ARE YOU IN THERE?

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

WARNING: Esta historia en cada one-shot contiene descripciones y menciones de actos de violencia sexual, física y psicológica, así como de temas delicados o detonantes para la salud mental a los que de ninguna manera se pretende faltar el respeto y son utilizados solo con fines creativos. Por favor, tomarlo en cuenta antes de leer.

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28

¿DÓNDE PODEMOS SER?

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Como fotógrafo marítimo, los problemas importantes con los que Naruto Uzumaki creyó encontrarse al visitar la pequeña isla de Konoha eran cosas cómo el clima, cuestiones técnicas con sus cámaras o inclusive escases de especies que fotografiar, sin embargo, no contempló el hospedaje entre ellas.

Normalmente, cada que viajaba a un lugar remoto y poco conocido como ese, no se molestaba en reservar su estadía en alguna parte y prefería buscar dónde quedarse hasta llegar ahí, cosa que nunca había resultado tan crucial, hasta ese momento.

—¿Pero dice que realmente no pasará nada elija lo que elija? — el adulto de treinta y tres años cuestionó al hombre que le estaba dando un recorrido por el pueblo en moto-taxi.

—¡Claro que sí! ¡¿No está prestando atención?! — Sarutobi exclamó con impaciencia —. ¡Los Uchiha están empatados! ¡Y como ya casi estamos a final de año lo más seguro es que sea usted quién decida cuál tendrá la victoria por sobre el otro!

—Eso lo entendí, pero... ¿A mí no va a pasarme nada sin importar en cuál de los dos lados decida hospedarme? — Naruto insistió.

De inmediato, el conductor frenó en seco, provocando que su pasajero casi se fuera de cara contra el parabrisas, y se giró a verlo con mortal seriedad.

—Tal vez a usted no. Pero a ellos sí

—B-bueno, entonces ¿no hay un tercer lugar en el que pueda hospedarme?

—Sí, hay un hotel cerca de la estación de policía, pero se aprovechan de que hay una gravísima escasez de vivienda y los precios desorbitantes de ésta, en la isla, para cobrar la noche más del triple de lo que los Uchiha cobran por el hospedaje de varios días — su respuesta hizo al Uzumaki componer una mueca. Su presupuesto era limitado y no podía permitirse gastar una gran cantidad de dinero en ese lugar.

—¡Dios! ¡¿Entonces realmente tengo que elegir?! — el rubio se cubrió la cara con ambas manos, frustrado.

—Si no quiere dormir en la calle, sí y debo decirle que, aunque aquí parece verano todo el año las noches son frías — sus palabras no eran en lo absoluto de ayuda, así que la mirada que recibió del pasajero fue de completa molestia. Entonces el hombre decidió hacerle una inteligente sugerencia —. Bueno, pero... Ya que va a quedarse aquí dos días exactos, ¿qué le parece hospedarse en ambos lugares una noche cada uno?


En resumen, los mal llamados "Uchiha", pues estaban separados, eran una pareja que ofrecía hospedaje para turistas o visitantes de paso. Originalmente, administraban las dos pequeñas estancias que rentaban en conjunto, esto cuando aún seguían casados, sin embargo, se los habían dividido tras decidir que ya no podían estar juntos.

Así pues, habían establecido una especie de competencia o apuesta sobre quién conseguía hospedar más clientes a lo largo de un año. Una en la que hasta ahora habían empatado y se estaba prolongando hasta que por fin surgiera un ganador.

Tenían apenas cuatro años de haberse separado, pero ese tiempo había sido suficiente para que los demás habitantes de Konoha se dieran cuenta de que se tomaban muy en serio su competencia y de que, si de por sí, empatar los frustraba durante meses, perderla los haría a ambos un problema público. Después de todo, a nadie le convenía que la única doctora del pueblo y el jefe de la junta de pescadores estuvieran de mal humor.

A nadie le agradaba en lo absoluto su competencia, pero tampoco se atrevían a decirles algo puesto que sabían que esa era la manera en la que estaban afrontando su ruptura y que, de otra forma, no tendrían contacto alguno, lo que más que ponerlos irritables, los destrozaría más de lo que ya estaban.

