¡Hola! ¿Cómo va su domingo?
Hoy está haciendo un poquito más de sol, así que creo que también estoy más animada. Eso es bueno. Quizá tan bueno como la iniciativa de Fate.
Disclaimer: MSLN ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.
Capítulo 6: Tercer Viaje
Tenía muchos años sin sentirse tan físicamente cansada, pero a la vez tan despierta a nivel mental que se le hacía imposible quedarse quieta en el mismo sitio por mucho rato. Las últimas ocasiones en las que se había sentido así se habían presentado prácticamente al final de sus estudios universitarios, cuando estaba preparando su trabajo de grado. De eso ya habían pasado unos cuantos años, pero Fate recordaba aún la sensación tan satisfactoria de estar cumpliendo un propósito aún a costa de la supresión de su sueño.
En su juventud había superado esa prueba sin problemas pero, ese día, y con la cuarta taza de café entrando en su sistema, se estaba empezando a preguntar qué tan sano era sobreexigirse de la manera en la que lo estaba haciendo.
La alarma que anunciaba el fin de su jornada laboral había sonado hace un buen rato, pero Fate y Rein seguían encerradas en el laboratorio, revisando nuevamente los datos que habían obtenido de las dos pruebas anteriores. Para esa noche habían dispuesto todo para hacer un tercer ensayo, pero la semana había sido dura en el trabajo, y ambas lucían agotadas.
Rein, dejando a un lado los papeles que tenía en la mano, se quitó las gafas de lectura que estaba utilizando hasta unos pocos segundos atrás para colocarlas sobre la mesa. Su mirar cansado se posó en Fate.
- Podemos reprogramar la prueba para mañana en la mañana - sugirió Rein - Así podríamos intentar dormir un poco.
- No creo poder dormir en estas condiciones - confesó Fate, intentando estirar sus brazos aún sentada - Si lo dejamos para mañana me matará la ansiedad por saber qué pasará en la prueba.
- Tienes razón. Hasta yo quiero saber qué encontrarás esta vez. La vez pasada regresaste a esa misma realidad, pero aún no sabemos si esta vez regresarás a la misma.
- Sí, esa es una buena pregunta. Si llegase a contactar esta vez con otra realidad creo que tendríamos que reformular algunos puntos de la matriz.
- Y también hay otra cosa que me da mucha curiosidad - agregó su colega, con una sonrisa cómplice - ¿Esta vez también te encontrarás con Nanoha?
Ante la mención de la mujer Fate no pudo evitar sonrojarse levemente.
Luego de la segunda prueba, una de las primeras cosas que le indicó a Rein en relación a lo que había visto era que, esa vez, había vuelto a encontrarse con Nanoha. Es más, esa era una de las razones principales por las que había podido confirmar que sus acciones sí habían cambiado la manera en la que se estaba desenvolviendo esa otra realidad.
Por supuesto, había omitido algunos detalles, como el beso de despedida que le había dado la cobriza antes de irse. Era una información irrelevante para la investigación.
Pero si había descrito esa interacción de la manera más precisa posible en su nueva bitácora personal. Esperaba no tener que compartir los detalles escritos en esa bitácora con nadie más que con ella misma.
- No podemos saberlo hasta que hagamos la prueba ¿No? - respondió Fate, alzando una ceja.
- A veces eres muy seria - comentó Rein, levantándose de su asiento - Solo bromeaba. Ven, ayúdame a preparar la sala para que podamos salir rápido de la prueba.
- A sus órdenes jefa - murmuró Fate, siguiendo los pasos de Rein.
Para Fate, quién ya se había familiarizado con la configuración de los equipos, no se le hizo nada difícil ayudar a Rein a preparar el equipamiento y, en menos de lo pensado, ya se encontraba con todos los electrodos posicionados en los lugares correctos para monitorear sus señales.
La voz de Rein cada vez se fue haciendo más distante a medida que el sedante empezó a hacer efecto, y apenas le quedó una ligera sensación de regusto en la garganta producto del compuesto antes de que sus párpados se cerraran pesadamente.
Cuando recobró la conciencia, estaba parada mirando hacia la nada, sosteniendo la bicicleta con sus manos.
