Al rededor de dos días transcurrieron desde que la sultana Alice llegó al palacio, Yamato con todos sus hombres de confianza y guerreros jenízaros listos se dispusieron en ir a la guerra, dejando a las mujeres en el harem.

Natsuko, como sultana madre, quedó a cargo de todo, siendo apoyada por las hermanas de Yamato, las sultanas, Alice y Rika, quienes se encontraban en un estado de agitación y preocupación. A pesar de estar acostumbradas a la incertidumbre que acompañaba al estatus de sus esposos como líderes políticos y militares, la inminencia de la guerra había aumentado la ansiedad en el aire.

Sora, por su parte, lidiaba con sus propias preocupaciones mientras esperaba ansiosamente el regreso de Yamato. A pesar de sus diferencias y problemas personales, su amor por él y la preocupación por el bienestar de su hijo, Kiriha, lo mantenían en su mente constantemente. Deseaba que Yamato regresara sano y salvo para cuidar del reino y de su familia.

Hikari, la hermana de Taichi, también experimentaba una tormenta de emociones mientras se preparaba para la posibilidad de perder a su hermano en la guerra. Aunque estaba familiarizada con el peligro que enfrentaba como guerrero, la incertidumbre del resultado siempre la llenaba de ansiedad. La idea de quedarse sola sin su hermano, su único lazo familiar cercano, era desgarradora para ella.

En medio de todo este caos, Mimi, se sentía especialmente vulnerable y nerviosa. Con la partida de los hombres hacia la guerra, se daba cuenta de que quedaría sin protección en el harem frente a las demás mujeres. La tensión en el ambiente y las preocupaciones de las otras mujeres solo aumentaban su sensación de inseguridad, dejándola temblando de nerviosismo por lo que el futuro pudiera depararle.


—Los hombres partieron a la guerra.— Musitó Mizuki.

Chibiro y las demás concubinas asintieron.

—Es una pena, sin duda.—Comentó la rubia y luego pasó su mirada por Mimi, quien se encontraba a unos metros de ellas leyendo un libro—Sin embargo, creo que es bueno que no esté.

Azumi asintió—Ahora, la prostituta Mimi, no se sentirá más poderosa que nosotras.

Las mujeres rieron.

Mimi frunció el ceño al escuchar aquellas palabras.

—¡Ey! Mimi.—Mizuki llamó a la castaña— Dinos ¿Qué se siente haber estado un mes llendo a los aposentos de nuestro sultán y continuar siendo una simple concubina?

La castaña alzó la mirada— No soy una simple concubina.

—Claro que sí.—Respondió Azumi— Después de todo, no eres mejor que nosotras, fuiste a los aposentos de su majestad, pero no tiene ningun puesto importante, porque no eres sultana.

—Soy su concubina favorita.— Comentó la castaña— Soy mejor que ustedes en ese sentido.

—Pero no mejor que la sultana Sora.— Contestó Chibiro— No le has dado un príncipe a su majestad.

Mimi se mordió el labio inferior. Aquellas mujeres tenían razón, aun no le daba un hijo a su majestad, aunque había ido varias veces a sus aposentos.

—Ustedes tampoco han quedado embarazadas.— Respondió Mimi— Y fueron antes que yo. Así que, tampoco son mejores que mí.

—Fuimos menos veces que tú, es lógico.— Declaró la concubina rubia.

—Porque se olvidó de ustedes.—Musitó la oji-miel.

Las mujeres fruncieron el ceño ante esto.

—Eso es por un momento.— Declaró la concubina pelirroja— Sin embargo, estamos seguras de que luego de la guerra el sultán se aburrirá de ti. Y nos volverá a llamar.

Mimi se mordió el labio inferior, odiaba escuchar aquellas palabras.

¿Cómo esas mujeres tenían la osadía de enfrentarse a ella?

¡Ella era la favorita del sultán, Yamato!

Merecía respeto

Sin embargo, aunque le enojaran, no podía demostrar su enojo, así que simplemente la observó con una sonrisa en el rostro.

—Sigan esperando.— Musitó Mimi con burla.

Justo en ese momento, Gennai Aga llegó al lugar.

—¡Ya, señoritas, dejen de molestar!— Exclamó.

Rápidamente todas volvieron su mirada a sus respectivos quehaceres.

Gennai dirigió su mirada hacia la castaña— Mimi Hatun, ven conmigo.

Mimi alzó una ceja— ¿A dónde?

—A los aposentos de la sultana madre.— Respondió Gennai— La sultana Natsuko desea hablar contigo, así que ¡ven rápido!

Fue así como Mimi se levantó del lugar y caminó tras el aga.

Las mujeres intercambiaron miradas entre ellas.

—Ahora que el sultán no estará, fácilmente podremos deshacernos de ella.— Musitó Mizuki.

Chibiro y Azumi rieron ante esto.

—Con la ayuda de la sultana Sora, será fácil.— Comentó la oji-verde.

—Sin duda.— Musitó la rubia.


Mimi ingresó a los aposentos de la sultana Natsuko, acompañada de Juri Kalfa y Gennai Aga.

—Mi sultana, aquí está la esclava.— Musitó la sirvienta de confianza de la Valide Sultan.

Mimi al estar frente a la madre de Yamato, hizo una reverencia.

—¿Quería hablar conmigo, sultana?

La sultana Natsuko observó a Mimi con un desprecio apenas disimulado, sus ojos centelleaban con una mezcla de enojo y desdén. Respiró profundamente antes de responder, su voz resonando con autoridad en la habitación lujosamente decorada.

