Capítulo XXXIX: 25 de Abril, 2004
Aquel sería el último día de trabajo de Julie Hagerty en la serie "Malcolm in the Middle" interpretando a Polly, la niñera de Jamie, puesto que su actuación en la sitcom había sido tan notable, que Dick Wolf, creador de la secuela de "La ley y el orden", "La ley y el orden: Unidad de víctimas especiales" se puso en contacto con ella a través de su agente para ofrecerle un papel en su serie, y también fue solicitada en "Amigas" para aparecer en tres episodios interpretando a la doctora Rachel Miller.
Ahora estaba en el set preparándose para el momento en que le tocara salir a la grabación, si iba a dejar la serie de forma definitiva, tenía que hacerlo lo mejor posible en ese último episodio y eso era algo que estaba dispuesta a hacer, aunque, por otro lado, una parte de ella echaría de menos trabajar allí, sobre todo porque sentía que había podido entablar una buena relación con sus compañeros de trabajo, especialmente con los gemelos James y Lukas, a los que iba a echar mucho de menos ya que habían pasado más tiempo juntos durante el rodaje de la quinta temporada y se habían ganado un lugar muy especial en el corazón de la actriz.
Pequeñas lágrimas rodaron por los ojos de Julie mientras una sonrisa temblorosa se dibujaba en su rostro, rápidamente tomó un pañuelo de papel, se secó la cara y trató de parecer normal, mantener la calma, cambió su sonrisa temblorosa, pero aun así la sonrisa se veía bastante extraña. Volvió a intentarlo y esta vez lo logró.
-Voy a llevar a Jamie al parque-dijo alegremente, quizá demasiado fuerte. Su voz también sonaba rara cuando pronunciaba esa frase, así que lo hizo otra vez-voy a llevar a Jamie al parque. Vamos a buscar mariposas y a hablar de su trauma de nacimiento-
Eso sonó mucho mejor. Tanto la mirada como la sonrisa y la voz cuando hablaba sonaron mejor que antes. Después de recitar esa frase, la practicó varias veces más, así pudo hacer tiempo hasta que la llamaron para entrar en escena.
Tras rodar la breve pero divertida secuencia de apertura con Frankie y Justin. El episodio comenzó en la habitación de los chicos, algo que no ocurría desde hacía meses, Dewey hurgaba entre los juguetes y la ropa del closet en busca de algo importante para él mientras Malcolm y Stevie estaban allí pasando el rato.
-Desde que la mamá de Stevie lo abandonó, ha estado viviendo un poco más arriesgado. Ayer leyó un libro a media luz-habló Malcolm a la cámara mientras su amigo apretaba el botón del teléfono-ahora está haciendo su primera broma telefónica-
-Hola... ¿su... refrigerador...-habló Stevie al teléfono, pero debido a su forma de hablar fue descubierto de inmediato-sí... soy yo-
Lois entra sosteniendo un periódico en sus manos.
-Tenemos que conseguir entradas para esta convención de tarjetas de béisbol-les dijo Lois a los chicos-¿sabén quienes van a estar allí? Reggie Jackson, Sammy Sosa, Barry Bonds y Pete Bucowski. ¡Pete Bucowski!-
-¿Quién?-preguntó Stevie mirándola, ajeno a cualquiera de ellos.
-Oh, por el... es el primer zurdo polaco-americano del área de los tres condados en jugar dos temporadas completas en las ligas mayores. Y ustedes se llaman a sí mismos fans-informó y declaró Lois. Luego salió de la habitación y Dewey salió del closet tras hurgar en su interior.
-Tampoco está ahí. No encuentro mi camiseta de la suerte-dijo Dewey viendo a Malcolm y Stevie que seguían en la habitación.
-¿Tu qué?-preguntó Malcolm confundido.
-Mi camiseta de la suerte. La camiseta que me da buena suerte. Me la pongo y tengo suerte-explicó Dewey y continuó mirando alrededor de la habitación.
-Camiseta de la suerte-dijo Malcolm desviando la mirada de su hermano menor para ver a Stevie y le preguntó-¿alguna vez oíste algo tan estúpido?-
-¿Me estás preguntando... por suerte?-dijo Stevie exasperado ya que hasta ahora no había tenido nada más que mala suerte.
-¡Aquí está! así está mejor-dijo Dewey mientras se ponía una camiseta roja de enorme tamaño sobre su camiseta amarilla-no sé qué hubiera hecho sin mi camiseta de la suerte-
-No es una camiseta de la suerte-sentenció Malcolm.
