Alola. Me tardé como cuatro días en escribir mis respuestas a las reviews anónimas .-. Dudo que alguien vaya a leerlas a estas alturas del partido, pero pues... ey, al menos respondí XD

Guest: They are going to do that. Hope you like it :D

Aaereev: This Necrozma IS Ultra-Necrozma. There are no reason to call him like that, so I don't do it. "Ultra-Necrozma" is the original form of Necrozma (at least, in this history); call him like that doesn't make sense... In my opinion, of course.

Hex: ¡Bien hecho, Hex! Espero que hayas disfrutado de este capítulo... Aunque probablemente ya sepa la respuesta XD
Muchas gracias por explicar eso, por cierto. Tenía una vaga idea, pero tu explicación me lo aclaró del todo.
Me alegra que te haya gustado toda la planificación previa por parte de nuestra increíble señorita Lillie.
¡Nos leemos!

Guest: ¡Está a solo un empujón! ¡Es la recta final de este gran conflicto!
Mientras que Solgaleo y Ash, representaciones del poderío físico, son los que debilitaron físicamente a Necrozma, Lunala y Gladio, representaciones del poderío mental, fueron los que quebraron su espíritu. Espero que te haya gustado ese pequeño detalle :D
¡Nos leemos! ¡Espero que hayas disfrutado este capítulo!

Deluxe: Necrozma realmente pasó de 100 a 0 en muy poco tiempo. Hay que agradecerle a los Representantes por ello... Me gustaría explicar eso de forma un poco más detallada más adelante.
¡Espero que te haya gustado este capítulo, Deluxe!
¡Nos leemos!

Invitable: Tranquilo, Invitado... ¡Sé que sacarás fuerzas e imaginación de algún lugar desconocido! ¡Piensa en tus amigos y pon un opening de fondo!... ¡Eso casi seguro funciona!
Al menos ya pudimos ver en como resultó todo eso. Espero que te haya gustado el final de la guerra, Invitable :D... O tal vez no XD
¡Completamente! ¿Perderemos la esperanza nosotros o la mantendremos hasta el final?
¡Te leo luego!

Por favor, pasen a leer el capítulo de este escritor que termina capítulos de 13000 palabras en 15 horas .-.


—La noche es hermosa…

Ash asintió, con una sonrisa en el rostro.

—Creí que todas las noches de Alola eran hermosa, pero creo que esta…— volteó a ver a Lillie, ampliando un poco más su gesto— es una de las mejores.

La rubia se sonrojó un poco y luego le devolvió el gesto.

—Nunca creí que llegaría el día en el que te vería actuar todo cursi con una persona— le dijo, riéndose.

Ketchum ladeó la cabeza, confundido.

—Ah… Quiero decir… Cuando estás tratando de mostrar pasión hacia alguien más pero terminas haciendo el tonto— explicó Lillie rápidamente.

Ash se sorprendió al escuchar eso.

—¿P-Parezco un tonto?— preguntó, sonrojándose por la vergüenza.

—¡N-No, no! ¡Era un chiste, una broma!— Lillie se apresuró a tomarlo de la mano, haciendo que el chico suspirara de alivio— No me molesta que seas cursi de vez en cuando, ¿sabes?... Es… una nueva faceta tuya a la que me tengo que acostumbrar.

Ash se sintió conmovido por la mirada y la sonrisa en el rostro de Lillie.

—Creo que yo ya estoy acostumbrado a que seas cursi— le dijo Ketchum, sonriendo una vez más.

Lillie pareció ofenderse por eso.

—¿Estás diciendo que ya te acostumbraste a que suene como una tonta?— le preguntó, inflando las mejillas.

El azabache rápidamente negó con la cabeza.

—¡C-Claro que no! ¡Era una broma, Lillie, un chiste!— se apresuró a explicar, haciendo que la rubia rompiera en carcajadas.

—¡Ya lo sé, solo te estoy tomando el pelo!— le dijo, haciéndolo suspirar una vez más.

Ketchum se quedó viendo como la rubia se reía y finalmente, la risa se le contagió.

—Esto me recuerda…— dijo el azabache, dejando paulatinamente de reírse — a aquel día en la playa de ciudad Hau'oli.

Lillie recordaba.

—El día que te hice esperar varias horas frente a una tienda solo para que al final no comprara nada— lo señaló, con una sonrisa—. Te refieres a ese día, ¿verdad?

Ash asintió.

—Ese día te sentías realmente culpable… Veo que ya no te afecta para nada.

Ella negó.

—En su momento le di demasiadas vueltas al asunto. A día de hoy sigue siendo un mal hábito, pero intento dejarlo atrás— le dijo, bajando con determinación los brazos.

Al verla así, tan diferente a como era antes, Ketchum no pudo evitar sentirse feliz. Si esta era la forma de ser con la que Lillie se sentía más cómoda consigo misma, entonces solo podía amarla con todo su ser y, aunque no se lo diría nunca, la prefería siendo así de libre.

—Aunque Lillie siempre es tierna…— murmuró, viendo hacia el estrellado cielo.

La rubia arqueó una ceja.

—¿Dijiste algo?— le preguntó, curiosa. Acercó su rostro un poco al de él.

—Tal vez te lo diga otro día— respondió, con un gesto burlón.

—Cielos…— Lillie no pudo evitar sonreír— Te estás volviendo realmente atrevido, muchacho.

Ash no respondió nada, en su lugar se le quedó viendo fijamente, haciendo que el rostro de Aether se pusiera ligeramente colorado.

—¿Q-Qué pasa? ¿Quieres un beso?— le preguntó, frunciendo levemente el ceño pero sin dejar de lado su sonrisa.

—Bueno, no voy a decir que eso no es en parte cierto…— dijo, cerrando los ojos.

—Pero…

Volvió a abrirlos.

—Aquel día te dije que nunca me separaría de tu lado, ¿verdad?

Lillie se sorprendió un poco al recordar eso, pero trató de que no se notara demasiado.

—En ese momento creí que te me estabas confesando— contó, riéndose.

—Tal vez en ese momento no, pero ahora…— Ketchum tomó las manos de Aether entre las suyas— Ahora si lo estoy haciendo. No quiero apartarme de tu lado, Lillie.

Con un gesto de sorpresa, la rubia vio al joven entrenador a los ojos.


Y ahora, solo podía ver la parte trasera de su cabeza.

(Es tu destino perecer en esta guerra; eso es lo único que sé con un cien por ciento de exactitud.)

Frunció el ceño. Necrozma estaba casi acabado y no quedaban Ultraentes que pudieran ayudarlo… ¿Eso no quería decir que aquel futuro que Tapu Fini había visto ahora había desaparecido?

Ash no moriría. Estaba segura de eso.

Parece estar a punto de elegir un destino— les avisó Solgaleo, haciendo que se pusieran alertas—. Prepárense para entrar a un planeta desconocido.

Los tres humanos y los dos Pokémon fruncieron el ceño.

Estaban preparados.

Luego de unos segundos, Necrozma entró rápidamente a un Ultraumbral y Solgaleo no fue menos, pues lo siguió sin dudarlo ni siquiera un poco.

En cuanto atravesaron el Ultraumbral, un destello blanquecino los cegó momentáneamente pero tras unos instantes, lograron recuperar la visibilidad de su entorno.

Habían llegado a una especie de planeta desértico, cuyo ecosistema recordaba enormemente al Cañón de Poni. Por todo el lugar podían verse rocas de todos los tamaños, de las cuales algunas se extendían varios metros hacia el cielo, mientras que otras eran apenas tan grandes como un pequeño roedor.

El Ultraumbral por el que pasaron ellos estaba pegando a ras del suelo, a unos cinco metros de un espacio libre de rocas pero en cuyos costados tenía dos. En la izquierda había una piedra de tal vez metro y medio de altura, mientras que a la derecha estaba una gigantesca de aproximadamente veinte metros.

Necrozma había aparecido varios metros arriba de ellos y ahora se alejaba rápidamente del lugar.

—¡No podemos perderlo de vista! ¡Aunque Solgaleo pueda sentir su presencia, podría intentar despistarnos el tiempo suficiente como para que recupere fuerzas!— exclamó Rotom.

Todos pensaron lo mismo. Ante cualquier duda, lo mejor siempre sería ver claramente a Necrozma y por ello, lo persiguieron.

—¿Crees poder recordar el lugar en donde está el Ultraumbral, Solgaleo?— le preguntó Lillie, recibiendo un rápido asentimiento.

Puedo sentirlo desde cientos de kilómetros a la distancia y si por cualquier motivo llegara a perderle el rastro, podría utilizar las fuerzas que me quedan para utilizar otro— respondió, tratando de recortar distancias con Necrozma.

—Mientras no colapses dentro del Ultraespacio, todo estará bien— dijo Rotom.

Solgaleo volvió a asentir y luego, frunció el ceño.

No me gusta el tener que dar malas noticias tan pronto, pero creo que voy a tener que indicarle a Necrozma que estamos aquí— les informó, haciendo que voltearan a verse entre sí.

Hau fue el primero en notarlo.

—Te estás volviendo más lento…— murmuró. Laliona le dio la razón.

Estoy esforzando mi cuerpo hasta un límite que no creía posible… A este paso, colapsaré y Necrozma escapará, por no mencionar el hecho de que no podemos alejarnos demasiado del Ultraumbral.

Eso último llamó la atención de los cinco.

Un signo de exclamación apareció en la pantalla de Rotom.

—La cantidad de energía que alberga el cuerpo de Necrozma es inmensa. Al momento de explotar, estoy seguro de que creará una onda expansiva de destrucción equivalente a miles de bombas atómicas— les dijo. Lillie se mostró preocupada por eso, pero Hau, Pikachu y Ash no parecían entenderlo.

—¿Qué es… una bomba atómica?— preguntó Ketchum.

—Son artefactos realmente peligrosos. Hace décadas trataron de fabricarse para su uso en el área militar, pero su desarrollo fue rápidamente cancelado al tratarse de un arma de destrucción masiva… Se dice que, según estimaciones, una sola de ellas sería capaz de borrar del mapa ciudades enteras— les contó Lillie, haciendo que los tres se mostraran sorprendidos y horrorizados por igual.

—¿Por qué alguien querría crear una cosa como esa?...— se preguntó Mahalo, realmente anonadado.

—Eso no importa ahora. Lo importante es que no debemos estar cerca de aquí en el momento en el que explote, de hecho, me sentiría a salvo solamente estando del otro lado de un Ultraumbral cerrado— dijo la Pokédex, viéndose completamente seria.

Los cinco miembros del equipo S&M fruncieron el ceño.

—Hazlo, Solgaleo— le pidió Lillie. El Ultraente la miró fijamente y luego, asintió por tercera vez.

Pudieron sentir como los pulmones de Solgaleo se llenaban de aire y luego, lo dejó salir. Un poderoso rugido que los obligó a taparse los oídos; uno que llamó su atención.

Necrozma giró la cabeza lentamente y entonces, se detuvo.