Con eso en mente, Naruto no podía evitar desear preguntarle al hombre alto, de aproximadamente su misma edad y de ojos y cabellos tan oscuros como el fondo del mar, que le estaba mostrando el cuarto dónde se quedaría, por qué él y su esposa se habían separado.

—Si solo piensa quedarse un día entonces espero el desorden que deje no sea demasiado — Sasuke Uchiha masculló, permitiéndole entrar en la estancia donde iba a quedarse.

No era un espacio demasiado amplio, pero en efecto estaba sumamente ordenado y los pocos muebles parecían bastante nuevos. Tal y como los de la vivienda principal, donde el dueño se quedaba.

—Muchas gracias y no se preocupe. Dejaré todo tan limpio como lo encontré, al irme — el rentero, un hombre frío y de rictus intimidante, asintió con cierta duda e hizo ademán de marcharse, sin embargo, Naruto llamó su atención una última vez —. Oh, disculpe, ¿el hospital queda muy lejos de aquí?

Como si hubiera presionado el botón correcto (o tal vez, incorrecto) el Uchiha se dio la vuelta y le dio una mirada implacable, luciendo como un auténtico espectro salido directamente de una tumba. Entonces Naruto recordó quién trabajaba ahí y maldijo su torpeza.

—E-es que tengo un dolor en el estómago y... — tropezó con sus palabras, nervioso.

—Sí, está bastante lejos y si es solo un dolor de estómago entonces solo vaya a la farmacia — Sasuke lo interrumpió y luego sacó un cigarrillo del bolsillo de su camisa, aunque esperó hasta estar afuera para encenderlo —. A la doctora le molesta que la busquen por tonterías.


—¡¿Eso le dijo?! — la amable señora del restaurante a dónde había ido a almorzar exclamó cuando Naruto le contó sobre su corto encuentro con el casero.

—¿No es verdad?

—En lo absoluto. La doctora Uchiha, es decir, Haruno... Es una mujer de lo más dulce y disfruta hacer su trabajo, aunque sea para curar algo tan insignificante como un corte de papel — Shizune le aclaró con una tierna sonrisa al evocar al médico, aunque luego en su rostro se abrió paso una expresión de suspicacia —. Lo que sucede es que Uchiha-sama no quiere que vayas a verla. Podrán estar separados, pero siempre fue muy celoso respecto a ella y todavía le disgusta bastante que haya hombres a su alrededor.

—Oh, ¿él temé entonces que intente coquetear con ella? — el Uzumaki preguntó, por dentro seguro de que por nada del mundo se atrevería. El Uchiha era el doble de grande que él y si lo aterraba estando tranquilo, no quería imaginárselo enojado.

—Con toda seguridad. En este pueblo hay muchos hombres a los que les gustaría salir con ella, pero nadie se atreve a pedirle una cita por miedo a Uchiha-sama. Es por eso que antes de que usted llegara, incluso se les recomendaba solo a las mujeres que se hospedaran con ella.

—Entiendo... — murmuró pensativo. Las palabras de Shizune le habían dado más razones para sentir curiosidad por el motivo por el que esa pareja se había separado. Al parecer al menos Sasuke aun quería a su esposa.

—Así que no se preocupe puede ir a visitar al consultorio, sin ningún problema.


Tal y como la mujer del restaurante le había dicho, la doctora que lo recibió un par de horas más tarde le atendió de la forma más amable y cuidadosa posible y, en cuanto Naruto la vio, comprendió que su ex marido no quisiera a ningún hombre cerca de ella.

Era la mujer más hermosa y encantadora que había conocido en mucho tiempo.

—Es bueno que sea de los que acuden al médico ante la menor molestia. Muchos prefieren esperar hasta que ya es muy tarde — ella le dijo con una sonrisa mientras escribía su prescripción —. Además, querrá disfrutar sus vacaciones lo más posible, sin ningún dolor de por medio.

—Sí, así es. Aunque en realidad vengo por trabajo — él aclaró.

—Oh entiendo, ¿y ya ha encontrado hospedaje? Hay tan pocos lugares aquí para eso y es imposible encontrar una casa nueva donde vivir.

Aunque lo dijo con toda la inocencia y despreocupación del mundo, Naruto tembló al escuchar su pregunta. No quería responderle y que de una dulce princesa pasara a convertirse en una furiosa dragona, sin embargo, no tenía de otra más que decir la verdad.

