—¡Vamos! No seas aburrido, Potter.— La voz de Pansy sonaba más aguda, probablemente por la cantidad de Whisky de Fuego que se había tomado en las últimas horas, sin embargo, mantenía la elegancia al caminar con los delicados dedos envueltos alrededor de su muñeca para que no se escapara mientras se acercaban al gran círculo.
Las risas y voces altas acompañaban a la música movida pero a bajo volumen que llenaba la Sala Común de Slytherin, era la primera vez que Harry estaba allí por lo que se sorprendió de buena manera cuando encontró el lugar elegantemente adornado; la luz verde artificial del Lago Negro entraba por los vidrios oscuros que daban vista directa al agua, dos chimeneas dotaban de luz amarilla y naranja todo el lugar, las llamas creando formas curiosas en las pieles de los adolescentes que quedaban de la fiesta, había un poco de desorden con vasos, dulces y comida dejada de manera descuidada en cualquier lugar.
En el centro, habían acomodado los sofás para formar un círculo, colocando los cojines en el suelo para ellos sentarse sobre la alfombra y poder rodar correctamente la botella.
La idea había sido de Seamus, había propuesto un juego muggle donde giraban una botella vacía para determinar una pareja, el que la giraba formularía una pregunta o un reto al afortunado que había apuntado la botella.
Un juego inocente, al menos hasta que los retos y preguntas habían subido de tono, en ese punto varios invitados decidieron irse a dormir, Harry iba a hacer lo mismo si Pansy no fuera tan insistente.
Tomó asiento de nuevo, el mullido cojín no había sido ocupado y Harry trató de no mirar al frente suyo, en lugar de eso, observó los que se había quedado: Blaise Zabini, Theodore Nott y Pansy Parkinson, de Slytherin; Hermione Granger y Padma Patil de Ravenclaw; Lavander Brown, Seamus Finnigan, Dean Thomas y Ronald Weasley de Gryffindor, y él, el único Hufflepuff en aquella fiesta.
Oh… También estaba él, Draco Malfoy, otro Slytherin.
Accidentalmente se topó con los ojos grises en su recorrido, tan helados y sin emociones como en primer año cuando se habían topado en la entrada al Gran Comedor.
Todo de Malfoy era un misterio, era el único heredero de la fortuna de su familia y quien portaba el anillo de Señorío en su dedo anular derecho, su padre había muerto en la guerra contra el Señor Oscuro por lo que con apenas un año de edad, había sido llamado como Señor Draco Malfoy.
Todos habían escuchado partes de la historia, como Narcissa Malfoy había educado a su hijo sola, como se casó con su primo Regulus Black, como estos no habían tenido un heredero y en lugar de eso, Regulus había nombrado a su hijastro Señor de la Familia Black.
Draco Malfoy Black no era como los otros herederos sangre pura, él ya era un Señor y su comportamiento lo reflejaba; desde que llegó a Hogwarts siempre se posicionó como el mejor, las notas más altas eran suyas, el alumno ejemplar siempre era él, la Copa de Las Casas la ganaron gracias a él.
En segundo año fue el mejor jugador en Quidditch, el mejor en duelo y también el mejor en toda actividad adicional que tuvieran; caminaba por los pasillos como si fuera un rey, con elegancia, siempre correcto, perfectamente vestido, comportamiento intachable y todo lo que se esperaría de él lo cumplía yendo más allá.
En cuarto año fue extraño que él no fuera elegido como el Campeón de Hogwarts, sin embargo, cuando Cedric ganó todos se enteraron de la ayuda que recibió de Draco Malfoy.
Ahora, en quinto, los comentarios alrededor de su nombre se hacían más frecuentes y con otro tipo de temas, pues era la edad perfecta para que los hijos sangre pura formaran alianzas así como promesas matrimoniales, sin embargo, Malfoy no mostraba interés en nadie.
Propuestas, cartas, solicitudes de cortejo y ofrecimientos de manos fueron cortésmente rechazadas por el Slytherin así que con cada día que pasaba crecía la especulación en Hogwarts sobre la actitud de Malfoy y el nulo interés romántico que demostraba hacia todo el mundo en general.