¿Dónde están…? ¿Por qué estás tú…? Pero si la luz que sale de ti es idéntica a la de…

Lunala nos alcanzará después, Necrozma. Tuvo que tomarse un respiro luego de utilizar su Movimiento Z— le dijo, viéndolo a los ojos—. Pero me temo que, para cuando llegue, no quedará mucho de ti por ver.

Necrozma se quedó mudo por unos segundos y luego, sonrió. Su gruesa voz creó una risa, la cual fue aumentando rápidamente hasta volverse un estruendoso ruido que retumbó por las cercanías.

¿Insinúas… que tú vas a vencerme? No eres ni siquiera… la mitad de bueno que tu hermana…— le dijo, señalándolo con una sonrisa amenazante— Bien… Te asimilaré a ti y recuperaré fuerzas… Luego de que lo haga…, venceré a Lunala y absorberé toda la luz que robó… Acaban de darme la oportunidad para…

No te he dado ninguna oportunidad— le dijo Solgaleo, interrumpiéndolo—. ¿Dices que no puedo vencerte? ¿Quién decidió eso?... ¿Dices que no soy ni la mitad de fuerte que mi hermana? ¿Quién decidió eso?... A mi forma de ver las cosas, no eres tú quien toma esas decisiones y tampoco soy yo— el ceño de Solgaleo se frunció—. Lo que decide eso es el inevitable hecho de que justo ahora, en este preciso momento y lugar, yo soy el más poderoso. No tengo que ser más fuerte que Lunala; tengo que ser más fuerte que tú y créeme que lo soy.

Solgaleo avanzó y por pura inercia, Necrozma retrocedió. Eso le demostró a todos que, aunque se comportara así, las palabras de Gladio y Lunala todavía tenían efecto en él.

Y si no puedo vencerte, al menos habré ganado tiempo. El tiempo suficiente como para que Lunala llegue y te derrote— avanzó un poco más, repitiendo el mismo resultado—. Porque aunque no pueda vencerte, estoy seguro de que no perderé. Así que, Necrozma… ¿Estás dispuesto a intentarlo?— una vez más, avanzó— Porque te lo advierto. Para ganarme, tendrás que matarme y para matarme, tendrás que estar lleno de determinación…— del cuerpo de Solgaleo emergió una brillante luz que sorprendió a los presentes— y para hacer eso… tendrás que estar dispuesto a morir también.

Todos vieron como el rostro de Necrozma se fruncía por lo que parecía ser frustración y más importante aún, miedo.

Cada vez era más notorio el miedo que Necrozma sentía ante la muerte. Debía aprovechar eso; debían usar eso como su mejor y más valioso recurso.

Y lo harían.

Solgaleo dio otro paso y entonces, se detuvo. Vio que Necrozma no se había movido en lo más mínimo. Se dirigió a los humanos y Pokémon.

No puedo dar otro paso más. La luz que acabo de exhibir fue una estrategia para intimidarlo más, pero en el proceso agoté casi por completo mi energía… Si sigo avanzando, podría no tener el suficiente poder como para volver a la tierra— les dijo en un tono de voz bajo, lo suficiente como para que Necrozma no los escuchara.

Los tres humanos fruncieron el ceño.

—Tendremos que presionarlo nosotros— dijo Lillie, viendo fijamente a Necrozma—. Tu intimidación funcionó a la perfección, Solgaleo. Tiene tanto miedo que es incapaz de moverse, por lo que ahora solo tenemos que obligarlo a que expulse energía.

—Tenemos que hacerlo pensar algo como: "No se acerquen"— dijo Hau, poniéndose de pie.

—Entonces… que así sea…— Ash también se levantó y mostró la Pokéball de Charizard. Pikachu golpeó sus mofletes, preparado para luchar. Él y Ash voltearon a verse, ambos sonriendo.

—¡Yo también…!— y justo cuando dijo eso, Lillie se dio cuenta de algo. Su rostro mostró un miedo inmenso, cosa que todos notaron.

Rotom le puso una protuberancia en el hombro.

—Es obvio que el Buscamontura no funcionará aquí, idiota— le dijo. A pesar de sus palabras, en estas no había el menor tono de burla.

Ash, Hau y Pikachu voltearon a ver a Lillie. En el interior, los tres se sentían increíblemente aliviados. Ninguno quería que ella se acercara a Necrozma y si quedarse ahí aumentaba sus posibilidades de sobrevivir, entonces estaban realmente agradecidos.

—Entonces nos vamos…— murmuró Hau, preparándose para saltar.

Ketchum asintió y justo cuando estaba por irse, fue detenido.

Lillie sujetó a ambos del brazo y con los ojos llenos de lágrimas, los miró.

—No se atrevan a morir— les ordenó—. Ninguno de los dos.

Hau apretó la mandíbula. Su abuelo se había sacrificado para crear un mejor mundo para él y la humanidad. Definitivamente no moriría, pero Ash… Mahalo recordó la premonición de Tapu Fini, pero rápidamente se la sacó de la cabeza.

—Te lo regresaré sano y salvo, Lillie— le dijo, sonriendo—. Es una promesa.

Ketchum asintió. En su rostro podía verse el cansancio, pero su sonrisa pareció disiparlo un poco.

—Aún tengo muchas cosas por hacer. No voy a morir— y una vez dijo eso, Lillie los soltó.

Los vio a ambos con el ceño y los labios fruncidos. En ese momento se sentía sumamente impotente, pero no podía mostrarles debilidad. No podía preocuparlos.

Y entonces, ambos saltaron.

Estaban a casi medio kilómetro de Necrozma. Charizard y Noivern tendrían que volar esa distancia y entonces, lo habrían logrado.

Necrozma pareció relajarse un poco al ver que eran ellos dos quienes iban a ir por él, pero aún con eso, seguía sin poder moverse.

¡ELLOS SERÁN SUFICIENTE PARA DERROTARTE!— gritó con fuerza Solgaleo.

Para haber utilizado la actuación antes como truco, Necrozma definitivamente no podía ver a través de la actuación de Solgaleo. Ese Ultraente tenía futuro en el mundillo.

Charizard, quien llevaba a Ash, Pikachu y Rotom a sus espaldas, viró rápidamente hacia la derecha, mientras que Noivern lo hizo hacia la izquierda.

—¡VAMOS!— gritaron Ash y Hau al mismo tiempo, haciendo que los dos tipo Volador aceleraran.

Al verlos acercarse, Necrozma disparó sin decir palabra alguna. De su cuerpo emergieron rayos de luz que tenían como objetivo a ambos Pokémon. Su cuerpo parecía haber entrado en una especie de piloto automático pues no estaba dirigiendo ninguno de sus movimientos hacia Solgaleo, sino que atacaba a los objetivos que mayor amenaza le suponían en ese momento.

Lillie vio con los dedos cruzados como esquivaban esos haces de luz, los cuales a veces pasaban lo suficientemente cerca de ellos como para tocarlos si extendían el brazo.

Tanto Charizard como Noivern estaban cansados. Habían estado peleando por horas, pero no podían dejar que sus cuerpos se doblegaran.

Necesitaban seguir avanzando.

Cada haz de luz generaba una corriente de aire lo suficientemente poderosa como para mandar a volar a Pikachu si se descuidaba, por lo que no solo era difícil evadirlos, sino que para los tipo Volador también era difícil el mantener un vuelo estable en esas condiciones.

Necrozma atacaba y atacaba y conforme lo hacía, su cuerpo parecía encogerse. Al principio no era notorio, pero luego de algunos segundos pudieron ver sin problemas que sus grandes alas ahora ya no cubrían una enorme roca, sino que dejaban ver sus bordes.

Eso era señal de que estaba utilizando fuerzas que ya no poseía. Utilizaba esas reservas extras de energía para atacarse y en el proceso, se quedaba sin ellas.

Estaban cerca… Estaban realmente cerca.

Luego de casi dos minutos de un vuelo en extremo cuidadoso, pudieron acortar la distancia suficiente. A la lejanía, Ash y Hau voltearon a verse.

—¡ATAQUEN!— gritaron al unísono.

De los hocicos de Charizard y Noivern salieron Lanzallamas y Pulso dragón, respectivamente. Por otro lado, Pikachu saltó hacia el aire y tras haber cargado energía, la liberó.

Los tres movimientos avanzaron rápidamente, haciendo que Necrozma se sobresaltara instintivamente y por ese mismo instinto, atacara.

Ninguno de los movimientos que lanzaron contra el Refulgente lo alcanzaron, principalmente por la gran distancia que había entre ellos, pero lo mismo no aplicaba para él.

Los tres rayos de luz que Necrozma disparó iban directamente hacia los Pokémon. Charizard y Noivern tuvieron que esquivar rápidamente hacia los costados, mientras que Pikachu no fue completamente desintegrado por solo centímetros, todo gracias a que había comenzado a caer hacia la tierra… y eso llevó a otro problema.

La corriente de aire producida por el haz de luz hizo que la velocidad con la que Pikachu caía se duplicara, lanzándolo directamente contra una roca de casi diez metros de alto. Aunque la roca fuera grande, la distancia a la que se encontraban ellos del piso era de aproximadamente cien o ciento veinte metros, por lo que la caída seguía siendo devastadora.

—¡PIKACHU!— exclamó Ash. Charizard no lo dudó en lanzarse en picada hacia su compañero.

Ketchum había desaparecido de la vista de Necrozma, por lo que toda su atención se enfocó en Mahalo. El moreno frunció el ceño.

—Ven…— le dijo, dándole unos toquecitos a Noivern.

Necrozma había afectado enormemente las vidas de sus seres queridos. Había ocasionado la muerte de su padre y de su abuelo; había hecho que Nanu y Acerola sufrieran la pérdida del primero y ahora, los haría sufrir también la pérdida del segundo… Su madre seguramente estaría llorando…

Hau Mahalo, en ese momento, cargaba con la voluntad de esas personas cuyas vidas habían sido afectadas por Necrozma.

Las enseñanzas de Nanu Malíe y de Hala Mahalo, las cuales le habían transmitido a Hal Mahalo ahora vivían en él. Vivían en su corazón, el cual se encontraba atado por una promesa.

Cuando todo esto termine… ¿Podemos ir a comer Malasadas?

No le fallaría a Acerola. Sabía lo importante que esa promesa era para ella y definitivamente no la defraudaría.

Noivern esquivó hábilmente todos los ataques de Necrozma, moviéndose hacia distintos lugares con gran agilidad. Giraba sobre sí mismo a toda velocidad para evadir algunos ataques, técnica que había copiado de los Pokémon de Ash; se dejaba caer en picada para salir del rango de visión de Necrozma y poco después regresaba, dejándolo descolocado; sus vires hacia la izquierda o la derecha siempre eran efectivos. Noivern y Hau lo estaban haciendo increíble, pero Necrozma parecía estarse adaptando a esos movimientos. Aunque no estuviera plenamente consciente de lo que hacía, Necrozma seguía destacándose por su increíble intelecto e instintos.

Porque instintivamente, él les temía a esas abejas. Sabía lo que podían hacer si se llenaban de determinación; sabía que podían derribar a un edificio de concreto como lo era él. Sabía que, si clavaban su aguijón en el lugar correcto, podrían destruirlo.