—Sí, necesito hablar contigo.

Mimi la observó con expectación.

—¿Es sobre las discusiones que he tenido con la sultana Sora?

—No.— Respondió la oji-azul— No te llamé para hablar de aquello.

—¿A no?

Natsuko negó: —Es sobre otro tema importante, relacionado con tu estancia en este harem.

¿Su estancia en el harem?

—Como bien sabes, eres una concubina en este harem.

Mimi asintió.

—Con mucha negación al principio, has resistido aceptar tu destino, aunque desde el minuto en que llegaste a este harem, has implorado por tu libertad, ¿no es así? —comentó Natsuko.

—Sí, eso he pedido —respondió Mimi con un dejo de resignación— Mejor dicho, pedía, antes de comenzar a servir a mi sultán.

Un silencio tenso se apoderó de la habitación, mientras Natsuko sopesaba las palabras de la joven.

—Es bueno que te hayas resignado a servir al sultán, porque ese es el deber de una esclava —dijo con firmeza—. Sin embargo, quiero informarte que ya no será tu papel.

Mimi observó sorprendida a la sultana, sus ojos buscando comprender lo que escuchaba.

—Felicidades —continuó Natsuko, con un destello de satisfacción en sus ojos—. Te ofreceré la libertad y podrás irte de este harem.

La incredulidad se reflejó en el rostro de Mimi.

¿Qué?

—¿Irme?

Natsuko asintió— Dejarás este harem y te casarás.

Mimi alzó las cejas, desconcertada ante la revelación—¿Casarme?

Natsuko asintió.

—Te casarás con Henry Bey.— Respondió.

¿Qué?

Mimi pensó sorprendida.

—¿Es una broma?

—¡Claro que no!— exclamó la Valide Sultan, con un destello de impaciencia— ¿Tengo rostro de estar bromeando?

La castaña negó.

—Así que, prepárate, mañana a primera hora te vas a casar.— Declaró la madre sultana.

—¡No, por favor no!— Rogó Mimi— Madre sultana, no puede hacerme esto.

La madre sultana mantuvo una expresión imperturbable ante la súplica desesperada de Mimi. Observó a la joven concubina con una mezcla de firmeza y compasión, consciente del impacto que sus palabras estaban teniendo en ella.

—¡Claro que puedo! Soy la madre sultana.—respondió con calma, pero sin ceder en su determinación— Así que, debes obedecer, ya que el matrimonio con Henry Bey es lo mejor para ti.

Mimi sintió un nudo en la garganta mientras luchaba por contener las lágrimas que amenazaban con escaparse. La idea de ser obligada a casarse con un hombre que apenas conocía la llenaba de angustia y desesperación.

—Por favor, madre sultana, no puedo casarme con él —suplicó Mimi, con voz temblorosa— Yo amo a su majestad.

—¡Cállate!— Exclamó Natsuko— No hables de amor, en este harem ese sentimiento no existe para mujeres como tú.

—Pe-pero, sultana no puede hacerme esto.— Rogó Mimi.

—¡Ya te dije que sí puedo!— La oji-azul alzó la voz— Así que, vete preparando.— Dirigió su mirada a sus sirvientes— Juri Kalfa, Gennai Aga, prepárenla para que parta esta misma noche a casa de Henry Bey.

—Sí mi sultana.—Respondió Juri Kalfa.

Gennai pasó su mirada por la joven, quien no se veía muy feliz por esta noticia, era una pena sin duda.

Suspiró y se dispuso a obedecer.

—Vamos señorita.— Tomó suavemente a la joven por el brazo.

—¡No!— Gritó Mimi— No quiero.

—¡No importa lo que quieras!— Juri le gritó— Debes obedecer a la sultana.— Jaló de su brazo para sacarla del lugar.

Mimi intentó forcejar, pero era imposible, ellos tenían más fuerza.

—Sultana madre, por favor, no me haga esto.— Rogó.

—¡Deja de reclamar y vete!— Respondió Natsuko.

Mimi apretó los dientes, necesitaba una salida a este problema, no podía dejar palacio. Sintió un nudo en la garganta mientras luchaba por contener las lágrimas de frustración y desesperación. La idea de abandonar el harem y enfrentarse a un matrimonio impuesto le resultaba abrumadora. Sus manos temblaban ligeramente, su mente se debatía entre el miedo a lo desconocido y la desesperada necesidad de libertad.

¡Necesitaba librarse de esto!

¡Pronto!

—No puede hacerme esto, sultana.— Habló Mimi.

—Si puede, es la madre del sultán.—Respondió Juri— Tú no eres quien, para desafiarla, eres una simple esclava.

¿Simple esclava?

¡Ella era más que eso!

—Soy la favorita de su majestad.— Respondió Mimi— Y la madre de su futuro hijo.

¿Madre de su futuro hijo?

Natsuko observó sorprendida a la castaña.

—¿Qué locuras estás diciendo?

—No es una locura, mi sultana.— Contestó la castaña— Es la verdad, seré madre del hijo del sultán.—Musitó—Estoy embarazada.

Natsuko al escuchar esto sintió como si su mundo se derrumbase.

—¿Perdón?—Cuestionó— ¿Qué dijiste?

Juri y Gennai intercambiaron miradas ante esta declaración.

—Dije que estoy embarazada.— Respondió la castaña.

¿Embarazada?

—¡No mientas!