—P-por hoy voy a quedarme c-con Sasuke Uchiha — logró decir entre tartamudeos.

Contrario a lo que se esperó dadas todas las cosas que le habían dicho desde su llegada a la isla, la mujer de cabello rosa y afables ojos verdes simplemente asintió y regresó su atención a su nota médica. Disgustándose en lo absoluto por no haber elegido su sitio para quedarse, prefiriendo en cambio a su competencia.

—Es un buen lugar para hospedarse. A Sasuke-kun le obsesiona mantenerlo limpio y en óptimo estado, así que a cualquiera le parecería agradable quedarse ahí — comentó sin un atisbo de animadversión al hablar de su ex esposo. De hecho, hubo un ligero tinte nostálgico en su voz.

—Sí, es un lindo sitio. Aunque él me dejó muy en claro que si iba a quedarme tampoco tiempo esperaba aún más que lo mantuviera en buen estado.

—Si, eso suena justo como algo que Sasuke-kun diría — ella se rió suavemente y su rostro se iluminó por unos breves segundos —. ¿Entonces dónde piensa quedarse el resto de su estadía aquí?

—B-bueno, como también me recomendaron el lugar que usted ofrece, pensé en pasar el día de mañana ahí — Naruto se rascó la nuca con nerviosismo —. Digo si aún lo tiene disponible.

La de por sí amable sonrisa que la mujer tenía en su rostro creció ante su pedido y sin dudar asintió.

—Por supuesto, puede quedarse ahí el tiempo que quiera y por una muy módica suma — Sakura le entregó su receta y se levantó para dirigirlo hacia la salida, aunque antes de despedirse le dirigió una mirada apenada —. Solo... ¿Le molestaría no decirle a Sasuke-kun que piensa quedarse conmigo?

Como ya sabía la razón detrás de su solicitud, el rubio no se molestó en preguntarle por qué y cerró sus labios con un metafórico candado. Lo que hizo sonreír todavía más a la doctora, si eso era posible.

Diablos, esperaba que Sasuke no hubiera instalado cámaras en ese consultorio o su amistosa conversación con la pelirrosa fácilmente podría ser malinterpretada y terminaría en las profundidades del océano, atado de pies y manos.


Luego de su visita al médico, ya que aún era poco más del mediodía, Naruto decidió ir a fotografiar las especies de la playa y justo ahí volvió a encontrarse con más amables habitantes de Konoha, que no dudaron en hablarle sobre los Uchiha cuando les dijo en dónde planeaba hospedarse.

—Oh sí, nunca escucharás a Sakura-chan decir ni una sola cosa negativa de su ex marido. Al contrario, si tiene la oportunidad, lo mencionará con cariño y gentileza — un anciano que se dedicaba a simplemente vivir su retiro paseando por la isla, le dijo mientras caminaban a orillas del mar —. No es que él sí hable mal de ella, pero la doctora no tiene ningún problema en nombrarlo, como Sasuke-kun sí parece tener.

—No quiero saltar a conclusiones, pero, por lo que he visto de ellos y lo que me han contado... Parece que aún se quieren — en respuesta su acompañante simplemente cabeceó, no sabiendo si afirmar o negar eso, lo que dejó inconforme al fotógrafo —. ¿Se sabe al menos por qué se separaron?

—En realidad no, pero hay muchos rumores circulando por el pueblo. Que ya no se entendían, que no estaban de acuerdo sobre si tener hijos o no, que uno de ellos quería marcharse de la isla y otro se rehusaba... En fin, ningún dato 100% cierto. Lo único verídico e irrefutable que puedo decirle, es que nunca había visto una pareja tan enamorada como ellos en todos mis años de vida — el anciano suspiró y luego le señaló un punto en la arena, donde dos pequeñas tortugas luchaban por regresar al mar —. La doctora Haruno llegó aquí hace ya ocho años y en cuanto se conocieron fue amor a primera vista. Eran una pareja preciosa y cualquiera podía afirmar que se complementaban a la perfección. Gracias a la doctora uno podía ver a Sasuke-kun menos tenso y más amable en el trabajo, mientras que ella resplandecía y se sentía protegida al lado de su marido. Pero un día simplemente salieron al mundo cada uno por su lado y jamás se supo qué les hizo tomar esa decisión.