Por ese motivo, Necrozma no se contenía ni dudaba a la hora de dejar salir sus fuerzas para intentar acabar con ellos.

Porque les temía tanto como a Arceus, a Lunala o Solgaleo.

Porque sabía de lo que era capaz la humanidad.

Y por eso mismo, terminó ocurriendo un milagro.

Necrozma había logrado pensar por una milésima de segundo. Había podido prever por un instante el siguiente movimiento de Hau justo antes de volver a entrar a ese estado de semiinconsciencia.

Uno de los rayos de luz iba directamente hacia el lugar al que iría Noivern para esquivar y aunque este logró darse cuenta de ello, terminó reaccionando un segundo más tarde por culpa de la sorpresa inicial.

El tipo Dragón giró su cuerpo y aunque el rayo de luz no lo impactó directamente, si rozó una de sus alas, haciendo que perdiera rápidamente el equilibrio.

Hau comenzó a caer, solo que él si iba directamente hacia el suelo. Con rapidez, Mahalo sacó una Pokéball y de ella salió Raichu.

El tipo Eléctrico sujetó con fuerza a Hau, haciendo el mayor intento posible por no dejarlo caer. Usó su capacidad psíquica para apoyarse, pero simplemente estaba demasiado cansado. Si usaba sus poderes psíquicos tan solo por unos segundos más, le daría un dolor de cabeza insoportable.

Hau volteó a ver a Noivern, quien había conseguido recuperar la compostura a medias. Con torpeza y de forma mucho más lenta de lo normal, empezó a volar hacia Mahalo.

Pero Raichu ya no aguantaba más. El dolor que azotó su cabeza fue tan fuerte que en menos de un segundo su mente ya estaba completamente en blanco. Sus brazos se quedaron sin fuerza y junto a su entrenador, se desplomó hacia el vacío.

Lillie vio con horror como Hau, quien acababa de hacer regresar a su Pokémon, ahora caía a toda velocidad.

Noivern, por otra parte, también sintió lo mismo que Lillie solo que multiplicado por dos.

Antes, su debilidad casi le costaba la vida a su entrenador. Antes había tenido que abandonarlo sabiendo que era casi un hecho que moriría.

Pero eso había sido antes.

¿Heridas? No existían. ¿Cansancio? No había. ¿Debilidad? No importaba.

Aunque toda el ala derecha le ardía tanto que sentía que moriría, Noivern se lanzó en picada hacia Hau, quien ya estaba a varios metros de golpear el suelo y justo antes de que lo hiciera, logró alcanzarlo.

El peso de Hau, sumado al agotamiento de Noivern y la inevitable fuerza de gravedad hizo que el cuerpo del Pokémon no reaccionara como él quiso por lo que terminó chocando contra una gran roca al igual que su entrenador.

A pesar del golpe, Noivern seguía consciente pero lo mismo no podía decirse de Hau, cuya cabeza estaba sangrando. El tipo Dragón vio eso con gran miedo y decidió que ellos no podían seguir.

Ignorando todas sus heridas, aceleró, volando el doble de rápido que antes. La adrenalina producida por el miedo de poder perder a su entrenador lo hicieron alcanzar velocidades record y antes de que nadie se diera cuenta, ya estaba de regreso junto a Solgaleo. Lillie se movió rápidamente para intentar socorrer a Hau.

Por otro lado, estaban Ash y Charizard. Noivern había tomado algunos descansos durante la guerra, pero Charizard no había tomado ninguno y eso se notó en su velocidad.

Si había evitado que Pikachu muriera por la caída había sido principalmente por la corriente de aire que había lanzado hacia él con sus alas, pero eso no bastó para hacer que el roedor no perdiera la consciencia.

Ketchum bajó de lomos de Charizard y entre sus brazos tomó a Pikachu.

—Perdió la consciencia y tiene algunos huesos rotos, pero estará bien— informó Rotom, viendo fijamente a Ash.

El azabache descifró esa mirada.

—Lo sé…— murmuró, sacando una Pokéball— Comunícame con Lillie.

Rotom asintió. Era una suerte que las ondas de radio pudieran existir en cualquier planeta al que fueran.

—Lillie…— antes de que Ash siquiera pudiera hablar, fue interrumpido.

—¡A-Ash, tienes que volver! ¡Hau está herido!— le dijo, sonando realmente asustada— ¡Está inconsciente, pero no sé qué tan mal se encuentre; su cabeza está sangrando! ¡Debemos abortar la misión y…!

—¡LILLIE!— esta vez, fue su turno de interrumpirlo— ¿Qué estás diciendo?... No podemos abortar la misión por nada del mundo.

Hubo un momentáneo silencio y luego, se escuchó un sollozo.

—Tú sabes lo que dijo Tapu Fini…— murmuró la rubia— Ella dijo que tú…

—Aunque así sea, Lillie— Ketchum miró a Necrozma, quien se había quedado completamente quieto, sin hacer nada—, no puedo dejar que los esfuerzos de todos se desperdicien. No puedo dejar que el sacrificio del profesor Oak y los demás sea en vano…

—Ash… Si tú mueres, yo no sé qué es lo que… ¡N-No sé qué haré si te pierdo, Ash! ¡No puedo estar de acuerdo con un plan en el que tú terminas muriendo!— le gritó. Se escuchaba la desesperación en su voz.

—Hau necesita atención médica. Deben dar marcha atrás y volver primero. Una vez que asegure la explosión de Necrozma, volveré yo también— dijo, manteniendo su voz tan tranquila como podía. Abrió la Pokéball que tenía en la mano—. Pikachu está herido también, así que enviaré a Infernape a que se lo lleve a él y a todos mis otros Pokémon. Por favor, dile a Solgaleo que lo recoja en el camino.

El tipo Lucha lo miró fijamente y frunció el ceño, asintiendo. Tomó la riñonera de Ash y la metió dentro de su mochila, colgándose esta última en la espalda. Sujetó con firmeza a Pikachu, haciendo que las manos de Ketchum estuvieran libres.

—¡Y-Yo…! ¡Ash, yo…!

—Lillie…— Ketchum miró hacia donde estaba Solgaleo, con una sonrisa en el rostro— ¿Alguna vez te he fallado?

Una vez más, hubo silencio. Eso fue hasta que ella habló.

—Tienes que volver… ¡Definitivamente tienes que volver! ¡Solgaleo dijo que dejaría abierto el Ultraumbral para ti y que se cerrará cuando pases por él, así que nunca te perdonaré si no lo cruzas, ¿me entendiste?! ¡Voy a odiarte con todo mi ser si me mientes! ¡No quieres que te odie, ¿verdad?!

Ash amplió su sonrisa.

—Por supuesto que no…— y entonces, le dijo aquello que tenía horas queriendo decirle— Te amo, Lillie.

—¡Yo también…!— un sollozo se escuchó— Y-Yo también te amo, tonto…

Ketchum miró a Rotom y este supo que habían terminado.

—Entonces es hora de...— pero se detuvo al ver los ojos de su dueño— Oh, no… No, no, no… ¡Somos un equipo, Ash! ¡Si te tienen a ti, me tienen a mí! ¡Somos parte de un paquete!

—Rotom— Ketchum le sonrió—. No pienso morir, pero si lo hago, necesito a alguien que los cuide a todos y no hay nadie en quien confíe como confío en ti.

La Pokédex lucía molesta y frustrada.

—Siempre intentando convencerme con halagos…

Ash se rio.

—Siempre funciona, ¿cierto?

RotomDex se quedó callado y entonces, le dio la espalda.

—Digo lo mismo que Lillie. No te perdonaré si no regresas…-Roto…

Ketchum se sorprendió al oír eso, pero finalmente sonrió.

—Gracias, Rotom— le dijo, girándose hacia Charizard—. Eres un increíble amigo.

Infernape miró a Ash y luego apretó la mandíbula. Esperó hasta que Rotom entró a la mochila para comenzar a correr, saltando de roca en roca.

Ketchum y Charizard se miraron. Juntos, se elevaron hacia el cielo.

El azabache miró hacia atrás, viendo como Solgaleo había comenzado a descender lentamente para recoger a Infernape. Escuchó un bufido.

—Lo sé, amigo… Lo sé.


Lillie miró hacia atrás. Los únicos dos seres que se encontraban conscientes a bordo de Solgaleo eran ella y Rotom. Ambos veían con impotencia hacia el Charizard que cada vez se veía más y más lejos.

Noivern e Infernape habían vuelto a sus Pokéballs, por lo que ahora era Lillie quien tenía colgada la mochila de Ash. Entre sus brazos estaba Pikachu.

Podían sentir como los movimientos de Solgaleo eran más lentos y torpes. Él no estaba exagerando al decir que estaba casi al borde del colapso.

Ash dijo que estaría bien… Confíen en él— les dijo, viendo a la distancia el brillante Ultraumbral—. Él va a lograrlo; su determinación le permitirá hacerlo.

Lillie y Rotom voltearon a verse.

—Ese sujeto es rarísimo… Estoy seguro de que podría percibir nuestras emociones a kilómetros de distancia…

La rubia asintió.

—¿V-Verdad?... Supongo que sería mejor que no lo preocupáramos innecesariamente— al decir eso, puso una gran sonrisa en su rostro—. Solo tendremos que esperar por él al otro lado del Ultraumbral.

Rotom dio una cabeceada.

—Quiero decir, es Ash… ¿Cuándo nos ha fallado Ash?

—¿Verdad?...

En completo silencio y sin ninguna sonrisa en el rostro, cruzaron el Ultraumbral. Tenían un el corazón en un puño, rezando porque él volviera


Tras haber derribado a Hau y no verse amenazado por nada, Necrozma había comenzado a perder un poco el miedo. Tal vez ya nada lo perseguía; tal vez ya podía irse…

O eso pensó hasta que los vio a esos dos.

Volaban tan rápido hacia él que Necrozma no pudo evitar entrar en pánico. Él había derribado a uno, ¿entonces por qué venía el otro con tanta determinación?

Da igual si logras huir de esta dimensión… Sin importar a donde vayas a partir de ahora…

Las palabras de Gladio resonaron en su cabeza y sin dudarlo, atacó.

No podía dejar que se acercaran. Si lo tocaban era el fin.

El Pokémon evadió con rapidez los cinco haces de luz que disparó, encontrando un punto ciego entre ellos. Avanzó varios metros con una simple sacudida de alas.

Por nada del mundo podía dejar que se acercaran. Si lo tocaban, todo su esfuerzo se habría ido.

Aunque disparó varios rayos más, pudo notar que estos eran más pequeños y lentos, por lo que el Pokémon pudo evadirlos fácilmente, recortando distancia cada vez más.

No podía dejarlos acercarse, no podía permitírselos… Si lo tocaban, su vida entera habría sido en vano.

—¡UN ÚLTIMO… EMPUJÓN!

