El carruaje siguió su rumbo, el camino despejado, no había sonido, la magia de la bendición tenía un efecto absoluto, Otto que había pasado por esta clase de cosas durante tanto tiempo se podía concentrar en su camino con mucha más persistencia que la persona común, transportando y llevando a personas de un lugar a otro o llevando mercancía, era algo que los viajeros y comerciantes compartían, más aun así, la resistencia al aburrimiento no es algo que se pueda obtener, eso se calmaba con los extraños ruidos o movimientos que lo ponían alertas o las palabras muchas veces sarcásticas de Frufoo, su fiel compañera siempre estuvo dispuesta a llamar su atención, de buena o mala forma, era una gran ayuda.
Aunque eso significaba que sus canas blancas se volvieran verde pálido, la muy desgraciada quería cambiarle el cabello a base de burlas hacía su persona.
El paso del dragón de tierra era constante, rápido, su andar tan decidido como cualquiera de su especie, sino que más rápido, cargando mucho peso amarrado a su espalda, pero no se quejaba, sino que podía mucho más.
Los paisajes pasaban con rapidez, propia de un movimiento continuo y rápido, la escena no era nada llamativa, en un principio cuando Otto era un novato pedía a gritos que hubiese algo más interesante para él, algo que sobresaliera en ese día, que le haga decir que ese día fue interesante o moriría del aburrimiento, desde la primera que pensó con toda la amargura que su corazón podía impregnar que ese día era interesante, solo deseo que todo fuese tan aburrido y calmado como todos los días.
Era una pena que los dioses cumpliesen sus deseos de las peores maneras, en realidad, tal vez solo sea el caso de Otto, hasta los dioses tienen que reírse de algún pobre diablo de vez en cuando, era una pena que ese pobre diablo fuese el mismo.
Una mano lo agarró con fuerza del hombro, tanto que soltó un quejido, en un segundo registro el dolor y el otro el pensamiento de que un bandido se había colado dentro del carruaje y ahora estaba a punto de ser asaltado una vez más luego de un día de sobrevivir a otro asalto que lo dejo herido.
Pero todo lo que encontró detrás de él fue la cara de su compañero de viaje, el mercenario más extraño que había visto en toda su vida y que tal vez viera en toda su vida le observaba en pánico.
—¡Otto!—le gritó en su oído, en ese momento el comerciante entraba en pánico—¡Soñé que estábamos muerto!—
Otto en ese momento frunció el ceño, su rostro rojo de enojo, sus labios apretados, miró con enojo a Subaru.
—¡¿Y por eso tenías que intentar matarme del susto?!—
Otto se sentía indignado, su corazón latía, si se paraba en ese momento seguiría maldiciendo a su compañero más allá de su muerte, saldría de la corriente de Od Laguna y su od perseguiría a este maldito ser que lo mató de la forma más miserable posible.
—¡No lo entiendes!-le gritó, tan enervado y exasperado que el comerciante de verde no tenía otra opción que quedarse callado—¡Todo fue tan real!—
Otto siguió mirándolo, no más con enojo ni como si fuese un loco, sino porque no sabía cómo actuar en esta situación, si hubiese sido su hermano pequeño lo hubiese abrazado y dicho que solo era una pesadilla, pero esta situación era muy rara.
—Bueno, entonces fue una pesadilla muy realista—dijo con tanta calma como podía, el viaje tenía que seguir y su compañero tendría que olvidar la pesadilla que le dio tanto temor—déjalo como estaba, no le des tantas vueltas y no vuelvas a dormir hasta esta noche—
Subaru se quedó callado, no era una pesadilla, eso era cierto, no sabía lo que fue en realidad, le supo tan real que no podía negarse ante tal extraño evento como imaginario, cuando le dijo algo a Otto fue más por la histeria del momento.
Sentía algo desagradable en su interior, una sensación indescriptible en su pecho, sus labios temblaron, Otto le dio tiempo para recomponerse, le palmeó el hombro.
—Ya, está bien, seguro que no es nada, si quieres paramos—
Subaru quería decir algo, cualquier cosa para sacar su horror de su alma, pero no podía, no tenía argumentos, sus pensamientos eran un remolino horrible de pensamientos horribles, no podía quitar las cosas que, en palabras mejores, vio, en un lapsus de tiempo desconocido, tuvo lo que podría llamarse una clarividencia, ¿era eso cierto?, tal vez también tenía clarividencia.
Tenía un repertorio muy raro de habilidades, no es que se queje, pero esperaba que esa última habilidad sea más fácil de usar.
¿Siquiera era una clarividencia?, Subaru saco una conclusión muy rápido, el camino que recorren no tenían mucho con que comparar, era un camino, Subaru a pesar de prestar atención a la vista general, no lo hizo con los pequeños detalles, el paisaje, era el mismo, pero a un kilómetro, si no había algo más resaltante, diría lo mismo.
Había una manera, pero eso sería usar una de sus habilidades.
