Imagina que estás en el último tiro... todo depende de ti, si logras el blanco... seremos campeonas... depende de ti

Lanzó la flecha, la cual impactó al costado del centro, provocando que frunciera el entrecejo, en señal de frustración

- Tranquila Kagome - se acercó la capitana - Lograste un muy buen puntaje

- Lo se, pero... si el otro equipo tiene una excelente tarde, no seria suficiente

- Entiendo, pero... si te concentras en el otro equipo, perderás la visión sobre tu trabajo, concéntrate en ti misma

- Lo haré

Kikyo tomó posición, lanzando la flecha, dando en el centro

- La única manera en que ganemos, seria si Kikyo lanza de esa manera durante toda la competencia - se acercó Yuca - Las demás no somos tan buenas

- Habla por ti - Ayumi se posicionó a su lado, lanzando otra arma, dando en el blanco de la diana - La que no quiso practicar mucho, fuiste tu

- Ayumi - murmuró Kagome, sorprendida y feliz - Es la primera vez...

- Lo sé - sonrió - Estuve practicando en casa

En ese momento, otras jóvenes ingresaron a la pista

- Bien chicas, es hora de dejar los arcos

Se acercaron a las gradas, mientras saludaban cordialmente a las demás, tomando sus pertenecías y saliendo del lugar

- Lo más importante - pronunció Kikyo, mientras llegaban a la salida del centro - Es que estén tranquilas y, en lo posible, descansadas - las miró, sonriendo - Y no se preocupen, si perdemos, al menos, nos habremos divertido

- Tienes razón Kik - intervino Eri - Pero, para ser sincera, me gustaría ganar, al menos una vez

- Yo creo que, con Kag en el equipo, este año tenemos más posibilidades

- ¿He? - se sorprendió - ¿Por qué lo dices, Ayumi?

- Porque eres la que más se acerca a Kikyo, de todas nosotras - pronunció con honestidad - Tu manera de jugar puede hacer la diferencia

- Opino lo mismo - acotó Kikyo, mirando su celular - Debo irme chicas, las veré mañana temprano, ¿de acuerdo?

Se despidieron de ella y de Kagome, quién decidió continuar su camino en soledad, ya que no era demasiado cercana al pequeño grupo, salvo por Ayumi

Llegó a la estación, subiendo al tren y sentándose, suspirando para sus adentros, imaginando todos los posibles escenarios de la competencia. Era su primer año en el equipo y deseaba causar una buena impresión, además, se había esforzado mucho durante el año, delegando inclusive sus estudios, los cuales habían sido siempre su prioridad

Descendió, caminando entre la gente, hasta llegar al templo, en donde se encontró con su prima, barriendo el frente de la tienda

- ¿Rin? - se sorprendió - ¿Qué haces aquí?

- ¿Cómo que qué hago? - sonrió, apoyando su brazo en la escoba - Vine a ayudar al abuelo

- Pero, ¿no comenzabas a trabajar hoy?

- Si, así es, pero... salí temprano - se encogió de hombros - Y sé que tú tienes que descansar hasta mañana

- ¿Irás a verme?

- Sólo si el señor Sesshomaru me deja salir antes de nuevo

- ¿No ibas a trabajar con su pareja?

- Es una larga historia - suspiró

Antes de que pudiese preguntar, su celular comenzó a sonar

- Inuyasha - atendió

- Espero que estés lista, porque estoy a unas calles

- ¡¿Qué?! - se sorprendió - Pe... pero, acabo de llegar... pensé que llamarías más temprano, aún no me he duchado

- ¿Necesitas ayuda con eso?

- Cierra la boca... - bufó

- Tómate tu tiempo, puedo esperarte

- De acuerdo - cortó la llamada, mirando a su prima - Debo irme, Inuyasha está viniendo por mi...

- Oye, ¿y eso? - sonrió pícaramente - ¿Cuando piensas presentarnos al nuevo integrante de la familia?

- ¿De que hablas? - se sonrojó - Sólo... sólo nos estamos conociendo

- Ya veo...

