Disclaimer: La Trilogía "Los Juegos del Hambre" y sus personajes no me pertenecen, ni gano un centavo al escribir esto, solo soy una fan con suficiente imaginación como para inventar locuras.
Nota de autora. Contiene Lemmon, sabemos las restricciones de edad que eso implica, bla bla.
¡Lees bajo tu propio riesgo!
°*° Capítulo VII °*°
Nada la preparó para el Dos. Había odiado el distrito cuando llegó por primera vez después de los Juegos. Y lo odiaba esta vez. Odia las calles iluminadas y las casas perfectas. Odia la idea de que Cato y Clove hubieran salido de ese distrito, un distrito profesional, a cazarlos en los primeros juegos. Odia la idea de que existieran distritos llamados profesionales que dedicaban sus días a preparar adolescentes para ser guerreros letales que matarían niños en los Juegos. Niños a los que hacían creer que eran valientes y debían sentir orgullo por ofrecerse voluntarios aun a costa de su propia vida.
El recorrido hacia el distrito de los agentes le revuelve el estómago. Se le arremolinan los recuerdos. La muerte de Clove a manos de Thresh que fue en parte su culpa, la muerte de Cato en las garras de los mutos y rematado por su flecha. El odio en las miradas de los habitantes del distrito que hasta el último minuto de los Juegos anteriores creyeron que tendrían un vencedor y los tenían a ellos en un escenario. Aún tiene clavada en la retina la desolada mirada de la madre de Clove abrazada a los pequeños que tanto se parecían a la letal profesional.
Los rebeldes inician el ataque a la ciudad y la mayoría de la población se atrinchera en la montaña a la que llaman el Hueso. Mientras tanto, aún a las afueras del distrito, los vencedores y los altos mandos del escuadrón se reúnen. Discuten maneras de tomar la montaña y a Katniss le zumban los oídos. Gale y Beetee sacan a relucir los planes que han armado y ella los odia. Ella sabía que matar a todos o matar a la mayoría no cambiaría nada. No uniría a los distritos. Y no salvaría a Panem.
Pensaba en Darius, originario del Dos, su agente de la paz favorito. En cómo a pesar de las circunstancias, el pelirrojo se antepuso ante Craig para salvarle la vida a Gale. Y como ella meses después, lo encontró en la decimosegunda planta del edificio de entrenamientos, como el avox personal del Sinsajo y el chico del pan. Odiaba el distrito y lo que representaba si, sabía que si de alguna forma tenían que llegar al Capitolio era debilitando al distrito que le daba agentes de la paz. Y si debía terminar la guerra, una batalla se debía librar en ese lugar, pero no a cualquier costo, no a costa de la vida de la mayoría de un distrito que como el suyo solo hacía lo que le imponían otros.
— No bombardearemos El Hueso Gale — Peeta alzando la voz le saca de sus pensamientos — ¡será una masacre!
— ¿Quiénes crees que bombardearon el Doce panadero? — masculla el cazador viéndole con desprecio.
— El Capitolio Gale, fue el Capitolio — acota aún en una voz potente que le estremece, no recuerda cuándo fue la última vez que vio a Peeta así de enfadado — y no oses usar el bombardeo del Doce como tu ventaja… no debo recordarte quien lo perdió todo…
— Esto es una guerra panadero — Gale golpea la mesa y las copas de agua tambalean.
— ¿Y crees que por pelear en el Ocho estás listo? No das las órdenes, aquellos que estuvimos en la Arena sabemos lo que es pelear una guerra contra el Capitolio — y había verdad en sus palabras, los vencedores fueron ascendidos porque aquellas semanas de entrenamiento en el Capitolio antes de los Juegos y sobrevivir las arenas les daba una rapidez ante el peligro que los ponía por sobre los otros.