Harry no iba a negarlo, él ya se había subido al tren de "Draco Malfoy es atractivo" pero estaba más en el lado de "Malfoy me intimida" que otra cosa, por lo que estar allí de frente al Slytherin, con su mirada intensa totalmente enfocada en él disparaba su ansiedad a niveles estratosféricos.
—¿Verdad o reto, pequeño tejón?— Tuvo que parpadear un par de veces para entender que se referían a él, ladeando su rostro para mirar a Zabini que esperaba su respuesta.
—Yo, uhm, verdad.— De nuevo el nerviosismo se hizo presente, calentando sus mejillas cuando toda la atención estuvo puesta en él.
—¿Tú y Diggory?— El moreno dejó la oración inconclusa, moviendo las cejas de arriba abajo con una sonrisa que le incomodó muchísimo más.
—Ahm.. ¿Cedric y yo, qué?— Ladeó su rostro un poco confundido y unas risitas se escucharon en el círculo, siendo calladas de manera abrupta cuando se encogió un poco en el cojín.
—Que si el Campeón y tú son novios.— Insistió Zabini, todavía sin quitar la mirada de la suya.
—¿Qué — La incredulidad probablemente se reflejó en su rostro, era la idea más absurda que había escuchado en su vida. Cedric era su mejor amigo… y lo extrañaba demasiado. —¡No! ¿Qué cosas dices? No, no, no.—
—¿Entonces quién es tu novio?— Harry miró alrededor, sin comprender el interés, y antes de poder responder, Granger habló.
—Es solo una pregunta.—
Escuchó de manera lejana una discusión divertida antes de que la botella girara de nuevo, fue interrogado varias veces, reveló que no tenía novio, que salir del clóset no había sido un salir para él porque nunca escondió su sexualidad, que Cedric y él no eran novios –de nuevo–, que no salía con nadie y que no había dado su primer beso.
—Sigo yo.—
Mordisqueó su labio inferior al escuchar la voz grave y profunda de Malfoy, sus dedos largos tomaron por primera vez la botella para hacerla girar sin dudar.
—¿Verdad o reto?— Le preguntó directamente y estuvo a punto de decirle que aún no le tocaba cuando la botella se detuvo apuntándole a él.
—Ha dicho muchas verdades, debe elegir reto.— Quizás si Malfoy no lo estuviera mirando de esa forma, se hubiera girado a reclamarle a Weasley, sin embargo estaba tan atrapado en los ojos grises que solo le quedó asentir.
—… reto —
—Déjame besarte.—
Se perdió el chillido que soltó Brown a su derecha, una exclamación sorprendida de Pansy a su izquierda y la risa de Nott en algún punto al costado de Malfoy.
Su corazón estalló, su garganta se secó por completo mientras sus manos sudaron sin control, sentía un vacío extraño en su bajo vientre así como el calor subiendo a todo su rostro y cuello.
No pudo hablar, solo asintió levemente.
Y entonces Malfoy avanzó hacia él, se levantó con gracia para alcanzarlo en dos pasos largos, posicionándose de rodillas en medio de sus piernas separadas, apoyó la mano izquierda al lado de su cadera inclinándose sobre él para alcanzar sus labios.
Harry había pegado su espalda al sofá detrás de él, el nerviosismo ganandole cuando todo sucedió demasiado rápido, el cuerpo ancho y fuerte impedía que viera detrás, los ojos grises le tenían tan hipnotizado que solo se quedó muy quieto cuando la mano derecha de Malfoy acunó su mejilla, con los dedos largos, cálidos y firmes movió un poco su cabeza hacia arriba.
Finalmente, cerró los ojos cuando esos labios le tocaron, el beso fue suave y cuidadoso, Malfoy le dirigía con una delicadeza tal que era entrañable, acariciando sus labios con el tiempo suficiente para que aprendiera, imitando los movimientos dulces del otro muchacho.
Sintió una humedad en su labio inferior que le hizo entreabrir la boca, dándole acceso al Slytherin de rozar su lengua y enseñarle a jugar con la suya, el aire le faltaba pero sus manos se aferraban al cojín y la muñeca de la mano ajena que se apoyaba en él, no quería que acabara, no quería que terminara nunca.
