Ingresó al campus de la universidad, observando el cielo, el cual, a diferencia del día anterior, se encontraba completamente cubierto por las nubes. La fina llovizna caía en su rostro, mientras el suave viento mecía su cabello

- Kagome - volteó ante la voz de su amiga - Buenos días

- Sango - sonrió, sorprendida - ¿Qué haces aquí tan temprano? - la observó, con la capucha de su sudadera negra, cubriendo su cabello

- Vine a entrenar - se posicionó a su lado - Mañana es la competencia y aún siento que me falta demasiado

- Lo harás bien, Sango... iré a verte - la miró, sonriendo - Ustedes compiten antes que nosotras

- Si... de igual forma, las chicas de la otra universidad son demasiado buenas

No puede ser

Cerró sus ojos al ver a los jóvenes caminando directo hacia ellas

- Y pensé que el día no podía empeorar - bufó la castaña, entrecerrando su mirada

- Buenos días chicas - sonrió el moreno de ojos celestes

¿Cómo es posible que se acerquen a hablarnos como si nada? Qué coraje...

Ambos se miraron entre sí, al notar las serias expresiones de ellas

- ¿Sucede algo?

- Eres un idiota - Sango llevó la mirada a Naraku - Y tú no te quedas atrás - paso por su lado

- Yo no te hice nada, Sango - respondió el moreno de ojos rojos

- ¿De verdad? - intervino Kagome - La dejaste sola en el medio de la fiesta y desapareciste... ¿no crees que heriste sus sentimientos? Si tienes un poco de decencia, al menos deberías hablar con ella

Los labios del moreno dejaron salir un largo suspiro, mientras caminaba detrás de la mujer

- Tú también me dejaste solo, Kagome

- Tú sabias lo que pasaría - frunció el ceño al recordar el momento en el que Yura apareció en el escenario - El hermano de Inuyasha y tu hermano son socios... tú ya conocías a Inuyasha y, estoy segura, de que estabas al tanto de lo que iba a hacer Bankotsu... y no hiciste nada para impedirlo

- Oye, yo no puedo interferir en los planes de mi hermano... no estoy en su empresa

- Pero pudiste decirle a Inuyasha... pudiste advertirle

- Creo que te diste cuenta, de que él y yo no nos llevamos bien

- Eso no importa - su tono se estaba modificando - Una buena persona jamás hubiera permitido eso

- ¿Estas insinuando que soy malvado?

- No lo insinuó... estoy segura - intentó pasar por su lado, sin embargo, él sostuvo su mano

- Espera Kagome - ella volteó - Lo siento... de verdad, no pensé que las cosas se saldrían de control... pero, por favor, no quiero que me compares con mi hermano, yo no soy como él y... tampoco quiero que te apartes de mi por lo que paso esa noche

De manera sutil, pero firme, apartó su mano de la mano del joven, endureciendo su expresión

- Te lo pediré una sola vez... por favor, no vuelvas a hablarme

- Pero...

- Por... favor - volteó, adentrándose en el campus, en busca de su amiga, quien, a todas luces, estaba discutiendo con Naraku

- ¡Eres un maldito! - gritó, mientras él esbozaba una sonrisa - Te golpearía si no estuviéramos aquí...

- Yo jamás te pedí que te ilusionaras, Sango - se encogió de hombros

La mujer apretó sus puños al costado de su torso, cuando el suave agarre de la mano de su amiga, la regresó a la realidad

- Ya Sango - murmuró - No vale la pena

- Tienes razón - le dedicó una última mirada de desprecio, mientras continuaban caminado y él las seguía observando, con sus ojos rojos cargados de burla

- ¿Estas bien? - preguntó, notando la triste mirada de la joven

- Me dijo... que me dejó para ir a tener sexo... ¿puedes creerlo? Es un descarado

- ¿He? - se sorprendió - Bueno... sabía que la honestidad de Naraku era brutal, pero nunca pensé que tanto

Permanecieron en silencio hasta llegar al ala este, en donde sus caminos se separarían

- Bien, iré a la biblioteca... mi examen se acerca

- Si, yo voy directo al campo de juego

- Oye... mira el lado bueno, nos salvamos de dos idiotas - sonrió, abrazándola

- Tienes razón - rio, correspondiendo su abrazo - Te veré en la clase de anatomía

- De acuerdo

Entre sonrisas, se despidieron. Ella comenzó a subir las escaleras que la llevarían a su destino, cuando su celular sonó

Jamás había corrido tanto para alcanzar el tren, sin embargo, tú no subiste hoy...

