¡Hola!

¿Cómo va su domingo? Para mi suerte, este parece ser un domingo tranquilo. No he tenido muchos de esos durante las últimas semanas jaja. Por cierto, este capítulo en especial lo escribí mientras escuchaba "Candles", de la banda Daughter... Y bueno, para los que me conocen desde hace tiempo ya sabrán que usualmente cuando me pongo a escuchar esas cosas significa peligro.

¡Gracias por leer!

Disclaimer: MSLN Ni sus personajes me pertenecen. Todo el crédito a sus respectivos autores.

Capítulo 8: Cuarto Viaje

Mientras Rein le colocaba el último de los electrodos, Fate se estaba aguantando las ganas de canturrear alegremente.

Desde el último test habían pasado algunas semanas y, aunque a Fate le hubiese encantado poder pautar otra prueba lo más rápido posible, también estaba muy consciente de que debían procesar un sin número de datos para poder llevar el orden de la investigación, lo que ameritaba que guardara sus ansias para enfocarse en el tedioso papeleo que los reportes requerían.

Para poder terminar a tiempo incluso había sacrificado sus fines de semana de paz y tranquilidad para encerrarse en el laboratorio frente al computador, revisando datos y llenando formularios. Al final de la semana sentía que su vista estaba tan cansada de leer la minúscula letra en la documentación que había tenido que pasar por una farmacia para comprarse un colirio, y así poder disminuir el ardor que afectaba su vista.

Y cuando terminaron la larguísima tarea, estuvo a punto de saltar de felicidad cuando Rein le propuso fijar la fecha de la prueba siguiente.

No podía negar que estaba deseosa de regresar a esa otra realidad. Le intrigaba en demasía saber qué había pasado luego de su último encuentro con Nanoha, y definitivamente quería verla de nuevo.

Si esa vez no se volvían a encontrar, seguramente se sentiría decepcionada.

- Fate ¿Ya hablaste con el hospital para repetirte los exámenes? - preguntó Rein, mientras vertía el RF6 en un vaso medidor.

- ¡Uy! aún no lo he hecho.

La verdad era que se había enfocado tanto en terminar con el papeleo que se había olvidado por completo de las órdenes médicas que Hayate le había entregado en su pasada reunión. No lo había hecho adrede, pero eso no quitaba que la solicitud de exámenes se mantenía sepultada en el fondo de uno de los cajones de su escritorio, llenándose de polvo mientras su mente se mantenía dispersa en otras tareas.

- Pero lo haré mañana mismo - prometió Fate - Con tanto papeleo había olvidado que tenía que ir al hospital, así que lo haré mañana, sin falta.

- Más te vale - murmuró Rein, mientras le pasaba el vaso medidor, cuyo contenido Fate tomó de un sorbo - Hayate me estaba preguntando por eso ayer, así que si le llego a entregar un informe más sin que hayas ido al hospital me va a dar un sermón.

- Entendido - reafirmó la rubia, depositando el vaso vacío en la bandeja quirúrgica - Mañana. Sin falta.

Mientras Rein hablaba el sedante empezó a hacer efecto y, cuando ya no lograba entender sus palabras, sus ojos se fueron cerrando lentamente hasta que la oscuridad la envolvió.

El timbre de la puerta de entrada la hizo reaccionar.

Sin poder evitar sobresaltarse miró rápidamente a su alrededor, intentando identificar el lugar en el que se encontraba. Rápidamente reconoció el pasillo en medio del cuál se encontraba parada, que conectaba con el recibidor de la casa.

Era un lugar que conocía muy bien. La antigua casa de su madre.

El interior de la casa parecía ser bastante similar en cuanto a disposición de espacios y decoración, según la comparación de sus recuerdos acerca de esa misma casa en su realidad original. Recordando el espejo que estaba como decoración en el pasillo, se apresuró a pararse frente a el para poder observar mejor su reflejo.