— Tú no tienes ningún poder sobre mi panad…
— Peeta, Cabo o Mellark son tus opciones soldado Hawthorne — acota Katniss con voz segura poniendo las manos sobre la mesa, Gale la mira enarcando una ceja — y quien toma las decisiones somos nosotros — los presentes miran a Boggs que asiente — y no haremos caer el Hueso con bombas, haremos que se rindan como lo hicimos con el Once, el Diez y tantos otros, con las propos, tapando las salidas y dándoles el tren como vía de escape porque eso es lo que nos diferencia de Snow.
— Piensas pararte en medio de la plaza y dar tu bello discurso y sentarte a esperar — Gale no deja de mirarle con fijación antes de mascullar — nos matarán a todos.
— ¡No lo harán! Si lo hacen… si me matan, la rebelión tendrá su mártir y el Capitolio estaría acabado, Snow no dejará que lo hagan — ella suena convencida, la habitación enmudece y puede ver como Gale deja de mirarla y se sienta con los puños cerrados con fuerza en señal de frustración.
— Entonces… volaremos las salidas excepto la del tren y esperaremos que salgan exponiendo las condiciones de su retirada mediante las propos — carraspea Boggs — empecemos de inmediato.
Con el plan del Hueso en marcha tomar la ciudad fue sencillo. Los que no estaban en la montaña se rindieron ante los rebeldes luego de un corto enfrentamiento armado con bajas mínimas entre los civiles. Asegurar la zona de la plaza principal y convertir el edificio de justicia en su base les dio una ventaja estratégica.
Una semana más tarde, están listos para actuar. Los francotiradores se sitúan en las terrazas de los edificios cercanos a la plaza donde han armado el escenario y preparan las cámaras que proyectarán no solo al interior de las minas del Dos, también a todo Panem. Katniss se enfunda en su traje y también Peeta, repasan lo que dirán una y otra vez, sus movimientos, claros y específicos unidos como amantes trágicos que buscan la liberación de su pueblo. Peeta le dice que está orgulloso de ella y ella solo se abraza al cálido cuerpo y le pide que no haga nada que le ponga en peligro. El panadero se va y la vencedora del Doce se limita a mirar el tranquilo atardecer que se sucede en la desolada plaza del distrito.
— Aun creo que los planes de tu primo eran mejores — masculla alguien detrás cerrando con fuerza la puerta de madera, echando el cerrojo — no estarías expuesta y acabaríamos con los bastardos.
— Quizás y quizás también podrían volar el Trece con la misma técnica — bromea y Siete rueda los ojos — no podemos hacerles a ellos lo que el Capitolio le hizo al Doce… no sería un ejemplo.
— Y morir ¿sí?
— No planeo morir aun Jo — se sienta en un mullido sofá y la mayor le sigue sentándose muy cerca tomándole la mano con fuerza.
— Lo dijiste hace unos días… convertirte en el mártir de la rebelión…
— Palabras de nuestra querida presidenta — La castaña le mira con los ojos como platos y ella simplemente suspira — Para esto me salvaste Johanna… Peeta, Finnick, Haymitch y tu… la única razón por la que fui cuidada y protegida desde que puse un pie en la segunda arena fue para ser un peón en los juegos de la rebelión… solo cambio mi dueño...
— Katniss — sisea su acompañante.
— Soy peligrosa Siete… en este punto la revolución me sigue a mi… estando tan cerca del fin valgo lo mismo viva que muerta — se miran unos momentos — aprendes algo pasando tantas horas preparándote para ser útil en una guerra.
— No digas eso, para nosotros no es lo mismo — le toma del rostro — para mí no lo es, no fue esa la razón por la que te salvé… tú…
— No quiero hablar más del tema… en una hora tengo que estar frente a las cámaras diciéndole a la gente que crea en mí cuando apenas logro mantenerme en pie así que basta de charla Johanna.