- Inuyasha - murmuró, sonriendo

- ¿Así das los buenos días? Lo siento, pero tuve que venir antes a la universidad

- Hubiera preferido darte los buenos días en persona, pero no coincidimos

- Coincidir... - susurró

En ese momento, su mente comenzó a preguntarse, ¿cuantas veces habrán compartido el mismo tren o el mismo espacio sin darse cuenta?

- Muy gracioso... ya tendremos tiempo de vernos en algún momento

- Feh, si claro... pasaré por ti esta tarde... iremos a tomar un café, ¿te parece?

- Normalmente objetaría eso... pero estaré libre, asique, esta bien

Ingresó a la biblioteca, tratando de ocultar su sonrisa, mientras buscaba una mesa, para ponerse a estudiar


- Maldición - bufó, mientras salía de su edificio, corriendo lo más rápido que podía, hacia la estación de trenes

Para su fortuna, el ferrocarril se encontraba aún allí, por lo que subió sin inconvenientes. Se abrió paso entre la gente, rogando internamente que su nariz no fallara esa mañana y lograra detectar rápidamente el aroma de la jovencita

Pasaron varias estaciones y ella no subió. Una pequeña punzada se formó en su pecho, ya que realmente estaba ilusionado con la posibilidad de verla en el mismo lugar en el que se había enterado de su existencia

Descendió y caminó las calles que lo separaban de la institución, enviándole mensajes

- Normalmente objetaría eso... pero estaré libre, asique, esta bien

Sonrió ante la pantalla, elevando su mirada, sorprendiéndose de que su amigo no estuviera en la puerta, esperándolo

- Oye, Miroku... ¿dónde te metiste?

Ingresó al campus, dirigiéndose directamente hacia su salón, encontrando al joven sentado en su lugar, mirando un punto fijo

- ¿Sucede algo? - se sentó a su lado, sorprendiéndolo levemente

- Buenos días, coqueto - sonrió - No que sea preocupante... o eso creo

- Habla, sabes que no me gustan los misterios

- La fiesta de tu hermano - su expresión se ensombreció - Sucedieron demasiadas cosas extrañas, ¿no crees?

- La mitad de las cosas, son normales para mi - hizo una pausa - Todas las fiestas terminan del mismo modo y, al parecer, su entorno es feliz con ello

- Pero... no creo que hayan presentado a Yura en todos sus eventos...

- Estoy seguro... de que fue intencional... Bankotsu sabía que yo estaría ahí

- Pero, ¿cuál sería su finalidad? es decir, es obvio que fue planeado... sin querer, Koga te advirtió esa tarde en el gimnasio

No es un secreto para mi familia, que la sociedad Taisho-Wolf está hecha en base a una red de desconfianza y competencia, sin embargo, jamás nos entrometimos... así como jamás ni Sesshomaru ni Bankotsu se atacaron mutuamente, o a uno de nosotros... hasta la fiesta

- Sea cual sea... no me interesa, al menos hasta que le pongan un dedo encima a alguien cercano o a mi

- Y hablando de cercanía... ¿sabes quién terminó la fiesta conmigo? - apoyó su espalda en la silla, acomodando sus manos en su nuca, sonriendo - Sango

- ¿La amiga de Koga? - se sorprendió - ¿Te acostaste con ella?

- Lamentablemente no, pero... no me importó no hacerlo, de hecho, ni siquiera se me cruzó por la mente esa posibilidad - suspiró - Es una chica con carácter fuerte... y eso me agrada

- Supongo que ayuda que sea la primera chica que no cae rendida a tus pies

- Me pregunto si la señorita Kagome hubiera caído a mis pies, si la cita se hubiera concretado

El peliplata le lanzó una mirada asesina, al mismo tiempo en que arqueaba sus cejas y apretaba uno de sus puños

- Sólo bromeo - elevó sus manos - Y hablando de esto... tanto ella como tú desaparecieron de la fiesta... y sé que no estaba con Koga... porque él estaba con otra mujer

- Bueno... - la secuencia vivida pasó por su mente - Si... estaba con ella, pero...

- Inuyasha - giró hacia su lado - Escúpelo de una vez y con detalles - guiñó su ojo

- No es lo que piensas, pervertido

Procedió a relatarle todo lo sucedido, tanto en la habitación del hotel, como en el parque, la tarde anterior

- Vaya coqueto... estoy orgulloso de ti... podrías haber sido más rápido, pero es demasiado para alguien que no salió formalmente con alguien en dos años, sobretodo luego de lo que viviste con tu ex

- Yo no soy como tu, Miroku... no iba a poder fijarme en otra persona hasta que no sanara lo que sucedió con esa bruja...

