Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
Y si, me chute un poquis el título y trama de la peli uwu.
Encontrarte con tu ex novio de la preparatoria debía ser la coincidencia más improbable de pasar en la vida de alguna persona.
Es decir ¿qué posibilidad hay de que pase eso?
Pero la vida era así, improbable, inexacta, caprichosa.
Maravillosa.
Y no quedaba otra opción más que aceptarla tal y como era ¿cierto?
-¿Ryou?- hablo extrañado un alto moreno de cabellos azules y ojos zafiro. Iba vestido en un elegante traje entallado marcando su musculatura del entrenamiento excesivo al que era sometido a diario por sí mismo.
Dios ¿hace cuánto que no veía al castaño?
¿Diez? ¿Quince años?
No lo sabía con exactitud, lo que si sabía es que el castaño se mantenía tan hermoso y lindo como lo recordaba en sus años de preparatoria.
-¿Daiki-san?- una sonrisa sincera se dibujó en sus labios, le alegraba ver a un viejo amigo en aquella espantosa y aburrida reunión de ex alumnos -¡Daiki-san! ¡Es bueno volver a verlo después de tantos años!- exclamo feliz el castaño quien por impulso se colgó del cuello del moreno y le dio un beso en la mejilla de la emoción para impresión de Aomine quien no esperaba esa acción del castaño.
-Es...- no tenía palabras para describir lo que sentía en esos momentos después de ver a su ex novio de preparatoria y ahora encontrarlo sin más después de tantos años -es bueno volver a verte Ryou- soltó la cintura del castaño una vez este había tocado el suelo con las puntas de los pies, lo recordaba tan igual de ligero como ahora -¿cómo has estado Ryou? ¿Qué ha sido de tu vida?- ¿debería tomar aquel encuentro como una señal del destino de permanecer al lado del castaño para siempre?
-¡Me casé, Daiki-san!- exclamó aun feliz el castaño para desilusión de Aomine. Claro, era imposible que alguien tan genial y lindo como lo era Ryou estuviera soltero, pensó con pesar viendo al castaño quien le veía tan fijamente como siempre que se trataba de el -¡pero me divorcie hace dos meses ¿no es genial?!- agrego aun sin quitar su sonrisa del rostro.
Si supiera Aomine que estaba Ryou igual de nervioso que él. El castaño se estaba comportando como adolescente enamorado.
-Vaya, lamento oír eso Ryou- mentira.
-La verdad no importa Daiki-san. Era obvio que no iba a funcionar- expreso el castaño -dejemos de hablar de mí y enfoquémonos en ti ¿que ha sido de tu vida Daiki-san? ¿Te casaste, tienes hijos? ¿Lograste tu sueño de ser oficial de policía?-
-Soy agente de SWAT en Tokio, así que si, en el trabajo estoy bien- explico viendo detalladamente el kimono azul que lucía el bajito doncel ¿Ryou siempre ha sido así de hermoso? -y... yo, yo también me casé pero las cosas no funcionaron con ella- explico mientras escoltaba al castaño a la barra del salón.
Por esa noche quería recordar los viejos tiempos.
-Con respecto a lo otro- murmuro Aomine viendo a Ryou beber un sorbo de su copa de champagne -yo...-
-¿Daiki-san?- se extrañó Ryou dejando su copa en la barra -no me digas, también tienes hijos-
¿También?
-¿Tienes hijos, Ryou?-
-¡Sí!- respondió feliz el bajito con un lindo brillo en sus ojos caramelo tan llamativo como siempre -¡mis tres hijos son maravillosos! Deberías conocerlos algún día, Daiki-san-
-Claro...- como que no le agradaba la idea al moreno, al menos no por ahora -me gustaría decir lo mismo de los demonios que tengo por hijos- murmuro en su susurro Aomine.
-¿Eh?- murmuró confundido el castaño, quizá oí mal, pensó el bajito. Vaya que Daiki no había cambiado mucho en todos esos años.
-Sakurai- le llamaron al castaño quien se giró interrumpiendo su plática con Aomine -tu taxi ya está aquí-
-Oh- hablo Ryou con una suave sonrisa -gracias Imayoshi-san- agrego el bajito poniéndose de pie, era hora de ir a casa, se giró a ver al moreno y después agrego -debo irme Daiki-san, me dio gusto volver a verte- se despido de Aomine con otro beso en la mejilla comenzado a caminar a la salida del salón.
Entonces Daiki detuvo el andar del castaño tomándole de la muñeca con delicadeza, como si temería a perderlo de nuevo.
-Antes de que te vayas yo...- ni el sabia de donde había sacado el valor para detener al castaño de esa forma -me gustaría que conocieras a mis mocosos un día de estos- explicó lo más bruto posible en sus palabras -¿te gustaría hacerlo?-
Ryou soltó una risita divertida, Aomine era tan tosco como siempre -un día de estos será, Daiki-san- se soltó del agarre del moreno y después se despidió dándole un pequeño beso cerca de los labios a Daiki.
Después de eso abandono el salón con un leve sonrojo en las mejillas.
Aomine suspiro enamorado viendo como el castaño salían de su campo visual.
Esperaba que ese encuentro si fuera causa del destino que lo quería ver feliz al lado de Sakurai Ryou.
Su lindo honguito.
