¿De nuevo aquí?
Pensó, cayendo en cuenta de que estaba dentro de aquel hospital, el cual, cada vez estaba menos iluminado. Ésta vez, la sensación era diferente... aún así, el lugar se sentía frío, lúgubre por momentos.
- Desearía saber si este pasillo alguna vez tendrá final.
No sentía miedo, tal vez, debido al encuentro que había mantenido con aquel hombre en la vida real, no tendría sentido temerle en el mundo de mentira.
- Estoy segura de que estas aquí... como quiera que te llames - pronunció, refiriéndose a la mujer - Y te agradecería mucho que me hablaras...
Prefiero encontrarme contigo y no con aquella persona.
Suspiró, en el mismo momento en que, en lo que parecía ser el final del pasillo, la imagen de la mujer, vestida con la misma bata con la que la había visto en el primer sueño, apareció.
- ¡Tú! - pronunció, casi emocionada - ¡Por favor! ¡Explícame lo que sucede!
No respondió, sólo se limitó a observarla a la distancia.
- ¿Puedes oírme? - insistió - Si no puedes hablar, al menos hazme una señal.
En ese momento, sintió una fuerte presión en su cuello, al mismo tiempo en que el aire empezaba a flaquear.
¡¿Qué me pasa?!
Llevó su mirada a la mujer en frente.
¡¿Ella está haciendo esto?!
Su mirada se mostraba fría, completamente inexpresiva ante el sufrimiento de la joven.
- ¡¿Por que... me haces... esto?! - cayó de rodillas, tratando de respirar.
La mujer extendió su mano, señalando su espalda, provocando que volteara, sin embargo, no divisó nada frente a ella.
- ¡¿Qué?! - volvió a gritar, mientras su visión se tornaba borrosa - ¡¿Qué tratas de mostrarme?!
Los labios de la mujer pronunciaron algo que ella no logró oír, mientras su visión se iba a negro.
- ¡Hikari! - gritó, sentándose repentinamente en su cama y encontrándose con el rostro aterrado de su madre - Mamá...
- ¡Kagome! - gritó, abrazándola - ¡¿Estas bien?! Te escuché desde mi habitación y vine corriendo.
¿Estaba gritando?
Pensó, notando que sus mejillas estaban mojadas, probablemente, porque había llorado.
- ¿Por qué gritabas ese nombre? - preguntó, observándola.
- Un nombre... - murmuró - Es verdad... ella dijo, Hikari.
- ¡¿Ella?! - pudo notar como los ojos de su madre se abrieron ampliamente, mientras tapaba su boca con ambas manos - Kagome... - su voz comenzó a temblar - ¿Tú la viste?
¿Si la vi? ¿Se refiere a esa mujer?
- Bueno... eso creo...
- Por favor... ¿puedes decirme como lucía?
- Ella... ella estaba vestida con una bata de hospital... su piel estaba pálida... sus ojos eran marrones y su cabello lacio, poseía un flequillo igual al de... - hizo una pausa - Mi amiga, Kikyo - murmuró.
Su madre rompió en llanto en aquel momento, tapando su rostro con ambas manos.
- ¿Mamá? - la abrazó, mientras ella reclinaba su cabeza en su hombro - ¿Qué sucede?
- Yo... lo siento, hija... no quería... que supieras así.
- ¿De que hablas? ¿Qué tengo que saber?
La mujer se apartó, limpiando sus lágrimas, mientras juntaba el valor para decir aquello que mantenía atragantado en su interior.
- Esa mujer, llamada Hikari... es mi hermana.
- ¡¿HE?! - alejó sus manos de inmediato, llevándolas instintivamente hacia la perla que colgaba en su cuello y ésta le realizó una pequeña descarga eléctrica, lo que la sorprendió aún más.
- ¿Qué paso? - preguntó, al notar que la joven alejaba repentinamente sus brazos y miraba el collar - ¿Estas bien?
- Si... si, eso creo - encontró su mirada con la de su madre - ¿Por qué... por qué nunca me hablaste de ella?
- Es una larga historia, Kag - suspiró - Podemos hablar de ella mañana.
¿Realmente cree que podré dormir después de esto?
- De acuerdo - trató de sonar lo más calmada posible - Deberías... deberías regresar a la cama... ya es muy tarde y tienes que trabajar temprano.
- Si - se puso de pie, aún tratando de recomponerse - ¿Segura que estarás bien?
- Si - sonrió - Y, gracias por venir...