-Oye, mira. Un M&M-dice Dewey recogiendo un M&M del suelo, se lo come y sale de la habitación.
Mientras tanto, Abe y Stevie están lavando la ropa en casa de los Wilkerson, ahora él y Hal están sentados en la mesa de la cocina disfrutando de su almuerzo.
-Aquí tienes, Abe-dijo Lois mientras traía las camisas limpias de Abe a la cocina.
-Muchas gracias por ayudar a los solterones con la ropa sucia, Lois-le agradeció Abe mientras tomaba sus camisas-whoa, los cuellos están tan bien almidonados-
-Esa es su especialidad-afirmó Hal con la boca llena de sándwich, Lois le dio una palmada juguetona en el hombro.
-Oh, honestamente, es sólo un poco de almidón en aerosol y una mano firme-comentó Lois, ella salió de la cocina y luego Hal continuó hablando con su amigo mientras retomaban su almuerzo.
-Así que, Abe, ¿cómo va el divorcio?-preguntó Hal dejando su sándwich de lado por un momento para verlo.
-Es una completa pesadilla, Hal. Kitty está fuera de control-afirmó Abe-lleva esas diminutas minifaldas al juzgado, coquetea con el juez...-
-¿Qué hizo su abogado?-preguntó Hal tras oír aquello.
-Me preguntó si podía sentarse en nuestra mesa.
-Vaya ¿sabes, Abe? ha pasado un tiempo. Quizás deberías pensar en volver a salir-le sugirió Hal.
-Oh, ya me he encargado de eso. He decidido pasar el resto de mi vida en la miseria y morir solo-sentenció Abe con determinación. En eso, la puerta del jardín trasero se abre y Craig entra a la casa Wilkerson caminando por la sala con pasos apresurados.
-Lo siento, estaba conduciendo a casa y sabía que no llegaría-dijo Craig mientras tomaba una revista de la mesa y corría apresuradamente-esta era la casa segura más cercana...-Polly entró en la cocina con Jamie en brazos y se colocó en el camino de Craig-¡sopa caliente!-
Craig pasó junto a Polly y corrió al baño mientras Hal y Abe continuaban almorzando.
-Voy a llevar a Jamie al parque. Vamos a buscar mariposas y hablar de su trauma de nacimiento-dijo Polly alegremente, Abe desvió su mirada por un momento y se quedó sin palabras al verla.
-Se oye bien-respondió Hal comiendo su sándwich-oh, Polly. Este es Abe-
-Hola-lo saludó Polly con una sonrisa en su rostro.
-Hola-dijo Abe levantándose de su silla-oh, Dios mío. Esa mujer se cayó de un árbol sexy y se golpeó con todas las ramas al caer-afirmó luego de que ella se fuera.
-Abe, travieso-dijo Hal mientras le daba puñetazos juguetones en el brazo-¿por qué no la invitas a salir?-
-Oh, no, no, no, no podría. Para ser honesto, ni siquiera invité a Kitty a salir. Mi padre se lo pidió a su padre, y le dimos un jamón a su familia-le dijo Abe-pero, quizás podrías pedírselo por mí-
-No. Ya no hago eso. Mis citas no suelen salir bien.
-Me acabas de decir que debería salir ahí fuera y ahora destrozas mis sueños-exclamó Abe enfadado y molesto con su amigo.
-¿Leíste sobre el tipo que se despertó en una bañera sin un riñón?-le preguntó Hal. Abe lo miró estupefacto-una de mis citas. Tenía mucha fe en ello-
-Por favor. Necesito esto-suplicó Abe mientras sujetaba el brazo izquierdo de Hal. Este pareció considerarlo por un momento pero finalmente accedió.
-De acuerdo. Pero te advierto, tengo un buen presentimiento sobre ésta también-le advirtió Hal a Abe señalándolo con el dedo. Cuando terminaron de hablar, Craig salió del baño y se sentó en una de las sillas de la cocina mientras suspiraba aliviado.
-Medio tiempo-les dijo a ambos hombres mientras seguía leyendo la revista que había tomado antes, ambos, Hal y Abe lo miraron incómoda y silenciosamente mientras Hal levantaba el vaso con su bebida.