- Te veré luego, ¿si? - sonrió, corriendo hacia el interior de la casa


Corría lo más rápido que podía, tratando de tomar mayor velocidad con cada paso que brindaba, sin embargo, en el fondo, sentía que no era suficiente. Llegó a la meta, dando por finalizada su última vuelta, mientras Miroku lo cronometraba

- ¿Y? - preguntó, inclinándose y apoyando sus manos sobre sus rodillas

- Nada mal... pero aún no superas la marca de Koga

- Maldición - gruñó - No importa... mañana encontraré las fuerzas suficientes para vencerlo

- Sólo relájate, es una simple competencia

- Si, una por la que resigne la mitad de mi vida - se elevó, caminando hacia las gradas, en busca de sus cosas - Es mi último año y los exámenes me persiguen... al menos necesito ganar para no sentir que desperdicie mi tiempo

- Creo que estas poniendo más en esto de lo que deberías

- Puede ser - salieron del campo, en dirección a la entrada de la universidad

- ¿Tienes planes para hoy?

- Si, ir a casa, ducharme e ir en busca de Kagome

- ¿Pero no la viste ayer?

- ¿Y? - respondió, sin mirarlo, Miroku sonrió

- Sabes, cuando te interesas en alguien, una parte tuya emerge... una que no se ve con frecuencia

- ¿He? - se sorprendió - ¿Qué cosas dices?

- Hace una semana, me estabas diciendo que no te interesaba saber nada de mujeres o de alguna relación, casual o formal... sin embargo, ahora con esa chica...

- Es como si... mi otro yo hubiera tomado el control, el yo que predominaba antes de... Yura

- No diría que "tu otra versión", más bien, la parte de tu ser, que siempre se oculta, por miedo a ser lastimada

- Oye... ¿quién te dio permiso de psicoanalizarme?

- Sólo digo... que me alegra ver que te estas enamorando

- ¿E...enamorando?

Amor... es demasiado para mi, es decir... no pensé en esa palabra en dos años y, francamente, he tratado de evitarla... pero... ¿cómo puedo enamorarme de Kagome, si aún no la conozco? aunque... ¿realmente es tan desconocida como pretendo convencerme?

- Creo... que estás exagerando

- Inuyasha - lo miró - En estos dos años, te he visto avanzar en todo, menos en las chicas, inclusive con Kikyo, pretendiste acercarte en su momento y decidiste desertar de inmediato, sin siquiera esforzarte - hizo una pausa - Esta chica aparece y, en menos de una semana, provoca que quieras ir corriendo a ducharte para ir a buscarla, aún cuando la viste ayer y sabes que la verás mañana en el intercolegial... ¿acaso tengo que seguir?

- Maldición Miroku - gruñó - Me agradas más cuando dices tonterías - entrecerró sus ojos

Caminaron hasta la estación, charlando de otras cosas de la vida, hasta que cada uno tomó su camino, con la promesa de que descansarían bien, para darlo todo en la competencia de mañana

Hizo el mismo recorrido de todos los días, con sus auriculares en su lugar y escuchando su música favorita. Trató de mantenerse ocupado pensando en cosas de la vida diaria, ya que, un segundo de libertad para su mente, significaba viajar directo al rostro de la morena y sonreír como un imbécil, frente a un montón de personas

Amor... ¿realmente me estoy enamorando? ¿Es posible en tan poco tiempo?

No lo sabía. La conexión estuvo desde el momento uno y era imposible de negar. La intensidad estaba allí, es decir, un paso en falso los terminaría consumiendo en la pasión y fuego absoluto, él estaba convencido de que a ella le pasaba lo mismo, sin embargo, había muchas cosas que no sabían del otro, por ejemplo, sus historias de vida o sus aspiraciones al futuro

Llegó a su casa, con más preguntas que respuesta y con una única y clara decisión: Kagome Higurashi dejaría de ser una desconocida esa misma tarde, aunque le llevara cien cafés el poder conseguirlo


Terminó de cambiarse y se paró delante de su espejo, comprobando que todo estuviera en su lugar

- ¿Será demasiado? - murmuró, observando su remera rosa corta, ajustada al cuerpo y su falda de jeans, igualmente entallada, la cual resaltaba su bella figura - No... no para Inuyasha

Sabía que, en el fondo, él profesaba cierto deseo por ella, deseo que se veía reflejado en sus palabras y, a decir verdad, le gustaba aquel coqueteo sugerente que sólo había logrado forjar con él. Sonrió, recordando algunas de sus frases, mientras tomaba su bolso y salía de su casa

Para su suerte, su familia no estaba en el camino, pero su prima si y, pudo notar el brillo en sus ojos y la sincera sonrisa que se formó en sus labios, al verla acercarse

- ¡Kag! ¡Estas... preciosa! - unió la palma de sus manos, colocándolas en su mejilla

- Muchas gracias - se sonrojó levemente - ¿No crees que es muy..?