Los gritos y bromas los hicieron separarse, el pulgar de Malfoy limpió su labio inferior antes de volver a su lugar para mandar a callar a su mejor amigo Zabini.
Mientras, Harry no podía hacer que su corazón se detuviera, sin observar a nadie más que esos ojos grises cálidos y brillantes.
Ese había sido su primer beso, por Merlín, había besado a Draco Malfoy… no, Draco Malfoy lo había besado a él.
La botella giró de nuevo, las hormonas subieron, Granger se besó con Weasley, Zabini y Nott, Pansy besó a Brown y Thomas al mismo tiempo, Finnigan y Thomas se besaron por mucho, mucho tiempo, y Patil se besó con Brown.
—Te reto a que permanezcas sentado sobre Draco por tres turnos.— Abrió ampliamente los ojos, había logrado bajar un poco su sonrojo pero con aquel reto volvió a sentir calor hasta las orejas.
—Y–Yo… e–el reto es para mí, él no debería…— Calló cuando el rubio de Slytherin abrió los brazos hacia él.
Entendiendo y con sus nervios a tope, se levantó torpemente del cojín, caminando hasta estar frente a Malfoy; el muchacho tomó su mano con delicadeza, haciendo que le diera la espalda y ayudándole a sentarse compartiendo su cojín.
Malfoy yacía sentado con las piernas separadas, le había rodeado la cintura con ambos brazos y había hecho que se apoyara contra su pecho, la barbilla del rubio rozando ocasionalmente su sien derecha.
Desde allí pudo observarlos a todos, riendo, bebiendo y jugando; Harry supo que Draco estaba disfrutando ese momento, su corazón latía con tanta fuerza que pudo sentirlo contra su espalda a través de las telas de sus uniformes; reprimía risitas cuando Zabini y Pansy empezaban a discutir, lanzaba comentarios contundentes para continuar el juego y presionaba la palma de su mano abierta contra su abdomen.
Sintió un roce sutil de la nariz perfecta de Draco en la parte lateral de su cabeza, aspirando profundamente su cabello por lo que tuvo que girarse para mirarlo, la duda en sus ojos.
—Hueles demasiado bien, Harry — El susurro fue dicho en su oído, como un secreto.
Aquellas palabras cortaron cualquier idea coherente que pudiera haber en su cerebro haciendo un corto circuito que le impidió escuchar nada más, solo hasta ver como Pansy gateaba hacia ellos, la miraba pasando de Draco a él con insistencia.
—Oh, Draco cariño, por fin podré besarte —
Harry sintió la urgente necesidad de que el juego terminara, inquieto se echó hacia atrás para alejarse de la chica que acortaba la distancia con una lentitud sinuosa; Draco impidió que se moviera más y lo atrajo pegándolo estrechamente contra su pecho, ladeando el rostro hasta que los labios ajenos rozaron su oreja.
No quería, Harry no quería que Pansy besara a Draco, no con él ahí, no ahora, no nunca.
La chica se ubicó en frente de los dos, observó sus ojos por unos segundos, luego se inclinó hacia Draco para besarlo por fin, con los ojos cerrados y los labios estirados; antes de que lograra llegar a él, metió su mano, la chica besando su palma y él cometiendo el acto más vergonzoso de su vida.
La risa de Zabini se convirtió en una carcajada que pronto fue acompañada de más risas divertidas.
—¿Qué haces, pequeño tejón?— Pansy se alejó lo suficiente para mirarle a los ojos, sin enfado.
—E–En la.. mejilla.— Estaba seguro que, de no ser por la cercanía entre los tres, ni Pansy, ni Draco le hubieran oído de lo bajita que sonó su voz.
—¿Draco?—
—Ya lo oíste.— Escuchó que Draco le dijo y luego, un sonoro beso en la mejilla del rubio.
Harry giró la cabeza y un poco de su tronco, lo suficiente para acurrucarse en el pecho del Slytherin a esconder su vergüenza, con los ojos cerrados y la melodiosa risa del rubio junto a sus brazos protectores.