—Es la verdad, madre sultana, estoy embarazada.— Contestó Mimi decidida, mejor dicho, intentando aparentar decisión, porque la verdad era que...

No estaba embarazada


—¿Sabes lo que te haré si estás mintiendo?— Preguntó Natsuko— Para evitar esta boda.

Mimi bajó la cabeza— Lo sé mi sultana.

Sabía que mentir con algo como eso era grave, pero necesitaba salvarse de ese castigo.

—No miento sultana.—Respondió— Estoy embarazada.— Declaró— El sultán Yamato tendrá un hijo.

—Callate.— Ordenó Natsuko.

Pensar en esa idea la hacía temblar del miedo. No era posible que esa concubina estuviera embrazada, después de todo, solo traía problemas. Pero ¿si era verdad? ¿si en verdad estaba embarazada? Ella no podía simplemente deshacerse de ella ante la posibilidad de que tuviera un nieto suyo en su vientre.

Aunque, no tenía sentido, si estuviera embarazada Gennai Aga y Juri Kalfa se lo hubieran dicho, incluso ellos parecian sorprendidos de la noticia.

—¿Alguien más sabe de esto?

Mimi negó— No, nadie sabe.

—¿Por qué?— Preguntó Natsuko desafiante— ¿Por qué no se lo contaste a las mujeres del harem? Generalmente las mujeres al saber esta noticia la gritan a los cuatro vientos.

—Porque las mujeres del harem me odian y sé que no les causará felicidad.— Respondió la castaña—Sé que es delicado, y debo mantenerlo en secreto, hasta que se demuestre. Para que nadie intente herirme.

Sí, eso era un buen punto.

Natsuko hizo una mueca y dirigió su mirada hacia el vientre de la joven. No tenía signos de estar embarazada.

—Gennai Aga.— Llamó al encargado del harem.

—¿Sí?

—Tú estás a cargo de las mujeres del harem, en especial de las favoritas.— Comentó Natsuko— Dime ¿hace cuanto tiempo esta mujer está sin su período?

—Pues...—El hombre intentó recordar— No podría decirle con certeza...—Pasó su mirada por Mimi, quien le dio una mirada suplicante.

—¿Es posible que esté embarazada?— Preguntó la oji-azul.

Gennai se mordió el labio inferior, no quería mentir, pero Mimi en verdad parecía afligida por esa situación.

—Yo diría que sí, mi sultana.— Respondió— Después de todo, lleva varias semanas yendo a los aposentos de su majestad Yamato.—Comentó— Y, según mis cálculos, la señorita Mimi no habrá presentado síntomas de estar con su período hace más de un mes.

—Espero que me estés diciendo la verdad Gennai Aga.— Comentó Natsuko.

El aga simplemente bajó la mirada en señal de reverencia.

—Llévate a esta concubina a sus aposentos y no permitas que salga de ahí hasta que yo lo ordene.— Declaró Natsuko.

—Sí mi sultana.— Respondió Gennai antes de tomar a Mimi del brazo.

—Pe-pero el compromiso...

—Mientras no estemos seguros de tu embarazo, el matrimonio no se efectuará.— Respondió Natsuko.

Necesitaba estar segura que esa concubina estaba mintiendo o no, ya que no podía darle una concubina embarazada a Henry, mucho menos sbaiendo que podía llevar un hijo de Yamato en su vientre.

Fue así como Mimi asintió, hizo una reverencia y salió del lugar junto a Gennai.

Juri, al quedar a solas con la madre sultana decidió preguntar: —¿Cree que está embarazada?

—No lo sé.— Respondió la oji-azul— Es posible, pero también puede ser una mentira.— Comentó— Lo mejor será llamar a la médica para que la revise, necesitamos saber si es verdad o no.


—Niña, no puedo creer que hayas inventado algo así.— Comentó Gennai.

—¿Inventar?— Preguntó Mimi— ¿Quién dijo que inventé?

—No es necesario que me engañes, Mimi.— Respondió el oji-azul— Conozco muy bien todo lo que hacen las mujeres de este harem, especialmente las favoritas del sultán, y sé que no has presentado síntomas de embarazo.

—No es necesario presentar síntomas, yo sé que estoy embarazada, lo presiento.

—¡Mimi, por favor!— Exclamó Gennai— Comprendo que no quieras irte, después de todo, eres la favorita de su majestad, y está bien, después de todo, estás cumpliendo muy bien tu tarea atendiéndolo todas las noches.— Comentó— Sin embargo, inventar algo como esto puede traer consecuencias.

Mimi suspiró— No estoy mintiendo.— Se defendió— Pero si así fuera, tendría mis razones de hacerlo ¿no? la sultana quiere casarme, no puedo permitirlo. Yo amo a su majestad.

—Está bien que lo ames, pero si esto que dices es mentira será un problema mucho mayor.— Declaró el aga.

—Entonces ¡ayúdame!— Rogó Mimi— Convence a la sultana madre de que piense en otra cosa.

—Me encantaría hacerlo.— Respondió Gennai, después de todo, él le era leal al sultán, Yamato, y sabía que a él no le gustaría saber que su concubina favorita estaba con otro— Pero actualmente Natsuko, la madre sultana, está a cargo del harem y del palacio, no puedo hacer algo al respecto.

Mimi se mordió el labio inferior.

¿Por qué todos temían a la sultana madre?

Los dos llegaron a la puerta de los aposentos de la castaña.

Gennai abrió la puerta y junto a Mimi ingresaron en ella encontrándose con Yoshino.