- ¿Te sientes bien Fate? - preguntó Nanoha, preocupada.
Sus ojos se posaron inmediatamente en Nanoha, quién se encontraba algunos metros más adelante. Su cabello usualmente sostenido en una coleta esta vez iba suelto y, en vez de la mochila con libros que solía cargar en sus anteriores encuentros, un pequeño bolso cruzado guardaba sus pertenencias.
Esta vez no la estaba acompañando hasta su casa. Observando rápidamente sus alrededores, reconoció que estaban en una de las caminerías de un parque de la ciudad que era bastante popular entre la gente joven por sus amplias áreas verdes y la gran cantidad de miradores y sectores para sentarse que tenía en su interior. El área en donde caminaban estaba relativamente solitaria a esa hora, cuando ya la tarde empezaba a caer.
Una brisa fresca golpeaba sus mejillas, pero a pesar de que sabía que llevaban rato caminando dudaba que esa fuese la razón por la cuál la palma de sus manos sudaba.
Estaba nerviosa. Y su visita al parque con Nanoha se parecía sospechosamente a una cita.
- ¡Sí! - exclamó Fate, intentando disimular que aún se encontraba un poco desorientada - Creo que solo estoy un poco cansada.
- Seguro es porque el entrenador no para de hacerlos practicar - comentó Nanoha - Pensaba que se calmaría después de que ganaron en el festival, pero parece que eso solo lo hizo emocionarse más.
¿Habían ganado en el festival deportivo?
Si se esforzaba, podía acceder a recuerdos difusos en donde levantaba eufórica junto a sus compañeras la copa del festival pero, en los recuerdos de su realidad original, su participación en el festival había sido una vergüenza para su entrenador, considerando que el resto de los equipos prácticamente les habían pasado por encima. Ahora, en esos recuerdos adicionales a los que tenía acceso, había participado en jugadas un poco arriesgadas pero efectivas que ayudaron a que su equipo obtuviera la victoria. Luego de cada una de esas jugadas, en sus recuerdos giraba la cabeza hacia las gradas y podía observar como la cobriza la animaba desde la distancia.
Incluso la cobriza la había abrazado luego del partido, a pesar de que al jugar había sudado profusamente y seguramente apestaba. También, cuando Nanoha la soltó le había dedicado esa victoria sólo a ella, tal y como se lo había prometido.
Seguía regresando a esa misma realidad. Quizá era hora de empezar a pensar en la posibilidad de que, con el RF6, sólo tuvieran acceso a una sola realidad distinta, en vez de a múltiples. El por qué regresaba a esa realidad en específico definitivamente era un misterio que estaba muy segura de no ser capaz de resolver tan pronto.
Nanoha, al ver que Fate se había quedado en silencio nuevamente, se acercó hacia ella con una sugerencia.
- ¿Te parece si nos sentamos un rato? - preguntó la cobriza, señalando uno de los bancos que estaba a un costado - Así podríamos descansar.
El banco que la cobriza le había sugerido tenía una vista perfecta hacia el lago central del parque, lo que, considerando que estaban en pleno atardecer, le daba una atmósfera bastante romántica al asunto.
Fate hizo un ademán de caminar hacia el banco cuando una idea cruzó por su cabeza. Por los recuerdos a los que estaba teniendo acceso, había sido ella misma quién había invitado a Nanoha al parque. Entonces definitivamente era una cita. La Fate con la que estaba compartiendo conciencia en ese momento estaba también enamorada de Nanoha. Llevándose una mano al bolsillo, logró sentir algunas monedas. Si el parque de esa realidad se parecía al que recordaba, lo que era casi seguro, más adelante de esa caminería debería encontrarse con una explanada en donde habían varias tiendas que vendían snacks varios.
No iba a perder esa oportunidad. Era momento de darle un empujoncito a su yo paralelo.
- Espérame aquí - le pidió a Nanoha, mientras se subía a la bicicleta - Regreso de inmediato.
Pedaleó lo más rápido que pudo hacia la explanada, suspirando aliviada al ver que en esa realidad también estaban las tiendas que recordaba. Se acercó a una en donde vendían helados, pidiendo dos mientras contaba las monedas que tenía en el bolsillo. Luego de pagar, intentó manejar la bicicleta con el mayor cuidado posible para que ambos postres llegaran intactos y, al acercarse nuevamente al banco, le ofreció uno a Nanoha, quién lo tomó con una sonrisa.
