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SATURDAY NIGHT
A Naruto le gusta Sakura. A Sakura le gustan las mascarillas faciales.
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11:20 PM.
Sábado por la noche.
Desde la lejanía podía escuchar a sus bulliciosos vecinos, reproduciendo alguna canción que por lo saturado de los altavoces Sakura no podía reconocer.
Malditos vagos. Pensó mientras enterraba su cabeza rosada entre las almohadas.
Todos sus amigos estaban festejando en casa de Ino – su mejor amiga y novia de su antiguo amor de infancia – pero Sakura no encontraba las fuerzas para levantarse de su cómoda cama.
Había trabajado toda la semana, cubriendo a Deidara – su revoltoso compañero – porque el rubio había decidido irse de vacaciones con su novio, Sasori. No había tenido el corazón de negarse en cubrir los turnos del rubio por dos motivos.
Primero, y el que Sakura no admitiría tan fácilmente, el rubio se había convertido en un amigo muy preciado para ella. Siempre que ella llegaba a la cafetería donde trabajaban, estresada por sus clases de la universidad, Deidara le preparaba un café helado – el favorito de la pelirrosada.
Segundo, Sasori, su malhumorado primo, se pasaría toda la semana refunfuñando si es que llegaba a perderse aquella exhibición en Suna.
Así que, Sakura no había tenido elección realmente.
–Al menos se ve que ambos están disfrutando – Susurró mientras vía las historias de Instagram de un borracho Deidara y de un sonriente Sasori.
Siguió revisando las historias de sus amigos, varios de los cuales ya se encontraban en casa de Ino. Se suponía que ella debería haber llegado hace 1 hora, pero con cada minuto que pasaba Sakura podía jurar que su cama se volvía más cómoda.
¿Sería tan malo que no fuera?
De seguro Ino se molestaría y haría un berrinche, claro que eso haría la Ino-sobria, pero lo más probable es que para mañana su mejor amiga no recordaría nada, todos los que conocían a Ino sabían que era una fanática de los shots de tequila. Ni notaría su ausencia.
"¿Ya vienes? – Ino"
Sakura bufó con una leve molestia, estaba agotada después del largo día que había tenido. Lo mejor que podía hacer era ignorar los mensajes y colocar una película. Incluso podría pedir algo de comida, no había almorzado nada.
"Frentona, no me ignores"
":("
"¡Es sábado, no puedes quedarte en tu cama!"
Luego del cuarto mensaje seguido, Sakura decidió que lo mejor que podía hacer era silenciar los mensajes de la rubia, eso o decirle que no llegaría a su fiesta. Opto por la primera opción, la rubia era tan testadura que no aceptaría un no como respuesta, sería capaz de enviar a Sasuke a buscarla.
Mientras buscaba algún sticker con el que responder los mensajes de Ino antes de ignorarla por el resto de la noche, observó como un nuevo mensaje aparecía en el chat.
"Sasuke invitó a algunos amigos de su gimnasio, y encontré al chico perfecto para ti ;)"
Sakura rodó los ojos, desde hace algunos meses que Ino estaba intentando conseguirle pareja para que ambas pudieran tener citas dobles como las mejores amigas que eran. Pero Sakura siempre se negaba, no estaba interesada en conocer a los amigos de Ino. Sobre todo, porque últimamente alguien se estaba robando toda su atención.
"¡Si sigues así, seguirás siendo una solterona!"
"Buenas noches, cerda". Le respondió, antes de bloquear su celular. Ese ultimo mensaje la había molestado levemente.
No tenía ningún problema siendo una solterona, pero a veces la insistencia de Ino la hacían cuestionarse de si estaba haciendo lo correcto. Después de todo, era sábado por la noche y ella estaba buscando alguna película que ver mientras que todo aquellos que conocía estaban pasando una divertida noche.
Quizás se estaba convirtiendo en una aguafiestas.
Suspirando decidió desbloquear su celular y pedir algo de comida.
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Sakura estaba cepillando su largo cabello cuando escucho como la puerta de su departamento se abría. Extrañada decidió salir del baño.
¿Naruto? – Preguntó mientras veía al rubio sacarse su chaqueta y lanzarla en el sofá de la sala. La pelirrosada alzo una ceja viendo a su compañero de cuarto, si había algo que ella no toleraba era el desorden.
–Sakuuura-chan, te estuve esperando con el idiota de Sasuke, pero no llegaste así que vine a buscarte – Naruto sonrió con esa felina expresión que lo caracterizaba – rápido vístete y vámonos.
–No iré, Naruto.
–No acepto un no por respuesta – Naruto puso su mejor cara de gato con botas, y si Sakura no conociera esa expresión desde que eran niños habría accedido a la petición del rubio. Cuando Naruto se lo proponía podía ser bastante convincente, ¿Quién podría decirle que no a esos brillantes ojos azules?