—Vaya... — Naruto hizo una mueca, apenado tras fotografiar al par de criaturas y luego ambos las vieron adentrarse en el agua, juntas.

—Es una verdadera lástima que ya no estén juntos, pero me alegra que al menos su apuesta los mantenga de cierta forma unidos.

Naruto no sabía que tan alegre o conveniente podía ser que dos personas que ya no eran pareja permanecieran en contacto, por más que aún se quisieran, así que no respondió. En cambio, lanzó un cuestionamiento que hasta ahora no le había venido a la mente.

—Por cierto... ¿Qué gana quién más huéspedes consiga?

—Ah, esa es otra cosa que solo ellos dos saben.


Tras haber pasado todo el día recorriendo la isla y fotografiado cualquier especie que se cruzó en su camino, una vez cayó la noche, Naruto estuvo listo para volver a su hospicio, sin embargo, como el clima en ese lugar era impredecible, una suave lluvia lo atrapó a mitad de trayecto.

Las viejas farolas del alumbrado público estaban encendidas, aunque apenas y proporcionaban la iluminación suficiente y, de no ser porque el distintivo cabello de Sakura podía ser reconocido a kilómetros, Naruto no se habría dado cuenta de que caminaba a unos metros de distancia de él.

La mujer no llevaba paraguas y parecía más que dispuesta a empaparse puesto que caminaba a paso lento. El Uzumaki tampoco llevaba uno, pero tenía intenciones de hacerle, aunque fuera compañía, solo que antes de pudiera correr hacia ella o gritar su nombre, vio la figura oscura de Sasuke salir de otra calle y, sin dudar, aproximarse a su ex mujer para cubrirla con su sombrilla.

El rubio no quería ser entrometido, pero tampoco pudo resistirse a caminar detrás de ellos, procurando esconderse y así escuchar su conversación.

—Ese fotógrafo solo va a quedarse conmigo esta noche, he de suponer que mañana va a estar en tu sitio — el hombre de cabello negro le dijo a la dama a su lado, tras reñirla por andar bajo la lluvia sin protección.

—Oh, b-bueno, es que...

—No intentes negarlo. Es demasiado obvio que todos esos entrometidos lo coaccionaron para que hiciera eso — al parecer, si los habitantes de Konoha se creían más listos que ellos, él les llevaba la delantera.

—Aunque no quieras admitirlo, hacen esto porque no quieren que peleemos y es un lindo gesto de su parte — Sakura le respondió con una mirada y sonrisa, dulces —. También lo que ese chico está haciendo. Ni siquiera nos conoce y si se ha dejado manipular así es porque debemos darle mucha pena.

A decir verdad, sí. Sonaba grosero y condescendiente, pero Naruto llevaba solo un día en esa isla y no había podido dejar de pensar en ellos con lástima, ni un minuto. Aunque por supuesto nunca tuvo intenciones de hacérselos saber.

—Entonces supongo que vamos a volver a empatar este año — el Uchiha reflexionó, interrumpiendo el paso y su acompañante se detuvo igual que él.

Ambos se miraron largamente de una manera que el hombre entre las sombras no pudo descifrar debido a la lluvia y permanecieron en silencio hasta que la pelirrosa tuvo el valor de volver a hablar.

—Creo que sí... Aunque admito que tenía la esperanza de que esta vez uno de los dos por fin pudiera ganar.

—Yo también, pero... — Sasuke dudó sobre lo que diría a continuación y, tras dar un cansado suspiro, se animó a confesar lo que venía pensando los últimos meses —. Pero si tu quisieras, podríamos terminar con esto de una vez por todas... No necesariamente tiene que ganar uno de los dos.

Ella lo sabía. Si uno de los dos tuviera la voluntad de dar un paso adelante podrían resolver sus diferencias, pero llevarlo a cabo no sería tan fácil como sonaba.

—No puedo, Sasuke-kun — Sakura le dijo con la voz rota, no resistiéndose a comenzar a llorar —. Cada que estaba cerca del baño, el recuerdo de mi sangre mezclada con la del bebé me hacía entrar en pánico. No puedo regresar ahí.