A la noche siguiente, Polly estaba en la habitación de Hal y Lois arropando a Jamie. Tras despedirse de él, volvió a la cocina para decir adiós al resto de la familia y recoger sus cosas.
-Oh, si Jamie vuelve a tener esa pesadilla, creo que es sobre un osito de peluche malo, intente hacer que lo supere-le dijo Polly a Hal antes de irse-tiene que vencer a esa cosa-
-Entendido-dijo Hal. Inmediatamente recordó lo que había hablado con Abe sobre pedirle una cita y se quitó sus gafas de lectura-oh, escucha, Polly, ¿tienes planes para el viernes por la noche?-
-Oh, Dios mío, he estado temiendo este día-exclamó Polly con horror mientras Hal la miraba confundido-esto es lo que pasó en mi último trabajo. Por supuesto me dijo que sólo le quedaban seis meses de vida. Y vaya que los sobrevivió-
-No. No, no. Polly, Polly...-dijo Hal mientras se levantaba del sofá de la sala y la detenía-preguntaba por mi amigo, Abe. Estuvo aquí el otro día-
-Oh. ¿El padre de Stevie?-dijo Polly recordándolo.
-Sí. Oh, es un gran tipo. Muy divertido, con un gran corazón, una gran personalidad...
-Sé que es obeso, Hal.
-Eso no era...
-Oh, no, está bien-dijo Polly-a decir verdad, prefiero los hombres grandes. Así que dile que me llame-
-¡Muy bien! pero esto no debe ser interpretado como una cita de ninguna manera, porque él iba a invitarte a salir en primer lugar-le dijo Hal, Polly lo miro sin entender su punto-si vas a hacer esto, tienes que prometer de antemano que no vas a acecharlo o atropellarlo con un coche o de repente decidas que se parece a tu medio hermano y le arrojes una plancha de vapor-
-Me perdí por un momento, Hal, pero está bien-le aseguró Polly.
En el Grotto, Francis y otros dos compañeros estaban en el granero realizando las tareas que les habían sido asignadas. El susodicho organizaba el horario mientras sus compañeros descargaban el heno y lo colocaban en una pila. Piama entra en el granero y se acerca a su esposo, interrumpiendo su trabajo.
-Te traje una medicina para el resfriado-le dijo Piama a Francis mientras servía un poco del líquido rojo en un vaso de plástico.
-Ya te dije que estoy bien-dijo Francis una vez que se volteó para ver a su esposa.
-Ya sabes lo que pasa cuando tienes esa picazón en la garganta-le recordó Piama, los demás trabajadores del rancho detuvieron su tarea para observar la escena y reír por lo bajo.
-No la necesito-le repitió Francis.
-No voy a estar despierta toda la noche contigo tosiendo-lo regañó Piama y le ofreció el vaso de plástico con el jarabe-solo tómala-
En ese momento, uno de los trabajadores del rancho se acercó a ellos.
-Señora-saludó a Piama inclinando su sombrero de vaquero y luego se dirigió a Francis-señora-
-Tienes que dejar de decirme lo que tengo que hacer. Me estás poniendo en una posición horrible delante de mis hombres, Piama, y cada vez es peor.
-¿No están haciendo su trabajo?-preguntó Piama a su esposo confundida.
-¿Qué? No, ellos trabajan mucho-respondió Francis.
-Entonces ¿cuál es el problema?
-Se están... se están burlando de mí-confesó Francis por lo bajo y entredientes.
-Los otros chicos se burlan de ti.
-Déjame explicarte algo, Piama-le dijo Francis y luego habla en voz baja para que nadie lo escuchara excepto ella-todo el asunto del machismo es muy importante en la cultura mexicana-
-No, en realidad es muy importante en todas las culturas, y no me lo voy a creer sólo porque estos tipos se comporten como unos cretinos-dijo Piama con un tono de voz serio colocando el frasco de medicina para la tos a un lado y acercándole el vaso a Francis. Éste tomó el vaso algo molesto mientras veía a su esposa salir del granero, luego volvió al trabajo pero comenzó a carraspear otra vez, al final no pudo soportarlo y bebió el jarabe para la tos.
-Que buen chico-dijo uno de los trabajadores del rancho de forma burlona, Francis volvió la mirada para observar a sus compañeros y todos estallaron en carcajadas al ver que tenía la boca pintada de rojo por el jarabe como si llevara pintalabios y un enorme punto negro producto del marcador estaba dibujado inconscientemente sobre su mejilla izquierda dándole un aspecto más femenino.
