Diario de Daina - Día 12
En estos días se les pasó el entusiasmo sobre el hecho de que soy japonés, así que puede decirse que estoy más calmado, pero no dejo de sentirme fuera de lugar, todavía siento que no encajo del todo…
Regresé, Marie quería hablar conmigo de algo y creo que acaba de darme ánimos.
Tocó la puerta hace un momento.
—¿Puedo pasar?
Dejé de escribir apenas la escuché y volteé hacia la puerta.
—Sí.
Marie entró mientras agitaba con alegría su abanico.
—¿Qué sucede? ¿Un nuevo vestido? —pregunté en broma, por su gusto por los trajes victorianos.
—Ojalá, pero la noticia es para ti —respondió y bajó el abanico—. Pronto vendrá un nuevo integrante al equipo, es de Rumania y creo que se llevarán bien, ambos son de diferentes países.
Yo no sé qué tan bien podría llevarme con alguien de Rumania, ni siquiera sabía que existía ese país, pero tenía razón en algo, sí me haría bien tener con quien poder hablar sobre ser un extranjero, sentirte fuera de lugar, que lo entienda y adaptarnos juntos.
—Su familia viaja por toda Europa —siguió—, así que sabe muy bien cómo adaptarse a un nuevo país.
—¡Lo que necesitaba! —grité sin pensarlo mucho tiempo.
La sonrisa de Marie desapareció.
—¿Hay algo que te esté molestando?
—Yo… Un poco —me llevé una mano a la cabeza—. Me siento raro, todos me ven como "el chino" o alguna clase de bicho raro.
Pensándolo bien, cuando un extranjero viene a Japón pasa lo mismo, ahora entiendo lo que se siente que te miren diferente.
—Daina —empezó con una voz reconfortante y posó una mano sobre mi hombro, por un segundo me recordó a mi madre—, entiendo que esto es muy difícil para ti y por eso quise contarte a ti primero sobre el nuevo miembro, pero si algo te está molestando no tengas pena en decirnos, no porque seamos franceses no podremos escucharte.
—Lo sé, es solo que… —desvié la mirada— supongo que echo de menos el sentirme como uno más.
—¿Por qué dices que no te sientes como uno más? ¿Alguien te dijo algo?
—No, no es eso —Miré al frente con la cabeza baja—, creo que es porque todavía no me acostumbro a ser el diferente.
—Es completamente normal, solo llevas unos días aquí.
—¿No tienes algún consejo?
—Creo que esto te lo puede decir nuestro nuevo miembro cuando llegue, hasta entonces intenta centrarte en el torneo de París.
Por su forma de mirarme, creo que ella sí tenía una respuesta pero prefería que la escuchara de este nuevo integrante. Tal vez sí sea mejor escucharlo de alguien con más experiencia.
Volviendo al torneo de París, es mañana mismo y me dediqué a entrenar a todos y darles un nuevo bey a cada uno… aunque con la falta de dinero todo salió de mi bolsillo y lo poco que pude pagar con los euros que compré. En serio, no tenía idea de que el yen valiera tan poco delante de otras monedas (acabo de buscar, el euro vale casi lo mismo que el dólar o un poco más, con razón es tan caro). Como sea, me estoy yendo por las ramas.
Ruck ahora tiene un nuevo Odín, Renoir un Crash Ragnaruk y Jean un Kaiser Kerbeus. Con eso le di un entrenamiento especial a cada uno para el tipo de bey que tienen y compensar sus debilidades.
Día 13
Acabo de regresar del torneo, logramos pasar a los octavos de final. Estoy agotado pero intentaré plasmar todo lo que pasó.
Estábamos en la banca esperando el momento en que nos anunciaran el inicio de la batalla mientras debatíamos quién debía ir primero. Nuestro rival, dulce destino, era AS Lis, y la cereza del pastel: entre sus bladers elegidos estaba el chico al que le di una paliza en el parque. No lo negaré, solo recordarlo me hace reír.
—Yo digo que enviemos primero a Daina —Ruck sonaba nervioso—, podemos hacer un reconocimiento con él y ganar fácil.
—Chicos, ¿aún dudan de ustedes mismos? —pregunté entre serio y con pena.
