Durante el trayecto a su hogar; un viejo edificio de departamentos, Sakura Haruno me contó que desde hace un tiempo, era acosada por Kin, Zaku y Dosu. Tres maleantes que vivían en uno de los barrios más peligrosos de Tokio. Los conocía gracias a los rumores que se dicen de ellos en los pasillos de la escuela.

Al principio, creí que lo hacían solo porque sí. Por darse el gusto de molestar y romper las reglas. Sin embargo, entre más cosas me contaba, su situación iba tomando más forma y sentido.

Cuando cumplió 14 años, tuvo que huir de casa de sus padres, por los constantes abusos que sufría por parte de ambos. Golpes, patadas, gritos y cigarrillos en su piel eran su pan de cada día… hasta que se hartó y huyó a casa de un amigo.

Naruto Namikaze.

Al relatarle sobre la situación en la que vivía a sus padres, Minato y Kushina, ellos tomaron cartas en el asunto, haciendo todo lo necesario para convertirse en sus tutores legales y que pudiera vivir sin problemas en su hogar.

Al menos… hasta que Naruto murió un año después, siendo apuñalado en una pelea callejera. Zaku y Dosu pertenecían a la pandilla con la que luchó. Y como Naruto era, de alguna manera, el protector de Sakura, esos tres se aprovecharon de su ausencia para hacer lo que quisieran con ella, torturándola hasta el cansancio.

A Sakura le daba tanta vergüenza que Minato y Kushina se enteraran de sus heridas, que se vio forzada a salir de casa de los Namikaze y rentar un departamento económico. Y, para pagar algo así, junto con el resto de sus gastos, no le quedó más remedio que iniciar una especie de negocio clandestino.

-¿"Novia de alquiler"? – pregunté, esforzándome para no poner una mueca.

-Diciéndolo en voz alta, parece algo terrible, ¿Verdad? – comentó divertida, buscando las llaves de su departamento en su mochila. - Pero una vez que conoces las reglas, te darás cuenta de que no tiene nada de malo.

-¿Y esas son…?

Al escucharme musitar esas palabras, empezó a reír.

-¡Obviamente no te las puedo decir!

-¿Por qué?

-Porque se trata de algo confidencial entre mis clientes y yo.

-Bueno, entonces me convertiré en un cliente. – dije decidido, ganándome una mirada llena de extrañeza de su parte. - ¿Cómo funciona? ¿Cuánto debo pagarte?

Sakura miró a los lados del pasillo, asegurándose de que nadie nos estuviera escuchando.

-Por fingir ser tu novia por un día, cobro $10,000 yenes. – me susurró con complicidad. – Además, también tendrás que pagar todas mis comidas.

-¿Y la ropa?

-Tengo bastante, así que no te preocupes por eso. – se encogió de hombros. – Aunque si es un evento formal como una fiesta de tu familia, si tendrás que pagarla también.

Sonreí. Puedo hacer eso y más. Pero, si lo digo voz alta, podría pensar que soy un vulgar presumido.

-¿Cuándo será la cita?

-Este sábado. – respondí. – Pero tengo una condición para que se lleve a cabo.

Sakura arqueó una ceja.

-No podrás estar sola ni en el almuerzo ni en la hora de estudio. – saqué un papel y un lapicero y escribí mi número de celular antes de entregárselo. – Nos vemos mañana.

Me despedí, levantando mi brazo para hacer un ademán y desaparecer de su vista. Debió pensar en mí como alguien extraño. Pero después de lo de hoy, y de haber visto cada moretón en su piel, me daba terror dejarla sola.

PPPPP

En los últimos dos días, procuraba comunicarme con Sakura por mensajes de texto, encontrándonos en un punto donde nuestros salones quedaban cerca el uno del otro. De ahí, caminábamos hacia la cafetería, donde muchos se nos quedaban viendo. Ella parecía avergonzada por ser el centro de atención. Y claro, aprovechando que yo estaba con ella, alguien sacaba en voz alta sus insultos a diestra y siniestra.

Cuando voltee, puse mis ojos en blanco al comprobar que se trataban de Kin y Zaku, mofándose como hienas en una de las mesas de la esquina. Dosu era el más tranquilo de los tres, alimentándose sin esfuerzo con el puré de patatas que había en su bandeja. En eso, su ojo izquierdo; ya que el derecho lo tenía vendado, se encontró con los míos, girándose de inmediato.

Comenzaba a preguntarme si conocía el significado real de la insignia de mi familia y por eso nos evadía, a diferencia de los chimpancés que tenía como amigos. Decidí no darle más importancia. Caminar con Sakura en una fila para tomar nuestros almuerzos y luego, marcharnos a un lugar donde nadie nos molestara.

Fin del capítulo.


Continuación lista! Muchisimas gracias por seguir leyendo esta mini historia :3 Saludos a todos! 3