-No se burlarán de mí-les dijo Francis a los trabajadores del rancho mientras seguían riéndose-¿me escucharon? ¡no estoy bromeando!-
-Lo siento-se disculpó el empleado con sombrero de vaquero.
La escena se traslada de nuevo a la casa Wilkerson donde, una vez más, Abe y Stevie estaban lavando la ropa. Abe se encontraba en la cocina doblando algo de ropa y poniéndola en un canasto mientras le contaba a Hal sobre su cita con Polly
-Después de la película, nos quitamos los zapatos y caminamos descalzos por el centro comercial. Te aseguro, Hal, me siento como un hombre nuevo. Ayer estaba viendo una caricatura de Pepe LePew y pensé "y qué si no se queda con la gata ¿es algo por lo que llorar?"
-Guau. Eso sí que es un progreso, Abe-comentó Hal aún sentado en su silla.
-Sin duda volveré a verla-le dijo Abe a su amigo decidido.
-Bueno, ella estará aquí mañana. Le preguntaré...-dijo Hal pero fue interrumpido por Abe.
-No, no, ya la invité a salir. Yo mismo. Fue increíble. Fui como una bestia magnífica. Ahora, si me disculpas, voy a añadir mi propio suavizante.
La escena cambió brevemente al Grotto, más precisamente en el lobby, donde Francis estaba ahora haciendo su trabajo de administración.
-Francis, mira esta factura de Visa-le dijo Piama mientras se acercaba al mostrador y le enseñaba el papel a su esposo-¿qué dijimos de los gastos superiores a cien dólares?-
-Necesitaba un sombrero nuevo-le explicó Francis tras mirar a sus compañeros de trabajo que hacían lo posible por no reírse de él al ser regañado por una mujer.
-Entrégame tu tarjeta-le pidió la joven extendiéndole la mano. Los trabajadores del rancho intentaron reprimir su risa tras oír aquello.
-Piama, esto es estúpido-dijo Francis sin poder creer lo que estaba haciendo.
-Entrégame tu tarjeta-repitió Piama. Sin más remedio, Francis sacó su billetera de los bolsillos de sus jeans, la abrió y le entregó su tarjeta de crédito a su esposa, ella se alejó mientras uno de los trabajadores del rancho imitaba un ruido de latigazos y otro se reía.
De vuelta en la casa Wilkerson, la familia se estaba preparando para cenar, Lois estaba terminando de poner la mesa y Hal revisaba la comida dentro el horno cuando Polly entró a la cocina luciendo un cómodo pero hermoso vestido rosa y su cabello suelto terminando en unos bucles.
-Gracias por dejar que me arregle aquí, Lois-dijo Polly mientras llevaba un par de pendientes en sus manos-oh, ¿cuáles pendientes?-
-Bueno, los pendientes son un poco...-dijo Lois pero Polly la interrumpió.
-Oh, le estaba preguntando a Jamie. Disculpa, pero él es muy bueno en esto-dijo Polly mientras se inclinaba hacia la silla de bebé donde Jamie se había sentado para cenar y le mostraba los pendientes, el bebé extendió su pequeña mano para tomar un par de pendientes que parecían dos pequeñas hojas doradas-oh, tienes razón ¿en qué estaba pensando? Estoy muy nerviosa. Es la tercera cita, y ya sabes lo que eso significa-
-Bueno, Polly...-Hal trató de explicarle.
-Oh, no. Eso no. Ya lo descarté durante la primera cita-le dijo a Hal y volvió a ver a Lois-hace que todo el mundo esté más relajado. No, esta noche haremos un tatuaje tribal y luego iremos a Ben & Jerry's-
Después de dar un chillido emocionado, Polly salió de la cocina dejando a Hal y Lois a solas.
-Bueno, puede que no sea nuestra idea de romance, pero esos dos realmente congeniaron-comentó Hal a Lois mientras ella terminaba de poner la mesa y él iba a buscar la ensalada-y aquí estaba yo, convencido de que arreglar una cita a la gente era una receta para el desastre-
-Yo también estaba escéptica, pero ¿sabes qué? Me equivoqué, y estoy feliz de admitirlo-dijo Lois. El timbre sonó justo cuando Hal ponía la ensalada en la mesa, se apartó y caminó hacia la puerta principal.
