, me gustaría saber que realmente estoy a salvo o que mis amigas lo estarán

- Oye... ¿no confías en mi?

- ¿Tú confías en mi?

- Bueno... - colocó su mano en su barbilla - Fuiste la única que se acercó cuando me fui, ¿eso te hace digna de confianza?

- Esto es una tontería - se quejó

- Pareces molesta, ¿tanto te molesta mi compañía?

- ¡No! - respondió, frunciendo el entrecejo - Estoy molesta porque siento que estoy en medio de una fiesta llena de cosas extrañas, encerrada en una habitación, con un chico que invitó a otra chica y encima su ex lo beso en la puerta...

- Vaya - intervino sonriendo - Parece que eso es lo que te altera

- ¿Qué cosa? ¿Tu ex? Estas muy equivocado, Inuyasha - bufó - Me altera que no me digas todo

- Está bien - elevó sus manos, bajándose del mueble y sentándose a su lado - ¿Realmente quieres saber todo? - ella asintió - Te voy a confesar algo oscuro y peligroso, algo que sólo los allegados a mi familia saben, ¿estas dispuesta a escucharlo?

- Bueno... si lo dices de esa manera - pasó sus manos por sus propios brazos - No sé si estoy preparada... ¿puede sucederme algo malo si me entero?

- ¿Crees que dejaré que algo malo te suceda?

Aquella manera de hablar, provocaba que el corazón de la joven se acelerara, ya que, de manera implícita, parecía que realmente le importaba su seguridad

- ¿Sabes? - suspiró - Creo que no quiero saberlo

- De acuerdo - sonrió - ¿Quieres que hablemos de otra cosa?

- Me parece bien

- Bien... ¿querías besarme?

- ¡¿He?! - lo miró, con sus ojos bien abiertos y su mandíbula a medio abrir, sin embargo, no logró articular una palabra

- Porque... yo si, tuve muchas ganas... de besarte - sonrió, mirando sus labios


Extra: Tentación

Miró por sobre el hombro del joven, encontrándose con los ojos rojos del joven, quien bailaba con Sango, sin dejar de mirarla

- No te preocupes por mi, me quedaré - le respondió al peliplata, quien, luego de agradecerle y besar su mano, se retiró

¿Qué estaba haciendo? Se suponía que había asistido a esta fiesta con Inuyasha, el chico que le gustaba, sin embargo, una pequeña mirada con aquel joven, había provocando un maremoto de emociones encontradas en su pecho. ¿De que se trataba? ¿Conexión tal vez? No estaba segura, sin embargo, la única manera que encontraba de definirlo, era lo más cercano a la lujuria

Recodó el leve roce de sus dedos en su cintura y la manera en la que su voz resonó en su oído, al mismo tiempo en que Naraku le susurraba algo a su compañera de baile y se perdía en medio de la muchedumbre

Instintivamente lo siguió, sin tener una clara idea de donde iría o lo que pasaría, sin embargo, quería descubrirlo. Él caminaba en la dirección opuesta al escenario, sin voltear, casi como si supiera que ella estaba detrás

Llegaron a una zona apartada y poco iluminada, una que ella no había notado al ingresar al salón, en la que había unos sillones, los cuales de momento, estaban vacíos

- Realmente viniste - sonrió, mirándola por sobre su hombro - Pensé que te asustarías

- No en realidad - se acercó, como atraída por una energía - Más bien... siento curiosidad - colocó las manos sobre su pecho, mirándolo fijamente

En ese momento, la luz se fue, provocando que el moreno la tomara por la cintura, pegándola a su cuerpo, al mismo tiempo en que caía en el sofá, con ella sobre su regazo

- ¿Sabes lo que va a pasar?

- Si... Inuyasha me lo comentó

- De acuerdo - comenzó a acariciar su cintura - Yo no hago estas cosas, pero si deseas probar algo...

- No necesito de esas tonterías para pasarla bien

Él sonrió, llevando su mano libre al abdomen de la joven, comenzando a subir peligrosamente, hasta la altura de su pecho

- ¿Me detengo?

A modo de respuesta, la joven se acomodó sobre él, rozando peligrosamente su entrepierna, lo que provocó que el moreno apretará sutilmente su pecho

- No sabia que...