- Hija - le devolvió la sonrisa - No tienes que agradecerme, siempre estaré para ti.
La mujer se retiró, mientras la joven volvía a acomodarse en la cama, con su cabeza apoyada en sus manos, mientras miraba hacia la ventana.
Esa mujer... es mi tia... ¿Por qué lo ocultaron?
Suspiró, llevando nuevamente su mano hacia el collar, tocándolo levemente al comienzo y luego encerrándolo en su mano.
Sentí... como si la perla me rechazara... ¿Qué demonios significa todo esto?
Extra: Pensamientos
Kikyo
Miro el reloj y éste marca las 03:00am, ¿casualidad? Tal vez, sin embargo, no es eso lo que me mantiene despierta.
- Naraku - murmuré, mientras apretaba el agarre sobre las sábanas de mi cama y su rostro atravesaba mis pensamientos.
Miré mi mesa de noche, encontrándome con el vacío que siempre suele ocupar mi celular. Inevitablemente, aquella secuencia volvió a pasar por mi mente.
Inicio del flashback
Mediodía del día anterior
El aceite hirviendo era el encargado de interponerse entre el silencio y yo. El olor a pescado inundaba la cocina, dándole, en mi opinión, un aroma perfecto. Me encontraba revolviendo la ensalada, cuando sentí sus pasos acercarse.
- Hola, hija.
- Hola.
Su tono se había vuelto algo escalofriante para mi, el simple hecho de escucharlo decir cualquier palabra, hacía que mis bellos se erizaran, sobre todo cuando me llamaba de aquella manera.
Apenas nuestras miradas se encontraron, supe que algo no estaba bien, por el contrario, estaba segura de que las cosas estaban mal. Sus ojos rojos brillaban más de lo normal y su semblante estaba más opaco, casi como si estuviera tratando de contener una ira interna catastrófica.
- ¿Preparando el almuerzo?
- Si... pensé que estarías en el trabajo - mi respuesta fue genuina, realmente creí encontrarme sola, después de todo, Magatsuhi trabajaba cualquier día de la semana.
- Debería estarlo - suspiró, mirando la mesa, en la cuál descansaba mi celular, el cual sonó repentinamente.
Pude notar el interés que profeso por aquel mensaje, ya que se acercó y lo observó desde su altura, sonriendo levemente. Me asusté... jamás había hecho o mostrado ningún tipo de valor hacía mi móvil y que, repentinamente, lo tomara en sus manos, casi examinándolo, fue demasiado para mi.
- ¿Sucede algo? - no logré contener mi curiosidad.
- En realidad, si - me miró, guardando el aparato en su bolsillo - Me he enterado... de que te estás viendo con alguien.
Inmediatamente, el rostro de Naraku se presentó en mi mente, al mismo tiempo en que apreté el utensilio que tenía entre mis manos.
- Tal vez - trataba de mostrarme tranquila, sin embargo, sabía que no sería de mucha ayuda, después de todo, era como si él pudiera oler el miedo.
- Lamento decirte, que ya no podrás verlo.
- ¿Qué? - me sorprendí y moleste, pero mantuve mi compostura - ¿Por qué?
- Porque no es de mi agrado.
Sonrió y pude notar que me estaba ocultando algo, quizás fuera una persona astuta, pero no dejaba de ser la persona con la que crecí y conviví 22 años, así como él sabía todo sobre mi, yo había aprendido a leer más allá de sus palabras.
- ¿Lo conoces?
- Lo suficiente como para saber que no es bueno para ti - entrecerré mis ojos y él amplió su sonrisa - Cada día te pareces más a tu madre
Desvié mi mirada al instante, maldiciéndome internamente por seguir cediendo ante aquella debilidad, una que mi padre conocía muy bien. Volteó, dirigiéndose hacia la salida, pero se detuvo ante mis palabras.
- ¿Quién eres? - pregunté, sin observarlo.
El ambiente aumentó considerablemente su tensión, pude percibirlo en el momento en el que su sonrisa se esfumó.
- ¿Qué? - una pregunta muy poco frecuente, emanó de sus labios
- Si - volví a mirarlo, guardando mi miedo al encontrarme con sus ojos - Nadie trabaja un domingo... nadie, excepto tú.
- Kikyo - su tono trataba de sonar dulce - ¿De verdad me estás cuestionando? Jamás preguntaste estas cosas...
- Tengo 22, padre.
- Hm - sonrió, desviando su mirada - Al parecer, vienen muchas dudas con la edad, ¿verdad?