Estaban a tan solo treinta metros. Treinta cortos metros, pero eso era bueno. Si lanzaba sus rayos de luz en ese momento, no tendrían tiempo de esquivarlo… ¡No podrían! Y así lo hizo. Disparó, pero él pudo esquivarlo haciendo algo que Necrozma no esperaba: se alejó.

Todo estaba bien. Tal vez se habían acercado, pero eso no quería decir nada; tal vez mentían, tal vez no eran lo suficientemente fuertes como para matarlo… ¡Era casi un hecho que todo era mentira!

Vio al Pokémon abrir el hocico y de este salió una gran cantidad de fuego que fue directamente hacia él.

No lo lastimaría, no lo lastimaría, no lo lastimaría…

El ataque impactó contra él y justo como Necrozma esperaba, este no lo…

Dejó de pensar. Su cerebro dejó de pensar por completo y su cuerpo fue guiado simplemente por sus instintos.

Por el pensamiento de "Aléjense de mí".

Por mucho que se dijera a sí mismo que no iba a tener miedo, por muchas veces que se lo repitiera, eso no hacía que el temor a ellos simplemente desapareciera y por ello, su cuerpo comenzó a actuar de esa manera; por ello comenzó a liberar energía a montones, sin restricción alguna.

Un fuerte grito comenzó a escucharse, así como un sonido similar al del agua hirviendo en una tetera.

Ash y Charizard notaron eso, sabiendo que por fin lo habían logrado.

—¡VAMONOS!— gritó Ketchum y no tuvo que decirlo dos veces— ¡A LA IZQUIERDA, CHARIZARD!

Esquivar los rayos de luz de por sí era difícil estando de frente, pero ahora que venían por la espalda y eran varias veces más grandes que los anteriores…

Cada segundo, del cuerpo de Necrozma emergía un nuevo rayo de luz que salía disparado hacia el frente, arrasando con todo lo que se encontrara y no es que fueran simplemente haces de luz estáticos, sino que había diversas variaciones.

Había rayos intermitentes que aparecían y desaparecían por unos segundos; otros tomaban formas raras, desviándose hacia una dirección extraña o volviéndose curvas en ciertas partes; también estaba una variante de los intermitentes, la cual se trataba de rayos de luz que salían disparados de forma pausada, como grandes balas de cañón. Los más comunes parecían ser aquellos haces de luz rectos que no dejaban de salir en ningún momento, al ser los más predecibles, eran los menos peligrosos.

Ash vio como dos de los haces de luz comunes salían disparados justo en dirección al Ultraumbral que Solgaleo había dejado para ellos. Había un pequeño espacio entre ambos, pero era el suficiente como para que Charizard de moviera.

Fue en ese preciso lugar en donde Charizard comenzó a volar. Ketchum miró hacia sus costados, viendo los rayos de luz, los cuales eran tenían una altura y anchura de tal vez cuatro o cinco metros, exactamente el espacio que había entre ambos.

Ketchum sonrió hasta que sintió una fuerte corriente de aire caliente pasar a unos pocos centímetros de su cabeza. Cuando miró hacia arriba, pudo ver que uno de los rayos de luz intermitentes, del tipo que parecían balas de cañón, había pasado justo por arriba de él.

Eso era preocupante sin duda alguna preocupante, por lo que miró hacia atrás, topándose con algo que hizo que su alma cayera al piso.

Otro rayo de luz había salido disparado justo hacia el espacio en el que ellos volaban. Justo en ese lugar, con la altura suficiente para cubrir por completo a Charizard.

¿Por qué tenía que ser en ese momento? Estaban a solo unos pocos metros del Ultraumbral, estaban volando lo suficientemente bajo como para entrar directamente a él sin tener que descender en lo más mínimo…

Ketchum vio que el cuerpo de Necrozma desprendía un brillo ridículamente cegador gracias a que ahora estaba completamente rodeado de esos rayos de luz. Todo lo que había a los alrededores era de un amarillo increíblemente brillante y de hecho, Ketchum ya ni siquiera podía ver el cielo de ese planeta extraño al que habían llegado o tan siquiera alguna sombra.

Pero eso no era importante. Lo importante ahora era buscar una forma en la que ni él ni Charizard murieran.

Y por eso, con los pocos segundos de respuesta que tenía, actúo.

Esperó a que una de las balas de cañón pasara zumbando justo encima de su cabeza y entonces, saltó impulsándose con la pierna izquierda. Por el gesto que puso Charizard cuando volteó a verlo, supo que él no era consciente del peligro por el que estaban pasando… y ni lo sería.

Con velocidad, lo hizo volver a su Pokéball. Justo cuando Charizard desapareció, el rayo de luz pasó por debajo de Ash y cuando este empezó a caer hacia la tierra, desapareció.

El azabache le agradeció a Arceus. Le agradeció porque ese rayo de luz también fuera uno intermitente…

Y ahora, solo debía prepararse para el golpe…

Su cuerpo cayó justo encima de la roca de metro y medio que había frente al Ultraumbral, pero por la velocidad que llevaba, no se quedó ahí, sino que su cuerpo siguió avanzando hasta finalmente ser detenido por la gran roca de más de veinte metros de altura, la cual había reducido considerablemente su tamaño gracias a la energía de Necrozma.

El fuerte impacto contra la piedra hizo crujir todo el cuerpo de Ash, además de hacerlo abrir involuntariamente la mano derecha en la cual estaba la Pokéball de Charizard, la cual salió rodando a unos metros de él, a nada de entrar al Ultraumbral.

Ash levantó la mirada como pudo, sintiendo todo su cuerpo retorcerse del dolor y sonrió. Charizard podría ayudarlo, él lo…

Fue cuando el rayo de luz intermitente de antes volvió a aparecer que la corriente de aire impulsó la Pokéball lo suficiente como para hacerla entrar al Ultraumbral.

Ketchum se quedó frío al ver eso. Intentó ponerse de pie, apoyándose con su pierna izquierda, la cual le ardía, pero no le dolía tanto como la derecha.

Cuando trató de poner el pie contra el suelo, se dio cuenta de que no sentía nada. ¿Estaba tan adolorido que apenas y podía sentir nada? Miró su pierna, buscando respuestas y lo que vio fue peor de lo que se imaginaba.

Desde la rodilla para abajo, su pierna izquierda había desaparecido por completo. No salía sangre ni nada parecido… Simplemente no tenía esa parte de su pierna.

¿Había sido al momento de saltar? Ash supuso que su pierna izquierda, al haber sido la que utilizó para impulsarse, había quedado expuesta lo suficiente como para ser parcialmente golpeada por el rayo de luz, siendo desintegrada en el acto.

Trató de moverse con su pierna derecha, pero un quejido salió de su boca, un quejido que no pudo escuchar por culpa del ruido que estaba haciendo Necrozma.

El dolor fue tanto en ese momento que Ash vomitó. Todo su cuerpo dolía muchísimo y apenas sentía fuerzas para hacer nada.

—Un poco… más, cuerpo… ¡S-Solo… un poco… más!...

Se dijo a sí mismo, tratando de arrastrarse por el suelo pero incluso sus uñas dolían. El utilizar los dos Movimientos Z lo habían dejado completamente agotado… Al parecer, el golpe que acababa de darse había sido suficiente como para que la curación de Celebi dejara de hacer efecto.

Le habían dado un último voto de fe. Tenían la confianza de que él regresaría y el Ultraumbral que había a cinco metros de su moribundo cuerpo era la muestra.

Se arrastró entre la tierra y su propio vómito, avanzando apenas cinco centímetros y habiendo hecho uso de todas sus fuerzas.

Él lo había prometido… Les había dicho que volvería... Ellos creían que lo lograría…

Pero él… ya no estaba tan seguro de que podría hacerlo…

Una última salvada por parte de Ash Ketchum… Un último milagro…

Se arrastró un poco más, creyendo que todo estaba terminado pero entonces…

No hubo entonces.

Ningún nuevo Ultraumbral se abrió. No llegó ningún dios a ayudarle a recorrer los pocos metros que lo separaban de la salvación. Ni Red, ni Gladio o Lillie habían llegado de improvisto a darle una mano…

No, no hubo un "pero entonces…". Solo había un hombre haciendo su mayor esfuerzo por seguir avanzando y un monstruo a punto de explotar.

Con la potencia… de miles de bombas tetónicas…

El dolor ya había hecho de las suyas. Estaba golpeado, lleno de cortes y moretones…, no tenía su tan querida pierna izquierda (o al menos, no la tenía en su totalidad) y acababa de darse cuenta de que uno de sus ojos estaba viendo borroso.

Por mucho que quería, no podía moverse a pesar de que el Ultraumbral estaba frente a él.

El sonido de la inminente autodestrucción de Necrozma se volvió sumamente intenso, mucho más que antes.

Estaba con el mentón pegado al suelo, viendo fijamente al Ultraumbral y no pudo evitar sonreír.

Necrozma estaba a punto de morir… Eso significaba que ya todos podrían estar en paz… Todos seres queridos podrían seguir con sus vidas; podrían seguir adelante.

Su madre seguiría trabajando en el restaurante de la familia, haciendo felices a los habitantes de pueblo Paleta con su sonrisa. Podría morir de vieja.

Red podría convertirse en el más fuerte del mundo… ¡Podría ver a su hija crecer y amarla como si no hubiese un mañana! ¡Podría tener una familia feliz junto a Yellow!

Pensó que tal vez Blue aprendería a no burlarse tanto de ellos en los años que les quedaban de vida. Era una buena chica, pero contenerse un poco tampoco le vendría mal… Quien sabe, tal vez incluso algún día podría vencer a Red.

Gary… Esperaba que Gary diera lo mejor de sí ahora que el legado Oak recaía en sus hombros y en los de Daisy. Ketchum sonrió. Era su amigo de la infancia, por supuesto que lo haría increíble y no solo porque se apellidase Oak.

De verdad deseaba que Misty se convirtiera en una maestra de los tipo Agua. Tal vez esta experiencia la acercaría todavía más a sus hermanas y ellas se ofrecerían a ayudarla más seguido en el gimnasio.

Brock sería un gran médico Pokémon, de eso Ash no tenía duda. No había en el mundo alguien con un corazón más gentil que ese hombre… Llegaría el día en el que una mujer notaría eso y lo amaría sin importarle nada.

Tracey… Tal vez él seguiría ayudando a Gary o a Daisy ahora que el profesor Oak había fallecido y si volvía a su hogar, bueno… solo esperaba que fuera feliz por el resto de sus días, haciendo sus increíbles dibujos.

Se sintió mal por no ver el combate en el que finalmente May derrotara a Solidad… Era una rivalidad de años, pero si se trataba de ella, solo era cuestión de tiempo para que Solidad mordiera el polvo.

Tendría que esperar para tener esa batalla contra Max, pero pensó en el mundo de combates que ahora el joven tendría por delante y no pudo evitar emocionarse… Las posibilidades eran tan amplias… Le deseaba la mejor de las suertes, sin la más mínima duda de que superaría a Norman.