Intercambiaron miradas.
—Es solo que es la primera vez en mucho tiempo que competimos de verdad —habló Jean.
No podía culparlos, cualquiera se preocuparía en un escenario así, pero no dejaba de rondar en mi cabeza una pregunta, ¿por qué dudan tanto de sus capacidades, de mi entrenamiento? ¿O solo soy yo quien no entiende lo que es no confiar en…? Olvídalo, acabo de recordar cuando me dedicaba a manipular a mis oponentes porque temía no ser tan fuerte, todavía los analizo pero ya no lo hago del mismo modo, no como lo hice con Valt o ese chico del torneo distrital. Si los comparo con eso, creo que puedo entenderlo mejor. Puedo entender lo que es no confiar o no saber si tu esfuerzo valdrá la pena.
—Entiendo —Asentí—. Iré yo y veré qué tanto puedo averiguar de nuestros rivales.
Coloqué mi lanzador en el escáner y acto seguido subí al estadio. Como podrás imaginarte, mi oponente era ese chico de AS Lis.
—¡El capitán de AS Gallus, Daina Kurogami, contra Alexander de AS Lis!
Nos miramos fijamente al estar cada uno al otro lado del estadio. Tenía el cabello despeinado y castaño oscuro, ojos verdes y vestía con una cazadora y unos jeans.
—Esta es mi revancha por lo del parque —Colocó su bey en el lanzador.
Alexander peca de ser demasiado agresivo y carecer de tácticas defensivas. No piensa mucho antes de actuar y se echa de cabeza, es impetuoso y tiene mucho orgullo por ser de los mejores en AS Lis.
—Debes sentirte muy presionado, ¿no lo crees? —dije.
—¿A qué te refieres? —Arqueó una ceja.
—Eres el as de AS Lis y todos cuentan contigo para ganar los primeros puntos, tal vez dependen de ti para pasar a la siguiente etapa. Y para colmo vas contra quien te derrotó, alguien que era considerado el peor solo por su equipo de origen, ¿qué dirían si te vieran perder ahora?
—¡No va a ser como la última vez! —reclamó.
Sonreí un poco.
—Demuéstralo entonces, florecita.
—Listos y… ¡Duelo!
—¡Tres, dos, uno… Let it… rip!
Nuestros beys cayeron al estadio y empezaron a perseguirse por el estadio. En cierto punto, después de un patrón de flor donde nuestros beys solo se esquivaban, colisionamos en un extremo del estadio y en el retroceso, el bey de Alexander chocó contra la pared del estadio y perdió estabilidad.
«¿En serio piensa irse de cabeza?» pensé. «Es más predecible de lo que creí.»
—Diablos… ¡Aguanta! —exclamó Alexander.
Puede que planeara ganarme por resistencia, Deathscyther no es bueno en eso, pero solo le bastó tocarme una vez más para ser su bey quien dejó de girar.
—¡Killer Deathscyther con un final por supervivencia, Daina Kurogami gana el primer punto!
—¡Muy bien! —escuché celebrar a mi equipo.
—Esto aún no se acaba —replicó—. No creas que lo tienes solo porque ganaste un punto.
Si me diera un poco más de lástima le habría regalado un punto como consuelo, pero no era momento para juegos.
En nuestra segunda batalla fuimos directo uno contra el otro, puras colisiones y retrocesos.
—¡Acaba con esto de un golpe, Deathscyther! —Blandí mi mano en el aire.
Deathscyther retrocedió por el golpe y chocó contra el muro, una jugada peligrosa pero era lo que esperaba para regresar a él con fuerza.
—Ja, solo necesito un golpe más para hacerte estallar —presumió Alexander.
—No tan rápido —Hice una sonrisa sombría, favorecida por las luces del lugar— ¡Double Strike!
Deathscyther chocó contra el bey de Alexander y explotó en el acto.
—¡Deathscyther con un final explosivo! ¡AS Gallus gana la primera batalla!
Regresé triunfal a la banca donde mi equipo esperaba para celebrar el primer punto.
—¡Así se hace! —felicitó Renoir con quien choqué manos.
—Le diste una lección —exclamó Ruck.