¿Valdría la pena?, su habilidad no era estable con exactitud, si algo salía mal en el camino podría tener menos oportunidades de supervivencia.
Miro el camino, no parecía que hubiera a pasar nada malo, en realidad, eso no importaba, un hombre no esperaba ser transportado a otro mundo luego de salir a comprar comida, Subaru era un digno representante de eso.
Pero era mejor no escatimar en problemas, después de todo, ¿de qué le sirvió sus múltiples opciones cuando falló en su visión?, de nada, ahora, estar seguro de que sus vidas no estuvieran en riesgo era lo mejor.
Se quedó unos momentos, pensando, inseguro, pero al final, cedió.
La transformación ocurrió, sacando a relucir una nueva raza.
Sus bongos resonaron con fuerza en el carruaje que lo sacaría de su ciudad, lleno de personas trabajadoras, desde enanos como él, hasta elfos soberbios, humanos imprudentes y hombres bestias paranoicos, el oficio de bardo no era popular entre los enanos, así que ver a uno tocando sus instrumentos con tanta gracia como él era inesperado, con toda su determinación en seguir esa carrera se pudo encontrar con un maestro, aunque humano, admitía que , su ciudad era buena, pero pequeña, quería algo más, no eran ricos, pero tampoco pobres, Subaru podía costearse este viaje, sería una experiencia enriquecedora para su música.
Subaru se empequeñeció bastante, ahora llegando hasta debajo de su pecho si siguiese teniendo su altura, su cabello se volvió largo, su cuerpo se hizo más robusto y musculoso, con músculos muy pronunciados, estaba vestido con una armadura de cuero gris cubriendo su cuerpo, tenía bongos colgados de su cintura derecha, forrados con cuero con color anaranjado apagado, una mochila en su espalda y un estoque en su cintura izquierda, una daga oculta en su bota derecha, tenía también una mochila.
La prueba no salió tan bien como esperaba, la verdad de las cosas, de todas las veces donde su altura fue alterada, siempre pasaba que se volvía o más alto o se mantenía igual, pero la perdida de altura era algo nuevo para él.
—Demonios—lanzo, sin enojo ni rabia sino con sorpresa, su voz era ronca y contundente, como la de un adulto más viejo que su padre.
Otto escucho una voz nueva, con alarma se giró para ver a un enano con bongos, primero no supo que hacer, ¿habían entrado con intenciones maliciosas?, no, Otto estaba forzando sus procesos lógicos a toda su capacidad, intentando de alguna manera encontrar la lógica detrás de la aparición de este extraño en su carruaje donde hasta hace un momento estaba su compañero.
—¿Qué? —fue todo lo que pudo preguntar.
—No digas nada—respondió Subaru, molesto por cómo se veía, su apariencia era parecida a un enano de las películas del señor de los anillos
Otto no supo por unos momentos lo que estaba pasando, hasta que la realización le vino de golpe, junto a toda la alegría, saco una gran risa desde su pecho.
—¡Cállate!—
El estómago empezó a dolerle, pero nunca dejo de reír, tanto que el animal que llevaba el carruaje a rastras se empezaba a preguntar ¿Qué diablos había pasado atrás?.
La risa de Otto podría escucharse por todo el bosque si se lo proponía, el muy bastardo.
—¿Terminaste?—
Otto se limpió las lágrimas de su ojo, no era bueno tener a un enano tan fornido como este enojado con él, pero no podía evitarlo, era muy gracioso desde ese punto de vista.
De repente, Otto se sintió bien no ser el único torpe con mala suerte en el lugar.
—Lo siento por eso señor Natsuki—respondió—¿Pero por qué razón se transformó?—
Subaru se sentía muy inseguro, pero igual le contesto con rapidez.
-Solo quería asegurarme de algo-
Otto quería indagar más, pero lo más probable es que solo fuese cosa del sueño, así que asintió y volvió a su asiento.
Subaru estaba un poco más calmado, esta vez no fue un bárbaro hombre-bestia lobo, si hubiese sido el mismo entonces hubiera dicho que lo que vio fue una visión, pero ahora con esta nueva transformación, no tenía mucha idea de lo que se suponía que era lo de hace un momento.
¿Tal vez un posible futuro?, no lo sabía, ahora iría más tranquilo, pero sin bajar la guardia.
Otto llamo su atención, no quería perder la oportunidad de sacar provecho del desliz de Subaru.
—¿Qué tal si te pones a tocar esos Bongos?—pregunto Otto, un poco divertido con la apariencia de Subaru.
Subaru giro los ojos, pero más calmado y un poco divertido por todo, empujo su preocupación en el fondo de su mente, tanto como podía, empezó a tocar con conocimiento que nunca había tenido antes y que desaparecía luego de que su poder desapareciera, menudo desperdicio, pero bueno, si nada pasaba hasta que parasen en un pueblo o una posada segura se transformaría hasta su cuarta forma y dejaría que pasen las seis horas.