Dawn seguramente se convertiría en una entrenadora tan exitosa como su mamá… Más bien, era un hecho que así sería. ¿Se retiraría también y acabaría siendo ama de casa junto a un Glameow? Pensar en eso hizo que Ash riera un poco, cosa que le dolió bastante.

Sabía bien que el camino a la cima no era fácil y esperaba que Iris terminara de recorrerlo por él. Tal vez en un futuro podría convertirse en la Campeona de Unova si tenía mucho éxito como líder de gimnasio… ¡No, ella tenía que hacerlo! ¡Si quería ser la mejor entrenadora de tipo Dragón, entonces debía derrotar a Lance!

Cilan era todo un cofre de los tesoros cuando se trataba de pasatiempos. Tenía tantos y tan variados que era sorprendente la cantidad de cosas en las que ese chico era bueno. Sabía de todo un poco y su cocina era tanto o más excepcional que la de Brock aunque bueno, ¿qué se podía esperar de un reconocido chef y Conocedor Pokémon?

Se preguntó si los inventos de Clemont explotarían todavía dentro de unos años y pensó que era un verdadero alivio que su amigo viviría para crecer y ser cada día un mejor inventor. Con Clembot a su lado, su popularidad como líder de gimnasio subiría como la espuma.

Bonnie y Dedenne, por otra parte, estaban también por iniciar en un camino muy empinado. Si tenía la guía correcta y los compañeros correctos entonces no tenía duda de que se volvería una entrenadora realmente fuerte… ¡¿Tal vez más que Dianta?!

Cuando se encontrara con Serena en la otra vida, le pediría disculpas por no haber podido corresponder sus sentimientos, pero estaba seguro de que ahora que podría vivir su vida de forma normal, ella definitivamente encontraría la pareja perfecta para ella. No se perdería ninguno de sus performance en la otra vida.

No olvidaría la ardiente determinación de Kiawe, de un hombre que hablaba su mismo idioma. No olvidaría la riquísima comida de Mallow, la cual competía directamente contra la de Cilan y Brock, por lo que no le quedaba duda alguna de que volvería su sueño realidad. Las bromas de Lana se quedarían en su mente y cuando volvieran a verse, tendría un arsenal completo para usar contra ella. Tal vez podría comunicarse con Acerola, siendo que ella era capaz de ver fantasmas y todo eso… Incluso podría intentar asustar a Nanu con ayuda de ella… ¡Chris y Lario definitivamente seguirían jugando videojuegos, eso lo tenía seguro! Mina… Esperaba que sus dedos se recuperaran y esperaba que pudiera pintar con la pasión con la que solía hacerlo… Con la de años que tendría por delante, crearía obras de arte inigualables. ¿Olivia conseguiría esposo algún día? Esperaba que así fuera, pues ella realmente parecía querer una pareja. Odiaba admitirlo, pero su revancha contra Hapu tendría que ser en la otra vida… Lástima que para cuando se volvieran a ver, ella seguramente sería muchísimo más fuerte que él, pero ey, así era la vida. Los profesores Kukui y Burnet… ¡Ellos estarían rebosantes de alegría al saber que pueden seguir viendo crecer a Lillie! Y eso era un verdadero placer para Ash.

Elio… Aunque ya no podría ser su rival, ni podría luchar contra él para ver quien llegaba a la cima del poder, al menos podría apoyarlo. Era un muchacho noble y muy determinado. No tenía ni la menor duda de que sería tan fuerte como él o que incluso lo superaría.

Selene, por otra parte, era más de lo mismo. Su inteligencia compensaba totalmente la diferencia de fuerza física que había con su hermano y tenía tanto potencial como él. No había visto unos gemelos así de poderosos desde Tate y Liza…

"Conviértete en el mejor Kahuna de Melemele", le deseó a Hau. Estaba ansioso por conocer al padre de Hau, pues estaba seguro de que sería un hombre espectacular. Tal vez si algún día Hau volvía a la cueva de Tapu Fini, él y Hal podrían aparecérsele juntos…

No sabía que le depararía a Gladio en el futuro, pero no podía ser malo. Él ya había sufrido demasiado, ahora era justo que fuera feliz junto a quienes amaba y los que lo amaban… Saber que había hecho un cambio en él lo hizo sentirse tan realizado que por un momento olvidó lo que pasaba a su alrededor.

Rotom tendría un mundo enorme y vasto por ver. Esperaba que conociera a alguien que lo llevara a conocerlo por completo y por sobretodo, esperaba que siguiera siendo tan amigo del resto del equipo S&M como lo era hasta el momento, con su presencia o sin ella.

A todos sus Pokémon, a Pikachu… Tendría que dejarlos antes, pero ellos cuidarían a su madre, a Red, a Yellow, a Amber y a todos en pueblo Paleta. Ellos serían los guardianes de su pueblo natal y serían ellos quienes mantendrían el orden. El detective Pikachu y su pandilla, supuso.

Y ella… Le estuvo inmensamente agradecido a Lillie por, al menos por unos meses, mostrarle lo que era el amor. Estaba seguro de que ni en un millón de años podría olvidar ese hermoso sentimiento y estaba también seguro de que nunca dejaría de amarla. No podrían formar una familia, no podrían tener esa casa ni ese auto y tampoco podrían volver a darse un beso, pero al menos, ella podría seguir viviendo. Podría convertirse en una increíble científica, la más inteligente de la historia y quien más descubrimientos hiciera, siendo capaz de superar al profesor Oak. Pensó en su rostro y pensó en lo mucho que la amaba.

Estaba feliz de saber que las personas a las que amaba seguirían viviendo. Feliz de saber que los rivales que había hecho a lo largo de los años también podrían seguir fortaleciéndose.

—Esto… está bien… Está bien…

Su consciencia comenzó a oscurecerse, indicándole que había llegado la hora. Quedaría inconsciente y la explosión de Necrozma haría el trabajo.

Se llevó una mano a la cabeza y luego, se quitó la gorra, dejándola frente a él. Tal vez podría salvar aquella gorra, la primera que él había elegido por su propia cuenta.

—¿Lo hice bien?...— preguntó en un murmuro que no pudo escuchar, notando como todo se volvía oscuro— ¿Lo hice bien…, profesor Oak?...

En cuanto sus ojos llenos de lágrimas se cerraron, la oscuridad lo envolvió por completo.

—¿… verd… as… rte… as…?

Y finalmente, sucedió.

Necrozma explotó, provocando lo equivalente a miles de bombas atómicas que crearon una onda expansiva tan inmensa que solo la corriente viento bastó para hacer que la gorra de Ash saliera volando hacia el Ultraumbral.

Al final, todo fue arrasado y destruido, incluido él.

Esta había sido la última aventura de Ash Ketchum.


Cuando llegaron a la tierra, se toparon con un escenario que no esperaban.

Todos los líderes de escuadrón estaban reunidos ahí, esperando pacientemente su regreso. También había algunos heridos, quienes estaban siendo atendidos en una carpa abierta por doctores y cirujanos.

En cuanto aterrizaron en el lugar, todos sonrieron inmensamente pero en menos de un segundo, dichas sonrisas desaparecieron.

Elio y Selene fueron los primeros en llegar a donde ellos.

—¡HAU!— gritó Elio, viendo con los ojos bien abiertos al moreno— ¡EQUIPO MÉDICO! ¡HAY UN HERIDO!

Nada más escuchar eso, los doctores fueron corriendo hacia Solgaleo y con toda la delicadeza del mundo, bajaron a Hau. Solgaleo les facilitó la tarea al agacharse.

Antes de que terminaran de irse, Lillie les tendió una Pokéball y a Pikachu.

—Ellos dos también están heridos…— murmuró. Los médicos de inmediato tomaron a los Pokémon.

La rubia dejó salir a los Pokémon que Ash llevaba con él en ese momento. Infernape, Sceptile, Heracross y Krookodile se quedaron quietos en el lugar, viendo fijamente al cielo sin intención de moverse.

Selene estaba realmente nerviosa, tanto que olvidó preguntar lo que quería preguntar… Claro que, en una situación así, alguien más lo hizo.

¿Dónde está Ash Ketchum?— preguntó Lunala, viendo fijamente a Solgaleo.

Esas palabras hicieron que todos se quedaran con el corazón en un puño, esperando una respuesta por parte de Laliona.

El león miró fijamente a su hermana y luego, giró la cabeza hacia el Ultraumbral.

Se quedó a dar el último empujón en contra de Necrozma. Debería llegar en unos… treinta minutos, considerando las diferencias en el flujo del tiempo.

Varios se sintieron aliviados y entonces, Kukui se adelantó. Iba de la mano con Burnet.

—¿Crees que podrá hacerlo, Lillie?— le preguntó a la rubia, quien se sobresaltó al oírlo.

Aether volteó a ver hacia Tapu Fini, quien miraba al cielo nocturno.

—Sí… Ni Rotom ni yo tenemos duda alguna de que Ash podrá vencer a Necrozma— aseguró, bajando de la espalda de Solgaleo—. Disculpe, profesor, pero…

—Gladio, ¿cierto?— Lillie asintió. El matrimonio Sorba dio media vuelta— Por aquí.

Lillie caminaba cabizbaja, cuando de pronto, Burnet la envolvió con un brazo.

—Estamos muy felices de verte bien, Lillie…— le dijo, haciendo que la rubia le devolviera la sonrisa.

—Digo lo mismo, profesora…

Pasaron frente a la carpas y fue entones que Lillie reparó en la identidad de un herido en particular.

—¿Por qué está el señor Red…?

—Él fue el único de los heridos de la Fundación Aether que fue traído aquí— se adelantó Kukui—. Se negaba a que lo atendieran a menos que lo trajeran al lugar donde estaría Ash.

Por un momento, los ojos de Lillie y el mayor de los Ketchum hicieron contacto; este le sonrió levemente.

Aether suspiró de alivio al ver que el hermano de Ash estaba herido pero consciente.

Y entonces, llegó a donde estaba él.

—¡Hermano!— exclamó, corriendo al encuentro de Gladio, quien estaba en un catre dentro de otra de las múltiples carpas.

—¿Li… llie?...— preguntó. Tenía varios cables que monitoreaban su pulso en el brazo y estaba usando una mascarilla con oxígeno.

—Los doctores dicen que se rompió varias costillas, unos cuantos dedos, la tibia de la pierna derecha… Al parecer tuvo una hemorragia interna, pero por suerte pudieron detenerla a tiempo— le informó Kukui, viendo a Gladio—. Es… un verdadero milagro que siquiera esté consciente tras la operación…

Lillie cerró los ojos, liberando varias lágrimas y luego, tomó la mano del rubio.

—En pocos minutos habremos ganado, hermano… Ahora todo estará bien… ¡Podremos vivir como una familia normal!— le dijo, sonriendo.

Gladio miró hacia la entrada de la carpa, lugar por el cual se asomaban Elio y Selene.

—¿Dónde… están… Ash… y Ha… u?...

Lillie frunció el ceño y entrecerró los ojos.

—Hau está siendo atendido. Durante el combate se golpeó en la cabeza y su Noivern se quemó una parte del ala— su labio inferior tembló un poco—. Ash… Él…

—Está por llegar— terminó de decir Rotom, viendo fijamente a Lillie—. Ash está a unos minutos de volver al planeta.