Rodeando los ojos, se acercó a su mejor amigo y le revolvió su cabello, desordenándolo aun mas de lo que ya estaba.
–No – le respondió sonriente mientras se inclinaba en el sofá.
"Que suave" Pensó Sakura mientras dejaba su mano descansar por más segundos de lo necesario. Naruto se quedó mirándola a los ojos suplicante, al rubio le encantaban las fiestas, pero le encantaba aún más compartir con sus mejores amigos.
Mientras ambos intercambiaban miradas un extraño sentimiento comenzó a recorrer su cuerpo, una extraña sensación de calor que la incomodaba y que venía experimentando desde hace algunos meses.
–¿Sakura-chan? – murmuro Naruto mientras se acercaba un poco más a la pelirrosa.
El momento se interrumpió abruptamente mientras el celular de Sakura sonaba con una estridente canción. Mientras se acercaba a contestar la llamada del número desconocido, escucho como el rubio suspiraba desde el sofá.
¿Qué es lo que les pasaba últimamente a ambos? No era la primera vez que compartían un momento intimo como el de hace minutos, de hecho, todo había comenzado hace unas semanas después de una noche de cervezas. Claro que los dos intentaban disimular lo que había ocurrido en esa ocasión.
Sacudiendo los recuerdos de esa noche, reviso su celular.
Su cena al fin había llegado.
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–¿Te traigo otra, Sakura-chan? – le pregunto su amigo mientras se levantaba de la cama de la pelirrosa.
Luego de que Sakura se negará en ir a la fiesta de Ino y de que Naruto se diera cuenta de que no la podría convencer, decidió quedarse para hacerle compañía. "No es divertido si no estas tú" Refunfuño mientras se recostaba en el sofá.
Ambos habían ido en busca de un par de cervezas para pasar la noche juntos. Naruto había colocado una de sus películas favoritas, la cual ya estaba terminando.
Sakura negó mientras se estiraba entre las sabanas de su cama, el espacio era un poco reducido para ambos, pero a Sakura le agradaba la compañía de su amigo.
El cansancio de toda la semana había regresado a adormecer a la pelirrosa. Revisó la hora en su celular, 1:48AM.
Mañana era su día libre en la cafetería, pero tenía que hacer un informe para una clase de psicología que había tomado a inicios de semestre. Quizás ya era momento de dar por terminada la noche.
–¿Quieres ver otra película, Sakura-chan? – El rubio regreso a la habitación de color rosada con una cerveza entre sus manos.
–No lo creo, estoy cansada, quizás debería dormir – Un bostezo se escapó involuntariamente de los labios de Sakura.
El rubio quiso protestar, pero al ver las moradas ojeras que oscurecían levemente los ojos jade de su amiga decidió quedarse callado. Después de todo había sido una semana agotadora para ella.
A penas la había visto en el departamento porque había estado ocupada entre las clases y los turnos extras en la cafetería.
–Si está bien – se acerco para recoger sus zapatillas blancas que se encontraban a un lado de la cama de la pelirrosa.
Al ver como el rubio se disponía a abandonar la habitación para que ella pudiera dormir, ese mismo sentimiento la volvió a recorrer. Por algún motivo que desconocía, no quería que Naruto se fuera.
–Espera – se apresuró a decir mientras se incorporaba de la cama – ¿quieres hacer otra cosa?
–¿Cómo qué? – le pregunto con curiosidad.
Sakura sonrió mientras se levantaba con emoción.
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–No – dijo el rubio serio mientras veía como su amiga intentaba colocarle la diadema de color verde
–¡Naruto, quédate quieto! – grito la pelirrosa – tienes que ponerte esto o vas a mancharte todo el cabello
Antes de que el rubio pudiera volver a quejarse, Sakura coloco la diadema de rana en la cabeza de su amigo. Acomodo los cabellos que sobresalían, asegurándose que ninguno tocara el bronceado rostro del rubio.
Naruto miro a su amiga, de puntillas intentando acomodar la diadema y trago profundo. Sakura siempre le había gustado, desde que eran pequeños. Pero ella siempre mostró interés en Sasuke, el idiota de su mejor amigo.
Sakura había pasado años enamorada, pero sin ser correspondida por el pelinegro, y Naruto jamás tuvo el coraje de confesar sus sentimientos por ella. Temía que, si le confesaba su amor, su amistad terminara.
Luego de años escondiendo sus sentimientos y de resignarse por un amor no correspondido, Naruto pensó que ya no sentía nada por ella. Después de todo, Sakura nunca le dio alguna señal de que sentía algo más que amistad por él.