- ¡Muy, nada! - elevó su mano - Estas perfecta, relájate y disfruta de tu cita - guiñó su ojo

Relájate... me pregunto, ¿cuantas veces en el año habré escuchado esa palabra?

Comenzó a descender las escaleras del templo, sonriendo ampliamente ante la imagen que apareció frente a sus ojos

El joven se encontraba de espaldas, mirando hacia un costado, dejando relucir su perfecto perfil, su cabello se bamboleaba con el viento de la tarde, la cual, por fortuna, había mejorado notablemente su clima, en relación a la mañana. Sus manos estaban escondidas en los bolsillos de sus jeans, dándole ese toque atractivo, que a ella le fascinaba. Estuvo a punto de llamarlo por su nombre, sin embargo, como si se hubiese percatado de su presencia, volteó, posando sus orbes dorados sobre ella, sonriendo

- Buenas tardes, Inuyasha - sonrió, parándose delante de él

Por unos segundos, no respondió, sólo se limitó a contemplarla de pies a cabezas, tratando de disimular el rubor que se estaba formando en sus mejillas. Cerró sus ojos, sin perder la sonrisa y desvió su rostro

- Si que eres una mujer cruel

- ¿Si? ¿Por qué lo dices? - sabía perfectamente el porque, pero quería escucharlo de sus propios labios

- No comiences un juego que no vas a finalizar - se acercó, buscando intimidarla, sin éxito alguno - Sólo te diré... que me vengaré por esto

- ¿Y que es, "esto"? - se acercó un poco más

- Todo - murmuró, alejándose, antes de ceder al impulso de tomarla entre sus brazos - Será mejor que nos vayamos - comenzó a caminar

- ¿Qué sucede? ¿Tienes miedo de decir que me deseas?

¡¿Pero que demonios estoy diciendo?!

Se ruborizó al instante, ya que sus palabras abandonaron sus labios antes de que su cerebro las procesara

- Hm - se detuvo, sonriendo y volteando - Al parecer, has venido un poco... directa - volvió a acercarse, esta vez, pasando su mano por su cintura - Si tu pregunta es si te deseo, la respuesta es si... te deseo como nunca desee a nadie, pero... es más que eso

- ¿Qué? - murmuró, fijando sus ojos en los suyos

La acercó un poco mas a su cuerpo, abrazándola ligeramente, mientras respiraba en su oído

- Quiero que estés en mi vida - susurró, estremeciéndola con su cálido aliento - Y... planeo hacerte mía a su debido tiempo, no tengas duda sobre eso

Ella sonrió, correspondiendo su abrazo, mientras apoyaba su mejilla en su pecho, cerrando sus ojos

- Me gusta tu perfume - susurró, desviando completamente la conversación, provocando que él se sonrojara más

Inuyasha

¿Cómo es posible que me haga pasar de la lujuria a la ternura en menos de un segundo? Dios... esta mujer me va a volver loco en cualquier momento

¡Demonios! el calor recorre mi cuerpo mientras su exquisito aroma reconforta mi alma. ¿Deseo hacerla mía? Por supuesto, pero... más que nada, deseo que esté a mi lado, poder abrazarla, besarla, contarle mis cosas, compartir mi tiempo, mi vida... la deseo a ella, en cuerpo y alma... deseo, ¿que me quiera? tal vez, si.. deseo sentir su cariño...