- ¿Piensas que me quedaré callada para siempre? - no debía decir eso, pero las palabras abandonaron mis labios antes de que mi cerebro si quiera pensara una posible respuesta.
- ¿Sabes algo, hija? - se acercó de repente, a pasos firmes. Aterrada, mantuve mi postura, sin embargo, él acarició mi mejilla con suavidad - No me agradan los impertinentes - volvió a sonreír - Ya sabes, aquellos que van por la vida pensando que pueden decirle cualquier cosa a cualquier persona - llevó su mano a mi cabello, acomodándolo detrás de mi oreja - Si quieres mantener nuestra hermosa relación, en buenos términos... te recomiendo que cuides tus preguntas... y tus formas de hacerlas, o... de lo contrario - tomó mi mentón, apretándolo fuertemente, provocando que frunciera mi entrecejo en señal de respuesta - Tendré que ponerte en tu lugar, como tú padre y única autoridad a la que debes respetar - me soltó, empujando mi rostro hacia un lado - Te veré por la tarde... que tengas un hermoso almuerzo
Se marchó como si nada, dejándome con una mezcla de frustración, ira y miedo, tres sensaciones que últimamente se habían vuelto habituales.
Fin del flashback
Naraku fue la única persona que vio más allá de mi y pudo notar la gran soledad que me agobiaba todos los días, amén de ser tan valiente y contarme todo lo que supo, sin dudas, sin oscilaciones, sin ningún tipo de interés que no fuese mi bienestar.
- Magatsuhi - sonreí, sacando el lado que había heredado de él - Estas muy equivocado si piensas que me alejaré de él, sólo porque tú lo dices.
Extra: Pensamientos de medianoche
Sesshomaru
A veces desearía no ser humano, sólo para no tener que lidiar con estos estúpidos sentimientos que se contradicen en mi interior. Hace sólo 5 minutos, mi mente hervía, debido a la visita y, posterior amenaza, que Magatsuhi había profesado contra Kagura, sin embargo, en este momento, me encuentro tratando de calmar el deseo de llamar a Rin e invitarla a venir.
- Maldición - gruñí, llevando mi mano a mi entrepierna, la cuál comenzaba a doler de sólo imaginarla vestida de la misma manera en la que había llegado a nuestro encuentro.
Aquella falda, aunque larga, delineaba demasiado bien sus caderas, las cuales eran más voluptuosas de lo que su ropa de oficina lograba mostrarme. La camisa ajustada a su torso, marcando sus pechos, los cuales ya quiero tener entre mis labios, me volvieron loco durante toda la tarde, sin embargo, como un buen caballero, logré disimular mis impulsos.
No puedo mentir, al menos no a mi mismo, pero la deseo... la deseo como hacia mucho no deseaba probar a nadie, aún así, sé que debo ser prudente y respetar este tiempo, el cuál no sé cuanto tomará, pero es crucial para que nos conozcamos y nos demos cuenta de si hay algún tipo de futuro para nosotros.
Cierro mis ojos y no puedo evitar imaginarla ingresando y abrazándome por detrás. Su piel suave se uniría con mi torso desnudo, inundando mi nariz de su perfecto y suave aroma, aquel que impregno la oficina desde la primera entrevista. Rápidamente, nuestros labios se unirían en una sensual y erótica danza, que culminaría conmigo entre sus piernas, saboreándola en toda su deliciosa plenitud.
Meneo mi cabeza y llevo mi mano a mi cabello, peinándolo con el fin de distraerme. Suspiro y regreso mi mente a lo acontecido durante nuestra cita, puntualmente, el momento en el que mi segunda sangre y el imbécil de Magatsuhi, me advirtieron de lo que sucedería.
Inicio del flashback
- Rin - pronuncié en un tono serio, demasiado tal vez - ¿Puedes darme un minuto? Necesito hacer una llamada urgente.
- Si, señor - me sonrió, con esa curvatura hermosa capaz de hacerme obedecer a cualquier cosa con tal de mantenerla.
Rápidamente, me encerré en el baño y tomé mi móvil, llamando y ordenándole a Hiten y Manten, los cuáles se encontraban cerca de la casa de Kagome vigilándola, que se dirigieran de manera urgente al departamento de Kagura.