Dejando su bicicleta a un lado, ambas se sentaron en el banco, mirando hacia el lago.
- ¿Ya sabes qué harás al terminar la secundaria? - preguntó luego de unos segundos Nanoha.
¿Al terminar la secundaria?
Si Nanoha le estaba preguntando eso, y ya el festival deportivo había pasado, entonces solo significaba que estaban en la época de postulaciones. Para esas alturas, Fate recordaba claramente que ya había tomado la decisión de ir a la misma universidad a la que había ido su madre, para estudiar la misma carrera en miras a trabajar como científica en la TSAB. Era como si desde siempre se hubiese preparado para seguir ese camino, y ese camino era el único camino correcto. En su juventud ni siquiera se había dado espacio para dudar.
Pero ahora, la información a la que tenía acceso de esa realidad solo le indicaba que, a pesar de qué tenía planeado ir a la universidad, no estaba muy segura de que las ciencias fueran el único camino. Sus notas en química y biología eran tan buenas como en sus recuerdos originales, pero algo dentro de ella le daba indicios de que, esta vez, también estaba pensando en otras alternativas.
- Creo que postularé a la misma universidad a la que asistió mi madre, pero no estoy muy segura de qué carrera voy a elegir - respondió honestamente Fate - ¿Y tú? ¿Ya tienes algún plan?
- La universidad suena bien - contestó Nanoha, sonriendo - Mis padres quieren que vaya, y estoy segura de que me irá bien, pero no me gustaría que gastaran tanto dinero. Estuve revisando los precios de la matrícula y es carísimo.
Cierto. Los padres de Nanoha tenían una pequeña panadería en el centro de la ciudad. Incluso en su realidad, los hermanos de Nanoha se habían quedado trabajando en la panadería de sus padres mientras ella era la única que había ido a la universidad. Fate nunca había tenido que preocuparse por el costo de sus estudios. Su madre había corrido con todos los gastos de su educación, así que desde un principio tuvo un acceso privilegiado, pero nunca se había puesto a pensar que muchos de sus colegas no la habían tenido tan fácil.
- Y además - continuó la cobriza - Sé que suena algo tonto, pero a pesar de que suena tentador estudiar y convertirme en alguien importante, creo que me gustaría tener una vida un poco más simple.
- ¿Más simple? - inquirió Fate con curiosidad, mientras apuraba su helado, que empezaba a derretirse.
- Sí - contestó Nanoha - Algo como tener una pequeña tienda, vivir una vida más tranquila. Sé que eso también implica tener responsabilidades, pero podría disfrutarlo.
La manera en la que Nanoha hablaba la enternecía. Por su expresión, era bastante evidente que esos pensamientos no eran algo que comúnmente compartía con los demás, y Fate se sentía honrada de que, entre tantas personas, la cobriza hubiese decidido compartir sus inquietudes con ella.
- Tener una vida tranquila suena bien - comentó Fate, para darle seguridad - Y, si tuvieras una tienda ¿De qué te gustaría que se tratara?
- Me gustan mucho las flores - confesó Nanoha, con más confianza - Así que me encantaría tener una floristería.
Las flores. A Fate la situación le parecía extremadamente irónica, considerando que justamente la Nanoha de su realidad se había especializado en fitoquímica. La Nanoha de su realidad ¿También había escogido esa rama porque le gustaban las flores?
- Estuve revisando algunos institutos y titularme como técnico florista es mucho más económico, pero mis padres están tan ilusionados con que vaya a la universidad que no se como se lo vayan a tomar cuando les sugiera esa posibilidad - finalizó la cobriza.
- Si eso es lo que quieres hacer yo te apoyaré.
Al ver el profundo sonrojo que sus palabras habían causado en Nanoha, Fate no pudo evitar sonrojarse también. Esas palabras se habían escapado de su boca con una solemnidad que hasta a ella misma le había sorprendido. Pero, sorprendida o no, realmente estaba segura de lo que estaba diciendo. La apoyaría. La apoyaría en todo. Haría todo lo que estuviera en sus manos para ayudar a esa joven a cumplir sus sueños.
