Había pasado solo un día desde que llegó a ese extraño mundo el cual supo de inmediato no era su universo, pues no le costó tiempo descubrir que había dos versiones alternas de él conviviendo entre sí y peleando por el mismo chico extraño. Debía admitir que ver esa discusión fue bastante entretenido, incluso podría haber pedido unas palomitas y seguir disfrutando del show, pero el interés le apareció poco ya que los romances en realidad no eran lo suyo. Estaba más interesado en averiguar por qué razón había sido arrastrado hacia ese lugar cuando estaba tan entretenido en su mansión junto a su padre.

Toda la situación de verse en un mundo tan diferente al suyo en realidad le importaba poco pues a menudo se aburría en el suyo así que toda la experiencia le parecía fascinante. Salir de la rutina de vez en cuando no estaba mal después de todo, aunque le preocupaba sólo un poco haber dejado ese asunto incompleto antes de partir… Bueno… Igual no importaba mucho ya que el resultado sería el mismo aun sin él presente. Lo único que le molestaba era no poder terminar las cosas por cuenta propia… Odiaba dejar las cosas inconclusas.

Podría quedarse una temporada allí sin problema, realmente no tenía prisa por volver ya que su padre era demasiado permisivo en todos sus caprichos así que a él no le importaría si se ausentara un mes, dos o hasta un año. Así que se permitiría tomarse unas pequeñas vacaciones de sus tareas diarias hasta que se aburriera y optara por averiguar la manera de regresar a su mundo.

Esa mañana en particular había estado paseando por la ciudad cuando de casualidad se topó a una de sus copias disfrazado de marine junto a la manzana de la discordia. Echando un rápido vistazo se preguntó por qué sus versiones alternas se habían interesado por ese mocoso con cara de idiota por lo que los siguieron un rato antes de aburrirse y continuar vagando por la ciudad. Al final optó por acomodarse en un callejón vacío, terminando recostado en el piso recargado contra la pared y había logrado dormir un rato gracias a su acojinado abrigo de plumas negras.

Estuvo un rato descansando antes de sentir una presencia extraña acercándose a su posición lo que lo hizo despertar y ponerse alerta. No se preocupó por moverse o esconderse ya que realmente le era indiferente el quién se le acercara dado que confiaba demasiado en sus habilidades como para tomarlo en serio. Aun así, no pudo evitar sentir curiosidad por sentir aquellos poderosos haki y sonriendo esperó encontrar a un rival medianamente digno pero lo único que vio en su lugar fue a la manzanita de la discordia.

Un poco decepcionado con el resultado continuo en su posición, dispuesto a echarse otra larga siesta cuando el menor corrió hasta su posición hablándole por un apodo peculiar, el cual simplemente ignoraba al momento que comenzaba a mirar al chico de pies a cabeza.

—¿Cómo llegaste hasta acá tan rápido? ¡Pensé que no te alcanzaría! —exclamó el muchacho lo que usó que el hombre arqueara una ceja preguntándose sobre lo que hablaba ya que no recordaba haber interactuado con él nunca.

—¿Qué quieres? — preguntó fastidiado pues lo único que quería en ese momento era volver a descansar, pero ahora el mocoso había interrumpido su paz mental por lo que prefería irse a otra parte así que se levantó dispuesto a marcharse.

—¡Torao perdón! No sé qué hice porque soy tonto, pero ¡Lo siento!

Ok… Ahora estaba un poco interesado. ¿Con cuál de las dos de sus copias lo estaba confundiendo el menor? ¿Y por qué se estaba disculpando? ¿Se pelearon tan pronto? ¿De nuevo los problemas amorosos? No es que le guste el drama, pero debe admitir que a veces le ganaba su lado curioso por lo que se apresuró a preguntar.

—¿De qué te disculpas?

—¡Por lo que sea que te enojaste!

«¿Por lo que me enoje?» pensó mientras arqueaba una ceja «¿Eso significa que el mocoso no es consciente de lo que sea que haya pasado?» probablemente era lo suficientemente idiota no solo para confundirlo a pesar de la clara diferencia entre sus otros yo, comenzando porque vestían diferente y por lo más evidente que era el tatuaje en su pecho el cual era claramente visible al ojo común y definitivamente no era igual al del otro idiota tatuado. Puede que ambos tuvieran un corazón en el pecho, pero en el de su doble predominaba este mientras que en el suyo lo más evidente era la marca de Donquixote Doflamingo en la parte superior del corazón.

—Ya veo —comenzó a reírse mientras observaba con detenimiento el rostro del menor logrando aceptar que tal vez era un poco lindo.

