"y si te vas, mi alma se ira contigo..."
Michiru no sabe cuánto tiempo lleva recostada, completamente inerte mirando el blanco techo de su habitación. Ni siquiera sabe cuántas tardes ha pasado recostada de esa manera dejando perder todo el día, es una maldita autómata; se levanta de la cama, va a la escuela, acude a clases, termina sus clases y regresa a su casa, regresa a su cama a mirar el techo. Como buen autómata no lleva el recuento de los días. Lo único que sabe es por que empezó este calvario.
Haruka.
Desde que ella se fue.
"Y si no regresas que mi recuerdo no te deje..."
Maldita rubia intensa, ¿no podía irse a drogar para calmar su maldito quiebre emocional?, Nada le costaba a Haruka esperar a que estuvieran solas para arreglarlo, pero ella y su maldita manera de querer hacer un fuego una puta explosión, ¿Qué quería que hiciera ese día? ¿declararle su amor eterno enfrente de toda la escuela?
Sus ojos arden y Michiru se molesta con ella misma. Se lleva los dedos a los ojos para ejercer presión sobre ellos. No va a llorar. De ninguna manera va a derramar ni una sola lagrima por esta situación. Hoy es el último día del ciclo escolar, ha terminado la preparatoria. Ha sido admitida en la universidad que quería. Todos los planes que ha hecho desde que llego a Japón se han cumplido tal y como quería. Su camino que trazo cuidadosamente se ha abierto ante ella. Y de ninguna manera quiere mancharlo llorando por alguien que se la paso dando tumbos por la vida sin tener idea de que rumbo seguir.
Haruka no lo merece.
Y sin embargo por más que se lo diga a sí misma, el maldito sentimiento no aminora. Todo lo contrario. Su mente dice mil y una razones, pero su corazón solo tiene una sola verdad: La necesita aquí con ella.
Hoy se gradúa, hoy inicia una etapa nueva en su vida. Y se siente tan vacía. Y eso le molesta. Michiru siempre pensó que ella era más que suficiente para sentirse plena. Ella bastaba y sobraba para tener el mundo a sus pies. Necesitar a haruka para que este momento fuera feliz... ¡que maldita tontería!
Y sin embargo esa tontería era una verdad.
Y la verdad le asustaba.
Y es entonces cuando el timbre suena y ella se habría quedado en la cama regodeándose en su miseria si sus pensamientos no estuvieran encaminándose a una verdad para la que no está preparada de enfrentar. Así que se levanta rápidamente, sin importarle su patético aspecto abre la puerta y una rubia es la que está frente a ella con cara arrepentida.
Sin embargo, no es la rubia que ella quiere ver.
Esta tiene el cabello largo, un cuerpo más delgado y delicado, los ojos azules en vez de verdes la miran con terror y no con gusto.
"Aino" Dice michiru con tono apagado sin molestarse en ocultar su disgusto. Mina por su parte se retuerce incomoda en el portal de su casa.
"Hola"
"¿que deseas?"
"yo..." es claro que Aino no quiere estar aquí. ¿a qué demonios vino entonces?, Michiru levanta una ceja y se obliga a ser paciente. Ella es la mejor amiga de haruka. Tal vez ...ella sepa algo de ella. El sentimiento de esperanza que inevitablemente experimente viene acompañado de un poco de molestia y se obliga a contenerse de preguntar.
Aino saca un sobre y Michiru se felicita por no haberse descubierto ante la mejor amiga de Haruka de esa manera. Lo extiende; el paquete de graduación tiene su nombre.
"iba a recogerlo en un par de días" Dice secamente y Aino asiente.
"Es una ventaja de que serenity sea la directora, ella me lo entrego sin problema después de que me ofrecí a entregártelo"
Michiru lo recoge, la irresponsabilidad de su directora no deja de sorprenderla. Aino no está ni cerca de ser su amiga. No tiene nada en común con ella más que la culpa que sintieron a partir del día en que haruka desapareció. Ambas cargaban con el peso de saberse culpables de esta maldita situación. Así que es suficiente para que Michiru extienda la mano, tome el sobre y musite un seco "gracias" que espera de por finalizada esta penosa interacción.
Sin embargo, Aino tiene otros planes.
"¿no has sabido nada de ella?"
