¡Hola! ¿Qué tal va su domingo?
Debería tomarme un analgésico en estos momentos jaja, así que les dejaré esto por aquí, y me desapareceré hasta el próximo domingo.
¡Muchas gracias por leer!
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 2: Primer Viaje
Cuando sus ojos se abrieron nuevamente tardó unos segundos en reconocer el lugar en el que se encontraba.
Ahora entendía por qué razón muchos de los sujetos que habían pasado por la prueba quedaban impactados por lo vivido. Si ella no tuviese el conocimiento que tenía acerca de la investigación también la explicación más lógica que hubiese encontrado en su cabeza era que se trataba de un sueño. Un sueño que se sentía extremadamente real, como si fuera la vida misma. Observó su entorno, intentando buscar algunas respuestas.
Reconocía el vacío pasillo de la que había sido su antigua secundaria. Su mano estaba posada en uno de los casilleros.
Era una sensación abrumadora. Sabía con certeza que estaba en otra realidad, pero, por alguna extraña razón, si se concentraba lo suficiente también era capaz de recordar lo que estaba haciendo en esa realidad. Ese era su casillero. Acababa de guardar unos libros allí. La práctica de soccer había terminado, y en esos momentos se disponía a regresar a su casa. Estaba iniciando el último año.
La cantidad de información que estaba recibiendo en esos momentos era aterradora, tanto que tuvo que tomarse algunos segundos para poder recuperar el ritmo de su respiración y así evitar caer presa de un ataque de pánico. Una vez se sintió un poco más tranquila, dejó que sus pies la guiaran prácticamente solos hacia el baño más cercano y, una vez dentro, abrió el grifo y se lavó la cara con agua fría, intentando recuperar el control de la situación.
Su reflejo era distinto al que reconocía todas las mañanas antes de ir al trabajo y, aun así, era extremadamente familiar. Recordaba cómo se veía a esa edad, con las mejillas ligeramente sonrojadas. Tenía menos arrugas, y su rostro aún mostraba la redondez de la adolescencia. Menos ojeras bordeaban sus ojos y su cabello rubio aún no estaba tan largo como solía llevarlo en la adultez.
"Fascinante" no pudo evitar pensar, mientras se veía por unos segundos más en el espejo y se acomodaba mejor la chaqueta del equipo deportivo de la secundaria, que llevaba puesta en ese momento.
Superado el shock inicial de saberse en otra realidad, su instinto curioso se despertó. Aún no entendía por qué había regresado específicamente a esa época de su vida, pero dudaba que lo averiguaría encerrada en ese baño, así que giró el pomo de la puerta y salió nuevamente hacia el pasillo, enfocándose en retomar la actividad que había dejado a medias: regresar a su casa.
Caminó por ese pasillo intentando fijar la mayor cantidad de detalles en su memoria cuando, al llegar a una de las esquinas, vio algo que la dejó paralizada.
Reconocía a la figura que estaba agazapada en un rincón, rodeada por otras tres adolescentes que reían de manera burlona. Desde su posición podía ver fácilmente como la chica de cabello cobrizo le pedía a una de las chicas, quién sostenía un libro en lo alto, que le devolviera sus cosas. Su voz, manchada por los sollozos e infinitamente menos firme que la última vez que la había escuchado, sonaba apenas como un susurro por el llanto.
Era Nanoha. Y, en esos momentos Fate entendió, llena de vergüenza, el por qué había llegado a ese momento.
En la secundaria, Fate estaba en una clase distinta a la de Nanoha. La rubia, a pesar de que siempre había sido una estudiante de élite por la presión de su madre, también era buena en los deportes. Eso había hecho que, durante la secundaria, se uniera al equipo de soccer femenino de la escuela. A pesar de que no era la mejor jugadora del equipo intentaba siempre dar lo mejor de sí, y eso era reconocido por el resto de sus compañeras de equipo, quienes le tenían alta estima. También los otros equipos deportivos de la secundaria la reconocían por estar en el equipo, así que ganó algo de popularidad por pertenecer al grupo de los deportistas.
Esa popularidad la había salvado del acoso al que sometían a los chicos menos populares de la escuela. Incluso sus mismos compañeros de equipo ideaban muchas de esas maneras de burlarse de los demás. La capitana del equipo de porristas era especialmente mala con todo aquel que considerara fácilmente vulnerable. Fate nunca participó en esas actividades de acoso, pero tampoco dijo nada por miedo a que sus compañeros fueran a irse contra ella. Desde su adolescencia había sido una cobarde.
Nanoha, quién siempre había sido muy aplicada en sus estudios y contaba con muy pocos amigos en la secundaria, había sido también una de las víctimas predilectas de Arisa, la capitana de las porristas. Fate siempre había querido defenderla, pero nunca hizo nada.
Cerró los puños con fuerza, mientras su corazón latía tan rápido que Fate juraba que podía escucharlo.
Siempre había querido defenderla, pero nunca lo había hecho en su realidad.
En otra realidad, quizá había llegado el momento de que tomara cartas en el asunto.
Miró unos segundos hacia la puerta de salida, recordando la opción que había tomado años atrás, y tomó una gran bocanada antes de caminar en dirección contraria a la puerta, acercándose a Arisa.
- Arisa - dijo Fate seriamente, lo suficientemente alto como para que la chica que sostenía el libro la escuchara - Devuélveselo.
La aludida se giró con una cara que demostraba que estaba a punto de insultar a quién había interrumpido su diversión pero, al encontrarse con la mirada de Fate, sus facciones se relajaron.
- ¿La conoces? - preguntó Arisa, alzando una ceja.
- Sí - afirmó Fate - Somos amigas.