—¡Ah! ¡Te quitaste la curita! ¿Por qué? ¡Me costó mucho trabajo ponerlo! ¡Torao tonto!

«¿Un curita? ¿Qué importa un estúpido curita? ¿Y por qué parece molestarle tanto que no tenga uno puesto? ¿El curita es tan importante como para que me insultara por ello? ¿Tenía algún tipo de fetiche con las curitas? ¿Las curitas eran tan interesantes? ¿Por qué mierda me importa eso de cualquier manera?» pensado de manera sarcástica.

—¿Curita? — preguntó solo para quitarse la duda.

—¡El curita que te puse! ¡Por fin había curado a alguien! ¡No debes desobedecer a tu doctor!

"¿Médico? No sabía que para ser doctor sólo tenía que ponerle curitas a la gente, seguro debí parecer un idiota por haber estudiado tantos años la medicina para ejercer mi profesión a la perfección y que mi padre se sintiera orgulloso ¡Por supuesto! ¡Los curitas eran la clave de todo! ¿Cómo no lo vi antes?» pensó mientras internamente se preguntaba cuan idiota podía llegar a ser ese chico.

—¿Tú eres mi médico? —sonrió mientras se decidió a jugar un poco con este nuevo espécimen.

Después comenzó a examinar al chiquillo con mayor detención al momento que lo tomaba por la barbilla para poder observar sus facciones desde más cerca. Su rostro era delgado y redondeado, bastante aniñado en realidad lo que lo hacía un poco lindo, aunque no terminaba de convencerle esa extraña cicatriz bajo su ojo izquierdo. Aún con ese mínimo defecto debía de admitir que tenía unos ojos bonitos y bastante puros, los cuales eran grandes de un lindo color avellana. Su cabello a pesar de estar un poco desarreglado era de un profundo color azabache.

—Supongo que no está mal —mencionó para sí mismo mientras ampliaba su sonrisa al momento que jugueteaba tocando la cadera del chico quien se sonrojó ante el tacto.

—E… Ey Torao ¿Ya no estás molesto? —esa pregunta fue suficiente para dejar su jugueteo y preguntar de vuelta.

—¿Por qué estaría enojado contigo primero?

—Es que ayer tú…

«Oh no… Va a empezar a contar su mierda aburrida sobre el otro imbécil» Pensó mientras ponía los ojos en blanco y rápidamente se apresuró a interrumpir.

—El pasado es pasado bebé, eso ya no importa ¿Por qué mejor no vamos a otro lado tú y yo?

—¿Al otro lado? ¿Otra cita?

—¡Claro! ¡Una cita! —respondió irónicamente mientras relamía sus labios— ¡Excepto que podemos saltarnos la parte aburrida! —se burló.

—Mm… Claro, pero… ¿Cuál es la parte aburrida?

«¡Dios voy a disfrutar esto!» Pensó mientras sus ojos brillaban con lujuria deseando corromper esa inocencia cuanto antes. Ahora empezaba a comprender un poco más por qué los otros dos estaban tan interesados en él. Cuando hay algo puro en el mundo es algo normal querer mancharlo antes que alguien más lo haga por ti. Sin querer esperar más tiempo invitó al chiquillo a seguirlo, pero se detuvo cuando este le preguntó algo que lo molestó solo un poco.

—Torao ¿Por qué tienes un abrigo como el que usaba Mingo? —ladeó la cabeza— Te ves extraño.

«¿Mingo?» se dijo así mismo mientras fruncía el ceño pues le disgustaba de sobremanera que alguien hablara así del hombre que respetaba, pero nuevamente optó por pasarlo de largo. Analizando sus opciones pensó si debía ser sincero, aunque pensándolo mejor… Ser sincero era para maricas. Eso no era lo suyo y en realidad era más divertido seguir con la farsa.

—Oh… Lo encontré por allí y me pareció gracioso.

—Luces como tonto —confesó mientras fruncía el ceño al recordar al idiota emplumado de rosa.

-¿What? — mientras preguntaba apretaba su mandíbula al momento que intentaba contener su ira.

—Dije que luces tonto, como Mingo. I don't like.

—Repite eso… —Retó ahora ya bastante molesto.

Mientras tanto, nuestro Law quien se había alejado un poco del parque de diversiones para evitar que su aliado lo siguiera percibiendo había notado el momento justo en que el monito había echado a correr lejos del marine lo que activó todas las alarmas dentro de su cerebro pues su mente trastornada sólo podía llegar a pensar que el idiota había intentado propasarse con él y por eso había huido.