—¿Gennai Aga?— Yoshino se colocó en pie— ¿Qué hace aquí?

—Vine a dejar a esta concubina.—Respondió el oji-azul.

La kalfa pasó su mirada por Mimi.

—¿Por qué?— Preguntó—¿Hizo algo?

Gennai asintió— Sí.— Contestó— Dime, Yoshino ¿tú sabías que estaba embarazada?

—¿Embarazada?— Cuestionó Yoshino sorprendida y dirigió su mirada hacia Mimi.

—Pregunto, porque ella dijo que estaba embarazada.— Respondió el aga—Aunque, creo que lo inventó.

—¡No inventé!— Exclamó Mimi—Verdaderamente estoy embarazada.

¿Qué?

La kalfa la observó sin entender.

—¡Espero que así sea!— Musitó el aga— Porque si no lo es tendrás problemas.

Mimi hizo una mueca.

—Yoshino ¿Recuerdas lo que sucedió con la última concubina que fingió estar embarazada, verdad?— Preguntó Gennai.

La kalfa se mordió el labio inferior y asintió.

—Esa esclava griega andaba por todos lados gritando que estaba embarazada, hasta recibió regalos...—Comentó el aga— Pero había atado una almohada en su barriga, la doctora se dio cuenta de la mentira y...—Movió su mano— Le rasgaron el vientre y luego la tiraron mar a bajo.

Mimi ante este relato sintió el verdadero terror.

Gennai pasó su mirada por ella— Para que veas, Mimi, fingir un embarazo no es algo simple.—La observó detenidamente— Dime ¿enserio quieres fingir un embarazo?

Mimi se mordió el labio inferior y apretó su puño— No estoy fingiendo.— Respondió— Yo, de verdad, estoy embarazada.


Mientras tanto, en los aposentos de la madre sultana.

—No puedo creer que la guerra haya comenzado.— Comentó Alice— Espero que todos estén bien.

—Estoy segura de que lo hará.— Respondió Rika— Nuestro hermano es fuerte, al igual que sus hombres.

Natsuko, quien se encontraba pensativa, suspiró.

—¿Usted que piensa sultana madre?— Alice le dirigió su mirada a la mujer adulta— ¿Por qué está tan callada?

La mujer hizo una mueca ante esto, la verdad es que estaba muy pensativa por el tema de Mimi, mandó a llamar a la mejor médica del reino para verificar su posible embarazo. Sin embargo, esto no quería que saliera a la luz, todavía.

—¿Le ocurre algo?—Preguntó Rika.

—Es simplemente que estoy preocupada.— Respondió—Como madre, me es inevitable estar preocupada.

"Como madre"

—Debe ser un honor para usted, estar en su posición, después de todo, ahora es madre del soberano de un imperio.— Comentó Alice.

—Lo es.— Respondió Natsuko— Pero, también significa una gran preocupación.

—Ahora, el sultán no está peleando por el trono.— Habló la hermana rubia de Yamato— Debería estar más relajada, quizás, Yamato fue a la guerra, pero está siendo protegido por cientos de soldados, y Takeru, su hijo menor está aquí en palacio.

La Valide Sultan suspiro— Una madre nunca deja de estar preocupada por sus hijos.—Comentó— Sea sultán o no, ellos siempre serán una preocupación.—Habló— Cuando, ustedes tengan sus hijos me entenderán.

"Cuando tengan sus hijos"

—Yo, muero por ser madre luego.— Comentó Alice— Es mi ilusión darle hijos a mi esposo.

Natsuko sonrió ante esto: —Supongo que ese es el deseo que muchas mujeres tienen.—Dirigió su mirada hacia Rika— ¿Tú, anhelas tener hijos?

La pelirroja se sorprendió ante aquella pregunta.

—La verdad es que no.— Respondió— No lo he considerado.

Como sultana tenía la facultad de permitir si su esposo la tocaba o no, y con el paso de los años, y decidió evitar aquello.

—¿Por qué no?— Preguntó Alice—Yamaki Pashá es bastante viejo, es posible que muera pronto.—Comentó— Podrías quedar sola, un hijo no te vendría mal.

Rika hizo una mueca— Lo sé, pero la verdad es que, no estoy interesada en la maternidad todavía.

A diferencia de las esclavas de ese harem, ella podía escoger si ser madre o no, y por el momento no estaba en sus planes.

—Comprendo que no te sientas preparada, después de todo, eres bastante joven.— Musitó Natsuko.

Rika era la hija más joven de las hijas de Hiroaki, fue casada a los catorce años, prácticamente siendo una niña, y ahora tenía dieciocho años, aún tenía tiempo para dar a luz un príncipe.

—Bueno, la juventud dura poco.— Comentó Alice— No te haría mal darle otro enfoque a tu vida.

La pelirroja hizo una mueca— Por el momento, no lo necesito.

Justo en ese momento la puerta se abrió y en el lugar aparecieron Kiriha, Sora e Hikari.

—¡Abuela!— Grito el pequeño príncipe.

—Mi nieto.— Musitó Natsuko y Kiriha corrió hacia ella para abrazarla—¿Terminó la clase?

—Sí, terminó.—Respondió Kiriha.

Natsuko dirigió su mirada hacia Hikari— ¿Cómo estuvo?

—Muy bien.— Contestó la castaña— El pequeño príncipe va en camino a ser un verdadero caballero.

—Eso es bueno.— Comentó la oji-azul.