-Espera un poco, enamorado. Ella no está...-dijo Hal pensando que el hombre del otro lado era Abe, pero para su sorpresa, el hombre parado en el marco de la puerta resultó ser Craig quien vestía un traje gris y llevaba un ramo de flores en sus brazos-¿Craig?-
-Hola, ¿Polly está lista?-preguntó Craig entrando en la casa.
-Craig. Saldrá en un minuto-dijo Lois saludando a su compañero de trabajo y amigo más cercano-te ves muy bien-
-Gracias. Puse mi secadora de cabello en 'sexy'-comentó Craig, Lois se rió mientras Polly salía y caminaba hacia el pasillo donde Craig ya la estaba esperando-hola-
-Hola-dijo Polly sonriendo mientras tomaba el brazo de Craig y el ramo de flores que le trajo.
-¿Qué es esa fragancia tan embriagadora?-preguntó el hombre robusto.
-Oh, es aromatizante-respondió ella.
-Te sienta muy bien.
Polly soltó una risita y salió de la casa junto con Craig mientras Lois los miraba también sonriendo.
-Diviértanse ustedes dos-dijo Lois, Hal cierra la puerta luego de que Polly y Craig salieran de la casa y miró a su esposa con una expresión de asombro en su rostro.
-Ese no es Abe-le dijo Hal a su esposa ante lo que había visto.
-No, ese es Craig. ¿Qué hay con él?-preguntó Lois.
-Ella no puede estar saliendo con Craig. Está saliendo con Abe-dijo Hal.
-¿De qué estás hablando?-preguntó Lois sin entender lo que quería decir.
-Presenté a Abe y Polly-le explicó Hal.
-Y yo le presenté a Craig a Polly.
-¿Todo el tiempo que hemos estado hablando de la cita de Polly, hemos estado hablando de dos personas diferentes?
-No es así. Recuerdo claramente haber dicho: con sobrepeso, miopía, soltero, perdió a su gatita...-en ese momento Lois se dio cuenta de su error-oh, Dios mío-
Al día siguiente en la habitación de los chicos, Malcolm, Reese y Dewey se preparaban para ir a la escuela. Dewey estaba parado junto a la cajonera frente a su cama y la de Malcolm, estaba a punto de abrirla pero entonces recordó algo y se movió a un lado de la cajonera llamando la atención de Malcolm.
-¿Qué haces?-le preguntó Malcolm a su hermano menor cuando lo vio ponerse de nuevo la camiseta roja de la suerte.
-Calcetines limpios-dijo Dewey, abrió el cajón y descubrió un par de calcetines limpios dentro-sí. La camiseta de la suerte ataca otra vez-
-No es una camiseta de la suerte-dijo Malcolm.
-No deberías criticar cosas que no estás preparado para entender, Malcolm-le advirtió Reese.
-Es una camiseta, es sólo tela. No hay nada ahí dentro más que átomos.
-Átomos de la suerte-comentó Reese.
-¡No existen los átomos de la suerte!-exclamó Malcolm enfadado.
-Todo el mundo tiene algún tipo de suerte, Malcolm-dijo Reese mientras Dewey se ponía los zapatos-como tú, que tienes suerte en los exámenes-
-¡Me rompo el trasero para sacar buenas notas!-dijo Malcolm aún enojado mientras se señalaba.
-¿Por qué te molesta tanto mi camiseta de la suerte?-preguntó Dewey a su hermano mayor una vez que se puso los zapatos.
-Porque creer en esas tonterías no es inteligente ni sano ni bueno para la sociedad. El mundo no funciona por magia o superstición. Es racional.
-Quizá crees eso porque lo único que se te da bien es pensar, y si el mundo no es lógico entonces estás perdido-señaló Dewey.
-Bien, de acuerdo. ¿Sabes qué, Dewey? suerte con esto-Malcolm lanzó una pelota de béisbol a Dewey, pero en lugar de golpear al niño, golpeó la pared y rebotó en sus propias partes bajas. Grita y jadea por el dolor y se acuesta en el suelo-esto... no prueba nada-
Al ver a su novio echado en el suelo, con ambas manos sujetando su entrepierna y haciendo muecas de dolor, Justin hizo lo posible por no echarse a reír ya que la situación le parecía demasiado cómica, a su vez estaba preocupado por el estado de su novio y sintió un fuerte impulso de acercarse a él para preguntarle si se encontraba bien luego de semejante golpe, pero por supuesto no podía hacer eso con Erik cerca, el actor más joven sospecharía de que estuviera tan preocupado por Frankie, a fin de cuentas, él no estaba al tanto de su relación.