Llevaba el cabello rubio ligeramente más largo, pero salvo ese detalle su apariencia era bastante similar a la última vez que se había visto en esa realidad, dentro del baño de su antigua secundaria, así que dudaba que hubiese pasado mucho tiempo. Una sencilla camiseta blanca que parecía quedarle un poco grande era parte de su juvenil atuendo, junto a un buzo deportivo que parecía haber tenido mejores momentos. No parecía tener muchas intenciones de salir de casa con esas fachas.

Lo siguiente que notó fue que se encontraba sola en casa. A pesar de que la luz se colaba por el ventanal de la sala, lo que causaba que no fuese necesario encender ninguna luz en ese momento, la residencia estaba excesivamente silenciosa. Volvió a mirarse en el espejo, extrañada.

Era cierto que su madre pasaba mucho tiempo en el trabajo, pero eso solía suceder cuando estaba en clases. Por su vestimenta dudaba que ese fuese un día escolar, así que podría ser fin de semana. Pero algo no terminaba de calzar.

Cuando el timbre sonó por segunda vez, el incremento de su curiosidad fue inevitable. Al acercarse a la puerta miró por el ojal, solo para ver que, del otro lado, Nanoha la esperaba.

Nanoha. Esperando afuera de la casa de Precia Testarossa.

¿Qué rayos hacía Nanoha allí?

Tomando el pomo de la puerta, intentó concentrarse en lo que estaba sucediendo para encontrarle sentido a la situación. Cuando los recuerdos de esa realidad se volvieron más definidos, no pudo evitar empezar a sentirse nerviosa.

Nanoha estaba afuera porque ella la había invitado a pasar algunos días en su casa.

Y eso lo había hecho porque Precia no estaba en casa. Su madre estaba fuera de la ciudad en un congreso de ciencias, y no volvería hasta la semana siguiente.

Ella recordaba claramente ese congreso porque originalmente habían ido juntas. Para ese momento ya había salido de la secundaria y estaba a la espera de empezar la universidad para seguir los pasos de Precia. Como toda mamá orgullosa, Precia no había perdido la oportunidad de llevarla como acompañante a ese congreso para empezar a introducirla en ese mundillo.

Si Fate estaba en casa al momento del congreso solo significaba que, en esa realidad, había optado por no seguir los pasos de su madre.

Cuando el timbre empezó a sonar por tercera vez, Fate se apresuró a abrir la puerta.

- ¡Hola Fate! - exclamó alegremente Nanoha al verla

- ¡Nanoha! Ven, pasa - dijo Fate, haciéndose a un lado para permitirle entrar.

- Traje algunos dulces - agregó Nanoha, alzando una cajita que tenía entre sus manos - Espero que tu madre no se moleste por la intromisión.

- No, no te preocupes, por el congreso estará fuera varios días así que… Chill

A medida que avanzaban hacia la cocina Fate podía escuchar prácticamente los latidos de su corazón retumbando en sus oídos. ¿En serio había dicho Chill?. Eso sólo demostraba lo nerviosa que estaba. Ahora que entendía mejor lo que estaba pasando era algo inevitable. Había invitado a Nanoha a dormir a su casa porque su madre estaría fuera varios días. El cosquilleo que sentía en su cuerpo por la cercanía de Nanoha solo le confirmaba que esa propuesta no había sido hecha con las más puras y castas intenciones.

La Fate de esa realidad no parecía tener muchas intenciones de ponerse a rezar el rosario con la cobriza a mitad de la noche.

Y tenía que admitir que estaba completamente de acuerdo con esa forma de pensar.

- ¿Quieres algo de tomar? Tengo soda, zumo de manzana - ofreció Fate mientras rebuscaba en la nevera - Ah, y también tengo agua.

- Un poco de agua estaría bien - respondió Nanoha.