Kiriha se dirigió hacia la sultana pelirroja— Sultana Rika, quiero dar un paseo en el jardín contigo.

La hermana de Yamato ante esta propuesta sonrió— ¡Pues claro, mi príncipe!— Respondió antes de colocarse en pie—¿Vienes con nosotros Hikari?

—Me encantaría sultana.— Respondió Hikari.

Fue así como los tres se dispusieron a salir dejando a solas a Sora, Alice y Natsuko.

—Kiriha está muy alto.— Comentó la madre sultana—Será tan alto como mi león.

Sora asintió orgullosa.

—De seguro será valiente como su padre.—Habló Alice.

Natsuko asintió.

Eso esperaba, que fuera tan grande y fuerte como Yamato, solo así se convertiría en un buen sultán.

—Mi sultana.—Sora llamó a la Valide.

—¿Sí?— Natsuko dirigió su mirada hacia ella.

—Disculpe, pero quería saber ¿cómo van los preparativos para boda de esa concubina?— Preguntó la pelirroja.

La sultana madre hizo una mueca ante esto, Alice dirigió su mirada sorprendida hacia ella.

—Así que ¿es verdad?— Preguntó la sultana rubia— ¿Va a casar a esa concubina con Henry Bey?

—Ese era mi plan.— Respondió Natsuko.

—¿Era?— Cuestionó Sora.

La Valide asintió— Lamentablemente esa mujer me dijo algo que lo puede impedir.

Alice alzó una ceja: —¿Qué le dijo esa mujer?—Preguntó.

—De seguro algo malo.—Contestó Sora— Esa irreverente siempre dice cosas malas.

Natsuko suspiró.

—Dijo que está embarazada.

¿Qué?

Esta declaración sorprendió tanto a Alice como a Sora.

La pelirroja sintió que todo el mundo le daba vueltas ¿cómo era posible?

—De seguro es una mentira.— Comentó— No es posible que esté embarazada.

—La verdad es que, no lo sé.— Respondió Natsuko— Mandé a llamar a la mejor médica del imperio para que la revise, y me diga si está embarazada o no.

Ojalá que no, Mimi no podía ser sultana.


Mientras tanto en la habitación de Mimi.

La sala estaba impregnada de un aire tenso entre Yoshino Kalfa, quien observaba con enfado a Mimi. Sus ojos brillaban con una mezcla de desaprobación y furia conteniendo sus emociones.

—Mimi, ¿qué es esto que has hecho? —exigió Yoshino, su voz resonando con autoridad mientras clavaba una mirada penetrante en Mimi.

Mimi tragó saliva nerviosamente, consciente de que había sido descubierta en su engaño.

—Yoshi, yo...—balbuceó Mimi, buscando desesperadamente una excusa que pudiera salvarla de la ira de Yoshino—No tuve opción. Me iban a casar con Henry Bey.

—Mimi, entiendo que no tuvieras salida, pero pudiste pensar en otra cosa. Inventar un embarazo es un acto despreciable, y las consecuencias serán severas.—advirtió Yoshino, su tono lleno de determinación.

El corazón de Mimi se hundió ante la dureza de las palabras de Yoshino. Sabía que había cometido un error grave y que ahora tendría que enfrentar las consecuencias de sus acciones.

—Lo siento. Fue un error terrible. No volverá a ocurrir.—respondió Mimi, con la voz temblorosa de remordimiento.

Pero Yoshino no estaba dispuesta a dejar pasar el asunto fácilmente.

—¡Claro que no volverá a ocurrir!— Exclamó— Si descubren que no estás embarazada no tendrán piedad y buscaran ¡No casarte! Si no matarte.

Mimi sintió el peso de la advertencia de Yoshino sobre sus hombros. Sabía que había cometido un grave error y que tendría que esforzarse mucho para recuperar la confianza y el respeto de la Kalfa y de los demás en la corte.

Justo en ese minuto la puerta sonó.

¡Toc, toc!

¡Rayos, rayos, rayos!

Ninguna dijo "Adelante" pero de igual forma la puerta se abrió y en el lugar apareció la kalfa de la sultana madre.

—Juri Kalfa.— Yoshino pronunció su nombre— ¿Qué haces aquí?

—Vengo a buscar a Mimi.

—¿Buscar a Mimi?

Juri asintió— Necesito que venga conmigo.


Mientras tanto, en el jardín. Rika e Hikari caminaban mientras el pequeño príncipe corría por el lugar.

—Qué día tan gris para comenzar una guerra.— Musitó la castaña mientras observaba el cielo que daba indicios de comenzar a llover.

La pelirroja asintió—El cielo sabe que una catastrófica guerra comenzará.

—Eso me preocupa.— Musitó la castaña— No quiero que mi hermano caiga.

—Te entiendo, yo tampoco quiero que a Yamato le suceda algo.— Respondió Rika.

—En su caso debe tener preocupación doble, después de todo, su esposo está allí.

La pelirroja se mordió el labio inferior, la verdad era que, no estaba muy preocupada por él. Sí, había cierto sentimiento de preocupación por quedar viuda, ya que eso significaba quedar a la merced de un nuevo matrimonio con una nueva alianza política, pero en sí, no era por su esposo, quien era bastantes años mayor que ella.

Rika dirigió su mirada hacia la castaña— Hablando de esposo, tú estás cercana a la edad de casarte ¿no?

Hikari hizo una mueca— ¿E? Su-supongo que sí.