Si Arisa se sorprendió por la declaración de Fate, no lo demostró visiblemente. En vez de entregarle el libro directamente a Nanoha, se lo extendió a Fate, quién se apresuró a tomarlo.
- Como tu digas Fate - dijo Arisa, mientras le hacía señas a sus compañeras para que la siguieran - Deberías de escoger mejor a tus amistades. ¡Nos vemos en el próximo juego!
Las palabras de Arisa encendieron una llama de furia en Fate, pero considerando que ya había estado jugando con fuego al pedirle a la porrista que parara prefirió dejarlo pasar, así que, en vez de decirle algo más a la también rubia, optó por guardarse sus palabras y observar como, junto a su séquito, Arisa se encaminaba hacia la puerta de salida de la secundaria.
Una vez el grupo se perdió de su rango visual, Fate se inclinó junto a Nanoha y le extendió el libro, con una sonrisa amable.
Aún con los ojos hinchados por las lágrimas, la sonrisa tímida que le dedicó la cobriza le pareció lo más precioso del mundo.
- Gracias - susurró Nanoha - No te hubieses molestado.
- Lo que hicieron está mal - se apresuró a decir Fate - Perdón por no haber intervenido antes.
Fate dijo esa última frase sin pensar, quizá porque le hubiese gustado decirla desde hace mucho tiempo atrás. Sin embargo, al darse cuenta de lo que había dicho, no pudo evitar que sus mejillas se encendieran por la vergüenza. Nanoha, ante la actitud nerviosa de la rubia, no pudo evitar también sentirse un poco apenada.
- No es necesario - murmuró Nanoha, restándole importancia - Ya estoy acostumbrada. No es necesario que te metas en problemas con ellas. Sé que los jugadores se llevan bien con las porristas.
Si, la verdad era que sí. En esa realidad, los jugadores también siempre les seguían el juego a los del escuadrón de porrismo, como ella lo había hecho en su tiempo.
Pero ahora, que en esa realidad le estaban dando la oportunidad de corregirlo, no iba a perder esa chance de hacer las cosas bien.
Así que se levantó, y le tendió una mano a Nanoha para ayudarla a incorporarse.
- Ven, te ayudo - dijo Fate, mientras la ayudaba - Por cierto soy Fate, Fate Testarossa.
- Gracias Fate - agradeció Nanoha, con una sonrisa - Yo soy Nanoha Takamachi. Estoy en la otra clase.
- Un gusto conocerte Nanoha - se apresuró a decir Fate, sin dejar de sonreír.
Ante su sonrisa, la cobriza se sonrojó profundamente. Fate, quién desde la secundaria había tenido una atracción secreta hacia Nanoha, no pudo evitar lamentarse de haberse tardado tanto en poder conseguir esa reacción en la jovencita. Si tan solo hubiese actuado desde antes.
Una vez que había empezado, ya no podía echarse para atrás.
- Nanoha ¿Puedo acompañarte a casa? - propuso Fate, en un movimiento arriesgado - Es decir, no sé si realmente Arisa y sus amigas ya se hayan ido, así que si te acompaño podría asegurarme de que realmente llegues bien a tu casa.
Los ojos violáceos de la cobriza no pudieron esconder la sorpresa que sentía la chica ante esa proposición. Luego de algunos segundos, que parecieron horas para Fate, Nanoha asintió y, saliendo repentinamente de su estupor, tomó su mochila del suelo para acomodarla en uno de sus hombros.
Mientras caminaban juntas, bajando la corta escalinata que estaba fuera de la secundaria, su visión se volvió borrosa. Lo último que llegó a sus oídos fue la melódica risa de quién la acompañaba.
Cuando abrió los ojos de golpe, Rein la miraba atentamente.
Fate, desorientada por algunos segundos, miró a su alrededor. Antes de hablar, intentó introducir en su mente la idea de que estaba de regreso en el laboratorio y, lentamente, una amplia sonrisa empezó a adornar su rostro.
Aún sonreía ampliamente cuando fijó finalmente su atención en Rein.
- Rein - empezó a decir Fate, visiblemente emocionada - No vas a creerme lo que te voy a decir.
Zaisoh: Querido Zaisoh.. ¡Deja de ver el futuro! jajaja. Quién sabe, quién sabe. Alicia no aparecerá esta vez, por si acaso. Mira... A pesar de que Precia no se mencionará mucho en esta historia, creo firmemente que al menos en este universo su muerte fue algo repentino. Es que... tanto estrés debe pasar factura ¿No?. ¡Muchas gracias por leer!
Nadaoriginal: Primero... Me gustaría recordarte que siempre es un gusto y un honor leerte jajaja. Ahora, lo que si no me da gusto de leerte esta vez es el saber que te enfermaste ¡Espero te encuentres mucho mejor! Desde aquí te mando ánimos. Hablando de nutrichicha... debería de conseguirme una por acá de contrabando jajaja. No te digo nada porque yo también fui Toreto: Tuve fe. Y sí, no te voy a negar... esta Fate si esta gris, así que... empezamos mal jajaja. ¡Qué tengas un excelente domingo!
Thelostname: Que me de la receta del RF6 mejor, pa' regresar yo también jajaja. Mira... En esta historia de por si habrán pocos personajes. Sin embargo, tengo la impresión de que no harán falta muchos para que el angst esté sabroso. Bueno, ya tu sabes la debilidad que tengo hacia las cosas que me saquen lágrimas jajaja. ¡Saludos!
Guest: Me alegra mucho saber que te haya interesado el inicio. Ojalá se mantenga así! Jajaja. Parece que, junto a esta Fate, tendremos algunos viajes bastante entretenidos. Esperemos a ver que nos traen esos viajes.
¡Nos leemos pronto!