No puso magia en su cantico, pero si esfuerzo, en ese momento, con cada palmada que daba a ese instrumento que nunca imagino tocar, en un carruaje jalado por un reptil gigante, conducido por una persona de otro mundo y estando transformado en un enano, era muy extraño, incluso para él.
Con cada palmada, Subaru enterraba un poco más aquella terrible experiencia, se supone que en su historia falsa todos los enanos seguían el típico cliché de las películas y series que tomaban a Tolkien como ejemplo, venia de una ciudad de enanos mineros, pero al parecer Subaru eligió ser un bardo.
Era una combinación rara y estaba seguro que no funcionaba, pero no podía deshacerla sin más, aún tenía su estoque, aun como enano no era rápido, pero si fuerte en el aspecto físico, además, que no funcione bien, no significa que no funcionase del todo.
No tenía mucho encanto o carisma para esto, pero nadie podría decir que Subaru no supiese la nota y lo hiciese mal, en realidad si pasase como un artista callejero podría sacar dinero, pero para el orgullo del enano-bardo, eso era solo el comienzo y pronto tendría que despegar mucho antes.
Siguió tocando con energía, habiendo pasado varias horas si es que no se equivocaba, Subaru ya se estaba cansando, más en lo mental que en lo físico, sabia una docena de melodías y canciones con bongos, Otto estaba encantado, eran canciones sobre tierras que nunca antes había visto o conocido, nunca las vería, pero según las descripciones del bardo que tenia detrás suyo eran geniales, desde grandes cuerpos de agua hasta desiertos de hielo como Gusteko, pasando por hombres que surcaban los aires y más allá.
Algunas veces empezaba conversaciones con Subaru, en base a lo que escuchaba, su compañero le respondía a veces con sus recuerdos de experiencias vividas y otras veces del recuerdo del personaje que interactuaba.
Otto no sabía cómo reaccionaría si de repente fuese una persona tan diferente, de una raza diferente, con un oficio diferente, con una historia y una vida muy diferente a todo lo vivido en el reino, parecía demasiado, por otro lado, Subaru parecía que lo tomaba con toda la naturalidad del mundo, era una persona muy especial la verdad, incluso para alguien que tiene una bendición como Otto.
Las canciones que tocaba Subaru animaban hasta a Frufoo, eran melodiosa y ahora el dragón de tierra se sentía rejuvenecido.
Miro atrás, Subaru investigaba la mochila que traía consigo.
—¿Qué llevas?—le pregunto.
Frufoo cruzo por terrenos elevados, era muy hermoso a la vista y si no estuviera en compañía, pero las cosas no eran así.
—Tengo comida, menos de tres días si la comparto contigo, un odre con agua, un saco para dormir, me imagino que ya se resolvió un poco más la parte de la comodidad y al parecer muchos accesorios para hacer un disfraz—
—¿Y para que necesitas equipo para hacer un disfraz?—
—¿Quién sabe?—
Ninguno se sentía satisfecho con la respuesta, pero era lo único que tenían en ese momento, Subaru miro por un momento el camino, frente suyo, un paisaje demasiado concreto para su horror.
—¡Espera! —grito.
Otto se sobresaltó tanto que le se dañó cuando se volvió a sentar, miro con preocupación y pánico a Subaru.
—¡¿Qué pasa?! —
—¡Salgamos del camino!, ¡ahora!—
Otto lo miro un par de segundos antes de volver al camino, el silencio hizo que Subaru se preguntase si el comerciante había sido convencido.
Otto le hablo al animal y giro, para alivio de Subaru, se estaban alejando del antiguo camino, siguieron mucho más a la derecha del camino que tomaron, aunque ahora con menos fuerza, ahora había muchos obstáculos como piedras y sobre todo árboles.
Subaru estaba muy aliviado por todo esto, había reconocido por poco la entrada a aquel bosque, en realidad, viéndolo desde el punto de vista más lógico, bien y podría ser solo la paranoia de Subaru con respecto a la pesadilla, pero no iba a soltarlo, no cuando aquella sensación desagradable lo perseguía con tanta fuerza, nunca antes morir en un sueño fue una experiencia tan repelente para su ser.
Subaru escucho el sonido de ramas moviéndose, así fue siempre, en todo el camino, presto atención a cada movimiento, en la mayoría eran animales silvestres inofensivos, pero ahora, los instintos de Subaru estaban en su máximo.
Y para su mala suerte, no estaba equivocado.
Vio figuras negras y marrones moviéndose entre los árboles y los arbustos, sus movimientos raudos y con toda la intención de dañarlos ponía nervioso a Subaru.
Sacudió su cabeza, antes se sentía invencible, ahora sabía que no lo era, sus sueños le enviaron ese mensaje.
Estaría alegre de saber que tenía visiones premonitorias o algo, pero en este momento solo deseaba que hubiese sido una pesadilla o una alucinación.
—¡Mabestias—alerto Subaru.
—¡¿Aquí?!—
Otto hablo de nuevo el dragón de tierra, la bestia grazno con fuerza y corrió con mucha más fuerza, pronto los animales fueron superados en velocidad.