La leñadora asiente, se sienta a horcajadas y le besa con vehemencia. Son besos rudos, apasionados. La menor cuela sus manos bajo la camisa de la otra chica y le acaricia la espalda y el abdomen hasta que logra quitar la prenda sin siquiera desprender un botón. Se encarga de estimular los pezones ajenos haciendo que la mentora del Siete gima en su oído para luego mascullar que no hay tiempo para juegos previos.
Se pone en pie y Jo le quita los pantalones acompañados de las bragas y le empuja para que vuelva a sentarse. Katniss protesta, pero la chica le besa ejerciendo apenas presión sobre su garganta mientras su otra mano le abre de piernas y empieza a estimular su clítoris. El sinsajo gime bajito y la vencedora sonríe mordiéndose el labio y se aleja apenas situándose entre sus piernas acomodándose para tener acceso a su entrepierna y hace algo que deja atónita a su acompañante.
La lengua de la chica es suave y cálida. Lame más y más y Katniss debe cubrirse la boca con una mano para no gritar cuando empieza a succionar su clítoris delicadamente primero y luego con más fuerza. Es la primera vez y no entiende de donde surgen todas esas sensaciones de placer. Se deja llevar moviendo su pelvis hacia adelante dándole lugar a la leñadora para que se interne con su lengua en aquel sitio en donde antes estuvieron sus dedos.
Gime, bajito, su nombre y algunos improperios que solo excitan a su acompañante y la incitan a ser más ruda al buscar un orgasmo para su aliada. Katniss le toma del cabello empujándola más contra su cuerpo y tiembla ante el clímax que le provee su amante suspirando y jadeando unos minutos. Alguien toca la puerta con fuerza y las castañas se miran, sonrojadas y con la mirada aun cargada de lujuria. Al otro lado, alguien vocifera que faltan solo treinta minutos y ellas asienten diciendo que saldrán enseguida.
Katniss siente sus mejillas rojas y acaloradas, se pone en pie y empuja a Johana al sofá. Esta murmura que no hay tiempo, pero la menor ya ha metido su mano dentro de su vestimenta y busca su clítoris para pellizcarlo. Le susurra que es increíble lo húmeda que esta y la mayor jadea ruborizándose mientras frunce el ceño y murmura un improperio. Aquella mueca le dura unos segundos porque la joven vencedora ahora interna algunos dedos en su entrepierna mientras el pulgar roza impune aquel botón que llena de placer a su aliada. En apenas unos minutos Johanna tira su cabeza hacia atrás gimiendo algo fuerte mientras se estremece de placer.
Se visten apuradas y luego de una breve visita al sanitario, se presentan ante el grupo de vencedores y soldados del Trece. Luego de un intercambio de palabras con el comandante en jefe y el equipo de grabación, los trágicos amantes se sitúan en el escenario improvisado donde por lo general se hacían las cosechas anuales para los juegos. Un par de micrófonos en el centro del mismo marcan el espacio que los adolescentes ocupan.
Pueden oír la voz de Cressida en sus oídos a través de los auriculares, dando órdenes a los cámaras para que tomen a los vencedores, así como a la estación vacía del tren en planos distintos que mostrarán en todo Panem, ahora que han tomado el distrito Cinco y el Tres, manejan a su ritmo la electricidad y la seguridad cibernética del Capitolio, aun si desde la capital intentan bloquear las transmisiones, Beetee es más hábil la mayoría de las veces.
— Habitantes del Dos, les habla Katniss… Katniss Everdeen del Doce, distrito que ustedes volaron hasta sus cimientos, matando a mi gente, sin darles posibilidades de escapar, de sobrevivir a la locura que supone diezmar la población de un distrito en mano de sus gobernantes. No los culpo… como ustedes muchos hemos seguido las órdenes del Capitolio sin pensar — hace una breve pausa — Hoy… hoy les propongo anteponer sus principios por sobre las órdenes que Snow les dio. Anteponer a sus hijos, sus familias y amigos a la tiranía del presidente… Podríamos sacudir el Hueso con bombas y seguir rumbo al Capitolio, pero no es lo que quiero — mira a Peeta que le sonríe tomando su mano — no es lo que nosotros queremos.