O al menos, no hasta hace algunas semanas.
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(Algunas semanas atrás)
–Sasuke no sabe controlar su alcohol – Dijo Sakura entre risas mientras miraba al pelinegro sonrojado durmiendo en una muy incomoda posición en el sofá.
A pesar de la apariencia fría de su amigo, cada vez que se emborrachaba se convertía en otra persona. Y el problema era que Sasuke se emborrachaba muy fácilmente.
Los tres compartían departamento desde hace algunos meses, y las noches de tragos eran algo común entre ellos. Sasuke siempre era el primero en emborracharse y caer rendido.
–Sasuke, ¡despierta! – Naruto removió el brazo del pelinegro con rapidez, pero ni aun así el azabache se despertó. Siguió durmiendo pacíficamente sin enterarse de nada de lo que ocurría a su alrededor.
Sakura tomo su celular y rápidamente se saco una selfie con el azabache para enviársela a Ino.
–Creo que deberíamos dejarlo en su cama, mañana tiene clases temprano – Dijo Sakura mientras bloqueaba el celular luego de ver la respuesta de su amiga.
Naruto desvió la mirada de la televisión, donde habían colocado videos aleatorios para acompañarlos por la noche. Asintió, su amiga tenía razón. Los tres tenían clases temprano y ya llevaban bastante tomando.
–Pero antes de eso – Naruto rebusco entre el cajón de la mesa de centro que adornaba la sala para sacar un plumón. La ultima vez que Naruto se había emborrachado, Sasuke había decidido ponerse creativo con un plumón y la cara del rubio.
Era hora de que se las pagara.
Antes de que Sakura pudiera detenerlo, escribió rápidamente en la frente de su pálido amigo las palabras "soy un idiota". Burlándose por su travesura, Naruto le saco una foto a su amigo y se aseguro de guardarla para más tarde.
Tomo a su amigo con algo de dificultad y lo llevo a su habitación. Se aseguro de colocarlo de lado para evitar que se pudiera ahogar si es que terminaba vomitando, como solía ocurrir. Luego de asegurarse que todo estuviera bien con su amigo, abandono la habitación.
Sakura seguía sentada en el piso de la sala viendo algún video de un youtuber que Naruto desconocía. Se sentó a hacerle compañía a su amiga por un rato más.
Un par de tragos mas tarde, Naruto se comenzaba a sentir mareado y estaba seguro de que no sería capaz de llegar a sus clases de la mañana.
Un repentino empujón lo saco de sus pensamientos.
–¿Sakura-chan? – murmuro con suavidad mientras veía a su amiga acomodarse en su hombro. La pelirrosa lo miro de reojo mientras comía un poco de los dulces que había comprado temprano ese día – Creo que ya es momento para ir a dormir
Su amiga asintió y cuando se separo del hombro del rubio se resbalo levemente, lo que provoco que ambos quedaran peligrosamente cerca. Naruto se sonrojo, siempre había intentado mantener sus sentimientos escondidos, pero no estaba preparado para esa cercanía.
Ambos se quedaron mirando, Naruto podría jurar que esa noche fue hechizado por el olor a cerezas que su amiga desprendía. Los brillantes ojos jade que lo miraban con un brillo especial, la fina nariz con unas pequeñas pecas que podrían pasar desapercibas y esos labios que con cada segundo que pasaba le resultaban más tentadores.
Naruto trago grueso, tenía que alejarse de su amiga o enloquecería.
Antes de que pudiera alejarse con cualquier torpe excusa que se le ocurriera, algo lo detuvo.
Alguien en realidad, Sakura había colocado rápidamente su mano en la nuca del rubio y lo había jalado hacia ella.
Después de años, Naruto pudo probar los labios de su amiga esa noche.
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–¿Cuál mascarilla prefieres? – le pregunto Sakura burlonamente mientras sostenía dos frascos iguales.
–Que difícil decisión – le siguió el juego Naruto, mientras simulaba estar pensando – yo creo que este.
–¡Yo escogí el mismo!
Sakura se rio mientras guardaba uno de los frascos. Naruto observo a su amiga a través del espejo, tenía una diadema parecida a la de él, pero de un color rosa más oscuro que apenas se distinguía de su cabello.
En ese momento, y con esa diadema que dejaba las facciones de Sakura al descubierto, Naruto sintió algo removerse en su interior. Algo que llevaba mucho tiempo escondiendo.
–Sakura-chan – la interrumpió antes de que pudiera colocarle la mascarilla verde – necesito hablar de algo contigo.
La pelirrosa lo miro con duda, y dejando el frasco en el lavamanos se dedico a mirarlo con atención. Para Naruto no paso desapercibido el temblor en sus manos.