Subaru estaba aliviado, muy aliviado, pero ahora era hora de poner un poco de su parte.
—¡Voy a mejorar nuestra velocidad!—
—¿Sabes algún hechizo yang?—
-Algo parecido-Aseguro
Y con eso empezó a tocar, la magia de la música era como la magia de cualquier mago, pero tenía un rango amplio y sobre personas en un amplio rango.
El tocar de los bongos con la situación hizo que la situación pareciera épica, la canción fue tocada con la precisión del entrenamiento, pese a que su voz o su no era la predilecta para la música su habilidad para el tocar el bongo lo compensaba.
La magia no salió tan bien como quería, pero parecía surtir efecto, debía de durar por lo menos cuarenta minutos.
Ellos en realidad lo sintieron, el dragón de tierra se movía un poco más rápido, lo suficiente para sacar por mucho a cualquier mabestia.
Sin embargo, Subaru seguía preocupado, recuerda que todo fue mal con la llegada de una bestia grande en específico.
Tendría que tener cuidado, mucho cuidado.
—¡Oye, puede que haya una mabestia gigante por aquí!—
—¡¿Una mabestia gigante?!—pregunto alarmado.
—¡Si, uno con patas de cabra, cuernos y cabeza de león!—
—¡No me asustes así!—
—¿Eh?—
—Debe de ser un Guiltylowe, que no se te olvide, una gran mabestia es millones de veces peor que un Guiltylowe—
Subaru trato de guardar esa información en una parte de su cabeza, si era cierto era algo mas por lo que tendría que cuidarse.
No es que esperaba encontrarse con aquella grandes Mabestias, no podía tener tanta mala suerte en realidad.
—¿Está funcionando?—
—En realidad, Frufoo se está moviendo más rápido, tu música mágica funciona bastante bien—dijo Otto
Aunque música mágica no era del todo correcto, Subaru solo miro con cautela donde antes estaban las mabestias, su corazón se sentía agitado de preocupación, no podía relajarse.
Intento volver a conjurar su magia, pero sabía que no era acumulable el efecto del aumento de velocidad, a lo sumo solo haría que volviese a contar otros cuarenta minutos.
Dejo a un lado sus bongos y apretó su estoque.
—¿Eso es una espada?—
-Si, un estoque-
—Parece más…frágil que una espada—
—Es perfecta para dejar como un colador a una bestia, cualquier cosa sin armadura caerá con facilidad—
Aunque tenía la fuerza para atravesar las defensas, según entendía Subaru, el estoque en realidad era un arma más para personas agiles que fuertes, rezaba para que no fuese un impedimento para matar a cualquier cosa que se atraviese.
Pero no parecía ser el caso, durante todo lo que duro el hechizo, ninguno de las mabestias logro alcanzarlos, aunque de vez en cuando se encontraban con una manada, Frufoo gruñía y se daba a la fuga, aquellos perros demoniacos no podían seguirles el paso, llegaron a un relieve no tan grande, los árboles se alejaban tanto en aquel pasaje tanto que no podían ser emboscados con facilidad.
—¡Otto, vienen más!—
—Voy a esquivarlos como pueda—le aseguro.
Otto dio un giro brusco, pasando por un camino de tierra, si alguien le hubiese dicho a Subaru que iban en círculos por el bosque no podría contradecirlo, el viaje estaba en manos de Otto en este caso.
—¿Los perdimos?—
Subaru saco la cabeza fuera del carruaje, solo veía las verdes hojas y algunos animales, los enemigos quedaron demasiado atrás, lo suficiente para que sean como manchas en a lo lejos, ocultos tras las hojas.
—Parece que si—
Subaru metió su cabeza, fue un golpe de suerte, de haber estado unos centímetros mas fuera el Guiltylowe le hubiese agarrado por la cabeza y tirado del carruaje, en vez de eso, le dejo cinco grandes surcos de herida en su cara, ni siquiera se daría cuenta por la falta de dolor, pero si por la incomodidad por la sangre.
—¡Maldición, nos sigue el Guiltylowe!—grito Subaru.
—¡Esto es malo!—
Otto se sentía bastante nervioso, era la primera vez que se encontraba con una mabestia tan peligrosa como esta, el culpaba de todo a su mala suerte.
Subaru estaba frustrado, el animal era rápido, muy rápido, pero no más que Frufoo, eso no significaba que los dejaría salir sin más.
Tenía que hacer algo, ¿pero qué?, en un vano intento agarro la daga de su bota y la lanzo contra el animal directo a su cara, fallo y dio en una pata, la bestia rugió, no de dolor, sino de molestia, el efecto de Subaru fue mucho menor de lo que quisiera.
Saco su estoque e intento hacer algún daño a la mabestia, pero apenas y lo alcanzaba, este nuevo cuerpo no estaba hecho para ser alto o largo, si hubiese tenido un hacha arrojadiza o algo estaría bien, pero nada, el Guiltylowe no era alcanzado por el filo y para rematar, termino quitándole a su arma de un zarpazo.