Corté y regresé con ella, continuando nuestra plática, la cuál atravesó pequeños momentos profundos, como el hecho de que aspirábamos a futuro. Me sorprendió gratamente el saber que no es una persona conformista, por el contrario, desea avanzar en la vida, sin embargo, no pretende, ni necesita, alguien que la lleve de la mano, ella sabe que puede hacerlo por su cuenta.
Alrededor de una hora después, llamé a Kohaku (casi en contra de mi voluntad) y me aseguré de que la llevara directo a su casa.
- Muchas gracias por todo, señor Sesshomaru - volvió a sonreírme.
- Gracias a ti, Rin - no logré contener mis palabras
En ese momento, ella se acercó, besando sutilmente mi mejilla para luego ingresar al auto, el cual acababa de llegar. Mi pecho se sintió cálido al sentir el pequeñísimo contacto de sus labios sobre mi piel, sin embargo, no era el momento para pensar en estas cosas.
Tomé el móvil nuevamente, mientras esperaba a Jaken y llamé a Kagura. Mis nervios aumentaban conforme no respondía, así como un suspiro, casi inaudible, abandonó mis labios al escuchar su voz.
- Sesshomaru.
- Kagura - soné bastante preocupado - ¿Qué sucedió?
- Hiten y Manten te dirán lo ocurrido - respondió con seriedad.
- Necesito hablarlo contigo.
- Mañana por la noche podemos ir a un restaurante.
- Podemos cenar en la casa, y charlaremos más cómodamente.
- Prefiero un lugar público - se mantuvo en su postura y decidí ceder, después de todo, el tema era demasiado serio como para preocuparse por pequeñeces.
- De acuerdo, pasaré por ti...
- Dile a Jaken que te llevé... yo le pediré a Kohaku que trabaje unas horas extras... por supuesto que se las pagaré.
- Yo puedo pagarle, si lo deseas.
- Estará trabajando para mi, lo correcto es que yo lo haga.
- Como quieras - su lejanía me molestaba, no porque deseara que tuviéramos un trato romántico, sin embargo, por momentos sentía como si estuviera hablando con una desconocida - Te veré mañana a las 8:00pm en el Light City
- Ahí estaré - cortó, antes de que pudiera decir algo más.
Fin del flashback
- Magatsuhi - murmuré - Maldigo el día en el que el imbécil de Bankotsu aceptó cubrir tus estupideces, sólo espero que no trates de meterte con nadie de mi familia... o desafiaré a mi propia sangre y te mataré con mis propias manos, si es necesario.
Extra: Listos para actuar
- ¿Me extrañabas? - sonrió, colocando el cigarrillo en su boca.
- Extrañaba relajarme - respondió Yura, cubriendo la desnudez de su cuerpo con las sábanas.
- Pues, que bueno que estés relajada - dio la primera bocanada - Porque tengo una misión para ti.
- ¿Estas apresurando mi muerte?
- No, no en realidad... ahora seré yo, quién hable con esa jovencita.
- ¿He? - lo miró confundida - ¿Para que querrías hablar con ella?
- Necesito que sepan que esto no es un juego.
- No comprendo, tú idea es intimidar a Sesshomaru, ¿verdad?, entonces, ¿para que hacer todo esto?
- Sesshomaru no es ningún idiota, Yura - la miró - Me sorprende que no lo conozcas después de haber formado parte de su familia.
- Y a mi me sorprende que sigan siendo socios, aún pasando por esto.
- Ja... él no va a renunciar jamás a la firma, sobre todo por la cantidad de dinero que puede perder si se independiza.
- ¿Y es por eso que quieres sacarlo a la fuerza?
- ¿Por qué más si no? - una pequeña estela de humo abandonó sus labios - Su capital es bastante abultado - sonrió - Yo podría darle un mejor uso a ese dinero... pero debo causar algún tipo de daño en él.
- Suerte con eso.
En ese momento, el celular de Bankotsu sonó y él lo tomó de inmediato, revisando el mensaje que le había llegado, no pude evitar sonreír maliciosamente ante el.
- ¿Se puede saber el motivo de tu cara de imbécil?
- Al parecer - murmuró - Tenemos una nueva pieza en este juego de ajedrez... querida Yura... mañana le harás una visita a esa hermosa jovencita y la traerás conmigo, mientras, yo me encargaré de que una pequeña compañera nos visite.
Pequeña Rin... asique tú y Sesshomaru decidieron salir a merendar... lamento esto, pero yo no pedí que te involucraras en mis planes.
- ¿De que demonios hablas?
- Tú sólo me traerás a Kagome y luego te irás... Ya es momento de apresurarnos.