—¡Pues yo no puedo volver a la casa donde mi madre se suicidó, ¿sabes?! — él se exaltó, aunque de inmediato se sintió arrepentido y envolvió a la que todavía consideraba su mujer, en sus brazos —. Vamos Sakura, he cambiado todo el apartamento para que no se asemeje en nada a cómo era antes e incluso estoy ahorrando para construirte una casa nueva. Vuelve conmigo, solo estaremos ahí poco tiempo.

—Ojalá pudiera hacerlo por mi propia voluntad, pero no consigo quererlo. Es por eso que acepte la apuesta... Así, si perdía y tenía que volver a casa, contigo... Sería porque no tuve otra opción — ella explicó, dejándose abrazar por el hombre y pegando su oído a su fornido pecho para escuchar sus latidos.

—Lo sé. Yo tampoco quería decidir por mí mismo el volver a la otra casa — él acarició su cabello y depositó un beso en su frente —. Por eso deseo tanto como tú que quien sea que daba ganar la apuesta lo haga pronto, porque no quiero pasar otro año añorando volver a compartir la cama contigo

Con todo eso dicho, Naruto tuvo más o menos una perspectiva más amplia y las respuestas a las preguntas que esos dos le habían generado todo el día.

Sasuke y Sakura se habían separado por un desacuerdo respecto a donde debían vivir, pues las dos únicas propiedades que poseían en la isla tenían, cada una, recuerdos dolorosos que les impedían habitarlas en paz.

A la pelirrosa la perseguía el recuerdo de la más dolorosa experiencia que había tenido que experimentar en la casa donde su marido quería vivir, mientras que el hombre no quería estar en el mismo espacio donde su querida madre puso fin a su propia vida, por más que su esposa estuviera ahí.

Al no haber podido llegar a un común acuerdo decidieron separarse, más no acudir al divorcio pues todavía se pertenecían el uno al otro. Entonces, dándose esperanzas de quizá un día podrían volver a estar juntos decidieron hacer esa apuesta: el hogar que más clientes pudiera hospedar en un año, sería el hogar en el que aceptarían vivir, de nuevo como esposos.

Observándolos a la distancia, Naruto se preguntó si acaso no sería mejor mudarse de la isla y buscar un sitio donde vivir en otra parte. Le parecía más coherente abandonar Konoha, que abandonarse a ellos como pareja. Pero, al mismo tiempo, entendía que esa no fuera una opción, pues ambos tenían enorme aprecio por el pintoresco pueblo en el que se habían conocido y casado.

Además, tal y como él infirió, en un principio, nunca se habían separado realmente y el amor que sentía en el uno por el otro seguía tan intacto como cuando eran un matrimonio feliz.

Era imposible afirmar que no se amaban y que no debían estar juntos cuando se miraban con tanto amor y sufrían por igual debido sus complicadas circunstancias.

Naruto nunca lo admitiría frente a nadie, pero tenía una debilidad respecto al romance y esos dos habían tocado su corazón como pocas cosas en su vida lo habían hecho. Ahora entendía por qué los habitantes de la isla no podían evitar entrometerse en los asuntos de la pareja.

Así pues, aprovechando que seguían abrazados, sacó su cámara, los fotografío y decidió él mismo tomar la decisión que tanto los aquejaba.

Esa noche fue la última que permaneció en Konoha y, aún sin haber concluido su trabajo, se marchó de la isla al día siguiente.

Marcando con la victoria de Sasuke, lo que esperaba pudiera ser el reinicio de su matrimonio y el fin de esa separación que no había hecho más que reafirmar que no podían superar sus traumas, solos.

...

NOTAS FINALES:

Ay que larguito salió jajaja. Originalmente sí pensaba hacer que fueran una pareja divorciada y mega enojada, pero luego me arrepentí y el resultado final me ha gustado.

Espero a ustedes también les haya gustado, ahora en pro de dejarles un mejor sabor de boca, a diferencia de los primeros one-shots, estos ya siguen una tendencia de finales más felices jijiji. AMIXES! ¡CADA VEZ MAS CERCA DEL FINAL! Que loco, en serio no me la creo. Muchas muchas gracias por seguir aquí y ser constantes en sus formas de apoyo, ya saben que si no fuera porque me tratan tan bien no tendría tantos ánimos de plasmar mis historias. De verdad les agradezco un montón.

No se olviden de decirme qué piensan de esta historia y estar aquí para el final que nos espera.

Hasta mañana, bye!