–Si claro, ¿Qué sucede?
Naruto se detuvo a pensar por un momento lo que estaba por decir, había protegido años su amistad con ella. ¿Estaba seguro de querer arriesgar todo? No lo sabía, pero sabía que necesitaba hablar de lo que había ocurrido entre ellos.
Ese pequeño beso que había compartido con ella no se borraba de sus pensamientos. Lo había intentado, se esforzaba por actuar como si nada, pero esa noche había cambiado algo en él.
Y tenía la esperanza de que había significado algo para Sakura. Naruto podía ser muy distraído, pero se daba cuenta de como su amiga lo miraba, esas pequeñas miradas que le regalaba cuando pensaba que no estaba prestando atención. Ese brillo que aparecía en los ojos de su amiga cuando compartían un momento a solas.
¿Cuántos años más estaría escondiendo lo que sentía por ella?
Sasuke le había dicho que era un cobarde, un idiota por esconderse. Y quizás tenía razón, quizás ya era momento de dejar de ser un cobarde que huía de sus propios sentimientos.
Solo necesitaba un momento de valentía.
Se lo debía a sí mismo.
–Quiero hablar del beso que me diste hace unas semanas – dijo sin titubear. Naruto se felicitó a si mismo por decirlo.
A penas Sakura escucho las palabras de su amigo, se sonrojo.
Había sido un arrebato del momento, desde hace tiempo que venía sintiendo algo por el rubio. Después de todo, ahora compartían bastante tiempo juntos en el departamento, y había podido conocer otras facetas del rubio desconocidas para ella.
Facetas que habían comenzado a atraerle, nunca antes se había dado cuenta de lo cuidadoso que el rubio podía ser. Si, era un bromista por naturaleza, pero nadie se preocupaba por los demás como él.
¿Qué estaba diciendo? El rubio siempre le había resultado encantador, pero solo lo había visto como un amigo. Pero ahora, ya no estaba segura de si solo sentía amistad por él.
Esa noche lo había besado, no había podido dormir tranquila por todas las emociones que un simple beso había provocado en ella. ¿Acaso a ella le gustaba Naruto?
Naruto, al ver que Sakura se mantenía callada, se arrepintió de haber sacado el tema a la luz.
–Disculpa, Sakura-chan – le dijo con una sensación de culpa, había sido un idiota. Claro que ella no quería hablar del tema – Entiendo que no quieras hablar de eso, estábamos muy ebrios esa noche y yo-
Y antes de que pudiera decir alguna palabra más, Sakura lo interrumpió con un beso.
La diferencia de estatura entre ambos provocaba que Sakura se pusiera de puntillas para poder alcanzar los labios del rubio. Coloco sus manos en los hombros para darse más soporte y poder profundizar el beso. Sintió las manos de Naruto recorrer si cintura, y un escalofrío la recorrió cuando su polera de pijama se subió levemente y pudo sentir el tacto de su amigo en su piel desnuda.
Era obvio que sentía algo por Naruto, podía sentir las mariposas sacudir su estómago. Se sentía como una adolescente dando su primer beso.
Una vez que la necesidad de aire se presento en ambos, tuvieron que romper el beso.
Sakura sentía sus mejillas arder.
–Naruto, me gustas – Le dijo, ese beso había sido la confirmación que necesitaba. Había estado dudando acerca de sus sentimientos, pero luego de ese maravilloso beso que habían compartido, estaba segura.
Naruto sonrió, siempre había intentado esconder sus sentimientos. Pero, esta confesión, lo cambiaba todo.
–Tú también me gustas, Sakura-chan – Y la volvió a besar. Los labios de Sakura se amoldaban perfectos con los suyos. Ese sabor a cereza que siempre le había encantado.
–Creo que tenemos que hablar muchas cosas – le dijo Sakura, mientras se acomodaba la diadema del cabello – pero por ahora, ¿quieres seguir con las mascarillas?
Naruto asintió, y dejo que Sakura comenzara a esparcir la mascarilla sobre su rostro.
Les esperaba una larga conversación la mañana siguiente, pero por ahora tenían toda la noche. Claro que Naruto no desperdicio la oportunidad de robarles más besos mientras Sakura les colocaba a ambos la mascarilla.
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A la mañana siguiente, un malhumorado Sasuke regreso al departamento. La cabeza lo estaba matando, no tenía ni idea de por qué le seguía al juego a Ino cuando de alcohol se trataba.
El azabache se dirigió a su habitación, cuando noto que la puerta de la habitación de Sakura estaba abierta. Y se sorprendió cuando distinguió una caballera rubia haciéndole compañía a su amiga.
Sasuke sonrió. Naruto al fin había dejado de ser un cobarde.
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