- Shhh - colocó su dedo sobre sus labios - Hay muchas cosas que la gente no sabe sobre mi

Naraku estaba demasiado sorprendido, jamás pensó que Kikyo fuera a corresponder sus acciones, mucho menos a sabiendas de que se encontraba totalmente consciente y sin un gramo de alcohol o de otras sustancias en su sangre

Pasó su lengua sobre su dedo, al mismo tiempo en que llevaba ambas manos a su trasero, apretándolo fuertemente, mientras la pegaba más a él. Un gemido abandonó los labios de la mujer, inclinando su cabeza hacia atrás

- ¿Quieres ir más allá? - susurró en su oído - nuevamente, no recibió una respuesta verbal, si no el roce de los labios de ella, sobre los de él - Bájate

Ella obedeció, mientras él tomaba su mano y comenzaba a caminar en dirección de aquella puerta, la cual contenía decenas de habitaciones listas para albergar a aquellos que desearan saciar sus deseos

Extra: Mi jefe

La compañía de Kohaku había sido en extremo reconfortante, ya que él había estado en todo momento a su lado, debido a que fueron sentados juntos, en la mesa del personal, lejos de la familia de abogados y de sus propias amigas. No conocía a nadie en el lugar, más que a sus jefes y a Ayame, quien estaba, no muy gustosa, en compañía de otro joven

Se encontraban bailando y riendo, mientras el joven trataba de no chocar con los demás, ya que su destreza no era muy elegante que digamos. Repentinamente, su semblante cambió

- ¿Qué sucede? - preguntó Rin, desconcertada

- Yo... yo olvidé lo que viene en esta parte

- ¿En esta parte?

Antes de que pudiese responder, las luces se apagaron, provocando que la joven abrazara instintivamente a su compañero

- Rin, tranquila, todo estará bien

- ¿Qué... que pasa? - no lograba ver más allá de la oscuridad

De repente, otra voz masculina se oyó, sin embargo, no logró comprender lo que le decía

- De acuerdo - respondió Kohaku

Pudo sentir como el joven era jalado en la misma dirección de la que provenía la voz

- E...espera, no puedo... dejarla aquí

- ¿Dejarme? ¿De que hablas? - se aferró con mas fuerza

- ¡Andando niño! - su grito se elevó por sobre la música, al mismo tiempo en que él era arrancado de sus brazos

- ¡Kohaku! - gritó - ¡Kohaku! ¡¿Dónde estas?!

Las luces comenzaron a parpadear fuertemente, al mismo tiempo en que ella se cubría parte del rostro, tratando de no marearse. Comenzó a caminar entre la gente, esquivando a los meseros que, con sus grandes bandejas, amenazaban con chocarla en cualquier momento

- ¿Desea señorita? - uno de los jóvenes meseros se detuvo, mostrándole lo que llevaba

Sobre la bandeja de plata se veía un pequeño recipiente, aparentemente de oro, el cual llevaba una tapa y, a su lado, tres objetos extraños, los cuales estaban envueltos en una tela de seda dorada

- N...no... no, gracias - respondió, comprendiendo rápidamente de lo que se trataba

¿Dónde... dónde me metí?

Pensó, en el mismo momento en que una mano tomó la suya, provocando que girara

- Hola, pequeña hermosa, ¿quieres divertirte un rato con un buen hombre?

No lograba reconocer su rostro, sin embargo, el aliento que emanaba casi la descompone, al parecer, aquel sujeto había bebido más de la cuenta y, quizás, algo más

- No... no quiero

- Vamos niña... puedo enseñarte muchas cosas

- Ella dijo que no

Ambos giraron su mirada ante aquella profunda voz

- Señor Sesshomaru - pronunció nervioso el hombre, soltando la mano de Rin - Lo... lo siento, me disculpo

- Trata de que, ni tu ni nadie, vuelva a acercársele

- De... de acuerdo - elevó sus manos, alejándose

- Mu...muchas gracias, señor - se posicionó a su lado

- ¿Te encuentras bien? - sorpresivamente, apoyó su mano sobre su hombro durante unos segundos

- ¿He? - se sonrojó al sentir sus cálidos dedos en la piel desnuda de su hombro - S...si

- Pareces asustada - la música comenzó a ir en aumento

- ¡Lo estoy! - gritó

Sesshomaru tomó su mano, comenzando a caminar entre la gente, quien se apartaba rápidamente al notar su presencia

¿A.. a dónde vamos?

Pensaba, tratando de no enfocar su atención en el agarre sobre su mano. La forma suave y delicada con la que su jefe había entrelazado sus dedos con los de ella, hacia que su respiración se agitara

Se alejaron del ruido y el bullicio, hacia una puerta que se encontraba al lado del escenario, en la cual ingresaron, encontrándose con la fría noche estrellada

- ¿Dónde estamos?

- Te llevaré a casa - pronunció seriamente - No soportaras esta fiesta por mas tiempo

- Pe... pero, su... digo, la señora... ella...

- Ella comprenderá, además, Kohaku la llevó a ella y sus padres a su casa - la miró seriamente - Si espero a que Kohaku regresé, serás una presa fácil para ellos

- ¿Ellos?

- Sígueme - pronunció sin más, en dirección del estacionamiento, mientras ella lo seguía