Invierno 1918

El simple hecho de tomar aire era un verdadero suplicio, si pudiera reír ante la ironía lo haría, tres años atrás en una noche de invierno había dejado ir al amor de su vida, todo por el honor, ese maldito honor que siempre ha sido la desgracia de los Grandchester, él que tanto se juró no ser como su padre, y a pesar de estar al borde de muerte, seguía encadenado a aquella mujer a la que le debía el haberlo salvado de morir aquella tarde.

Pero ahora no existía poder humano que lo salvara de ese destino inevitable, postrado en la cama de un hospital a la espera de aquel final inminente, sabía que no había nada que hacer, en cuanto empezaron los síntomas el sabía que solo era cuestión de tiempo a qué todo empeorase, así que dejando cartas a sus seres queridos, ingresó a aquel hospital con la certeza de que nunca más volvería a salir de aquel lugar.

Conforme pasaron los días, la conciencia iba y venía dejándolo cada vez más débil, sabía que solo era cuestión de tiempo para que el dulce alivio de la muerte llegara a él.

Si tan solo pudiera pedir un deseo... Sería el poder luchar por nuestro amor...

Pequeñas luces brillantes parpadeaban tras sus párpados, mientras con gran esfuerzo inhalaba profundamente para exhalar su último aliento...

Invierno 1914

-¡Joven Graham! ¿Se encuentra bien?- Terry se tambaleó de la pequeña tarima en la que se encontraban de pie, la costurera, una mujer pequeña y regordeta con su marcado acento irlandés se encontraba haciendo los últimos ajustes al vestuario, cuando repentinamente vió a la joven promesa del teatro perderse en la nada- pareciera como si hubiera caído en un anillo de hadas. * Mejor tome asiento y descanse un poco seguramente no ha probado bocado jovencito.

Terry solo atinó a seguir las indicaciones de aquella mujer mientras veía con asombro el vestuario de Romeo.

-¿Q...que día... Es hoy?- preguntó temeroso y a la vez ansioso por saber la respuesta.

-Es 6 de diciembre joven- la respiración de Terry se volvió a agitar, ese era el día en el que su vida cambió por completo, Susana había propuesto un ensayo vespertino con los vestuarios para que los actores se familiarizaran con ellos, Robert había accedido a la propuesta de Susana pues las luces y el escenario se habían montado en días pasados y eso le permitiría apreciar a los actores en todo su esplendor.

Con paso presuroso, Terry atravesó el área de costura dirigiéndose sin detenerse al pasillo que conectaba al escenario. Susana se encontraba en medio de el, con la mirada dirigida hacia arriba, admirando las luces y la iluminación que hacía resaltar su nivea piel.

-¡Oh, Terry ¿No se ve hermoso?- expresó Susana ignorando la dura mirada que Terry le dirigía.

-Devuelvelas- dijo Terry tajantemente, ante la mirada de desconcierto de Susana agregó:- mis cartas, devuélveme las cartas que con ayuda de la casera has estado robando.

Terry recordaba aquella carta que había recibido mientras estaba hospitalizado y que una amable enfermera le había hecho el favor de leerle, en ella Susana le confesaba haber robado cartas de parte de Candy con ayuda de la casera de su primer departamento.

El rostro de Susana palideció, pues no sé explicaba como Terry la había descubierto.

-No... No sé de qué hablas- el temblor en su voz era evidente.

-Sabes perfectamente de que hablo, y si no las devuelves meterás en graves problemas a la señora Johnson, ya que acudiré a la policía y las acusaré de robo.

-¿Que sucede aquí?- preguntó Robert, la voz exaltada de Terry se escuchaba en todo el recinto.

-No... No es nada Robert- Susana respiraba aliviada al ver llegar al director- ya que estás aquí iré a avisarle a los demás que empezaremos los ensayos.

Susana corría lo más rápido que el decoro social le permitía, mientras su corazón latía apresurado ante lo que se avecinaba.

Terry miraba detenidamente la iluminación, si su memoria no le fallaba las cuerdas viejas habían sido sustituidas por nuevas para evitar accidentes, por eso es que cuando toda la vara principal que sostenía la iluminación central cayó provocando aquel fatídico accidente en la que Susana salió perjudicada, provocó un gran desconcierto entre los inversionistas y los productores.

-Robert si me permites darte un consejo, por favor revisen las cuerdas de la vara principal me pareció haberlas visto balancearse.

-¡Que cosas dices muchacho!- rió estrepitosamente Robert- sabes que se sustituyeron las cuerdas viejas por las nuevas, y los encargados las aseguraron muy bien. Desde hace 20 años que se instaló la energía eléctrica en el teatro nunca ha sucedido ningún accidente. Deja de preocuparte y mejor concéntrate en los ensayos que ya descansaron casi una semana, ¡No quiero fallos Graham!