— El tren está listo para traerlos hacia aquí — anuncia el rubio, su voz suave y calma, lista para ganarse a quien fuese — nuestras únicas condiciones son que dejen sus armas en la montaña y demuestren su rendición, esta revolución busca unirnos, formar un Panem en el que sus hijos y los nuestros — pone una mano sobre el vientre de Katniss, ella posa su mano sobre la de él y Pollux hace foco en esa dulce escena — puedan vivir en paz, sin temor a los Juegos o a morir de hambre.
— Solo queremos para todos lo que el Capitolio cree que es su derecho y nuestro castigo, vivir con decencia, en armonía, sin pelear por nuestra siguiente comida o ver morir a nuestros niños año a año para el entretenimiento de unos pocos… los esperamos, hay comida, medicinas y médicos para tratar a sus heridos solo tienen que…
Ocurre en un segundo, quizás menos, escuchan por el comunicador que hay alguien en una ventana al sureste de su posición, que vieron movimiento y deben cubrirse. Katniss oye el disparo y se abalanza sobre Peeta haciéndolos caer. Se sumen en un silencio que puede palparse en el aire. El chico respira agitado por el peso extra sobre su cuerpo. Ella, en cambio, parece estar conteniendo la respiración hasta que Gale confirma que han abatido al agresor.
— Katniss ¡qué demonios! — Peeta recorre su espalda en busca de la bala.
— No llevas más protección que un chaleco — musita ella como toda respuesta — no podía dejar que te lastimen Peeta — sus miradas se fusionan, ella tiene la piel algo más pálida — estaremos bien, pero deberías dejar de manosearme no queda bien ante las cámaras — intenta bromear mientras el chico sigue recorriendo el cuerpo — estoy bien… — ahoga un gemido en el pecho de su aliado.
— Traigan un médico — exclama el rubio haciendo algo de presión en la herida, sintiendo la sangre a través de su guante.
— No — masculla ella rodando apenas para acostarse a su lado — Cressida, Peeta me ayudará a ponerme en pie, vuelve a grabarnos, corta mi hombro derecho del encuadre… el tren está volviendo…
— Katniss — musita su compañero y a la vez puede escuchar a Johanna en su comunicador susurrando su nombre con preocupación.
— No les daremos la satisfacción, solo prepárense para grabar — se pierde unos segundos en los ojos azules — no podré hablar mucho tiempo así que sígueme ¿sí?
Peeta se pone en pie, toma su mano izquierda, ejerciendo presión suficiente para que ella se levante. Se queja y pueden ver a sus pies un pequeño charco de sangre. Vuelven a ubicarse en sus puestos, Cressida anuncia que están nuevamente en vivo, incluso desde los parlantes del tren que se acerca lentamente a la estación detrás de ellos. Katniss se disculpa por el abrupto corte en la transmisión, añade que un agente de la paz intento herirles, pero afortunadamente ambos estaban bien y listos para recibirles. Le aprieta la mano a Peeta y él sigue diciéndole a su audiencia lo valientes que eran por atreverse a cuestionar el poder del Capitolio y unirse a la causa. Les agradecía que siguieran las condiciones establecidas justo cuando el tren se detiene. De todas las ventanas flotan trozos de tela blanco como símbolo de su rendición y eso es lo último que la gente de Panem pudo ver cuando Beetee anuncia que el Capitolio les cortó la transmisión.
La chica del tatuaje da el corte y Katniss se apoya en Peeta para bajar los escalones del escenario donde Finnick la espera. Se ofrece a cargarla, pero la castaña se niega, que pasaría si alguien la viera. Le toma del brazo y los tres siguen caminando hasta la tienda de campaña más cercana donde Johanna, un médico y algunos otros rostros familiares la esperan. Peeta se fija en el rostro contrariado de la mentora del Siete que se mantenía todo lo distante que podía, pero mira a Katniss con una preocupación que él también tiene en el rostro.