Incluso si eso significaba seguir un camino distinto esa vez.
- Es una promesa - agregó, alzando su dedo meñique.
- ¡Gracias Fate! - exclamó Nanoha, entrelazando sus dedos.
Por la emoción del momento, Nanoha al moverse había soltado sin querer su helado, que se había desparramado en la grama del parque. Al ver el fatal destino del regalo que Fate le había hecho no pudo evitar suspirar entristecida, acción que no pasó desapercibida por la rubia. En un acto impulsivo, Fate le extendió su helado.
- Ten, para ti - ofreció Fate.
- No es necesario Fate - se apresuró a decir Nanoha, apenada - Ese es tuyo.
- Insisto - siguió Fate, haciendo que la cobriza tomara el helado que le ofrecía - Pero quiero algo a cambio.
- ¿Sí? - preguntó divertida la cobriza - ¿Qué quieres?
- Esto
Aprovechando la cercanía de la cobriza, Fate se inclinó para atrapar sus labios en un casto beso. Como si el mundo a su alrededor se hubiese esfumado, apenas era capaz de escuchar los ruidosos latidos de su propio corazón mientras se sumergía en la sensación de los suaves labios de Nanoha pegados a los suyos.
Cuando se separaron, Nanoha la miraba con los labios entreabiertos, ligeramente temblorosos. El súbito arrebato de confianza de Fate fue sustituido rápidamente por la duda. Quizá había sido demasiado pronto. Quizá había entendido mal las cosas, y el enamoramiento que sentía era unilateral. El silencio de Nanoha con cada segundo que pasaba solo le aseguraba que, esta vez, había vuelto a meter la pata.
En esa realidad también había arruinado todo, como siempre lo hacía cada vez que se trataba de la cobriza.
Reprendiéndose internamente por su error, estaba a punto de musitar una disculpa cuando Nanoha la tomó por el cuello de la chaqueta, atrayéndola nuevamente hacia sus labios para depositarle un inexperto beso.
Cuando abrió nuevamente los ojos y su mirada se vio enceguecida por la luminosa lámpara de la sala, cerró los ojos un par de veces más deseando profundamente volver a regresar a la realidad de la que recién despertaba. Desorientada, intentó levantarse de la camilla ajena a la voz de Rein, y si no hubiese sido por el fuerte agarre de su colega hubiese terminado cayendo dolorosamente al suelo por la pérdida del equilibrio.
Aún asegurándole a Rein que se sentía bien sabía que, algo dentro de ella, se había roto.
Minutos después, ese deseo no se había extinguido.
Quería regresar.
Gui: Y eso definitivamente complica aún más las cosas. Con cada viaje obtiene una mirada de lo que pudo haber sido, sin embargo, puede que esa perspectiva también cambie un poco la manera tan esquiva en la que ha interactuado con la Nanoha de la realidad original. Nos tocará esperar para saberlo! Qué tengas un excelente domingo.
nadaoriginal: Y creo que con este último capítulo se confirma que, de una manera extraña, Fate quedó "anclada" a ese otra línea temporal, entre tantas otras posibilidades. Aunque debe ser bastante compleja la situación en la que se está metiendo Fate. Es decir... ¿Qué tanto daño podría hacerte el estar teniendo la oportunidad de ver una situación que siempre deseaste pero, por algo que podrías considerar tu culpa, nunca ocurrió?. ¡Qué tengas una muy buena semana!
Thelostname: Es que esta Fate es bastante terca jajaja. Nah, ahora en serio, creo que por las cosas que piensa Fate y que se pueden más o menos evidenciar en este capítulo, la mentalidad de Fate era bastante cuadrada, pero, como todo, con el tiempo empezó a cuestionarse si realmente la decisión de ser tan cerrada a otras opciones era la correcta. El problema es que, con cada viaje, parece que se está dando cuenta de que efectivamente esa decisión no fue la más adecuada. En este caso, al cambiar las cosas la línea temporal a la que accede Fate sería una realidad paralela, de la que la Nanoha de la línea original no tendría idea.
¡Nos leemos el próximo domingo!
