- Inuyasha - pronunció desde la comodidad de su hombro - Debemos regresar, ya es muy tarde

- No - respondió, como un niño encaprichado, mientras apretaba un poco más su agarre en su cintura

- Debo buscar a Rin - dijo, moviendo sutilmente su cara, acomodando su mejilla en su hombro, mientras sonreía y cerraba sus ojos

Aunque, para ser honesta, no quiero apartarme de él

- Quiero que dejes de ser una desconocida - murmuró - Quiero verte mañana, pasar tiempo contigo

- Yo también lo deseo, pero... - se apartó finalmente - Tenemos que ir a la universidad, además, estoy segura de que tu también tienes que entrenar

- Ya lo sé - gruñó, desviando la mirada - Pero... puedo encontrar un tiempo para verte por la noche

El pecho de la joven se inundó de ternura, ya que jamás había experimentado que alguien mostrara tanto interés en ella

- Esta bien... pero, primero hablaré con Kikyo - se puso de pie

- ¿Todavía sigues con eso? - se elevó - Ya te explique que no tengo nada con ella - se acercó - Y, después de anoche, ya no me interesa tenerlo

- De igual manera, necesito saber que ella no tendrá problema con esto

- ¿Con que? - sonrió

Ella se sonrojó, comprendiendo perfectamente lo que él quería volver a escuchar. Suspiró, desviando su mirada

- Con... esto - los señaló en un vaivén que sólo incrementó la sonrisa del joven - Da igual - volteó - Tenemos que regresar

Comenzó a caminar, cuando sintió como aquellos fuertes brazos envolvían su cintura y unos suaves labios depositaban un intenso beso en su cuello, provocando que colocara sus manos sobre las de él, apretándolas un poco

- No escaparás de mi - murmuró en su oído - Al menos no tan fácil

- No tengo intenciones de salir corriendo - apoyó su cabeza en su hombro, sin dejar de sonreír

Caminaron de regreso al sector de juegos, sin despegarse uno del otro, charlando amenamente sobre el día que se les avecinaba

- Oh, ahí están - sonrió Rin - Estaba por llamarte para saber si regresarías con nosotros

- Por supuesto, debemos llevar a Shippo - miró los juegos, observándolo

- O podrías quedarte a dormir conmigo - guiñó su ojo

- Inuyasha - gruñó, desviando la mirada mientras su prima disimulaba su risa

- Sólo es una broma - elevó sus manos, atajándose de cualquier comentario

- ¡Kagome! - el niño llegó corriendo, saltando a sus brazos y abrazándola fuertemente - ¿Por qué te fuiste?

- Lo lamento Shippo, pero tenía que hablar con un amigo primero

El niño desvió su mirada al joven, quién le extendió su mano

- Lamento haberla apartado de ti, prometo que no volverá a suceder, mi nombre es Inuyasha

- Eso espero - respondió, tomando su mano, al mismo tiempo en que entrecerraba sus ojos - Soy Shippo... y te estaré vigilando

- De acuerdo, pequeño bribón - rio Kagome, descendiéndolo - Es hora de que te llevemos a tu casa

- Así es - se acercó Rin, tomando su mano - Recuerda que mañana comienzas tu primer día de clases

- ¿De verdad? ¡Eso es genial! - reaccionó la morena

- Si - sonrió - Iré a una escuela que está cerca de dónde mi abuela da clases... sólo espero... poder adaptarme

- Estoy segura de que si, y ahora... dejemos que Kag se despida de su "amigo" mientras tú y yo buscamos un taxi, ¿qué dices?

- De acuerdo - miró seriamente a Inuyasha - No tardes mucho, Kagome

- Está bien - volvió a reír, mientras los observaba alejarse

- Oye, ese enano me amenazó con la mirada - sonrió, cruzando sus brazos

- Tal vez leyó a través de tus pensamientos - se burló, parándose delante de él

- Pues pobre de él si fue así - pegó su frente a la de ella - Porque no logrará separarme de ti tan fácilmente

- Dudo que esa sea su intención - tomó sus manos, sin apartar sus ojos de los de él - Ya tengo que irme... ya sabes, la rutina

- Comprendo... entonces, ¿hasta luego?

- Hasta luego... - trató de alejarse, sin embargo, él no se lo permitió - ¿Sucede algo?