—Fue pan comido —Sonreí— ¿Ahora quién quiere dar su primer paso?
—Yo lo haré —Jean fue el primero en animarse.
—Entonces ve y demuestra de qué estás hecho —animé con un puño al aire a modo de saludo.
—Cuenta con eso —Jean entendió y chocó los puños conmigo.
—Confía en el entrenamiento y recuerda lo que analizamos —dije. En sus ojos podía ver que continuaba nervioso.
—Claro que sí —Asintió.
Me dediqué a ver la batalla por las pantallas encima del estadio.
Jean envió a Kerbeus a tomar el centro mientras el bey de su oponente intentaba moverlo de ahí. Kaiser Kerbeus, por irónico que suene, era más apto para la resistencia que para la defensa, así que no fue tan complicado moverlo. Pero gracias al combo que armamos lo hicimos apto para aguantar los golpes y desgastar al oponente y no al revés. No fue difícil ganar el primer punto.
—¡Kaiser Kerbeus con un final por supervivencia, Jean gana el primer punto!
Sonreí con algo de orgullo, todavía no salíamos del hostal pero me alegraba ver que poco a poco estaba logrando reconstruir la confianza de mis compañeros, mis nuevos amigos.
—¿Qué les dije? —me dirigí a Renoir y Ruck.
—Hacía mucho que no veía a Jean ganar un combate —comentó Ruck emocionado— ¡Deja que vaya yo después!
—¡Yo quiero combatir! —coincidió Renoir.
—Tranquilos —Reí—, tal vez no hoy, pero todos tendrán su oportunidad de combatir.
—¿Piedra, papel o tijera por quién combate luego? —desafió Ruck.
—No olviden tener una estrategia —comenté entre divertido y serio.
Como nos la pasamos charlando no alcancé a ver el resto de la batalla de Jean, pero por lo visto logró un final por salida, pues eso anunció Hanami momentos después.
—¡AS Gallus obtiene dos puntos!
—¡Lo hice! —celebró Jean nada más estuvo de vuelta con nosotros.
—¿Lo dije o no lo dije? —Me dirigí a él— Al fin AS Gallus se está recuperando.
—Al final no hacía falta tirar a la abuela por las ortigas.
—¿Eso qué diablos significa? —Esa expresión me descolocó totalmente.
—Ah —Jean parpadeó—, significa que no hay que exagerar.
Mientras tanto, Ruck y Renoir jugaron piedra, papel o tijera y ganó Ruck con tijeras.
—Ve y sorpréndelos —animé.
Tal parece que se tomó muy en serio mi consejo de analizar a la gente porque pude escuchar a Ruck intentar provocar a su oponente, eso o no sabe cuándo callarse.
—Tu defensa es muy buena pero dependes mucho de los combates cortos —lo escuché decir—. Y esa barrera está a punto de ser derrumbada.
No fue la batalla más dinámica de todas pero Ruck supo aprovechar el tipo ataque de Odín para desgastarlo lo suficiente para ganar por resistencia, los nuevos balines (que me recuerdan a Zilion Zeus) le permitían una mejor durabilidad pero también un mayor ataque al tener el peso recargado en ambos lados.
En su segundo encuentro logró ganar por un final por salida, eso sí fue más rápido, pues antes de que pudiera tomar el centro atacó de frente. Una táctica peligrosa, pero con un golpe en la pared consiguió el impulso suficiente para arrojar a su oponente fuera del estadio.
—¡Con un marcador de tres a cero, AS Gallus gana la primera ronda!
Luego de eso celebramos nuestra primera victoria.
—¡No puedo creer que lo logré! —Ruck incluso temblaba de la emoción.
—Sabía que serían capaces de ganar —dije ahora sí con todo mi orgullo.
—¿Unos helados para festejar? —sugirió Renoir.
—¡Sí! —dijimos todos.
Mientras salíamos podría jurar que escuché por el pasillo a uno de los integrantes decir: "¡No puedo creer que nos ganó un club de don nadies!" Los chicos y yo no pudimos evitar reírnos, eso les pasa por subestimarnos, lo peor que puedes hacer en un enfrentamiento.