—¡Maldición!—Subaru no estaba hecho para ser un guardia, ya había perdido su arma el primer día contra una bestia.
Eso era todo, lo único que rezaba era con que el hechizo que hasta hace un momento puso a Frufoo siguiese afectándole, aunque hiciera un cambio ahora.
No tenía más remedio, era o matar a la bestia o perderla, cumplir cualquier condición haría que obtuviesen la victoria.
Subaru no tenía más tiempo que pensar, se transformó por segunda vez ese día.
Su mentor Kala le regaño por cuarta vez al fallar la primera flecha, pero en defensa de Subaru la segunda fue más que suficiente para acabar con el leopardo verde, si algo compensaba su falta de destreza era su fuerza, Kala dijo que aún tenía mucho que aprender, pero pensaba que lo estaba manejando, hace ya tiempo que no ve a su antiguo maestro explorador, eran de un pueblo rodeado de un bosque, por lo que los bandidos y las bestias eran su enemigos acérrimos y Subaru, siendo el hombre perseverante que era no dejo que su falta de habilidad le impidiesen intentar hacer algo para defender su pueblo, así que fue en busca del explorador de su pueblo, Kala no estaba seguro de como entrenar a un enano, pero así eran las cosas
Subaru tiene una armadura de malla verde con forma de escamas cubriendo su cuerpo, debajo una camisa blanca, pantalones celestes y zapatos verdes, de nuevo, era un enano, esta vez un explorador, su cabello fue rasurado por los lados de su cabeza a partir de su nuca, si entendía bien era para que el cabello no le tape la vista si crecía demasiado, lo que no fue casi rasurado estaba más corto que el cabello que tenía Subaru cuando no estaba transformado.
Esta vez tenía una mejor oportunidad.
—¿Cómo vamos Otto?, ¿perdimos velocidad? —
—Frufoo está bien Subaru, pero ahora, ¡wolgram al frente!—
Otto dio otro giro, el Guiltylowe no les perdió de vista, apretó el paso, sin molestarse en nada mas a su alrededor, Subaru no entendía por qué la insistencia con ellos, ¿pasaron por su territorio?
Subaru encontró extraño este comportamiento, habían adquirido la clase de explorador se le permitió estudiar una especie de bestia y un entorno, ahora tenía un amplio conocimiento del Guiltylowe, depredadores enormes que atacaban con sigilo, no con fuerza, eran un depredador bastante silencioso, eso más un ataque preparado fueron las causas de su muerte en su primera visión.
Su fuerza era de temer y su determinación a la hora de perseguir una presa era admirable, era una criatura formidable, pero también muy sensible en su punto débil, un gran cuerno en su frente, como todas las mabestias, pero de eso a que pudiera darle ya era una gran diferencia.
Pero valía la pena intentar, en el peor de los casos fallaba y tendría otras oportunidades o se transformaría de nuevo.
—¡¿Cómo vamos allá atrás?!—
—¡Tengo un arco y muchas flechas!—Subaru le sonrió.
—¡Buena suerte!—
Otto volvió a guiar a Frufoo a otra dirección, este maldito bosque estaba infestado de mabestias, ¿en qué momento se metió a una zona tan peligrosa como esta?
Frufoo pese a que sentía el aumento de velocidad la situación en la que estaba era menos que favorecedora, podría atacar a un pequeño grupo de wolgram y destruirlos, pero esto era más un bosque infestado, Otto no iba a arriesgar a su amiga a no ser que hubiese una clara probabilidad de victoria.
Subaru tenso su arco, con su ojo izquierdo cerrado, el arco fue hecho para que un enano o una criatura menor a la estatura promedio de un hombre humano lo pudiera usar, era perfecto para él, tensó el arco y la cuerda, la flecha ya apoyada contra el arco, mantuvo la respiración un momento y lo soltó cuando la flecha salió disparada.
La bestia soltó un rugido cuando la fecha se enterró en un costado, la herida fue superficial, pero era una herida, sabía que necesitaba más que eso, la flecha al menos ya estaba enterrada con firmeza, era un pequeño obstáculo para su perseguidor, pero minúsculo, el Guiltylowe tenía mucha musculatura y resistencia para ser frenado por eso, además, todas las bestias demoníacas eran muy resistentes al dolor.
Subaru tenía el consuelo de haber hecho algo, volvió a tensar su arco y apuntar, pero la bestia se alejó, nunca dejaría de sorprenderse de lo fuertes que eran en tantos aspectos.
Tiro con fuerza el arco, dio un poco más atrás, cerca de una costilla, de nuevo, rugió, tanto que Frufoo se espantó.
—!Tranquila chica!—Otto intentaba calmar a su dragón de tierra.
La bestia detrás suyo parecía más rápida, las heridas y la flechas en vez de frenarlo lo volvieron más agresivos.
Eso no podía ser posible, las mabestias eran criaturas persistentes, incluso cuando la comida estaba en juego, ellos eran como cualquier depredador, a una dificultad significativa, lo mejor era retirarse, eso entendía Subaru, pero esta bestia parecía empeñada en acabar con él.