Se quedaron en la carpa por varios minutos, minutos que pasaron rápidamente sin que se dieran cuenta.

Burnet y Kukui se pusieron de pie.

—Iremos a ver como se encuentran Lycanroc, Peke y Golisopod, así como el resto de Pokémon de Ash— dijo Burnet, llamando la atención de Lillie y Rotom.

—¿E-Ellos están aquí? ¿Qué hay de Gumshoos, Decidueye e Incineroar?— preguntó rápidamente Lillie, poniéndose de pie.

—Recibimos una llamada del Centro Pokémon de las Afueras de Hau'oli. Decidueye está bien, pero algo malo parece haberle pasado ya que no responde ante el llamado de nadie y se niega a comer… Sobre Incineroar y Gumshoos no tenemos información— esto último asustó bastante a Lillie y Rotom—, por eso queremos iniciar una búsqueda en cuanto Ash llegue.

Burnet asintió ante lo dicho por Kukui.

—¿Quieren venir a verlos? Estoy segura de que ellos deberían estar a punto de…

—¡¿Qué es esto?!— escucharon gritar y seguido de eso, un gran alboroto.

Lillie y Rotom voltearon a verse. ¿Podría ser…?

La rubia volteó a ver a su hermano, quien le sonrió y asintió, sintiéndose realmente debilitado.

—Ve…

Ella obedeció.

Salió junto a los profesores, Elio, Selene y Rotom de la carpa y llegaron al centro de todo el bullicio. Cuando se abrieron paso, pudieron ver el objeto de toda la conmoción.

Se trataba de una Pokéball, una simple Pokéball que había salido del Ultraumbral. Lillie sintió un miedo inmensa al verla y sin dudarlo, se acercó a ella, tocando el pequeño botón que había en el medio.

Charizard emergió, cayendo se rodillas al suelo, con la respiración agitada y el rostro lleno de sudor. Volteó hacia todos lados rápidamente, buscando algo de forma desesperada.

—¡Tranquilízate, Charizard!— le dijo Rotom, poniéndose frente a él— ¡¿Qué fue lo que…?!

Se interrumpieron al ver como un Greninja al que pocos ahí conocían (pero que sabían, parecía tener relación con Zygarde), caía de rodillas. Por su aspecto, Lillie y Rotom supieron de inmediato que era el Greninja de Ash. Fue cuestión de segundos hasta que su cuerpo se vio cubierto por una gran masa de agua, la cual luego desapareció, haciéndolo volver a parecer un Greninja común y corriente.

Ay no…— escucharon decir todos a una voz en su cabeza. Voltearon en dirección a los Tapus y vieron como Tapu Koko caía de rodillas, con la respiración agitada— Ay no, no, no, no, no, no, no… ¡C-CACAREO!

El grito de Tapu Lele los alertó a todos y con horror, vieron como Tapu Koko comenzaba a retorcerse de dolor.

En ese momento, Lillie y Rotom se quedaron en blanco y no fueron capaces de reaccionar hasta que vieron como Koko colapsaba del todo.

¡CACAREO!— escucharon gritar a Solgaleo y Lunala, quienes avanzaron hacia él rápidamente. Ambos tenían los ojos abiertos como platos, sabiendo lo que eso significaba.

¡TODOS A CUBIERTO!— gritó con fuerza Mahina Pe'a.

Los legendarios que rodeaban el lugar no lo dudaron al escuchar el estruendoso sonido que emergía del Ultraumbral y menos lo hicieron al ver ese gran brillo amarillo.

Una enorme barrera creada por varios Protección desde diversos ángulos se creó, conteniendo los residuos de la explosión que se había filtrado por el Ultraumbral. Tras unos segundos, todo rastro de dicha explosión desapareció y el portal comenzó a cerrarse.

—O-Oigan… Esa fue la explosión de Necrozma, ¿no? Se suponía que el portal se cerraría detrás del jefe cuando él pasara, ¿verdad?— el ceño de Elio se frunció enormemente— ¡NO ME JODAN! ¡¿DÓNDE ESTÁ EL JEFE?!

—¡Elio, tranquilízate!— le dijo Kukui, sujetándolo con fuerza.

—¡NO! ¡¿POR QUÉ NO HA LLEGADO?! ¡¿DÓNDE ESTÁ ÉL?! ¡ESA EXPLOSIÓN NO DEBIÓ LLEGAR AQUÍ!

Solgaleo y Lunala veían con impotencia a Tapu Koko, mientras que otras personas lo veían estupefactas.

Nadie en el lugar sabía cómo empezar a reaccionar.

Cuando un Representante y un Sagrado se unen para utilizar la Bendición del Guardián, sus vidas se conectan temporalmente… Si uno de los dos muere mientras ese lazo está activo, entonces el otro también muere…— explicó Lunala, viendo con lágrimas en los ojos a Tapu Koko— Y Cacareo Sagrado…

Mi hijo… Cacareo…— Solgaleo pegó la frente contra el suelo, derramando lágrimas a raudales.

Lana sonrió como pudo.

—V-Vamos, si esto es una broma, entonces es una realmente retorcida… Están diciendo que Ash… No están diciendo que él…— Lana se interrumpió al ver como Mallow caía de rodillas al suelo, con la mirada perdida.

—¡S-Señor Ketchum, no se mueva! ¡Usted está herido, no puede…!

Fueron esos gritos los que más llenaron de terror a los presentes. Voltearon a ver lentamente a Red Ketchum, quien miraba al cielo con desesperación.

—¿Dónde… está…?— preguntó. El Campeón de Kanto volteó a ver a todos, esperando una respuesta de al menos uno de ellos, pero ninguno pudo sostenerle la mirada por más de un segundo— Mi hermano… Mi hermanito… ¿Dónde…? ¡¿DÓNDE ESTÁ ASH?!

Nadie dijo nada; nadie pudo hacerlo.

El lugar se quedó en un silencio absoluto, permitiendo así que se escuchara el movimiento de algo revoloteando.

Miraron hacia arriba, topándose con una gorra quemada casi en su totalidad que estaba cayendo a unos metros de Lillie. La rubia caminó en silencio y la tomó entre manos.

Era eso. Lo más característico de Ash era la prueba de que él ya no estaba.

Todos se rompieron en un instante.

Los Pokémon de Ash cerraron los ojos con frustración y tristeza, cayendo al suelo mientras lloraban.

Los legendarios vieron hacia el cielo, con una mirada de tristeza en sus rostros, sabiendo que el mundo había perdido a uno de sus mejores hombres.

Los Capitanes lloraron. La única Kahuna que estaba en el lugar, Hapu, lloró en su carpa al oír todo. El matrimonio Sorba no pudo evitar romper en llanto tampoco y sin dudarlo, envolvieron a Lillie y Rotom en un abrazo.

Elio y Selene se abrazaron entre ellos, tratando de contenerse, pero finalmente, se rompieron. Lloraron con fuerza y gran sentimiento la pérdida de su ídolo y por sobre todo, la pérdida de su buen amigo y mentor.

Los otros líderes de escuadrón como los Campeones, se veían realmente abatidos y en su rostro podía verse la preocupación que sentían por cierta persona…

Aunque el llanto de todos había sido duro de escuchar, no lo fue tanto como el de él.

Red cayó de rodillas, incapaz de procesar lo que estaba sucediendo por unos segundos y luego, estalló.

Un llanto amargo y lleno de desesperación se escuchó por todo el lugar. Red comenzó a retorcerse, incapaz de aceptar el hecho de que su hermano menor acababa de morir.

Y fue el ver eso el detonante para Lillie y Rotom.

Sonidos distorsionados salieron de la carcasa de la Pokédex. Esos sonidos eran el melancólico llanto de alguien que había perdido a su complemento.

Lillie, por otra parte, tardó un poco más. Tardó un poco más porque estaba pensando por unos segundos y cuando terminó de hacerlo, todo cayó sobre ella como una avalancha.

Todo lo que no podrá ser, todo lo que se había perdido…

Sus ojos se pusieron llorosos y en un intervalo de cinco segundos, rompió en un llanto tan desgarrador como el de Red.

Su primer y mejor amigo, su confidente, el hombro en el que siempre podía recargarse y por sobre todo, el amor de su vida.

Todo eso en una sola persona, y todo había desaparecido.

A metros de distancia, dentro de una carpa, Gladio veía en silencio el techo de lona, con un rostro neutral.

Se quedó pensando en eso por unos instantes.

Ash Ketchum había muerto.

Sin importar cuantas veces lo repitiera en su cabeza, seguía sonando extraño…

No podría acostumbrarse a decirlo, ¿y cómo podría?

Envidiaba a Hau y a Pikachu, quienes estaban inconscientes. Él de verdad habría preferido no enterarse de esa noticia nunca.

Las lágrimas cayeron por su rostro y su gesto se volvió uno de pura tristeza. Aunque cada sollozo dolía como el infierno, ese dolor no era nada comparado al dolor que sentía su corazón al saber que su más preciado amigo, aquel que le había dado un rumbo distinto a su vida, ahora estaba muerto.

En el Altar del Eclipse, todo es dolor. Nadie celebra.

Porque en esta guerra, no hay nada que celebrar.


¡NO SE VAYAN TODAVÍA! ¡HAY ALGO MUY IMPORTANTE QUE LES PUEDE INTERESAR!

Y una vez dado ese anuncio, volvamos a la programación habitual…

Hombre, pues acabo de matar a Ash… ¿Qué se supone que comente aquí?... Tal vez algunas dudas que puedan surgir al leer el capítulo.

Bueno, pues sobre Greninja. Él estaba en el lugar porque, en el tiempo que pasó entre la partida de Solgaleo y el equipo S&M y su llegada, literalmente pasaron horas. Zygarde decidió que Greninja debía estar ahí para cuando Ash volviera, pero bueno… Ya sabemos que él no volvió.

Hombre, joder… No sé qué decir, la verdad. No sé cómo reaccionen muchos de ustedes ante esta noticia y ante lo que le espera a la historia en el futuro… Estoy seguro de que más de uno estará en shock por lo que está pasando.

Lo cierto es que tenía ya años con esta escena planeada… Realmente me moría (no fue a propósito, lo digo de verdad) por escribir este momento. Tal vez no fue tan bueno como lo tenía planeado, por lo que me encantaría saber sus opiniones.

Dejando de hablar de mi historia, quiero hablar del anime… Tal vez hacerlo ahora no se sienta del todo correcto, pero oye, no todo puede ser tristeza como tal, ¿no? :D Ahora bien… Por lo que parece, Koharu ahora formará parte del grupo de investigación gracias a la sinopsis del capítulo que se estrenará dentro de dos semanas. Estoy ansioso por ver cómo trabaja el anime a este personaje.

Y ahora, pasando a la sección de los caídos en combate… ¿Eh? ¿Y esto?...


—Voy a echarles un vistazo a sus Pokémon. Te veré enfrente del laboratorio.