—¿Supones?— Cuestionó la pelirroja— ¿Taichi no te ha hablado de eso?

La castaña negó— No, mi hermano se ha mantenido al margen de eso.

—No me sorprende, después de todo, eres su única hermana.— Comentó Rika— No creo que quiera separarse de ti todavía.

Hikari asintió ante esto, ya que era un hecho, Taichi jamás querría separarse de ella.

Además, era un hermano celoso, no lo veía buscándole un compromiso.

—¡Tío Takeru!— El grito del pequeño príncipe sacó a la castaña de sus pensamientos.

Kiriha corrió por el jardín y corrió hasta la entrada donde se encontraba el hermano de Yamato, quien al ver al pequeño, lo recibió en sus brazos.

—¡Ey!— Exclamó—¿Cómo está el mejor sobrino del mundo?

—¡Bien!— Respondió el pequeño— Me alegra verte aquí ¡quiero jugar a la guerra!

—Ven, Hikari, vamos a saludar a mi hermano.— Rika le hizo una seña a Hikari para acercarse al rubio.

La castaña se mordió el labio inferior ante esto, no quería estar frente a frente al príncipe, sin embargo no podía decir que no. Estaba frente a la sultana Rika.

Fue así como se acercaron e Hikari hizo una reverencia.

—Su majestad.

—Hermano.

Takeru pasó su mirada por ambas mujeres— Rika, Hikari.

La pelirroja alzó la mano y el rubio besó su mano.

—Mi querida hermano, me alegra verte, aunque también me sorprende, pensé que estarías en tu clase.— Comentó.

—Decidí salir a dar una vuelta.—Respondió Takeru— Y ver cómo está el palacio luego de que Yamato y los demás se fueran a la guerra.

—¡Tío!— Kiriha lo llamó— ¿Por qué no fuiste a la guerra?

Tk dirigió su mirada hacia el pequeño—¿No te alegra saber que estoy aquí?

—Claro que sí.— Respondió el hijo de Yamato— Pero me sorprende verte aquí, pensé que todos los hombres irían.

—Tu padre me pidió que me quedase a cuidar el palacio, ya que no creyó que fuera el momento de ir a una guerra.

—¿No?— Musitó Hikari sorprendida— ¿Por qué no, mi príncipe, usted se ha preparado estos meses en ambito político y en entrenamientos para esto?

Ella no quería que fuera a la guerra, ya que le aterraba la idea de perderlo, sin embargo, le causaba cierta tristeza saber que el trabajo de Takeru por intentar ser un príncipe aceptado no fuera valorado.

—Soy un príncipe joven, y a pesar de que, hice mi juramento jenízaro todavía no tengo el entrenamiento suficiente.— Comentó.

—Además, necesitamos que alguien se quede aquí en palacio en caso de que el sultán caiga.— Musitó Rika.

Kiriha era el príncipe heredero, pero era hijo único, no podían correr el riesgo de perder a Takeru, otro príncipe que fácilmente podía suceder a Yamato, si moría.

—Comprendo.—Musitó la hermana de Taichi— Lamento que no haya podido ir, sé que usted se ha preparado mucho para eso.

—No lo lamentes, la verdad es que creo que la decisión de mi hermano fue sabia.— Respondió—Y, para mí es bueno estar aquí, después de todo, así puedo protegerlas si algo ocurre.—Comentó el rubio y dirigió su mirada hacia Hikari— Y, a su vez, puedo hacerle compañía a la señorita Hikari, después de todo, ahora que está sola, sin sus padres y hermano, necesita apoyo.

Hikari se mordió el labio inferior, rápidamente bajó su cabeza— N-no es necesario, príncipe que se preocupe por mí.

—Claro que debo.— Respondió el rubio— Una joven como tú no merece estar sola en momentos como estos.

Rika observó atentamente a Takeru, quien observaba con intensidad a la castaña.

Hizo una mueca.

El último tiempo había notado cierto comportamiento extraño de su hermano menor, teniendo gestos con la hermana de Taichi, Hikari. Sin embargo, la castaña parecía un tanto incómoda con esto, lo cual no iba a criticar, ya que no era correcto que un príncipe tuviera esos gestos con una mujer libre.

—Es bueno que estés atento a nuestros súbditos, hermano.— Comentó la pelirroja— Sin embargo, Hikari está acompañada de las mujeres del harem, en especial de madre sultana, Natsuko.—Habló—Tú debes estar preocupado en tus clases y entrenar, ya que esta vez no fuiste a la guerra, pero en la próxima tendrás que asistir.

—Lo sé, hermana, y lo estoy haciendo.— Respondió Takeru— Haré todo lo posible para ser un príncipe preparado.

—Eso espero.— Contestó Rika.


Mientras tanto, en la enfermería del palacio.

Mimi ingresaba a ella acompañada de Gennai Aga y Juri Kalfa.

—¿Por qué me traen aquí?— Preguntó Mimi.

—Porque la sultana madre lo ordenó.—Contestó la kalfa.

La oji-miel hizo una mueca— Les dije que estoy embaraza ¡Necesito descansar!

—Sí, lo dijiste.— Respondió Juri— Sin embargo, la sultana madre pidió que la médica te revisé.

—¿Me revise?— Preguntó Mimi.

La kalfa asintió— Necesitamos saber si estás embarazada de verdad o si solo estás mintiendo.

¡Rayos!

—N-no es necesario.— Contestó la oji-miel— Ya me revisé y puedo confirmar que estoy embarazada.