-Maldito seas, criatura del infierno, te acabare, mierda-
Tenso otra vez, Subaru se sorprendió cuando en realidad el Guiltylowe intentó saltar, se apoyó en sus patas traseras y dio un fuerte salto, por un momento, consiguió arañar el carruaje, de la parte trasera, en ese ataque, solo por precaución, Subaru se puso tan atrás como pudo.
—!¿Ya lo acabaste?!—
—!Salto y por un momento casi entro!—
—!Diablos!—Otto estaba en pánico, pero se mantuvo firme con Frufoo.
La bestia rugió, a lo lejos, ya viendo que perseguir a las tres criaturas que consideraba sus presas se alejaban, muy herido para su comodidad, dejo que ellos salieran con vida del encuentro.
Subaru lo vio alejarse, pero si algo siguió persiguiéndolos fue su potente rugido, incluso cuando tuvo muchos metros de ventaja lejos de esa cosa, aún era tan potente como para poner nervioso a Subaru.
—¡Maldita cosa, quédate lejos! —le gritó Subaru, sacando su frustración de su ser—¡Está lejos, Otto! —
El comerciante lanzó un suspiro de alivio, ignorando que su compañero tenía un atuendo diferente, se concentró en salir lo más rápido posible de salir del lugar.
Pareciera que fueron perseguidos durante mucho tiempo, no lo sabía con seguridad, no había visto la hora en su celular cuando partieron, manteniéndose apagada hasta que lo necesitase de nuevo para no descargar la batería.
Pero desde su perspectiva bien y podrían ser horas, era una locura, Subaru estaría bien si no volviera a pelear contra esa bestia de mierda.
—¿Cómo vas Otto?—
—Mucho mejor, gracias por preocuparte—contestó, pero luego miro a su compañero con preocupación de reojo—¿estas seguro que lo perdimos? —
—Solo estoy seguro que ese bastardo no se ve—le contestó.
—Eso no ayuda mucho—Otto sentía que su corazón empezaba a tranquilizarse, pero hasta hace unos minutos bien y podría salir por su boca y salir del reino.
—Vamos a seguir tanto como podamos, mientras más pronto salgamos de este bosque, mejor—
Otto asintió, este día empezó bastante bien pero cerca del comienzo de la tarde ya todo era una locura, su compañero tuvo una pesadilla, había bestias ocultas en el bosque, un Guiltylowe los persiguió durante varios kilómetros y parecía no rendirse.
Pero eso no era todo, las malditas mabestias seguían apareciendo, este bosque estaba poblado de ellas.
Ya pudo entender qué le pasó al pueblo más atrás, estaba en una zona plagada de mabestias.
En resumen, rodeados por el enemigo de la humanidad, Otto gimoteo de exasperación.
—¿Qué pasa?—
—Será mejor que prepare su arco, señor Subaru, porque vamos a necesitarlo más de una vez—
Ahora, esa era una respuesta que no emocionaba para nada a Subaru.
El carruaje estaba más tranquilo, Subaru aún no quitaba su transformación, encontraron a un grupo de tres mabestias más adelante, esta vez se arriesgaron un poco y bajaron la velocidad.
—¡Toma!—grito Subaru atacando desde la distancia.
Uno le dio en la unión del cuello y la cabeza, el de más izquierda cayo, fue rápido al de atrás que salto cuando su compañero inerte le impedía el paso, dio una flecha, la más satisfactoria, porque le dio en el centro del pecho, el animal lanzo un quejido antes de caer, luego el tercero viendo a sus compañeros caídos giro a su izquierda y se perdió en el camino.
Subaru se tentó a disparar, pero solo los dioses sabían qué diablos habría más adelante, si había otra mabestia como el anterior y morían porque a Subaru le faltaban flechas, maldeciría por toda la eternidad.
A veces, Subaru aconsejaba a Otto para moverse con más fluidez por el bosque, gracias a eso, pudieron evitar a las mabestias, solo en su mayoría, Subaru aún no era un experto total en la exploración y viajes por bosque.
Solo sabía que debían de volver por el camino, si fuese una montura normal y no un dragón de tierra con una bendición divina se preocuparía por las ruedas.
Aún seguían en el bosque, esa zona parecía interminable.
—¡Maldición, esto no se está volviendo nada fácil!—se quejó Subaru
—Y eso que no nos paramos para nada desde hace un tiempo—
Subaru aún estaba nervioso, pero ahora que tenía una mejor forma de defenderse si las cosas se salían de control podrían arreglárselas con eficiencia.
—Podemos lograrlo Otto—
—Lo peor ya pasó, podremos continuar sin muchos problemas—
Subaru quería gritar de exasperación, esas palabras, malditas en cada mundo, historia o situación, quería gritarle a Otto por eso.
—¡Tu, lunático!—le recrimina con frustración.