Pensar en ello lo hizo maldecir nuevamente a lo alto pues no debió alejarse tanto del lugar ya que ahora le costaría un poco alcanzarlo antes de que este se perdiera una vez más. El marino también había comenzado a seguir a Luffy, pero lo había perdido de vista entre la multitud.

Mientras miraba a su alrededor tratando de identificar esa característica camisa roja lo primero que sintió fue peligro pues de la nada había aparecido su doble tratando de matarlo sin alguna explicación aparente.

—¡No dejes que vayas por él! —Gritó el pirata al momento que lo atacó con su espada.

-¿What? —Exclamó al momento que esquivaba aquel ataque sorpresa.

—¡Maldito pervertido! ¿Ahora qué hiciste?

—¿Qué hice de qué? ¿Por qué sigues persiguiéndonos? ¡Eres bastante acosador! ¿Lo sabes?

—¡Eso debería decir de ti! ¡No dejabas de tocar un Mugiwara-ya!

—¿Ehhhh? ¿Yo? ¿Toquetear? ¿A quién?

— ¡No te hagas el idiota!

—No sé de qué me hablas —fingió ignorancia— Como sea… Luffy-ya salió corriendo de la nada. Creo que te estaba buscando así que… Es tu culpa que esté perdido ahora.

—¿Cómo? —inquirió.

—Sí… Mencionó algo de "lo perdí" y de pronto echó a correr… ¿Lo ves? Es tu culpa por espiarnos en nuestra cita.

Law chasqueó la lengua y sólo comenzó a correr fuera del parque buscando al menor siendo seguido por el marino quien se notaba bastante entretenido con la situación.

—¡No me sigas! —gritó fastidiado.

—No te estoy siguiendo… Es sólo que también estoy buscando a Luffy-ya.

El capitán de los piratas de corazón al conocer mucho mejor la personalidad inquieta del monito pudo suponer la dirección en la que corrió. No era la primera ni la última vez que Luffy se perdería por lo que Law había desarrollado una especie de sexto sentido al momento de seguirle el rastro a ese jabalí salvaje. Sabiendo que el menor no era un ser lógico entonces no tenía caso regresar a la habitación del hotel porque no estaría allí por lo que se dirigió justo al lado contrario de la ciudad.

El marine parecía observar sus movimientos bastante interesado pues él había optado por dirigirse directamente al hotel donde era más probable que el menor apareciera más después de decirle que estaba buscando a su aliado. Estuvo a punto de hacerle caso a su instinto y esperar en el hotel, pero de alguna manera quería saber por qué su doble estaba corriendo en dirección contraria ¿Acaso había notado algo que él no?

Ambos se estaban dirigiendo hacia la parte baja de la ciudad, la zona de fábricas donde pocas veces había gente, pues todos los trabajadores se encontraban en horario laboral. El hombre del lado de la Ley* se seguía "así mismo" preguntándose por qué demonios se estaban alejando de la zona rural. El comportamiento de los extraviados le parecia cada vez mas extrano.

—Oye Torao-kun ¿No deberíamos regresar al hotel? —no obtuvo respuesta— No creo que a Luffy-ya le interesé venir a esta zona de la ciudad —más silencio— Oye… Lo digo en serio, no hay ninguna razón por la que él correría hacia aquí.

Justo en ese momento ambos hombres se detuvieron el seco al sentir un poderoso haki que los hicieron sentir escalofríos y los dejaron perplejos por un segundo pues estaba bastante cerca de su posición actual.

—¡¿Qué demonios?! —gritó el tatuado.

—¿De quién es este haki? — preguntó el marino mientras sentía aquel escalofrío recorrer su espina dorsal.

—¡Mugiwara-ya! —llamó preocupado mientras corría hacia aquel callejón del demonio en donde lo único que encontró fue a su aliado quien se notaba bastante confundido— ¡Mugiwara-ya! —volvió a gritar mientras se acercaba al chico y lo meneaba por los hombros para intentar que este reaccionará— ¿Qué pasó? ¿Quién expulsó ese haki?

—Ehhh… —soltó confundido, mientras alternaba su mirada entre el callejón vacío y su aliado— ¿Tú?

-¿What?

—No pensé que estuvieras tan molesto ¿Y por qué te moviste de lugar?

—¡Luffy-ya! ¿Qué sucedió? ¿De quién fue ese haki? — preguntó el segundo Law.

—Oh… Torarine —saludó el monito de manera despreocupada— ¡Encontré a Torao! Aunque creo que sigue molesto conmigo —mencionó mientras bajaba la mirada.