—No basta solo con tus palabras.—Respondió Juri— Necesitamos que la médica lo compruebe.

—¡No!— Mimi llevó sus manos a su vientre— ¿Quién me asegura que solo será una revisión?

Juri alzó aun ceja— ¿Por qué dices eso?

—Porque no confió en las personas de este harem.— Musitó Mimi— ¿Y si, esta mujer me quiere hacer daño?

La médica negó— Señorita, yo no quiero hacerle daño, simplemente quiero verificar si tiene un hijo en su vientre.— Respondió.

—No necesito que lo haga.

—Eso no lo decides tú.— Contestó Juri— ¡Es una orden de la sultana madre que te revise!

Mimi se mordió el labio inferior.

—No quiero.

No podía dejar que la revisara, si se confirmaba que no estaba embarazada ¡tendría problemas! no podía permitir eso.

—Ven.

—¡No!

Juri la observó con seriedad— No estoy jugando, deja de actuar como una niña.

Mimi simplemente mordió su labio inferior.

—Acaso ¿ocultas algo?— Preguntó la kalfa.

Alzó la mirada sorprendida.

—¿Por qué me pregunta eso?— Cuestionó la oji-miel.

—Porque insiste en no revisarte.—Comentó la kalfa— Eso me da a entender muchas cosas.

Mimi hizo una mueca— N-no, claro que no.

—¿Entonces?— Preguntó Juri— ¿Por qué no te dejas revisar?

Mimi apretó su puño.

—¡Vamos, señorita, permítame hacer mi trabajo!— Exclamó la médica.

La oji-miel simplemente se mantuvo en silencio.

Gennai suspiró.

—¡Mimi, por favor, has caso!— Exclamó y con su fuerza de hombre tomó a la castaña por el brazo, suavemente jaló de ella.

Mimi intentó retenerse, pero finalmente cedió.

No quería aceptar su derrota, sin embargo, el destino se estaba empeñando en hacerla admitir esto.

Fue así como se recostó sobre la cama, resignada, y depositó sus manos en su vientre.

—Muy bien, revise, señorita médica.

La mujer asintió, sin decir palabra, se dispuso a cumplir con su labor.


Mientras tanto en los aposentos de la sultana madre, Natsuko estaba junto a Sora y Alice.

—En estos minutos, la médica debe estar revisando a esa mujer.— Musitó la sultana rubia.

Natsuko asintió— Juri se encargará en traernos las noticias.

Sora cruzó los dedos rogando al cielo que fuera mentira aquello que dijo esa mujer.

—¿Usted, cree que podría estar embarazada?— Alice le preguntó a la Valide.

—No lo sé.— Musitó Natsuko— Me gustaría creer que no, pero hay posibilidades, después de todo, Yamato solo ha estado con ella en estas últimas semanas.— Comentó— Incluso, los días Jueves.

Sora apretó su puño verdaderamente nerviosa, no quería imaginar que aquella mujer le diera un hijo a Yamato, mucho menos en este momento que el sultán parecía prestarle atención solo a ella.

—Mi sultana ¿si es verdad que está embarazada, que hará usted?— Alice le preguntó a Natsuko.

La Valide hizo una mueca, la verdad es que, esa pregunta era difícil, después de todo, no le gustaba esa mujer, pero daría a luz a su nieto, su sangre, eso era un hecho que no podía ignorar.

—No nos apresuremos, Alice.— Respondió— Esperemos la respuesta.

No quería decir algo de lo que se pudiera arrepentir, necesitaba ser prudente y esperar.


Mientras tanto, en la enfermería, Mimi se encontraba acostada en la cama observando con nerviosismo el techo.

Por su lado, la médica se dedicaba a palpar su abdomen con cuidado, sintiendo la textura y la tensión de los músculos abdominales. Mimi inhala profundamente, sintiendo las manos de la médica sobre su vientre. La médica hace algunas preguntas sobre sus síntomas y su historial médico, mientras continúa su examen.

Luego posó una toalla en sus piernas para revisar su parte baja.

Después de unos minutos de examen físico, la médica se apartó de la castaña y se levantó de la cama.

—Listo, termine el examen.— Respondió.

Mimi ante esto, se levantó de la cama y acomodo su ropa, mientras la médica guardaba sus instrumentos de trabajo en su bolso.

—Y bien...—Juri habló— ¿Cual es el veredicto?

La médica observó a la kalfa, al aga y luego hacia Mimi, quien ante el nerviosismo bajó la mirada, ya que no quería escuchar la respuesta.

—Felicidades.— Musitó la médica para sorpresa de Mimi.

La castaña alzó la mirada sorprendida y notó la sonrisa en el rostro de la médica.

—Está embarazada.

Mimi se quedó atónita por un momento, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Un destello de asombro iluminó sus ojos, pero pronto fue reemplazado por una sonrisa radiante que se extendió por todo su rostro. Sus labios temblaron ligeramente mientras una oleada de emoción la invadió.

—¿En serio? —susurró Mimi, apenas pudiendo contener su emoción.

La médica asintió con una sonrisa tranquilizadora.

—Sí, en verdad estás embarazada —confirmó la médica, observando la alegría en el rostro de Mimi con afecto.

Una ola de felicidad pura inundó el corazón de Mimi mientras absorbía la noticia. Se tomó un momento para respirar profundamente, dejando que la realidad de su bendición se asentara. Llevó sus manos a su vientre y la emoción fue máxima al recordar que ahí se encontraba su hijo.