—¿Eh?—
Otto abrió mucho los ojos, sorprendido, no estaba entendiendo a Subaru.
—¿Qué? —
—Nos acabas de maldecir con mala suerte—
—¡Claro que no!, ¡yo no sé cómo maldecir a las personas y aunque lo supiera tu no serias a quien maldijera!—
—¡Claro que lo hiciste!—
—¿L-Lo hice?—Otto en realidad estaba preocupado, maldecir a alguien no era un juego o una broma.
Pero no era un chamán, no debería de ser posible para él maldecir a nadie, ¡si lo hizo sin saberlo entonces se preguntaba a cuantas personas debió de haber afectado por accidente!
—¡Claro, decir cosas como podremos continuar sin muchos problemas o presuponer en voz alta que todo saldrá bien es un pase directo para el mundo para llevarte la contraria con todo lo que tenga!—declaro, como si aquello fuese una verdad del mundo.
Pero no estaban en el mundo del cual consideraba su hogar, sino en uno extranjero.
—¡¿Eso era todo?!—
El corazón a punto de romperse por ser un asesino por equivocación se desinflo de la tranquilidad, el desgraciado le dio el susto de su vida.
—Mira que si ahora mismo morimos por tus palabras te atormentare por toda la eternidad en el más allá—
Otto lo desestimo enseguida, superstición barata, pensó, pero la fluidez y firmeza con la que Subaru lo había proclamado le decía que se lo tomaba muy en serio.
Desestimo lo que dijo su compañero de viaje con facilidad, no debía de ser nada de lo que valiera la pena tomarlo como una advertencia.
—Lo que digas—Otto no se lo tomaba nada en serio
Pero un rugido les saco de su conversión, el bosque tenía un guardián y esta tenía a Subaru y a Otto como enemigos.
Otto lanzo un grito exasperado, Subaru tenía toda la razón, había puesto al mundo en su contra con sus palabras.
El dragón de tierra no era tonto, el rugido saco lo mejor de su instinto de supervivencia, acelero el paso, pateando el suelo con tanta fuerza como podía, Subaru no pudo evitar elogiar un poco al animal por su increíble resistencia y velocidad, veía el paisaje más borroso.
Sabía lo que tenía que hacer, su rugido era grave, el Guiltylowe era un animal tan corpulento como silencioso, no era propio en la naturaleza de este depredador en particular ser ruidoso, no rugía al atacar.
Esto en realidad solo funcionaba si había el olor de un miembro del culto de la bruja presente, habiendo visto a quien emitía tal olor como oponente y enemigo, no como una presa con exactitud.
Por un momento el temor de que volviese a empujar el carruaje se convirtió en algo real, quiso alejarlo, como una pesadilla, pero sentía en sus huesos que eso no sería posible, saco la cabeza, con la misma imprudencia de la otra vez, pero no vio nada, en pánico, se acercó a la parte del conductor con prisa, sin duda la escena sería graciosa si no fuese por la situación tan peligrosa y amenazante, saco su cabeza y con todo el temor del mundo vio como aquello que más temía se volvía realidad en la forma de una fiera rabiosa, lista para vengarse de las heridas que le fueron infligidas antes, Subaru sabía que si se detenían sería su fin, el choque los desestabilizaría y ni Otto ni el serían tan rápidos como para esquivarlos o escapar de él.
Sería el final, como la última vez, la última realidad que había visto.
Se sacó esos pensamientos, de manera inconsciente había utilizado el arco, tensado y listo para el ataque, la memoria muscular impresa de manera mágica en su cuerpo, aun en esa posición tan incómoda con la cintura un poco inclinada a un lado para no golpear uno de los lados del carruaje.
Miró a su objetivo por un instante antes de que la urgencia de alejarlo como sea lo obligue a disparar sin darle más tiempo para calcular la trayectoria.
Disparo, fallo, quería darle en un ojo, pero en vez de eso le dio en una pata, bueno, la suerte estaba de su lado, pero de mala gana, no iba a dejar que tuviese una victoria aplastante contra la criatura.
El depredador no retrocede, haciendo gala de su fuerza y resistencia, sigue recto, el dolor no mengua su objetivo.
—Pero que desgraciado—el cazador gruñe, necesitaría mas flechas para derribarlo
No le estaba haciendo un daño grave, por lo que veía, apenas en realidad entraba debajo de la piel y la bestia en realidad se concentraba en algo más que el dolor, se debería de sentir como cortes superficiales, a este paso, incluso en el remoto caso de que le diese a un punto vital, sería más doloroso que letal, tal vez lo suficiente para frenarlo un momento y enojarse mucho más.
Pero no pudo comprobar su teoría, se había quedado, en realidad, sin ninguna flecha.
—Maldición—gruñó.
Solo tenía su maza, bastante bien para alguien con una densidad ósea muy grande y una gran capa de músculos, tal vez porque era un enano, servirá mejor que un objeto punzante.
El animal dio un mordisco, tan fuerte que partiría carne, huesos y acero como si estuviera hecho de papel, era una locura.