-No puedo creer que esté saliendo con alguien más-le dijo Abe a Hal afuera en el jardín trasero mientras éste último estaba ocupado arreglando su auto-ella simplemente vino y lo dijo como si no fuera gran cosa. Dijo que no quería estar atada. Atada ¿puedes creerlo?-
-Sí lo creo. Pero he tenido algo de tiempo para procesarlo, Abe. Me lo dijiste dos veces anoche y el día anterior cuando apareciste en el trabajo-dijo Hal apartándose de su auto para ver a su amigo mientras sostiene un destornillador.
-Siento su presencia, Hal. Su esencia persistente-dijo Abe-imagínatelo, Hal. Quiero que te lo imagines- sujetó a su amigo para que lo mirara-sus labios en los labios de otro hombre. No los míos ¿qué hay de malo con mis labios? ojalá supiera quién es-
-Si alguna vez descubro quién es, lo rastrearé hasta su perversa guarida y… y… probablemente tomaré muchas fotografías con teleobjetivo y comenzaré a vestirme como él. Tienes que tener alguna pista sobre su identidad. ¡Piensa, Lois, piensa!-le dijo Craig a Lois durante su horario de trabajo en el Lucky Aide.
-Craig, me estás volviendo loca-dijo Lois exasperándose.
-Lo lamento. Tienes razón. Tienes toda la razón-se disculpó Craig, pero luego volvió al tema-¿es rico? ¿famoso? ¿atlético?-
La escena ahora va y viene desde el jardín trasero de la casa Wilkerson, donde Abe estaba hablando con Hal, hasta el Lucky Aide, donde Craig se encontraba hablando con Lois.
-¿Muscular? ¿intelectual? ¿delgado?-le preguntó Abe a Hal quien lo miró haciendo un esfuerzo por no exasperarse ni irritarse.
-¿Está iluminado desde dentro por una fuerza interior silenciosa y una determinación férrea?-le preguntó Craig a Lois mientras comía una paleta en la sala de descanso para empleados.
-Es tan injusto. ¿Por qué tiene que tener a mi mujer?-exclamó Abe mientras colocaba ambas manos sobre su pecho dramáticamente.
-Oh, Dios... no es ese tipo del calendario que sostiene los neumáticos, ¿verdad?-le preguntó Craig a Lois mientras ella suspiraba y desviaba la mirada, si continuaban así, probablemente aquella conversación iba a durar todo el día.
-No puedo competir con eso-exclamó Abe-¿cómo puedo competir con eso?-
-Claro, tengo mi libro de chistes, pero eso sólo me lleva hasta cierto punto-le dijo Craig a Lois una vez que terminó su paleta y ahora estaba sosteniendo el palito de madera.
-¿Por qué Dios me daría una probada del paraíso sólo para cerrarme la puerta en la cara?-le preguntó Abe a Hal apretando la llave inglesa en su mano izquierda.
-Dios me odia-pronunció tristemente Craig.
-Soy tan miserable-dijeron ambos hombres al unísono sollozando y abrazando a sus respectivos amigos mientras Hal y Lois permanecían mudos y estáticos en sus lugares.
Más tarde esa noche, tanto Hal como Lois citaron a Polly para hablar con ellos una vez que terminó su trabajo de niñera, ahora los tres estaban reunidos en la cocina, la mujer estaba sentada en una de las sillas de madera mientras Hal y Lois estaban parados frente a ella como si la estuvieran interrogando.
-Tienes que decidir, Polly-le dijo Lois.
-No puedo, sigo intentándolo, pero no es fácil-dijo Polly, Lois suspiró frustrada-honestamente, Lois, como mujer, ¿podrías elegir entre Craig y Abe?-
-Bueno, afortunadamente, no tengo que tomar una decisión tan difícil-respondió Lois ya que a fin de cuentas, ella estaba casada con Hal-pero lo importante aquí, Polly, es que tú sí debes hacerlo-
-Pero es imposible. Cada vez que trato de sopesar sus fortalezas y atracciones, salen iguales-dijo Polly mientras daba un ejemplo con las manos-Craig tiene esa sexy confianza en sí mismo y amor por el juego de fantasía-Lois trató de hacer todo lo posible para no parecer disgustada por las descripciones de la mujer hacia su compañero de trabajo-y Abe es cálido y amable-agregó mientras veía a Hal-y obtiene un punto extra porque es negro. Él simplemente lo hace. Ya está, ya lo dije-los observa a ambos-además, todo esto se complica por el hecho de que estoy pasando el momento más emocionante de mi vida y no quiero que termine nunca-
-Pero, Polly...-intentó decir Hal, pero fue interrumpido.