Asintió, mirando en dirección al sur.

—¿Seguro que no quieres venir?— le preguntó, con las manos en los bolsillos.

—Nah. Lo visité ayer cuando llegamos, además, no me gustaría interrumpirte. No lo has visitado desde ese día, ¿verdad?

Él negó.

—Ni una sola vez...

—Mayor razón para dejarte solo, entonces— se dio media vuelta, comenzando a alejarse.

—Ey, Rotom…

La Pokédex se giró, arqueando una ceja. Su carcasa ahora era negra y ahora las expresiones faciales que podía hacer eran muchísimo más naturales.

—¿Qué pasa?

—Cuando hable con él… ¿Qué debería decirle?...— preguntó, sonando un tanto nervioso.

La Pokédex suspiró.

—Gladio, tienes veintiséis años, piensa en algo por tu cuenta, amigo…

El rubio frunció el ceño. Su rostro se veía mucho más maduro que antes y sus rasgos eran definitivamente los de un adulto. Su cabello ahora era lo suficientemente largo como para llegarle varios centímetros por debajo del mentón y su rubia barba estaba sombreada. Vestía con una camiseta gris de manga corta, sobre la cual utilizaba una chaqueta negra abierta la cual tenía bordada en el pecho la silueta de un Código Cero. Utilizaba unos pantalones cargo militares y su calzado consistía en unas botas negras. Colgando de su espalda había una mochila roja de un solo tirante. En su oreja izquierda podían verse unos artes rojos.

—Había olvidado que pedirte consejo es como pedirle consejo a una pared…— murmuró, rascándose la cabeza.

Rotom suspiró.

—Si quieres preguntar por lo que yo hablé con él, simplemente dímelo. Tenemos como… ¿seis años viajando juntos? Sabes que no voy a morderte.

Aether dejó salir un suspiro.

—Bien… Rotom, ¿podrías decirme que fue lo que hablaste tú con él?...

La Pokédex sonrió.

—Eso está mejor— se cruzó de brazos, asintiendo—. Hablé con él sobre algunas de las cosas que hemos hecho en el último año, desde la última vez que vinimos a visitarlo— puso un rostro burlón—. Por supuesto que también le conté de la vez que esa chica de ciudad Porcelana te emborrachó para intentar llevarte a casa con ella.

Gladio lo miró con los ojos entrecerrados.

—¿Tú crees que a él le daría risa algo así?— le preguntó con total seriedad.

Rotom se rio y luego, puso una sonrisa melancólica en el rostro.

—Por supuesto que no… Él jamás se habría reído de algo como eso…

Aether asintió.

—Nos vemos en un rato— le dijo, despidiéndose con una mano.

—Te veo luego, compañero.

Gladio comenzó a caminar por el verde césped del lugar, mirando muy poco los alrededores. Conocía la ruta que debía de seguir pues había acompañado a gente al lugar al menos siete veces, pero esta sería la primera vez en mucho tiempo que entraba ahí…

Se detuvo frente a un gran letrero y lo leyó luego de más de un año sin hacerlo.

"Pueblo Ceniza, el lugar donde nacen y descansan las leyendas".

Gladio miró hacia atrás de ese letrero y vio una estatua. Se trataba de una fiel representación de Ash Ketchum y Samuel Oak. Volvió la mirada al cartel, leyendo la última parte del mismo.

"En honor a Ash Ketchum (17) y Samuel Oak (64), así como a todos los héroes que dieron su vida por nuestro planeta".

El rubio se le quedó viendo un poco más y finalmente, retomó su camino.

Le tomó unos minutos finalmente llegar al lugar, tras atravesar un hermoso sendero de piedra, se paró frente a un portón de metal, el cual estaba abierto. Sobre este, rezaba la leyenda: "Cementerio de Ceniza".

Gladio se quedó parado unos segundos, tomó aire y luego, puso un pie adentro. Apenas lo hizo, montones de memorias llegaron a su cabeza.

Recordó el llanto de decenas de personas, todas reunidas alrededor de dos ataúdes meramente simbólicos, pues no había nada dentro de ninguno de ellos.

Recordó la torrencial lluvia que, en ese momento, se combinaron con sus lágrimas.

Recordó aquel "No quiero morir".

Recordó todo el dolor…

Frunció el ceño.

Odiaba recordar.

—Han pasado siete años desde ese día, Gladio…— murmuró, apretando los puños— Sigue avanzando… Le prometiste que no te estancarías en el pasado…

Caminó lentamente entre las tumbas, buscando una en específico la cual encontró fácilmente. Caminó hacia donde estaba el enorme roble y se fijó en la tumba que estaba frente a ella.

"Tumba familiar Oak".

Seguida de los nombres: Samuel Oak y Matsuko Oak.

Juntó sus manos e hizo una reverencia, en señal de respeto por ellos.

—Muchas gracias por lo que hizo en vida, profesor Oak… Miles de personas buscan continuar con su legado y gracias a ello, el mundo es un lugar mejor— murmuró, reincorporándose.

Caminó un poco hacia la derecha, encontrándose con una figura hecha en piedra de un Pikachu, la cual era cubierta por la sombra del gran roble.

Avanzó hacia ella y luego, se descolgó la mochila. Sacó de esta una pequeña manta que puso en el césped y se sentó sobre ella.

Leyó la inscripción.

"Tumba familiar Ketchum".

Seguida de los nombres: Amber Ketchum, Red Ketchum, Yellow Kecthum, Delia H. Ketchum, Ash Ketchum, Hana Ketchum y Hitoshi Ketchum.

Gladio tomó una profunda bocanada de aire al leer todos esos nombres.

—Así que… Estoy aquí, Ash— le dijo, comenzando a sacar varias cosas de su mochila, entre ellas unas Pokéhabas, una bolsa de Malasadas y una bebida embotellada cuya etiqueta decía: "Aina's Pina"—. Ha pasado… muchísimo tiempo, ¿verdad?

Por supuesto que nadie le respondió. Gladio se fijó en las flores que había en la tumba, las cuales no eran precisamente pocas, así como en las fotos que había puestas. Ver el rostro de Ash hizo que algo se revolviera dentro de Aether.

—Iba a traerte unas hamburguesas, como disculpa por haberte hecho esperar tanto tiempo, pero tengo un nuevo compañero, un Munchlax y bueno… tú sabes cómo son los de su especie en todo lo relacionado a la comida— hizo su mejor esfuerzo por sonreír—. Si te sirve de consuelo, se lleva bastante bien con tu Snorlax.

Nadie le respondió.

—Así que como disculpa, te traje estas Malasadas— le dijo, sacando dos de la bolsa y poniendo una sobre la tumba—. Cuando vivías, nunca dejabas de parlotear sobre lo mucho que te gustaban. ¿Recuerdas que tú y Hau siempre hablaban de ellas como si fueran la gran cosa?— Gladio le dio una mordida a la Malasada que tenía en la mano y de inmediato, puso un gesto de asco. Se obligó a sí mismo a comerla— Como lo… suponía… Estas cosas definitivamente no son para mí…

El rubio abrió su bolsa de Pokéhabas y sacó de su mochila dos vasos, en los cuales sirvió la Aina's Pina. Primero le dio un trago a su bebida, despejando el sabor de la Malasada de su lengua y luego, se comió varias Pokéhabas de una sentada.

—Este es el único jugo que puedo tomar sin que me empalague…— lo miró con una sonrisa— Tal vez si Mallow te hubiera dicho en aquel tiempo lo que sentía y tú la hubieras aceptado, ahora serías el esposo de una millonaria empresaria…— negó con la cabeza— Aunque volviendo a lo que hablábamos… Malasadas, ¿verdad? Estoy seguro de que recuerdas la promesa que hicimos días antes de que todo el desastre contra Necrozma comenzara… Dijimos que iríamos a comer Malasadas, ¿verdad?

Nadie le respondió, pero eso a él no le importó.

—Bueno, en aquel entonces, cuando volvimos a Alola del funeral tuyo y del profesor Oak, fuimos a comprar algunas en Hau'oli. Éramos Lillie, Hau, Elio, Selene, Acerola y yo…— sonrió un poco— Sucede que Elio pidió una Picasada y cuando la probó, dijo que para llamarse Picasada, en realidad no era tan picante; el gerente pareció escucharlo, por lo que le hizo un desafío especial. Si podía comer la Picasada estando cubierta de jugo de baya Tamate, entonces le daría una dos bolsas llenas de Malasadas totalmente gratis— dejó salir una pequeña risa—. Entonces, Elio aceptó. Apenas dio el primer mordisco, su rostro se puso completamente rojo y trató de beber agua, pero Selene se lo impidió. Una de las condiciones del desafío era no beber nada hasta que se terminara la Picasada. Sabes lo orgulloso que es Elio, por lo que siguió comiéndola hasta el final, superando el desafío. Algún tipo random que iba pasando por el lugar nos vio y pensó que sería interesante grabarnos, por lo que el desafío de la Picante Picasada se hizo realmente popular en las redes sociales al punto en el que es una promoción especial de las tiendas de Malasadas cada día jueves, el mismo día en el que Elio hizo el desafío— Gladio sonrió ampliamente—. Todos estábamos riendo esa vez, pensando en lo divertido que había sido y entonces…— su gesto fue decayendo de poco en poco— Hau dijo…: "Me encantaría que Ash estuviera aquí"…— el rostro de Gladio se vio decaído.

El rubio tomó de su jugo y luego, agitó la cabeza.

—Pero esa no es la única historia— le dijo, forzándose a recuperar la sonrisa—. Una semana después de eso, nos reunimos para ver esa película que tanto dijiste que querías ver… Tú sabes, la del Rey Infernape. También invitamos a Acerola esa vez por petición de Hau, de hecho, desde esas fechas Acerola se integró bastante bien en nuestro grupo…— dijo eso, con una mano en el mentón— Supongo que tiene que ver con el hecho de que ella y Hau tienen varios años saliendo, pero bueno, a la historia… Así que, como ya dije, Acerola nos acompañó a ver la película y ella se ofreció a llevarla por nosotros. Terminó llevando la peor película de terror que hayamos visto nunca— le dijo, comiéndose otra Pokéhaba—. Resulta que Selene es pésima para las películas de terror, por lo que se asusta con facilidad al verlas, así que podrás imaginar lo mala que era esa película para que Selene no saltara sobre su asiento ni una sola vez, de hecho al contrario, ella se estaba riendo… Todos nos estábamos riendo— al recordar eso, el rubio también sonrió por unos segundos hasta ponerse serio—. Todos nos estábamos riendo, pero, antes de darnos cuenta, Elio y Selene habían comenzado a llorar, seguidos de Lillie y Acerola… Finalmente, Hau y yo tampoco pudimos contenernos… El único que lo resistió fue Rotom, pero era obvio que la estaba pasando mal. Estoy seguro de que en ese momento, todos pensábamos lo mismo… Todos pensábamos en lo mucho que nos habría gustado tenerte ahí con nosotros…

Gladio se puso las manos en la cara y suspiró. Cuando se destapó el rostro, vio la tumba con un rostro de tristeza.