- ¿No vas a despedirte? - arqueó una ceja

Ella se acercó, directamente hacia sus labios, sin embargo, en el momento en el que su dorada mirada se escondió debajo de sus parpados, desvió su camino, besando su mejilla

- No siempre tendrás tanta suerte, Inuyasha - susurró en su oído, provocando una juguetona sonrisa en su rostro

- Eres malvada - murmuró, mientras ella se apartaba un poco - Pero, ¿sabes que? Me vengaré por esto

- No puedo esperar a verlo - volteó, mirándolo por sobre su hombro

- Sentirás mucho más de lo que llegarás a ver, lo prometo

Con sugerentes miradas, ambos comenzaron a caminar en direcciones opuestas, mientras sus cuerpos y corazones procesaban toda la corriente eléctrica que acaban de experimentar


Ingresó a su departamento, apoyándose en la puerta, mientras cerraba sus ojos y sonreía

Sonriendo como un idiota sólo porque me beso una chica

- No es "una chica", es ella... - murmuró, respondiéndole a su mente - Es... diferente a cualquier persona con la que me pude haber cruzado en el pasado

Inclusive que Kikyo... quién fue la primera persona, luego de mi separación, que me intereso de manera romántica

Frunció el entrecejo al percatarse de aquella fragancia que rondaba el ambiente

- Maldito olfato sensible - se tapó la nariz con su propia remera, aspirando la fragancia de Kagome y agradeciéndole internamente, por seguir acompañándolo a la distancia - El perfume de esta maldita todavía no se fue

Sin bajar la remera de su nariz, fue hasta su habitación, en busca de su propio perfume, para lanzarlo en la pequeña sala, con el fin de disipar el aroma que Yura había dejado

- O mi nariz es demasiado frágil o esta mujer teme que su perfume la abandone...

Antes de que pudiese continuar con sus quejas, unos golpes secos en la puerta del departamento, lo callaron. Se debatió unos segundos que hacer, sin embargo, decidió abrir

- ¿Qué haces aquí? - se sorprendió, al mismo tiempo en que hacía un paso al costado, dejándolo pasar

- Me llamaste a la tarde - respondió, ingresando - Sabes que no uso mi teléfono los domingos

- Lo sé - suspiró - Señor "los domingos se los dedicó a mi futura esposa"

- No me hagas perder el tiempo y dime, ¿qué fue tan urgente como para llamarme?

- ¿En que anda metido tu socio, Sesshomaru?

- ¿De que hablas? - la pregunta lo sorprendió, pero su sorpresa no se vio reflejada en su rostro

- Yura vino aquí esta mañana... diciéndome que Bankotsu la había golpeado - se sentó en el apoyabrazos de su sofá - Y... creo que los dos sabemos que es muy probable, que este mintiendo

Su hermano entrecerró sus ojos ante las palabras que estaba escuchando, sin embargo, permaneció en silencio

- ¿Tú sabías de su compromiso?

- ¿Crees que si hubiese sabido hubiera aceptado hacer esa porquería de fiesta?

- Lo supuse - suspiró, desviando la mirada - Sin embargo, no parece ser casualidad... el idiota de tu socio no sabe disimular sus jugadas

- O, al contrario de lo que dices, quiere que pienses justamente... lo que estas pensando

- ¿En español por favor?

- Sólo te diré... que te mantengas alejado de Yura, si realmente fue él quién la envió... es porque quiere jugarte una trampa

Una... que eventualmente terminará afectándome, directamente, a mi

- Feh... ¿y quién te dijo que quiero estar cerca de ella?

- Pues, yo no conozco tu vida - volteó, caminando hacia la puerta

- No me tomes el pelo, Sesshomaru - hizo una pausa - Conoces cada minúsculo detalle de mi vida y de la de mis padres... y tú y yo sabemos el porque

- ¿Tienes a alguien importante?

- ¿Lo ves? Si ya sabes la respuesta, ¿para que preguntas?

- Cuida tus espaldas y la de esa chica - el menor frunció el ceño ante su advertencia - Al menos hasta que yo te diga que no tienes que preocuparte de nada

- El que me va a terminar preocupando, serás tú, si no te apartas de Bankotsu a tiempo

- Hm - sonrió, cerrando sus ojos - Para ti es fácil decirlo... tengo mucho que perder si disuelvo esa sociedad ahora

- Perderás la vida si sigues jugando con fuego - cruzó sus brazos - O comprometerás la vida de alguien más en el camino

- ¿Por qué crees que te estoy advirtiendo que cuides tu espalda?