-Lo siento, tengo que irme-se excusó la mujer mientras se levantaba de su silla y tomaba su bolso tejido-me reuniré con Craig para jugar Laser Tag y luego con Abe en Cheesecake Factory-se alejó, pero no sin antes de darle a Hal y Lois una última mirada-¿saben? si la sociedad no tuviera la mente tan cerrada, tendríamos una solución-
Luego de decir esas palabras, Polly volvió sobre sus pasos y salió de la cocina y de la casa dejando solos a Lois y Hal.
-Muy bien, tendremos que ayudarla a tomar la decisión-le sugirió Lois a su esposo cuando ambos comenzaron a recoger las tazas y el biberón de Jamie de la mesa.
-Tienes razón-concordó Hal mientras se dirigía al fregadero de la cocina.
-¿Puedes hacer que Abe despeje el camino?-preguntó Lois a Hal.
-¿Qué? ¿por qué Abe? ¿por qué no puedes hacer que Craig se salga del camino?-le preguntó Hal a Lois mientras colocaba las tazas en el fregadero para lavarlas.
-Craig se desmoronará. Abe puede soportarlo. Él es más maduro.
-¡Ese hombre duerme con una lámpara de noche, Lois!
-¡Ocho horas, Hal! durante ocho horas tuve que ver a Craig practicar muecas de venganza-le dijo Lois.
-Espera, espera, espera, espera, esto es una locura-la detuvo Hal mientras se llevaba una mano a su rostro y luego la retiró-no deberíamos estar peleando. Deberíamos mantenernos al margen de todo esto-
-Tienes razón. Tienes razón. Ambos son nuestros amigos. Uno de ellos lo echará a perder eventualmente-concordó Lois.
-Exactamente-dijo Hal, permaneció en silencio por un breve momento hasta que cerró los ojos y comentó-ojalá pudiera dejar de imaginar el sexo-
Ambos no pudieron evitar hacer una mueca de disgusto, un escalofrío les recorrió la espina dorsal ante la sola idea de tener que imaginarse a Abe y Craig comprometidos sexualmente con Polly, y lo que era peor, tener que visualizar a la mujer hippie desnuda siendo sometida por cualquiera de ellos dos.
Al día siguiente, en el Grotto, Francis estaba de nuevo en el granero puliendo las sillas de montar de los caballos mientras sus compañeros ya habían terminado su trabajo y ahora estaban tomando su merecido descanso para almorzar. Una vez más, Piama entró al granero sosteniendo un plato en sus manos.
-Aquí está el sándwich de atún que querías-dijo acercándose a su esposo.
-Gracias-le dijo Francis.
-Solo espero haberlo entregado lo suficientemente rápido. Porque sé que cuando mi hombre tiene hambre, quiere comer de inmediato. Y ese es mi trabajo, hacer feliz a mi hombre-dijo Piama mientras sonreía. Los trabajadores del rancho se miraron un poco impresionados por el cambio de actitud de la joven hacia su esposo, mientras que Francis la miró también impresionado pero conmocionado al mismo tiempo.
-Bueno... yo también lo espero. Y esperemos que esto no sea una repetición de la última vez-espetó Francis-quiero decir, aceptémoslo. Ese sándwich era una broma-
-No convirtamos un favor en algo que lamentarás después-le dijo Piama en voz baja.
-De hecho, creo que preferiría esto tostado ¡y me gustaría ver un poco más de guarnición esta vez!-exclamó Francis empeorando aún más la situación.
-Y me gustaría que pienses en cierta cosa especial que amas que nunca volverá a suceder-respondió Piama en voz baja para luego salir del granero claramente ofendida. Francis desvió la mirada hacia sus compañeros de trabajo que esperaban que dijera o hiciera algo al respecto.
-No, cariño, ¡espera!-exclamó Francis arrepentido, corriendo tras ella mientras los trabajadores del rancho estallaban en carcajadas una vez más ante tan vergonzosa escena-¡lo siento!-