—Oye Mugiwara-ya ¿Qué pasó? —volvió a preguntar con ese tono preocupado en su voz mientras lo tomaba por sus hombros— No estoy molesto contigo.

—¡Mentiroso! ¡Acabas de amenazarme con tu haki!

-¿What? ¡Yo no hice eso!

—¡Claro que sí! ¡Y luego cambiaste de lugar! —gritó mientras lo miraba de arriba hacia abajo— ¡Y de ropa!

—Luffy-ya ¿Podrías explicarnos con calma? Torao-kun estuvo todo el tiempo conmigo.

—¿Eh? ¿Cómo? Eso no es posible… Torao estaba allá… Y luego aquí— Dijo señalando al callejón y luego a su aliado.

—¿Cómo estaba aquí y allá? —comenzó a desesperarse mientras se sobaba el puente de la nariz intentando estabilizar sereno pues no quería que este volviera a pensar que estaba enojado.

—Luffy-ya ¿Qué pasó desde que te fuiste del parque?

—Pues… Estaba buscando el haki de Torao porque de repente se aburrió del parque de diversiones y se volvió al hotel o eso creí…

—Ajá… Dijiste algo de que lo había perdido y después desapareciste —mencionó el marine animándole a proseguir.

—Primero pensé en regresar al hotel, pero me perdí y entonces detecté su haki y vine aquí… Y entonces Torao estaba usando ropa rara que lo hacía ver como idiota y se lo dije… Pero no le gustó que lo llamara idiota así que expulsó haki y se fue… Pero luego volvió y ya se había cambiado de ropa… Creo que le afectó lo de idiota porque eso fue rápido.

-¡¿What?! —gritaron ambos hombres al mismo tiempo sin entender un carajo.

—Torao lo siento… No eres idiota… La ropa era idiota, tú no.

—Mugiwara-ya… Quien sea la persona con la que te encontraste no fui yo… Como dijo este —señaló al hombre de blanco— Estuve todo el rato a su lado y acabo de llegar.

—¿Me están tomando el pelo? —arqueó una ceja— ¡Ya sé! ¡Quieren jugarme una broma! pero no es gracioso.

—Oye Torao-kun ¿Qué opinas de esto? —susurro el marino en el oído de su contrario como si estuviera contando algún chisme escolar.

—Parece que se encontró con alguien similar a nosotros… Esto no me da buena espina —afirmó mientras fruncía el ceño.

—¿Crees que haya otro como nosotros o sea solo una coincidencia?

—No tengo idea… Pero ese haki era bastante poderoso… No era un don nadie.

—¿Se enojó tanto sólo porque lo llamó idiota? ¡Qué sensato! ¿Crees que deberíamos preguntarle a Luffy-ya más al respecto?

—No tiene caso… No nos va a entender —suspiró cansado.

—Pero podríamos intentar…

—Inténtalo tú si tantas ganas tienes, yo regresaré al hotel —se acarició la sien tratando de evitar el inminente dolor de cabeza ocasionado por el estrés y la falta de sueño.

—¡Oigan! ¡¿Por qué están murmurando entre ustedes?! —reclamó el monito— ¡Yo también quiero saber!

—Mugiwara-ya… Por ahora regresamos al hotel… Estoy cansado.

—Ah… ¿Quieres que vuelvas contigo?

-Si.

—En ese caso yo también….

—¡Tú a la mierda! —escupió el tatuado.

—¡¿Pero por qué?! ¡Yo también quiero enterarme del chisme! —Tuvo que callarse al ver la mirada poco amigable de su yo alterno— Está bien —respondió resignado— En ese caso los veré mañana… Ah… Por cierto… No puedo seguir gastando el dinero considerando la cantidad de comida exorbitante que ingiere Luffy-ya , así que de ahora en adelante cada que quieran comer por favor vayan a la sede… Me aseguraré de que los atiendan.

—Torao… Él dijo que prefería comprarme ropa a comida ¿Sabes a qué se refería? —Law no pudo hacer más que reprimir una pequeña risa— ¿De qué te ríes? — respuesta ofendida.

—Regresamos al hotel.

El camino de regreso fue algo incómodo pues ninguno de los dos se animó a hablar. Luffy por una parte se sintió un poco aliviado de que Torao estaba de mejor humor, pero aún se sintió un poco confundido con toda la situación porque… Por una parte, Torao le había dicho que ya no estaba molesto y que el pasado era parte del pasado, pero… Momentos después la había vuelto a mirar al no saberse explicar lo que había provocado que este se sintiera ofendido y desechara su atuendo nuevo. Después… Torao le había querido jugar una broma diciendo que él no había estado a su lado y ya no entendía nada de lo que acababa de ocurrir.