Antes de que pudiesen seguir, Totosai ingresó, dando por comenzada la clase


El reloj marcó las 13:00hs y ella se encontraba recogiendo sus cosas, para salir del salón

- Kag - elevó la mirada - Me adelantaré, te veo en el centro de deportes

- De acuerdo, Sango - sonrió - Te veré después - guardó sus pertenencias en su bolso y se puso de pie, encontrándose con la profesora en la puerta

- Señora Kaede - se acercó, mientras comenzaban a caminar juntas

- Quería agradecerte Kagome, tanto a ti como a Rin, Shippo regresó a casa muy feliz

- No tiene nada que agradecer, de hecho, lo pasamos muy bien con él... nos comentó que hoy comenzaba en una escuela

- Así es, de hecho, iré a buscarlo ahora... sólo espero, que haya tenido un buen día

- Seguramente - sonrió - Es un niño maravilloso y, señora Kaede, puede contar con nosotras cuando lo desee

Llegaron a la entrada de la institución

- Muchas gracias querida, les deseo a ti y a las demás, que tengan un buen entrenamiento

- Muchas gracias

Se despidieron y ella comenzó a caminar en dirección de la estación de trenes

¿Esa es...? Si, es ella

- ¡Kikyo! - corrió un poco - ¡Espera Kikyo!

La morena volteó, deteniéndose mientras su compañera se acercaba

- Kagome - sonrió - No sabía que ibas en tren al centro deportivo

- Si... quería hablar contigo sobre unas cosas... no tuve tiempo de acercarme en la clase

- ¿Sucede algo? - continuaron su camino hacia la estación de trenes

- Bueno... si, sucede algo - miró al frente - Es... sobre Inuyasha

- ¿Inuyasha? - abrió ligeramente sus ojos

- Te pido por favor... que me escuches hasta el final

Comenzó a relatar todo, desde el primer encuentro en el tren, pasando por su primera mirada en el centro deportivo y su primer diálogo en la escuela de Sota, hasta finalizar en la fiesta y lo vivido el día anterior en el parque

Subieron al tren, sentándose una al lado de la otra, mientras ella emitía un sonoro suspiro

- Y... eso es todo - la jovencita permaneció en un incómodo silencio, mientras miraba al frente, sin mostrar expresiones en su rostro, provocando que los nervios de Kagome llegaran a su límite - Yo... quiero pedirte discul...

- ¿Por qué? - la interrumpió, mirándola - ¿Por qué deberías disculparte?

- Bu... bueno, porque... sé que entre tú y él... estaba... bueno, quizás... estaban pensando en comenzar algo...

- Kagome - sonrió - Comprendo a lo que te refieres, pero... entre Inuyasha y yo, sólo hubo una simple atracción que no llegó a ir más allá... lo comprobé la noche de la fiesta

Lo comprobé en el mismo momento en el que decidí ir con Naraku, sin pensar en él

- Y... para ser sincera, ahora entiendo el porque reaccionó de la manera en la que lo hizo, contra Koga, en la cena - la miró, divertida - Estaba celoso

- ¿He? - se sonrojó - Bueno... no se si sea justamente eso

- Estoy segura - desvió la mirada - Puedes estar tranquila, no estoy molesta ni pienso interponerme entre ustedes... hablaré con Inuyasha, él es un excelente chico y me gustaría que sigamos siendo amigos, si no te molesta, por supuesto

- Kikyo - murmuró, ampliamente sorprendida - Por supuesto que no me molestaría, ustedes se conocen desde hace más tiempo - Pero... - desvió la mirada, dubitativa - Quisiera preguntarte algo...

- Dime

- La semana pasada, él fue a verte al centro deportivo y... por comentarios de las chicas, parecía que realmente estaba interesado en ti...

- Las chicas siempre exageran - intervino, riendo

- Pero... tú también estabas interesada en él... en el hospital esa noche, me dijiste que te había invitado a salir, de hecho, fueron juntos a la fiesta... y recién dijiste que fue allí que te diste cuenta que su relación no avanzaría... ¿por qué?