No es necesario decir un nombre, ambas saben a quién se refieren. Michiru niega con la cabeza. Y la poca esperanza en sus ojos azules se apaga.
"Ella no quiere saber nada de nosotras supongo"
La verdad es dolorosa, pero sigue siendo verdad.
"Tampoco va a regresar" Complementa michiru, si Mina arroja sal en las heridas ¿por qué no lo hace ella tampoco? "Está haciendo su vida…de la forma que cree mejor"
Mina abre los ojos, al parecer entiende lo que michiru quiere decir. Haruka se fue a hacer su vida, nosotras debemos vivir la nuestra. Aino asiente, y extiende su mano. Michiru duda un momento, pero la estrecha.
"Adiós, kaioh"
"Adiós, Aino"
Y eso fue todo, Aino se marcha y ella cierra la puerta, vuelve a su cuarto. Deja los papeles del instituto en el buro, se recuesta y escucha la melodramática canción que tiene en su reproductor de música.
"y allá donde yo vaya ten por seguro que tu recuerdo no me abandonara"
Las lágrimas por fin llegan y esta vez michiru no se esfuerza por contenerlas. Lo hará una sola vez...una sola vez y después seguirá el consejo que le dijo a Mina.
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"Avísame en cuanto llegues, por favor, hija"
Faltan un par de minutos para que tenga que subir al avión. Todo está listo, el momento que estaba deseando desde que llego a esta isla al fin está ocurriendo.
"sí, padre"
Su padre la abraza con cariño.
"¿hay algo más que pueda hacer por ti?"
Michiru parpadea, su padre le ha entregado el fideicomiso que cubre la totalidad de sus estudios, le ha rentado un departamento amueblado exclusivamente para ella, ha comprado un vehículo que está listo para ella en la agencia, le ha dado una tarjeta de crédito casi ilimitada para costearse la vida. Su padre ha organizado todo para que ella no tenga que preocuparse por nada más que no sean sus estudios. Y no hay nada más que michiru necesitara de él. Sin embargo, su voz sale por impulso.
"¿puedes mandarme el piano?" dice sin pensar.
Ella espera que su padre sea ignorante de la razón por la cual pide que se mande un piano cuando lo más practico es comprar uno en Inglaterra.
"Lamento lo que sucedió con haruka"
Al parecer la suerte con su padre se ha acabado. Lo único que puede hacer es aminorar el daño y no actuar tan sorprendida como lo está. Su padre solo sonríe divertido ante su esfuerzo.
"Hija era obvio que estaban enamoradas, y que ahora luchas con un corazón roto"
Michiru siente ganas de vomitar, el recuerdo de la cara asqueada de su madre junto a sus ojos decepcionados y el evidente rechazo... no podría soportarlo ahora con su padre.
"lo siento" dice y en verdad lo hace. Realmente siente amar a quien ama y no poder seguir el camino normal. Siente ser como es y no como quieren que sea.
Sin embargo, su padre se acerca a ella y la abraza.
"soy yo el que lo siente"
Michiru cierra los ojos, siente ganas de llorar. Bueno ya se repuso a su madre, lo de su padre tardará un poco más, pero podrá hacerlo también.
"Ningún padre quiere ver a su princesa sufrir por amor. Pero como no puedo evitarlo solo me queda estar allí para ti"
"no te molesta"
"¿por qué me va a molestar que tengas sentimientos?"
"es que haruka...ella..."
"ella me cae bien, es una buena jovencita. Espero que este bien"
Su vuelo es anunciado en los altavoces, ella se tiene que ir con la angustia de no saber dónde está haruka, de saber que estaba equivocada y por un miedo estúpido no pudo afrontar la realidad. Se marcha a un lugar donde no volverá a saber más de ella, unos deseos de abandonarlo todo y buscar a haruka la invaden...
Su padre parece entenderla.
"Vete, vive tu vida...quizá te la vuelvas a encontrar"
Michiru asiente, abraza a su padre. Y se sube al avión. Es inevitable, ella había tomado su decisión. Había elegido el miedo y eso había provocado que haruka se fuera, ella viviría su vida allá en Inglaterra ya sin miedos ni ataduras y si el destino era bondadoso se reencontraría con haruka y esta vez tomaría la elección correcta. Era todo lo que necesitaba de la vida.
Solo una vez más.
FIN.