— ¿Como pudiste ser tan ingenua? — vocifera Gale — te dije que esto pasaría — intenta avanzar para ponerse a su lado, Peeta pone una mano en su pecho y le empuja apenas — quítate.
— No iba a por mí Gale… iba a por Peeta, te lo dije, no le sirvo muerta a Snow.
— Katniss… — sisea el minero.
— Soldado Hawthorne, tiene órdenes, ayudar a su pelotón con el triaje de los recién llegados — Boggs tiene el ceño fruncido — no seguiré permitiendo que no cumpla con sus deberes — Gale no replica y sale ofuscado de la tienda, Finnick le sigue con solo mirar al comandante en jefe — ¿cuál es el estado del Sinsajo doctor?
— La bala entró y salió comandante, debo cortar la parte interna del traje para terminar de tratarla — avisa el medico aplicando vendas para disminuir el sangrado.
— No — chilla Katniss sentándose con una mueca de dolor — me… me la quitaré, Jo… Johanna ayúdame — mira el cuarto lleno de gente — ¿el resto puede irse? — de pronto los hombres de la sala parecen entender lo que significa y salen disparados, Peeta da una última mirada a las jóvenes vencedoras que comparten una mirada y luego desvían la vista en direcciones contrarias.
— Soldado Everdeen, realmente recomiendo que…
— Yo le recomiendo que se calle — masculla Johanna frente a la otra chica — salga dos minutos, le llamaré cuando esté lista.
— No se demore — la leñadora le dedica una mirada gélida y el de la bata blanca sale sin más.
— Estuve a punto de dejar mi maldito papel y correr hacia ti Doce… — quita la coraza de su pecho y los protectores de sus hombros.
— Lo sé, lo siento Jo — le acaricia la mejilla con su mano izquierda y esta fría — hmmm duele — cierra los ojos con fuerza mientras Johanna le quita el resto de la parte superior del traje.
— Lo siento — le besa los labios cortamente al terminar su tarea, le quita las lágrimas de las mejillas con sus pulgares — más te vale no morir Everdeen… o te mataré — la chica ríe apenas y una mueca de dolor le surca el rostro — llamaré al doctor.
— Sobreviví a tu hacha, estoy segura que una bala no es nada — Johanna frunce el ceño, pero luego sonríe, toma su rostro en sus manos y le besa cortamente antes de salir de la tienda.
Le cosen, le inyectan morflina y vendan el área. Se escapa del ojo crítico de las enfermeras de campaña y se une a sus compañeros vencedores. El uniforme de soldado oculta la venda, pero siente algo de dolor. Aun así, pone su mejor rostro y recibe a los habitantes del distrito Dos con sonrisas y botellas de agua. Al menos hasta que es acorralada por sus supuestos aliados, que la obligan a sentarse, y a su lado Johanna apostada de pie, dándole miradas fugaces cuando la chica gime de dolor por un mal movimiento.
Con el Dos conquistado, la caída del distrito Uno es inminente y ya no quedara tierra de por medio. Por primera vez, Katniss se da el lujo de creer cada palabra que los vencedores, los rebeldes y ella misma ha dicho. La posibilidad de un Panem libre de la tiranía de Snow, sin Juegos del Hambre, donde puedan ser libres y felices es palpable y su corazón late a prisa por aquel futuro probable.
Lamento mucho lo parado que ha estado este fic. Finalmente, la inspiración ha vuelto y pude terminar este capitulo y ya tengo encaminado el último. Debo decir que me costó seguir porque, aunque tenía claro que mi pairing principal serian Jo y Katniss, no pensé en el contexto jaja y me costo poner en palabras como hubiera sido si el plan de los vencedores salía bien… y todos estaban juntos en el Trece.
Espero que el capítulo haya sido de tu agrado. Si dejas un follow o un review se agradece.
Hasta el próximo, con cariño atentamente, Anna.