La morena de cabello lacio se sonrojó al instante, tratando de ocultar su nerviosismo

- Bueno... sólo digamos... que conocí a alguien y... conectamos

- ¿De verdad? - de alguna manera, aquella respuesta la alivió - Vaya, eso es asombroso

- Supongo - sonrió - De igual manera, es complicado aún... recién... nos hemos conocido un poco

Un poco demasiado, debería decir

- Pero... el tiempo me dirá, si es el indicado o no

- Oye... debes estar tranquila - trató de animarla, al notar un dejo de tristeza en su mirada - No se como se habrán dado las cosas entre ustedes, pero... no sirve de nada, que sobre pienses las cosas

¿Estaré siendo demasiada hipócrita conmigo misma? Después de todo... decidí darle una oportunidad a Inuyasha, pero debía hablar con ella primero

- Gracias - la miró, sonriendo sinceramente - Igualmente para ti... espero que Inuyasha y tú puedan llegar a tener una excelente relación

- Bueno... creo que aún falta demasiado para eso - colocó su mano en su nuca, notablemente nerviosa

- La manera en la que tus ojos brillan cuando hablas de él... me dice otra cosa - pronunció tiernamente - Y, por lo que me dijiste, él también ha demostrado mucho interés en ti - ella rió

- Inuyasha ha sido demasiado lindo conmigo... pero... sigo sin conocerlo

- Kagome... él es una muy buena persona, en la medida en la que yo lo he conocido y si ha insistido tanto en acercarse, es porque eres importante para él - hizo una pausa - Inuyasha no se acercó a nadie luego de... esa mujer

- ¿Conoces la historia de Yura?

- No de su boca... Miroku me comentó algo en la fiesta, luego de que él saliera corriendo y, por lo que dijo, sufrió mucho

- Si... pude verlo con mis propios ojos, Yura... aún es una herida en su corazón - permanecieron otros momentos en silencio - ¿Puedo hacerte otra pregunta? - Kikyo asintió - ¿Cómo conociste a Inuyasha?

- Pues, verás...

Inicio del Flashback

La fiesta que su ex (y primer novio) Suikotsu había organizado, se estaba desarrollando con total alegria. Ella, junto a Yuca y Eri, se encontraba sentada al lado de la piscina, mientras la música sonaba en todo su esplendor. El patio trasero estaba bastante poblado, ya que el jovencito, era bastante popular en el ambiente universitario

La relación entre ellos había finalizado hacia un año y, como fue de mutuo acuerdo, no existían rencores ni ningún otro tipo de problema

- ¿La están pasando bien, señoritas? - se arrodilló a su lado

- Magnifica fiesta, como siempre, Suikotsu

- Me alegra oír eso, sigan disfrutando bellas damas - elevó su copa, alejándose

- Oye Kik - susurró Yuca - Al parecer, alguien está interesado en ti - señaló al otro lado de la piscina, un pequeño grupo de tres jóvenes

La morena fijó la vista en aquellos intensos orbes dorados, que no se apartaban de su rostro

- Así se hace coqueto - murmuró Miroku - Atráela con tu mirada

- Cállate, ¿quieres?

- Él tiene razón, Inuyasha - pronunció Byakuya - No debes dejar pasar una oportunidad

Haciendo caso omiso a lo que sus amigos decían, elevó su copa, a modo de saludo, lo que provocó el mismo gesto, por parte de ella, a modo de respuesta

- Luego de eso, él se acercó y sólo charlamos, intercambiamos números, prometiéndonos una cita que jamás llegó - rio - Supongo que estábamos destinados a cruzarnos con otras personas

- Yo... lamento que no se diera una relación

- ¿Por qué? - la miró divertida - Kag, hablas como si te hubieras interpuesto entre una pareja enamorada que llevaba años de relación - rio - Entre Inuyasha y yo nunca pasó nada significativo... no te entrometiste en nada, relájate

- Bueno - también rio - Si lo dices de esa manera, realmente suena exagerado... mejor concentrémonos en el enteramiento

Ambas soltaron una risa, poniéndose de pie para descender del tren y dirigirse al centro deportivo


Extra: Primer día

Salió de su casa con su corazón latiendo a mil por hora. El auto que le habían mandado de la empresa, se encontraba estacionado, con el motor encendido. Subió al asiento trasero, acomodando su falda, la cual le llegaba a las rodillas, y su camisa

- Buenos días señorita - sonrió, mirándola por sobre su hombro - Mi nombre es Mukotsu y seré su chofer personal

Oh... un chofer personal... eso si es elegante

- Buenos días, mi nombre es Rin - le devolvió la sonrisa - Muchas gracias por llevarme

- No tiene que agradecer, es mi trabajo

Comenzaron su camino hacia las oficinas en dónde comenzaría su nuevo empleo y, en el fondo, su nueva vida. Posó sus ojos sobre el amanecer de la ciudad, el cual, para esa altura, ya se encontraba repleto de personas que se dirigían a sus puestos. Momentos después, su rostro se contrajo en una expresión de confusión, al notar que no se dirigían al edificio que ella había visitado visitado días atrás

- Disculpe... ¿este es el edificio en dónde estará la señora Kagura?