- Oye - se puso de pie, acercándose a él - Si ese imbécil o su patética esposa, llegan a acercarse a Kagome, no responderé de mi - hizo una pausa - Y sabes muy bien que yo puedo traerte más problemas que Bankotsu

- En ese caso, entenderé tus razones

Abrió la puerta, saliendo del departamento, directamente hacia el ascensor, mientras el joven se dirigía directo a su baño, con la intención de relajarse para luego finalizar con su día


Extra: Una chica diferente

Había pasado la mitad de su domingo sentado en el sofá, mirando un par de películas y alguna que otra serie de Netflix, sin embargo, nada parecía entretenerlo. Suspiró, tomando su celular

- Ay querida Ayame... lamentó que hayas decidido terminar la fiesta con Koga, pero... hasta yo tengo mis limites - murmuró, ignorando completamente el mensaje de la pelirroja, en el cual le proponía un encuentro en su hogar

Inuyasha, querido amigo, me pregunto, ¿qué te habrá mantenido entretenido esta tarde, para que ni siquiera revisaras tu celular?

Pensó, mientras examinaba sus redes sociales. Como siempre, dejaba un corazón en cada foto, de una bella mujer, que Instagram decidía mostrarle, sin embargo, rápidamente se aburrió de ello y bloqueó la pantalla, dejando el móvil sobre su pecho. Cerró sus ojos, colocando su brazo sobre sus ojos y dejando a su mente divagar por el recuerdo que más le gustara

De repente, se irguió, tomando su celular e ingresando nuevamente a la aplicación

- ¿Como pude haberme olvidado de semejante belleza? - pronunció - Sango... ¿cuál será su apellido?

Fijó la mirada en la pantalla de tv, entrecerrando sus ojos, como si eso lo ayudara a recordar lo que no sabia. Pronto, una luz se encendió en su cerebro y buscó el perfil de Yuca

- Yuca fue quién organizó mi cita fallida con Kagome y Sango estaba en la fiesta con ella, con un poco de suerte, Yuca o Kagome la tendrán entre sus seguidores

Probó con el perfil de su castaña amiga, sin embargo, no tuvo éxito, por lo que buscó rápidamente el de la morena, sonriendo ampliamente, como si hubiera encontrado el tesoro al final del arcoíris

A diferencia de Inuyasha, quien había tardado casi 24hs en seguir a la chica que le gustaba, Miroku rápidamente apretó el botón de Follow, no sin antes dejar corazones en cada una de sus fotos y revisar su historia, la cual consistía de una foto de ella, su hermano Kohaku y su padre, tomando el té

Es bueno conocer el rostro de mi futuro suegro

Envío la respuesta, sabiendo que, con la manera en la que ella se había mostrado la noche anterior, le respondería en un tono hostíl

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, la jovencita había terminado de lavar los utensilios con los que habían merendado y se disponía a ir a su habitación, cuando su celular vibró en su bolsillo

- ¿Y este quién es? - bufó, a sabiendas de que se trataría de otro imbécil buscando una conquista fácil - ¿He? - abrió ampliamente sus ojos, al ver la foto del joven

- ¿Como me encontró?

Envió la respuesta, sonrojándose y dirigiéndose a su cuarto como si tuviese miedo de que alguien la descubriera. Se sentó en su cama, leyendo la respuesta

- Una mujer tan bella como usted, merece ser buscada como si fuese un detective

- Y usted es un mujeriego... miré nomás como me habla, además de que fue con otra mujer a la fiesta

- Mujer a la que vio teniendo sexo con otro joven

- Bueno... eso no es mi culpa

- Lo sé, tampoco es mía

- ¿Qué demonios quiere? - por alguna razón, su altanería la irritaba, pero no dejaba de responderle

- En fin, se puede saber, ¿para que me escribió?

- No podía perder la oportunidad de conocer a quien termino siendo mi compañera en la fiesta

- Oiga, déjese de tonterías y dígame lo que busca

- ¿Quieres que sea honesto? De acuerdo, me agradas y me gustaría conocerte

- Bu... bueno, no pensé que sería tan directo - sus mejillas ardieron, mientras dejaba su celular en la cama

Mientras, el castaño sonrió, observando el móvil

- Mi vida, al perecer logré incomodarla - rio, dejando el aparato a un costado

Ay Sanguito... al parecer, serás la primera mujer que me haga las cosas difíciles