Pero vio su oportunidad, con fuerza atacó con su maza.
No le dio, el animal era más rápido y Subaru más lento, con los brazos y piernas cortos le sería difícil.
Tal vez otra transformación le sería útil, pero en estos momentos era todo lo que tenía, si su visión era correcta, ya había gastado tres en total, se maldecía por su mala suerte.
De nuevo, la bestia rugió e intentó alcanzarlos.
—¡Muere!—con ambas manos en el mango y el arma sujeta sobre su cabeza, descendió con toda la fuerza de su cuerpo robusto y descendió el arma en un ataque que abría triturado el cerebro de cualquier hombre.
Pero no el de esta bestia, no solo porque su cráneo era duro y mantendría sus sesos en su lugar con firmeza.
Sino también porque de nuevo, saco la cabeza mucho antes de que el ataque lo alcanzase.
Subaru perdió el equilibrio, tan imprudente como fue, el animal intentó aprovechar la situación e intento agarrar una de las rodillas de Subaru, pero el veloz dragón de tierra no lo permitió, empujando con la misma firmeza que desde el inicio, se alejó del Guiltylowe con precaución.
¿Cuánto duraría esta carrera? no sabía.
Pero si sabía que tendría que hacer algo.
Tendría que, de nuevo y por última vez, transformarse y hacer algo antes de que fuese el fin.
Eso era todo.
Rezaba para que no saliera nada mal.
Ese día era tan oscura como lo fue en su juventud, el día en que su padre adoptivo lo recogió de las calles, era un problemático, un carterista y matón, tan matón como un niño pequeño, débil y desnutrido podría hacer, no podía hacer gran cosa, la debilidad de la desnutrición le hacía tan débil que ni siquiera podía agarrar con fuerza un cuchillo, su padre, vino como un ángel a su vida, luego de un intento de robo fallido, le golpeó y lo llevó a su casa, dijo que se sentía cercano a él, ambos eran peleadores en la vida, su padre le enseño a ser un peleador formado, el baritsu fue una herencia de la familia, importando aún más que la sangre o el apellido, el espíritu de la lucha, siendo un arte marcial pulido, perfeccionado y modificado a conveniencia por la familia, sus días volvieron a ser agradables y brillantes.
Su padre estaba muerto, un enemigo del pasado, partió en un día oscuro, tendría que ver quién fue y más importante, ¿por qué?
Subaru sabía que estaba mal cuando se transformó en un monje peleador mano a mano que no estaba equiparado para ser un monje cuando era de la raza de los elfos.
Su cabello era corto y muy bien peinado hacia adelante, orejas puntiagudas, los ojos tan amenazantes como siempre, esta vez vestía un estilo más ligero, con una camiseta blanca, pantalones por debajo de la rodilla negro fino y zapatillas.
Se veía como un elfo listo para un día caluroso, no para una pelea.
Ahora sin arma, su alcance se redujo con franqueza, era una porquería, peor, aún sentía que cada momento sus fuerzas se agotaban.
«Mierda». Pensó, enojado, sería su fin.
Ya podía sentir la sensación del fracaso marcando con el fin de su alma, fue lo suficiente para sentir el sentimiento de derrota.
Su alma estaba oscurecida con pensamientos enemigos, pero de igual manera intentó buscar una salida, esta vez a puños y patadas.
Y al final, contra todo pronóstico, esta vez tenía la ventaja, una pequeña y minúscula, pero una ventaja.
El animal intentó morderlo, sin la capacidad de intentar un plan mejor viendo que las cosas podrían funcionar a su manera.
Pero no esta vez, antes, como un enano explorador, no tenía alcance y menos como monje, lo que si tenía era velocidad.
Cuando la fiera cerraba sus mandíbulas, por menos de un segundo, Subaru aprovechaba para asestar un gancho a la mandíbula, toda la situación y la rapidez con la que se iba hizo que sus ataques fuesen casi inefectivos.
Casi.
El daño mínimo fue en realidad contraproducente, harto y molesto, su furia solo aumentaba su determinación y su velocidad.
En un turbio momento de brillantez, el Guiltylowe acercó su cabeza como si estuviera a punto de atacar, pero cuando lo hizo y Subaru acercó su puño, el depredador decidió atacar al puño.
No funciono, más por instinto y pánico que por inteligencia, lo sacó de inmediato y le mando otro puñetazo en medio de su hocico.
Podía sentirlo, sus brazos flácidos y sus piernas débiles, sus parpados pesados.
Era el fin de su energía, era todo.
«No, no quiero esto, quiero seguir peleando, debo seguir peleando».
Su mente se debatía entre la desesperación de la conciencia y la inminente pausa de su conciencia.
Quería gritar, pero era tarde, ¿Qué iba a gritarle a Otto?
Lanzó un suspiro, ahogado por los rugidos de la bestia.
No supo cuando su espalda chocó contra el suelo de madera, su cabeza se sacudió, no sintió dolor.
Luego solo hubo oscuridad, una pacífica oscuridad.