Terry suspiró desesperado ante la negativa de Robert de revisar aquellas cuerdas; el accidente si no hacía algo, sería inminente. Poco a poco el tiempo pasaba y Terry no dejaba de mirar las luces centrales, y a su vez Susana estudiaba cada uno de los movimientos de Terry, por alguna extraña razón trataba de estar lo más cerca posible de él, y de igual manera de forma disimulada dirigía cada cierto tiempo su mirada hacia las luces.

-¡Susana! ¡Por favor presta atención! Tu debes de estar más atrás- gritaba exasperado Robert, al ver que sus estrellas se encontraban distraídas y no estaban dando el cien por ciento en el ensayo.

La escena del baile cada vez se acercaba, en un arranque de desesperación Terry se dobló sobre si mismo.

-Robert por favor esperemos unos momentos que tengo un malestar- dijo Terry fingiendo dolor.

Mientras Terry miraba extrañado a Susana la cual seguía mirando con insistencia hacia arriba, en el pasado, el había estado tan concentrado en dar lo mejor de sí que no había reparado en aquel extraño actuar de la rubia.

-Tomemos un descanso de 20 minutos, vayan a comer un refrigerio- ordenó Robert, lentamente el grupo actoral se retiraba del escenario, cuando repentinamente un ruido ensordecedor llenó el lugar.

El rostro de todos los presentes se tornó ceniciento pues de no haber sido por el malestar de Terry hubiera ocurrido un terrible accidente en el que alguien hubiera salido herido.

-¡Pero que demonios!- Robert se levantó rápidamente de su asiento- ¿Se encuentran bien?

-Si Robert, al que no le hubiera ido nada bien iba a ser a Terry ¡Mira en dónde cayó ese reflector!- expresó Mariane quien hacía el papel de la mamá de Julieta- Susy cariño¿Te encuentras bien? Estás muy pálida pequeña. ¡Susana!

La pequeña rubia cayó desmayada, de no ser por uno de sus compañeros habría ido a parar al suelo. En ese momento, uno de los inversionistas fue testigo de todo el desastre suscitado, así que mandó llamar a la policía para que investigaran que era lo que había sucedido ya que no era normal que si las cuerdas habían sido recién sustituidas las luces cayeran. Y en caso de haber sido culpa de la compañía encargada de la instalación de la luminaria, entablarían las medidas pertinentes por su ineptitud.

Terry no recordaba que la policía hubiera estado involucrada, ya que en aquel entonces lo que importaba era llevar a Susana a un hospital y debido a su condición y el estreno tan próximo, la producción y los inversionistas habían dejado de lado las investigaciones. Pero ahora al haber alterado ese hecho, no sabía que es lo que sucedería a continuación.

Los ensayos se suspenderían un par de días, así que sin nada más que hacer se dirigió a su apartamento, solo en la oscuridad se puso a reflexionar en esta nueva oportunidad que la vida le estaba dando. El que se jactaba de ser un ateo, pues no concebía como era posible que un ser supremo pudiera someter a tanto sufrimiento a una persona, no solo tenía como ejemplo si existencia, carente de amor y si, llena de lujos, pero también llena de indiferencia también tenía de evidencia la difícil vida de Candy abandonada a su suerte y aunque su infancia estuvo rodeada de amor, la difícil vida que tuvo desde el momento que fue adoptada por lo Legan y aunque el viejo tío abuelo la tomó bajo su tutela, eso no impidió que los Legan siguieran molestándola.

Pero ahora con esta extraña y nueva oportunidad, él se encargaría de hacer que está vez ambos alcanzaran la felicidad que siempre se les había negado. Por lo pronto, a la mañana siguiente tendría que conseguir hablar con el apoderado del señor Andrey pues necesitaría su autorización para poder casarse con Candy y también para poder evitar que Stear fuera a la guerra.

Notas de la autora: *la tradición oral inglesa decía que si un mortal era rodeado por uno de esos círculos de baile podía ser bendecido.

Chicas bellas aquí vengo con una nueva historia que espero sea de su agrado, espero me tengan paciencia con las actualizaciones pues como saben aún tengo dos historias pendientes por finalizar, una historia por continuar y esta nueva historia que surgió locamente por los k-drama "Marry with My husband" y "Perfect marriage Revenge" espero que este giro que daré les agrade. Quiero regresar a mis orígenes cuando solo hacía mis fic's de pocos capítulos así que este será un fic cortito.