- No, señorita - giró, deteniéndose al frente de otro lujoso lugar - El señor Taisho me indicó que la trajera aquí

¿He? ¿El señor Sesshomaru?

- ¿Está seguro?

- Si, no hay error - ingresaron al estacionamiento, en dónde descendieron

- Ese es su elevador, la llevará directamente a la oficina en dónde trabajará... eso me dijo el señor

¿Le dice a sus empleados lo que debe decirme? Pero... bueno, supongo que así se manejan en este mundo

Caminó, escoltada por Mukotsu, hasta el elevador en cuestión. Una vez que las puertas se abrieron, el chofer se despidió

- Hasta aquí la acompaño, señorita - sonrió - Que tenga una buena jornada

- Muchas gracias - sonrió, mientras las puertas se cerraba y el ascensor comenzaba su camino

Regulaba su respiración, mientras colocaba su mente en blanco, preparándose para acatar cualquier orden que le fueran a otorgar

La puerta metálica se abrió, dejando ver un lugar similar al de la recepción de Kagura, sin embargo, el color dorado primaba sobre el negro. Un gran ventanal apareció, mientras que, al frente, lo que supuso sería su escritorio se erguía. Miró a ambos lados, notando dos puertas, en ambos extremos del lugar, supo que una era la oficina de Sesshomaru y la otra, ¿de su socio?

Posó sus ojos a la derecha del elevador, notando un pequeño juego de sillones, con una mesa en el medio, sin embargo, algo llamó su atención

- ¿No hay puertas? - murmuró, acercándose al escritorio

- El ascensor es la única entrada - volteó ante aquella conocida voz

¿En que momento apareció?

Pensó, sin responder

- Lo lamento, ¿dónde están mis modales? - se acercó, extendiendo su mano - Mi nombre es Bankotsu y supongo que tu eres el reemplazo de Sara

- ¿El reemplazo de Sara? - murmuró

- ¿Sesshomaru no te lo dijo? - arqueó una ceja, soltando su mano y llevándola nuevamente a su bolsillo - Sara es nuestra secretaria, sin embargo, él decidió otorgarle dos semanas de vacaciones y entrenarte a ti, mientras tanto, para que puedas ser la secretaria de su mujer

¿Entrenarme?

- No es necesario que la asustes - ambos miraron en dirección del ascensor - Lo que él trata de decir, es que estarás aquí las primeras dos semanas, aprenderás lo básico e irás con Kagura

- Eso mismo - sonrió el moreno, mirándola

- E... esta bien

- Sabrán disculparme, pero debo regresar a mi despacho, el trabajo llama... fue un placer, ¿señorita...?

- Rin

- Rin - volvió a sonreír falsamente, mientras volteaba, ingresando a su oficina

Sesshomaru hizo lo propio, deteniéndose al frente de la gran puerta de roble y volteando, observándola fijamente

- Pasa

- ¿He?

- Te explicaré cuál será tu trabajo

- De acuerdo - asintió, ingresando

El lugar, al igual que la recepción, era casi idéntico al de su esposa, con la diferencia, de que era mucho mas sobrio y elegante, en lugar de extravagante

- Toma asiento - pasó a su lado, sentándose detrás de su escritorio perfectamente ordenado, el cual solo mantenía pocas cosas sobre el

Ella obedeció, observándolo disimuladamente, mientras él ordenaba los papeles en el interior de una carpeta

- Debes estar preguntándote el porque estas aquí y no con Kagura - iba a responder, pero él no la dejo - Déjame decirte, que Kagura maneja muchos más casos que Bankotsu y yo, ya que su especialidad son los asuntos civiles, mientras yo, me encargo de los penales - hizo una pausa - Fue por ello, que decidimos buscar a una segunda secretaria

- Comprendo - respondió con seguridad

- Mis casos suelen llevar demasiado tiempo, mientras que los de ella sólo un par de meses - asintió - Primero, comenzarás con el conocimiento de esto - lanzó al escritorio la carpeta - Es fundamental que sepas con quien estas tratando... si me demuestras que puedes con ello, estarás capacitada para ir con ella

- Descuide señor Sesshomaru - sonrió - No lo decepcionaré, lo prometo

Él se quedó observándola fijamente, sin inmutar su expresión

- Puedes retirarte - desvió la mirada a su computadora

- Muchas gracias - pronunció con cordialidad, mientras salia del despacho, sin saber que aquellos orbes dorados, seguían posados sobre ella