Fate se enfocó en la tarea de tomar un vaso y servir agua, para domar mentalmente a las mariposas que revoloteaban descontroladas en su estómago. Sin embargo, cuando le extendió el vaso con agua a su visitante, sus manos se rozaron levemente. Al tomar el vaso, Nanoha extendió su otra mano para tomar la mano de Fate y entrelazó sus dedos, mientras un inmenso sonrojo se extendía por su rostro.

A pesar de su timidez, Nanoha parecía estar bastante consciente de lo que podía pasar.

Nuevamente un cosquilleo se extendió por el cuerpo de Fate. Tenía que buscar una forma de aliviar la tensión, pronto.

- ¿Quieres ver una película? - soltó de pronto

A pesar de que, por unos segundos, pensó que su propuesta había decepcionado a la cobriza, Nanoha se mostró bastante de acuerdo con el ofrecimiento, por lo que se encaminaron hacia la sala, en donde se encontraba el amplio y moderno televisor de la familia.

Mientras miraban las opciones de películas disponibles en la aplicación de streaming que había contratado su madre, una sonrisa se plasmó en el rostro de Fate al ver que había marcado "The Matrix" como una de sus favoritas en esa aplicación. Al parecer, en esa realidad, también le gustaban esa clase de películas.

- ¡Veamos esa! - pidió Nanoha, al ver esa opción en la pantalla.

Lo que pensaban que terminaría siendo "solo una película" terminó siendo un maratón de películas de ciencia ficción. A media jornada Fate había tenido que levantarse para hacer algunas palomitas, y los dulces que había traído Nanoha fueron desapareciendo durante el transcurrir de la tarde. Cuando se percataron, el día se les había esfumado y ya se encontraban en plena noche cerrada.

Y luego, cuando ambas ya se habían duchado y estaban en silencio en la habitación de Fate, los nervios se habían vuelto a hacer presentes. Tontamente, Fate se había quedado sin saber muy bien qué hacer. Solo sabía que, a medida que los segundos pasaban, sus ganas de acercarse a Nanoha y tomarla entre sus brazos crecían.

- Mira, traje esto - empezó a decir Nanoha, mientras rebuscaba en su mochila para sacar un juego de UNO - ¡Acá está! ¿Juegas?

- ¡Claro! - afirmó Fate con una risita - Prepárate para perder.

- Si, claro. En tus sueños Testarossa.

Sentadas en la alfombra de la habitación, Fate se dio cuenta de que Nanoha realmente era una contrincante bastante dura. Cuando ya pensaba que estaba por ganar, la cobriza sacaba hábilmente una carta que cambiaba el curso del largo juego que habían entablado y prácticamente volvían al inicio.

Pero esa vez estaba segura de que ganaría. A pesar de que la cobriza tenía solo una carta en su mano, Fate colocó una carta cambiando a un color que estaba segura de que su compañera no tenía en su poder, gritando "UNO" en el proceso.

Solo se dio cuenta de lo ilusa que había sido cuando Nanoha empezó a sonreír, mientras tiraba la última carta de su mano.

Un comodín de color. Nanoha había ganado.

- ¡No puede ser! - se lamentó Fate, suspirando.

- Te lo dije Fate, me ganarías solo en tus sueños.

- Exijo la revancha.

- Entonces yo exijo mi premio por haberte ganado.

- ¿Ah sí? ¿Qué quieres de premio?

- Bésame.

Al decir esa última palabra Nanoha se había puesto colorada, pero sus ojos mostraban completa firmeza en lo que pedía. Fate no pudo evitar mirarla intensamente por algunos segundos, luchando contra sus propios nervios, mientras se acercaba lentamente y, con ese acto, desvanecía la escasa distancia que las separaba.

El primer beso, tan suave que rayaba en la inocencia, fue seguido de otro ligeramente más atrevido, y luego se sobrevino otro y otro más hasta llegar al punto en el que el tiempo para respirar se acortaba, y cada segundo que su piel permanecía separada de la piel de Nanoha quemaba por su ausencia. Las manos inexpertas de Nanoha se aventuraron a tocar su espalda bajo la camisa, y esa fue la señal que Fate necesito para entender que en esos momentos la ropa les sobraba.