—Desde que moriste, las cosas simplemente no se sienten bien— le dijo, frunciendo el ceño—. Fuiste el primer amor de Mallow y perderte de esa forma, sin siquiera ser ella capaz de decirte lo que sentía o de asimilar que algo entre ustedes dos no podría ser… Al principio, su actitud sufrió un pequeño cambio, pero eso desencadenó una bola de nieve que creció y creció. En algún punto, ella abrió una empresa de comida congelada y prefabricada— miró la botella vacía de jugo que tenía en la mano y con fuerza, la aplastó—. Estaba traicionando sus propios principios y todos lo sabíamos, incluso yo, que no era tan cercano. La guerra la cambió y cuando Lana la confrontó por lo que estaba haciendo, discutieron como nadie creyó que discutirían nunca… Recuerdo el llanto de Mallow y recuerdo sus palabras… "¿De qué sirve hacer las cosas con cariño en este mundo tan cruel?"— Gladio se llevó una mano al entrecejo— Ella y Lana llevan unos cuantos años sin hablarse fuera de todo el asunto de que son Capitanas…

Se calló por unos segundos y luego, volvió a hablar.

—Hapu es más de lo mismo. Tú eras su meta y objetivo. Ella quería mejorar lo suficiente como para vencerte, pero tu muerte… Tu muerte afectó de forma espantosa a la primera Liga Pokémon de Alola…— contó, recordando con amargura aquel día— Fue llevada a cabo casi un año y medio después de los sucesos de la guerra, luego de que todas las reparaciones estuvieron completadas. Cuando el día de la apertura llegó, montones de gente protestaron contra el profesor Kukui, llamándolo por todo tipo de nombres. Dijeron que era un insulto celebrar la Liga Pokémon si tú, siendo un participante confirmado, no estabas en ella. El profesor intentó explicar que la Liga era pensada ahora más que nunca, como un tributo para los caídos en la guerra, pero el público no atendió a razones… Fueron muy pocos los que participamos en la Liga y por eso mismo, terminé ganando el título yo…— apretó con fuerza un puño— Un oriundo de Alola ganó la Liga Pokémon, por lo que la competitividad no se activó en nuestro pueblo. El sueño de Hapu y del profesor se vio completamente arruinado por gente que no supo comprender lo que era un tributo… Y ahora, yo ostento el título de Campeón de Alola cuando claramente no me lo merezco…

Gladio se comió varias Pokéhabas, intentando calmarse.

—Elio y Selene eran jóvenes y estaban pasando por la etapa en la que son fácilmente influenciables, pero ellos eran diferentes. Algo sencillo no los haría cambiar de opinión..., pero tu muerte no fue algo sencillo. A día de hoy, sigues siendo su ídolo, por lo que tu muerte terminó desganándolos a nivel emocional. No entrenaban con la misma pasión de antes; ellos dejaron de esforzarse como lo harían estando tú…— Gladio apretó los dientes con fuerza— Selene y yo… Intentamos empezar algo hace unos años, pero ver su falta de determinación me hacía salirme de mis casillas… Yo sabía que ella era mucho mejor que eso, por lo que un día la confronté. Sé que no debí haberlo hecho, sé que debí haber respetado su forma de guardar luto por ti, pero en su momento no supe verlo… En su momento fui un estúpido de pies a cabeza y mi estupidez me llevó a una discusión que no terminó bien para nuestra relación… No terminamos bien, ni como pareja ni como amigos y por supuesto, eso hizo que Elio se pusiera en mi contra… De eso ya han pasado varios años, por lo que las cosas se han calmado, pero sigo sin ser capaz de verlos a los ojos o ellos a mí… Perder a dos de mis mejores amigos por un estúpido error… Fue devastador…

Tuvo que morderse el labio para evitar perder el control. Comenzó a jugar con su cabello para tratar de relajarse más.

—¿Recuerdas a Jessie, James y Meowth? Ellos intentaron hacerle frente a las Malasadas. Dijeron que intentarían abandonar la vida criminal, pero no lo lograron… Su idea era buena y sus donas eran deliciosas, pero no pudieron conseguir clientela. Nadie apoyaba a la pequeña idea; todos decidieron apoyar a la vieja confiable en esos tiempos de crisis… Ellos trataron por más de un año, pero un negocio fallido no les daría dinero para comer, así que tuvieron que volver a su antigua vida…— tragó saliva— Me los encontré una vez en Sinnoh, cuando estaba de paso… Estaban tratando de robar tecnología que se había desarrollado recientemente con notas dejadas atrás por el profesor Rowan y yo fui quien los descubrió… Tambièn fui yo quien tuvo que arrestarlos y ponerlos bajo prisión… A día de hoy, esos cuatro siguen cumpliendo una condena.

Quiso decir algo, pero se contuvo. Lo diría después… Lo diría después.

—Y luego está lo que sucedió entre Hau y nosotros… Hau comprendía el dolor por el que todos estábamos pasando… Lo comprendía mejor que nadie y por ello, intento consolarnos a todos por separado… Todos nosotros malentendimos sus intenciones en un inicio— dijo, apretando con todavía más fuerza los puños—. Todos creíamos que él estaba intentando hacer como si nunca hubieses existido. Pensábamos que él trataba de hacernos olvidarte de la noche a la mañana y eso era algo que no íbamos a aceptar… Se dijeron cosas horribles ese día, pero fue Rotom quien nos detuvo. Nos dio una descarga a los cuatro, a Lillie, a Elio, a Selene y a mí. Nos gritó, diciéndonos que viéramos el panorama completo y nos ordenó que nos disculpáramos con Hau… Cuando vimos su rostro…— los ojos de Aether se pusieron vidriosos— Hau estaba destrozado por todo lo que le habíamos dicho… Se rompió frente a nosotros. Admitió que estaba pasándolo fatal ya que no había podido cumplir la promesa que le había hecho a Lillie; el haberla incumplido lo hizo sentirse tan culpable que decidió que él no tenía derecho a llorar tu muerte. Decidió que usaría ese tiempo para tratar de ayudarnos a superarlo… Él… Por meses él se responsabilizó a sí mismo por tu muerte… Cargó con ese peso por sí mismo, sin decirnos nada nunca… Dijo que estaba seguro de que, si no se hubiera quedado inconsciente cuando lo hizo, tú no habrías muerto…— las lágrimas amenazaron con salir— Y ninguno de nosotros sabía que hacer o que decir… ¡Ninguno de nosotros sabía cómo reaccionar! ¡Nuestro amigo había estado sufriendo y nunca nos dimos cuenta!... No podíamos con la culpa de haberle dicho todo eso, por lo que inevitablemente la distancia que había entre nosotros y él se incrementó… No supimos disculparnos en ese momento; no supimos pedir disculpas por ser unos imbéciles y por culpa de eso, perdimos años de amistad con Hau…

Gladio abrió la boca y en ese momento, lo supo. Sabía que si hablaba una vez más, su voz se rompería y si eso pasaba…

Pero no le importó.

—Y luego está Lillie… Si la vieras actualmente, no le reconocerías. Su vida es el laboratorio, el laboratorio y el laboratorio. Nunca sale para hacer nada más, no se relaciona con nadie que no sea Wicke, mamá o yo… Ella… sufrió dos pérdidas en muy poco tiempo— dijo, sintiendo como su labio temblaba—. Cuando la guerra terminó, varias semanas después, alguien comenzó a buscarme y la noticia llegó a mis oídos… Se trataba de él… Se trataba de papá… Al verlo ahí, yo no podía creerlo. Resulta que ese tal Polo del que hablaban de vez en cuando era nuestro padre, así que cuando se lo dije a Lillie, ella se sentía igual que yo de estupefacta… Pero resulta… que papá solo me recordaba a mí…— murmuró, entrecerrando los ojos y dejando salir una pequeña lágrima que rápidamente secó— Él no recordaba absolutamente nada de Lillie. Ni siquiera recordaba su existencia… Papá era alguien a quien ella realmente quería conocer, pero que él no la recordaba para nada… Fue demasiado para ella… Perderte a ti y luego eso… Debí ayudarla a sobreponerse de todo eso, pero no lo hice a tiempo… Yo… volví a fracasar como hermano mayor… y fracasé… como siempre lo he hecho…

Y finalmente, no pudo contenerse más.

—¡Intenté ser lo suficientemente bueno! ¡Intenté tan duro como pude el comprender a las personas, pero simplemente no podía! ¡Pasé tanto tiempo alejado de la gente que comprenderlos me costaba tanto como caminar por el agua!... ¡Elio y Selene te necesitaban! ¡Hau te necesitaba! ¡Rotom te necesitaba! ¡Lillie te necesitaba!— agachó la cabeza, golpeándose el pecho— ¡YO TE NECESITABA! ¡Si hubieras estado ahí, estoy seguro de que me habrías enseñado todo lo que debía aprender! ¡Si hubieras estado ahí, estoy seguro de que no habría cometido los errores que cometí en el pasado!— Gladio golpeó con fuerza el césped, viendo los otros nombres en la lápida— ¡Si hubieras estado ahí, ellos no se habrían ido! ¡NO PUDE PROTEGERLOS, ASH! ¡A NINGUNO!— las lágrimas salían y salían, empapando el césped— ¡Nanu me dio la libertad para poder ayudar a las personas, ¿pero de qué me sirve si no pude ayudar a quienes más me importan?! ¡¿De qué me sirve si no pude salvar a tu familia?!— con fuerza, sujetó el césped— ¡Por eso no quería venir a verte! ¡No había forma de que pudiera hacerlo, no después de haberte fallado a pesar de que creías en mí!... ¡YO SOY…!

Escuchó el sonido del césped al ser pisado y rápidamente, miró hacia atrás.

Ahí había un joven moreno, de tal vez veintidós años. Tenía los ojos azules y su largo cabello erizado con mechones rojos le llegaba hasta un poco por debajo del cuello por la parte de atrás, mientras que por los laterales era lo suficientemente largo como para cubrirle las orejas. Vestía una bata de laboratorio y entre sus manos llevaba un ramo de flores.

—Yo no quería…

Gladio se puso rápidamente de pie y tomó su mochila, dejando todo lo demás ahí. Se alejó del lugar a toda velocidad.

Aquel joven moreno vio con tristeza como el rubio se marchaba y luego, dirigió la mirada hacia la tumba de los Ketchum.

—Nunca nos conocimos, pero si lo hubiéramos hecho… Tal vez las cosas habrían sido diferentes con ella…— murmuró, acuclillándose frente a la tumba y dejando las flores. Comenzó a acomodar las cosas que Gladio había dejado— Gracias de nuevo…, por haber sido la primera persona que creyó en mi sueño…

Desde algún lado, alguien veía todo eso.

Alguien veía eso con infinita tristeza.

El mundo que había dejado para ellos… tal vez no era tan feliz después de todo…


Bueno, de momento eso ha sido todo. Los veré en unos días para anunciar una noticia importante sobre la historia aquí mismo.

Así que… ¡Hasta entonces!

¡Alola!