Gennai Aga y Juri Kalfa intercambiaron miradas, totalmente incrédulos ante esto. Juri sabía que esta noticia no le gustaría a su majestad. Sin embargo, para Gennai Aga era un honor saber que, pronto llegaría otro príncipe al harem.


Mientras aguardaban nerviosamente en los aposentos de la sultana madre, el silencio se hizo más denso con cada segundo que pasaba. Las miradas ansiosas se cruzaban entre Natsuko, Sora y Alice, mientras esperaban las noticias que traería Juri Kalfa.

Finalmente, se abrió la puerta y Juri entró con paso rápido, su rostro mostraba una expresión de seriedad que no pasó desapercibida para las mujeres reunidas.

—Mi sultana, tengo noticias.—anunció Juri, inclinándose respetuosamente ante Natsuko.

—¿A si?— Preguntó la madre sultana— ¿Cuál es el diagnóstico de la concubina de mi hijo?

—El diagnóstico de la médica fue que...—declaró Juri, con una pausa significativa antes de pronunciar esas palabras. Pasó su mirada levemente por la sultana pelirroja, sabía que la siguiente noticia no le agradaría, había vivido tantas veces esa escena con anteriores sultanas y sus reacciones no eran buenas.

Su mirada regresó a la madre sultana.

—La muchacha está embarazada.

—¿Qué?— Preguntó Natsuko.

Sora apretó lo dientes ante la impresión.

¡Esto no era verdad!

—Espera un hijo.— Finalizó la kalfa.

Natsuko abrió los ojos a más no poder ante la noticia, en verdad no la esperaba ¿tendría otro nieto? Eso era algo que estaba esperando, pero no se imaginaba que ocurriría.

Sora apretó su puño, esta era la peor noticia que pudo haber recibido en toda su vida, Yamato tendría un hijo con otra persona, no con ella, sino que con su amante y si era hombre...

¡Mimi sería sultana!

Sora sintió que todo el mundo le daba vueltas ¡Esto no era posible! Claro que no.


+Las votaciones por el momento siguen igual, como dije quiero sacar un promedio, sin embargo, mi pregunta es ¿cuando se refieren a 3 hijos, se refieren a 3 hombres o cuentan mujeres también?

DespinaMoon98: Gracias por tu comentario y tu apoyo continuo a la historia. Me alegra que hayas disfrutado del nuevo capítulo y de la intensidad entre los protagonistas, así como del desafío que representa el comportamiento de Sora. Es cierto que la paciencia del sultán Yamato es admirable, pero en este caso es justificable, porque es la mujer que ha estado con él hace tiempo y es la madre de su único hijo. Respecto a la rápida actualización, me sucede que esta historia siento que es más fácil escribir, porque no tiene como un "objetivo claro" escribo lo que siento, a ver que sucede, y manejo bien el tema, así que no dudo mucho en colocar ciertos detalles. En cuanto a los nuevos personajes, llegaran a dar un poco más de tensión a esta historia jsjsjs ¡Espero que te gusten y que añadan aún más profundidad al sultanato de Yamato! Y sí, el mundo de la política en el imperio otomano era realmente intrincado y duro, como bien mencionas (Jajaja entiendo que te imagines eso, pero el esposo de Alice, así como Henry o Taichi, personajes de Digimon se ven tal cual como en el anime de Digimon) Espero que sigas disfrutando de la historia y que estés ansiosa por descubrir cómo se desarrollarán los acontecimientos en el futuro. ¡Saludos y gracias de nuevo por tu apoyo! Espero que sigas leyendo y comentando.

TheBigParadox: Jajaja eso significa que estoy cumpliendo con mi objetivo al hacer trasnochar a mis lectores por la historia jijiji entiendo que te hayas arrepentido jajaja le puse énfasis a esas escenas, pero por el momento prefiero mantener los parámetros. Alice va a ser una combinación entre Sha y Hatice, ya que ninguna de las dos me agrada jajaja la hermana de Suleiman que generalmente estaba lejos se llamaba Beyhan, pero tengo planeado que otra persona ocupe ese lugar. QUe bueno que te haya gustado la discusión jajaja sí, estuvo bueno la sabroseada de Yamato y Mimi, debía vengarse de algún modo y marcar territorio. Bueno, con respecto a la poesía, creo que eso no será, porque no siento que sea algo propio de Yamato, sin embargo, habrá cartas. Una escena que borré iba a mencionar el tema de las cartas. Me alegra ver que continúas leyendo y comentando. Te mando un saludo a la distancia.

Adrit126: Hola, sí, acertaste, era a quien Natsuko tenía en mente, y lamentablemente es la sultana madre. Alice y su marido van a ser villanos, y si, Rika con Taichi desconfían de ellos, Yamato en cierto punto sí y no, porque el esposo de Alice tiene rivalidad con Taichi, pero le es leal a Yamato, eso es lo que a él importa. Debía darle un poco de fuego a ambos y así sucedió jsjsjsjs Ya veremos si Mimi hace algo para que la dejen de molestar jsjsjs por el momento tendrá que aceptar su posición jsjsjs Con respecto a Yoshino, algo sabe, pero en general muchos saben que Taichi y Sora no se llevan bien. Sí ¡Taichi merece ser feliz! pero también tendrá que luchar por eso jajaja Me alegra ver que continúas comentando y leyendo. Te mando un saludo a la distancia.

+Sigo con la dinámica:

Suzie Esma Kalfa Hatun