Gracias a ella, una parte de mi ha renacido... una que había dejado en el olvido y que, pensaba que no volvería a ver en mucho tiempo más... ahora, quiero ver hasta donde somos capaces de llegar, juntos

- Oye... se nos va a hacer tarde, niña

- ¿Niña? - se alejó, arqueando una ceja - Mi nombre es Kagome

- Bueno, como tu futuro novio, creo que tengo el derecho de llamarte de esa manera

- ¿Futuro novio? - rio

- ¿Vas a hacer una pregunta por cada cosa que diga? Ven - extendió su mano, esperando que ella la tomara

Para su sorpresa, y alivio, lo hizo, mientras comenzaban a caminar, sin un rumbo certero


Extra: Matrimonio infeliz

Ingresó a la mansión, luego de un largo día de ir y venir, de la corte a diferentes oficinas de clientes. Dejó las llaves en el pequeño tazón, dirigiéndose a la cocina, el único lugar habitado a esas horas. El ruido de sus tacones retumbando sobre el delicado piso, ampliaba el vacío que sentía en su pecho

- Buenas tardes, señora Azumi - se sentó en la mesa - ¿Hay algún problema si tomo el té aquí?

- Señora Kagura, ¿por qué me hace esa pregunta? estamos en su casa - respondió, mientras terminaba de realizar la merienda

- Lo sé - sonrió - Sólo, no quiero incomodarte

- Hace 10 años que estoy con su familia, prácticamente, la vi convertirse en la mujer que es hoy

- Fue por eso, que no dude en traerte conmigo - la mujer volteó, colocando la comida en la mesa - Por favor, ¿puedes comer conmigo?

La señora sonrió dulcemente, asintiendo y girando, para prepararse un té

- Puedo preguntarle, ¿qué le sucede? Usted no se comporta de esa manera

La señora Azumi había sido la empleada de su familia desde que ella tenía 12 años, por lo que, fue su compañera en la adolescencia/semi adultez y, su cercanía llegó a ser tal, que muchas veces Kagura le tenía más confianza a ella, que a su propia madre

Su cabello canoso era el signo más evidente de su edad, además de las pequeñas arrugas en su rostro, las cuales confirmaban un camino recorrido que, a pesar de no haber sido el más largo, le había presentado bastantes problemas, a lo largo de sus 50 años, hasta que, la calma llegó, el día que ingresó a trabajar a la familia de su ahora patrona

- Él aún no ha regresado, ¿verdad? - preguntó, con un dejo de tristeza en su voz

- Aún no - se sentó al frente de ella - Veo, que ese es el problema

Suspiró, revolviendo la bebida, mientras pasaba su mirada por las frutas en su plato

- ¿Alguna vez tuviste la sensación de que algo se acabo aunque siga presente todos los días?

- Bueno, usted sabe que el matrimonio nunca fue prioridad en mi vida - bebió un sorbo - Pero, en general, puedo decirle que cuando algo se termina y sigue presente... es necesario alejarlo de inmediato, o sólo causara dolor

- No es fácil... Sesshomaru me pidió matrimonio hace un mes, pero... es como si lo hubiera hecho por obligación, o al menos eso es lo que siento

- ¿Ha hablado de esto con el señor? - meneo la cabeza - Uno de los pilares de una relación, es la comunicación... es primordial que sea clara con sus emociones y logre transmitirlas de manera educada y con respeto, de lo contrario, él nunca sabrá lo que usted siente

- Sesshomaru no es del tipo... de los que expresan sus emociones

- Pero posee dos orejas y, por lo que sé, escucha muy bien

Aquel comentario provocó una risa en la mujer, quien la miró, sintiéndose un poco mejor

- Muchas gracias, Azumi

- No tiene que agradecerme - extendió la mano, mirándola fijamente - Ahora te hablaré como la mujer que estuvo a tu lado, poco menos de la mitad de tu vida... no hagas lo mismo que tu madre - hizo una pausa - Eres una mujer exitosa y posees un gran corazón, no necesitas a ningún hombre y, mucho menos, aferrarte a un amor que sólo te está haciendo daño

Una lágrima rodó por aquella mirada de fuego, al mismo tiempo en que la señora apretaba el agarre en su mano, en señal de consuelo

Comenzamos esta historia con un futuro prometedor al frente de nuestros ojos... un futuro que vaticinaba éxito e hijos, pero... en algún momento... algo cambió en él... algo que jamás logré percibir... su mirada brillante se oscureció y, su hermosa voz resonó cada vez menos en la casa, en la habitación... incluso en mi corazón, ¿Qué nos pasó Sesshomaru? ¿Hasta cuando podremos sostener esta mentira, llamada "amor"?