Por otra parte, el hombre de sombrero de motitas se encontraba atormentando pues no sabía qué decir, mientras que por otro lado quería disculparse por todo lo ocurrido la noche anterior pero no sabía cómo iniciar la conversación dado que tenía nulo entendimiento de las relaciones sociales y esto le era complicado como el infierno. También estaba el asunto de ese misterioso sujeto con el que habló Luffy. Quería obtener más información al respecto, pero conociéndolo sabía que no la iba a sacar nada más de lo que ya había dicho.

Mientras pensaba en todo aquello notó algo que le molestó nuevamente pues el aroma que desprendían sus prendas comenzaba a disgustarle, cosa que notó el monito.

—¿Qué pasa Torao?

—Odio usar la misma ropa dos días seguidos… Me siento sucio, pero no puedo comprar ropa nueva ya que no tengo dinero y no pienso pedirle ayuda a ese maldito perro de la marina.

-Lo siento…

—¿Y ahora por qué te disculpas? — preguntó mientras el sentimiento de culpa regresaba a su pecho.

—Es mi culpa que no tengas dinero… Si yo no te hubiera pedido tantas cosas tal vez podrías haber comprado algo.

—No importa— se encogió de hombros— Lo que gasté aquel día no hubiera sido suficiente para comprar nada decente de cualquier manera. Además, no me arrepiento de haber gastado ese dinero.

—¿Cómo? — preguntó sorprendido mientras abría probablemente sus ojos— Pero pareciós molesto ese día.

—No estaba molesto.

«Dios ¿Por qué hablar de las estúpidas emociones es tan difícil?» se maldijo internamente mientras cubría sus ojos bajo su gorro.

—Solo me hubiera gustado tener más dinero para comprarte más cosas parecías divertirte— porque sincerarse pues aún no olvidaba lo mucho que la había regado anoche.

—¡No necesito más cosas! ¡Estaba feliz porque estabas allí!

—¿Eh? ¿A qué te refieres?

—La cita… Me estaba divirtiendo— sonrió mientras meneaba su cuerpo de un lado a otro recordando aquel día— No fue lo mismo hoy.

—¿No te divertiste?

—No estabas… Y no quería molestarte más así que no te pedí que vinieras.

Ante estas palabras el mayor no supo qué más decir, ya que todo aquello podía malinterpretarse fácilmente y si lo hacía podría solamente esperarse nuevamente con el monito y la verdad ya no tenía demasiadas ganas de volver a pasar por esas cosas. El corazón de las personas era jodidamente complicado y Law no sabía tratar con este a pesar de irónicamente reconocerse como el capitán de los piratas de corazón.

Muy en el fondo, su lado sensible lo animaba a seguir intentando, a tener esperanza y creer que los milagros pasaban, pero su lado racional el cual era más fuerte le recordaba que su aliado era asexual y que le dijera ese tipo de cosas dulces no significaba que le importaba románticamente. Él mismo había sido testigo de cómo Luffy era amable con todas las personas especialmente con sus nakamas con los cuales era increíblemente cariñoso y eso no significaba otra cosa fuera de una amistad sincera. Así que no… No podía ilusionarse pues eso lo terminaría por romper.

—Lo siento— atinó a decir sin saber de qué otra forma expresa su arrepentimiento— No debí hablarte así anoche… No hiciste nada malo. Todo fue mi jodida culpa.

—¿Eh? ¿Qué dijiste?

—No me hagas repetirlo…

—¿Por qué te disculpas? —se quejó por lo bajo— Torao está listo… Seguro yo hice algo malo… Zoro siempre me regaña porque no entiendo la situación así que… Seguro es como esas veces.

—No… Esto no es así, es diferente —negó con la cabeza— La culpa es totalmente mía así que no te disculpes más conmigo, yo no debí responder de esa manera.

«Porque no es tu culpa lo que yo siento por ti» pensó triste mientras desviaba la mirada intentando que su aliado no se diera cuenta del bajón en su estado de humor.

—Así que… Lo siento.

—Ya veo… Si Torao lo dice entonces está bien —Mencionó mientras caminaba con las palmas detrás de su nuca— Te perdono shishishi —Y Law pudo volver a respirar con una sola frase

Y luego de aquella extensa conversación ambos retoman su camino hacia el hotel con la intención de descansar un poco.

Continuará…