Mientras Nanoha se aventuraba, atreviéndose a explorar con sus manos los senos de Fate, las manos expertas de Fate terminaban de deshacerse del obstáculo que representaba la parte inferior de las ropas de Nanoha. Al lograba su cometido, y sentir la extrema calidez que emanaba de su piel desnuda, no pudo evitar estremecerse.

Y esa sensación no la abandonó cuando se atrevió a bajar su mano un poco más, y sus dedos encontraron en la fuente central de su calidez una barrera virginal que no se esperaba.

Cuando abrió los ojos en la incómoda camilla, aún sus mejillas ardían y su respiración seguía agitada. Un sonrojo lleno de vergüenza se extendió por su cara rápidamente, al darse cuenta de que su centro latía casi de manera dolorosa. La sensación era abrumadora.

- ¿Te sientes bien Fate? - preguntó rápidamente Rein, mirándola con preocupación.

- Si, yo… No te preocupes - murmuró Fate, intentando hilar sus palabras correctamente.

- Estás agitada - agregó la mujer de cabello gris, desprendiendo hábilmente los electrodos que estaban pegados a la piel de Fate.

- En la otra realidad estaba corriendo - se apresuró a mentir, mientras la ayudaba a desprender algunos de los parches.

Cuando ya no había electrodos que la ataran a las máquinas intentó levantarse de la camilla, pero al apoyar la pierna derecha en el suelo sus músculos fallaron, cediendo. Si no hubiese sido por Rein, quién logró sostenerla por el brazo a tiempo, se hubiese ido de bruces contra el suelo.

- Estoy bien - aseguró Fate - Solo estoy un poco desorientada.

Intentó dar un paso más, pero a los pocos segundos la fuerza de su pierna la abandonó, y su rodilla volvió a flaquear.

Quiso abrir la boca para musitar una excusa, pero Rein ya se había percatado de lo que sucedía, mirándola severamente.

- Te quiero en el hospital mañana a primera hora - ordenó Rein seriamente, mientras pasaba el brazo de Fate sobre sus hombros para ayudarla a sostenerse.


Gui: Jajaja no se transporto precisamente al medio pero poco le faltó! Ahora que lo dices, sería bastante chistoso pensar que cada vez que uno se marea sea por eso. ¡Dime tú si se te baja la tensión! Aunque, pensándolo bien, últimamente mi yo paralelo no debe de estar muy certero en sus decisiones porque se manda cada metida de pata jajaja. ¡Muchas gracias por leer! Qué tengas un buen fin de semana.

Nadaoriginal: En verdad... Es un poco triste que Fate empiece a darse cuenta de esas similitudes. Si te pones a ver, esas cosas serían como "pequeñas confirmaciones" de que su realidad original pudiese haber sido bastante distinta si ella hubiese tomado otras decisiones tiempo atrás, sobre todo porque mientras más se permite interactuar con la Nanoha original más empieza a ser bastante obvio que la actitud y modo de pensar de Nanoha es el mismo en ambas realidades. A estas alturas yo solo sé que no se nada, Ah! Y que también todo tiene pinta de que se irá enredando más. Todo tiene un precio, supongo. ¡Qué tengas un excelente domingo!

TheLostName: Ajá! Excelente observación respecto a la actitud de Nanoha jajaja. Hasta los momentos conocemos más la manera de pensar y actuar de Fate... Pero, aunque de manera sutil, Nanoha deja ver algunas señales que quizás para nosotros, que estamos viendo la historia desde un punto externo, pueden llegar a ser bastante indicativas, pero para Fate que está mas ciega que un topo en esos aspectos es casi una conducta imposible de descifrar, aún siendo algo que tiene frente a sus narices. Menos mal que Rein ya tiene el cabello plateado porque si no la cantidad de canas que se le notarían sería exorbitante. ¡Siempre un gusto leerte!

Nos leemos el próximo domingo!